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Capítulo 5.
Send me an Angel?The wise man said just walk this way// To the dawn of the light// The wind will blow into your face// As the years pass you by
¿Dónde estaba esta vez? Ah, en el jardín de la Madriguera. La casa de la familía Weasley. No, no me había quedado dormido. Mucho peor, soñaba despierto.
Apenas un par de años después de acabar con Riddle, Inglaterra había cambiado. Ya no era el país hosco y triste. Además, el viento del cambio había llegado a las instituciones porque ¡habíamos ganado las elecciones! Shacklebolt había perdido. Le odiaba desde que impidió la victoria. Arthur Weasley era el nuevo Ministro. De eso hacía varios meses.
Había vuelto del exilio y conseguido uno de mis deseos, trabajar como auror. El otro se suponía que estaba en camino. Además me había colocado cerca del poder. Ya desde fuera del país había mantenido el contacto con Arthur Weasley. Ron y Hermione tuvieron bastante que ver. Me había apoyado dentro de la estructura de los aurores. Y finalmente me deje convencer para unirme al proyecto político laborista. Me había convertido en uno de sus asistentes. Esta reunión en la Madriguera era una especie de premio. Un puente laboral. Algunos días lejos de los despachos supuestamente nos irían muy bien.
¡Menudo premio! ... a trabajar. Había mucho que hacer. Mantenerse siempre es mas difícil que llegar. Análisis de resultados, gestión de las demandas de la organización, llenar el organigrama, preparar acciones inmediatas, aplazar las decisiones incomodas... No era nada fácil asignar funciones a los miembros de la organización. A cualquier cosa llaman vacaciones hoy en día.
Luna y Neville seguían en contacto conmigo. Viajamos y conocimos juntos países, gente, costumbres, que en el fondo no son tan distintas. Los tres habíamos conseguido un trabajo. Incluso tuvimos tiempo de escribir un libro. Se vendía bastante bien.
Mi amiga rubia estaba también con el Ministro. Su trabajo en la campaña electoral le había servido para unirse al equipo de Arthur. Pero a diferencia de los otros asistentes, ella y yo seguíamos siendo voluntarios. El trabajo que nos habían asignado para hoy era un informe sobre los resultados de algunos distritos, principalmente los del sur.
Luna y yo compartíamos muchos secretos. El último era la concreción de la pista sobre un fugitivo. Sabíamos que estaba allí, en Inglaterra. Era el juego del gato y el ratón. Lo encontraríamos. Ahora se marchaba. Entendía que no quisiera estar en la cena. La veía en la puerta, hablando por teléfono, otra de sus ocupaciones favoritas. Estaba preparando una sorpresa. Arthur se acercó al rincón del jardín donde habíamos estado trabajando. Me encantaba ese lugar porque podía ver sin ser visto. Parecía contrariado. Tomamos un trago.
- ¿Qué pasa, Ministro?
- Tenías razón. No nos dimos cuenta del estado de los colegios del sur. Necesito que hagas un informe para que mañana Educación ponga manos a la obra. Gracias por avisarme, Harry.
- Podemos perder por detalles así. Esa gente del sur es la nuestra. Tenemos que mimarlos. Estamos destinando demasiado a los del oeste. No nos votarán nunca. Aunque les construyas ese maldito teatro de la ópera. Nos costará diez veces más que las escuelas. Y estará vacío once meses al año.
- ¿Qué propones?
- Encontrar razones técnicas para retrasarlo. Por ejemplo con los terrenos. Le pasamos la pelota a una comisión de estudio para que modifique el proyecto. Tardará por lo menos un par de años. Otro mas para la publicidad y discutirlo con los vecinos. Para entonces ya estaremos en precampaña. Entonces veremos, quizá un edificio modular y multiusos rápido de construir. Los ingenieros ya se han puesto a trabajar.
- Me gusta.
- Manaña hablo con Malcolm.
- Harry, necesito gente como tú, con visión política para los puestos clave. ¿Dónde crees que podrías estar dentro del organigrama?
- Arthur, no voy a dejar el trabajo de auror. "Necesitaba seguir allí". No quiero ningún cargo en el gobierno. Lo mejor sería seguir en la organización. Como hasta ahora, sin sueldo. Mejor así. Como muchos estaréis en el gobierno, no podréis dedicaros al partido.
Meditó un instante antes de responder.
