Cross Epoch
Ignorando lo importante
El despacho se encontraba, prácticamente, en silencio. Dejándose oír, casi única y exclusivamente, los pensamientos por parte de Sanji. Desde que había recuperado la conciencia, y sabido en dónde habían estado tanto Bulma como, principalmente, Nami, y dado una paliza a aquellos tipos que se habían atrevido a meter mano a su akage, a pesar del lamentable estado en los que Nami les había dejado.
-No tiene sentido que estuvieran por aquí después de haberse cometido un robo.
Las palabras de Sanji buscaban que su compañero también participase en la conversación pero, por lo visto, estaba más ocupado disfrutando de unos buenos recuerdos para ponerse a hacer caso a lo que pudiera estar diciéndole Sanji. Roshi se había cogido el rostro con ambas palmas de sus manos y no paraba de mover la cabeza en un tipo de movimiento que no dejaba ninguna clase de dudas sobre lo que estaba rememorando. Para desgracia de Sanji que sentía como le hacía hervir la sangre.
-¡¡Estamos trabajando, kuso-jiji!!- le gritó Sanji acompañando a sus palabras de una buena patada en la cara de Roshi-. Así que céntrate en lo que es importante ahora mismo.
Sólo fue tocar el suelo con la espalda para que Roshi se pusiera en pie rápidamente y con cara enfadada. No se podía saber a ciencia cierta si la sangre de su rostro era a consecuencia de la patada recibida o por los recuerdos recreados.
-¡¿¡Cómo te atreves a pegarme!?! Deberías tener más respecto por tus mayores- le dijo antes de ponerle una cara reveladora-. A no ser que te sientas envidioso porque, tanto Bulma como Nami, hayan preferido ofrecerme sus pechos a mí que a ti.
Aquello encendió la llama de Sanji.
-Ellas no te ofrecieron nada, jiji. En ambos casos te aprovechaste de un momento de desequilibrio y debilidad de mis dos ladies.
Roshi descartó las palabras de Sanji con un gesto de la mano.
-Eso no quita que pudiera disfrutar del tierno contacto de sus generosos pechos- le picó mientras imitaba las acciones realizadas sobre los mismos, antes de, por muy difícil que pudiera parecer, responderle a la duda sobre la presencia de las dos ladronas en el Museo. Que cogió a Sanji a punto de tener un ataque-. Y es obvio el por qué estaban aquí, a parte de para ofrecerme sus pechos. Hubo un robo y son ladronas. Y ya se sabe que estos siempre acaban por volver al lugar del crimen.
Sanji tuvo que hacer un gran esfuerzo para evitar el tener que pensar en lo sucedido, hoy, entre su akage y el hentai de su compañero, y pensar únicamente en el caso que estaban investigando.
-Eso no tiene sentido. Si hubieran sido las ladronas, el volver al Museo únicamente serviría para demostrar su culpabilidad, lo que, viendo el impecable robo en el que no se dejó ningún tipo de pista sobre lo ocurrido, es totalmente contraproducente y contrario a tan impecable acción.
-¡¡Pues entonces sabrían que estaba aquí y vinieron a verme usando el robo como una mala excusa!!
Aquella sacó de las casillas a Sanji.
-¡¡Urusei!!- sabía que no era cierto pero, a pesar de ello, no era algo que le agradase tener que escuchar-. ¡Eso no te lo puedes creer ni tú!
Pero Roshi le ignoró y volvió, una vez más, a sus ensoñaciones, y recuerdos, sobre los tiernos pechos de Nami.
¡¡Maldito jiji!! Pero, en algo, tiene razón. Los criminales tienden a volver al lugar del delito pero si, como pienso, ellas no son las culpables y, al haber sido anunciada una sospechosa oficial, que conocen…
-Tienes razón en que la causa de la presencia de Nami y Bulma es el que sean ladronas…
-Hahahaha así me gusta, Sanji. Que sepas admitir cuando te equivocas y que soy más inteligente que tú.
Sanji le dio una calada a su nuevo cigarrillo tratando de calmarse y no atacar, de nuevo, a su compañero. Ahora había cosas más importantes en las que centrarse.
-Y lo haré cuando llegue a darse el caso, jiji, pero, ese día, no es hoy- Sanji le apuntó con el cigarrillo sujeto de una manera muy particular entre sus dedos índice y pulgar derechos-. Creo que ellas vinieron al Museo para lo mismo que nosotros: encontrar al culpable del robo.
