Aviso legal: la obra y los personajes no me pertenecen. Ya me gustaría, pero son de una conocida, una tal J.K. Rowling.

Nota: Este capítulo explica el título de la historia.


Capitulo 7. Lo que nadie nos contó.

Aquella mañana no quería despertarme. El día anterior había sido el más feliz de mi vida. Hacer el amor con Ginny … maravilloso. Pero dormir después con ella era mejor. No encontraba palabras para describirlo. Te crees la persona más importante del mundo sólo porque notas su cuerpo a tu lado. Estábamos en mi habitación, en mi cama, abrazados con mis manos en su …

No podíamos seguir así el resto de nuestras vidas. Había que regresar a la vida real. No podían descubrirme con ella. En el fondo me daba lo mismo, pero el respeto a su familia todavía me imponía. Le dí un beso antes de cubrirla con la capa de invisibilidad. Una chica lista como ella, sabría volver a su habitación al despertar.

Una ducha, me vestí y bajé a desayunar. El desorden típico del día después de una celebración (¿qué demonios celebramos ayer?) vino en mi ayuda. La gente bajaba de las habitaciones en un alegre desorden. Ginny bajó poco después, sonriente y mirándome con complicidad.

Arthur había suspendido los trabajos porque tenía una reunión con la Asociación de Amigos de la Ópera (una bandada de viejas chillonas) y, conociéndome como me conocía, considero oportuno encargarme que llevara a dar una vuelta a los pequeños de la casa. Ginny quiso acompañarme, así que nos tocó lidiar con un comando de revoltosos.

Descubrí lo bien que me llevaba con ellos. Aunque los muy ... dedicaban tanto tiempo a vigilar los "roces" que teníamos como a jugar. A espiarnos y a hacernos preguntas comprometedoras. Después de intentar agotarlos en el parque, decidimos llevarlos al zoológico, a ver si los leones se los comían de una vez. Aun no estaba seguro de quien se comería a quien. Mientras los monitores les entretenían con los delfines amaestrados, nos eclipsamos entre los árboles a descansar. Bueno, también hicimos algo mas con la ayuda de cierta capa que la pelirroja no había olvidado.

Pero la mirada cómplice de Teddy al regresar nos demostró que nuestra fuga no había pasado desapercibida, así que volvieron las preguntas del estilo "¿ya sois novios? ¿ya lo habéis hecho juntos?¿cuando vais a casaros? ¿Dónde te gusta más que te bese?" Una pura delicia de la que salíamos como buenamente podíamos.

Volvimos a mediodía. Ginny tenía entrenamiento a puerta cerrada con las Harpies por la tarde y la acompañamos. Volví a dejar los niños en la Madriguera. Mientras estaba dentro, yo también tenía algo que hacer. Todavía no me había ganado el jornal de aquel día. Y nunca iba a acostarme sin ganarme mi salario.


Luna estaba tocando la guitarra. Siempre dedicaba un rato a la música.

- Hola, Harry.

- Hola,

- Neville está en el laboratorio. ¿Tomarás la poción de siempre?

- No, no la necesito. Pero uno de tus tés, no voy a decir que no.

- Ya. Tendrías que mirarte al espejo. Con Ginny, por fin. Siempre os vi juntos, aunque no lo parezca...

- Cuando estuvimos viajando, pensé que pasaría si la olvidaba....

Sus carcajadas debieron oirse en Hogwarts. Me contagíó y estallamos. Se levantó sin parar en sus risas y me dio la infusión, ya caliente.

- Si se entera, no te salva ni Voldemort.

- No.

- ¿Nunca te diste cuenta de lo celosa que se pone cuando me ve?

- No, la verdad es que nunca mire a otra chica como a ella.

- La pelea que tuvimos fue porque creyó que te perseguía para tener algo contigo.

- Por suerte, ahora estás con Neville y no habrá problema.

- La verdad es que pensé en él desde que le ví en aquel compartimento de tren buscando su sapo. Tú estabas allí. Podrías montar una agencia matrimonial en un departamento de tren. Hacéis maravillas.

El té era excelente, mejor que los brebajes que solía tomar en esa casa. Me hacía meditar mientras lo tomaba.

- Ella y yo estuvimos hablando...

- ¿Hablar? Mentiroso, tsst, tsst, revolcón, se llama revolcón lo que os pasó. Lo llevabais escrito en la cara.

- También dirás que me llevó al huerto el primer día.

- Bingo. Me lo pusiste muy fácil.

- Vale, no hace falta que sigas. En serio, traigo buenas noticias.

- ¿Mas que esa? ¿y tengo que felicitarte?

- Un respeto a todo un secretario de organización. Al número dos de la organización.

- ¡No es posible!

