Cross Epoch

about Trunks

Parecía ser que, aún con las muestras de eficiencia mostradas por Domino, Vegeta aún no las tenía todas consigo para poder verla y, lo que es más importante, respetarla, como la sustituta de Robin. Por supuesto que nunca admitiría ante nadie el respetar a alguien, mucho menos a una subordinada, si no lo ha hecho con Robin, por qué lo iba a hacer con cualquier otra. Primero debía mostrar ese algo de más que no tenía nada que ver con sus capacidades. Y aún no lo había visto.

Domino sabía que estaba realizando un buen trabajo pero, dada su perspicacia, no se le había pasado por alto la tensión en el ambiente. Estaba segura de que no se trataba de algo a causa de su buen hacer si no por algo que no había hecho. Eso era lo que más le extrañaba porque, todo lo que había hecho obtuvo la confirmación de un trabajo bien hecho por parte de todo el mundo. Y si Vegeta no le gritó es que también consideraba que lo estaba haciendo bien.

Entonces, ¿qué es lo que me falta por hacer y que, seguramente, Nico Robin supo como lograrlo?

Si había algo que le molestaba a Domino era el no poder ser totalmente eficiente en su trabajo, independientemente de la naturaleza del mismo. Sabía que algo le faltaba y no pararía hasta poder encontrarlo; mientras tanto seguiría desarrollando su trabajo de la manera más eficiente posible.

Entonces llegó una llamada que, como todo, tenía que pasar primero por ella antes de enviársela a quien pudiera corresponder. Una rápida comprobación reveló que se trataba de una llamada encriptada pero que, a pesar de ello, parecía tener el permiso para poder ser aceptada sin tener que desencriptarla.

-¡¡Hey, ya era hora!!- se quejó la voz al otro lado de la línea-. Mira que tardaste en contestar, Robin. No me digas más. Ese animal de Vegeta te tiene trabajando como una esclava que ni puedes contestar una simple llamada con 14 encriptaciones de triple señal de bloqueo y copia de parte de una nakama.

-Lamento informarle que la persona por la que pregunta, Nico Robin, no se encuentra…

-¡¿Pero quién cojones eres tú?!- le interrumpió, no muy amablemente, aquella voz al otro lado de la línea-. ¿Cómo que no está Robin?- por supuesto que los peores escenarios siempre son los primeros en surgir-. ¡¿Ese maldito bastardo la ha despedido?! Ahora si que me va a oír lo quiera o no.

Domino, a pesar de las ganas por hacer callar a tan estridente onna porque, por muy buenos que pudieran ser los dispositivos para enmascarar las voces, estaba claro que se trataba de una onna, no podía ofrecer ningún tipo de información a la ligera si no sabía si el receptor se encontraba autorizado para saberlo.

-Lo primero que debe hacer es identificarse para saber si tiene permiso para hablar o, simplemente, le corto la llamada en este instante- le dijo Domino sin alterarse lo más mínimo.

-Si Robin no está, ¿quién se supone que eres tú?- pero Domino permaneció en silencio hasta que obtuviera la respuesta que buscaba, o que se cansase y le cortara la llamada-, aparte de una frígida tan estirada que debió nacer con un palo bien metido por el culo. Si estás en ese puesto deberías saber quién soy yo y si no te lo dijeron es porque…

-Usted no es nada importante- le completó Domino, a su modo, la frase.

Podía escucharse como la sangre le empezaba a hervir y un par de venas le palpitaban en la frente. Si, era increíble la calidad de audio de la tecnología moderna.

-Soy la madre de Trunks cuyo padre es ese tirano al que ahora llamarás boss o, viendo lo profundo que tienes metido ese palo, seguro que le llamas Vegeta-sama- le respondió con un tono de lo más glacial pero, al mismo tiempo, ardiente rabia-. Y ahora dile a mi hijo que tiene una llamada de su madre y respóndeme por el paradero de Robin.

