Cross Epoch
¿Te gusta lo que oyes?
La noche había llegado a la ciudad y las luces se habían encendido para iluminar el camino que debía llevar a cada persona hacia su Destino. Fuera cual fuera este para cada uno de ellos.
Fortuna. Meshi. Bebida. Hombres. Onna. Takara. Vida. Muerte.
Y para algunas personas en especial incluso podría ser todo junto… o nada.
Por mucho que se detuviera a pensarlo no era capaz de llegar a una conclusión lógica de cómo había hecho para llegar, desde el lugar en el cual Piccolo se había perdido, hasta Arabasta, Reino de Sol y Agua.
-Tiene que haber sido en aquel cruce de antes por lo que, solamente, debo volver sobre mis pasos y, de esta manera, seguir por el camino correcto-. Se dijo Zoro poniéndose en marcha, aunque lo hacía internándose en la ciudad.-Aunque, ahora que lo pienso, ¿no me encontré con varios cruces?
Una risa, seca y desagradable, resonó cerca de donde caminaba Zoro haciendo que se detuviera y se le pasase por la cabeza el cortar de raíz aquel sonido. Y no, no se trataba de ninguna metáfora como atestiguaba su mano sobre la empuñadura de Wadou.
-Pareces un poco perdido, muchacho-. Le habló aquella voz, obligando a Zoro a volverse hacia el origen.-Pero estoy segura que por unos poc… ¡¡¡AAAHHHH!!!
Zoro había desenvainado su katana y estaba tratando de ensartar a la vieja que había tenido el valor de asegurar que se encontraba perdido, aunque esta lo estaba esquivando con rápidos movimientos provocados por el miedo a morir. Eso era lo último que necesitaba que le pudieran llegar a decir en estos momentos… aparte de que no soportaba su desagradable risa.
-¡¿¡PARA DE INTENTAR MATARME!?!-. Le gritó la vieja tras lograr desviar la katana de Zoro.
El kenshi la miró con gran atención antes de desviar su mirada a su katana.
-No-. Por el simple grosor de un cabello no llegó a ensartarle la cabeza que la anciana logró apartar justo a tiempo.-Y yo no me he perdido.
Aquello le dio la oportunidad a la anciana de lograr mantener su vida a buen recaudo. Sabía cual había sido su error y estaba a tiempo de enmendarlo.
-Por supuesto que no lo estás, muchacho-. Trataba de convencerlo mientras alzaba las manos en señal de protección, aunque muy poco le iban a servir para salvar su vida contra unas katana.-No me refería que estuvieras perdido en un sentido literal sino que no te has decidido por donde continuar tu camino.
Zoro tenía su mirada clavada en los ojos dubitativos de la anciana que parecía a punto de salir corriendo, a pesar de su avanzada edad, para salvar su pellejo. Con un suspiro cansino envainó su katana.
-También te equivocas en eso, obaasan-. Dijo con total seguridad Zoro.-Estoy buscando un bar en donde poder beber la mayor parte de los berries que llevo… incluso podría bebérmelos todos.
Era una posibilidad ya que, por lo que poco que había podido ver de Arabasta, no había duda de que se trataba de un lugar en donde conseguir llenarse sus bolsillos con gran facilidad y sin ningún tipo de problemas.
-No me refiero a dónde quieres ir en estos momentos, kenshi-kun-. La anciana sacó, ¿de dónde la sacó?, una bola de cristal, casi de su mismo tamaño, que puso delante de ella.-Sino a dónde se dirige tu Vida y Destino.
Zoro observó su propio reflejo en aquella esfera de cristal y como este le devolvía su confusa mirada. Ciertamente no tenía tiempo para estas cosas. Ni sobrio ni totalmente cargado.
-Urusai, yo me creo mi propio camino con mis manos y mis katana-. Y con esto se volvió para seguir en su búsqueda de un bar.
La anciana no podía creer que Zoro pudiera ser tan obstinado y terco cuando la mayoría de la gente pagaría fortunas incalculables por tener un pequeño conocimiento acerca de lo que les depararía su futuro y Destino.
-¿Y si este camino te lleva a conseguir lo más preciado para ti, kenshi-kun?-. Una sonrisa se formó en el arrugado rostro de la anciana.-¿No sería eso suficiente para escuchar lo que tengo que decirte?-. Pero aún podían verse ciertas dudas en los ojos de Zoro así que no le quedó otra que burlarle de la manera más sencilla.-Seguiría siendo el camino elegido por ti, kenshi-kun, porque puedes decidir si tomarlo o dejarlo pasar.
Aquello pareció terminar de convencer a Zoro. No obstante si había algo que no podía soportar era que le dijeran lo que debía o no debía hacer; y ya no hablemos cuando le dicen lo que no puede hacer.
