Holaaa! Aquí esta la conti, no recibi muchos reviews pero bueh =D al menos a alguien le gustó y eso es mas que suficiente!! Jajaja. Muchas muchas gracias por los reviews!

Bleach no es de mi propiedad.

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Capitulo Dos.
Cemento húmedo.

Se encontraba con Renji haciendo una de las pocas rondas de vigilancia que le toca hacer cuando sintió su presencia a lo lejos. Tragó con dificultad y dio un entrecortado y nervioso respiro bajo la preocupada mirada del vice- capitán.

Renji solo se limitó a fruncir el seño y desviar la mirada, no importaba cuanto le preguntara o inclusive cuanto le pegara, ni una mísera palabra saldría de la boca del capitán, sobretodo cuando andaba en esa clase de humores. Renji empezaba a inquietarse un poco por la conducta de su superior, nunca, nunca en todo el tiempo que lo había conocido lo había visto tan… tan ausente. Así, con la vista perdida, las ideas en otra parte, distraído en el trabajo, torpe en las armas… Si, sin lugar a dudas estaba raro. De hecho, mirándolo ahora, ¿no estaba más delgado? Definitivamente esto se estaba convirtiendo en algo serio, hablaría con Rukia al respecto a penas llegue a Soul Society.

- Deja de mirarme, Renji.
- ¡E-eh s-si, capitán!
- Yo iré por acá, tú revisa la parte norte y asegúrate de decirle al grupo de incapaces que se supone que debería hacer guardia por ahí que es su última oportunidad, de lo contrario serán expulsados de mi división.

¡Ah! Ese es el típico capitán que conocía. El mismo capitán de siempre. Renji siguió su camino tranquilamente mientras sentía la presencia del capitán desaparecer en el aire.

Los puños cerrados, los puños cerrados que tiemblan ligeramente, los dientes apretados, los ojos cerrados, la cara contraída, los brazos estirados, los pies juntos, las ganas de llorar al borde de las pestañas.

Un esfuerzo increíble. Eso es lo que era. Un esfuerzo increíble para no llorar.

Inoue Orihime estaba parada al frente de una lápida y hacía todo lo que estaba a su alcance para tragarse las lágrimas. Casi la podía escuchar, no llores Inoue, no llores Inoue, ¡no debes llorar!

Luego dio un largo y profundo respiro, se llevó ambos manos a la cara y la vio temblar entera, de pies a cabeza. Después se despidió de la lápida o quien yacía ahí y se dispuso a partir. Inoue ya llevaba caminando un buen trecho y pensaba que con cada paso aumentaba su miseria puesto que se acercaba más a un hogar vacío. Se refregaba el ojo izquierdo mientras se reprochaba el haber llorado nuevamente, como todos los años, y chocó contra algo.

- ¡O-oh perdón! No estaba viendo por donde caminaba… ¡Kuchiki-sama!

El capitán solo se dignó a verla de reojo y a contestarle con un "hn…". Inoue luego de verlo un momento, bajó su mirada y sonrió entristecida mientras se quitaba bruscamente las lágrimas de los ojos. Byakuya apartó su mirada de la chica.

- B-Bueno… no lo molesto más, Kuchiki-sama…

Por un segundo sintió que el estómago se le iba a la boca y se dio media vuelta al instante en el impulso ciego de seguirla pero lo único que encontró fue verla todavía ahí. Tenía la cabeza gacha y sus manos inocentes apretaban su falda con fuerza. Tuvo que detener su cuerpo o sino ella hubiese terminado en el suelo.

Inoue levantó su cabeza y se fijó en sus ojos. Su labio inferior temblaba entre sus dientes y parpadeaba repetidamente para retener las lágrimas. El capitán levantó sus cejas en una casi invisible sorpresa. Luego, sin el menor aviso, la chica simplemente explotó en lágrimas. Los sollozos se hacían se escuchar cada vez más en el denso silencio de la noche. Sus lágrimas seguían recorriendo su cara y cerró los ojos para al menos evitarse la vergüenza de que alguien más la viese llorar.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

Byakuya entró en una silenciosa crisis depánicoa, sentía una migraña acercarse y sólo pudo levantar manos vacilantes hacia ella. Luego de un momento las bajó y tuvo ganas de arrancarse el pelo. De gritar. De decirle que dejase de llorar. ¡De decirle algo!