Domino observó todas las pautas de la transmisión y las comparaba con otras que habían sido enviadas por el mismo método siendo totalmente idénticas. Aparte de que también buscó todos los archivos de audio sobre esta 'presunta' madre de Trunks obteniendo el mismo resultado positivo.

-¿Podría hacer el favor de decir algo para que pueda ser confirmada su identidad?

Si de algo estaba segura Bulma era de que no le gustaba, para nada, el tono tan seguro y prepotente con el que hablaba Domino. Le faltaba cierta frescura y chispa para que pudiera sonar mínimamente aceptable… o parecido a uno que ponía Nami en ciertas ocasiones.

-Que, aunque Vegeta pueda hacerte gritar en la cama, no le gusta estar debajo porque tiene un complejo de inferioridad tan grande como su enorme… ego- Bulma ya estaba perdiendo la paciencia y la llamada a su hijo se iba a convertir en algo del todo poco relajante. Tras colocar unas cuantas defensas más a la transmisión, Bulma conectó la imagen surgiendo ante la pantalla y, dejando ver, que si tenía unas cuantas venas palpitándole en la frente-. Y ahora haz lo que te dije.

-Aunque seas la madre de Trunks-sama- los ojos de Bulma se entrecerraron peligrosamente ante aquella referencia-, eso no te da ningún derecho para dar ninguna orden en esta nave, Bulma-kun- pudo escucharse, realmente, como se rompió la tensión en el ambiente-. Sus preguntas serán respondidas, si así lo desea, por Trunks-sama y si es que acepta su llamada.

Aunque existían miradas que mataban, Domino debía de sentirse afortunada porque la de Bulma no fuera una de esas. Ya llevaría un buen rato en el Otro Mundo de haberse dado esa posibilidad.

-Discúlpeme, Trunks-sama- Domino abrió un canal de comunicación con la habitación de Trunks-, por molestarle en estos momentos pero hemos recibido una comunicación con… su madre y…

-¡¿Mi madre?!- le interrumpió Trunks-. Ahora mismo voy para ahí.

Cortando la llamada salió corriendo hacia la sala de control pues es el único lugar en el que poder recibir este tipo de llamadas encriptadas. Otra de las ideas de Vegeta para evitar que pudieran ponerse en contacto con cualquiera sin que pudiera saberse con quien hablaban.

-Trunks-sama estará aquí en breves momentos- anunció Domino con su calma habitual y que ya sacaba de quicio a Bulma.

Mientras esperaba por Trunks, ante la sorpresa, e irritación, de Bulma, Domino siguió con sus quehaceres ignorando, por completo, la presencia de Bulma en la pantalla. Haciendo un gran esfuerzo de autocontrol, Bulma logró morderse la lengua para no soltar ninguna otra perla respecto a Domino. Y lo de morderse la lengua era literalmente.

El momento en que la puerta se abrió dejando paso a Trunks, uno que sólo llevaba puesto unos pantalones de deporte, aunque no de los ajustados en los que Bulma estaba acostumbrada a recordar a Vegeta, fue de un gran alivio por parte de Bulma que podría prescindir de la agradable presencia de Domino mientras hablaba con su hijo. Si pudiera existir una mínima posibilidad de que la relación entre Bulma y Domino fuera más amistosa, se rompió en el momento en que esta última pidió permiso a Trunks para retirarse, y darle la privacidad que una llamada tan personal merecía, sin ofrecerle ni una palabra a Bulma como si no estuviera presente. Por supuesto que, cuando madre e hijo se encontraron a solas, el primer tema a tratar había salido por la puerta.

-¡¿Se puede saber en qué diablos estaba pensando Vegeta para cambiar a Robin por esa empalada?!- la imagen de dichas palabras no resultaba nada agradable y la cara que puso Trunks así se lo hizo ver a Bulma-. Oh, gomen, Trunks pero es que… tu padre me saca de mis casillas. No le puedo entender. Deshacerse de Robin por esa…

-Espera que no es lo que estás pensando, okaasan.

Sólo fue el decirlo para ver como le cambiaba la cara a Bulma, y no para bien.

