Cross Epoch

Repentinos encuentros.

En el Balneario Ukkari

No había necesidad de decir que Robin había tenido una buena idea viniendo al balneario, y no había necesidad porque Zoro no tenía ganas de decírselo para que ella pudiera ganarse ciertos puntos que, vete tú a saber, cómo pudiera querer cobrárselos. Con ella no se podía dar nada por descontado.

Tampoco había que decirle que se había perdido, una vez más, en busca de los vestuarios aunque, afortunadamente para él, desgraciadamente para las chicas, no había acabado en el vestuario femenino. Aún no se le había borrado las confusas actitudes de las chicas antes en los baños. Primero quejándose por su presencia y luego… desterrando las quejas en lo más fondo de ellas.

Zoro decidió, por su propia decisión y sin que la presencia de Robin tuviera nada que ver en dicha decisión, ir sin camisa, con el torso descubierto, ya que consideraba suficiente el llevar su capa con la que podía cubrirse si hubiera necesidad.

Mientras se encontraba en los baños no pudo evitar recordar algunas de las palabras que le había dicho Baba durante su predicción. Estaba claro que en su camino iba a cruzarse el azul y, Zoro, no podía evitar pensar en los brillantes ojos azules de Robin. No debería haber sido una sorpresa el que se la terminase por encontrar aunque, si lo era, el encontrársela a solas cuando lo habitual era que estuvieran con varios de sus nakama alrededor. Molestándoles la mayor parte del tiempo.

Ahora el problema era qué harían al salir del balneario porque, la verdad, Zoro lo único que estaba haciendo era tratar de encontrar a su perdido nakama mientras que Robin se encontraba de vacaciones. Ahora lo que le apetecía era continuar con ella y no estar buscando a alguien que se pierde al momento en que apartas la vista de él.

Y ya es mayorcito para saber cuidarse solo.

Tras estar dando demasiadas vueltas decidió, de manera sutil, ir tras un grupo que también se dirigía hacia la salida para, finalmente, lograr regresar a la calle. A pesar de que había creído que, una vez más, tardó demasiado tiempo en encontrar la dirección correcta, esta vez fue Zoro el primero de los dos en salir. A Robin no se la veía por ningún lado.

Me parece que me voy a divertir un poco cuando salga. Está bien que por una vez sea ella quien tard…

Perdido en sus pensamientos, y buscando a Robin con la mirada, Zoro terminó por tropezar con una persona haciendo que cayera al suelo. Lo normal cuando alguien tropieza con un tipo de la constitución de Zoro mientras está en movimiento. Por el gritito que hizo estaba claro que se trataba de una chica… lo contrario habría hecho que Zoro se alejara en dirección contraria.

La muchacha iba cubierta por una capa, con capucha que impedía ver nada de su rostro, completamente cerrada. Al verla tirada, sentada de culo, en el suelo, Zoro pensó que al ver sido con él con quien había tropezado y, por tanto, quien la arrojó, indirectamente, al suelo, debería ayudarla a ponerse en pie y, por ello, le ofreció la mano para levantarla.

-Deberías ver por dónde caminas, onna-. La muchacha únicamente vio como aquella mano se le acercaba.-Espera que ya te teng…¡¡UUAAHH!!

De improvisto, y sin que tuviera una oportunidad para impedirlo, la muchacha le propinó una patada que acertó, de lleno y con fuerza, en su entrepierna. Zoro sintió como se le doblaban las rodillas y su cuerpo entero temblaba, pero se negaba a caer. Al contrario, su rostro, cubierto por gruesas gotas de sudor, fue adquiriendo una tonalidad oscura cuando su mirada se ensombreció.

-¡¡Maldita seas!!-. Para sorpresa de la muchacha, Zoro no cayó tras el golpe y parecía ser que sólo había servido para enfurecerlo.-¡Esta me la pagas!

Fue entonces, durante la mezcla de miedo y sorpresa, que llegó a reconocer la voz de Zoro y, lo poco que podía ver de su rostro enfurecido. Tal vez, precisamente, por ver su rostro enfurecido.

-¡¿Mr. Bushido?!

__________

En el Grove 13 del archipiélago Shaboady

Una figura encapuchada caminaba tratando de mantenerse fuera de la vista de la gente que se encontraba por este Grove porque, por su propio bien, no debía de llamar la atención sobre su persona. Desgraciadamente, para ella, no todo el mundo se regía por esta situación.

Sobrevolando Shaboady se encontraba Goku que, más o menos como le ocurría la gran parte de su tiempo, estaba buscando un lugar en donde poder comer una extensa cantidad de meshi por un precio más que mínimo, aunque no fuera razonable para los del bar, restaurante o chiringuito en donde hubiera decidido pararse a comer. Lo que más le captaba su atención era el sonido de su propio estómago pero, haciendo oídos sordos, podía sentir la presencia de un ki conocido pero que, a pesar de ello, le resultaba algo difícil de localizar ya que no se podía decir que fuera muy poderoso.

