Summary: La familia del príncipe Edward estaba empeñada en casarlo con una princesa o una heredera, pero él había elegido a Bella Swan. Un falso compromiso con ese "patito feo" le permitiría dedicarse a su gran amor, la medicina, sin que jamás hubiera peligro de que llegara a nada más. Pero Bella Swan se estaba convirtiendo en un verdadero cisne delante de sus propios ojos. Todos Humanos


Capitulo 3: Estudiando

Bella llevaba temiendo ese momento toda la noche. Tal vez toda su vida. Viendo el remolino de vestidos de gala y esmóquines por el salón de baile, sintió que el estómago se le revolvía ante la magnitud del desastre que se acercaba. No debería importarle que fuera torpe de nacimiento ni que sus pies no le respondieran; no debería importarle que fuera a pisar a Edward en sus relucientes zapatos negros ni que fuera a caerse. No debería sentirse avergonzada porque no debería importarle lo que Edward pudiera pensar de ella.

Pero le importaba. Y la razón era que Edward no era como los otros. No fingía que ella le gustaba ni que se sentía atraído por ella.

La música cesó y la orquesta empezó a tocar una melodía lenta. Bella sintió la mirada de Edward fija en ella y el corazón se le aceleró.

- ¿Lista? - le preguntó él, deslizando la mano por su brazo hasta entrelazar las dedos con los suyos.

El simple tacto de su mano hizo que el corazón le diera un vuelco. Respiró hondamente.

- ¿Supongo que sí? - murmuró.

- Sonríe - dijo él mientras la empujaba suavemente hacia la pista de baile – Pareces una condenada a muerte. Solo es un baile.

- Para ti es fácil decirlo - replicó ella en voz baja.

Le puso la mano izquierda en el hombro y él le mantuvo agarrada la derecha, deslizando la otra por la espalda.

- Inclínate hacia mí - le dijo él cuando empezó a moverse - Yo haré todo el trabajo.

Bella levantó la vista y comenzó a moverse al compás de la música, más que nada gracias a su acompañante. Sintió que comenzaba a perder el equilibrio y se aferró con fuerza al hombro de Edward.

- ¿Problemas? - le preguntó él acercándola más.

A Bella se le endureció el pecho, dificultándole la respiración.

- Estoy... un poco mareada – confesó mirando a Edward directamente a sus ojos - Wow! Tienes unos ojos hermosos! Son tan brillantes que parecen esmeraldas.

- Es un rasgo familiar - dijo sonriendo - ¿Desde cuándo tienes problemas con el equilibrio?

- Desde los once o doce años.

- ¿Te dan náuseas?

- No. Recuerdo que cuando era joven sentía como si el suelo o las escaleras se movieran.

- ¿Te rompiste algún hueso? - preguntó él de buen humor.

- Algunos – sonrió ella en respuesta - Mi papá no lo podía soportar! Creo que les dio órdenes a los guardaespaldas para que me protegieran de mí misma más que de cualquier otro. Y si estás intentando encontrar una explicación médica para esto, vas a llevarte una gran decepción, "principe-doctor". El diagnóstico es muy simple: torpeza - apartó la mirada de él. No le gustaba hablar de su "pequeño problema" - ¿Hasta cuándo tenemos que seguir bailando?

- Hasta que termine la música. ¿Temes que te deje caer?

- No - respondió en voz baja. Sabía que no la dejaría caer, pero no podía negar su incomodidad por otras cosas, como la deliciosa fragancia de su loción. La sostenía muy cerca de él, pero estaba claro que lo hacía para protegerla, no porque se sintiera atraído por ella. Claro que eso no cambiaba el hecho de que ella fuese consciente del modo en que sus pechos se apretaban contra su musculoso torso.

La sensación de estar entre sus brazos le produjo un nuevo torbellino de emociones en su interior. Frunció el ceño e intentó encontrarle algún sentido, pero entonces se movió equivocadamente y al recuperar el equilibrio le dio a Edward un fuerte pisotón.

Horrorizada, lo miró a la cara y vio una mueca fugaz de dolor.

- Lo siento! Lo siento! Lo siento mucho!... pero no niegues que te lo advertí!!

- No pasa nada! - dijo él negando con la cabeza.