-¿Qué es lo que siempre te digo, Trunks?- le preguntó muy seria.

-Gomennasai- Trunks empezó a encogerse, aunque el término correcto sería rejuveneciendo, para pasar de un muchacho de unos 18 años a un niño de sólo 8 años-, okaasan. Que no debo llamarte de ese modo cuando no esté en mi cuerpo real porque te hace sentir viej… mayor el que un chico de 18 años te llame okaasan.

-Así es, me gusta que lo recuerdes, por lo que procura no olvidarte para la próxima. Ahora no pasó nada pero, la próxima podría haber alguien más presente- le aclaró Bulma antes de seguir con lo que le trajo la llamada-. ¿Qué es lo que le ha pasado a Robin? ya sabes que, una de las razones por las que te permito estar con tu padre, a pesar de su estilo de vida tan peligroso- como si el de ladrón no lo fuera-, es porque confío en que, con Robin ahí, pueda controlar las alocadas reacciones de Vegeta.

-Ya te digo que no es lo que parece. Otousan no la despidió, ni Robin-sama renunció si no que, bueno, logró sacarle unas vacaciones aprovechando cierto momento en el que no le estaba prestando atención a las palabras de Robin-sama.

Como era de esperar, aquella noticia no hizo si no alegrar a Bulma mucho, pero mucho. Tanto que rompió a reír hasta que le saltaron las namida. La conversación no pudo continuar hasta que Bulma logró controlarse.

-Así que Vegeta trató de darle una lección a Robin-sama buscándole una sustituta mientras siga de vacaciones- terminó Trunks la explicación.

-Ya; y no pudo elegir a otra que a una… estirada como esa. Pero ¿qué clase de ayudante puso que buscaba? Me extraña que no se hubieran presentado todas las golfas y lagartas de este sistema planetario.

-… bueno, pues... verás- la cara de Trunks era todo un poema trágico-. Usopp puso un anuncio y… las candidatas no fueron… lo que esperábamos.

Los ojos de Bulma se oscurecieron por un tenebroso instante.

-Tenía que ser cosa de ese baka nagahana. Si lo que pretendía era tratar de ligarse a una onna podía buscarse un método menos vergonzoso que ese.

-La verdad es que fue un error de confusión en el anuncio pero puedo asegurarte que Domino es muy buena, no tanto como Robin-sama porque ella es única pero es muy eficiente.

Aunque a Bulma le seguía sin gusta mucho la presencia de Domino en aquella nave, estaba más tranquila viendo que seguía tratando educadamente a Robin mientras que no lo hacía con Domino.

-Si te tranquiliza pues debes saber que Vegeta no está muy seguro de que Domino sea la que estaba buscando.

Si Trunks pretendía relajar la situación no había podido elegir el peor tema con las palabras más desafortunadas.

-Y ¡¿por qué, digo, por qué me tengo que tranquilizar?! A mí me importa bien poco lo que haga o deje de hacer ese desgraciado. Como si también quisiera probarla en la cama. A mí me da igual. Es su vida y si quiere destrozarla metiendo a un montón de guarras en su cama pues que le jodan al muy cabrón de mierda.

Cuando Bulma se tranquilizó, después de sacar fuera lo que se le estaba acumulando en el cuerpo, pudo ver la cara de susto que se le había quedado a Trunks. Sabía que uno de sus pequeñísimos, y casi imperceptibles, defectos era que era demasiado entusiasta. En todas las cosas.

-……

-Huy, mi pequeño, gomen, ¿podrás perdonar a tu mamá? Ya la conoces y sabes como se pone cuando tiene que ver con tu padre.

-Lo sé, no te preocupes, okaasan- Trunks trató de cambiar totalmente de tema para evitar acercar de nuevo a Vegeta a la mente de Bulma-. Aunque me alegro de tu llamada, no puedo evitar el preguntarme si habría otro motivo para ella.

Y por la cara de vergonzosa sorpresa de Bulma, a ella también se le había pasado que había una causa para su llamada, aunque se le había perdido tras sus palabras con Domino.

