Cross Epoch

El precio de la información.

En cierto bar de Yuba

Tal y como había sospechado Zoro, tras haber pasado por allí los marines para llevarse a todos aquellos kaizoku que Robin había noqueado, el local se encontraba totalmente vacío. Lo que podía haberle dado al dueño la idea de cerrarlo lo que restaba de día para tratar de tranquilizar sus atacados nervios. Por suerte para ellos, y desgracia para el dueño, no lo hizo y ahora se encontraban los tres sentados en una de las mesas más recónditas del local en donde Vivi estaba oculta por las sombras.

Zoro fue a la barra a recoger las bebidas. Un par de biiru, una copa de vino y, tras reírse de Vivi por haber tratado de que le pidiera una biiru para ella también, le trajo un mosto. Todo mientas le sonreía de manera sarcástica. Para desgracia de Vivi, a Robin también le había hecho gracia.

Dejando las bebidas en la mesa se apoderó de una de sus biiru y tomó un trago mientras las dos muchachas seguían hablando sobre el trabajo al que Vivi se dedicaba en el Museo de Historia Natural de Mariejoa. Por supuesto que esto no era la razón por la que Vivi se encontraba ocultando su identidad, por lo menos no toda la razón, así que Zoro no dudó en interrumpirlas para tratar de saber el motivo por el que la peliazul había terminado pateándole la entrepierna.

-Podéis dejar los cotilleos para más tarde cuando os encontréis a solas porque ahora me gustaría saber el motivo que te lleva a comportarte de esta manera, Miss Wednesday.

Las dos muchachas volvieron su atención a Zoro que, por su rostro serio, no parecía con ánimo para atender a un poco de conversación de chicas para ponerse al día. La verdad era que si la situación era lo suficientemente grave para que Vivi tuviera que andar ocultándose, también lo sería para dejar esta conversación para más adelante. Aunque, eso si, no sin antes hacerles una única, y trascendental, pregunta.

-¿Ustedes dos están saliendo de nuevo?- aunque pudiera pensarse que es algo imposible, el rostro serio de Zoro adquirió una nueva tonalidad de seriedad ante dicha pregunta-. Es que se me hace muy raro el verlos a solas ya que, las únicas veces en que os había visto a solas, era cuando salíais juntos.

-Nos hemos encontrado y le pedí a kenshi-san que me acompañase en mis vacaciones- le comentó Robin-. Si a eso se le puede llamar salir con alguien pues, en ese caso, si lo estaríamos.

-Aunque eso no responde a mí pregunta- les recordó Zoro tratando de volver al tema principal.

Las dos muchachas, curadas de espanto por la actitud de Zoro, tras tanto tiempo conociéndolo, compartieron unas miradas cómplices antes de, como pedía el kenshi, volver al tema en cuestión. Vivi colocó en la mesa su PDA y, con un par de acciones colocó en pantalla un documento.

-Esta es la lista de todas las piezas que se encuentran en la zona en donde se cometió el robo. Lo malo es que no la actualizaron para que no puedan existir filtraciones a la prensa acerca del objeto, u objetos, sustraídos.

Entonces, y para sorpresa de Vivi, Robin ignoró lo que le estaba mostrando, al que ni le dio una sutil mirada, y le dio un trago a su copa de vino mientras parecía estar perdida en sus propios pensamientos ajenos a lo que sucedía ante ella.

¿Y ahora qué le pasa a Robin? Pensaba que sería la más interesada en este asunto pero parece no importarle para nada.

Para refrendar este pensamiento, Zoro giró la PDA para poder ver lo que allí se mostraba pero, como era de esperar, todos aquellos nombres no le decían nada. Y eso que la lista parecía albergar miles y miles de objetos.

-¿Y pretendes averiguar lo que robaron únicamente con esta lista?- le preguntó Zoro-. Me parece que lo llevas bastante crudo para descubrir lo que se llevaron- un brillo de interés le cruzó por la mirada de Zoro-. ¿Sabes si es valioso por lo menos?

-¡Claro que es valioso!- se defendió Vivi con un exabrupto fuera de lugar-. Gomen, Mr. Bushido no pretendía gritarle- pero Zoro no parecía ni haberse dado por aludido-. Todas las piezas que posee el Museo tienen un gran valor, tanto monetario como histórico.

Ante aquello Zoro no pudo evitar una mueca de disgusto.

-¿Así qué de lo que estamos hablando es de una pieza histórica?- la verdad era que no necesitaba realizar la pregunta ya que, por supuesto, conocía que la respuesta iba a ser afirmativa.