-¿Vivi?
-¡Urusei! Te he dicho que Vivi no puede haber sido la ladrona- Sanji dio otra calada. Cada vez era más y más difícil el controlarse con las salidas de Roshi-. Y, de manera algo indirecta, o no tan directa, Nami y Bulma tratan de encontrar al culpable del robo porque, de esto estoy completamente seguro, ellas pretendían dar un golpe en el Museo y se les adelantaron.
Roshi pareció ponerse serio por un momento.
-Tratan de recuperar el objeto robado y por eso se llevaron el listado de los objetos que había en la sala del robo- Roshi había visto la enorme cantidad de objetos que había en dicha lista-. Les resultará imposible averiguar cual ha sido el único objeto que se llevaron en el robo.
-Ellas lo averiguarán. Más temprano que tarde pero, al hacerlo…
-Acabarán por caer en nuestros brazos…- dijo Roshi serio antes de poner su cara de obseso tan suya-, aunque, a elegir, preferiría que volvieran a caerme encima sus pechos.
-¡¡Urusei!!- Sanji aplastó el resto de su cigarrillo en el cenicero-. Si alguien debe disfrutar del dulce contacto de los pechos de Nami-swan y Bulma-chwan seré yo porque aún no he podido tener ese Gran Placer.
Roshi le lanzó una mueca burlona.
-Lo que deja claro el buen gusto que tienen para elegirme a mí.
Suerte que no tenían necesidad de averiguar el objeto sustraído al Museo porque, perdiendo el tiempo peleando entre ellos, no habrían sido capaces de averiguarlo antes de que lo hicieran los demás participantes en esta búsqueda.
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En cierto bar de Yuba
Vivi se encontraba viendo como aquella, casi lo parecía, interminable lista iba reduciéndose a grandes pasos en un, sorprendente, camino para acabar en un, así lo había asegurado Robin, único objeto robado. La atención de ambas muchachas se centraba en la PDA mientras que la de Zoro eran su biiru y sus propios pensamientos.
¿Cómo es posible que no te acordases de lo que habías hablado? Ella no dedicaría su tiempo con la dichosa arqueología durante sus vacaciones si tú no dijeras nada sobre el tema y, a la primera ocasión que se presenta…
Zoro se rascó la cabeza dándose cuenta, entonces, de otra cosa.
-Oi, onna- a pesar de su llamada de atención, la ojiazul no parecía haberle llegado a escuchar porque, a diferencia de Vivi, ella no levantó la vista de la pantalla. Por supuesto que sabía que eso no significaba nada en absoluto. Es más, casi podría decirse que, actuando de esta manera, indicaba que si le había oído-. ¿No piensas devolverme el cordel para atarme el pelo?
Ella le respondió sin levantar la vista de la pantalla.
-Pero estamos de vacaciones, kenshi-san, deberías dejarte el pelo suelto- podía verse por su sonrisa que no se reía porque tenía un autocontrol muy bueno-. Además, de que te queda muy bien el pelo así.
Palabras que devolvían antiguos recuerdos a la superficie. Era cierto que, el tiempo que habían pasado juntos en el pasado, había llevado el pelo suelto porque, de esa manera, se veían más libres y sin ataduras.
-Pues podrías decírmelo mirándome a la cara- se quejó Zoro vaciando su biiru-. Siempre es igual cuando le metes mano a uno de esos aparatos electrónicos- Zoro soltó un bufido, nunca jamás un suspiro, como refrendador de sus palabras-. ¿Qué es lo que os pasa a las onna con esos chismes?
-Bueno, kenshi-san, debo decirte que, para nosotras, nos sirven de mucha ayuda porque siempre están dispuestos y preparados y nunca nos fallan. Tienen una gran capacidad de resistencia ya que son capaces de durar las suficientes horas para conseguir dejarnos totalmente satisfechas con lo que estuviéramos haciendo con él. Y no ponen excusas cuando, en cualquier momento, nos apetece hacer algo.
La verdad es que las palabras de Robin podían ser, fácilmente, llevadas a otro tipo de contexto ajeno a la búsqueda de información. Tal vez por eso, tanto Zoro como Vivi llegaron a la misma conclusión que, una sonriente, Robin les había conducido de manera tan sutil como deliberada.
