Cross Epoch

La montaña que nació como grano de arena.

Cuando Bulma regresó al Grove 69, yendo directamente a su hotel, esperaba encontrar lo mismo que había dejado atrás. Un lugar tranquilo y en calma en donde podría descansar mientras estudia, junto a Nami, la información que le fue proporcionada por una fuente, más que, fiable y a un precio justo. No tenía ganas de problemas y, seguramente por eso, fue justo lo que se encontró a su llegada al hotel.

Todo eran protestas de clientes y gritos, que eran conversaciones, exigiendo soluciones mientras que los trabajadores del hotel se veían superados por la situación. No de una manera muy delicada, Bulma se hizo camino hasta la recepción en donde, ante la mirada desesperada de los cinco, cuatro chicas y su jefe, recepcionistas, temerosos de que también viniera a presentar su queja, les pidió, únicamente la llave del cuarto y una, resumida, explicación.

Al entrar en su cuarto se dirigió directamente al dormitorio, a pesar de que no tenía ni idea de dónde podría estar Nami, y se la encontró, prácticamente, en la misma postura en que la dejó. Envuelta en aquellas sábanas aunque, en esta ocasión, se trataban de unas sábanas celestes.

-¿Te has divertido?- le preguntó Bulma con furia contenida.

-Hmmm… creo que esa es mi frase, nee-chan- se burló Nami poniéndose boca abajo y abriendo los ojos que se encontraron con los de Bulma. No se la veía con ganas de broma-. Caray, girl. Tienes cara de haber hecho tú todo el trabajo y no conseguido ninguna recompensa. ¿Tenemos por lo menos la información que buscábamos?

-¿Información?, ¡¿Información?!

A pesar del aumento de volumen, y claro enfado, por parte de la peliazul, Nami no se inmutó y siguió mirando para ella con una sonrisa satisfecha de si misma.

-Si, información. Es para lo que te fuiste a encontrar con esa salida lujuriosa, ¿la edad ya te empieza a afectar a la memoria?- Nami le sacó la lengua burlonamente-. ¿O es qué se te recalentó el cerebro al pagarle?

-Tú eres quien debe darme información, oni-chan- le dijo Bulma seriamente. Aunque, por supuesto, Nami no parecía estar por la labor de comportarse.

-Oi, oi, pues ni pienses que vas a cobrar en especias conmigo, nee-san- Nami se irguió en la cama mientras hacía deslizar la sábana mostrando el nacimiento de sus senos y sus hombros desnudos-. No hay información que valga este cuerpo- Nami se detuvo antes de que llegar a mostrarle los pezones mientras le guiñaba un ojo-. Tendrás que conformarte con un par de berries que encontré entre los cojines del sofá.

-¿De qué cuarto?

El tono glacial de Bulma hizo bajar varios grados la temperatura del dormitorio haciendo que Nami se volviera a cubrir con la sábana.

-Buf, que fría te pones en el dormitorio, nee-san, cuando nadie quiere hacerlo contigo. Supongo que podría llamar a Vegeta para acabar de helar este sitio.

-Mis problemas para calentar una cama no son asunto tuyo, y la existencia de Trunks dice que lo hago muy bien, y la información que obtuve de Violet lo confirma. Porque sé lo que quiero y sé como comportarme adecuándome a la situación- Bulma se sirvió una copa de brandy-. En cambio tú no te pudiste quedar aquí sin hacer nada. No, la Dorobou Neko tenía que ponerse a robar en el hotel en el que nos encontramos porque se aburría.

-… es que lo hacía…- se defendió Nami poniendo unos enormes ojillos llorosos.

Afortunadamente para Nami, Bulma no tenía tiempo para esto, ya que la situación en la que se encontraban ya era suficientemente complicada para ponerse a discutir por unas cuantas habitaciones de hotel desvalijadas.

-Pues ahora se te acabó el aburrimiento durante bastante tiempo. Parece ser que la pieza robada se llama Mizu no Manako y forma parte de un conjunto de cinco piezas llamado Reikon no Gogyou.

La atención de Nami se había enfocado en las palabras de Bulma mostrando su lado más profesional y por el que a la peliazul la había elegido como su compañera de trabajo. Aunque la propia Bulma, de vez en cuando, también le gusta hacer alguna que otra fechoría, travesura, jugarreta y picardía. Bueno, sobre lo último, más bien le gustaba llevar picardías y si era ante Vegeta pues mucho mejor.

