Summary: Bella Swan creía en los finales felices… y en los milagros. Debía de haber sido el destino el que la llavó, tras un accidente, a la casa de Edward en víspera de Navidad. Sólo con mirar una vez aquellos preciosos ojos tristes, decidió que haría todo lo posible para que en ellos volviera a brillar la felicidad…


Capitulo 6: Verdad

Los terrenos que había comprado Jake estaban en una calle ancha en la que había arces alineados. Muchas de las casas nuevas estaban ya ocupadas, y todas brillaban de esplendor.

Soplaba algo de viento, y al salir del coche, Bella tembló. Se abrochó la chaqueta y metió las manos en los bolsillos.

- Y bien - dijo Edward - ¿qué te parece?

- Es un lugar muy bonito. Mira esos árboles de ahí atrás… seguro que en verano dan una buena sombra.

Cruzaron la calle y se adentraron en los terrenos. Sus pisadas hacían crujir la nieve.

- La parte de atrás de la casa da al sur, así que dará el sol todo el día - comentó Edward.

- Entonces la cocina debería de estar detrás ¿no crees? Con puertas a un patio que diera al jardín. Y tendrá que ser una cocina moderna y grande, porque Jake… planea dar un montón de fiestas.

Bella escuchó su propia voz, afectada y artificial, y apretó los dientes. Odiaba fingir que seguía comprometida, y odiaba también la molesta situación en que se encontraba con Edward. No podía decirle que no iba a casarse con Jake, pero sí había algo que podía hacer para relajar la tensión. De pronto se paró.

Edward frunció el ceño y la imitó.

- ¿Qué ocurre? - preguntó tenso.

Bella respiró hondo y habló lo más rápido posible para que él no pudiera interrumpirla.

- Rompí mi compromiso con Jake justo antes de ir a Forks en Navidad. No te mentí. No estaba comprometida. De verdad... - suspiró - no te mentí.

El viento hacía que los ojos de Cullen brillaran y le retiraba el pelo de la frente. Se quedó mirándola y los minutos fueron pasando mientras él asimilaba lo que ella acababa de decir. Bella pudo contar hasta quince antes de que él respondiera.

- ¿Porque me lo dices?

- Porque... no se... solo quería aclararlo

- ¿Porque? - Insistió el acercandose a ella lentamente.

- Porque... si - suspiró y bajó su mirada al suelo - Solo porque si. Necesitaba decirtelo.

- Dimelo, Bella. ¿Porque necesitabas decirmelo?

- Eres muy insistente... ¿te lo han dicho? - dijo Bella mientras el la miraba fijamente esperando una respuesta. No era una mirada fría ni dura. Era su mirada, la de su Edward. El hombre tierno y considerado había vuelto y frente a eso no pudo evitar sincerarse mientras se sonrojaba - no soporto que... que te apartes, que me juzgues, que seas frío conmigo por algo que no es cierto.

- Bella, yo... - Edward tenía la mirada torturada como si librara una intensa lucha interna - Siento… siento haberte llamado mentirosa.

- Es-esta b-bien

- Es solo que... - continuó Edward desordenando su cabello y fijando su verde mirada en ella.

- ¿Que? - lo instó Bella a que continuara - ¿Que Edward? Por favor, confía en mi.

En ese momentó Bella no pensó y solo actuó dejandose llevar por todas las sensaciones que la inundaban. Acortó la distancia entre ellos, levanto su mano y acarició la mejilla de Edward provocando que este cerrara sus ojos al sentir aquella caricia. "No estaba equivocada" pensó Bella. Su piel era suave. Increiblemente suave. Estuvieron así, disfrutando de ese momento hasta que Edward finalmente rompió el silencio.

- No es facil confiar, Bella. Al menos no para mi - dijo mientras abría sus ojos y los fijaba en ella reflejando un gran sufrimiento - Pero quiero. Creeme. Es solo que... cuando te vi con el... en el restaurante... fue como un balde de agua fría ¿sabes? Y luego hiciste como que no nos conociamos y...

- Lo se. Lo siento - dijo avergonzada mientras apartaba su mano del rostro de Edward - No supe manejar la situación.

- Yo tampoco - dijo Edward mirando sus manos.