-¿Alguna vez te he fallado en algo?- preguntó con curiosa tranquilidad Zoro.
Robin dejó la PDA y dirigió su mirada lapislázuli directamente a los ojos del kenshi que esperaba por una respuesta sin llegar a mostrar ningún, aparente, interés por dicha respuesta.
-No, kenshi-san, pero, debes admitir que, en este caso, no podrías ayudarme, ¿verdad?- la voz de Robin siempre parecía llevar un tono tranquilo y sosegado que lograba que te sintieras totalmente relajado.
-¿Te refieres al objeto que robaron?- Robin asintió, levemente con la cabeza, a la pregunta de Zoro-. Pues yo diría que es ese de ahí.
Robin y Vivi miraron para el lugar a donde señalaba Zoro y se encontraron con la pantalla de la PDA que, con la búsqueda finalizada por parte de Robin, mostraba el que se suponía que era la pieza robada. La verdad era que había que admitir que Zoro había acertado… aunque fuera con un método, por lo menos, algo aprovechado.
No pudo evitarlo y Robin se rió ligeramente a la, inteligente, acción de Zoro.
-Arigatou, kenshi-san. No sé que haría sin ti- le dijo con sinceridad.
Vivi observaba en silencio el intercambio de palabras entre Zoro y Robin sabiendo que, hicieran lo que hicieran y pasase el tiempo que pasase, al final, siempre terminaban por encontrarse de nuevo y estar juntos. Esperaba que, esta vez, fuera la definitiva y encontrasen la manera de poder estar juntos. Aunque, era seguro que, Vegeta no estaría muy contento con eso de tener que compartir a su ayudante-investigadora-secretaria-soldado. Ni siquiera con el que, con el tiempo, podría acabar siendo, si decidieran pasar por esa experiencia, su esposo.
Aunque viendo como trata Vegeta su propia vida privada… tal vez se lo tomaría a mejor si solucionase, de una vez, su relación con Bulma. No obstante, no son nada justos con el pobre Trunks. Por mucho que este trate de disimularlo.
-Pues será algo que te quedarás sin saber, onna- la media sonrisa de Zoro dejaba claro que él prefería que siguiera siendo una incógnita-. Y, ahora, dime qué es lo que robaron.
El rostro de Robin, a pesar de ser su estado habitual, se encontraba serio.
-Algo muy peligroso y que, por lo que sabemos, ha sido el primero de un total de seis robos más. Así es, pertenece a un conjunto de seis piezas pero que, por diferentes causas, se encuentran desperdigadas y en posesión de desconocidos. Tanto entre ellos como para el resto del Mundo.
Lo que dejaba claro que el problema era descubrir algo que les pudiera llevar hasta el resto de piezas antes de que lo hiciera el ladrón de esta.
-¿Y tiene nombre este cristal?- preguntó Zoro.
-Por supuesto que si, kenshi-san- Robin volvía a sonreírle maliciosamente-. Es una acción innata en las personas el darle nombre a todo lo que conoce.
Vivi pulsó la imagen de la joya y dio paso a la ficha que le habían realizado en el museo con todos los datos conocidos al respecto.
Incluido su nombre.
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De regreso en la nave kaizoku
Se podía admitir que era una suerte que la nave fuera bastante resistente, ya que debía de soportar el constante malhumor de Vegeta, aunque, cuando se enfadaba, no existía resistencia suficiente para impedir que lo volase todo por los aires. Por esto mismo, las balas que no pararon de silbar durante un buen rato, únicamente podían llegar a hacer daño a las personas allí reunidas y no a la propia nave. Y, aparentemente, tampoco a Califa. Por lo que Lunch había decidido que lo mejor sería utilizar un lanzagranadas para terminar con esto cuanto antes y poder dedicarse al saqueo del lugar.
Afortunadamente, para los demás, no había traído ninguno a la entrevista por lo que tuvo que conformarse con un revolver de gran potencia y munición perforadora. Califa, aparte de proteger como podía tanto a Usopp y Trunks como a la otra candidata al puesto, Domino, decidió que no le haría ningún mal el tomar un poco la ofensiva de la situación.
Usando el rankyaku, Califa cortó sin ninguna dificultad la ametralladora de Lunch y obligándola, de este modo, a que el cambio de arma fuera, totalmente, necesario. Por supuesto que eso no quería decir que le fuera a permitir el cogerla.
