Summary: Bella Swan creía en los finales felices… y en los milagros. Debía de haber sido el destino el que la llavó, tras un accidente, a la casa de Edward en víspera de Navidad. Sólo con mirar una vez aquellos preciosos ojos tristes, decidió que haría todo lo posible para que en ellos volviera a brillar la felicidad…Todos humanos.
Capitulo 7: Cita
Cuando salieron de la pizzeria la nieve caía ligera. Debía de llevar un rato nevando, pensó Bella, porque había nieve intacta sobre el pavimento. Después de calmar su enfado habían estado hablando con tanta animación sobre los proyectos de la casa que no se había dado cuenta de que había cambiado el tiempo. Incluso había olvidado que debía dejar de mirar aquellos ojos verde esmeralda mientras lo escuchaba hablar sobre solariums, piscinas cubiertas, luces en el techo, calor natural, atrios… Los temas de conversación de Edward eran infinitos, y todos ellos fascinantes.
Bella se estremeció mirando los copos de nieve y se subió el cuello de la chaqueta.
- Me imagino que tienes el coche estacionado en la tienda - comentó él - Te llevaré allí.
- Pues, digamos que de momento… no tengo coche…
- ¿Aun no tienes coche?
- No, aún no. He estado utilizando el autobús… de modo que podemos despedirnos aquí. Hay una parada justo a la vuelta de la esquina.
- Yo te llevaré - contestó él tomándola del brazo y llevándola hasta su coche.
Bella trató de soltarse, pero él la agarraba con firmeza.
- No es necesario – protestó - puedo tomar el autobús…
- No voy a dejarte aquí sola en plena noche.
Edward le abrió la puerta y después de una pequeña lucha, ella se rindió a la tentación de volver cómodamente a casa. Murmuró un "gracias" y se sentó. Él cerró la puerta, rodeó el coche y tomó asiento al volante. Se abrochó el cinturón y arrancó.
- Así que… - preguntó torciendo el volante y saliendo a la calle - … A casa de Black ¿cierto?
- ¿Cómo dices?
- ¿No es allí a donde quieres que te lleve? - volvió a preguntar impaciente - Vives con él ¿no?
- Eso es mucho suponer.
- Bueno, están comprometidos - se encogió de hombros - así que no creo que sea tan descabellado suponer que… se acuestan juntos…
Aquella no era la conversación que hubiera deseado mantener con Edward Cullen. Nunca admitiría ante él que jamás se había acostado con Jake, aunque estuviera a punto de romper el compromiso. No era asunto suyo, reflexionó, y… además, podía imaginar perfectamente la sorpresa que eso le habría causado.
- Es posible acostarse con un hombre sin vivir con él - contestó fastidiada - De todos modos comparto un apartamento con una amiga.
Bella le dijo la dirección y desvió la mirada dándole a entender que aquella conversación había terminado. Él no intentó retomarla, y el silencio se apoderó de ambos. Quince minutos más tarde paró frente a la casa. Cuando fue a salir para abrirle la puerta ella se apresuró a decir:
- No te molestes, puedo ir…
- No es ninguna molestia.
Edward rodeó el coche mientras los copos de nieve le iban cayendo en el pelo y los hombros. Caminaron juntos hasta la casa, y al llegar, Bella lo miró.
- Muchas gracias por la cena… y por traerme a casa. ¿Cuándo volveremos a vernos? - preguntó intentando aparentar indiferencia, lo cual resultaba difícil teniendo en cuenta la forma en que él la miraba.
- ¿Cuándo quieres que volvamos a vernos? - preguntó él a su vez apartando un copo de nieve de su nariz.
Bella dio un paso atrás.
- Eso depende de ti, ¿no crees? - contestó enfadada consigo misma por ser incapaz de controlar sus emociones.
Edward no obstante, no podía saber contra quién iba dirigido aquel enfado, así que contestó:
- ¿Qué te parece el sábado? Tendría tiempo para trabajar sobre algunos de los aspectos sobre los que hemos estado hablando, y podría dibujar algunos borradores para que les echaras un vistazo. Llama a mi secretaria, ella te dará una cita. ¿Te parece bien por la tarde?
- Podría ser.
