Summary: La familia del príncipe Edward estaba empeñada en casarlo con una princesa o una heredera, pero él había elegido a Bella Swan. Un falso compromiso con ese "patito feo" le permitiría dedicarse a su gran amor, la medicina, sin que jamás hubiera peligro de que llegara a nada más. Pero Bella Swan se estaba convirtiendo en un verdadero cisne delante de sus propios ojos. Todos Humanos


Capitulo 6: Doctor

- Boda! – dijo Alice, juntando las manos con deleite y entusiasmo.

Bella se puso rígida y miró a la bonita cuñada de Edward. En el rostro de Alice podía ver interminables sesiones de compras y maquillaje.

- Estoy muy contenta, hijo. - dijo la reina Esme abrazando a su hijo.

Bella se quedó desconcertada. Era la primera vez que veía a la reina abrazar a alguien. Su incomodidad se transformó en puro pánico. La reina quería realmente que su hijo se casara.

Carraspeó ligeramente y miró furiosa a Edward. Entonces se dio cuenta de que Jake había desaparecido. Seguramente había salido del salón durante el beso.

- No queremos ir muy deprisa - dijo Edward - Bella se siente abrumada, y le prometí que le daría tiempo para que se acostumbre a Londres y a mí antes de precipitarnos en una boda.

Las expresiones de Alice y de la reina se ensombrecieron al instante.

- ¿Cuánto… tiempo exactamente? - preguntó la reina.

- Al menos seis meses - respondió él, y levantó una mano antes de que su madre pudiera protestar - Y hasta entonces no queremos que la prensa se entere.

- Pero ¿por qué quieren esperar tanto para dar una fecha? - preguntó la reina.

- Una boda en primavera sería perfecta - intervino Rosalie - Yo podría acompañarla de vuelta a América.

En primavera! A Bella se le revolvió el estómago solo de pensarlo.

- De ningún modo - dijo Edward - No permitiré que agobien a Bella. No es justo esperar que se adapte tan rápido a nosotros y a todo lo que se avecina. Me niego a poner en peligro este matrimonio por culpa de las prisas.

La reina guardó silencio. Soltó un suspiro real de descontento, pero inclinó la cabeza.

- Como quieras hijo. Tú sabes que es lo mejor para tu relación. No sabes lo feliz que estoy por ti. - Se volvió hacia Bella y le tomó la mano - Bienvenida a nuestra familia - le dijo con voz dulce.

Bella intentó ignorar el amargo sabor que sentía en la boca, mientras una ola de culpa la recorría por dentro como una serpiente venenosa.

- Gracias, Majestad.

Rosalie se acercó y le dio un abrazo.

- Bienvenida a los Cullen! Serás mi nueva hermana.

Más sentimiento de culpa. Bella tuvo que hacer un esfuerzo para sonreír.

- Eres muy amable, Rosalie.

Alice también se acercó y abrazó primero a Edward y luego a Bella.

- Esta mañana casi me tomaste el pelo!! - le dijo alegremente - Si necesitas un coche americano para lo que sea, puedes contar siempre con el mío.

Jasper también le dio la bienvenida a la familia, y Bella tuvo que morderse la lengua para no decir: "Es solo una broma. Edward y yo no nos casaremos hasta que se congele el infierno."

- Son todos muy amables - intervino Edward, que debía de sospechar que ella estaba al límite - pero me gustaría pasar unos momentos a solas con mi novia. Voy a llevarla a dar un paseo por el jardín - la tomó de la mano y la condujo por el vestíbulo de mármol. Nada más salir, Bella inspiró profundamente el aire nocturno.

- Esto no me gusta - le dijo a Edward – No me gusta nada… No deberías haberlo forzado.

- Te libré del número siete ¿no? - replicó él con una pizca de petulancia.

- Jake solo estaba desesperado porque mi padre no fusionó su empresa.

Edward la miró con desconfianza.

- Ese hombre ha recorrido medio mundo para llegar hasta ti.

- Para llegar hasta mi padre - corrigió ella.

- No lo creo. En mi opinión, te desea.

- Estás loco - le dijo - Completamente loco. ¿Por eso has anunciado el compromiso? ¿Porque de verdad piensas que Jake está enamorado de mí? Olvidas que soy una experta en quitarme atractivo.