-Así que hay cuatro joyas más en el lote y seguro que ya estará sobre otra de ellas mientras estamos aquí sin hacer nada- a Nami no le gustaba, para nada, el que le quitasen sus pertenencias, aunque fueran futuras pertenencias que robar-. Necesitamos encontrar una de ellas joyas para poder atraerle hasta nosotras y poder recuperarlas.

-Lo malo de esto es que sabemos lo que robaron y pretenden seguir robando pero no en dónde podría haber otra de esas joyas- le recordó Bulma para tratar de mantener a Nami con los pies en el suelo-. Debemos buscar la historia de las Reikon no Gogyou para poder encontrar la localización de cada joya.

-¿Más búsqueda de información?- el ánimo de Nami se disolvió cual azucarcillo en orenjiju-su y sus hombros caídos el reflejo perfecto de su estado-. ¿No pudiste darle una propina a Violet para que te lo contara?

Bulma logró mantener su rostro inexpresivo para no descubrir que, aunque le había dado una propina, inintencionadamente, no le había preguntado nada más. Se le había agriado el humor con aquellas palabras por su parte al hablar sobre su familia. O lo que muchos considerarían una familia.

-Ve tú y dásela si tanto te apetece, Nami-chan- le dijo antes de lanzarle la PDA-. Tal vez sea a ti a quien la memoria le juega malas pasadas pero deberías recordar que nuestra fama es merecida.

Nami empezó a leer lo que había en la pantalla y se encontró con diversos archivos con el tema de las Reikon no Gogyou como eje central. Su alegría se fue apagando cuando vio que muchas de esas referencias eran vagas, por decir mucho.

-Pero estamos otra vez como al principio. Conmigo envejeciendo prematuramente por culpa de toda esta información antes de conseguir una pista mínimamente decente que no nos deje tiradas en una cuneta- se quejó Nami amargamente, o sea, exageradamente-. Y lo de la cuneta es, tanto literal como figurativamente.

Bulma, que se había subido a la cama junto a Nami, se sentó junto a ella y la abrazó por detrás pegando su cuerpo al de la akage y mirando por encima de su hombro para la PDA.

-Busca el archivo relacionado al Kuuki no Manako antes de que me partas el corazón de pena, Nami-chan.

Siguiendo la orden de Bulma, que tomó como un consejo porque no le gustaba que le dieran órdenes y decirle qué podía o qué no podía hacer, abrió el archivo del Kuuki no Manako y empezó a mirar por encima todo lo que allí empezaba a mostrarse. Al principio sólo parecían un montón de datos e información sobre leyendas e historias. Desde las más ambiguas hasta las más precisas que, justamente por ello, resultaban más sospechosas. Pero, con el paso de la información, la mente de Nami fue encontrando ciertas semejanzas en todos aquellos pedazos de historia. Y, la verdad, es que no es que le gustase el panorama que empezaba a mostrarles.

-Dime que no dice lo que pienso que está diciendo porque, si es así, tú sabes muy bien que mejor nos iría entregando nuestras cabezas a la Marina y nuestros cuerpos a Sanji y Roshi porque sería más agradable de lo que nos pasará si damos un paso en falso.

-Si tú, mi querida Nami-san, has llegado a esa conclusión es que es la única conclusión a la que es posible llegar y, por tanto, tan cierta como las historias que conforman esta información- Bulma apoyó la cabeza en el hueco que le dejaba el hombro y el cuello de Nami-. Pero que sea un suicidio no te lo discuto aunque, quién sabe, podría ser que el tiempo hubiera cometido su acción y las aguas se hubieran calmado. Aún así, y sin venir a cuento, voy a saludar a Trunks antes de partir.

Antes de levantarse de la cama, Bulma le dio un seppun a Nami que logró hacerla recordar acerca de cierto pelinegro que era, en su ignorancia, mejor ladrón que ella pues había sido capaz de robarle su corazón, mente… y cuerpo, con una facilidad asombrosa y sin que Nami pudiera hacer nada para impedirlo. Ahora si que le gustaría poder hablar con él, mejor si pudiera besarlo y un sueño si pudiera hacerle el amor. En estas circunstancias incluso le gustaría compartir meshi con él. En su lugar se tumbó boca abajo en la cama y trató de encontrar otro lugar al que ir dentro de toda aquella información.

Su mano derecha terminó, sin darse cuenta, acariciando el tatuaje que lleva en su hombro izquierdo.

-Por cierto, Nami, ¿cuál es mi parte del saqueo del hotel?

