Cross Epoch
¿Mejor solo que mal acompañado?
En el tren marino costero Kuri-Choppa
En los controles se encontraba uno de los dueños del tren marino, Krilin, mientras que vigilando que los clientes estuvieran teniendo un buen viaje se encontraba el segundo dueño, Chopper. La verdad era que, cuando el tren llevaba algún cliente, varios vagones de ellos, el encargado de tratar con ellos recaía siempre en Chopper pues, por una votación realizada entre los clientes, era el preferido por ellos. Decían que tenía un mejor trato con la gente a pesar de tratarse de un tonokai.
Hoy era un día de esos pero, por alguna razón, se encontraba bastante nervioso al escuchar, tanto en el vagón restaurante como en los de pasajeros, los comentarios que hacía la gente con respecto al robo perpetrado en el "Museo de Historia Natural de Mariejoa". Se trataba de un robo bastante audaz y sorprendía el que no hubiera ninguna referencia a lo que había sido robado y, únicamente, se estuviera nombrando a la presunta ladrona.
Vivi-. Esto a Chopper le parecía totalmente imposible.-Si hubieran dicho que fue Nami o Bulma no tendría ninguna duda pero… ¿Vivi?
Inmerso en sus pensamientos no era totalmente consciente de sus acciones por lo que sus saludos y sonrisas para el pasaje le salían de manera mecánica por la costumbre que ya tenía. Por eso mismo pasó por alto la mirada que le había lanzado una de las pasajeras que se encontraba en la parte de la ventana pero que, para poder ver a Chopper, se asomó por la puerta, asomando únicamente la cabeza y parte del busto, haciendo que su minivestido se le ajustara en su trasero, para alegría de los pasajeros varones que allí se encontraban.
-¡¡¡YIIAAAHHH!!!
El grito devolvió a Chopper a la realidad, a quien no lo haría, y empezó a mirar para todos lados intentando localizar el origen, y motivo, de aquel grito. Por desgracia no lo hacía en silencio sino que gritaba una conclusión precipitada.
-¡¿Eh?! ¡¿Qué sucede?!-. Los ojos de Chopper se le abrieron de puro pánico.-¡¿Nos atacan?! ¡¡TOUZOKU, KAIZOKU!!-. Chopper corría a ambos lados sin saber lo que estaba haciendo.-¡¡Qué alguien llame a un encargado!! ¡¡Regidor, regidor!!-. Entonces Chopper se detuvo de golpe.-Un momento, si ese soy yo-. Ahora, calmado, aunque temblando, se volvió hacia donde se había originado el grito.-¿Qu-Qué ha pasado? ¿Quién ha gritado?
-¿Qué ha sido ese grito?
-¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!-. Chopper gritó asustado a la pregunta que surgió a su espalda. Cuando se volvió se encontró con un anciano que lo miraba todo confundido. Por lo menos le hizo serenarse.-Vuelva a su compartimiento. Escuchen, ¡qué nadie salga de sus compartimientos!
Pero sólo fue el decirlo para que todo el mundo se asomara al pasillo tratando de averiguar a qué se debía tanto jaleo.
-¿Qué sucede?
-¿A qué vienen esos gritos?
-¿Alguien pregunta por mí?
-¡¡HE DICHO QUE NADIE SALIERA DE SUS COMPARTIMIENTOS!!-. Asustados por el grito de Chopper no sólo se metieron en los compartimientos sino que los cerraron por dentro.-Así está mejor y ahora veamos que…
Al girarse tropezó contra algo muy blandito que lo hizo rebotar hacia atrás unos pocos pasos. Era obvio que aquello le resultó bastante confuso pues se suponía que nadie podía estar en el pasillo.
-¿Luffy?
Pero cuando se fijó bien en quien se encontraba en el pasillo, vio que frente a él se encontraba una muchacha de cuclillas y que no le quitaba la vista de encima. Con unos ojos azules brillantes que le daban muy mala espina a un Chopper que, de la impresión trató de esconderse pero, con las puertas cerradas le resultaba imposible hacerlo. Y lo de los ojos fue por retroceder unos pasos ya que lo primero que se había encontrado eran unos enorme pechos delante de él.
-¡¡AAAAHHH!!
A pesar del grito de Chopper, la muchacha sonreía muy contenta.
-¡Oh, eres una monada!-. Le dijo la muchacha que tenía apoyada las manos en la barbilla y que seguía cada movimiento dado por Chopper. En esa postura su generoso pecho se hacía mucho más notable gracias al pronunciado escote de su vestido.-Déjame abrazarte… porfi.