Bella abrió el bolso y se inclinó para buscar las llaves. Su pelo se balanceó entonces hacia adelante haciéndole imposible ver lo que había dentro, pero antes de que pudiera apartárselo, Edward alargó el brazo y le retiró los rizos. Sus dedos le acariciaron la nuca. Bella se quedó helada. Sintió que él contenía el aliento, sintió el contacto de su piel. La adrenalina comenzó a recorrer su cuerpo como un torbellino, haciéndola casi desmayarse. Musitó una protesta y apartó la mano de su nuca, apoyándose contra la puerta. Entonces sus miradas se encontraron.
- Tú también lo sientes ¿verdad? - dijo Edward afirmando más que preguntando.
- ¿Qué es lo que esperas que te conteste?
- Espero que me contestes la verdad
- ¿Y cual es la verdad?
- Que hay algo entre nosotros…
- No hay nada entre nosotros - afirmó ella evitando la mirada de Edward sabiendo que no era cierto.
- Dímelo mirándome a los ojos, Bella.
- No… Edward por favor. Dejemos las cosas así ¿está bien? No hay nada. Punto.
Hubiera deseado llevar el pelo recogido para evitar toda aquella escena. ¿O era inevitable? ¿Habría encontrado él algún otro modo de tocarla?
- Pero podría haberlo ¿no es cierto? - volvió a preguntar - Si tú no estuvieras comprometida…
- ¿Te refieres a una aventura? Sé que tú no estás disponible en el mercado para nada "serio." No, señor Cullen, no estaría interesada en mantener ninguna aventura contigo…
Luego de soltar esa declaración, Bella lo miró fijamente tratando de decifrar todos los misterios que escondía Edward Cullen, hasta que finalmente Edward rompió el silencio.
- ¿En qué piensas? - preguntó Edward en voz baja.
- En qué tipo de hombre eres - susurró ella.
- ¿Por qué? - preguntó él sorprendido.
- Porque soy... ¿curiosa? - sonrió ella.
- ¿Qué tipo de hombre crees que soy?
- Creo que... tienes carácter.
- No lo niego - sonrió
- Que eres sincero.
- Eso espero. ¿Algo más?
- Bella! Eh, espera!
Bella volvió la cabeza sobresaltada y vio a Angela corriendo hacia ellos bajo la nieve, con el pelo castaño y la parca cubiertos de copos. Sonreía ligeramente, pero su sonrisa se amplió al ver a Edward
- Hola, Angela - se apresuró a contestar esperando que su amiga no notara la tensión. Entonces miró la cajita que sostenía y no pudo evitar sonreír - Ya veo que has estado en la nueva heladería…
Edward se aclaró la garganta. Según parecía no le gustaba que lo ignoraran. Además, pensó Bella, era una cuestión de educación
- Angela, éste es Edward Cullen, es el arquitecto del que te hablé. Señor Cullen… - anunció viendo cómo él levantaba una ceja ante tanta formalidad - ésta es Angela Weber.
Angela estrechó con energía la mano que Edward le ofrecía mientras lo sometía a un examen penetrante. Debía de gustarle lo que estaba viendo, porque enseguida añadió:
- Acabo de comprar helado de chocolate blanco con trocitos de chocolate y fresas ¿Quieres subir a tomar un café y el postre?
- Angela! - exclamó Bella mirándola de un modo muy expresivo, que a pesar de todo, ella ignoró - El señor Cullen seguramente tiene prisa por volver a casa…
- No - se apresuró él a decir - no tengo ninguna prisa. Además siento una irresistible atracción por el helado de chocolate… eso por no mencionar el hermoso cabello castaño que tienes - añadió riendo y mirando a Angela de un modo que la hizo ruborizarse.
Bella se sonrojo, pero no de vergüenza. Los celos se apoderaron de ella haciéndola enrojecer como nunca antes lo había hecho. Aquel hombre era un mujeriego de primer orden. Hacía sólo un minuto que acababa de sugerirle que tuvieran una aventura, y de pronto mostraba interés por Angela.
Subió molesta en el ascensor y, al llegar al apartamento, se excusó y se metió en el dormitorio. Edward era el invitado de Angela, así que era ella quien debía entretenerlo. Se quitó la chaqueta, la tiró encima de la cama, y se dirigió al baño, no sin antes ahogar un grito en la almohada.
Se miró en el espejo y se recogió el pelo, pero mientras lo hacía vio sus ojos desafiantes y brillantes de ira. Entonces comprendió que Edward enseguida adivinaría por qué se había cambiado de peinado. Se daría cuenta de cuánto le había perturbado que deslizara sus dedos por el cabello.
