Aviso legal: Los personajes y los derechos son de la autora y de quienes-ustedes-saben, los compradores.

Nota del autor: A Richard le está empezando a gustar ese Potter tan Black, que combina tan bien con la música de los Scorpions.


CAPÍTULO 2: UNDER THE SAME SUN.

Naturalmente, la chica no me hizo el menor caso. No sólo eso sino que fingió que la había golpeado para poder infiltrarse en la organización de Hogwarts y sacar información para la Orden del Fénix. Èsa era mi chica rebelde, stop. ¿Y quien te ha dicho que es tu chica?

Bueno, la verdad es que la Orden del Fénix servía al menos para eso. Esos caballeros y damas bienintencionados que pretendían derrocar al régimen a base de folletos y una emisora de radio en los que contaban cuentos de vieja sobre en cierto Elegido y una profecía. Menudo asco. Cualquier profecía decente tiene que rimar. Además pusieron mi nombre a la emisora.

Pero mientras esos seguían con sus manías, la TIA a lo suyo. Después del asalto al Express, continuabamos dando que hablar. Falsas huidas, emboscadas, golpes de mano, corte de comunicaciones y de suministros, sabotajes en las instalaciones, contaminación de los ingredientes mágicos que utilizaban los mortífagos... a eso nos gustaba jugar. Redes y minas anti aparición. Desvíos en la red flu. Sellado de las cámaras de Gringott's... hasta llegar a la interdicción, las primeras zonas "liberadas". (1)

El ejército invisible. Lo eramos. No nos podían detectar porque estabamos mezclados entre la población muggle, sin usar magia. Nada de magia. Durante dias o semanas, nada. ¿Varita? ¿para qué? Vivíamos como los muggles, con sus costumbres... hasta que en un momento determinado, recibíamos un SMS en clave, o leíamos un anuncio en el periódico. Añoro ese tiempo a veces.

"Do you ever ask yourself // Is there a Heaven in the sky // Why can't we get it right // cause we all live under the same sun // We all walk under the same moon// Then why, why can't we live as one"

"Peter ha dejado de beber" fue la pintada que dejamos en el Ministerio junto con algunos de los restos de Petigrew, el siniestro jefe de la policía secreta de Voldemort. Descuartizado. Lo habíamos atado a la cola de cuatro hipogrifos. (sin duda influenciado por los cuentos infantiles de mi isla adoptiva) (3)

¿Dónde estábamos? Ah, si, cuando alguien recibía un mensaje en clave y un grupo se juntaba y se ponían su "uniforme" jeans, impermeable rojo y gafas oscuras. (2) las antenas de los móviles o de los transistores se alargaban para convertirse en una varita, no controlada, por supuesto. Tenían una misión que cumplir. Hola y adiós. Al cabo de una hora, volvíamos de nuevo a ser invisibles. Cualquiera podía ser uno de nosotros. "¿Dónde esconderías un árbol? En el bosque ¿Y un guijarro? En la playa." Gente dispuesta no faltaba. Incluso teníamos que contener las demandas de los jóvenes magos de todo el mundo que querían pasar unas vacaciones "para perfeccionar su inglés" a costa de los mortífagos. El exilio hacía también lo que podía

"La corbata gris le sienta mal a Angus". Angus McNair, el torturador jefe a las ordenes de Voldemort. Encontrado ahorcado con un alambre de espino, a una pulgada del suelo. Sin odio, pero sin piedad. Tenían que saber lo que les esperaba. Les dejo que adivinen "A Igor le aprietan los zapatos."

A cada acción de la Orden del Fénix o de la TIA, el régimen respondía con una feroz represión. Detenciones masivas, torturas. Sirius encabezó un ataque contra Azkaban que acabó con la liberación de buena parte de los prisioneros políticos.


Para no dar tregua a nuestros enemigos, el ataque de Sirius venía combinado con el nuestro.

- Te estaba esperando, Snape.

- ¡Potter! ¿En qué puedo ayudarle?

- En nada, sólo quería librar Hogwarts de tu infecta presencia y la de tus amigos. Pero antes quisiera saber que clase de mortífago eres, Severus.

- De los que no aguantan a los arrogantes como tu padre o tú, Potter

- No tiene gracia, Snape. ¿Desde cuando lo sabía?

- Desde el principio. Dumbledore me lo dijo.

- Y la mejor forma de agradecimiento es el asesinato.

- Potter, creo que debes escucharle a él.

Desde el retrato.

"Ya sé que viste como Snape me lanzó un hechizo para matarme, pero lo hizo porque se lo pedí. También ha estado protegiéndote desde el principio."