Aunque al conocerlo es más sencillo apartarlo de todos los que lo rodean en estos momentos. Sólo necesitaré unos segundos más para que…-, deteniéndose en el aire empezó a escanear a todos los que se encontraban justo bajo él. No tardó mucho en localizar a la figura encapuchada que caminaba alejada de los caminos principales.-ahí está pero… ¿por qué se comportará de una manera tan extraña? He, lo mejor será ir a preguntárselo.

Dicho y hecho. Goku descendió a tierra, casi como si se dejase caer, para acabar justo delante de la figura encapuchada a la que, por supuesto, le dio un susto de muerte al aparecer, caído del cielo, ante ella sin ningún tipo de aviso o advertencia haciendo que cayese hacia atrás para terminar sentada en el suelo. Pero, a pesar de todo, no fue su aparición lo que más la asustó si no que fue el que dijera su nombre. Se suponía que estaba tratando de pasar desapercibida y ahora alguien, caído del cielo, al que no podía verle el rostro, por culpa de la posición en la que se encontraba y que hacía que el sol quedara a su espalda cegándola, sabía quien era.

-¡¡Vivi!!

Y no sólo sabía su nombre si no que alargó su mano para cogerla, o levantarla del suelo a donde había ido a parar por su sorpresiva aparición, lo que, en estos momentos, significaba que la habían descubierto y, de no hacer algo para evitarlo, la encerrarían por culpa del robo en el Museo de Historia Natural de Mariejoa. Es por ello que su reacción, su movimiento, fue innata y sin siquiera haberle dedicado un pensamiento. Desgraciadamente para Goku.

-¡¡Apártate de mí!!

Sus palabras vinieron acompañadas de un inesperado movimiento por parte de su pierna que, con mayor fuerza de la esperada viniendo de alguien como Vivi, conectó con la entrepierna de Goku haciéndole ver, en pleno y soleado día, las estrellas.

-¡¡UAAHH!!-. Ciertamente había recibido golpes peores pero no como este, por suerte para él. Doblándose a causa del golpe trató de poder hablarle a Vivi antes de que sucediera algo más. Algo, dolorosamente, más en su contra.-Espera, Vivi. Soy yo, Goku.

Bajo la capucha unos ojos se abrieron exageradamente al comprobar, cuando una nube cubrió el sol y eliminó la luminosidad que la cegaba, que, en verdad, se trataba de su nakama. Se llevó las manos para cubrirse la boca al no poder creerse lo que había hecho. Rápidamente se puso en pie y, agarrando a Goku por un brazo, se lo llevó a una zona menos concurrida pues, a causa de lo sucedido, mucho gente les estaba empezando a prestar demasiada atención.

-Gomennasai, Goku-. Se disculpó Vivi una vez estuvieron a solas.-Me cogiste por sorpresa. Yo no quería, o sea, si hubiera sabido que eras tú. No lo volveré a hacer.

-Está bien, Vivi. Creo que también es culpa mía en parte por haber aparecido tan de improviso asustándote- le dijo entre risas-. Hablando de lo cual, ¿por qué vas con esas pintas, toda escondida?

No fue mucha sorpresa para Vivi el que Goku no tuviera idea de lo que había sucedido. En eso era muy parecido a Luffy pues ninguno de los dos prestaba mucha atención a los sucesos del Mundo. No cogían un periódico a no ser que lo estuvieran usando para envolver meshi o algún bocadillo.

-Es muy largo de contar, Goku. Pero, ¿podrías hacerme un favor?

-Si no lo hago, ¿volverás a pegarme?-. Se burló Goku con una gran sonrisa en su rostro haciendo que Vivi se ruborizase de una manera muy exagerada.

-No, no. Gomen, yo no lo haré más.

Pero las risas de Goku indicaban que se lo estaba tomando muy bien, ahora que ya no le dolía su entrepierna, por supuesto.

-Era broma, Vivi. ¿Qué puedo hacer por ti?

Se podía ver que la peliazul se encontraba algo nerviosa pero no se podía decir con claridad si era por lo sucedido, por lo que le iba a pedir o por otra cosa en particular.

-Necesito ir a Arabasta cuanto antes y me preguntaba si tú, bueno, si podías dejarme la nube Kinto-. La voz de Vivi, normalmente tranquila e, incluso, algo tímida, ahora sonaba decidida por lo que Goku sabía que se trataba de algo serio.

La verdad era que Goku no veía ningún problema para prestarle la nube Kinto ya que Vivi resultaba ser una de las pocas personas que conoce que podría subirse a la nube sin problemas.