Por esto era que, en parte, sentía una debilidad, y afecto, por Bulma. Porque era capaz de devolverle la sonrisa incluso en los momentos más apagados por los que pudiera estar pasando.

Bulma salió del dormitorio dejando atrás, o intentándolo, las risas de Nami.

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En Shiai, la ciudad del juego

Cuando terminó la reunión de Las nueve flechas, una de ellas, Raditz, tenía varias cosas en mente; alguna de las cuales haría mejor en desterrarlas antes de que le metieran en problemas. Por supuesto que, siendo quien es, eso resultaba bastante difícil. Tampoco ayudaban sus compañeros.

-¿Tanta prisa tienes, Raditz?

No podía decirse que Raditz detestase a todo el mundo, o que les cayese mal, aunque, muy desencaminado, no iría. Lo que sucedía era que, a pesar de las claras similitudes con las personas de este Mundo, prefería estar rodeado de los suyos. Por supuesto que, siendo muy pocos los supervivientes de su planeta, y estando desperdigados por el Universo adelante, no le quedaba más que hacer fuerza y aguantarse. Y después estaban sus órdenes, por supuesto.

-La verdad es que no todos podemos realizar nuestras tareas de pie, con la vista en el vacío, simplemente pensando- le replicó con falsa camaradería.

-Bueno, ese es tu problema, ¿no es cierto? El pensar nunca ha sido tu fuerte- la frialdad de su voz no se perdía ni con el gesto de recolocarse unas gafas que no se le caían.

-Pues deberías dedicar una pequeña parte de tu intelecto para decidir el comprarte una maldita goma para sujetarte las gafas, Kuro- aún no sabía porque no se habían matado entre ellos. Ah, claro. Crocodile-. Ese dichoso gesto tuyo es enervante.

Kuro le dedicó una peligrosa sonrisa.

-¿Enervante? Vaya, resulta que al final Zangya te regaló uno de esos calendarios para aprender una palabra nueva cada día- la sonrisa maliciosa de Kuro era una de las cosas de las que Raditz le gustaría borrarle; otras eran el resto de él-. La pobre debió haberte regalado un millar como mínimo para que pudieran serte de alguna utilidad.

Realmente las ganas de reducirlo a cenizas estaban ganando a su sentido de la autoconservación pero, por suerte, fue distraído por algo que le cogió desprevenido. Algo que empezó en el momento en que encaró a Kuro pero que, por eso mismo, había dado por hecho de que se trataba de una sana animadversión hacia su compañero.

Se había equivocado.

-Pero ¡¿¡Qué diablos estás haciendo!?!- gritó Raditz mientras trataba de agarrar a quien estaba a su espalda… bueno, más bien dicho sería, ¡en su espalda!

Kuro observaba divertido como Raditz trataba, infructuosamente, agarrar a la persona que se encontraba, a simple vista, atrapada en la larga melena del guerrero. Por supuesto que no todo era diversión en esta vida.

-Veo que estás enredado con un asunto, así que será mejor que te deje para que puedas usar toda tu limitada capacidad para solucionar el problema.

Kuro se alejó de allí sin necesidad de disimular la gracia que le había hecho lo sucedido a Raditz. Este, cuando vio que Kuro se había marchado, y mezclado entre la gente del casino, decidió poner fin a tanta tontería.

-¡Se acabó con tanta tontería!- con cierto esfuerzo, Raditz logró agarrar por la parte superior de la ropa, camiseta, de la persona que estaba a su espalda, y la colocó delante suya. No se esperaba lo que se encontró aunque, por supuesto, en una situación extraña siempre se dan con personajes extraños-. Y tú, ¿puede saberse quién eres?

-Gomennasai- empezó disculpándose la muchacha-. Es que no pude evitarlo, al ver un cabello tan frondoso y suave tuve la imperiosa necesidad de abrazarlo. Me recordó a Choppy y lo suavecito que es que…

-¡Urusei! Aún no me has respondido. ¿Quién eres? y… ¿quién diablos es Choppy?

-Gomennasai. Mi nombre es Maron y este es mi primer día en el casino- Raditz, una vez pasada la primera impresión del shock de encontrarse con alguien agarrándose a su melena, abrazándola para ser más exactos, empezó a ver a Maron por primera vez. Ni que decir que la muchacha merecía más que una simple mirada-. Y Choppy es un cielo que no puedes evitar querer abrazar para siempre.