- Pues viendo cómo ha venido hasta ti, tal vez deberías practicar un poco más - dijo él. Se aflojó la corbata y empezó a caminar por el sendero - Si te conoce desde el jardín de infancia, entonces sabrá que escondes unas piernas fabulosas bajo esos vestidos horribles que llevas, y que tus ojos hablan por sí solos. Si tiene un mínimo de testosterona, sentirá curiosidad por saber cómo eres en la cama.

A Bella la cabeza empezó a darle vueltas.

- Seguramente, Jake ni siquiera sepa de qué color son mis ojos. Solo me besó una vez, y yo me aseguré de que fuera bastante aburrido.

Edward se dio la vuelta y la miró con un peligroso brillo en los ojos.

- Bueno, yo sé que tus ojos son marrones… de un extraño color chocolate y que tu boca es todo… menos aburrida.

Bella creyó que se le paraba el corazón. Una oleada de excitación sexual la abrasó por dentro, rápidamente seguida por la confusión.

- Para ahí Edward. Se supone que no debíamos sentirnos atraídos el uno por el otro ¿recuerdas?

El negó con la cabeza y se acercó a ella.

- Nunca dije que no me sintiera atraído por ti.

- Pero no queremos casarnos - dijo ella, con la respiración entrecortada.

- Así es. Eso forma parte de la atracción.

Bella parpadeó, perpleja, mientras el significado de aquellas palabras se arrastraba lentamente por su cabeza.

- Tu no me dirás lo que tengo que hacer - siguió él - Y yo no te diré lo que tengas que hacer. Ninguno de los dos queremos lazos de esa clase. Pero eso no significa que no te quiera en mi cama.

***

A la mañana siguiente, Bella comprobó los resultados de su examen. Noventa y ocho por ciento. Un inmenso alivio y satisfacción le colmaron el pecho. Era solo un número, pero le daba esperanzas. Esperanzas de no ser tan inútil como había temido. Esperanzas de ser independiente y de poder contribuir con el mundo. Aún no sabía cómo podría hacerlo, pero sí sabía que deseaba hacerlo con todo su empeño.

Y lo haría, se dijo a sí misma con determinación. En ese momento oyó unos golpes en la puerta y el pulso se le aceleró. Edward. El hombre de las contradicciones. A Bella le había costado la mitad de la noche calmarse, después de que él le dijo que la quería en la cama. El estómago le hirvió solo de pensarlo. Se pasó una mano por la frente y respiró hondo. Un largo paseo de un día con Edward...

- Que Dios me ayude… - murmuró al oír nuevos golpes.

Apagó el ordenador y se acercó lentamente a la puerta. Se preguntó por qué tenía miedo de aquel paseo. Falta de sueño, se dijo a sí misma mientras abría la puerta.

Edward estaba ante ella, con un gorra, unas gafas de sol, una camisa blanca de algodón, unos pantalones sport y unas zapatillas deportivas.

Ningún rastro de parafernalia real. Examinándolo más detenidamente, Bella vio un estetoscopio que sobresalía del bolsillo del pantalón.

- ¿Vas a jugar hoy al doctor? - le preguntó.

Edward se encogió ligeramente de hombros.

- Pronto lo verás. Felix nos llevará en coche, y tendremos que ir por caminos muy malos. ¿Crees que te marearás?

- Me marearía en una montaña rusa, pero no en un coche - respondió ella. No podía evitar sentirse más curiosa a cada momento.

Él arqueó una ceja por encima de las gafas de sol y asintió.

- Vámonos - dijo, y la tomó de la mano.

Una hora y media después, mientras Felix conducía el Jeep por un camino empinado y estrecho, Bella se inclinó hacia delante para agarrar el bolso que se le había caído al suelo del vehículo. Al instante sintió que perdía el equilibrio. Un calidoscopio de colores empezó a bailar ante sus ojos, inundando su vista con espirales verdes y manchas rosadas. Suspiró y deseó que aquel mareo desapareciera de una vez para siempre.

Finalmente se detuvieron frente a un viejo edificio de madera junto al que esperaban una fila de personas.