Murmuró algo irritada, se quitó la coleta, y se cepilló el pelo hasta que quedara electrificado. Eso le enseñaría. Si intentaba acariciarla de nuevo vería lo que ocurría. Con un poco de suerte se electrocutaría, pensó decidida.
Le llevó un rato largo calmarse. Sólo cuando sintió que lograba controlarse volvió al salón. Angela y Edward estaban de pie, juntos, cerca de la mesa de café. Y se estaban riendo!! A carcajadas. ¿Pero sobre qué?
- Sí, pero ahí estabas tú - dijo Angela haciendo un gesto con el puño y riendo - El café estará listo en un minuto. Empezaremos por el postre.
Sobre la mesa de café había tres platos con una generosa porción de helado. Edward se quedó de pie hasta que ambas se sentaron, y entonces, a pesar de que Bella esperaba que se sentara a su lado, se apoyó sobre el brazo del sillón de Angela.
Angela se metió una cucharada de helado en la boca y, segundos más tarde, exclamó con voz de ensoñación:
- Exquisito! - mientras lo decía miraba a Edward, de modo que Bella tuvo que preguntarse si se refería al helado o al hecho de estar sentada junto a semejante hombre - Edward y yo - añadió mirando a Bella - acabamos de descubrir que nos gustan exactamente las mismas películas!! Ha visto "Cuatro Bodas y un Funeral" más veces que yo!
- Y otra cosa más – añadió Edward meneando la cuchara como para enfatizar sus palabras - Hemos descubierto que a ambos nos gusta escuchar Claro de Luna para relajarnos…
- Y escucha esto, Bells! - los ojos de Bella brillaban - Edward y yo llevamos años acudiendo a la misma librería, y a los dos nos encanta la sección de misterio.
- Y el escritor favorito de Angela es P.D. James…
- Igual que el de Edward! - terminó la frase Angela triunfante - ¿No es una verdadera coincidencia?
El helado le estaba sabiendo a nadaa. Hubiera deseado gritarle a Angela que todas aquellas cosas eran sus favoritas también, que había sido ella quien la había arrastrado a ver la película de Hugh Grant, ella quien la hizo escuchar a Debussy, y ella quien le prestó su primera novela de P.D. James. Si alguien podía reclamar tener los mismos gustos que Edward, ésa era ella!!
- Es fascinante - dijo tragándose el helado de golpe - Por cierto, creo que van a estrenar la última película de Hugh Grant el próximo viernes, así que como a los dos les gusta TANTO, pueden ir a verla juntos.
Si pensaba que sugiriendo aquello iba a pillar a Edward en falso, se equivocaba. No tardó en aceptar la sugerencia, diciendo de inmediato:
- ¿Este viernes por la noche? ¿Qué te parece, Angela?
- Muy bien…
- ¿Pero no tenías una cita para salir con Ben el viernes por la noche? - inquirió Bella incapaz de evitar que aquellas palabras escaparan de su boca.
- Bah! Ben?! - exclamó con un gesto despectivo - Es historia. Así que, Edward… ¿iremos a la primera función?
- Claro que no! – sonrió - Vayamos primero a cenar y luego a la última sesión. Te llevaré a una pizzería magnífica! Bella y yo hemos cenado allí esta noche, ella misma puede recomendártela… ¿verdad, Bella?
Por un momento, Bella no pudo evitat quedarse mirándolo. Todo había ocurrido demasiado deprisa…
- ¿Bella? - la llamó Angela como desde otro mundo.
- Mmm? - asintió volviendo en sí – Ah!! sí, la pizzería! Claro que te la recomiendo - aseguró tratando de sonreír sin que sus labios se dignaran a cooperar.
Finalmente sus labios se curvaron en una ligera sonrisa, pero muy brevemente. Debería sentirse feliz por Angela, al fin y al cabo había conseguido una cita con un hombre muy atractivo. Pero no lo estaba. Se sentía deprimida, e incluso desgraciada. ¿Pero por qué? No era porque estuviera celosa, se dijo a sí misma. Por supuesto que ésa no era la razón. Edward no sólo era un soltero de vocación, sino que además ni siquiera celebraba Navidad.