-Si lo que quieres es ir a Arabasta con urgencia existe un método mucho más rápido para hacerlo, Vivi.

Por supuesto que Vivi no sabía de lo que se trataba, bueno, ella ni nadie porque iba a ser la primera vez que realizase su técnica ante otra persona.

-¿Otra manera más rápida?-. Estaba claro que Vivi estaba algo confusa. Conocía a Goku y sabía que se podía confiar en él pero, a pesar de ello, también sabía que, ajeno a su buena intención, podía ser algo peligroso. Tal y como ella misma por lo visto.-No sé, Goku. Tal vez sea mejor usar a Kinto y…

Goku la interrumpió llevando una gran sonrisa en su rostro.

-No pasa nada, ya verás lo rápido, casi diría que instantáneo, que es usar el Shunkan Idou-. Goku le pasó un brazo por los hombros a Vivi acercándola contra él.-No te pongas nerviosa y verás que pronto estaremos en Arabasta.

A pesar de las dudas, si realmente Goku podía llevarla de una manera tan rápida pues le facilitaría mucho las cosas. Con un suspiro se dejó llevar por la confianza de Goku.

-Entonces, ¿podrías llevarme hasta dónde esté Yamcha?

-Ah, quieres ir a visitar a tu itoko. No hay ningún problema-. El rostro de Goku pasó a un estado de concentración mientras buscaba el ki de Yamcha pero, durante la búsqueda, también se encontró con otros conocidos. Unos que resultaba más sencillos de captar que el de Yamcha. Por lo menos a esta distancia aunque, aún así, logró encontrar el ki de Yamcha.-Ya lo tengo. Agárrate.

Eso no era necesario decírselo dos veces a una Vivi que se agarraba con tanta fuerza a Goku que, de seguro, que le iba a dejar unos cuantos moratones. Y, antes de que supiera lo que estaba pasando, desaparecieron.

Cuando Vivi volvió a enfocar su mirada se dio de cuenta que ya no se encontraba en Shaboady pero tampoco parecía encontrarrse en un lugar menos selvático y más desértico. Según lo dicho por Goku debían encontrarse en Arabasta pero, por lo que podía verse, no en palacio.

A no ser que esa hentai de Yamcha haya podido cumplir uno de sus sueños.

Alrededor de la pareja todo eran gritos por parte de las chicas que se encontraban en la sección de mujeres del 'Balneario Ukkari' las cuales, sin perder mucho tiempo, empezaron a lanzarle a Goku las cubetas. Vivi se apartó del pobre chico y se dirigió hacia la salida de los baños mientras se disculpaba con su nakama por dejarle en tan complicada situación.

-Oi, oi. No es lo que parece-. Trataba de explicarse Goku mientras esquivaba las cubetas.-Solamente es que me he equivocado de lugar.

Pero no parecía que las chicas estuvieran muy por la labor de dejarle explicarse, no después de que otro chico se hubiera paseado por los baños de esta sección no hace mucho argumentando algo parecido.

-… vaya, menuda sorpresa…

Robin, que seguía metida en las aguas termales, observaba las desgracias de Goku con una sonrisa en su rostro; el cual, tras comprobar que no tenía otra salida, volvió a usar el Shunkan Idou despareciendo del baño de la misma manera en que había llegado aunque, en esta ocasión, lo hacía en solitario.

Todas las chicas se quedaron mudas al ver como Goku había desaparecido.

-Me parece que estas vacaciones se van a volver más interesantes a partir de ahora-. La sonrisa de su rostro no hizo si no crecer en maliciosidad.-Ahora sólo debo procurar que kenshi-san diga las palabras correctas para ello.

Algo que, en su opinión, no sería nada complicado de lograr. Poniéndose en pie salió de las aguas termales. Se acabó la hora del baño.

Vivi no necesitó mucho tiempo para comprobar en donde se encontraba en realidad. Los carteles y señales ayudaban bastante a hacerse a una idea en concreto. Estaba claro que Goku no tenía muy perfeccionada esa técnica porque, a no ser que Yamcha se encontrase disfrazada por los baños, lo que significaría un incumplimiento de la orden que le impedía el estar cerca de una zona de reunión de chicas a menos de doscientos metros. Por muy oujo que fuera, la ley seguía siendo la ley.

Ahora, por lo menos estaba en el país correcto, sólo necesitaba un medio de transporte que le llevase hasta el palacio en Alubarna. Perdida en sus pensamientos, y algo mareada por el viaje con Goku, no pudo evitar tropezar contra alguien y, a su pesar, caerse al suelo. No fue de extrañar dada su situación actual, y personal como fugitiva, que al ver aquella mano dirigiéndose hacia ella su pierna hubiera reaccionado como lo hizo por iniciativa propia.