- Será mejor que te quedes en el coche, Félix - dijo Edward - No pareces un estudiante de Medicina.

Bella miró al gigantesco guardaespaldas, que parecía exactamente lo que era: un guardia de seguridad.

- Puedo quedarme en una esquina, callado como un ratón - sugirió Félix - Pero iré adonde usted vaya.

Edward soltó un suspiro rindiéndose.

- De acuerdo. Haz tu trabajo mientras Bella y yo esperamos.

Félix asintió y salió del Jeep.

- ¿El personal de la clínica conocerá tu verdadera identidad?

- Es un arma de doble filo - dijo Edward asintiendo - Por lo general me ocupo de los niños o de los ancianos, ya que los niños no me reconocen y los ancianos quieren ser escuchados y comprendidos. No se muestran tan quisquillosos como los demás con el médico, siempre y cuando los trate con respeto.

- ¿Por qué haces esto? ¿No sería más fácil trabajar como médico para el gobierno?

- Hablas igual que mi hermano. El está comprometido con el gobierno, mientras que yo lo estoy con el paciente - miró por la ventanilla - Ahí está Félix. Si alguien pregunta, eres mi ayudante.

- ¿Cómo debo llamarte?

El esbozó una sonrisa que la hizo estremecerse.

- Doctor - le respondió – Solo Doctor.

Félix abrió la puerta del Jeep y los tres entraron en el pequeño edifico que servía temporalmente como clínica. Una enfermera lo estaba esperando en la recepción, atestada de pacientes. Le tendió una carpeta y pareció luchar contra el impulso de hacer una reverencia.

- Doctor, Su Alte...

- Doctor - la interrumpió Edward firmemente.

- Paciente de tres años en la número dos, doctor - dijo ella asintiendo hacia la zona dividida por cortinas - Fiebre y dolor de oídos.

Edward se quitó las gafas de sol y le hizo un gesto a Bella para que lo siguiera. Ella caminó deprisa tras él, pero al entrar en la zona de consultas tropezó y estuvo a punto de caer al suelo. Edward la sujetó y la miró a los ojos.

- ¿Estás bien? - le preguntó, y la intensidad de su mirada hizo que Bella se sintiera como si la sala estuviese dando vueltas.

- S-Sí - respondió, apresurándose a desviar la mirada - Tu paciente espera - le susurró, fijándose en el pequeño que estaba sentado en el regazo de su madre.

Durante los minutos siguientes, vio cómo Edward hacía una evaluación rutinaria. Examinó el pulso y la garganta del niño, y escuchó su corazón con el estetoscopio. Pero Bella fue capaz de ver también las cosas que hacía para tranquilizar al pequeño, como hablarle en voz baja y alentadora, y que sus manos se movían con ternura y firmeza a la vez.

No había duda de que Edward estaba hecho para ser médico. Viéndolo trabajar podía comprender su interés por su profesión. Incluso en el breve instante en que atendía al niño de tres años con dolor de oídos, Edward demostraba que con su trabajo ayudaría enormemente a la gente de las zonas más pobres de Londres. Pero verlo trabajar le produjo también una extraña sensación en el estómago y en el pecho.

Edward permitió que el niño sostuviera el estetoscopio mientras él le examinaba los oídos. El pequeño gritó de dolor cuando Edward movió el instrumento para una mejor vista.

- Has respondido a mi pregunta, campeón - le dijo en tono amable - Está rojo e inflamado - escribió una receta y se la pasó a Bella - Lleva esto al mostrador y que te den varias vitaminas. Mientras yo hablaré con su madre sobre la vacunación.

Era un encargo muy simple que hasta un niño podría haber hecho, pero Bella sintió algo que casi nunca había sentido en su vida: se sintió útil.

Después de eso no tuvo tiempo de parar. Estuvo ocupada reuniendo el historial de los pacientes, buscando medicamentos o viendo cómo Edward examinaba y diagnosticaba enfermedades.