- And the winner is.... Miss Luna Lovegood, secretaria de acción electoral

- La secretaría de organización y la de acción electoral. Es increíble. Seguro que le metiste algo en aquella cerveza.

- Dice que soy el mejor candidato. Supongo que no ha encontrado otro que contenté a todo el mundo y como todos me respetan... soy la solución más sencilla. Contigo ni rechistó, estaba encantado con tu trabajo. Cree que podrá controlar tu periódico.

- Que lo piense. Jugando bien nuestras bazas, conseguiremos el apoyo de los comités locales. Detrás vendrán los distintos grupos a pedirte favores.

- Hay mucha gente decepcionada. Lo he visto en las últimas visitas y reuniones. Cosas como lo de las escuelas no son aisladas. Costará remontar.

- No puedes quemarte aceptando ningún cargo ejecutivo. Por lo menos de momento.

- Pero lo primero de todo es consolidar tu relación con Ginevra. Teneis que ser la pareja perfecta. Si no cubres ese lado, no tendrás estabilidad para nada más. Hola, Harry.

No supe cuando había vuelto Neville. Mientras tomaba el té, no nos habíamos dado cuenta de su llegada. Luna saltó sobre él y le besó en la boca.

- Que fueras su pareja era una de nuestras opciones para acelerar la segunda fase.

- No la trates como una opción.

- Opción o no, la cuestión es que nos iría muy bien a todos, empezando contigo.

- Repito que Ginny no es una opción. Si he aguantado en pie cuando todo parecía ir mal es por ella

- Hay que esperar como se lo tomará el número uno.

- No le importa si no perjudica al partido. Pero ahora tenemos que hablar del operativo.

- Luna se está encargado del sistema informativo.

- Los mortífagos se están moviendo. Nuestros agentes están atentos para cruzar datos. Ya hay localizados diez aquí en Inglaterra, dos en Alemania, tres en Italia, tres en Francia, uno en España, cuatro en Rusia, otro en Portugal.... un total de cuarenta en Europa, veinticinco en Norteamérica y diez en Sudamérica. Lo peor es que todavía no hemos detectado su centro de comunicaciones.

- Muy bien, cuando los espías volantes funcionen a pleno rendimiento no podrán comunicarse sin que lo sepamos. Y juntando las líneas interceptadas encontraremos ese centro.

- ¿Empezamos a eliminarlos ya? Una campaña discreta como hasta ahora...

- No ha sido tan discreta, Harry. Hay sospechas sobre tu escuadrón. También sobre el hospital. Es mejor una campaña de desinformación para tenerlos entretenidos.

- Cazarlos después será más fácil y caerán en una sola operación.

- Bueno, pero... tendríamos que hacer algo para que sepan que estamos tras ellos...

- Te juro que hoy no te entiendo. Siempre has aconsejado ser paciente. Después de lo de esta noche -sonrió- Tendrías que estar eufórico. ¿Qué pasa de verdad? Habla claro.

- No puedo hacer lo que me gustaría hacer. Hay alguien...

Apreté los dientes. Luna asintió. Neville me miró a los ojos con una sonrisa de circunstancias. Volvió al laboratorio y salió con una poción.

- Tenía que haber algo mas... bebe.

- ¿Por qué no podemos ser felices? ¿Por qué estoy así, asustado y tomando esta porquería?

- Escogimos esto, Harry. Revertiremos la situación. Paciencia y tiempo...

Seguimos hablando del último sistema que habíamos puesto en marcha para interceptar información. Neville trabajaba en San Mungo. En sus manos caían los mortífagos heridos. Ninguno salía de allí sin soltar la lengua.

Al rato, Luna decidió que estaba harta de oirnos y que teníamos que ensayar. Neville y yo preparamos los instrumentos. Tocaría la batería, aunque no era mi instrumento favorito. Neville con el bajo.

- Empezamos con la de Fito. A la de cinco...

Nunca se empieza una batalla tarde,// las penas siempre llegan enseguida...

Todavía no habíamos podido convencer a George para que se encargara de los teclados. Sin su hermano, parecía que había olvidado la música. De momento, teníamos que conformarnos con sonidos pregrabados...

Esa bandera siempre huele a sangre// Triste paisaje, todo de ceniza...

Lo habíamos perdido casi todo por culpa de la guerra. Mis padres... mi padrino... Remus... El padre de Luna ... Los padres de Neville seguían en San Mungo pese a sus desesperados intentos por curarlos... Él al menos los tenía.

Tú crees que estoy cantando en el desierto.// Yo sé que sólo muere lo que olvidas...// Hay corazones llenos de agujeros,// pero no lo saben, pero no lo saben...

Eramos los más desesperados, los más incomprendidos y los más solos. Todos los demás parecían felices después de la guerra. Nadie quería ver que no se había completado el trabajo. Después de Grindenwald vino Voldemort. Nos aseguraríamos que no habría nadie después.