Quizás, lo que la molestaba era que él no la hubiera invitado también a ella. No hubiera aceptado, por supuesto… pero a pesar de todo, a pesar de todos sus defectos, que eran muchos, nunca hubiera pensado que era un mal educado. Aquella incoherencia en su comportamiento la confundía, la confundía profundamente.
Cuando Edward se fue, Angela canturreó en voz baja llena de excitación, impaciente por hablar sobre aquella cita con ella. Pero Bella, a pesar de sentirse el bicho más bajo sobre la faz de la tierra, puso de pretexto un dolor de cabeza y se marchó a la cama.
A la mañana siguiente, cuando se despertó, Angela se había ido a trabajar. Bella se alegró, pero al mismo tiempo se sintió culpable. Aún no había conseguido hacerse a la idea de que ella y Edward salieran juntos.
El viernes, al volver del trabajo, Angela estaba vestida para salir. Estaba de pie delante de la chimenea, admirando su reflejo en el espejo que había sobre la repisa. Al oír el saludo de Bella se volvió con una enorme sonrisa en los labios.
- Bells, te he estado esperando! - exclamó girando sobre sí misma para mostrarle su atuendo - ¿Qué te parece? He ido de compras durante la hora de la comida y no me pude resistir!
- Estás increible - contestó Bella con sinceridad - ¿Son zapatos nuevas?
- Así es! Bueno… - sus ojos brillaron - es una inversión, ¿no crees? - añadió haciendo un gesto con la mano y volviendo a girar - ¿Quién sabe cómo podría terminar esta noche? Podría ser el comienzo de algo importante! ¿Qué vas a hacer tú?
- Jake ha vuelto - contestó Bella con desánimo - Vamos a salir a cenar.
- Fantástico! - exclamó Angela dando un salto y poniéndose en pie – Ah! y también me he permitido comprarme un frasco de perfume! Te garantizan que cualquier hombre se convertirá en tu esclavo en cuestión de minutos. Dios! tengo que ponerme los aros y el maquillaje… Edward está en el ascensor… no sé cómo no te has tropezado con él. ¿Abrirás la puerta cuando llame?
Bella se sentía como si le hubieran dado un puñetazo. Calló sobre el sofá y, tal y como era de esperar, enseguida sonaron unos golpes en la puerta. Respiró hondo con una profunda sensación de frustración y salió a abrir. Miró primero por la mirilla, y luego se alegró. Aquellos segundos le permitieron recuperar el aliento antes de enfrentarse a él. Vestido con una chaqueta negra de piel y un suéter de cuello alto del mismo color resultaba tan atractivo que se le hizo un nudo en la garganta. Furiosa, abrió la puerta de golpe.
- Entra - dijo en un tono poco amable.
- ¿Has tenido un mal día? - preguntó Edward sorprendido.
Bella cerró de un portazo y pasó por delante de él para dirigirse hacia el salón.
- Siéntate - contestó indicándole el sofá - Angela está casi lista. Si me disculpas, acabo de llegar del trabajo y…
- Espera un segundo.
- ¿Qué? - preguntó Bella dándose la vuelta con mala cara. Y vió algo a lo que no podía resistirse.
Era él. Su Edward. Aquel que derrumbaba todas sus barreras, aquel que eliminaba todo el cinismo para mostrar su verdadera esencia. Su verdadera personalidad. "No ahora por favor" pensó Bella "no ahora que vas a salir con mi amiga."
- Yo… todavía no te he dado las gracias por el osito de peluche - dijo ausente pasándose una mano por el pelo mojado a causa de la lluvia - Lo encontré aquella misma noche, al volver a mi casa. ¿Por qué me lo…?
- Fue sólo un impulso – "Sé fuerte, Bella. Piensa en Angela" reflexionaba una y otra vez.
- ¿Y ahora te arrepientes? - preguntó Edward con el ceño fruncido y un tanto apenado
- N-no puedo contestar a esa pregunta, ¿no crees?… No sé si te gustó. Ni siquiera sé si tenías ya un armario lleno de ositos de tu infancia.
- No, no tengo ningún recuerdo de mi infancia - contestó él bajando los ojos.
Una extraña tensión se apoderó entonces de ambos, una tensión que Bella no había sentido nunca antes. Hubiera querido preguntarle por qué no guardaba ningún recuerdo de su infancia. La mayor parte de la gente conservaba algo que le recordara los momentos más importantes de su vida. No obstante, sentía que si preguntaba, él se cerraría y no obtendría respuesta.