De repente Edward sorprendió completamente a la mujer parada frente a él haciendo algo que la dejó con el corazón latiendo a un ritmo frenético. Lentamente Edward tomó sus manos y entrelazó sus dedos con los de Bella. En ese instante Edward bajó todas sus defensas. Su coraza. Y se mostraba tal cual era. Un hombre roto, triste y agobiado, pero increiblemente sensible y con una gran ternura.

- Estas rompiendo todos mis esquemas, Bella

- Y eso...¿es malo?

- No lo se. Sinceramente, no lo se.

Edward estuvo mirándola durante otro rato más, y ella estaba a punto de preguntarle qué estaba pensando cuando él añadió.

- Siento curiosidad por saber una cosa - dijo casi murmurando.

- ¿Qué cosa?

- Tú eres diferente del resto de las mujeres con las que suele ir Black del brazo…

- ¿Y cómo son esas mujeres?

- Ricas, sofisticadas, frágiles - sonrió - Snobs.

- Eso es un… ¿cumplido?

Edward sonrió. No una sonrisa falsa, sarcastica o irónica. Su sonrisa. Una autentica sonrisa.

- Es raro que pase una semana sin que se lea el nombre de Jake en la prensa amarilla, pero… no recuerdo haber leído el tuyo… es decir, me refiero a antes del compromiso. Es evidente que él y tú no se mueven en los mismos círculos. ¿Cómo diablos se conocieron?

- Bueno… Jake es el propietario del bloque de edificios que están frente a tu oficina. Hace un año, más o menos, iba a venderlo, y trajo a un posible comprador a mi tienda para que echara un vistazo. Así fue como nos conocimos.

- ¿Y fue... amor a primera vista?

- Según Jake, para él si…

- ¿Y para ti?

- A mí me costó algo más de tiempo - contestó Bella encogiéndose de hombros.

- ¿La boda es en septiembre? - Preguntó Edward mientras separaba sus manos de las de Bella y las metía a los bolsillos de su abrigo. Inmediatamente, ambos extrañaron el contacto del otro.

Septiembre era el mes que Jake había elegido, no ella. Ella sólo había aceptado para complacerlo.

- ¿Cómo lo sabes?

- Tu cuñada, Rosalie, me lo dijo.

- ¿Rosalie?

- Estuve hablando con ella antes de marcharme.

- Es la esposa de mi hermano mayor, Emmett.

- Y tiene muy buena opinión de ti - dijo Edward sonriendo, gesto que llenaba de esperanza a Bella.

- Lo sé. Yo también de ella. La quiero mucho.

- Sin embargo… no le gusta mucho tu futuro marido.

- ¿Te lo dijo ella?

- Más o menos, pero en pocas palabras.

- ¿Me equivoco al pensar que a ti tampoco te gusta mucho? - preguntó ella de pronto.

- Lo que verdaderamente importa es que le guste a la mujer con la que se va a casar - fue su educada respuesta.

- Sí - afirmó ella conteniendo una sonrisa irónica que trataba de asomarse a sus labios - Eso es lo que importa.

- Pero… se pelearon.

- Como dijo Shakespeare, "los caminos del amor verdadero…

- … nunca son fáciles" - añadió Edward terminando la frase por ella - Supongo que no fue más que un ligera discusión que no afectó mucho su relación…

- ¿Por qué estás tan seguro?

- Porque hicieron las paces muy pronto.

- ¿Y cómo sabes eso?

- Antes de marcharme de Forks miré hacia tu casa y vi que Black había tomado posesión de su novia de inmediato.

- Ah! - exclamó Bella extrañada - Pues yo sí creí que se trataba de algo serio. Para mi no fue solo una… ligera discusión.

- ¿Y por qué fue?

Bella frunció el ceño, se quedó mirándolo y pensó en contestarle que se metiera en sus propios asuntos. Estaría perfectamente justificado que le diera esa respuesta, pero, para su sorpresa, no lo hizo. No quería romper el pequeño vínculo que habían formado. El aún era Su Edward. El Edward frío y gruñon aun no aparecía y eso la hacía inmensamente feliz.