- ¿Por qué?

- Snape sacó de su bolsillo una carta. "Por esto"

"Lily,

Siento tener que escribirte así, pero Voldemort está buscando al hijo de Potter. Déjalos y reúnete conmigo. Te quiero.

Severus."

- Toda mi vida me he arrepentido de eso que escribí. Le pedía que abandonara a su hijo y después fui yo quien la abandonó. Tenía que haberla protegido, aunque me costase la vida.

Potter vió los ojos húmedos del profesor y le apoyó una mano en el hombro.

- ¿Qué quiere ahora?

- Venganza. Hacer lo que no pudo hacer mi padre. Detener a Voldemort.

- Entonces estamos de acuerdo.

Snape tomó una caja de su armario y la entregó. Contenía un modo de acabar con Voldemort.

En Hogwarts, volví a ver a mi chica, pero no parecía satisfecha. Y con razón. Al final del curso anterior, ella esperaba algo de mí, y no me presenté. Nada que ver con los veranos anteriores, en los que era una visitante habitual de nuestra casa. Le encantaba el mar. Además había otra chica en el ajo. Habíamos estado juntos en algunas misiones. Tenía sus propias prioridades. Estas no pasaban precisamente en que me distrajera.


En la mansión Riddle.

- Los rebeldes han atacado Azkaban, Hogsmeade y Hogwarts. Además el profesor Snape ha desaparecido.

- Cada día que pasa aumentan su poder. Un ataque contundente les dejara sin respuesta.

El Lord tocó la marca de su muñeca y a los que iban apareciendo les ordenaba que movilizaran todos sus efectivos y los concentraran en Hogsmeade. También que encontrarán a la hija de Sirius Black.

El Ministerio decretó el estado de excepción.


En Hogsmeade.

Tras la liberación de Hogwarts, la resistencia ordenó la insurrección general y la concentración de todas las fuerzas en Hogsmeade. En un multitudinario consejo de guerra se decidió que Sirius Black fuera el jefe militar, asistido por Shacklebolt. Remus Lupin, el jefe de la Orden del Fénix, dirigiría a los británicos. Yo mismo mandaría los voluntarios internacionales y Charlie Weasley las fuerzas de reserva.

Los éxitos de nuestra táctica de guerrilla no nos habían subido a la cabeza. Puesto que ellos, sabíendose inferiores en número intentarían dar un golpe decisivo y descabezar la resistencia, plantearíamos una batalla defensiva para sorprenderlos. Ni por asomo pretendíamos una batalla definitiva. El tiempo jugaba a nuestro favor.

El plan se aprobó con un solo disenso. El mío. Me permití expresar que los mortífagos y nosotros no podíamos seguir bajo el mismo Sol. De acuerdo con plantear una batalla a la contra, pero sin olvidar que teníamos la obligación de acabar con Voldemort. No habría paz posible mientras siguiera vivo. La batalla debía acabar con su muerte. Los mortífagos eran una banda de asesinos sólo cohesionados por la obediencia a Voldemort. Sin él quedarían huérfanos y serían una presa fácil.

Quienes tomaron la palabra después de mí, intentaron rebajar la tensión. No se podía generalizar... no todos los mortífagos eran iguales... Sirius vino en mi ayuda.

- Hemos tomado una decisión y establecido una jerarquía. Plantearemos un combate a la contra y le sorprenderemos.

Los rebeldes prepararon cuidadosamente el campo de batalla. Las minas y redes anti-aparición limitaban el despliegue de los mortífagos. Tampoco importaba tanto puesto que eran superiores en número. Rechazaron la orden de rendición y se desplegaron. A la derecha, las Brigadas Internacionales, en el centro los británicos y a la izquierda la reserva, apoyada en el lago.

Voldemort consultó a sus adivinos. La respuesta fue "No seras derrotado hasta que la arena abra los ojos y se eché a volar."

Los mortífagos lanzaron durante todo el día ataque tras ataque de sus fuerzas contra el centro británico, confiado en la baja preparación de esas tropas. Pero ellos aguantaron sin ceder una yarda, a pesar de sus bajas. Al caer la tarde, Voldemort presentó delante del ejército rebelde a Mafalda Black, secuestrada en Francia.

¿Dónde está ese cobarde del Elegido? Le espero. Voldemort confiaba que la muerte de Potter, que según las profecías, debía ser su némesis, derrumbaría la moral de los rebeldes.

- Harry, no puedes ir. Yo iré en tu lugar. Es mi hija. Debo ir yo. Cuando pase el efecto de la multijugos me escaparé.