Chopper no tuvo tiempo de, no, sentirse halagado por sus palabras porque, en cuando dijo que lo quería abrazar, se le había encendido la alarma de peligro. Debía hacer algo para salir de allí.
Sabía que debí dejar a Krilin hacer hoy la ronda por el tren. Este es mi castigo.
Chopper había ido retrocediendo mientras no apartaba la vista de la muchacha para evitar sorpresas mayores. Aunque, si esta había sido su intención, mejor no haberse puesto a caminar de espaldas.
-Ooohhh, te ves tan suave, ¡déjame abrazarte!
Al oír una voz, la voz de otra chica, detrás de él, Chopper dio un salto hacia delante quedando justo en el medio de ambas muchachas. Los brazos estirados a ambos lados, como si con eso pudiera conseguir que las muchachas no se le acercaran, y alternando rápidos vistazos a ambos lados.
¡¡Oh, kuso!! ¡¡ESTOY ATRAPADO!!
-Oi, tú. Fresca, ¿quién te crees que eres para tratar de abrazarte a mi peluchito?-. Le preguntó molesta la primera muchacha. Refirámonos a ella como la del minivestido rojo ajustado de gran escote y hombros al descubierto.
La otra muchacha se irguió toda digna y la miró con desprecio.
-Mejor te quedas calladita que si no estás más mona por lo menos no molestas con esa ridícula voz. Y no me llamo fresca, sino Porche. Para fresca ya estás tú-. Le dijo la otra muchacha de larga melena azul y que vestía lo que parecía un mono de trabajo, o un body, de un color intermedio entre el rojo claro y el rosa fuerte, con un escote tan pronunciado que le llegaba hasta por debajo de su ombligo. Aunque le cubría los costados, y con ellos sus pechos.-¿Cómo podría dejarte abrazarle si ni siquiera te sabes su nombre?
-¡¡Ah!!-. Aquella revelación la dejó en estado de shock hasta que se dio de cuenta de un detalle sumamente importante que se le pasó a la otra chica.-¿Y es qué tú sabes como se llama mi peluchito?
-¿Eh?
-Ja. Lo sabía-. La muchacha se cruzó de brazos lo que levantó sus ya grandes pechos resaltándolos aún más.-Y para que conste que mi nombre es Maron.
Era cierto. Ninguna de las dos chicas sabía cual era el nombre de Chopper y, por eso mismo, se le ocurrió una brillante idea.
-Oi, he decidido que quien no sepa mi nombre no puede abrazarme-. Aquello le solucionaría todos sus problemas.-Ni siquiera se le está permitido el poder mirarme.
-¡¿¡Naniii!?!
Finalmente algo en lo que ambas muchachas estaban de acuerdo.
-Y ahora si me disculpan-. Chopper hizo a un lado a la muchacha que le bloqueaba el camino hacia la parte delantera del tren marino, que se quedó parada, al lado de la otra chica, viendo como Chopper se alejaba.-Debo continuar con mi trabajo.
Lo que significaba encerrarse en la cabina de mando y no salir hasta haber dejado a todo el pasaje en tierra. Por lo que, sería Krilin quien hiciera la ronda por el tren.
Oi, Chopper, algunos pasajeros se están quejando de unos gritos en un vagón. ¿Qué está pasando por ahí?
Chopper se quedó helado al escuchar la voz de Krilin por los altavoces que había por los vagones del tren. Y, lo peor de todo, era que había dicho su nombre.
Tal vez no se dieron cuenta de que es mi nombre y pueda salir aún de esta.
Oi, Chopper, ¿me estás escuchando? Espero que no estés poniéndote morado de algodón de azucar en el vagón restaurante. Ya sabes que si no haces la ronda te cambio el puesto, Chopper. ¿Eh, Chopper? ¿Me has oído bien, Chopper?
-¡¿¡QUIERES CALLARTE DE UNA VEZ Y DEJAR DE REPETIR MI NOMBRE!?!-. Explotó Chopper sin poder remediarlo.-¡¡TANTO CHOPPER POR AQUÍ Y CHOPPER POR ALLÁ!! ¡ME VAS A GASTAR EL NOMBRE DE TANTO USARLO!-. Chopper se calmó para recuperar el aliento.-Tch, ya sé que me llamo Chopper, tampoco es para ir gritándolo por ahí-. Entonces sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.-¡¡IIIHHH!!