-¡¡Kuso!!
Lunch tiró los restos de su arma y se disponía a sacar su revolver cuando Califa apareció, de golpe, justo delante suya a punto de propinarle una patada, esperando que no fuera otro rankyaku ya que, a esta mínima, e inexistente, distancia la cortaría sin ningún tipo de problema. Moviéndose más por instinto que por habilidad, Lunch logró agacharse justo cuando la pierna de Califa pasó por encima de ella.
-Veamos si resistes esto a bocajarro, chikushoume- dijo Lunch sacando su nueva arma pero, antes de que tuviera oportunidad de apuntar con ella a Califa, con unos rápidos movimientos, Domino la desarmó sin ningún tipo de problema al cogerla por sorpresa-. Pero qué…
Antes de que supiera lo que pasaba se encontró con sus brazos sujetos a la espalda y una pierna enrollada con una de Califa, que las dejaba en una postura que, algunos, podrían llamar comprometida. Aunque también podía verse como excitante con sus cuerpos rozándose de aquella manera, y el que ambas llevasen minifalda y shorts, Califa y Lunch, respectivamente, no hacía si no aumentar el erotismo de la situación.
Ante la asombrada mirada de Lunch, y los demás, Domino desarmó por completo el revolver dejando caer todas las piezas de las que se componía, y eran susceptibles de ser desarmadas, al suelo. Lo mismo que con toda la munición, bala de recámara incluida.
-¿Qué es lo que desean hacer con ella, señores?- les preguntó Califa que no parecía inmutarse por los intentos por parte de Lunch para liberarse y de su completo catálogo de insultos.
Usopp y Trunks se miraron sabiendo que ambos pensaban en lo mismo.
-Si seguimos lo hecho con las anteriores muchachas descartadas pues, según las órdenes, habría que echarla por la borda…
-Muy bien- dijo Califa aceptando con total normalidad una orden como aquella.
Usopp empezó a negar con cabeza y manos.
-¡¡No, no, no, no, no!! Esa es la manera en que suele decirse que se la envía de vuelta, pero dejándola marchar de la misma manera en que vino…- claro que podía llegar a tomarse literalmente en ciertos casos especiales-, a no ser que sea el propio Vegeta quien se encargue…
-¡¡Kutabare!!- le espetó sin ninguna delicadeza Lunch-. Ni creas que me vaya a largar tan tranquila de aquí. Cuando me suelte voy a destrozaros a cada uno de vosotros y luego iré por el cabrón de vuestro jefe.
Si Usopp y Trunks se pusieron pálidos, al temer que Vegeta pudiera haber llegado a escuchar a Lunch, tanto Califa como Domino se mostraban tranquilas e impasibles ante aquellas palabras.
-Tal vez no sea tan mala idea el arrojarla por la borda- dijo Califa mostrando una sangre fría e indiferencia que Usopp y Trunks sabían que sería del agrado de Vegeta.
-No me gustaría llegar a tener que hacerlo- admitió Usopp pero no estaba muy seguro de cómo debían proceder-. Podríamos dormirla y luego dejarla en algún lugar.
-La verdad es que preferiría si se calmase y volviera a ser la misma de antes- admitió Trunks y, de esta manera, ofreciendo la que debía de ser la salida más civilizada de todas las posibles.
Domino se volvió hacia ellos dos mostrando rectitud en su rostro. Un rostro que no había mostrado ningún temor a causa del incidente vivido hace unos instantes.
-Si lo que quieren es devolverla a su estado previo tengo una idea con la que obtendrán un ciento por ciento de probabilidades de éxito para lograrlo.
Aquella noticia dejó sorprendidos a todos los presentes ya que, ninguno de ellos, podía decir conocer el o los motivos para que se hubiera producido semejante cambio en Lunch. Tanto física como psíquicamente.
-¿Puedes hacerlo de verdad?- no pudo evitar preguntar un sorprendido Usopp.
-Si, señor- cada palabra parecía estar medida en consecuencia de tener que decir las justas y necesarias-. Puedo hacerlo.
-Adelante pues.
Con el permiso obtenido por parte de Trunks, Domino se acercó a Lunch y caminó hasta quedarse a espaldas de ella pero, antes de que pudiera soltar algún tipo de insulto para hacer que se mostrase, surgió a su izquierda y se detuvo allí.