La patada atinó de lleno en la entrepierna de aquella persona.

-Deberías ver por dónde caminas, onna-. La muchacha vio como aquella mano se le acercaba.-Espera que ya te teng…¡¡UUAAHH!! ¡¡Maldita seas!!-. Para sorpresa de la muchacha, Zoro no cayó tras el golpe y parecía ser que sólo había servido para enfurecerlo.-¡Esta me la pagas!

Fue entonces, durante la mezcla de miedo y sorpresa, que llegó a reconocer la voz de Zoro y, lo poco que podía ver de su rostro enfurecido. Tal vez, precisamente, por ver su rostro enfurecido.

-¡¿Mr. Bushido?!

Zoro no necesitó más para darse cuenta de quien era la persona encapuchada, y que le había pateado la entrepierna de aquella manera, porque no había nadie más en todo el Mundo que lo llamara de esa manera.

-¡¿Qué diablos haces aquí, Viv-?!

La pregunta de Zoro fue ahogada por la mano con la que Vivi le cubrió la boca. Ya estaba llamando, una vez más, demasiado la atención para que permitiera que su nombre, aunque de manera no intencionada, saliera a relucir.

-Sumimasen, Mr. Bushido-. Se disculpó Vivi.-Pero, en estos momentos es mejor nada de nombres.

-Entonces es una suerte que nunca hayas utilizado el mío-. Se burló Zoro, cuando Vivi le quitó la mano de la boca, haciéndola ruborizarse.-Supongo que tanto misterio tendrá algún motivo, ¿verdad?

Vivi lo miró con cierta sorpresa antes de suspirar condescendientemente.

Supongo que Mr. Bushido tampoco es de los que leen mucho los periódicos a no ser que le golpee uno en la cara.

-¿Podemos ir a un sitio menos concurrido, Mr. Bushido?

En el rostro de Zoro surgió una media sonrisa.

-Sé de un lugar que estará bastante tranquilo en estos momentos, Miss Wednesday.

Ahora fue el turno de Vivi de sonreír ante el nombre con el que le llamó Zoro. Parecía que pasó una eternidad desde que lo había usado por primera vez. Viejos tiempos mucho más tranquilos pero igual de peligrosos.

-¿Crees qué podremos llegar pronto, Mr. Bushido?

La pregunta no iba con doble intención pues no la había por mucho que se podía sacar de ahí una clara referencia al pobre sentido de la orientación de Zoro. A lo que Vivi se refería era si no cerrarían el lugar porque, si Zoro lo conocía había muchas posibilidades de que hubiera habido jaleo y, lo habitual, era que el dueño lo cerrase por reformas.

-¿Estás insinuando algo, Miss Wednesday?

Zoro le clavó su mirada a una Vivi que, rápidamente, negaba con las manos.

-No, no. No me refería a eso, Mr. Bushido.

-No hay de qué preocuparse, kenshi-san. Yo os guiaré sin ningún problema-. Dijo Robin surgiendo tras la pareja. A diferencia de las de ellos dos, la sonrisa de Robin era maliciosamente traviesa.

-Lo que tú digas, onna-. Farfulló, casi para si mismo, Zoro.

Robin le guiñó un ojo a Vivi mientras se ponían en marcha.

-No creo que vayamos a tener algún problema para evitar usar nuestros nombres.

Vivi no pudo evitar reírse a las palabras de Robin, la cual no tardó mucho en reírse con ella. Zoro, aunque no se reía de una manera tan abierta como ellas dos, no pudo evitar la sonrisa en su rostro.

__________

______________________________

Noveno capítulo superado. La aparición de Goku seguro que no fue como la podríais haber esperado. Seguro que tampoco como la hubiera esperado él mismo. Se ve que a Vivi la pierna se le va con mucha facilidad… para desgracia de algunos.

Ahora será comprobar a dónde ha ido a parar Goku tras desaparecer de los baños. Y Luffy, bueno, digamos que lo suyo es mucho peor que lo que le ha sucedido a Goku. Lo suyo no es para tomárselo muy a broma pero, para ello, aún hay que esperar un poquito.

GLOSARIO:

Onna: Mujer.

Meshi: Comida.

Gomennasai: Perdóname.

Gomen: Perdón.

Ki: Espíritu.

Sumimasen: Lo siento, perdón.

Itoko: Prima.

Hentai: Pervertido.

Kenshi: Espadachín.

Oujo: Princesa.

REVIEWS.

REVIEWS.

Agradecer las REVIEWS enviadas por:

Gabe Logan.

Dragonazul.

A los demás que también leen este fic darles las gracias por ello y pedirles un, pequeño, esfuerzo para ver si se puede dejar alguna REVIEW pues siempre animan al escritor.

Muchísimas gracias a todos vosotros.

Nos leemos.^^