Al final del día, cuando casi todo el personal se había marchado, entró una mujer mayor con síntomas de haber sufrido una insolación. Estaba pálida y delirante, y rechazó cualquier intento porque le dieran de beber o le suministraran una inyección intravenosa, mientras insistía en que tenía que encontrar a sus hijos. Puesto que sus hijos, si era verdad que los tenía, tendrían que ser ya personas adultas, no había duda de que la mujer sufría alucinaciones. Nadie sabía su nombre, sus ropas estaban manchadas y parecía haber estado vagando durante días. Ni siquiera permitió que Edward la examinara.

- Necesitaremos sujetarla si no colabora - dijo Edward amablemente pero firme.

El técnico de laboratorio y la recepcionista asintieron. Félix dio un paso adelante.

- ¿Puedo intentar convencerla? - preguntó Bella de repente, impulsada por el miedo que vio en los ojos de la mujer.

Edward la miró sorprendido.

- De acuerdo, pero tenemos que suministrarle líquido inmediatamente.

- Esta bien - dijo Bella. Llenó tres vasos de agua y corrió las cortinas de la sala donde la mujer se movía de un lado para otro. Después de reducir la luz y aislar a la paciente de cualquier distracción, se sentó y tomó un sorbo de agua - ¿Cuántos hijos tiene? - le preguntó a la mujer.

La anciana miró a Bella y frunció el ceño durante unos segundos.

- Cuatro – respondió - Están esperando en casa para que les prepare la cena.

Bella asintió y le dio una palmadita a la silla que tenía al lado.

- Tendría que irse ahora, pero afuera hace mucho calor ¿cierto? Si bebe un poco de agua, podrá llegar a casa más fácilmente.

La mujer volvió a fruncir el ceño, pero se sentó en la silla. Bella respiró aliviada. Había que ir poco a poco. Tomó otro sorbo de agua y le ofreció uno de los vasos a la anciana.

- ¿Son niños o niñas? - le preguntó.

La mujer tomó un sorbo.

- Dos niños y dos niñas. Me dan mucho trabajo.

Bella asintió y volvió a llevarse el vaso a los labios.

- Seguro que sí!! Cuando no tiene que darles de comer o bañarlos, tiene que estar entreteniéndolos.

- Siempre - dijo la mujer, tomando varios tragos seguidos - No hay modo de que mi Kate esté limpia!

Bella siguió hablándole y la mujer siguió bebiendo agua, sintiéndose cada vez más soñolienta.

- Estoy muy cansada.

- Parece que no se siente muy bien - dijo Bella - ¿Quiere que el doctor la examine?

La mujer asintió y cerró los ojos.

Edward se acercó inmediatamente y le tomó el pulso. Mientras le escuchaba los latidos, levantó un collar que llevaba bajo la blusa y vio que era una chapa médica.

- Es diabética – leyó - Dile al técnico que necesito insulina y una jeringa.

La estuvo atendiendo durante varias horas, hasta que pudieron llevarla a una residencia clínica cercana. Cuando la mujer fue capaz de recordar su nombre, llamaron a sus parientes, que estaban frenéticos, quienes acordaron ir a visitarla a la mañana siguiente.

Luego de estar revisando a unos cuantos pacientes, un hombre se acerco inesperadamente a Edward levantándolo del suelo con un gran abrazo. Bella preocupada miró a Félix esperando que hiciera algo para proteger a Edward pero no hizo nada.

- Edward!

- Shhh! Emmett, quieres bajarme y dejarme… respirar!!

- ¿Como está Rosalie? ¿Como está el bebé? ¿Me extraña? ¿Ya me olvidó? – dijo atropellando las palabras debido a la ansiedad.

- Ella esta bien, tranquilo.

La tranquilidad la inundó al comprender quien era ese hombre. Emmett. El ex chofer de los Cullen y el amor prohibido de Rosalie. Era un hombre de complexión grande y ruda y el cabello oscuro, alto y musculoso. Era muy ancho de espaldas y sus piernas parecían troncos de árbol. Era un hombre bastante guapo. No tanto como Edward, claro. "Espera, Bella ¿Qué fue eso?" pensó recriminándose.

- Bella, acércate – la llamó Edward y ella obedeció. Al llegar junto a los hombres, Emmett le brindó una simpática sonrisa.