- No mientas – dijo ocultando su rostro avergonzada - solo me haces sentir peor. No hace falta que seas un caballero conmigo.

- No estoy siendo un caballero. Te estoy diciendo la verdad - insistió él - Aunque hubiera sido diferente si hubieses llevado tacones. En ese caso me habrían hecho falta algunos puntos de sutura... Y quizá la vacuna antitetánica. Y si el corte hubiera sido en una arteria, entonces habría necesitado una transfusión sanguínea. Lo peor sería si se me infectara la herida y tuvieran que amputarme el pie o me ocasionara la muerte - dijo sin pestañear - Pero creo que... sobreviviré.

Bella lo miró fijamente, entre divertida y avergonzada.

- Tienes un sentido del humor muy extraño, Edward. ¿lo sabías?

- Si, lo sabía. Al menos sirve para entretenerte ¿no? Se supone que tienes que divertirte, no parecer como si te estuviera torturando.

- ¿Y no es eso lo que haces? - le preguntó con una sonrisa.

La mirada de Edward se oscureció misteriosamente, casi sensualmente, pensó ella, aunque se dijo que eso último era imposible.

- Hay una estrecha línea entre el dolor y el placer. Si fuera a torturarte, elegiría un modo más íntimo. Relájate - le ordenó - Estás tan rígida como un palo.

Bella soltó un gruñido e intentó relajar su postura.

- Es difícil relajarse cuando estás hablando de placer y dolor mientras un centenar de personas están esperando a verme caer y hacer el ridículo con este vestido!.

- Vamos Bella! Tu especialidad es la psicología. Usa una técnica mental. Finge que soy el hombre de tus sueños. Tu "principe azul". Tu media naranja. Tu...

- Ya! entendí el punto! - dijo Bella sonriendo y suspirando exasperada - Eres tan... tan...

- Tan.. ¿que?

- "Anti-principe"! rompes todos los esquemas de la realeza!

Edward no pudo evitar reir.

- Aun así... - continuó Bella - No pretenderé que eres el hombre de mis sueños. Es mas... no creo que sueñe con ningún hombre.

- Eso me parece un caso grave de rechazo.

- Está bien, sabelotod. ¿Y quién es la mujer de TUS sueños?

- La mujer de mis sueños es una que no quiera casarse conmigo y que no me impida perseguir mis objetivos.

- Esa podría ser tu hermana.

Fue el turno de Edward de gruñir.

- Añádele pasión, inteligencia y buenas piernas.

- Lo que tú quieres es una amante fantástica - dijo ella, sintiendo una mezcla de alivio y frustración. No tenía la menor experiencia sexual, por lo que no podía aspirar a ser la mujer deseada de Edward. Eso era bueno, se dijo a sí misma, y dio gracias al cielo cuando la música cesó. Se apartó de inmediato – Misión cumplida!! - dijo casi sin aliento - Ya podemos irnos.

***

Dos horas más tarde, Bella estaba a salvo en su habitación con un libro de biopsicología, dispuesta a pasar una noche de estudio. Sin duda Edward preferiría otra actividad nocturna para compartir con la mujer de sus sueños, pensó. Al momento la asaltaron unas imágenes de cuerpos desnudos y sudorosos, y tuvo que sacudir la cabeza para borrarlas.

Intentó concentrarse en el libro de texto, y no levantó la vista hasta que oyó un golpe en la puerta. Entonces se dio cuenta de que habían pasado casi dos horas sin que se diera cuenta. Se acercó a la puerta.

- ¿Quién es?

- El "anti-principe" Edward. Con provisiones – añadió - No podía dormir, y vi que salía luz por debajo de tu puerta cuando iba a la cocina.

Ella abrió, dispuesta a decirle que se fuera, pero la bandeja con sándwiches, galletas y café le recordó que no había cenado.

- Gracias - le dijo, intentando no fijarse en su pecho desnudo. Cielos, ¿es que aquel hombre no tenía una bata o algo por el estilo? - Me había olvidado que estaba hambrienta!

- No hay problema - dijo él dejando la bandeja en una mesa - Yo también estaba despierto.

- ¿Sufres insomnio con frecuencia?

- Solo cuando tengo misterios sin resolver rondando por mi cabeza - agarró un sándwich y le dio un mordisco mientras se sentaba en la cama.

