Comencé a disminuir la velocidad del coche mientras nos acercábamos a nuestro destino, silbando distraída y desentonadamente una melodía que inventaba en la marcha, nada exitosamente.

- Malditos chupasangres… – gruñó Quil bajo su respiración a mi lado.

No pude evitar reír entre dientes para mirar a mi enfurruñado primo, quien miraba ceñudo la casa Cullen con recelo.

- Oh, vamos - dije y esta vez se digno a darme una asesina mirada que me hizo sonreír aun más ampliamente - No seas aguafiestas, Quil –

- ¡No seas aguaestas, Quil! – chilló Claire desde el regazo de mi amigo, y no pude reprimir una carcajada ante la irritada mirada de Quil.

- Es tu culpa, Jacob – me echó en cara, quejumbroso.

- Es mi culpa que Claire este a punto de pasárselo genial – repliqué, y Claire rió como si quisiera darme la razón – Ya verás como se lo pasa en grande con Nessie -

Un par de días atrás Nessie me había invitado cordialmente a una fiesta de té que pensaba dar. De más está decir que encantado había aceptado la invitación.

Pero lo divertido de la situación era que Quil, por todo ese rollo de ser hombres lobo (o metamorfo), se había enterado de la fiestita, y accidentalmente había dejado escapar el tema mientras hacia de niñera de Claire.

La niña había echo los peores berrinches que he visto en mi vida, rozando el llanto, para asistir, a pesar de no haber sido invitada. Y, a pesar de que prefería arrancarse las uñas para luego comérselas antes que llevar a su preciosa Claire a una casa llena de vampiros, Quil había sido incapaz de negarle a su pequeña imprimación su capricho, por loco que le pareciera.

No tienen idea cuanto reí cuando vi todo aquello en la cabeza de Quil, ni de cuantos kilómetros tuve que correr de mi enfurecido amigo para que no me desmembrara.

Y, en cuanto Nessie se había enterado de que Claire quería asistir a su fiesta, se había puesto tan o más contenta. Era la primera vez que interactuaba con otra niña "de su edad", y la idea le fascinaba tanto como le encantaba. Si su fiesta de té antes le había parecido importante, ahora que Claire asistiría, parecía ser de vida o muerte.

Un suspiro escapó de los labios de Quil mientras me dedicaba a aparcar frente a la mansión Cullen. Le miré divertido. Apuesto a que un preso que se dirigía a la silla eléctrica tenía mejor aspecto que mi primo en este preciso instante.

- A que están encantados de que Claire vaya – gruñó por lo bajo para que la nombrada no lo oyera - ¿Qué servirían sino unas sanguijuelas en una fiesta de té? –

La idea me revolvió el estómago, aunque no dejé que mi amigo lo notara.

- Sabes que lo Cullens no… son así… Te prometo que todo saldrá bien. No tienes de que preocuparte, hermano – le di unas palmadas en el hombro – Y si algo llega salir mal… bueno, dejaré que me despellejes vivo si te sirve de consuelo –

- Despellejarte no será lo único que te haré si algo llega a "salir mal" hoy, Jacob – me amenazó con tranquilidad mientras abría la puerta del copiloto.

Reí entre dientes y apagué el motor del Rabbit, y, con lo que habría sido un fuerte movimiento para un humano, puse el freno de mano, antes de bajar detrás de Quil y Claire.

La puerta de la mansión se abrió, y la figura de Edward con Bella entre sus brazos apareció. Del pecho de Quil involuntariamente resonó un bajo gruñido.

Antes de que pudiera quejarme o mofarme de mi amigo, algo se estrelló con fuerza contra mis piernas para abrazarse a mis rodillas con un gancho de hierro tan apretado que casi termino en el suelo.

- ¡Jake! – Nessie me sonrió la más hermosa de las sonrisas desde abajo, sin soltarme.

Le sonreí de vuelta como un idiota, y la levanté en mis brazos para depositar un beso en su mejilla.

- Hola, pequeña – le saludé para luego mirar sobre su hombro a Edward y Bella y dedicarles una sonrisa y un leve asentimiento como saludo, antes de volverme hacia Nessie y tomar sus rizos semirecogidos con delicadeza entre mis dedos – Me gusta lo que hiciste con tu cabello –

Nessie se ruborizó y llevó una manita hacia el par de moños que hacian juegos con su vestido celeste de voladillos crema murmurando un casi inaudible "Gracias".

A mi espalda, oí el inconfundible carraspeó de Quil. Revoleé mis ojos dramáticamente antes de caminar hacia mi amigo, delante de quien Claire casi saltaba con una enorme sonrisa.

Miré a Nessie, cuyos ojos chocolates brillaban observando a Claire con gran y evidente curiosidad. Parecía hipnotizada, y su pequeña boquita caía levemente abierta.

No necesite volterme para saber que los padres de la niña se acercaban, sigilosos. Claro, apuesto a que Edward y Bella no querían perderse ni un momento de la infancia de Nessie. Era los típicos padres que querían estar siempre allí; no querrían perderse ninguna "primera vez" de Renesmee. La primera vez que Renesmee veía otro niño. ¡Rápido! ¡Traigan la cámara!

Edward rió por lo bajo mientras yo le miraba sobre mi hombro, entre fastidiado y divertido. Esto de tenerlo constatemente en mi cabeza era algo molesto a veces...

Volví a enderezarme cuando sentí ambas cálidas manos de Nessie sobre mi pecho. Comenzó a empujarme suavemente, alejando su cuerpecito del mío. Con un cuidado del que Renesmee no necesitaba por su resistencia semi-vampira, la dejé en el suelo para que diera un par de torpes pasos hacia Claire, quien la esperaba sonriente.

- Recuerda lo que te dijimos, ¿entendido, Renesmee? – oí murmurar a Edward por lo bajo para que la humanita no fuera capaz de oírle. Así que le habían puesto pautas a la pobre niña…

Su hija asintió una vez, logrando que sus tirabuzones saltaran graciosamente con el preciso movimiento, sus bracitos rígidos junto a su cuerpo, y sus puños apretados. Noté lo determinada que estaba a no echar a perder aquella ocasión.