- Bien. No encontraría un candidato mejor ni más barato (rió) Secretario de Organización, Harry Potter. Hasta suena bien. Te propondré y seguro que el Comité Federal lo aceptará. ¿Quieres algo mas?
- Creo que Luna Lovegood se ha ganado un sitio en la dirección. Todo lo que ha hecho en la campaña... los discursos que nos ha escrito, sus artículos en prensa y la organización de los actos electorales han sido perfectos.
- Bien, podría encargarse de la secretaría de Acción Electoral.
Una pausa para otro trago.
- Hiciste lo mejor al marcharte durante un tiempo.
- Tendríamos ahora menos problemas si me hubieran dejado terminar la batalla a mi manera.
- No estuve de acuerdo, pero no podíamos hacer otra cosa. La mayoría de familias mágicas tenían a alguien en el lado equivocado. Pero dejalo, hay otra cosa que tengo que pedirte. Veras... justo al volver hiciste un gran donativo a la organización. Algun día se sabrá y quiero saber el porqué. Nunca me lo contaste todo.
- Nadie lo entenderá. Quería investigar sobre el origen de la fortuna de las familías mágicas. Descubrí que la de los Potter, y la de muchos mas, procedía de la trata de esclavos. No puedo tener ese peso sobre la conciencia. Terminé escribiendo sobre la falta de diferencias reales entre magos y muggles. Es algo que ya pensaba cuando eramos el ejército invisible.
- Tienes razón, nadie lo entenderá.
- ¿La renuncia o la falta de diferencias reales?
Sonreímos.
- Hay quien necesita creer que es superior en algo. Si al menos sirviera para mejorar…
- Pero sólo sirve para aferrarse a antiguas costumbres que no tienen ninguna justificación.
- Claro... ¿Y cómo te afectó quedarte sin blanca?
- No te lo dí todo. (sonreí) Además, Sirius me legó bastante. Y su fortuna no tenía origen dudoso. A pesar de la fama aristocrática de los Black, habían sido taberneros.
- Esa chica de la editorial te dejó al ver como ya no le comprabas todos sus caprichos.
- ¿Cho? Nunca fue mi chica ni nada parecido. Fue un montaje para promocionar la venta del libro . En realidad se los pagaba para que me dejara en paz...
- Le encantará a Molly saberlo...
No me interesaba seguir hablando de mi vida personal.
- Arthur, gracias por todo lo que me has ayudado con los aurores y con lo del dinero.
- Eras el más preparado, todos lo sabían. Apoyarte fue fácil. Con lo del dinero, coloqué tus fondos en empresas en apuros, pero con posibilidades. El idealismo necesita un lado práctico. Sin una organización detrás, las ideas no llegan a ninguna parte.
- Y por invitarme.
- Molly me matará si no te quedas a cenar...
- Mientras no intentes hacer un guiso muggle... Todavía me acuerdo de tu tortilla de patatas. Paloma te dió la receta, pero la debiste copiar mal.
Hear this voice from deep inside// It's the call of your heart// Close your eyes and your will find// The passage out of the dark
El Ministro volvió a la casa riendo. Yo a mi rincón favorito. Luna seguía en la puerta hablando por su móvil. En ese momento llegó Ginevra, la hija pequeña de Arthur. Hacía unos meses que no la veía. Bueno, no de esa forma. Fingió no ver a Luna. Su amistad se había enfríado mucho. La pelirroja venía con un chico. Uno más. Ron me había pedido que los investigara a todos. Parece que éste sólo había salido una vez con ella. Todavía no le había visto la cara. Un abogado recién llegado de los Estados Unidos metido en algo del deporte. Me fijé en él. Le apunté con la cámara del portátil. Su cara pasó por el programa de reconocimiento de rostros. ¡Sorpresa!. Blasfemé en voz alta, lo que hizo que todos se giraran hacia mi. Cerré a toda prisa el ordenador sin actualizar el informe sobre resultados electorales. Tendría que volver a pasar las tablas de datos con sus gráficos, pero daba igual.
Mensaje al móvil de Luna con la foto adjunta. Me miró pidiendo explicaciones y asentí. Sin dejar de renegar, noté que desde donde estaba, por efecto de las orejas extensibles, podía oír, mal que bien, lo que estaban hablando...
- No entiendo porque tu padre ha invitado a Potter.
- Es el mejor de sus colaboradores.
- Es tan poco elegante. Ya lo has oído blasfemar. Y ni siquiera lleva corbata. Imagínate como será el peor.