- ¿Qué clase de misterios? - preguntó ella tomando otro sándwich.

- Cómo fundar clínicas públicas en las zonas más remotas y pobres de Londres. Creo que puedo reclutar a médicos voluntarios para que trabajen uno o dos meses al año, pero el material y los tratamientos requieren dinero. Pero como soy miembro de la familia real, no sería justo que tomara el dinero del gobierno. Habría demasiados inconvenientes.

- Tal vez puedas crear alguna fundación benéfica o encontrar algún patrocinador - sugirió ella.

- Esa no es mi especialidad - dijo él sonriendo – Ya sabes, mi especialidad es la medicina.

Ella dio un mordisco al sándwich y se sentó en la cama.

- Has dicho "misterios". ¿Hay más de uno?

Él asintió, con expresión muy seria.

- ¿Puedes guardar un secreto?

- Sí. ¿Por qué? ¿Qué ocurre?

- No queremos que la prensa se entere aún.

- Siempre evito a la prensa.

Edward dio otro mordisco y tragó.

- Es acerca de mi hermana

- ¿Rosalie?

- Bella, Rosalie es la unica hermana que tengo ¿quien mas? - dijo Edward con una sonrisa petulante mientras Bella le sacaba la lengua.

- Bueno, pero ¿que pasa con ella? ¿Tiene algun problema?

- Esta embarazada

- Pero eso es increible! - vió el rostro preocupado de Edward y preguntó - ¿o no?

- Sucede que... El padre es Emmett! - respondió Edward como si fuera lo mas obvio del mundo. Al ver la confusión de Bella continuó - Emmett fue un chofer que tuvimos hace algun tiempo. Cuando mi madre se enteró de Rosalie se había enamorado de el, lo corrió.

- ¿Por qué?

- Mamá siempre ha querido un buen futuro para Rosalie y un chofer como marido para su hija, una princesa,... no estaba en sus planes - Edward suspiró - Pero se aman. Basta ver solo una mirada entre ellos, para darse cuenta de que su amor es sincero. Ademas, Emmett es una gran persona.

- ¿y que piensa hacer Rosalie al respecto? - dijo Bella agitando la cabeza - ¿Supongo que Esme aun no sabe del embarazo cierto?

- No. Es por eso que ellas no se llevan... muy bien. Su relación es un tanto... explosiva. Pero en ningun momento pongo en duda lo mucho que se quieren como madre e hija. Son solo, diferencias de opinion. Supongo.

- Tu madre debe extrañar a Rosalie, es decir, tener una buena relación con ella. Despues de todo, es su pequeña, la unica princesa - dio suevemente.

Edward asintió.

- Si - acotó Edward - ha sido dificil para ella, ya sabes, ser reina y madre, desde que papá murió. Ella se mantuvo fuerte por nosotros. Sin embargo, vi cómo le temblaban las manos el día que lo enterramos. Sé que todo lo que hace es por nuestro bien, aun cuando algunas veces... exagera - sonrió.

- Por eso te has afeitado - dijo ella. Cada vez le gustaba más Edward - Y por eso quieres hacerle creer que entre nosotros puede haber algo.

- Asi es - dijo él entornando los ojos - ¿Qué estás estudiando? - preguntó agarrando el libro tratando de cambiar drásticamente de tema - Biopsicología... vaya! es mi especialidad. Podría ayudarte a estudiar.

- Gracias, pero no - intentó quitarle el libro, pero él lo mantuvo apretado contra su pecho.

- Un momento, señorita. Voy a comprobar tus conocimientos.

- Para eso está pensado el examen - dijo ella con un suspiro mientras él abría el libro.

- ¿Qué es la dopamina?

- Una sustancia que transmite los mensajes entre las neuronas. La ausencia de dopamina está asociada con la falta de atención e impulsividad.

- Muy bien. Y también controla la secreción de la hormona del crecimiento.

- Presumido - murmuró ella sacándole la lengua como una niña.

El la miró a los ojos durante unos segundos y sonrió.

- Nadie me había llamado así. Nunca.

- Eso es porque temían perder sus cabezas.

- ¿Y tú no? - le preguntó, con un destello de sensualidad en los ojos.