Todo lo que no se ve// Lo que nadie nos contó..// lo que se quedó en la piel// la memoria del dolor...

Odiábamos con todas nuestras fuerzas y no era suficiente. Nos rebelamos. Contra la timidez, contra la estupidez, contra el conformismo. Cambiaríamos ese maldito mundo lleno de sufrimiento aunque fuera a palos contra media Humanidad.

Que le den al general// la medalla de cartón// se la tiene que clavar// en mitad del corazón...

Esos idiotas que nos concedían honores y nos dedicaban discursos. Pretendían complacernos y todo eso servía sólo para recordar nuestro dolor. También para tranquilizar sus puercas conciencias.

Ensayamos la última. Recuerdo que era de Iron Maiden.

Extrañamente, esa música siniestra parecía aumentar el efecto sedante de la poción que Neville me había hecho tomar. Sabíamos que pronto tendríamos que hacer algo. Me despedí y volví a la Madriguera. Estaba anocheciendo y había una luz encendida. Ginny llegó poco después.


POV de Ginny Weasley

A la hora de cenar, Andrew White llegó a la Madriguera como si no hubiera pasado nada el día anterior. Ni él ni Harry aparentaban la menor emoción. Pero algunos gestos del moreno eran expresivos. Como no soltarme la mano y rozarme el cabello con los labios casi a cada paso.

- ¿Qué hace ése contigo?

- ¿Puedo responderle, Gin?

- No vale la pena, Harry. Buenas tardes, White. Los bien educados suelen saludar. Tampoco estaría mal que te disculparás por lo de ayer. Harry, digo Potter, es de la familia. Si lo entiende bien y si no también.

- No te mira como si fuera "de la familia" ¿Entiendes lo que te quiero decir?

- Piensa lo que dé la real gana. Te invitó y la ofendiste. Dí lo que tengas que decir y lárgate. Y no te disculpes conmigo. No hace falta.

- No tienes derecho a estar aquí. Y menos con ella. ¿Me has entendido?

- Ginny está con quien quiere, Si no te gusta, la puerta es por allí.

- Estoy harto de ti. No quiero verte mas con ella. Mereces una lección, engreído.

- Yo te daré dos completamente gratis. Primera. Está-conmigo. Segunda. No-te-metas.

- Basta ya, no soy vuestro juguete. Estaré con quien quiera y cuando quiera. Y ahora no lo estáis mereciendo ninguno de los dos.

Papá llegó a nuestra altura. Llevaba unos papeles en la mano.

- Quería hablarte, hija. Pasa adentro que quiero decirte algo.


Ya en su despacho.

- ¿Pasa algo, papá?

- Mira hija. No voy a andar con rodeos. Necesito tu ayuda. Me alargó el periódico "El Profeta" que saldría mañana.

En la portada, un asqueroso artículo de ese periodicucho que había caido en manos de la oposición más reaccionaria. Comentaban mi relación con Harry y, bajo capa de defensa de la moral pública, atacaban a mi padre sin piedad. "Viejo chocho consentidor" "cambia de novio antes que de ropa interior" "la pantalla del extraño Potter" era lo más fino. Manipulando muy bien las palabras lograban hacer aparecer a Harry como un huraño de sexualidad ambigua, a mi como una devoradora insaciable de hombres y mi padre que o no se enteraba o lo consentía.

- Hija, tengo que pedirte que te comprometas de forma estable con un chico y les tapes la boca a estos mentirosos.

- ¿Cómo que tengo que comprometerme con un chico ahora mismo? ¿Por quien me has tomado, papá? Por la ninfómana esa... ¿Y mis sentimientos no cuentan?

- Hija, ya lo sé, pero entiendeme...

- Papá. No hay ningún problema. Estoy enamorada de Harry. Estamos juntos.

- Ginny, entiéndelo... mi imagen política... Harry me dijo que una relación estable incluso nos favorecería...

- ¿Potter? ¿Fue idea suya? ¿Cómo se atrevió el miserable? ¿Es qué no tienes ninguna idea propia, papá?

- Lo que me dijo es que no estaba seguro de vuestra relación. Qué quizá no sería lo que pensabáis ¡Y ya está bien, Ginevra Weasley! Aunque el periódico exagere, estoy harto de verte de chico en chico como una moneda falsa. Escoge a uno de una maldita vez. ¿Crees que van a hacer uno a propósito para tí? Madura, que ya no tienes quince años.

Sus palabras me dolieron en lo más profundo. "Cuando tenía quince años las cosas eran más sencillas, papá." Esos malditos se arrepentirían de esa jugarreta.

- Harás exactamente lo que yo te diga, papá.


Buenas noches y buena suerte.

Richard.