- Todo lo hace sin corbata. Blasfema, captura mortífagos y gana elecciones.
- Ya veréis la próxima vez.
Ella le sacó la lengua.
- Lo haréis como nunca y ganaremos como siempre.
- ¿Sales conmigo para que me pase a los laboristas?
- ¿Por qué tienes este humor de perros? ¿Tiene algo que ver Harry? Insististe en que querías conocer a mi familia y mira como te has puesto...
- No esperaba que Potter estuviera aquí. Además ya sabes que decían de vosotros.
- ¿Qué decían?
- Nada, olvidalo. Pero reconoce que se ha vuelto todavía mas extraño desde que publicó ese libro con esas teorías absurdas...
- ¿Absurdas? Nunca imaginé que pudieras pensar así.
- No es eso... es que sin eso, dime como justificamos nuestra supremacía sobre...
- ¿Supremacía... de qué hablas...?
- Perdona, es que cuando estoy a tu lado no razono bien.
Intentó abrazarla pero la chica le esquivó tan hábilmente como lo hacía con las bludgers. Me acerqué.
- Dejame que viene Ha.. Potter.
El otro se separó un paso con evidente desgana. "Ya te daré yo teorías absurdas..."
- Feliz cumpleaños, Ginny. Estás preciosa.
Here I am...// Will you send me an angel?// Here I am...// In the land of the morning star
Me sonrió y me besó en la mejilla. Como siempre que estaba cerca, notaba algo.
- Gracias, Harry.
- Andrew White, Sr. Potter.
- Si, perdona, Harry. Este es Andrew, un amigo.
- Ya veo. Bien. Encantado, White.
- ¿Te quedas a cenar, Harry?
- Claro. A cenar y a darte mi regalo.
- No estaba segura si quedarías a cenar. Me gustaría que salieras con nosotros. Podría llamar a alguna chica del equipo. Decían que irían a por ti, ahora que estás libre.
- No estoy libre... quiero decir que no, que no sé.... Tengo un informe que terminar.
- No vas a trabajar en mi cumpleaños. Saldrás con nosotros, está decidido.
The wise man said just find your place// In the eye of the storm// Seek the roses along the way// Just beware of the thorns
- No insistas, Ginny. No quiere salir con nosotros.
Cierto. No podía imaginar algo peor. Nos caíamos mal y no disimulábamos. Mejor cambiar de tema.
- Tengo que comprobar unos datos y pasar mi informe a Arthur.
- ¿Por qué tienes que encargarte precisamente tú y precisamente hoy? ¿Es que mi padre se ha olvidado en qué día está?
- Claro, Potter ¿Es qué ninguno de vuestro partido sabe hacer nada?
- ¿Me ayudarías tú, White? No creo que sepas ni donde están los distritos del sur. Tampoco se te da mucho mejor salir con Ginevra.
La había observado mientras hablaban y parecía aburrirse bastante. Aunque ahora me estaba sonriendo.
- La trato lo mejor que sé.
- ¿Ahora ya no es la... "No levantes la liebre. Mejor calla." Bueno, no ríe mucho.
- No la conocía de antes y no sé de que hablas. No te entiendo, como mucha gente. Unos dicen de ti que no entiendes de negocios. Otros, que no entiendes de política. Otros, que eres un ermitaño huraño. Y alguno que todos tienen razón.
- Hay gente que vive de su trabajo, como Ginny y yo. Otros viven del cuento.
- Aprovecho las oportunidades.
- "Especular" es ahora "aprovechar las oportunidades".
- Se rumorea que estás arruinado. Alguno dice que has perdido tu fortuna.
- Me basta lo que tengo. Ahora recuerdo. White. Había una White en el accidente de avión de hace unos meses. Olivia White. Debes ser su hijo. Dejo un gran seguro de vida. ¿Como decías?, "aprovecho las oportunidades".
- ¿Qué estás insinuando...?
Ginny nos interrumpió.
- Nunca te había visto así, Harry. Y a ti tampoco, Andrew. Os están oyendo desde la casa. Parad ya. Está el resto de la familia y ...
- ¿ESTE DESGRACIADO ES DE TU FAMILÍA?
No pudo continuar hablando porque estaba en el suelo, con el rostro lleno de asquerosas mucosidades que salían de su nariz y boca. Gin estaba roja de rabia. Su reacción había sido mas rápida que la mía.