- Jake y yo no estábamos de acuerdo sobre dónde pasar la Navidad. Le habíamos prometido a mis padres que iríamos a Forks, pero en la fiesta de su casa los Stanley nos invitaron a Aspen. Él aceptó, y yo me enfadé y… le devolví el anillo.

- Pero al final él apareció en Forks, porque…

- Porque cuando estaba haciendo la maleta para irse a esquiar se dio cuenta de que con quien quería estar… era conmigo.

Edward se quedó callado durante unos minutos y luego, en un tono que la molestó por su dureza, añadió.

- Ya veo… ¿y qué les dijo Black a los Stanley?

- La verdad… que tenía otros planes y que debía que rechazar su invitación. Me dijo que lo comprendieron.

- Tu novio es le mejor ¿verdad?

Era imposible malinterpretar el sarcasmo de sus palabras. Definitivamente Edward el gruñon apareció nuevamente y Bella se sintió herida por el comentario a pesar del cambio de sus sentimientos hacia Jake.

- ¿No crees que eres un poco hipócrita aceptando este trabajo si Jake no es de tu agrado?

- Los negocios son los negocios, y éste es un asunto de negocios ¿no?

Bella se acobardó. El tono afilado de Edward era un nuevo ataque que acababa con todo lo que habían avanzado.

- Sí, negocios. - contestó comenzando a caminar de nuevo - así que sigamos.

Edward la llevó de vuelta a la tienda una hora más tarde. Mientras la observaba caminar maldijo para sus adentros. ¿Cómo había podido comportarse así?, se preguntó ¿Cómo había podido desahogarse con ella por el desagrado que le causaba Black? Se había vuelto loco de rabia al oírla decir que Black la había seguido hasta Forks porque no podía soportar pasar las Navidades sin ella. Jake era un maldito cerdo, y sabía perfectamente que el refugio de Aspen de los Stanley había ardido por completo dos días antes de Navidad. La propia Jessica Stanley se lo había comentado a él, cuando le encargó que volviera a diseñarle una nueva casa en ese lugar, y casualmente le había comentado también que Black había llegado hasta el aeropuerto antes de que ella pudiera detenerlo.

¿Qué podía ver una mujer como Bella Swan en un tipo como aquél? No podía comprenderlo. Pero no era asunto suyo. No podía decirle la verdad. Si ella estaba ciega y no veía con quién iba a casarse tendría que cargar con las consecuencias. Había estado a punto de soltárselo, reflexionó volviendo a maldecir. ¿Por qué no lo había hecho? Quizá para que ella no lo odiara. ¿No odiaba siempre la gente al mensajero que llevaba las malas noticias? Y el no quería su odio. No despues de lo que compartieron. De haber sentido su mano acariciar su mejilla. Jamás se había sentido así... sobretodo cuando tomó sus manos. Fue un error. Un error que no volvera a cometer.

Hubiera deseado no aceptar aquel trabajo. Verla iba a ser un infierno, peor que un infierno. Observar aquellos ojos chocolates, inhalar su fragancia dulce y sensual, e imaginarla en la cama con Black… era suficiente como para conducir a cualquier hombre a la bebida.

***

A la mañana siguiente, a las diez y media, Bella estaba de pie delante del escaparate admirando el cartel de "Sé Mío, Dulce San Valentín", cuando Emily la llamó para que contestara al teléfono. Era Edward, para su sorpresa. Le había dicho que se pondría en contacto con ella en un par de días, pero no esperaba que lo hiciera tan pronto.

- ¿Puedes disponer de una hora o dos esta mañana? - preguntó él.

- Pues… en este momento estamos bastante ocupadas…

- ¿Y esta noche, cuando hayas cerrado?

- Claro. ¿Dónde quieres que nos encontremos? - preguntó Bella en un tono tan frío como el de él.

- Aquí. Toma el ascensor hasta el segundo piso. Mi oficina está al final del pasillo.

- Entonces te veré a las cinco y media.

Aquella noche, después de un día agotador, Bella no pudo marcharse hasta bien pasadas las cinco y media. Cruzó la calle a toda prisa y se apresuró a entrar en el edificio de C.C. Cuando llegó estaba sin aliento, y al salir del ascensor se sintió desfallecer. Edward le abrió la puerta.