Claire estiró cómicamente su morena manita y se la tendió a Nessie, quien la miró en silencio para luego mirar a la dueña del miembro.

- Soy Cgaire, Nessie – se presentó.

Renesmee miró sobre su hombro a sus padres en busca de apoyo paterno antes de volver a encarar al pequeño desafío que Claire representaba.

- Soy… Renesmee – se presentó con su dulce voz cohibida innecesariamente mirando la manita de Claire con desconfianza, sus mejillas enrojeciendo con una preciosa tonalidad de rosado.

La otra niña miró a Nessie confundida mientras bajaba la mano que Renesmee le había dejado extendida al no tomarla, antes de mirar a Quil de igual manera, para luego clavar su mirada en mí y fruncirme el ceño enfadada.

- ¿Rem-wes-gue? ¡Dijite que ibaos a la casa de Nessie, Yei! – me chilló.

Mis ojos se abrieron sorprendidos mientras a mí alrededor Quil y Edward (y varios vampiros más dentro de la casa) reían de buena gana, incluida Nessie con una tímida y nerviosa risilla. Noté nada sorprendido que faltaba la melodiosa risa de Bella.

- Ella es Nessie, Claire – aseguré mientras la nombrada asentía.

Claire dejó de fulminarme con la mirada para posar sus oscuros ojos en Nessie.

- Oh – murmuró Claire, no muy convencida. Sin embargo, pareció dejarlo pasar, porque pronto tomó la mano de Nessie en la suya - ¡Vamos a juar, Nessie! – le sonrió ampliamente.

Nessie devolvió la mueca antes de volver a mirar a sus padres, y entrar corriendo (al torpe y lento paso de Claire) a la casa.

Quil suspiró y me miró con unos torturados ojos antes de seguir a las niñas, arrastrando los pies durante el trayecto en el que paso junto a mí y a la feliz pareja.

- Hola, Quil – saludó Bella, claramente nerviosa. Supongo que porque era la primera vez que trataba con mi primo con su nuevo estado vampírico, por llamarlo así.

Mi amigo le dedicó un vago y desinteresado movimiento con la mano a forma de saludo, sin siquiera mirarla. Fruncí los labios algo disgustado.

Bella le observó irse antes de susurrar bien bajo, mirándome angustiosamente.

- Me odia – murmuró.

- Nadie te odia, Bella – le aseguró Edward mientras depositaba un beso en la coronilla de su esposa y se abrazaba a su cintura por detrás.

- Dale tiempo – le aseguré intentando quitarle importancia al asunto – Ya se acostumbrara. Es solo que esto es algo… nuevo -

Bella suspiró el aire que había tomado innecesariamente antes de notar la sonrisa que se había formado en mi rostro al recordar la presentación de las niñas.

- ¿Qué? – preguntó algo alarmada.

- "Remwesgue"– recité, y la antes preocupada expresión de mi amiga se volvió fastidiada.

- Oh, cállate, Jacob – se cruzó de brazos haciendo un puchero que hizo que tanto Edward como yo riéramos – Claire es una niña de apenas dos años… -

- Tres en realidad – corregí al instante.

- Cuantos sean – replicó irritada - Apenas modula. No cuenta –

No comenté nada. A pesar de que lo negara, ambos sabíamos que el "Renesmee es un nombre complicado, Nessie es un genial apodo" había anotado un punto. Bien por mí.

Metí mis manos en mis bolsillos y, conservando mi sonrisa, entre en la casa seguido por Edward y Bella.

Si la habitación con la que ya tanto me había familiarizado antes me había parecido elegante, ahora no tenía palabras para describirla. Cada rincón parecía brillar aun más con el más níveo de los blancos, con varias nuevas masetas con las más verdes y exóticas plantas, cada mueble colocado en una nueva posición para dar una sensación de más espacio.

Alrededor de una lujosa y amplia mesa ratona repleta de comida servida en unos finísimos platos, se encontraba el resto de la familia Cullen, sentada en los sillones que habían acomodado.

Entre el empalagoso olor a vampiro, podía olerse en el ambiente diferentes aromas. Vainilla, naranja, chocolate, café, limón, canela, té, y más… Se me hacia agua la boca.

Reprimí un suspiro al notar que Quil había tomado asiento el sillón contiguo al de Claire, casualmente, rezagado del aquelarre de vampiros. Solo hablando para saludar, me senté junto al único licántropo aparte de mí.

Miré a mí alrededor, descifrando los rostros. A mi izquierda, podía ver a Emmett, Esme y Jasper, respetivamente. El primero y el ultimo se mostraban bastante aburridos, el rubio disimulándolo más que Emmett, quien ni se molestaba en contener sus fingidos bostezos, mientras que Esme se veía claramente complacida, cómoda como pez en el agua.

En los sillones de enfrente, se encontraban Bella, Edward y Rosalie. Mi amiga se veía algo resignada, y Edward parecía reconfortarla, acariciando sus pálidas manos constantemente. Cuando mi mirada se encontró con la de la rubia, ella me dedico un ceño fruncido, y, estoy seguro, se contuvo de sisearme, solo por la pequeña presencia humana.

Indiferente a la hostilidad de la Barbie, miré a mi derecha; Quil, Claire, Nessie, y Alice. El primero estaba tan o más resignado que Bella, aunque ni se molestaba en ocultar su disgusto, como si lo hacia mi amiga. La diminuta vidente parecía indiferente, mientras que, por otro lado, las niñas parecían a punto de chillar de gozo, sonrisas tan grandes en sus rostros que uno se preguntaba como le entraban. Bueno, por eso estábamos haciendo esta ridiculez, ¿no?

Con agilidad impropia de una criatura de su tamaño, Nessie se paró en el sofá para carraspear, recibiendo de parte de Edward, Bella y Esme unas miradas de reproche.

Las acalladas conversaciones que antes se habían mantenido callaron al instante.