-Pues si, Mr. Bushido. Todo lo que se encuentra en el Museo es de un gran valor histórico, aparte del valor monetario que se le pueda añadir luego.

Y, finalmente, Robin se metió en la conversación.

-Es fácil reducir la lista de piezas si contamos que el tamaño debía ser lo bastante reducido para poder sacarlo sin levantar ningún tipo de sospechas- dijo Robin mientras empezaba a usar ciertas funciones para reducir la lista tal y como estaba diciendo.

-¿Cuántas piezas podrían haberse llevado?- preguntó Zoro antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo Robin-. Un momento, onna. ¿No se suponía que no ibas a acometer nada que tuviera algún tipo de relación arqueológica?

Robin levantó ligeramente la mirada de la pantalla para encontrarse con los ojos de Zoro en los que se detuvo fijamente.

-Pero si has sido tú, kenshi-san, quién realizó el comentario acerca de las piezas robadas en el Museo- los labios de Robin formaron una sonrisa mientras los de Zoro se contraían en una mueca molesta-. Y, aunque tengo la certeza de que sólo ha sido robada una única pieza, si el ladrón es una onna, debes saber que podemos esconder muchas piezas sin ningún tipo de problema, kenshi-san.

Al comprobar como se ruborizaba Zoro, y que trataba de disimularlo centrando su atención en su biiru, Robin supo que había captado con total claridad a lo que se estaba refiriendo. Y, por el tono rojizo de las mejillas de Vivi, estaba claro que ella también lo hacía.

¡Qué tiernos son!

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En la habitación de un hotel en Shaboady, en el Grove 69

Ciertamente, al paso que iban con los baños, o duchas, iban a terminar totalmente arrugadas pero, en esta ocasión, ni Bulma ni Nami, esta principalmente, quería que hubiera ni un solo recuerdo del encuentro con Sanji y Roshi en sus cuerpos. De ahí que Nami se hubiera pasado limpiando con cegador empeño sus pechos.

A pesar de todo, Bulma tenía motivos para estar enfadada.

-Ni siquiera cuando nadie tiene motivos para perseguirnos acabamos teniendo que salir corriendo de allí- Bulma le lanzó una mirada asesina a una Nami que la ignoró mientras seguía dándose una de sus cremas especiales para mantener suave y tersa su piel, en este caso, con la mayoría de su atención en sus pechos-. Sólo a una baka como tú se le puede ocurrir llevar los pechos cogidos entre los brazos mientras los trata de animar y le da besitos de consuelo. Pero, ¿qué siguieras pidiéndomelo a mí? Eso fue lo que animó a esa banda de hentai, baka.

-¿Es qué tengo que recordarte cómo te comportaste cuando fueron tus pechos los que recibieron la visita no deseada del careto de ese hentai-jiji?

-¡¡Pero no había nadie alrededor!!- le gritó Bulma levantando la vista de la PDA en la que Nami había copiado el listado de objetos de la zona en la cual se había cometido el robo-. Aquí no se tardó nada de tiempo en tener un maldito grupo de hentai admiradores de tus pechos entre los que se incluyeron los de seguridad del museo. Ahora, a pesar de no haber robado nada, nos considerarán sospechosas o cómplices del robo cuando nos terminen por identificar. Y te aseguro que lo harán porque querrán conocer el nombre de la de las tetas.

Aquello devolvió a Nami a la realidad.

-¡¡Y una mierda!!- los ojos de la akage brillaban con poderío y no usamos cómplices para nuestros robos. Como se les ocurra siquiera plantearlo les vaciaré el maldito Museo. ¡¡Y mis pechos se merecen un monumento!!

-Pues visto sólo lo que tienen en esta zona no daríamos abasto con todo- admitió Bulma mientras seguía reduciendo la posible lista de objetivos-. Y eso que nosotras no tendríamos que procurar que el tamaño del objeto pudiera ser ocultado en nosotras sin llamar la atención.

Tras lavarse las manos, Nami se dio un último vistazo en el espejo para encontrarse con su cuerpo recién lavado y cuidado devolviéndole la mirada. Finalmente se volvía a sentir limpia y con ganas de conseguir un buen botín. Saliendo del baño se tumbó en la cama en donde su templada piel recibió el saludo de las frescas sábanas que lograron que todo su cuerpo se le relajara.

-¿Y cuántos de todos esos objetos son susceptibles de ser robados por el desgraciado, o desgraciada, que se te adelantó como si fueras una inocente novata?- Nami pudo escuchar un ligero gruñido de advertencia por parte de Bulma pero, sabiendo que tenía la razón, no se dejó asustar por ella y siguió con lo suyo-. Debes darte prisa porque tengo un mal presentimiento sobre todo esto.