- Hol… ¿Qué ocurre? - preguntó preocupado arrastrándola adentro y haciéndola sentarse en una silla giratoria delante de su mesa.

Bella se sentó suspirando aliviada. Nunca había estado en la oficina de un arquitecto, pero aquélla estaba bien iluminada, y era espaciosa y limpia. Cerca de la mesa de caoba había una tabla de dibujo con un taburete alto y una lámpara fluorescente. A lo largo de toda la pared había una ventana corrida con increíbles vistas sobre, por supuesto, Happyland Toy Store, su tienda. Eso lo sabía muy bien. Edward le tendió un vaso de agua. Bebió un poco y se lo devolvió.

- Gracias.

- ¿Estas bien? - preguntó él dejando el vaso sobre una mesa incandose frente a ella. Al ver lo pálida que estaba no pudo evitar tocar su rostro una y otra vez.

- Si. Bien. Sólo me he mareado un momento - al sentir las cariciar de Edward y notar su sincera preocupación, se sorojó haciendo que el color volviera a su rostro.

- ¿Cuándo comiste por última vez?

- Pues… - sonrió - Creo que he comido nada desde el desayuno. Esta mañana se ha desatado un infierno!! Creo que a la hora de comer tomé un café y…

- Bella! ¿Como no has comido algo?! Escucha, ¿por qué no salimos y tomamos algo? Hay una pizzeria a sólo unas manzanas de aquí. Podemos hablar allí.

Bella dudó, pero cuando escuchó las quejas de su estómago aceptó.

- No puedo oponerme.

- Me temo que no! - contestó él sonriendo y cruzando la habitación para recoger la chaqueta y ponérsela - Bien, vamos. Maldita sea! Estaba esperando una llamada - se quedó pensativo un momento y luego añadió - ¿Sabes qué…? Volveré a llamar.

Edward descolgó el teléfono y marcó el número mientras Bella seguía sentada frente a su escritorio..

- Hola, soy Edward. Recibí tu mensaje. Me parece bien salir mañana a cenar, pero creo que llegaré un poco tarde - Bella escuchó una voz femenina hablando al otro lado de la línea. Edward añadió - Te recogeré a las ocho y media - de nuevo la voz femenina habló, pero él la interrumpió - No puedo hablar contigo ahora, Lauren. Salgo en este momento del despacho con un cliente. Te veré mañana.

Era claro que en todo Seattle había un montón de Laurens, pero Bella sólo pudo pensar en una: en la famosísima Lauren Mallory. Hermosa, sofisticada, y rubia, pertenecía a una de las familias más antiguas y respetadas de la ciudad. Durante algún tiempo, ella y Jake habían sido el blanco de los cotilleos de la prensa, pero aunque eso había ocurrido mucho antes de que ella lo conociera, Lauren había dejado bien claro que se sentiría encantada de volver a hundir sus garras en él. Pero, al parecer, en ese momento tenía los ojos puestos en otra persona. En Edward Cullen.

Bella se quedó helada y molesta al comprenderlo pero, en realidad, no quiso seguir pensando en ello.

***

- Veo por la expresión de tu rostro que hemos venido al lugar indicado - comentó Edward mirándola por encima del mantel de Mamma Mia Pizzas - ¿Qué vas a comer?

Los ojos de ambos se encontraron, y Bella sintió una atracción ya por entonces familiar, aunque no por ello menos perturbadora.

- Pues… a ver… no me gustan las anchoas. ¿Y a ti?

- A mí sí, pero puedo vivir sin ellas.

- ¿Algún otro inconveniente? - Bella sacudió la cabeza – Bien - dijo Edward devolviéndole las cartas al camarero - Comeremos una especial de pepperoni grande, pero sin anchoas ¿Qué quieres para beber?

- Una coca cola

- Y dos coca colas. Gracias - añadió dirigiéndose al camarero.

Edward se recostó sobre la silla y la miró indecisamente. Bella se sintió incómoda y volvió la cabeza hacia la calle. ¿Por qué tenía la sensación de que Edward siempre le ganaba, a pesar de que aún no hubieran dicho una sola palabra? ¿Acaso disfrutaba viéndola tensa?, se preguntó. Eso, al menos, era lo que parecía. Bueno, quizás, para variar, podría intentar hacerla sentir mal. Esperó a que el camarero les sirviera las bebidas y, con los ojos fijos en él, dijo casi en susurros.