- Ya que estamos todos reunidos, ¡que la fiesta comience! – anunció Nessie.

Los Cullens remontaron su cháchara, mientras Claire, Quil y yo nos volteábamos hambrientamente hacia los platillos de comida.

De un salto, la pequeña semi vampiro se plantó junto a la mesa.

- ¿Claire? – le preguntó cordialmente a la niña.

La respuesta de Claire fue olisquear el aire profundamente.

- ¡Chocolate calente! – pidió saltando sentada en su lugar.

Nessie asintió antes de estirarse para alcanzar la tetera llena de la humeante bebida y servirla en una fina taza. Claire aceptó la taza con un chillido ahogado, mientras Nessie también le pasaba un plato lleno de enormes galletas, riendo.

- Recuerda lo que dijo tu madre, Claire – susurro Quil y no pude evitar revolear los ojos – Lo prometimos; si comes mucho azúcar, luego me mata ella y tu tía Emily –

Claire sacó su labio inferior y le miró con sus enormes ojos oscuros con una mueca triste.

- Quiiiiiiiil – suplicó.

- Quiiiiiiiil – la imitó Nessie.

- Vamos, Quil, - me sumé, no sé si por influencia de Nessie, o porque me parecía un verdadero castigo el límite de no poder probar todas las deliciosas cosas que se asomaban en esa mesa.

- Está bien, está bien – accedió mi primo resignado, pero divertido, mientras tomaba con sus dedos en pinza el labio inferior de Claire, quien rió y se zafó traviesa de mi amigo - ¡Pero mídete, Claire! ¡No querrás terminar yéndote de aquí con dolor de estómago! –

La niña no respondió y, más que obviamente, atención ni le prestó a Quil. Se llevó una de las galletas a la boca y comenzó a roerla como un ratón, mirando alrededor distraídamente.

- ¿Quil? – Nessie alzó sus enormes ojos chocolates a mi primo, ofreciendo sus servicios.

Pude sentir como a mi lado Quil se removía en su asiento.

- Té, gracias – farfulló.

- ¿Azúcar? – inquirió la niña con paciencia.

- Tres cucharadas – respondió Quil, y Nessie tomó de la mesa una taza vacía y se estiró para tomar la tetera que contenía el té – ¿Qué? – se defendió frunciendo el ceño mi primo de mi extrañada mirada – Me gusta el té –

- Claro, claro – decidí no tocar el tema. Vaya, una mole de músculos que se convertía en una enorme bestia de pesadillas tomando

Antes de que Quil pudiera quejarse, Nessie reapareció frente a nosotros, su vestido saltando detrás de ella.

- Aquí tienes, Quil – Nessie le tendió una taza igual a la de Claire y el resto – Siéntete libre de tomar lo que quieras – agregó dedicándole una sonrisa que a pesar que no iba dedicada a mi, no pude evitar responder – Estas en tu casa -

Quil asintió con un corto movimiento, y no necesité que ambos estuviéramos en fase o el don de Edward para saber que se había tragado una respuesta sarcástica. Conmigo a su lado, sabia decisión.

- ¿Jacob? – la pequeña se volteó hacia mí, y mi sonrisa se ensanchó.

- Un poco de café estaría bien – respondí sin importancia.

Nessie me trajo la bebida requerida, y miró alrededor con su ceño levemente fruncido, buscando a quien más atender. Elevé mi vista del humeante liquido y fui incapaz de no sonreír divertido al ver como cada vampiro en la habitación sostenía una taza en las manos que ignoraban olímpicamente.

Algo enfurruñada por aquel hecho, Nessie se sirvió algo de té y sentó junto a Claire. Dio un sorbo antes de hacer una desagradable mueca y dejar la taza sobre la mesa. Reí entre dientes antes de dar yo mismo un sorbo a mi café y tomar un puñado de galletas de las cuales me zampé un par de una.

- ¡Esto esa muy bonito, Nessie! – exclamó Claire.

Nessie sonrió satisfecha.

- Gracias, Claire - respondió – ¡Me la pasé cocinando y ordenando durante dos días! –

- ¿Cocinando? – inquirí mientras miraba las suculentas galletas para luego posar mis ojos en la sonrojada Nessie - ¿Tu cocinaste? –

Complacida y algo abochornada, asintió en silencio.

- Pues están deliciosas, Nessie – le aseguré, a lo que me sonrió tímidamente.

- Gracias, Jake… – desvío su mirada al suelo – Aunque… recibí algo de ayuda – admitió - Mamá, papá y Alice me ayudaron a decorar la casa, y Esme y Rose a cocinar -

Me atragante con mi comida, y miré hacia Rosalie con pavor. Sintiendose observada (o simplemente porque había oído nuestra conversación), la rubia se volteó para posar sus ojos en mi y dedicarme una maligna sonrisa antes de volverse y continuar hablando con Bella. Intercambié una preocupada mirada con Quil, quien parecía igual de nervioso que yo.

- ¿No crees que ella haya…? –

Quil tragó sonoramente.

- Está Claire… no creo que se le vaya a ocurrir envenenar la comida si eso quiere decir también matar a una niñita… no puede ser tan fría, ¿o si? –

Volvimos a mirar a Rosalie, quien nos ignoré, aunque supe por su sonrisa de suficiencia que se encontraba escuchándonos.

- Bueno… pues si estos son los últimos momentos de nuestras vidas, – suspiré – que sean los mejores momentos de nuestras vidas entonces –

- Amén – brindó con pesar Quil.

Una pesada y helada mano cayó en mi hombro, haciéndome saltar en mi lugar de sorpresa, y voltearme casi temblando, listo para entrar en fase.