-Sumimasen, Califa-san.
Ante la sorpresa, y confusión, de los presentes, Domino le bajó la cremallera frontal de su vestido de cuero negro dejando expuestos los pechos de Califa a la vista de todos. Usopp tenía los ojos como platos ante la visión de aquel espectacular par de pechos mientras que Trunks, también sorprendido por aquella visión, sentía sus mejillas ruborizadas. En cambio, tanto Califa como Lunch estaba confusas por la acción de Domino.
-¡¡Arigatou!!
-¡¿Y le das las gracias?!- le espetó Trunks a un contento Usopp que le ofrecía una sentida reverencia en honor a Domino.
Pero la situación no había terminado allí porque, ignorando las palabras de Usopp, Domino agarró la cabeza de Lunch y se la colocó entre los pechos de Califa restregándoselos. Aquello fue demasiado para el, ¿pobre?, Usopp que no pudo contener un chorro de sangre desde su nariz que trató de taponar con pañuelo y manos.
-¡¿¡A qué diablos estás jugando, chikusho…!?!
Pero antes de poder terminar su, no muy agradable, referencia a Domino, le empezó a producirle un ligero cosquilleo en la nariz que, un par de segundos más tarde, se convirtió en un estornudo
-¡Salud!
Y, ante la mirada sorprendida de Usopp, Trunks e, incluso, Califa, Lunch había vuelto a tener el mismo aspecto con el que se había presentado a la entrevista. Cabello azul y aspecto dulce y amable. Nada que ver con la bestia rubia que no deseaba nada más que llenarlos de agujeros de bala, si no volarlos por los aires.
-¿Arigatou?- dijo algo confundida Lunch viéndose en la extraña situación en la que estaba. Sujeta por Califa, la cual tenía expuestos, casi en su totalidad, sus pechos y bajo la atenta mirada de los demás. Entonces Domino le limpió la nariz, dejándola aún más sorprendida y confundida que de lo que ya lo estaba-. Arigatou. ¿He hecho algo malo?
Al ver que la situación se encontraba controlada, Califa la soltó y, para desgracia de los que disfrutaban de la vista, se subió la cremallera de su vestido.
-Nada que, por lo visto, no se haya podido manejar- dijo Trunks lo más amable posible dada las circunstancias-. Lo que, si no es mucha molestia, me gustaría saber cómo ha pasado y cómo has hecho para devolverla a esta forma, Domino.
-Es muy sencillo, Trunks-san. Me percaté, justo antes de que se diera el cambio a rubia, de que, cuando Califa-chan se colocó el cabello tras la oreja, el perfume que allí se había colocado le produjo una inocente reacción a Lunch haciendo que estornudase. Al ver que ese fue el motivo, aparente, del cambio, supuse que otro estornudo le haría recuperar su aspecto original. Como es habitual pensé en que el perfume se encontraría tras las orejas bajando por el cuello y en el escote, entre los pechos. Deduje y actué en consecuencia.
No sólo era increíble la capacidad de observación que tuvo para darse cuenta de lo sucedido si no que, también relacionar los hechos para encontrar el motivo del cambio. Y todo consiguiendo mantener su calma.
No había ninguna duda. Habían encontrado a la sustituta para Robin.
Aunque es una pena perder de vista a ese buen par de pechos.
-Gomennasai- se volvió a disculpar Lunch avergonzada por lo sucedido-. No pretendía causar ningún daño o mal a nadie. Es que se trata de algo que no puedo evitar.
Usopp quitó importancia, ahora que todo había pasado era más fácil el poder hacerlo, agitando la mano despreocupadamente, mientras se había taponado la nariz con un par de tapones de papel.
-No pecho nada……- todo se quedó en silencio al darse cuenta del lapsus cometido por Usopp. Ninguna duda de en donde tenía su cabeza, o donde le gustaría tenerla más exactamente-, digo, no pasa nada pues tengo el sitio perfecto en donde podrás trabajar.
Trunks miraba confundido sin saber qué podría habérsele ocurrido a Usopp, mientras este le pedía la libreta a Califa, en la que había estado anotando todo, para escribir la dirección y el nombre para Lunch. Arrancando la hoja se la dio a la muchacha.