- ¿Edward? Pues... cuando pensaste que te había mentido, en Forks, te molestaste bastante... - suspiró - pero, cuando te pregunté cómo te ganabas la vida, me dijiste… lo recuerdo bien… "dibujo" - el tono de Bella estaba lleno de curiosidad - Yo supuse que eras un artista y que vivías allí, y estoy segura de que tú te diste cuenta. ¿Por qué esa mentira a medias?

Bella esperaba que él no se molestara, pero en lugar de ello y para su consternación, se puso serio y respondió.

- No creo te guste saber la respuesta.

- Inténtalo.

- No va a gustarte, Bella. En serio.

- Deja que sea yo quien lo juzgue.

Edward se encogió de hombros y respondió soltando un suspiro.

- Bueno... cuando me contaste que tenías una tienda enseguida supe que éramos vecinos, pero por supuesto, tú no lo sabías. Yo no quería verme envuelto en ningún compromiso... serio, y pensé que si cedía a la tentación y te llevaba a la cama; luego, de vuelta en Seattle, quizá correría el peligro de que tú…

- ¿Cómo?!!! ¿Si cedías a la tentación y me llevabas a la cama?!! No puedo creer lo que estoy escuchando! Déjame que te diga algo, señor Cullen! Acostarme contigo sería lo último que se me podría ocurrir… y sugerir que si hubieras cedido a la tentación, yo, después, iba a ser una CARGA para ti, es una estupidez - se inclinó sobre la mesa y lo miró - Yo nunca me relacionaría con un hombre que no cree en ninguna de las cosas en las que yo creo… y eso incluye la Navidad!

- Eh, para! - exclamó Edward levantando las manos para detener aquel chorro de palabras. Ella obedeció, pero ni sus mejillas perdieron el color, ni sus puños se relajaron, ni su corazón dejó de latir airado. Le hubiera estampado un pedazo de pizza en la cara si la hubiera tenido a mano - Te avisé de que no iba a gustarte mi respuesta, pero insististe…

- Disculpen - los interrumpió el camarero poniendo sobre la mesa una enorme y deliciosa pizza - Mi nombre es Andre, y voy a ser su camarero esta noche. Que disfruten!

Bella frunció el ceño y miró la pizza. Tenía un aspecto estupendo, en su punto, tal y como le gustaba. Hubiera deseado arrojársela a la cara, pero comérsela también era una tentación.

- Adelante! - dijo Edward con voz suave, aterciopelada. Bella comprendió por su modo de sonreír que le había leído el pensamiento - La elección es tuya. Aunque siempre queda una tercera opción, desde luego. Puedes marcharte rabiosa y dejar toda la pizza para mí.

El estómago de Bella volvió a rugir. La boca se le hacía agua. Tomó la espátula y se sirvió el trozo más grande. Luego se la tendió con los ojos fijos en el plato, y retiró la mano con disgusto cuando él la rozó deliberadamente.

- Que disfrutes! - repitió Edward

- Si claro! - gruñó


Hola!

No se ustedes, pero a mi me da tanta pena Edward :( pobrecito. Pero hoy fue un gran avance para el... ser sincero con Bella no fue nada facil, pero poco a poco nuestro Edward dejara de ser un amargado y no necesito ser Alice para verlo... simplemente lo se jajajaja Sé que quizas quieren mas acción o contacto entre Bella y Edward, pero él ha sufrido mucho y es una relación que va paso a paso... lo siento si es que en ese sentido las estoy defraudando u.u pero siento que a su modo, es una relación bastante intensa... esos pequeños momentos entre ellos son muy intensos xD es mi humilde opinion xD

Muuuchas gracias queridas lectoras por sus reviews que me alegran la vida! y tratare de actualizar lo antes posible ya que con todos los preparativos para recibir el 2010, mi casa es un caos! xD

Nos vemos en el proximo capítulo Y NO OLVIDEN DEJAR SUS REVIEWS!!

FELIZ AÑO NUEVO!

Un abrazo!

PollyCox99