- ¡Fuera de aquí, Andrew White!
- ¿Cómo?
- ¡Fuera de aquí! YA.
- ¿No teníamos que salir esta noche? Es tu cumpleaños. Había preparado una fiesta.
- ¡A la mierda tu fiesta y tú! ¿Te ha quedado claro? Fuera. ¡Raus! (4)
Desapareció sin despedirse. Al volverse hacia mi, su cara estaba triste.
The wise man said just raise your hand// And reach out for the spell// Find the door to the promised land// Just believe in yourself
- Confié en él para que preparara una fiesta... No quería decepcionarte...
- No te des la culpa, Ginny. Tendrás tu fiesta... Me encargaré de esto. No olvidarás tu 20 cumpleaños, teen-ager.
- ¿Me divertirás tú? No es que se te haya dado demasiado bien.
- Olvidas nuestro viaje a Francia. No te quejaste mucho.
Esbozó una sonrisa. "Francia" No replicó porque dos niños llegaban corriendo.
Definitivamente, a cualquier cosa llaman vacaciones.
Hear this voice from deep inside// it's the call of your heart// close your eyes and your will find// the way out of de dark// Here I am...// Will you send me an angel?// Here I am... // In the land of the morning star
POV de Ginevra Weasley.
Victoire y Teddy Lupin saltaron sobre nosotros de improviso.
- Hola, Harry. Jugábamos y hemos perdido la quaffle. ¿Nos ayudáis, padrino?
- Claro, campeón. Vamos a buscarla. ¿Quieres venir, Gin?
- Quería hablar contigo, Harry. Y no de la fiesta. Ha pasado casi un año y vuelves a hacerme lo mismo de siempre. "Empezamos bien"
- No voy a irme. Sólo acompaño un momento a los niños a buscar su pelota ¿de verdad que no quieres venir con nosotros?
- No sé... prefiero esperaros. "A solas. Sólo hablaré contigo a solas. Además así volverás antes."
- Enseguida estoy contigo.
El moreno colocó a la pequeña sobre sus hombros, calmando las protestas de su ahijado.
- ¿Teddy, dónde están los modales que te enseñé? ¿No eres mayor? Chissst, lo mejor para descubrir esa pelota escondida es no hacer ruido.
Claro que quería que se quedara conmigo. Pero también me gustaba verle con los pequeños. Se le veía feliz, sin esa máscara de lobo solitario que tan poco me gustaba. Les dejaba ejercer (1) y le adoraban. Por eso le dejé irse. Ninguno de los chicos que conocía sabía hacer eso. "Me gustaría hablar con él de lo que piensa hacer. Le veo muy solo."
Alguien protestó. Era una voz interior que protestaba cuando detectaba la combinación de ojos verdes + pelo negro alborotado. Alguien que nunca se conformó.
"Así que le ves muy solo."
"Sería un papá magnífico. Me gustaría que el padre de mis hijos fuera como él".
"Ya, como él. ¿Te conformas con imitadores?
"No voy a esperarle esta vida y la siguiente."
"No quieres ver nada. Les ves muy solo. Escenitas como la de Andrew... Deja de esperarlo. Ataca. Podemos.(3)."
Sostenía el periódico abierto mientras esperaba. Como decía esa voz, no veía nada. Ni la derrota de Puddlemere United ni los errores arbitrales. La cabeza estaba en otro sitio.
"¿Qué te pasa, Ginevra?"
"Cuando sabes la enfermedad, hay que tomar la medicina..."
No podía concentrarme. Les oía a lo lejos. "Mira, allí hay una." "Y otra." "La pelota debe estar por allí." Ruido de ropa al rasgarse y al momento estaban de vuelta los niños. Solos.
- ¿No habéis encontrado la pelota todavía? Voy a tener que ayudaros también. "Ha huido otra vez."
- La encontramos. También esto para tí. Feliz cumpleaños, tía Ginny. También para Vicky.
Muy satisfecho, Teddy me entregó un ramo de flores que llevaba a la espalda. El otro, más pequeño, lo dio a Victoire. Rocé las flores y aspiré su aroma. No sé como, pero habían escogido mis favoritas.
- Gracias. ¿Y qué habéis hecho con Harry? "
- Está en el cobertizo. Se ha roto la ropa.
- ¡Qué rramo más bonitó que me ha hecho tió Haggy, Ginny!