- Ah, no se preocupen – Emmett se carcajeó, y Quil y yo le miramos con unos ojos bien abiertos – Rose jamás los envenenaría. Quiere mucho a Nessie como para molestarla o entristecerla. Jamás de los jamases le arruinaría esta fiesta – nos aseguró antes de fruncir el ceño y pensárselo mejor – Aunque yo que ustedes tendría cuidado con la comida –

- Pero acabas de… -

- Precauciones – se encogió de hombros indiferente el vampiro – No digo que los matará, pero, ¿saben? Pudo echarle a la comida millones de cosas no-letales-pero-aun-así-nada-saludables… –

No pude evitar mirar las aparentemente inofensivas galletas que aun sostenía entre mi mano por un par de segundos.

- Si estos son los últimos momentos de nuestras vidas, pues que sean los mejores entonces – repetí antes de comerme otra galleta.

Quil suspiró.

- Solo espero que venguen nuestras muertes – dijo e intentó quitarme mi comida, a lo que respondí con alejarla de su alcance y protegerla con mi cuerpo.

Emmett rió entre dientes.

- Valientes o idiotas –

- Un poco de ambos hace el equilibrio perfecto – replicó mi primo, resignándose a robarme para estirarse y tomar un puñado de pequeños sandwichitos de la mesa.

El tiempo pasaba, la amistad entre Nessie y Claire crecía, y la comida, increíblemente, no escaseaba. Y, por favor, tengan en cuenta que Quil y yo nos encontrábamos comiendo sin pudor alguno. Cada vez que un plato se vaciaba, las niñas o Esme se lo llevaban para traerlo nuevamente repleto.

- De verdad que han estado cocinando mucho – Quil murmuró escéptico.

- Pues teniendo en cuenta nuestros invitados… – replicó Rosalie dirigiéndonos a Quil y a mí una mirada significativa – Ni con todo lo que se preparó sobrará comida -

- No dudes de ello, rubia – repliqué mientras me metía una masita entera en la boca.

- ¡Pues no se llenen! – Nessie hizo un pequeño puchero - ¡Ya venía la mejor parte! –

Arqueé una ceja y no pude evitar sonreír, interesado.

- ¿La mejor parte? – inquirí.

- ¡Si, Yei! ¡La mejor parte! – exclamó Claire.

- ¿Y cual es la mejor parte? – agregó Quil, tan interesado como yo.

- ¡Sorpresa! – canturrearon ambas antes de levantarse y correr hacia la cocina, donde se llevaban los platos vacios que "mágicamente" volvían repletos. Imaginé como la cocina Cullen debía de estar abarrotada de comida. Ah, un sueño.

- ¿Qué crees que sea? – me miró Quil, divertido.

No tuve tiempo de responder. El breve y agudo grito de Claire y Nessie perforó el aire, petrificándonos a todos en nuestros lugares a la vez que se me helaba la sangre y se me erizaban los vellos de la nuca.

Mi mente se nubló con pánico frente al más doloroso de los sonidos. Jamás en lo que Nessie llevaba de corta vida la había oído chillar de esa manera, y sinceramente esperaba jamás tener que volverla a oír gritar así. Cien apuñaladas en el corazón hubieran dolido menos que escuchar a Renesmee aullar así.

En cuanto pude reaccionar, noté sorprendido que me encontraba en la cocina Cullen con el resto de la familia, cerniéndonos preocupados sobre ambas niñas, quienes se encontraban tomadas de los brazos, casi temblando. A mi lado, Quil casi se convulsionaba, listo para entrar en fase de un momento a otro.

- ¡Renesmee! – reprochó Edward, furioso, frunciendo el ceño a su hija en una agria mueca - ¡No vuelvas a hacer esto nunca jamás! ¡¿Has entendido?! –

Le miré y un bajo gruñido de advertencia escapó de mi pecho. ¡¿Por qué demonios le gritaba a Renesmee?!

- Ambas están bien – casi escupió Edward para tranquilizarnos a todos, pues apuesto a que no era el único que se preguntaba que hacia reprochando a la niña – No les ha pasado nada –

- Dios – suspiró Bella aliviada con el resto.

- De mi corazón haberse encontrado latiendo… - agregó Esme llevándose una mano al pecho.

- Pues el mío se encontraba latiendo – agregó Quil roncamente, sus manos ahora colgando flácidas a los lados de su cuerpo.

No me di cuenta de que yo mismo me encontraba temblando y del calor que recorría mi cuerpo listo para ser liberado hasta que Bella me tomó por el hombro y murmuró un balsámico "Ella está bien, Jake… tranquilo". Tampoco noté que me encontraba manteniendo mi respiración hasta que liberé el aire que no sé cuanto tiempo había tenido retenido en mis pulmones.

- ¿Qué pasó? – inquirí, y sentí mi garganta seca.

Todos permanecimos en silencio esperando la explicación.

- ¡La sopesa! – respondió Claire, histérica.

- ¡El pastel que habíamos preparado! – aclaró Nessie, al borde de las lágrimas.

- ¿Qué pasa con el pastel? – preguntó Rosalie apretando sus labios.

- No está – respondió con calma Edward por las niñas.

- ¿Cómo que no está? – inquirió Esme, extrañada.

- ¡Desapareció! – replicó Nessie, angustiada.

Hubo un momento de silencio antes de que seis cabezas se voltearan y doce pares de escrupulosos ojos dorados se clavaran como dagas heladas en Quil y en mí.

- Eh, no nos miren así, que nosotros no fuimos – retrocedí un par de pasos con mis manos en alto.

Fruncieron levemente el ceño.

- Vamos, ni siquiera entramos a la cocina en toda la tarde – agregué.

- ¿Pues quien lo haría sino? – espetó la rubia agresivamente.

Nessie y Claire nos miraron a mi primo y a mí como si fuéramos monstruos (la ironía de esas palabras teniendo en cuenta que me convierto a voluntad en unas aterradoras bolas de pelo…).

Fruncí mi ceño y crucé mis brazos sobre el pecho. Sentí como los nudillos de Quil se cerraban audiblemente a mi lado.

- Ni sabíamos que había un pastel – repliqué en nuestra defensa.

- Yo confío en Jake – murmuró Nessie débilmente y Claire asintió murmurando un "Quil", y, a pesar de intentar mantenerme serio, no pude reprimir la leve sonrisa que aquella declaración me arrancó.