Volviendo la cabeza vio a las dos muchachas con una gran sonrisa en sus rostros y sus ojos brillantes de entusiasmo. No podía creerse que él mismo se había saboteado.
Toda la culpa es de ese baka de Krilin.
-¡¡CHOPPER!!
Al grito de ambas muchachas, Chopper salió corriendo tratando de alcanzar la cabina de control del tren marino para poder ponerse a salvo. Mirando hacia atrás se encontró con que las dos muchachas le estaban persiguiendo lo que, dado el tamaño de sus pechos, estaban ofreciendo un espectáculo que, principalmente, el sector masculino del tren estaba agradecido.
-¡¡¡AAAAAAHHHHH!!!
-¡¡No corras, Chopper!!
-¡¡Choppy, déjame abrazarte!!
¡¿Y quién diablos es Choppy?!
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De vuelta a la nave sobre la órbita del planeta
A pesar de que a Nami no le había gustado para nada el ser interrumpida durante su baño, la noticia, por la que se había conectado la radio, fue lo suficientemente importante para ella que pronto se le borró el enfado y empezó a echar cuentas sobre el dinero que iban a poder sacar con lo obtenido en el robo.
Por esto mismo no era de extrañar lo contenta que recibió el regreso de Bulma.
-¡¡Bienvenida, Bulma-nee-san!!-. Nami no paraba de dar saltitos mientras se frotaba las manos esperando poder echarle mano a los nuevos takara.-Ya lo he oído todo y no puedo estar más orgullosa de mi dulce nee-san.
Bulma vestía una de sus minifaldas a juego con un top. Unos calentadores para las piernas y los brazos y altas botas y unos guantes. El casco lo había dejado en la cabina; pero, por la cara seria de Bulma, esta no se encontraba para ningún tipo de celebración; y, la verdad, no entendía a qué podía venir el entusiasmo de Nami.
-Pues si has escuchado las noticias no sé a qué viene esta alegría porque no creo que ahora los fracasos sean capaces de ponerte tan contenta-. Le dijo Bulma pasando a su lado con los hombros caídos y totalmente agotada.
La burbuja de felicidad de Nami explotó con aquellas palabras pero, en vez de ponerse triste por ello, ciertas sospechas de juego sucio por parte de Bulma empezaron a tomar forma en su cabeza.
-Si lo que estás pretendiendo es quedarte con el takara para ti sola…-, Bulma se detuvo ante aquel tono de voz. No le gustaba lo que implicaba pero no se iba a dejar avasallar por Nami, por eso se le pasó la parte importante sobre este tema.
-¿Qué, Nami-chan?-. Normalmente solamente la llamaba por su nombre a no ser que la quisiera molestar o burlarse de ella. Por su tono de voz estaba claro que la estaba provocando.-¿Qué me puede pasar?
Aunque Nami estuviera llevando uno de sus camisones, que no se diferenciaban de sus vestidos por lo cortos que eran sino por que llevaban bordados, o impresos, diversos motivos como mikan o dinero, no se iba a dejar robar por su nakama y mejor tomodachi. El que la llamase nee-san no era por capricho sino porque así lo sentía; pero incluso en las mejores familias pueden haber peleas.
-Nada malo, nee-san. Únicamente tendrás un poco de mal tiempo.
Sus miradas se encontraron y saltaban chispas hasta que Bulma reconoció este mismo sentimiento de rabia pues era lo mismo que sintió en Mariejoa cuando trató de perpetrar el robo planeado pero que…
-Un momento-. Bulma había recordado porque estaba de este humor y porque era inútil el luchar entre ellas.-Esto es absurdo. No voy a pelear por nada así que me voy a tomar un largo baño y no quiero que nadie me moleste hasta el año que viene.
Nami no iba a dejar la situación a medio explicar porque eso la podría terminar de enloquecer. Y no es que le faltase mucho para que eso sucediera.
-¿De qué hablas? Las noticias anunciaban que hubo un robo en el mismo lugar a donde fuiste tú a robar, nee-chan-. Le recordó.-¿Estás diciendo que es una coincidencia que hubo un robo en el lugar donde planeabas robar y que no fuiste tú quien lo hizo?
-Si-. Dijo únicamente Bulma.
-¡¡EXPLÍCATE!!
Era en situaciones como esta cuando recordaba lo testaruda que podía ponerse Nami cuando se trataba de algo que le gustaba mucho.