-Tú ve a esta dirección y verás que todo te irá perfectamente- le dijo Usopp mientras le devolvía la libreta a Califa, tratando de levantar la vista más arriba del escote-. Y Califa pues, bueno…
Ella levantó la mano para hacerlo callar, tanto porque sabía lo que pretendía decirle como para evitar que volviera a cometer otro lapsus al hablar sobre ella.
-Lo entiendo. A pesar de todo, lo sucedido ha sido culpa mía. Y, ni siquiera, logré darme cuenta del por qué y el cómo solucionarlo- Califa les ofreció una leve reverencia con la cabeza antes de partir a la salida-. Ha sido un placer el haber podido participar en esta entrevista. Muy buenas tardes.
Si lo suyo ha sido un placer, ¿cómo se podría llamar a lo nuestro?
Lunch le pidió si podría llevarla hasta la estación más próxima porque había subido a la nave junto a otras de las muchachas y ahora no tenía vehículo para regresar. Dándose cuenta de que, de no haber sido por ella, Lunch podía haber tenido una oportunidad para lograr el puesto, Califa decidió llevarla personalmente a la dirección que le había dado Usopp.
Y, entonces, sólo quedaron tres. Y, uno de ellos, era la ayudante-investigadora-secretaria-soldado que estaban buscando para suplir, temporalmente durante sus vacaciones, a su nakama. Nico Robin.
-Ahora sólo queda presentarte a quien será tu jefe durante tu estancia aquí con todos nosotros, Domino.
Y esperemos que esté de buen humor y le guste nuestra elección.
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En lo alto de un edificio
Desde las alturas, una silenciosa figura se encontraba observando, oculta y protegida por las sombras, a un piso en particular de la enorme construcción que se levantaba enfrente de ella. Supuestamente no podía verse nada tanto por la distancia a la que se encontraban como por el tipo de cristal del que se trataba. Aún así sabía que lo que estaba buscando se hallaba allí dentro. En el interior de aquella gigantesca pirámide y en posesión de una persona a la que muchos tildan de monstruosamente peligrosa.
En su opinión si no existe una dificultad para la consecución de los propósitos estos, en el fondo, carecerían del verdadero valor que se supone poseen. Ahora sólo había que entrar y localizar la pieza que necesitaba. Sabiendo que algunas de las restantes serán mucho más sencillas de conseguir necesitaba este momento de adrenalina para mantener su estado de atención y alerta para no dejarse llevar por una aparenta sensación de seguridad.
Era peligroso y su vida siempre en constante peligro de muerte.
-Pero el premio final merece todo este Peligro y nada, ni nadie, podrá impedirme que lo consiga. Es mi meta en esta vida y demostraré que el Querer es Poder.
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Un capítulo más y una pregunta necesaria de hacerse: ¿alguien sabe qué es lo que está pasando aquí? Hahahahaha En serio, ¿se está entendiendo algo de todo esto? Si no es así os queda demostrado que, en verdad, soy, como siempre he dicho y afirmado, un pasable y normalillo escritor sin ningún tipo de pretensiones… pero si, en cambio, uno o varios de ustedes entiende algo de este fic pues… ¡¡Felicidades!! Porque es más mérito vuestro que del que escribe la historia. Eso si que lo puedo asegurar hahahahaha
GLOSARIO:
Akage: Pelirroja.
Kuso: Mierda.
Jiji: Viejo de mierda.
Hentai: Pervertido.
¡Urusei!: ¡Cállate!
Biiru: Cerveza.
Kenshi: Espadachín.
Onna: Mujer.
Arigatou: Gracias.
Rankyaku: Pierna de tormenta.
Kuso: Mierda.
Chikushoume: Hija de puta.
¡Kutabare!: ¡Jódete!
Sumimasen: Disculpa.
Gomennasai: Lo siento.
REVIEWS.
REVIEWS.
Agradecer las REVIEWS enviadas por:
Gabe Logan.
Dragonazul.
Doy, igualmente, las gracias a todos los lectores que siguen este fic en silencio y pedirles, sin que resulte mucha molestia, si se puede dejar una REVIEW o varias, que siempre animan a continuar escribiendo.
Por cierto, aviso de que en el siguiente capítulo habrá escenas que justificarán la T de este fic.
Muchísimas gracias a todos vosotros.
Nos leemos.^^