Observé a mí alrededor las hostiles y sospechosas miradas y mi sonrisita se esfumó. Solo la mirada de Edward se suavizó.

- No mienten – declaró, y todos desviaron sus vistas.

La comisura de mis labios se curvó nuevamente con algo de petulancia. Solo me faltaba murmuran el famoso y satisfaciente "Se los dije".

- Vaya, vaya, esto se puso interesante – murmuró Emmett mientras se frotaba las manos.

- ¡Emmett! – se quejó Nessie.

- ¿Qué? – le restó importancia el aludido – Me refiero a que tenemos un pequeño misterio entre manos, nada más -

- ¿Un… misterio? – inquirió Nessie, y repentinamente, su rostro y el de Claire pasaron de apenados a curiosos.

El resto intercambiamos miradas al notar el inesperado cambio. Casi habíamos estado esperando que ambas se echaran a llorar.

- ¡Hay que encotrar al cupabe! – sentenció vehemente Claire.

Nessie asintió determinada. Una detrás de la otra, desfilaron fuera de la cocina, dejándonos plantados.

- Pues… no parecen muy preocupadas que digamos – murmuró Emmett luego de un leve momento de silencio.

- No lo están – asintió Jasper.

- Ya tienen un nuevo juego – agregó Edward, antes de envararse como si alguien le hubiera picado en al espalda. Miró hacia Bella y frunció los labios y el ceño en una agria mueca.

- Bella, - preguntó con lentitud - ¿te importaría decirme por que no puedo oír a nadie en toda la casa? –

Su esposa le sonrió inocentemente mientras se encogía de hombros.

- Dijiste que era un juego - se excusó divertida - No será divertido si puede hacer trampa –

- ¿Y que hay de Alice? – agregó Edward al instante.

A la vez, todos nos volteamos al duendecillo que se encontraba cruzado de brazos haciendo un enfurruñado mohín, Jasper abrazándola contra si con una leve sonrisa en su marcado rostro.

Alice elevó sus chispeantes ojos hacia nosotros, casi desafiante.

- No puedo ver nada de nada. Estoy completamente ciega – replicó antes de mirarnos a Quil y a mí irritada – Puedo arreglármelas con Renesmee sola, pero sumándole dos licántropos… necesitaré mas práctica –

No entendí a que se refería, pero teniendo en cuenta la mirada de pocos amigos que portaba, decidí mejor no preguntar.

Oímos como la puerta principal se abría, y, por el sigilo de los pasos y la escases de latido de corazón, supuse que quien acababa de entrar era el único vampiro que no se encontraba presente; Carlisle.

Efectivamente, oímos su voz saludar a las niñas, quienes respondieron distraídamente.

Esme fue la primera en caminar con paso firme fuera de la cocina, seguida por el resto de su familia, Quil y yo. La nombrada se dirigió hacia su esposo para colocarse a su lado y abrazarle. En respuesta, el doctor la tomó entre sus brazos con la mano libre que no cargaba el paquete color marfil que llevaba bajo el brazo. Depositó un beso en su frente y luego otro en sus labios.

Le sonrió a su familia, y nos dedicó unos "Buenas tardes, Jacob, Quil" a ambos licántropos, antes de mirar hacia la mesa, explícitamente a las niñas que se encontraban hurgando debajo de esta.

- ¿Qué les pasa? – inquirió.

- ¿Recuerdas el pastel que cociné con Nessie? – Carlisle asintió lentamente a la pregunta de su esposa – Bueno, no está –

- ¿No… está? –

- No. Desapareció – respondió Rosalie mientras es cruzaba de brazos, echando en mi dirección una significativa mirada.

- Fuimos declarados inocentes por el detector de mentiras – repliqué en mi defensa mientras señalaba con mi pulgar a Edward, quien intentó no sonreír.

La rubia no respondió. Solo me frunció el ceño y se dirigió a uno de los sillones para sentarse, seguida por Emmett. Esme negó con desaprobación a la vez que les imitaba.

- Renesmee y Claire se propusieron a encontrar al culpable – agregó Bella desde los brazos de su esposo.

- Siempre algo positivo se puede sacar de una tragedia – se mofó Emmett – Les dejo de importar el pastel en cuanto vieron un nuevo entretenimiento -

- Ya veo… - las facciones del rostro de Carlisle se suavizaron.

Bella suspiró mientras se dirigía hacia el piano con su esposo para sentarse a su lado, escuchando como él tocaba suavemente una tranquila melodía que no pude reconocer. Tal vez una propia creación del mismo Edward.

Carlisle rió por lo bajo mientras se sentaba junto a su esposa, dejando su paquete a su lado. Alice, por su lado, tomó la mano de Jasper y se dirigió hacia la puerta principal.

- ¡¿A donde creen que van?! – el chillido de Nessie nos hizo encogernos en nuestros hombros.

La niña se encontraba parada con sus manos en sus caderas, mirando con el ceño fruncido y los labios apretados en un cómico puchero a la diminuta médium y su pareja.

Alice le miró confundida.

- ¡Nadie deja la habitación! – continuó Nessie.

- ¡Todos son posibes cupabes! – le apoyó Claire cruzándose de brazos.

No pude evitar reír entre dientes mientras veía como Alice se hinchaba indignada, y Bella y Edward le dedicaba a su hija una severa mirada de reproche.

- Renesmee – advirtió su padre con un frío tono.

La niña volteó la cabeza para mirarle y ablandar su expresión mientras se sonrojaba al notar las duras miradas que le eran dirigidas.

- Lo siento – farfulló y miró a Alice – Disculpa, Alice –

Alice asintió una vez.

- Que más da – bufó esta mientras se dirigía a los sillones, escoltada por Jasper, para dejarse caer en uno de ellos – Ya que, esperaremos… - y sonrió ampliamente – Pero después de esto, ¡me deben un viaje de compras! –

A pesar de no mirarla, estaba seguro de la expresión que Bella habría echo al oír aquel plural. No pude evitar mirar en su dirección para ver la agria mueca de mi amiga. Si, tal y como me imaginaba.