- No, pero si te hace sentir mejor - inclinó la cabeza haciendo una reverencia burlesca - presumido, Su Alteza.

Él se echó a reír y volvió la vista al libro.

- Hipertiroidismo.

- Secreción excesiva de la glándula tiroides que produce una aceleración en el metabolismo, aprensión extrema y excitabilidad.

- Otra disfunción provocada por una insuficiencia tiroidea es...

- Mi... - Bella cerró los ojos. Tenía la palabra en la punta de la lengua - Mix...

- Mixedema. Los pacientes suelen sufrir cansancio...

- ... y sensibilidad al frío. Su pulso y reflejos son muy bajos.

Él le echó una mirada llena de respeto, lo que la desconcertó un poco. Para ella el respeto era algo que recibía en pequeñas dosis, y por eso deseó más.

- Siguiente - le pidió, alzando la barbilla en desafío.

Edward siguió interrogándola durante una hora y media, y con cada pregunta contestada Bella veía crecer más su autoconfianza.

- Andrógenos - dijo él mirándola de reojo.

- Hormonas sexuales - respondió ella, haciendo girar los ojos por la pregunta.

- Testosterona - siguió él.

- Sustancia química que hace que los hombres adultos se pongan a pelear como niños pequeños - se burló ella - Tú deberías saberlo.

- ¿Cómo sabes que me peleo? - le preguntó dejando el libro de lado.

- Con tu hermano debes tener la testosterona disparada! Lo extraño es que no se hayan matado el uno al otro. Además, tu afición por la esgrima te delata – acusó recordando un comentario de Esme hablando de los grandes dotes de Edward en ese deporte. Hizo una pausa antes de seguir

- La testosterona es el más poderoso de los andrógenos, y juega un importante papel en la dominación y en la agresividad... Te agradezco tu tutoría, pero llevas dominando mi cama durante las dos últimas horas, y puesto que son las tres de la mañana, es mi turno para dominarla.

El la miró de un modo enteramente masculino, y Bella se sintió como si fuera su rival de esgrima... O su pareja en la cama. Ese pensamiento la sacudió como una descarga eléctrica.

- Creo que sería fascinante ver cómo dominas la cama - dijo él inclinándose hacia delante.

Una sensación de alarma y de excitación prohibida la recorrió de la cabeza a los pies. Se aclaró la garganta e intentó despejar su mente.

- No lo creo! En serio… - dijo haciendo un gesto relajado con la mano - Te aseguro que sería de lo más aburrido. Yo, con mi camisa de dormir, bajo las sábanas, respirando tranquilamente, entrando en un nivel de conciencia más profundo, con los ojos cerrados... - su nerviosismo crecía con cada movimiento de Edward hacia ella - ¿Lo ves? Aburrido. Muy aburrido - dijo, esperando que su voz no sonara jadeante.

Él levantó una mano y le acarició el cuello con el pulgar.

- ¿Qué haces? - le preguntó ella, tragando saliva ante aquel gesto seductor.

- Solo miro - respondió él. Sus ojos eran dos focos de sensualidad.

- No estás mirando - dijo ella con un hilo de voz - Estás tocando.

- También - le pasó el pulgar por la barbilla y luego por los labios, muy lentamente - No eres lo que yo esperaba.

Ella no estaba segura de si eso era bueno o malo. Lo único que sabía era que su cerebro se estaba derritiendo con sus caricias y su intensa mirada.

- Creo que deberíamos... comprometernos - le dijo él.


Hooola!

Solo faltó que terminara el capitulo con "Marry me, Bella! jajaja En este capitulo se sabe un poquito mas de Rosalie y Emmett :( y espero que no juzguen a la Esme que he presentado en esta historia, es solo que es de la realeza y quiere lo mejor para sus hijos, en ningun momento planea hacerles daño... luego las cosas mejoraran... creo xD

Muuuchisimas gracias por todos sus hermosos comentarios! me alegra el día saber la gran aceptación que tuvo la historia xD solo espero que a medida que vayan pasando los capitulos, queden conforme con ellos xD

Nos vemos en el proximo capitulo!! Y NO OLVIDEN DEJAR SUS REVIEWS!!

Un abrazo de oso

PollyCox99