- Es MI padrino. Sólo es un AMIGO de vuestra familia. No es nada tuyo, Vicky.
Teddy sufría un ataque de celos. Había recogido muchas flores y la rubia le estaba quitando todo el mérito. La niña se separó dos pasos, mirada, gestos... igualita que mi madre. Dejó caer el ramo al suelo. Al chico se le encogió el corazón, el cabello cambió a blanco. Con una voz que no admitía réplica...
- Segá MI tío cuando se case con MI tía Ginny, que no es NADA TUYO, Lupin. ¿Lo has comprengdido?
- Perdóname, Vicky, perdóname. No sé que pasó. Te dejo a mi padrino hasta que se casen. Si quieres... No te pongas así... las flores que recogí... no las tires... por favor, Vicky....
- ¡No me llames Vicky! ¿Está clago? Soy Vic-tuag.
Le salía un acento francés exagerado. Teddy volvió a asentir, con la boca cerrada. Había sobrevivido. Era tan bonita, incluso así. Recompuso el ramo antes de devolvérselo y atreverse a decirle.
- C'est pour toi, Victoire.
Victoire había dicho "cuando se case". Teddy "hasta que se casen..." Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. ¿Y por qué no? Fríamente considerado era uno de los solteros más codiciados del país, ... atractivo, de buena familia, el niño-que-vivió, el vencedor de Voldemort, con una magnífica carrera profesional y política por delante. Siempre había estado cerca de mí. Era muy especial para mi. "¿Por qué no estábamos juntos de una piit. vez?"
No podía entender como no habíamos empezado una relación que parecía cantada desde que nos conocimos. El mejor amigo de mi hermano. El chico que sólo tenía ojos verdes para mí. Para los demás eran negros. Supe que el hechizo que modificaba levemente su aspecto no funcionaba conmigo. El chico con el que pasaba las vacaciones. A veces en nuestra casa, a veces en la suya. Todavía no sabía porque no me había pedido ser su novia en quinto curso cuando se decía que estaba colado por mí. Me besó en el tren y se fue a la guerra. Al terminar fuí a España por él pero no quiso enterarse. Viajó en misiones extrañas. Sospechaba que en busca de los mortífagos. Sólo se dió cuenta de que existía cuando anuncié que me iba. Me acompañó a Inglaterra. El mejor viaje de mi vida. La escenita con Luna. Desde entonces le veía poco, por nuestras obligaciones. Casi siempre en casa de mis padres, a los que frecuentaba.
Todo hubiera ido mucho mejor sin esas dos ¡piiit!. Luna, posiblemente la amiga más inoportuna del mundo. La que acaparaba su tiempo. Aunque finalmente me disculpé con ella por la escena de celos, nunca le perdoné que rompiera el momento en el que le iba a pedir que salieramos juntos. Y luego la CHANg-CHA. Harry merecía algo mejor que una muñeca de plástico. Cuando supe que habían roto me emborraché de la alegría. Al día siguiente y con resaca jugué el mejor partido de mi vida. Tenía que admitir que era el único que afectaba a mi nivel de juego, para lo bueno y para lo malo. Ninguno de los chicos con los que había salido lo hacía. Del último, me avergonzaba del motivo por el que salíamos.
Harry ya no aparecía en los medios de comunicación. Llevaba una vida dedicada al trabajo. Era el jefe de escuadrón más joven del Ministerio. El 14, los Vulture. Como mi antiguo club. Sus métodos no dejaban indiferente a nadie. También se había unido al partido laborista que ahora dirigía mi padre. Sus últimas apariciones habían sido precisamente para apoyarle.
Pero vivía como un monje, no como un joven profesional. La definición de ermitaño le cuadraba bastante. Su casa, sus misiones y sus despachos en el Ministerio y en el partido. La única chica con que se relacionaba era Lovegood. Y Luna estaba comprometida con Neville. Bueno, sabía que venía a ver todos mis partidos. Lo había prometido. Donde y cuando fuera. Incluso cuando creíamos que estaba en una misión. Un punto rojo sangre sobre la mancha verde de los fans de las Harpies. Un chico moreno con gafas oscuras y la camiseta 8 de los Vulture, que desaparecía después del partido.
Una vida completamente distinta a la mía, una "estrella" de la Liga profesional de quidditch, rodeada de famosillos, gente con la que no podía codearme cuando era la hija pequeña de una familia de magos pobres, con túnicas y libros de segunda mano. Todavía más desde que papá se había convertido en Ministro. Aunque a veces no estaba tan segura de que ese lujo era por lo que había luchado. Por ejemplo cuando me perdí su último cumpleaños. Maldita gira de verano. Encima los Dragons nos habían sacudido de mala manera.