- Si no lo quieres puedes regalárselo a quien quieras…
- Al principio me tomó por sorpresa – dijo sonriendo mirándola con aquellos brillantes ojos verdes – pero ahora… ni siquiera puedo dormir sin tenerlo a mi lado.
- Edward…
- Mi almohada olía a tu perfume – dijo interrumpiéndola acercándose a ella - Cuando me desperté a la mañana siguiente, medio en sueños, pensé que estabas tumbada junto a mí.
Bella apoyó una mano sobre el respaldo del sillón para guardar el equilibrio, y se imaginó a sí misma, junto a aquel hombre, tumbada sobre la cama. Aquella imagen la sacudió en su interior, la hizo experimentar algo que nunca antes había sentido.
- ¿Por qué me dices esas cosas? - preguntó sin poder evitar que aquellas palabras salieran de su garganta, medio ronca.
Edward se acercó mucho más a ella. Sabía que tenía que dar un paso atrás, pero se sentía incapaz de moverse.
- Bella ¿Tienes idea de cómo me sentí cuando comprendí que sólo estaba soñando? - su voz sonaba algo triste, y sus ojos lanzaban destellos. La agarró de los hombros y la atrajo hacia sí. Enmarcó la cara de Bella con sus manos haciendo que sus rostros estuvieran tan cerca que podía sentir el calor de su boca en los labios - ¿De cómo me sentí cuando recordé que ya estabas comprometida?
Bella se soltó. Estaba pálida.
- No es justo. No es justo que hagas esto…
- ¿Que haga que?
- Que seas mi Edward! – Dijo Bella moviendo sus manos exasperada – No ahora!
- ¿MI Edward? – dijo el sonriendo con un brillo especial, que nunca antes había visto, en sus ojos - ¿A que te refieres con TU Edward?
- Uh? Bueno… - dijo sonrojada incapaz de continuar.
- ¿Y bien? – dijo el sonriendo como nunca, acercándose a ella y tomando sus manos. Bella soltó un gran suspiro y continuó.
- A esto – dijo Bella levantando las manos de ambos entrelazadas – hay veces en que te comportas de una manera totalmente diferente a como sueles hacerlo constantemente. Eres transparente, tus ojos… Dios! son tan expresivos que… - vió la expresión de Edward que la miraba fijamente y se sonrojó – Maldición! No se porque te digo todo esto… llámame tonta, pero es lo que siento y…
- No eres tonta. Soy tu Edward. Al menos ahora lo soy.
- Si, lo eres... - se interrumpió.
En ese momento, ella lo abrazó e hizo lo que deseaba hacer. Posó sus labios sobre los de Edward y lo besó. Su boca era firme, como el resto de su cuerpo, pero suave y generosa a la vez, como él. Aunque al principio lo sorprendió, Edward reaccionó rápidamente estrechándola contra sí y besándola también. Bella estaba encantada y sintió el corazón de Edward latir a toda potencia, como si se le fuera a salir del pecho.
- Bella... - dijo él besándole la cara con un peculiar brillo en sus ojos y una sonrisa.
- Bella!! tomaré tus aretes! - se escuchó el grito de Angela rompiendo la burbuja en la que Bella se encontraba. Maldición! Besó a Edward! ¿Que clase de amiga era?
- Creo que si lo soy. Soy una tonta! - dijo Bella abatida – vas a salir con mi amiga yo diciéndote estas cosas! Y besandote!! Has venido a buscar a Angela... no a mí - contestó con voz temblorosa separándose de el.
Bella se marchó volando del salón escuchando un timido como Edward la llamaba a su espalda. Se sentía fatal ¿Como pudo besarlo? Nada más llegar a la habitación escuchó a su amiga despedirse.
- Te veré luego, Bella!
- Hasta luego - repitió ella sintiéndose desfallecer.
Se apoyó sobre la pared. Apenas podía respirar. Escuchó a Angela reír, a Edward hablando en voz baja, y luego a los dos, riendo. Por último se marcharon.
***
- Cariño - dijo Jake serio desde el otro lado de la mesa del restaurante - Te he echado mucho de menos, y eso me ha hecho darme cuenta de cuáles son mis prioridades. De ahora en adelante vamos a pasar mucho más tiempo juntos - Bella trató de controlar el pánico que aumentaba en su interior. Acababan de terminar de cenar, y aún no había encontrado el momento de decirle que debían romper. Mas ahora despues de todo lo ocurrido con Edward. - Me alegro de que Edward y tú hayan podido reunirse mientras yo estaba fuera. Según parece han adelantado bastante.