Reí por lo bajo e ignoré la mirada asesina que mi amiga me dedicó para caminar casualmente con mis manos en mis bolsillos en dirección a ambas niñas, quienes miraban pensativas alrededor.

- ¿Tienen alguna idea? – inquirí mientras me acuclillaba para estar a su altura.

Ambas me miraron con frustradas miradas.

- No – respondió Claire.

- Si me lo preguntan, – agregó Quil a mis espaldas – el mejor lugar para empezar la investigación sería en la escena del crimen –

- La cocina – le sonrió ampliamente Nessie antes de mirar a Claire.

Riendo levemente, ambas corrieron de la mano a la "escena del crimen", como Quil la había llamado.

Sin prisa, ambos licántropos caminamos tras ellas. Sin embargo, yo me detuve en la puerta de la cocina y me volteé para mirar la habitación y observar a los indiferentes vampiros. Vaya, ¿Qué ninguno se uniría a la búsqueda del culpable?

No me sorprendía tanto del resto, pero mire a Rosalie, Bella y Edward con curiosidad. Bien, no llamaría a la primera a unirse al juego…

- ¿Bells? ¿No vienes? – pregunté.

Ella me miró y me dedicó una pequeña sonrisa.

- No. No se me da muy bien esto de los detectives – murmuró.

Fruncí el ceño ante su patética excusa.

- Averiguaste que Edward era un vampiro, Sherlock – puntualicé.

Bella se encogió de hombros levemente, algo avergonzada, antes de sonreírme descaradamente.

- En realidad, Jacob, - respondió - tú me lo dijiste bastante explícitamente hace un par de años cuando me contaste tus "historias de miedo" –

Edward rió entre dientes, y solté un suave gruñido de fastidio.

- Ni me lo recuerdes – repliqué, a lo que ella rió, mientras me daba media vuelta y cerraba la puerta detrás de mí.

Bufé para sacarme el mal sabor de mi pasado error de la boca mientras volvía a meter mis manos en mis bolsillos y posaba mis ojos en ambas niñas que se encontraban rebuscando en la cocina, Claire sobre la mesada con Quil detrás de ella mirando con cuidado cada movimiento que hacia, y Nessie en el suelo.

No pude evitar sonreír al ver como se movía con sigilo y cuidado, inspeccionando todo a su alrededor con sus entrecerrados ojillos chocolates, antes de frenar en sus pasos e inspirar con fuerza.

- Huele a… - volvió a olfatear, insegura.

- ¡Ua pista! – chilló Claire mientras saltaba al suelo, siendo atrapada por mi primo, quien la deposito en el suelo con un paternal "Más cuidado, Claire".

Ignorándole, la niña corrió para colocarse junto a su nueva amiga.

Agradeciendo que Claire no notara que Nessie tenía el olfato de un sabueso de raza pura, me acuclillé a su lado e inspiré para también olfatear el aire. Me arrepentí de haberlo hecho al instante. Dentro de una casa que apestaba a vampiros, creo que una de las peores ideas para un licántropo era inspirar tan profundamente como acaba de hacerlo.

Ya respirar me hacia picar la nariz constantemente de una manera muy molesta e irritante, pero olfatear de esa manera acababa de mostrarme a que punto mi olfato era sensible respecto al aroma vampírico. ¡Dios, si quemaba!

Fruncí mi nariz todo lo que pude y llevé mi mano a ella para apretarla, intentando para el ardor mientras molestas lágrimas acudían a mis ojos, nublando levemente mi vista.

A mi lado, Quil rió entre dientes al verme. Apretando los labios en una mueca, le atesté un fuerte golpe en el hombro.

Nessie y Claire nos ignoraron mientras se miraban entre ellas, pensantes.

- Huele a… Rose – murmuró Nessie, confundida.

Apuesto a que no le veía ni pies ni cabeza a eso. ¡Oh, pero si su amada Rose nunca sería capaz de hacer semejante cosa! ¡¿Destruir su inocente pastel?! ¡¿Oh, por qué haría tan terrible acto?! Mi pequeña respuesta era más que simple; la rubia era pura maldad. Maldad en su más crudo y detestable estado.

Como eco de mi pensamiento, desde la sala nos llegó el sonio de un fuerte chasquido y un enfurecido siseo.

Como instinto, coloque con un suave y leve movimiento a Nessie de manera que yo estuviera entre la puerta y ella. Quil reaccionó de la misma manera con Claire, siendo bastante más precavido, al punto de temblar, listo para entrar en fase, mientras enseñaba los dientes a la puerta de la cocina donde esperábamos aparecer una enojada vampiresa.

- ¡Rosalie! – oímos a Esme reprochar algo enojada. Me pregunté que habría rotó la rubia.

- ¡Apuesto a que el perro le puso esa idea en la cabeza! – escupió la Barbie, rabiosa – ¡Renesmee sabe que soy incapaz de siquiera intentar agraviarla! –

Revoleé los ojos. Muy teatral.

- Tranquilo, Quil – murmuré por lo bajo mientras mi amigo me dedicaba una asesina mirada para luego mirar significativamente a la pequeña Claire, quien asustada se aferraba con fuerza con sus manitas a la remera de mi amigo, ocultándose detrás de su enorme cuerpo.

Nessie salió de mi agarre sin titubeo o miedo alguno.

- Vamos, Claire – extendió su mano – Tenemos un criminal que desenmascarar –

Claire miró la mano de Nessie con algo de desconfianza antes de asentir levemente y tomarla.

Valientemente, ambas caminaron con paso firme (una con paso más firme que la otra) con Quil y conmigo pisándole los talones hacia donde el resto de los Cullens esperaban el veredicto.

Siete pares de curiosos ojos dorados se clavaron en nosotros, un par solitario mostrándose más bien receloso.

- Yo no fui – nos gruñó entre dientes Rosalie, esperándonos plantada en la habitación con ambas manos sobre sus caderas.