-Bueno, ¿es qué una madre no puede pasar a llamar a su pequeñín?- la cara de Trunks, con una ceja enarcada, era tan parecida a la que ponía Vegeta que Bulma sintió una opresión en su corazón-. Vale, vale, luego no digas que no te llamo. Lo que pasa es que Nami y yo vamos a hacer cierto viaje y no sé cuanto tiempo nos va a llevar y pensaba saludarte antes de partir.

Y por alguna razón, más que evidente, Trunks sabía que había algo más pero, conociendo a su madre, sabía que resultaría imposible sacarle nada al respecto. Sólo esperar que todo le fuera como ella esperaba que le fuera. Mucho más que bien, perfectamente.

-Seguro que acabaréis pronto y… bueno- Trunks se ruborizó un poco-, no sé, podrías venir a visitarme en persona si no es mucha molestia, okaasan.

-¿Con tu padre ahí?- fue lo primero que dijo Bulma a pesar de que no quiso que así fuera-. Bueno, podría pensármelo- viendo como se le iluminaba el rostro de Trunks sabía que sería muy difícil el tratar de evitar ese momento si, en esa ocasión, se encontrase de malas con Vegeta. Lo que no era muy difícil de conseguir, por cierto-, ya lo veremos cuando vuelva. ¿Te parece bien así?

Trunks sabía que esto era lo máximo que podría sacarle a Bulma.

-Muy bien, tendré preparado todo para cuando llegues.

-Oi, oi, pero ¿no quedamos que lo hablaríamos al volver de mi viaje?- le trató de frenar el entusiasmo para que no se llevara una tremenda decepción de no poder darse.

En ese momento se abrió la puerta y surgió la figura de Domino, tan seria y con ese aire eficiente con el que parecía vivir siempre. A Bulma no le gustó para nada la interrupción pero, antes de poder hacérselo ver, Domino intervino.

-Gomennasai, Trunks-sama pero, bajo las órdenes de Vegeta-sama- ya te gustaría estar bajo Vegeta, pequeña zorra, pensó Bulma clavándole la mirada a Domino-, se me ordena que acabe en estos momentos la transmisión.

A pesar de que Domino nunca había visto a Trunks con su aspecto real, no pareció nada sorprendida, dando muestras de su enorme profesionalidad.

-¡¿Naniii?!- Bulma se avalanzó sobre la pantalla-. ¿Cómo se atreve ese desgraciado a contabilizarme una llamada a mi hijo? Si eso es lo que quiere pues que asome ese cabezón y me lo diga a la cara. ¡Oi, Vegeta! ¡¡Deja de esconderte y muéstrate, pequeño egocéntrico!!

-No pasa nada, okaasan. Todo está bien, no es nada personal pero es una norma que puso Robin para evitar que pudieran ser interceptadas este tipo de llamadas porque, parece ser, que a cierto tiempo son susceptibles de ser grabadas aunque permanezcan encriptadas.

-Y ¿qué importa?- se quejó Bulma haciendo pucheros-. Ni que luego las fueran a colocar como pasatiempos en los periódicos para ver si logran desencriptarlas- pero sabiendo que no había otra salida, Bulma aceptó la situación-. Está bien, está bien. Ya acabo. Aunque con Robin esto no pasa. Me ha gustado mucho hablar contigo, Trunks. Y puede verse que has crecido bastante desde la última vez.

-Arigatou, okaasan- Trunks apartó un poco la mirada ruborizado mientras se rascaba la cabeza-. Bueno, será mejor que vuelva a mi cuarto, pensaba ducharme y ya sabes que si a otousan le da por atacar a alguien no hay tiempo para nada más.

Bulma no pretendía reírse pero le salió a su pesar, aunque pronto se rehizo.

-… bueno, pues cuídate mucho, Trunks, y no te impongas esfuerzos imposibles sólo para contentarle, ¿de acuerdo?