-Pues que alguien se me adelantó-. Confesó Bulma bastante molesta, tanto por el fracaso como por la insistencia de Nami.-Alguien consiguió un botín y yo sólo un montón de agujetas y cansancio sin recompensa alguna.
Aquello dejó muda, no por mucho, a Nami.
-No… no puede ser, Nami-nee-chan-. Su voz le tartamudeaba por la desgracia.-Debes haber conseguido algo, ¿verdad? dime que tienes algo.
-Lo único que tengo encima son mis pechos pero estos vienen de serie con este cuerpazo-. Se rió sin ninguna gracia. Realmente necesitaba un descanso.-Aunque para alguien como tú seguro que piensa en ellos como un takara.
A Nami se le hincharon varias venas.
-¿Qué insinúas, Bulma-baba?-. Nami sacó pecho mostrando su poderío pectoral.-Para que podría querer los pechos de una obaasan cuando tengo un par de pechos jóvenes y turgentes tan perfectos como estos.
-¡¿Cómo te atreves a llamarme obaasan, cría malcriada?!-. Bulma se agarró los pechos y se los puso delante de la cara a Nami.-Ya te gustaría tenerlos así dentro de unos años pero, en cambio, los tendrás por los suelos.
-¡¡Quítame esas cosas de delante!!-. Nami le dio un cachete en los pechos a Bulma que casi se le cayeron los ojos por tal atrevimiento.
-¡¿Cómo te atreves a pegarles a mis pechos?!-. Bulma la empujó con un golpe de sus pechos que conectó con los de Nami que, cogida por sorpresa, retrocedió un par de pasos.-Ha.
-Ni creas que me van a ganar esas reliquias del pasado-. Nami le devolvió el golpe a Bulma con sus pechos logrando que esta también tuviera que retroceder.-Ha, yo.
Las dos muchachas entrecerraron los ojos y un peligroso brillo los recorrió.
-¡¡Es la guerra!!
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En cierto bar de Yuba
En una de las mesas, del silencioso y vacío bar, se encontraban charlando Zoro y Robin acerca de lo que tenían planeado hacer cuando salieran de este bar. Por supuesto que la idea que tenían cambió al poco de que se pusieran a hablar.
Siempre ocurría algo parecido cada vez que ellos hablaban.
-¿Y qué te trajo a Arabasta?-. Preguntó Zoro tras dejar sobre la mesa su vaso de ramu.-Además, de todas las posibles, esta ciudad en concreto.
¿Por qué había venido a Arabasta?
-Tiene una historia bastante antigua y me gustaría estudiarla un poco-. Confesó con su habitual calma.-Y tampoco es un delito el hacerlo aquí pues tengo interés en como es el "Balneario Ukkari". Dicen que se trata de una obra espectacular.
-Claro, seguro que es por su arquitectura por lo que vas a las aguas termales de…-, Zoro recordó con quién estaba hablando y soltó un bufido de contrariedad.-por supuesto que es por su arquitectura. ¿Es qué siempre estás pensando en lo mismo?
Y sólo fue hacer la pregunta para lamentar el haberla hecho.
El brillo en sus ojos azules paralizó el latido en el pecho de Zoro, no tenía ninguna duda de lo que estaba pensando Robin porque ella, a diferencia de muchas otras ocasiones, esta vez no ocultaba lo que le pasaba por la mente.
-No siempre, kenshi-san-. Y, antes de que Zoro pudiera tener tiempo para hacer alguna otra pregunta y desviarse de este tema, Robin le añadió su propia pregunta.-Viendo que pareces estar en tus propias vacaciones de Piccolo, ¿te gustaría pasarlas conmigo?
Si Zoro pudiera decir la verdad en voz alta, habría podido admitir que aquello no sonaba tan mal como lo habían puesto sus angustiosos pensamientos. La verdad era que si estaba con alguien tendría muchas menos posibilidades de encontrarse en el último lugar en el que debería estar. Además de que hacía tiempo que no pasaba algo de tiempo con Robin y, aunque eso podía llegar a resultar demasiado intenso con demasiado tiempo de exposición, también era cierto que lo llegaba a pasar bastante bien con ella porque tenía un carácter muy parejo al suyo.
Por eso te llevas bien con ella y por eso te molesta que esto mismo ocurra. Ya deberías poner en orden tus pensamientos y decidir qué es lo que quieres con esta onna antes de cometer algo más allá de cualquier posible arreglo.