Nadie puede decirme lo que puedo o no puedo dejar de hacer.
-¿Y bien?-. Preguntó Zoro cruzándose de brazos.-¿De qué se trata todo esto?
La anciana tosió un poco para aclararse la voz antes de empezar.
-Primero deberíamos hablar de mis honorarios.
Solamente fue terminar de hablar para que Zoro le hubiera dado un fuerte golpe en la cabeza que casi se la llegó a partir en dos, aunque le produjo un enorme chichón.
-¡¡¿¿¡TÚ DE QUÉ VAS!??!!
-Aaaahhh… mi cabeza-. La anciana se frotaba el golpe recibido mientras le colgaban dos enormes lagrimones en sus ojos.-¡¡Más respeto con tus mayores!!-. Pero al alzar la vista vio como Zoro ya se había dado la vuelta y se alejaba de allí.-Oi, Oi… está bien. Esta vez no te cobraré nada pero no te marches sin que te lo haya contado.
A regañadientes Zoro decidió dar una última oportunidad a la anciana y esperó ante la bola de cristal para escuchar lo que tuviera que decirle tan importante.
-Lo primero de todo-. El rostro de la anciana se puso todo serio antes de continuar hablando.-Me llamo Uranai Baba y son la mejor adivina del mundo; y ahora voy a contarte lo que se encuentra delante tuya, Roronoa Zoro.
-Pues tú, vieja.
A Baba le dio un tic en el ojo pero decidió ignorar lo dicho por Zoro para no dejarse interrumpir y decidió continuar con lo suyo pues, a este ritmo, no iba a terminar ni hasta la noche.
-Muy bien, mi bola de cristal-. Las manos de Baba se movían sobre la esfera que empezó a emitir un brillo de su interior. Zoro se estaba aburriendo y deseando largarse de allí cuanto antes.-Ahora muéstrame lo que le depara en el futuro a Roronoa Zoro.
La situación parecía que iba a poder seguir adelante pero, de pronto, Zoro se dio de cuenta de lo que significaba que Baba le pudiera llegar a decir su futuro, por mucho que él no creyera en esas cosas.
-Un momento-. Le interrumpió Zoro.-A mí no me apetece saber lo que me pueda deparar el futuro. Así la vida no tiene ninguna gracia pues, lo más importante, es poder ser sorprendido por dichos acontecimientos. No me apetece saber lo que va a pasar de antemano.
-Pero necesitas saber ciertas cosas de tu futuro para que no seas cogido desprevenido, kenshi-kun-. Le aseguró Baba.
La mirada de Zoro se volvió bastante peligrosa.
-No quiero saber-, la mano de Zoro se posó, una vez más, sobre su katana.-y si le tienes algún aprecio a esa bola más te vale no decírmelo.
Baba nunca se había encontrado con un problema como este pues, lo más habitual, era que fuera ella quien se negase a contar situaciones del futuro y no que fuera el cliente quien le pidiera no contarle su futuro. Pero debía contarle si pretendía que siguiera habiendo un futuro.
-Pero no tienes que preocuparte mucho de eso, Roronoa-. Lo único que esperaba era que Zoro fuera capaz de deducir lo que le iba a contar.-Esto no es como una película en la que pueda contarte el argumento; más bien se trata de imágenes y sensaciones a las que debes encontrar su significado.
Sugoi… justo lo que me faltaba para completar mi fantástico día… un montón de pasatiempos sin sentido.
-Está bien-. Zoro se dio por vencido. Parecía ser que si quería salir de aquí era lo que debía hacer.-Cuenta lo que sea que veas y acaba de una vez que no tengo todo el día para seguir perdiendo el tiempo aquí.
Baba aún se preguntaba por qué de toda la gente disponible en el mundo se fijaría en alguien como él pero claro, hay decisiones que no se rigen por la lógica.
-Bueno… ejem, ejem… ¿dónde me había quedado? Ah, cierto. Que aún no había empezado-. Baba centró su atención, una vez más, en su bola de cristal que había vuelto a brillar.-Veo… veo… una joya, no, unas joyas azules… debes tenerlas… pero no debes fiarte… de lo que te muestran tus ojos… el azul no es lo que parece… atrae el peligro pero, al mismo tiempo, se encuentra en peligro… es delicado… también fuerte… debes hacer caso al azul… pero debes cuidarte de ellas… … mmmmm… … pues creo que ya está-. Finalizó alzando la vista al tiempo que la bola dejó de brillar.
Zoro permanecía en silencio tratando de asimilar lo que acababa de escuchar pero, por supuesto, por mucho tiempo que tuviera para ello no le veía ni una pizca de lógica a toda aquella historia sin sentido.