- Emmett, ella es Bella, mi prometida – dijo Edward con orgullo pasando un brazo por la cintura de ella, mientras Bella daba un respingo cada vez que escuchaba esa palabra – Bella, el es Emmett. Un amigo. Ya te había hablado de el.

- Así que ya le has hablado de mí – dijo Emmett. Miró a Bella y le ofreció su mano - Supongo que te dijo lo maravilloso, amable, guapo, simpático y buen amigo que soy, ¿verdad?

Bella no pudo evitar sonreír y tomar su mano para saludarlo. Aquel hombre era realmente agradable.

- Así es. Solo olvidó decir lo gigante que eres! Debo parecer una enana a tu lado.

- No te preocupes. Nadie es tan enana como Alice. Jamás le quitaras su titulo de enana! Nunca! – dijo teatralmente y continuó paseando su mirada de uno a otro una y otra vez – así que… comprometidos…

- ¿Qué? – dijo Edward a la defensiva rodando los ojos – Era hora de que sentara cabeza… y bueno…

Emmett lo miró fijamente largo rato evaluando cada movimiento de la pareja, hasta que de repente pegó un grito y comenzó a reír.

- Eres un total fraude Edward Cullen! – dijo riéndose fuertemente haciendo que varias cabezas giraran a verlo.

- Quieres callarte! – le pidió Edward nervioso, mientras los tres entraban a un cubículo vacío.

- Vamos! ¿Crees que por ser extremadamente guapo, soy un imbécil sin neuronas? – preguntó Emmett cruzando los brazos en su pecho – Nunca has querido casarte! ¿Qué está tramando el principito? Dígale a su amigo Emmett. Vamos, dígale – decía una y otra vez mientras estiraba las mejillas de Edward como si fuera un bebé.

- Estas viendo cosas que no son. Estamos comprometidos y punto. Fin del tema.

Emmett entrecerró los ojos y los miró sucesivamente.

- No me lo trago. Pero en fin… Felicidades. O mejor dicho – dijo mirando a Bella y luego abrazándola – mi más sentido pésame. Casarse con este hombre es lo mas terrible que pudo pasarte..

- Emmett!! – dijo Edward exasperado pero con clara diversión en su rostro – Porque mejor no me dices que haces aquí…

Emmett se separó de Bella y todo rastro de broma, diversión y alegría se borró de su rostro.

- Quiero saber de Rose, Edward. No me he podido comunicar con ella… - dijo mientras se sentaba en una silla y pasaba su mano por el cabello - Maldición! esto me está matando! Quiero estar con ella… con mi bebé!

- Emmett, Rosalie está bien, en serio – dijo palmeándole la espalda para apoyarlo – y tu hijo también lo está. No te preocupes.

- Esto no debería ser así – dijo con una gran pena impregnada en su voz – Yo de verdad la amo… tu madre… ¿porque no se da cuenta de ello?

Bella no pudo evitar acercarse a Emmett y pasarle un brazo por sus hombros para aliviar su preocupación.

- Todo mejorará, Emmett. Solo debes tener paciencia. Rosalie te ama – dijo mientras Edward la miraba sonriendo – además, me comprometo a cuidar de ella. Ayudarla en lo que pueda…

- Gracias, Bella. Eres una muy buena persona – dijo sinceramente y luego miró a Edward – si la haces sufrir, no dudes en que olvidaré que somos amigos y patearé tu trasero real ¿me oyes? No lo arruines!

***

Al salir de la clínica, Bella estaba preguntándose qué hora sería cuando tropezó con una piedra y cayó de rodillas. Sintió un dolor agudo e intenso, pero enseguida Edward la rodeó por la cintura y la levantó.

- ¿Estás bien? - le preguntó. Su voz profunda le produjo un escalofrió por la espalda.

Bella intentó llenarse de aire los pulmones y asintió, sofocando la vergüenza y la sensación del duro cuerpo de Edward tras ella.

- ¿Estás segura? - insistió él, dándole la vuelta - ¿Puedes respirar?

"Podría hacerlo si dejaras de tocarme", pensó ella, pero soltó una prolongada exhalación.

- Respiro - le dijo con una sonrisa nerviosa - ¿Ves? Estoy perfectamente. El suelo se movió cuando no estaba mirando.

Edward frunció el ceño y le miró las piernas.