Noté que Edward dejó de tocar su suave melodía, pero le ignoré. Teníamos cosas más importantes en mente.

- ¿Pues explícanos porque entonces la cocina apesta a rubia? – pregunté tranquilamente, intentando no sonreír. Mentiría si dijera que lo estaba pasando mal.

Rosalie me echó una mirada realmente vampírica antes de acercarse (afortunadamente recordando a Claire y caminar a paso humano) para ponerse cara a cara conmigo… bueno, todo lo "cara a cara" que podía, teniendo en cuenta los centímetros de diferencia que había entre ambos.

Con paso ligero aunque sin levantar sospechas, Emmett se dirigió hacia Rosalie para tomarla por los hombros e intentar alejarla de mí. En vano.

- Vamos, Rose, todos sabemos que tu no has sido – le murmuró, acariciando su brazo.

La Barbie me frunció aun más el ceño al oír esas palabras.

- Por supuesto que yo no he sido – replicó agresivamente, aun a pesar de la onda de calma que cayo sobre nosotros con lentitud y suavidad.

Miré de reojo a Jasper, quien nos observaba atento.

- Espera – Nessie ladeó su cabeza a un lado antes de tomar un paso en dirección a Emmett - Emmett también huele a Rose – murmuró Nessie, confundida, mientras estiraba su cuello levemente para olfatear al aludido.

Todos nos tensamos y removimos en nuestros lugares, incómodos. Nadie quería imaginarse por que Emmett olía a Rosalie… o, mejor dicho, que habría hecho con Rosalie para terminar oliendo como ella. Un escalofrió recorrió mi cuerpo, e intente desechar la idea.

Ajena (afortunadamente) a aquella idea, Nessie abrió repentinamente sus ojos como platos y soltó un grito ahogado para mirar a Claire, quien imitó al instante su reacción, estoy seguro, sin tener idea de por que.

- ¡Emmett! – murmuró Nessie horrorizada - Lo hiciste tú… ¡No querías venir a mi fiesta y es tu venganza! –

El fortachón se irguió en su lugar y frunció levemente el ceño.

- Hey, hey, hey, yo no tuve nada que ver – replicó.

Nessie se cruzó d brazos e hizo un puchero, Claire siendo su sombra.

- Hoy me dijiste que mi fiesta era una porquería y que sería muy aburrida – respondió.

No fui el único que le frunció el ceño molesto a Emmett.

- Muy sensible, Em – murmuró Jasper, negando levemente, divertido. Creo que aparte de Carlisle y Edward era el único que no asesinaba con la mirada al vampiro de rizado cabello.

Emmett miró alrededor, casi incrédulo.

- Oh, vamos, ¿no creerán que yo lo he hecho? Por favor, juro que no he hecho nada… - aseguró - Ya fui el malo la otra vez… denme un descanso, ¿quieren? – se cruzó de brazos – Además, Jasper también desprecio tu estúpida fiesta –

El nombrado miró al otro vampiro sorprendido mientras el resto de las miradas se posaban en él, ceños fruncidos.

- ¿Jasper? – Nessie le miró dolida.

El rubio le echó una mirada asesina a Emmett, quien ni se inmutó.

- Gracias, Emmett – gruñó.

El fortachón le ignoró antes de dirigirse a Nessie.

- Dijo que era una perdida de tiempo, si después de todo, nosotros no tomamos té, y que es cosa de ancianas esto de juntarse así – delató.

Salvarse de la mira empujando a su hermano en ella. Noble y valiente, Emmett.

- ¿Por qué no mencionas también lo que dije después de eso? – Jasper se mostró entre furioso y nervioso – Admito que no soy fan de estas cosas, pero dije que lo haría por Nessie -

Esto pareció animar un poco más a la niña de cobrizo cabello, aunque no lo suficiente, fui capaz de notar.

- Jasper… ¿fuiste tú? – preguntó mirando al vampiro intensamente.

Sin embargo, fue otro rubio quien respondió.

- Vamos, ni Rosalie ni Emmett ni Jasper han sido – murmuró Carlisle suavemente.

- ¿Cómo saerlo? – preguntó bien alto Claire.

- Ningún miembro de esta familiar haría algo así adrede – aseguró con tranquilidad.

Estoy seguro que todos mentalmente asentimos. A pesar de ser incapaces de adivinar quien había cometido el terrible acto, era ilógico culpar a los Cullens. Prácticamente, por Renesmee comprarían la Vía Láctea con tal de verla feliz y satisfecha.

Ninguno habría tocado el pastel entonces, pues, ninguno buscaba disgustar a la pequeña.

- Pero alguien se llevo mi pastel – balbuceó Nessie, perdida, expresando lo que todos habíamos pensado – Alguien es culpable –

- Así es – asintió Carlisle – El pastel no pudo haberse desvanecido solo –

Intentó sonreírle a ambas niñas, quienes miraban alrededor pensativas.

- Yo soy el responsable de la desaparición del pastel –

En la escena solo faltó el famoso grillo. Todos nos helamos en nuestros lugares y observamos al Doctor con los ojos bien abiertos y las bocas por el suelo, incapaces de creer lo que acabábamos de oír. Creo que Claire fue la única que permaneció tranquila.

- ¿Qué? – fue Emmett quien habló finalmente luego de un largo minuto de silencio - ¿Tú, Carlisle? – y soltó una risilla - ¡Vaya, ¿quien lo diría?! –

El vampiro se levantó de su asiento miró a las dos pequeñas con una sonrisa apenada.

- Como he dicho antes, nadie de esta familiar te disgustaría adrede, Nessie – murmuró – Fue un accidente –

Solo entonces le prestamos atención al paquete con el que había entrado y que aun sostenía. Desgarrando el papel color marfil que le rodeaba, dejo al descubierto una blanca caja que abrió para rebelar un pastel.