-¡¿Y qué pretendes que haga con todo eso?!-. Protestó, con bastante razón por su parte, Zoro asesinando a Baba con la mirada.-No hay quien pueda coger nada de todo eso.
-Oi, ya te avisé que deberías encontrarle el significado-. Se defendió Baba de las palabras de Zoro.-Llevó muchos siglos haciendo esto y puedo asegurarte que no me he equivocado con ninguna lectura.
Zoro observaba la bola de cristal, inerte en estos momentos, y volvió su atención al cielo que se encontraba sobre sus cabezas. Bola de cristal y un cielo despejado.
-¿No crees qué ha sido demasiado azul?-. Protestó Zoro señalando hacia el cielo.-A mí me parece que tu bola sólo reflejó el cielo y nada más.
Aquello ya era el colmo.
-¡¿¡Cómo te atreves!?!-. Baba abrazó a su bola como si temiera que se fuera a poner triste por lo dicho por Zoro.-El poder de mi bola de cristal es infalible y deberías mejor hacer caso de lo que te he dicho y tratar de comprender su significado.
-Por supuesto que si, ahora mismo-. Se burló Zoro dándole la espalda a Baba y alejándose de su lado.-Pero primero buscaré algo de beber y luego seguiré con mi vida y, tal vez, cuando esté mortalmente aburrido dedique un pensamiento al color azul.
Si lo que se pretendía era el no tener ni una mínima esperanza no pudieron haber elegido mejor… pero si ha sido a Roronoa a quien se eligió quiere decir que, a pesar de sus palabras, lo que tenga que ocurrir… ocurrirá. Estará en su mano ser consciente de lo que sucede a su alrededor.
-¡Roronoa!-. Le llamó Baba.-Debo decirte que tu camino sucede por el Sur.
Zoro se detuvo y, cuando se volvió para repetirle que nadie elige su camino, vio que la Baba ya no se encontraba allí. Ni siquiera el puesto en el que se encontraba la anciana.
Había desaparecido.
-¿Pero qué diablos?-. Aquello para Zoro no indicaba nada bueno.-Será mejor que siga mi camino… por donde yo elija ir.
Baba observaba, desde su puesto en el cruce que Zoro había dejado atrás, como el kenshi se alejaba y, para llevarle la contraria a Baba, se encaminaba hacia el Oeste según donde se encontraba Baba hasta que desapareció de la vista de la adivina. La anciana quedó bastante sorprendida por lo que había sucedido.
-Aunque no quieras, al final, te encontrarás con tu camino, Roronoa-. Dijo Baba negando con la cabeza.-¡¿Y cómo puede tener tan mal sentido de la orientación?!
Zoro se había alejado hacia el Sur.
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En alguna parte, en algún momento cercano
No se trataba de la cámara del tesoro real pero no había ninguna duda de que los tesoros que aquí se guardaban eran de un incalculable valor, incluso los no expuestos llegaban a resultar mucho más valiosos que los que estaba abiertos al público.
El trabajar en este lugar era más que un privilegio era un verdadero honor que debía ser recordado durante toda la vida de aquellas personas a las que les había sido concedido tal única ocasión.
Ella, a pesar de todo, se había convertido en una de esas personas y, por tanto, no iba a dejar que un simple resfriado le impidiera desempeñar su tarea. Menos este día en el que se le permitiría abrir una nueva sala que llevaba sellada durante los últimos 87 años. El poder ver que clase de maravillas de la antigüedad habrían allí guardadas desde hacía tanto tiempo sin ser vistas y que, incluso, algunas piezas ni siquiera las habían vuelto a ver nadie desde su adquisición, o su descubrimiento, lo que, en algunos casos, podría implicar siglos, era un mal menor para sufrir una ridícula enfermedad.
El guardia la vio venir desde el fondo del pasillo y, no podía dejar de lamentar el tipo de vestimenta que la obligaban a usar para prevenir cualquier tipo de contaminación, tanto de las piezas como de ella. Apenas resultaba reconocible con la forma impersonal de aquel traje, por lo que no se podía distinguir la buena figura que tenía la muchacha. Sus manos enguantadas tampoco resultaban muy excitantes junto al conjunto ya que por si solas podían ofrecer buenas fantasías. Y su rostro, ahora doblemente cubierto por dos tipos de máscaras, no dejaba ver aquellos labios que siempre tenían una cálida sonrisa para cualquiera que tuviera el placer de cruzarse con ella.
-Lo único que puede verse de ella es su cabello azul, aunque tampoco mucho-. Suspiró el guardia cuando la muchacha llegó hasta la puerta que tenía bajo su vigilancia.
La muchacha le saludó con la mano antes de girar la cabeza y ponerse a toser.
No, no muy sexy que se pudiera decir sobre esta situación.