Desde su escondite, Harry vió como Sirius Black, convertido en si mismo avanzaba hasta cruzarse con Mafalda. Intercambiaron una sola mirada. El moreno siguió avanzando hacia las líneas negras y cuando vió que su hija estaba en seguridad se cubrió con la capa de invisibilidad y se lanzó contra ellos empuñando su varita. Empezo a enviar y recibir hechizos, luchando él sólo contra todo el ejército enemigo. La capa no resistió mucho tiempo. Intentamos protegerlo con un masivo lanzamiento de flechas. Acabamos con muchos, pero después de vender muy cara su piel, incluída su prima Bellatrix, y acribillado por numerosas maldiciones imperdonables, su padrino sucumbió. Murió como siempre había deseado, combatiendo.

Cuando se volvió al silencio, Voldemort volvió a intimar a la rendición. Nuestra respuesta fue:

"We'll fight in the landing fields, We'll fight in the beaches, we'll fight in the hills, in the streets... WE'LL NEVER SURRENDER" (2)

Un grupo de internacionales lanzó un ataque casi suicida por el flanco de la formación negra, empujando hasta que el número empezó a imponerse. Entonces retrocedieron en orden, hasta que se volvieron a toda velocidad, arrastrando a sus compañeros. Los británicos, al ver su retirada, también retrocedieron, hasta la segunda línea de defensa, acosados por los mortífagos que los perseguían desordenadamente.

Al ver como cedían tan fácilmente la posición que tanto habían defendido, Voldemort gritó:

- ¡Volved atrás. ES UNA TRAMPA!

Ya era tarde, Se dió cuenta que los suyos estaban exactamente donde los rebeldes querían. No era la única trampa. A unos cientos de metros detrás de él, las dunas parecían moverse. Aparecieron agujeros en las mismas. Los ojos en la arena. Los thestrals salieron de las dunas y atacaron por la espalda, volando a ras de suelo, empujando hacia una estrecha franja de terreno. Minado.

Sin dar tiempo a la reacción, otro grupo de thestrals atacó con la misión de acabar con el mismísimo Voldemort. "Ya sabéis. Tres oleadas." El primer grupo eliminó a casi todos los acompañantes del Lord. El segundo lanzó sus flechas sobre el. Con una mueca, el Lord las desvió y les hizo dar la vuelta, hiriéndoles,

El tercer grupo había estudiado el movimiento. Atacó y lanzo también sus flechas, aparentemente muy desviadas. Él se rió al ver lo desviadas que iban y lo atribuyó al miedo. Concentró los hechizos en el jinete más adelantado hasta que cayó. No pudo hacer nada mas, esos segundos que perdió fueron decisivos. Un rayo de sol atravesó las nubes y pudo ver la muerte que se le acercaba en forma de unos hilos brillantes que unían esas flechas "desviadas". La primera fibra de diamante le cortó el brazo, las siguientes le despedazaron.

La cabeza cayó al lado del jinete que yacía en el suelo. Era Severus Snape. Llegó el segundo jinete, Potter, que se acercó al viejo enemigo de su padre y tuvo tiempo de oír sus últimas palabras:

- No dejes nunca la mujer que amas.

Harry le cerró los ojos. Severus le había dado la cuerda mágica de diamante inmune a todos los hechizos de Voldemort. Levantó en alto la cabeza de Voldemort, que todavía movía los labios y le susurró al oido: "Podrás ver la derrota desde primera línea." Trazó en el aire dos letras: "AD". (5)

Los mortífagos estaban rodeados y en su mayor parte, metidos dentro de los cráteres de las minas. Las reorganizadas Brigadas Internacionales gritaron al ver la señal, golpearon el suelo y rodearon el ejercito negro, empujándolo hacia el lago. Los tambores empezaron a marcar el ritmo.

"Sometimes I think I'm going mad // We're loosing all we had and no one seems to care// But in my heart it doesn't change // We've got to rearrange and bring our world some love"

Se oyó una voz "Alto. Todo ha terminado."

Harry Potter supo en ese momento que la cabeza sonreía por última vez.

1.- Guerrilla. Una palabra española que ha pasado a los demás idiomas. Las hay peores.

2,- Cuando no había uniformes, los soldados españoles se distinguían en combate por una banda roja.

3.- Ser despedazado entre cuatro caballos es el castigo reservado a los traidores en los cuentos infantiles de mi tierra. Otro día hablaremos del castigo a los que no dejan reviews.

4.- De la alocución de Sir Winston Churchill.

5,- "AD" no tiene nada que ver con Albus Dumbledore. Lo sabran mas adelante.


Se agradecen sus reviews.