Parecía ser que la despedida iba a marcar el final de esta llamada pero, mientras madre e hijo se despedían con la mano, Domino cogió a Trunks en brazos. Por supuesto que fue una sorpresa, e inesperada, para él y mucho más cuando le dio la vuelta y su cabeza quedó descansando sobre los senos de Domino. Ahí se le cortó la respiración mientras que su corazón empezó a latirle a tanta velocidad que su rostro ya estaba rojo antes de que Bulma hubiera dicho su primera palabra.

-¡¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO CON MI HIJO?! Ponlo en el suelo de inmediato antes de que me cabree en serio y vaya hasta ahí a patearte en ese trasero tan ladeado fuera de esa nave.

-Urusei, sólo voy a llevar a Trunks-sama de vuelta a su cuarto- respondió con total tranquilidad, sin dejarse amedrentar por el tono de Bulma.

-¡Si no te has dado cuenta mi hijo tiene un buen par de piernas que le funcionan perfectamente!- ciertamente era una suerte que las miradas de Bulma no matasen-. No es ningún crío para que lo ande llevando cualquiera en brazos.

En el momento de escuchar esas palabras de Bulma, Trunks no pudo evitar recuperar su cuerpo adolescente pero, lo hizo de manera tan inesperada, que cogió por sorpresa a Domino haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

Los ojos de Bulma se encontraban amenazadoramente muy cerca de salírsele de sus órbitas ante la visión de su hijo de 8 años, con el cuerpo de uno de 18, con el rostro metido entre los pechos de una onna de muy, demasiado, buen ver y físico espectacular.

-¡¡QUÍTALE ESOS PECH…!!

La llamada fue cortada.

-Gomennasai, Trunks-sama- se disculpó Domino mientras le separaba el rostro de sus pechos cogiéndole por los hombros-. No pretendía que sucediera algo así, mucho menos ante su madre. Supongo que me pudo más mi celo profesional.

Trunks se puso en pie y, tembloroso y sudando, le ofreció una, temblorosa, mano a Domino para ayudarla a levantarse. Lo cual ella aceptó.

-No pasa nada, los… accidentes ocurren- aunque Trunks no estaba muy seguro de dónde podrían darse este tipo de accidentes-. Será mejor que me vaya a mi cuarto. Hasta luego, Domino.

-Hasta luego, Trunks-sama.

Rápido como un rayo, Trunks abandonó la sala dejando a solas a Domino que volvió a sus tareas. Una voz la sorprendió a su espalda.

-Debo admitir que no estaba seguro de que fueras la mejor elección- volviéndose se encontró con Vegeta, bajo el marco de la otra puerta de la sala, con su ojo fijo en ella- pero, viendo la manera en que la manejaste- la sonrisa de Vegeta produjo cierto temor a Domino aunque logró mantener su rostro serio-, no puedo decir nada más que, bienvenida a bordo.

-Domou arigatou, Vegeta-sama.

-Pero un accidente más con mi hijo y te convierto en cenizas.

La amenaza era totalmente en serio y Domino lo sabía. Daba igual el que hubiera sido un accidente y no un accidente porque el resultado sería el mismo. Realmente se trataba de un trabajo de riesgo.

-Si, Vegeta-sama.

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Bueno, bueno, bueno… espero que este capítulo… no haya respondido a muchas preguntas si no que, en su lugar, haya provocado muchas más. Hahahahaha

GLOSARIO:

Onna: Chica.

Gomen: Lo siento.

Okaasan: Mamá.

Gomennasai: Lo lamento mucho.

Namida: Lágrimas.

Baka: Idiota.

Nagahana: Nariz larga.

Otousan: Papá.

Urusei: Silencio.

Domou Arigatou: Muchísimas gracias.

REVIEWS.

REVIEWS.

Agradecer las REVIEWS enviadas por:

Gabe Logan.

Dragonazul.

Y esperando que, en algún momento, pongan voz a sus pensamientos en algún REVIEW pronto el resto de los lectores de este fic.

Muchas gracias a todos ellos.

Nos leemos.^^