-Buenos días-. Le saludó con una horrible voz la muchacha mientras se acercaba al dispositivo para su tarjeta, al tiempo que el guardia hacía lo propio con la que tenía en su poder en el dispositivo mellizo.
-Muy bien, a la de tres pasa la tarjeta por la ranura-. Y eso era, desgraciadamente, lo más erótico que le había dicho a una chica en bastante tiempo. ¡Qué vida más triste la mía!-Una, dos,… y, ¡Tres!
Ambas tarjetas se deslizaron por las ranuras desbloqueando los seguros de la puerta y abriéndose para dejar paso a la muchacha. Allí dentro se encontraban decenas y decenas de enormes salas con todo tipo de objetos y antigüedades esperando por ella.
-Nos vemos…coff, coff… a la salida-. Se despidió la muchacha entrando en la sala mientras la puerta se cerraba a su espalda.
Lamentablemente su turno, esta semana, terminaba unas horas antes de que ella terminase con su trabajo, lo que, claramente, le impediría estar aquí para poder volver a verla. A diferencia de su sustituto. Sólo esperase que no se curase del resfriado allí dentro y, a la salida, volviera a estar totalmente deseable para evitar que su compañero se atreviera a invitarla a salir.
Ella era el sueño de todos los hombres que trabajaban aquí sin importar graduación ni importancia del trabajo desempeñado. Por lo menos sabían que no tenía novio y se encontraba en el mercado para tratar de ganarla.
-Si, ya nos veremos más tarde-. Suspiró tristemente el guardia.-Vivi.
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En una nave sobre la órbita del planeta
No podía desear nada más en estos momentos. Cuando se encontraba totalmente relajada en su perfecto baño de burbujas no había nada que pudiera llegar a alterarla o que la obligase a abandonar tan placentera situación.
Podían tentarla con las joyas más valiosas que no se le movería ni un pelo por ello. Estos momentos eran así de especiales que, de manera única, todo lo demás que hubiera fuera de la bañera perdía su valor para ella.
El baño tenía el dulce aroma de las mikan tal y como a ella le gustaba. Por supuesto que no se trataban de unas sales de baño con ese aroma sino que era de pura mikan. Había detalles que no permitía que pudieran ser adulterados.
Tenía su cuerpo completamente estirado, lo bueno que tenían estas enormes bañeras, y podía ver como surgían los deditos de su pie derecho de entre la espuma, al tiempo en que las burbujas cubrían parcialmente sus pechos haciéndolos resaltar de una manera varias tallas más de lo real. Lo cual ya era de por si asombroso.
-Realmente esto es el Paraíso-. Se dijo toda relajada.-Si esto pudiera ponerse aún mejor sería orgásmico.
De pronto una luz parpadeó en el panel de control y conectó los altavoces que había en el baño. Aquello no le gustó nada.
-¡¡Venga ya!!-. Protestó formando un puchero con los labios.-Si estaba a punto de alcanzar un orgasmo místico… aunque los físicos siguen siendo mis prefer…
… -ticia indica que se produjo un robo en el Museo de Historia Natural de Mariejoa. Aún no nos han podido contar cuales han sido las piezas sustraídas en tan sorprendente robo pero si que existe, por ahora, un único sospechoso: La Doctora en Sociología Nefertari Vivi. Que fue vista en la cámara en donde se produjo el robo pero que ha desaparecido misteriosamente…
La sonrisa de la akage resultaba mucho más placentera en estos momentos, a pesar de haber sido interrumpido su baño, al escuchar esa noticia en particular.
-Mmmm… Nami, Nami… ahora solamente necesitarías a un chico en la bañera para tener la completa felicidad-. Susurró sensualmente mientras soplaba a un montón de burbujas que tenía entre sus manos.
La búsqueda de la felicidad.
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Tercer capítulo pasado… y la historia tratando de desarrollarse.
La visión de Baba… no sé vosotros pero a mí me gustaría saber a qué diablos se estaba refiriendo porque, sinceramente, me perdí con tanta palabra y azul… me parece que tener la ventana al lado y que haga tan buen tiempo con un cielo tan despejado me ha influenciado demasiado. ;P
Me gustaría estar recibiendo alguna REVIEW más pero, por ahora nos movemos con lo que tenemos. Eso si, al haber tan pocos lectores os pediría unas pocas palabras de ánimo como las que siempre me ofrece el gran lector/escritor:
Gabe Logan.
Y, sorpresa, alguien muy especial, que espero que el dejar REVIEWS no influya en la aparición del siguiente capítulo de "El Angel":
Dragonazul.
Hasta aquí el capítulo. A continuación vuestras REVIEWS y a esperar por el próximo. Vamos lectores, anímense un poquito. ;DD
Nos leemos.^^