Ahora Bulma soltó un bufido.

-Tú siempre tienes un mal presentimiento cuando nos pasamos del tiempo pronosticado para la consecución de un nuevo takara.

-Aunque esta vez fue porque fuiste demasiado lenta para conseguirlo- le recordó incisivamente Nami mientras se colocaba de espaldas sobre la cama-. Si que son suaves y fresquitas estas sábanas- dijo mientras las acariciaba y se le formaba una pequeña idea en su cabeza-. Perfectas para mi cama.

Bulma negaba con la cabeza a lo que aquellas palabras representaban. A pesar de tener dinero suficiente, estaba segura que a Nami no le temblaría el pulso para llevarse las ropas de la cama si terminan por ser de su agrado. Entonces, en la pantalla de su PDA surgió el listado final después de realizar todos los cálculos con las fórmulas y funciones necesarias para reducir aquella lista a uno en la que solamente estuvieran las piezas capacitadas para ser robadas por una persona sin llegar a llamar la atención de nadie en el Museo y poder salir de allí sin problemas.

A pesar de haber reducido el número de piezas seguía habiendo unos cuantos cientos que encajaban con el perfil que buscaban. Y sin tener la posibilidad de entrar en la sala del robo, no estaba muy claro cómo harían para saber cual de todas esas piezas era la que habían robado.

-Y eso contando con que sólo sea una pieza porque te puedo asegurar que yo me podría llevar una buena cantidad sin que me sonara al caminar- le dijo toda orgullosa Nami colocándose de lado, mirando hacia Bulma, con la cabeza apoyada en la mano y el codo sobre el colchón.

-Seguro que en tu perfil indicas claramente lo grande y espacioso que lo tienes.

Nami no pudo evitar reírse antes de añadirle algo más en un tono condescendiente a su nakama.

-Eso sería bastante contraproducente para mí, Bulma-nee-chan; porque es donde irían primero a registrarme esos hentai- le dijo sacándole la lengua-. Repito, nee-chan. ¿Cuántos objetos son?

Bulma le lanzó la PDA que la akage cogió al vuelo. Al ver la cantidad de objetos que había sintió unos cuantos sentimientos encontrados mientras perdió el apoyo de su mano volviendo, otra vez, a apoyar la cabeza en la cama.

-Yo no pienso gastar mi hermosa juventud en tratar de contrarrestar esta información, onee-chan- Nami le devolvió la PDA como si le quemara las manos-. Tú fallaste, tú lo solucionas.

Pero Bulma tampoco es que tuviera muchas ganas de perder tanto tiempo en averiguar cual de todas esas piezas era la robada porque, a ojo, les llevaría casi un mes poder idear la logística para conseguir tener acceso a todas las piezas que hay en la sala del robo. Y, además, ahora, por culpa de lo sucedido hoy, la dificultad había aumentado sensiblemente. Necesitaban la ayuda de un buen informante.

¡¡Maldita sea!! Todo se está complicando más y más con este, en un primer momento, sencillo robo.

-Lo peor de todo es que tengo la impresión de que este robo no ha sido nada casual y que no se detendrá en la pieza robada- dijo Nami-. Y si no pienso dejarles llevarse esta pieza, mucho menos el que siga robándonos ante nuestras narices lo que es nuestro por derecho, derecho de robo pero derecho al fin y al cabo.

-Necesitamos que alguien nos proporcione la información del objeto robado cuanto antes… hoy mismo- la gravedad con la que sonaba la voz de Bulma indicaba, con total claridad, que ya había decidido cual iba a ser su siguiente movimiento-. Y no nos podemos poner ningún tipo de excusas.

Nami se tensó al instante de escuchar el tono de voz de Bulma y, agarrando un lateral de la sábana, se enroscó cubriendo todo su cuerpo. Cerrando los ojos dejó que la frescura de aquellas sábanas la relajara por completo.

-Aquí te espero, Bulma-nee-chan- siempre venía bien un sueño reparador después de un incidente tan desagradable como el que le había tocado vivir-. Como dije, tú culpa, tú lo solucionas.

Murmurando por lo bajo fue en busca de su ropa para ir a la tienda más cercana. No podía presentarse con estas pintas porque, por muy bien que le pudieran quedar, y que lo hacía, no era ropa de estreno y sabía lo mucho que le gustaba que se presentara con una ropa que únicamente se hubiera puesto para su encuentro. Aún por encima tenía que ir de compras y gastar más dinero sin que hayan podido conseguir nada de valor a estas alturas.

-No saludes de mi parte, nee-chan- le ordenó, que no pidió, Nami-. Y no se te ocurra darle propina.