- Sin intención, tiré el pastel al suelo… - miró a la caja – Salí a comprar este otro para compensar mi torpeza… lo siento, Renesmee. Lo siento, Claire –

- Está bien – respondió Nessie nada segura, incapaz de asimilar la idea, mientras la otra niña asentía levemente.

Fruncí el ceño mientras una pequeña duda saltaba a mi mente.

- ¿Como es posible que a un vamp… quiero decir, que a usted se le cayera el pastel al suelo? – miré de reojo a Claire – Tengo entendido que tiene muy buenos reflejos y que es muy rápido –

- Torpeza – volvió a suspirar Carlisle algo avergonzado - Estaba distraído y apurado. Tenía mi metne en otro lado... -

Arqueé ambas cejas. Vaya, ¿era eso siquiera posible? ¿Qué un vampiro cometiera una torpeza?

Esme pronto estuvo junto a su esposo y le abrazó dedicándole una pequeña sonrisa. Carlisle le devolvió la mueca para rodearla con sus brazos y depositar un tierno beso en sus labios.

- Y el misterio del pastel desaparecido fue resuelto – oí reír por lo bajo Bella.

Por idiota que pareciera, no pudimos evitar unirnos a la cantarina risa de mi amiga. A su manera, esto había sido divertido.

- "Me hubiera salido con la mía de no haber sido por estas niñitas entrometidas y sus estúpidos perros" – bromeó Emmett mirándonos a Carlisle, Nessie, Claire, Quil y a mí respectivamente.

Mi primo rió entre dientes y yo sonreí ampliamente.

- ¡Scooby Dooby Dooo! – imité antes de volver a carcajear.

- ¡Quil, Quil, Quil! – llamó Claire saltando mientras tomaba la manaza de mi amigo entre sus pequeñas manitas y tiraba - ¡Qgueo pastel! -

- ¿Ahora, Claire? – preguntó Quil frunciendo levemente el ceño – Ya has comido demasiado –

La niña le hizo un mohín.

- Quiiiiiiiil – pidió quejumbrosa nuevamente mientras continuaba tirando de su mano.

- No importa, Claire – Nessie le sonrió -¡Hagamos nosotras nuestro propio pastel! -

La otra niña soltó a mi primo y miró a su nueva amiga con unos enormes ojos y una amplia sonrisa en su infantil rostro.

- ¡¿Podemos?! – preguntó Claire chillando felizmente.

Nessie asintió con entusiasmo antes de mirar sobre su hombro para observar a Esme, quien le sonrió maternalmente y asintió con un gentil movimiento.

- ¡Esme nos ayudará a prepararlo! – agregó.

Claire volvió a comenzar a saltar en su lugar, aplaudiendo, antes de correr detrás de Nessie dentro de la cocina, siendo luego seguidas por Esme.

- Me muero por ver que harán – rió entre dientes Quil.

- Yo también – murmuré, decidiendo dejar a las niñas trabajar en paz mientras me dirigía hacia los famosos sillones y la mesa, donde aun algo de comida aguardaba para ser ingerida.

Noté que el número de vampiros en la habitación se había reducido considerablemente. Carlisle, Alice, Jasper, Emmett y Rosalie habían desaparecido.

Me dejé caer en uno de los sillones mientras Quil había respectivamente lo mismo en otro, tomando un puñado de galletas y metiéndose una de ellas entera en la boca.

Cerré mis ojos por un instante y descansé mi cabeza en el respaldo del sillón, escuchando a Nessie, Claire y Esme hablar y mover cosas de aquí para allá, y la suave melodía que Edward se había puesto a tocar, hablando entre murmullos con Bella.

- Dilo – sonreí sin moverme ni un centímetro.

- ¿Eh? ¿Qué cosa? – logró murmurar Quil con la boca llena.

- Yo tenía razón – repliqué irguiéndome y abriendo nuevamente mis ojos – Claire se lo está pasando en grande -

Quil hizo una disgustada mueca antes de suspirar, resignado y derrotado.

- Oh, mi todo poderoso Alfa, poderoso entre los poderosos, Alfa de los Alfas, líder de los líderes, tenías razón – avasalló.

Revoleé mis ojos.

- Con un "Estabas en lo correcto, Jacob, eres genial" bastaba –

Quil rió entre dientes.

- No sería igual de divertido - replicó - Aunque, debo admitir seriamente, Jake, que esto no está tan mal – agregó mientras se zampaba otra galleta del montón.

Reí por lo bajo.

- No esta nada mal – asentí.

Quil sonrió y se estiro un poco, acomodándose.

- Uno podría acostumbrarse a vivir así… Debes convencer a Nessie que invite a Claire a tomar el té más seguido - inspiró con fuerza para arrugar la nariz con una mueca, arrepentido.

Miré la mesa significativamente.

- Después de esto creo que no necesitaré convencerla de nada – asentí, quitándole su comida para tragármela.

No se quejó. Después de todo, aun nos quedaba un pastel, más el que Nessie y Claire se encontraban por cocinar.

Me estiré en mi lugar, y, sorprendido, baje la vista con una mueca a mi estomago al escucharlo sonar con un nada agradable sonido.

Desde el piano, Bella rió por lo bajo mientras yo le fruncía el ceño a mi abdomen mientras colocaba una mano sobre el.

Mi rostro se contorsionó en una mueca mientras elevaba mis ojos hacia Quil, quien también tenía una mano en su vientre, observándome con una mirada de terror.

A la vez nuestros ojos se abrieron como platos mientras una punzada nos acuchillaba las tripas, haciéndonos levantarnos de un salto y salir disparados hacia el baño, empujándonos mutuamente para llegar uno antes que el otro mientras corríamos seguidos por las extrañadas miradas de Edward y Bella, una melodiosa, y sin embargo odiosa y aterradora risilla resonando en el piso de arriba acompañada por el divertido aullido de "¡Se los dije!" de Emmett.


gracias por tan lindos reviews! les juro que si no fuera por ellos, no hubiese escrito nada mas. me inspiraron ;) y eso no es todo! creo que voy a poner un ultimo cap mas :) gracias por leer!