- ¿Algún rasguño?

- No, solo estoy cansada y un poco avergonzada. Solo agradezco que Emmett se fuera hace rato. Si me hubiese visto sus bromas habrían durado una eternidad! - respondió ella - ¿Podemos volver al palacio, por favor?

Él miró su reloj y asintió.

- Claro. La reina pedirá mi cabeza por haberte tenido fuera tanto tiempo. Y si se entera de que te traje a trabajar a una clínica... - se interrumpió y negó con la cabeza.

- Me gustó - dijo ella. Estaba exhausta, pero satisfecha, más satisfecha de lo que recordaba haber estado en su vida - ¿Vas todos los días a esa clínica? - le preguntó mientras Félix les abría la puerta del Jeep. Antes de responder, Edward le murmuró un agradecimiento al guardaespaldas y se sentó junto a Bella.

- No todos los días. Tengo otros asuntos familiares y de estado que atender. Me encantaría tener mi propia consulta, pero esto es lo mejor que puedo conseguir por el momento. Cuanto más trabajo como voluntario en una clínica, más eficaz soy cuando les pido a otros médicos que hagan lo mismo. Puede que algún día acepte un puesto oficial en el gobierno, pero siempre querré practicar la medicina con los pacientes de la calle.

- Y deberías - dijo ella, recordando lo atento que había sido con todos sus pacientes.

- ¿Debería qué? - le preguntó él con curiosidad.

- Siempre deberías practicar la medicina directamente con la gente - le respondió con una sonrisa - Eres muy buen médico, Edward.

Él la miró durante unos segundos, antes de soltar una risita amarga.

- Nunca he oído eso de nadie de mi familia.

- Obviamente no te han visto en acción.

El rostro de Edward se iluminó de satisfacción y le mantuvo la mirada a Bella

- Hablando de acción... ¿Cómo sabías lo que había que hacer con Carmen? - le preguntó, refiriéndose a la anciana madre que sufría de deshidratación.

- Supongo que tuve suerte - dijo Bella encogiéndose de hombros - O instinto. Créeme, no lo leí en ninguna parte. Solo… se me ocurrió que sería mejor comprenderla en vez de luchar con ella. Estaba muy preocupada por sus hijos. Pensé que si hablaba de ellos, tal vez se relajara un poco.

- Y tenías razón - levantó una mano y le apartó un mechón de pelo de la frente - No te ha molestado ayudar.

- Fue muy emocionante - dijo ella, intentando que el tacto de sus dedos no la afectara - Me gustaría volver alguna vez.

- ¿En serio? - le preguntó él, sorprendido.

- En serio.

- Podríamos arreglarlo.

- Me encantaría.

- Por cierto… muchas gracias también por Emmett. Por apoyarlo. Eso significó mucho para el.

Bella solo pudo sonreír asintiendo mientras sus miradas permanecían conectadas.

- Bueno… pero ahora... – dijo Edward rompiendo en contacto de sus miradas inclinándose hacia Félix - vamos a parar para darnos un baño, Félix. Ve a la playa.

- ¿Un baño? - preguntó Bella, alarmada - Pero si es medianoche.

- No hay problema - dijo él encogiéndose de hombros - Es una playa privada de la familia.

- No he traído bañador.

Edward se echó a reír. Sus ojos brillaban maliciosamente.

- Yo tampoco.


Hola!

Emmett apareció al fin XD y se viene la playa... sin bañador he he he!! jajaja Ojala les haya gustado ver a este Doctor Edward en acción (ojala mi doctor fuera así xD) Disfruté mucho con este capitulo y espero que ustedes tambien lo hayan hecho :D

Muchas gracias por sus reviews!! Esta vez demoré un pokito mas en actualizar.. es solo que esta fecha es un caos! se viene año nuevo y hay mil cosas que preparar y comprar para celebrar como corresponde la llegada del 2010!! Trataré de subir el proximo capitulo lo antes posible... asi que no desesperen!! xD

Nos vemos en el proximo capitulo Y NO OLVIDEN DEJAR SUS REVIEWS! no les cuesta nada jajaja xD

Un abrazo!

Y FELIZ AÑO NUEVO!

PollyCox99