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En algún lugar oscuro, húmedo y desconocido

Goku sabía que había saltado de los baños casi a ciegas pero, en vez de dirigirse a donde pudiera estar Zoro, el más cercano, lo hizo con el más lejano, y que tenía, parcialmente localizado antes de saltar con Vivi, y que sabía que se trataba de Luffy. Aunque, con el hambre que tenía, se le había pasado por alto al llegar a, lo que parecía, una cueva. Por lo menos, un lugar bajo tierra.

-Oi, Luffy. No sé yo pero te ves algo en apuros, ¿no?- le dijo Goku viéndole allí colgado todo demacrado-. ¿Y a qué te refieres con eso de 'deliciosa'?

Pero antes de que Luffy pudiera responderle, sintió como algo se dirigía directo contra él y, doblándose de espaldas, lo logró esquivar para ver como, lo que resultó ser un látigo, se enroscó en una estalagmita.

-Y ahora… hmmmm… diréis que no habéis venido a comérosla- dijo la misma voz que estuvo torturando a Luffy-. Pues es mucha coincidencia que… hmmmm… en pocas horas hayan aparecido dos personas dispuestas a… hmmmm… comérsela.

De un tirón cortó la estalagmita con ridícula facilidad, recogiendo el látigo con el mismo movimiento y, de paso, logrando alcanzarle a un Goku que veía mermado sus reflejos por culpa del hambre que tenía. A pesar del ligero corte en su mejilla no parecía nada preocupado por la situación en la que se encontraba. Tanto que centró su atención en Luffy.

-¿Entonces estás ahí porque te intentaste comer al dragón?- Goku, habituado a comerse de todo, no pudo evitar reírse-. Ni que fuera la primera vez.

-Bueno, la verdad, es que le llegué a dar un bocado- confesó Luffy, haciendo que Goku mirase al dragón para encontrar que en su pata izquierda delantera llevaba un vendaje-. Pero el castigo es demasiado para tan poco. Y, además, ya no pienso tratar de comérmela.

Goku vio el cuchillo ensangrentado y trozos de carne chorreantes de sangre. La verdad es que estaba de acuerdo con Luffy. Aquello era pasarse mucho por un pequeño bocado que lo único que debía hacerle al dragón fue dejarle la marca de sus dientes.

-Oi, tú. Yo diría que Luffy aprendió la lección- le dijo Goku a lo que el susodicho empezó a asentir vehementemente.

-¡¡Si, si!! No pienso tratar de comérmela nunca más.

Pero un nuevo par de latigazos en dirección a Goku, que esta vez logró esquivar por completo sin que le alcanzase, diferían ante semejante afirmación.

-Yo soy quien dirá si ha sido suficiente y… hmmmm… no te atrevas a llamarme 'tú'- la muchacha recogió su látigo que se enrolló, casi parecía que, de manera automática, colgándolo sobre su cadera-. Mi nombre es… hmmmm… Sadi-chan.

-¡¿Sadi-chan?!

La confusión por tan extraño nombre le duró muy poco a Goku que tuvo que ponerse a esquivar los ataques de la muchacha que, a diferencia de los previos, ahora eran cuerpo a cuerpo. Algo bastante sugerente dada la, escasa, ropa que cubría su cuerpo. Pero, a pesar del pésimo estado de Goku a causa del hambre, Sadi-chan no parecía una gran rival para él.

Viendo el combate, Luffy llegó a la conclusión de que su castigo había terminado así que, ahora, ya podía soltarse. Lo malo es que también se encontraba sin fuerzas a causa del hambre. Por suerte, en la mesa que Sadi-chan había puesto frente a Luffy, aún había unos cuantos trozos de la niku con la que le había estado torturando.

¿Cómo puede haber alguien tan cruel para ponerse a comer una niku tan jugosa delante de alguien que se está muriendo de hambre? ¡¡Eso es una crueldad!!

Estirando el cuello lanzó su cabeza justo hacia el plato que llegó a tragarse junto con los trozos de niku. No es que fuera mucho pero, en comparación a nada, era suficiente para devolverle las mínimas fuerzas para poder liberarse de las sujeciones.

-¡¡Nooo!!- Sadi-chan vio como Luffy sólo necesitó encogerse para lograr romper aquellas ligaduras-. Hmmmm… no escaparéis de aquí. No podéis escapar de aquí. Os mataré a los dos… hmmmm… oh, si. Lo haré. Os mataré lentamente… hmmmm… y sufriréis mucho más.