Nunca, nunca en su vida supo que hacer en una situación así. No supo que decirle a su padre cuando lloraba la muerte su esposa. No supo que decirle a Hisana cuando lloraba de arrepentimientos al recordar a su hermana pequeña. No supo que decirle a Rukia cuando lloraba por haber dejado a todos sus amigos y tener que aceptar toda esa nueva vida tan distinta a la anterior que él le estaba dando.

Con su padre, solo se quedó ahí, sentado junto a él cada vez que el hombre se ponía a llorar. Era una manera de solidarizar con su dolor, ya que él mismo estaba herido y necesitaba compañía, pese a cuanto odiase aceptarlo. Con Hisana, solo la tomaba con la delicadeza del viento de primavera, la encerraba entre sus brazos, apoyaba su mentón en su cabeza y susurraba y susurraba. Sus manos a veces caminaban por su espalda, su boca se daba el placer de bajar hasta su oreja y murmurarle frases de canciones que a ella le gustaban, también se permitía darle besos algo juguetones en la línea de la mandíbula y el cuello y otras veces sus manos se daban la libertad de pasear por su pelo para peinarla en el proceso. Con Rukia, las cosas eran muy distintas, ambos casi estaban forzados a tener esta relación de hermanos. Él es pésimo para sociabilizar por lo tanto aquella relación estaba destinada al fracaso, sin embargo, de alguna manera u otra se llegó a encariñar tanto con Rukia que no sabía que hacer cuando la veía así. Odiaba verla así y se sentía peor cuando se daba cuenta que en general era él quien la hacía llorar. Al día siguiente de cuando la veía llorar les daba órdenes a los empleados de ir a comprar sus flores favoritas para ponerlas en su pieza antes que ella llegase y él mismo se encarga de comprar sus dulces favoritos e ir a dejarlos en su mesita de noche mientras ella dormía. Y a veces, solo a veces, la tapaba o la arropaba bien en las sabanas.

Con Inoue…, ¿qué hacer con Inoue…?

Inoue abrió sus ojos y se encontró un pañuelo blanco al frente de su cara.

Apenas podía abrir sus ojos pero, incrédula, tomó con mucha cautela e hesitación el pañuelo. Al principio solo secó respetuosamente las lágrimas como si él pudiese ofenderse de un momento a otro y arrancárselo de las manos pero finalmente terminó por enterrar su cara en el pañuelo y seguir llorando. Sus sollozos disminuyeron al fin, y luego de un sinfín de nerviosas gracias y disculpas quiso devolverle el pañuelo.

- E-eehm… Mejor no, Kuchiki-sama. Yo le lavo el pañuelo y se lo doy después.

Fue justo en ese momento que Inoue se dio cuenta cuan cerca estaban del uno del otro. Sus manos casi se topaban, y el respiro de ella casi le llegaba al cuello. Sonrojada se apartó al instante, dio un par de salto hacia atrás, le pidió disculpas y muchas gracias de nuevo, le manda saludos a Rukia y Renji y a todos los demás y adiós, y disculpas y gracias y sale corriendo a perderse.

Que tonta, que tonta, que tonta, que imbecil que eres Inoue Orihime.

Byakuya bajó la vista algo decepcionado y luego suspiró mirando el cementerio. Levantó su cabeza al cielo y a la luna, cerró los ojos y respiró el aire frío de la noche para tranquilizarse. La ansiedad y los nervios le produjeron un temblor en las manos y una presión fría en el pecho.

La vería. La vería de nuevo.

Ella tenía su pañuelo, ella tenía que devolvérselo. Ella… ella… ella lo había prometido.

Era casi como una cita.

Oh…, no seas estupido Byakuya.

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Muchas gracias por leer! Ojala les haya gustado, lo pense mucho.! O sea, va a ser difícil, hacer instancias donde ellos dos puedan hablar, empezar la relacion amorosa y tal… pq me gusta en general las cosas lentas, no las cosas que es paf, te amo, yo tb y eso… jajaja. En fin, dejen reviews por faa muchas gracias por leer de nuevo, byees!