-Si prometes que no vas a estar dando la vara todo el tiempo con tus temas arqueológicos…
Bueno, eran sus vacaciones y este tiempo le permitiría disfrutar un poco de la arqueología, algo que, bajo las órdenes de Vegeta, resultaba bastante complicado. Aún podía recordar cuando Vegeta estuvo a punto de volar por los aires unas ruinas por el simple hecho de que a Usopp se le había caído dentro uno de los medallones que usaba para sujetarse las capas. Tuvo que pasarse unos veinte minutos hablándole para poder convencerle de que no podía destruir aquellas ruinas. Y Vegeta burlándose de que cuál podía ser el problema si la mayoría de las veces acostumbra a dejar todo en ruinas, que debería estarle más agradecido porque hubiera más ruinas gracias a él.
Al final le convenció y todo se solucionó de manera más civilizada. Lo que quería decir que Usopp se pasó una semana buscando el medallón y sin poder hacer ni un solo rasguño, o mover, ninguna de aquellas piedras.
-Está bien, kenshi-san. Prometo que, a no ser que seas tú quien traiga el tema, no hablaré ni trataré sobre nada referente a la arqueología si me es posible-. Le dijo Robin sonriéndole de manera cómplice.
Aquello le hizo gracia a Zoro.
-¿Así qué piensas dejarme a mí el traer el tema?-. Zoro no podía creer que Robin se hubiera atrevido a otorgarle semejante licencia.
-Así es, kenshi-san, ¿qué me dices?
-Pues, que trato hecho-. Dijo Zoro ofreciéndole la mano para cerrar el trato pero Robin miró para su mano y luego de nuevo al rostro de Zoro mientras llevaba en su rostro una maliciosa sonrisa. Zoro sabía que ya había empezado a caer en las maquinaciones de Robin.-¿Ocurre algo, onna?
-Por supuesto que no, kenshi-san-. Negó Robin levemente.
-¿Entonces?
-Es que me parece que un trato de tan alto nivel se merece cerrarse con algo más que un simple apretón de manos, kenshi-san-. Le explicó serenamente pero con un ligero tono de diversión en su voz.
Ciertamente a Zoro no le gustaba como sonaba aquello.
-¿Algo más?-. Y continuó bailando a la canción que Robin le tocaba.-¿Como qué?
-Un seppun-. Dijo Robin.-Un beso no es pedir mucho por este trato, ¿verdad, kenshi-san?
Y ahora Zoro sabía que no podía negárselo porque estaría negándose el poder pasar una cantidad de días, sin especificar, junto a Robin sin tener que escuchar nada remotamente cercano a la arqueología salir de sus labios. En cambio un beso si podía hacerlo sin que le pudiera resultar un problema para Zoro.
-No, yo diría que, incluso, es muy poco-. Zoro se inclinó sobre la mesa acercándose a Robin.-Me parece que estás menospreciando el valor de tus besos, Robin.
Poco a poco fue eliminando el espacio que los separaba haciendo que sus rostros estuvieran, apenas, a unos centímetros el uno del otro.
-No, kenshi-san-. Le aclaró Robin susurrándole y haciendo que sus palabras acariciaran, previamente, los labios de Zoro.-Muestro el valor de tus besos.
El trato se selló con un beso, aunque ninguno de ellos estaba pensando en nada parecido mientras disfrutaban del sabor de sus labios. Sabor que les trajo buenos, y muy agradables, recuerdos de encuentros pasados.
Una buena manera para dar comienzo unas vacaciones conjuntas.
Algo de alcohol. Una inocente pelea. Y unos besos para… empezar.
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Y aquí está el quinto capítulo. Haciendo su aparición más personajes que pueblan este Mundo y regresando otros ya conocidos.
Quinto capítulo y ya hay besos entre ellos. No muy apurado si contamos que ya se insinuó que ellos ya habían estado juntos en el pasado. Ahora deben ver como hacer para que su futuro sea diferente al que sucedió a dichos encuentros. Si es que lo quieren así, por supuesto.
REVIEWS.
REVIEWS.
Yo las pido y vosotros decidís si ofrecerme una alegría enviándomelas.
Como han hecho:
Gabe Logan.
Dragonazul.
Bueno, muchas gracias por seguir leyendo este fic. Sea cuando sea este momento en el que lo leéis pues siempre es bueno que se siga leyendo a pesar del tiempo. Y, por supuesto, que las REVIEWS siempre seguirán siendo bienvenidas.
Hasta el próximo capítulo.
Nos leemos.^^