La voz de Harry desde detrás del cobertizo interrumpió esa reflexión.
- ¡Vamos! ¡Id a ayudar a la abuela a preparar la mesa! Un segundo y estoy contigo, Gin.
Obedientes, los niños volvían a casa. Parecía que no había oido lo que decían. Aunque hacerse el despistado era una de sus habilidades. Me había divertido mucho con eso. "Gin", como me llamaba en verano.
Entonces le vi detrás del cobertizo. ¡Aaahhh!. Tenía la ropa destrozada. Sólo se había salvado un apretado boxer. Hablaba en voz alta.
- Se me han subido encima. Me han hecho revolcarme. Meterme por medio de las zarzas. No me mires que doy pena. Deja que me arregle un poco, Gin.
POV de Harry.
Al terminar de quitarme los jirones en que se había convertido mi ropa, levanté la vista y la ví a pocos metros. Olvidé las espinas, el informe y mi agenda de los próximos días, meses y años. Nunca la había visto así, tan sexy, con ese vestido blanco de Ibiza recortándose sobre el sol poniente. El calor subió un par de grados. Necesitaba refrescarme. ¡Merlín, estaba casi desnudo! Cierta reacción natural hizo que me diera la vuelta automáticamente. Abrí la manguera de riego. Era peor con los ojos cerrados. Hubiera querido huir al gimnasio, a hacer ejercicio hasta caer rendido, como aquellos días que la recordaba dormida a mi lado en nuestra habitación de Beauvais. Es decir todos los lunes, martes, miércoles, jueves...
POV de Ginny.
No había entendido nada. Ni ganas. Ya no olvidaría ese cumpleaños. Vaya exhibición. "La última en enterarme. Wow." Aquel año de auror le había sentado muy bien. Vivianne había curado un adolescente mas bien flacucho y de aspecto delicado. No era lo mismo, se había convertido en un joven atlético de músculos bien definidos. El barro parecía delinear sus formas. Los abdominales tenían el dibujo de mi chocolate favorito. Me hubiera gustado arrancarle algún trocito. Se dio la vuelta sin darse cuenta de que me estaba dando el pase completo. Estaba en lo mejor cuando un chorro de agua me remojó por completo.
- ¿Qué haces?
No se había dado cuenta de que estaba a su lado. Giró al oírme. Perdió la respiración al descubrir que me había mojado. Riendo, tomé otra manguera y dirigí el chorro de agua:
- ¿Quieres jugar conmigo?
Reaccionó y empezamos a mojarnos el uno al otro. Terminamos abrazados sobre la hierba y completamente empapados. Por fin habló, en un susurro.
- Te encontraría con los ojos vendados, Gin. Conozco tu aroma.
Notaba el de su cabello mojado. Olía a Amortentia. Poco a poco, nuestros rostros se acercaban cuando...
- ¿Dónde os habéis metido? Venga chicos, a cenar.
Nos levantamos a toda prisa. Se ocultó, mientras yo recomponía mi ropa.
- Ahora vamos, mamá.
- He oído a Harry ¿Dónde está el otro chico?
- Se ha marchado ya.
- Menos mal, olvidamos ponerle plato en la mesa.
Mamá se metió dentro de la casa.
- ¿De qué te ríes, Harry?
Me sobresalté. "Ha vuelto a reír". Me dí cuenta de que añoraba ese sonido. Su boca me estaba atrayendo como nunca. Dejó de reír y vi el motivo. Mi húmedo vestido se había transparentado. Para rematar, unas manchas de roce con la hierba remarcaban algunos volúmenes. Notaba sus ojos devorándome. Dí unos pasos hacia él y le cubrí los ojos con las manos. Le hice darse la vuelta y le palmeé el boxer mojado.
- ¿Te gusta lo que ves?
Un balbuceo incomprensible. Un bulto respondió por él.
- Tengo que vestirme.
- Ponte guapo para la cena. "Ya sé el menú que quiero".
(1) "De que le sirve a uno ser niño si no le dejan ejercer." (Quino por boca de Mafalda)
Nota del autor: ¿No creerían que pudiera ser otra, verdad?
Buenas noches y buena suerte.
Richard