No es que Luffy fuera muy considerado con las chicas ya que, para él, cualquiera que le atacase recibiría un buen golpe por ello pero eso no quería decir que fuera pegando a cuanta chica se le cruzase en el camino. Además de que, en esta ocasión, la culpa había sido suya propia y no de ella.

-Deberías calmarte un poco- le dijo Goku antes de dejarla medio grogui con un pequeño golpe, dado con ligerísima fuerza, en la cabeza-. Nosotros no podemos quedarnos aquí y, mucho menos, dejarnos matar para ello.

Sadi-chan cayó al suelo sintiendo como sus piernas le flaqueaban y todo el lugar parecía estar dando vueltas.

-… hmmmm… que daño…- pero, por su tono de voz, no parecía que le hiciese mucho mal el golpe recibido si no, sin lugar a dudas, todo lo contrario. Lo disfrutó.

Al ver como Sadi-chan fue golpeada, el dragón, o dragona por lo que podía deducirse de las palabras referidas, se lanzó a destrozar a Goku de un mordisco. Una acción que, lamentablemente para sus intenciones, no llegó a producirse porque Luffy la detuvo con un único golpe.

-Gomu Goma no pistol- un directo en la cabeza que lanzó a la dragona contra la pared de la cueva en la que se encontraban. A diferencia de Sadi-chan, la dragona si que terminó perdiendo la consciencia-. ¡¡Ya está!! Shishishishi…

A pesar de su estado, cuando vio lo que le hizo Luffy a la dragona, Sadi-chan no tardó en ponerse, como pudo, en pie y salir corriendo, algo mareada, en dirección a la criatura caída.

-No… hmmmm… ¡¡malditas bestias inmundas!! ¿Qué habéis hecho?, ¿Cómo os atrevéis a ponerle la mano encima?- Sadi-chan se arrodilló ante la figura inerte de la dragona a la que empezó a acariciar tiernamente-. Tranquila… hmmmm… no pasa nada malo. Estoy aquí, hmmmm… a tu lado.

Para asombro de Goku y Luffy el cuerpo de la dragona empezó a encogerse lentamente hasta terminar por tener el mismo tamaño que el que tendría cualquiera de ellos. Pero, la transformación, no se detuvo ahí ya que también cambió su aspecto reptiliano por uno más… humano.

El aspecto de una muchacha de piel oscura, morena, igual al de su media melena de liso cabello. Quitando el hecho de que se encontraba inconsciente, a causa del golpe que le dio Luffy, podía verse que tenía un cuerpo bastante trabajado y saludable, de seguro que por el hecho de que fuera un dragón. La verdad era que resultaba bastante curioso que siendo dragón tuviera ese color azul y, en cambio, como humana, si es que lo fuera, tuviera un color de piel moreno.

-… no te preocupes que Sadi-chan está, hmmmm… a tu lado, Trizy.

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Fin del capítulo 11. Ya podéis comprobar como a Zoro se le había pasado el que no podía traer a conversación nada que tuviera algún tipo de valor arqueológico, por suerte para el fic, la verdad sea dicha. Y Luffy, ¿cuántos pensabais que se lo estaban comiendo vivo? Un castigo muy kármico o del Talión pero que, al final, resultaba ser que Sadi-chan estaba comiendo delante de él. hahahaha Sólo a Luffy, tal vez también a Goku, eso le pudiera resultar mucho peor que la otra opción.

Y Nami y Bulma que no logran salir de una para meterse en otra. Por lo menos Nami podrá descansar un poco, ¿o debería decir que son sus pechos los que se han ganado un buen descanso después de tan espantosa experiencia? Y, ayuda para robar no pero, en cambio, para conseguir información si que la aceptan. Claro que el coste es algo que, únicamente, ellas pueden pagar. Bueno, Nami ha dejado muy claro que con ella no cuente en este asunto así que, el pago correrá por parte de Bulma.

GLOSARIO:

Kaizoku: Pirata.

Biiru: Cerveza.

Kenshi: Espadachín.

Onna: Mujer.

Baka: Idiota.

Akage: Pelirroja.

Takara: Tesoro.

Onee: Hermana mayor.

Niku: Carne.

Jiji: Viejo de mierda.

Hentai: Pervertido.

REVIEWS.

REVIEWS.

Desde aquí agradezco las REVIEWS que me han enviado:

Gabe Logan.

Dragonazul.

Lady Hilda.

Nemo Robin.

Una vez más, pidiendo a cada uno de los lectores de este fic el que, tras disfrutar de su lectura si podrían llegar a dejar alguna REVIEW pues siempre son una buena recompensa por el esfuerzo de llevar a cabo la tarea de escribir un fic.

Muchísimas gracias a todos vosotros.

Nos leemos.^^