Una de las cuestiones en las que se fijó Raditz fue que no la estaba sujetando por ninguna camiseta, a no ser que de esa manera se le pudiera llamar al escueto top, de colores dorado y plateado con estrellas y berries, que llevaba puesto y que, con el agarre que le estaba efectuando, le estaba marcando sus generosísimos senos. Y lo peor, o lo mejor dependiendo de a quién se le hiciera la pregunta, es que, de la manera en que la tenía cogida, había puesto sus pechos justo ante sus ojos. Así le era imposible el poder ver la minifalda plisada de colores negro y rojo. Calzaba unas gladiadoras cuyas tiras le llegaban justo por debajo de la rodilla.

-No la mejor manera de empezar a trabajar- le dijo mientras le devolvió el suelo a los pies de Maron-. Siempre me digo que tengo que cortarme el pelo pero siempre pasa algo que me lo impide.

-¡No lo hagas!- la voz de Maron iba pareja a la mirada horrorizada de sus ojos-. Sería un crimen cortar algo tan hermoso. Tan suave y delicado que es como encontrarse agarrando una nube.

Mientras Maron divagaba, Raditz trataba de pensar en como realizar la llamada que tenía pendiente sin que pudiera resultar sospechosa. Todo el lugar se encontraba bajo una continua, y exagerada, vigilancia. Crocodile no se andaba con tonterías cuando se hablaba sobre seguridad. Los únicos sitios en donde no había vigilancia eran las habitaciones privadas de Crocodile o…

Y ahora sólo necesitas una excusa para poder estar allí.

-Oi, Tapion- su compañero detuvo su paso y volvió la cabeza hacia donde se encontraba Raditz. Por supuesto que no pudo evitar cierta sorpresa al ver la manera en que Maron miraba para Raditz. Ojos grandes, absortos y brillantes-. ¿Has visto por ahí a Zangya?

-Gomen, pero la perdí de vista al acabar la reunión. ¿Era por algo importante?

Se podía notar algo de curiosidad por su parte pero no demasiada ya que no se trataba de algo que le incumbiese.

-No, nada importante. Por eso no hará ni falta que le digas que pregunté por ella.

-Tú mismo, Raditz. Ya nos veremos.

Cuando Raditz perdió a Tapion entre la multitud volvió la vista para el frente y se encontró con que Maron seguía allí mirando para él de una manera que parecía que…

-¿Por qué sigues aquí? Si este es tu primer día no deberías estar perdiendo el tiempo. Vuelve al trabajo cuanto antes si no quieres que te puedan despedir al final de esta jornada.

Maron puso cara triste con un puchero de sus labios.

-¿Crees qué podrían despedirme?

La conclusión, a la que llegar, era más que obvia y le echó la culpa a su encuentro, no deseado, con Kuro por el que se le había podido pasar por alto hasta estos momentos.

-Ven conmigo.

No sólo eran dos palabras. Tampoco fueron dichas de manera dulce si no que casi parecían una orden. Además, vinieron acompañadas por la mano de Raditz cogiéndola por la cintura y atrayéndola hacia él, juntando sus cuerpos de una manera explícita en las intenciones para con ella. Maron sentía como se le atragantaba la respiración pero sabía lo que debía decir en una situación semejante.

-Si.

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Con lo poco que hemos sacado en este capítulo es que, primero, Bulma y Nami tendrán que realizar cierto viaje a un lugar en el que, por sus palabras, no serán muy bienvenidas. Y, parece ser, que Raditz también tiene sus propios problemas de muy variada índole. Grandes y pequeños.

Acerca de Las Nueve Flechas, han aparecido cinco de ellos y, a pesar de ello, tal vez no aparezcan todos. Dependerá de cómo se mueva el fic… o si se me ocurren cuales puedan ser los miembros restantes.

GLOSARIO:

Nee: Hermana mayor.

Oni: Demonio.

Dorobou Neko: Gata Ladrona, Gata Seductora.

Mizu no Manako: El ojo de Agua.

Reikon no Gogyou: Los cinco elementos del Alma.

Orenjiju-su: Zumo de naranja.

Akage: Pelirroja.

Kuuki no Manako: El ojo del Aire.

Seppun: Beso.

Meshi: Comida.

Gomennasai: Lo lamento.

¡Urusei!: ¡Cállate!

REVIEWS.

REVIEWS.

Agradecer las REVIEWS enviadas por:

Gabe Logan.

Dragonazul.

Y, como siempre, agradecer a todos los que siguen este fic a pesar de hacerlo en silencio y, esperando, a que pongan voz a sus pensamientos en alguna REVIEW pronto.

Muchas gracias a todos los lectores.

Nos leemos.^^