- Sí.
- ¿Te cae bien?
- Sí, claro. Estuvimos cenando en una pizzería, y luego me llevó a casa. La verdad es que… - se esforzó por sonreír - él y Angela tenían una cita esta noche. Iban a ir a cenar y al cine.
- Nunca hubiera pensado que Angela era su tipo - contestó Jake - es muy distinta de su difunta esposa. Tanya era toda una mujer, muy nerviosa, puro fuego. Una mujer con clase. Espero que Angela no se haga demasiadas ilusiones. Cullen no es de los que se casan.
"De los que se casan" se repitió Bella en silencio. Ése era un buen modo de comenzar la conversación. Le diría: "Jake, tengo que hablar contigo precisamente sobre ese asunto, sobre el matrimonio. Sobre nuestro matrimonio." De pronto se sintió preparada, así que esperó a que él terminara de hablar.
- Sale con mujeres, pero deja muy claro desde el principio que no está interesado en el matrimonio. Un buen ejemplo es Jessica Stanley…
- Jacob Black, espero que no estés hablando mal de mí…
Bella levantó la cabeza y se sintió frustrada al ver a Jessica Stanley, exquisitamente vestida, de pie delante de ellos. No podía haber aparecido en un momento menos oportuno.
- Jessica! - exclamó Jake.
- Sí, cielo, la misma. Hola, Bella - añadió sin mirarla apenas - Hace siglos que no te veo, Jake. ¿Dónde te metiste en Navidad?
- Pues… - de repente Jake se mostraba nervioso - fui a pasar las vacaciones con Bella y sus padres.
- Has tenido mucha suerte, Bella. Si no llega a ser porque el refugio ardió hubieras pasado la Navidad sola…
- Jessica! - la interrumpió Jake - he estado fuera de la ciudad, y Bella y yo tenemos muchas cosas que hablar. De la casa nueva, de… así que si no te importa…
Jessica no obstante, no mostró ninguna prisa por marcharse.
- ¿Han contratado a Edward como arquitecto ¿verdad? Buena elección. Nosotros también. Va a construirnos un nuevo refugio en Aspen.
- ¿Van a construir un segundo refugio? - preguntó Bella.
- Sí, para sustituir al que se quemó justo antes de Navidad. Dios mío! hubiera sido una tragedia si se llega a quemar un par de días después! Ya sabes que invitamos a unas doce personas ese fin de semana y… - se volvió hacia Jake - según creo tú ya estabas en el aeropuerto cuando mamá consiguió localizarte para decirte que la invitación quedaba cancelada, ¿verdad?
Bella se quedó mirando a Jake con una expresión de incredulidad.
- ¿El refugio se quemó? ¿Cancelaste la invitación? Pero si tú dijiste que…
- Bells! - exclamó Jake poniéndose en pie de golpe - Cálmate, cielo - añadió tirando de ella - Jess, esto ha sido un shock para Bella… no le conté nada del fuego, sabía que iba a reaccionar así. Por favor, ¿serías tan amable de disculparnos? Voy a llevarla a casa.
Jake le clavó los dedos en el brazo, pero Bella ni siquiera se dio cuenta. Quería sacarla de allí antes de que montara una escena, pero ella no tenía intención alguna de hacerlo. Para montar una escena era necesario sentirse descorazonada, y ella no sentía nada. Sólo un vacío enorme. Romper el compromiso iba a ser lo más fácil del mundo.
Hoola!
Chan Chan! Edward y Angela.. seeeh... extraña pareja, pero es que... siempre Angela es la buena, la conciliadora... quise darle a su personalidad un vuelco! Pero no se preocupen, no será una villana, ella es una verdadera amiga de Bella :) Y si... ya tenemos Beso Edward y Bella!!!... y Jacob: es la hora de decir adios compromiso xD te han descubierto!!! Espero que les haya gustado el capitulo! xD
Como puse en mi otra historia, esta vez demoré un poquito mas en actualizar porque la celebración de año nuevo estuvo agoootadora!! pero excelente!!! aun no duermo ¿pueden creerlo? asi que subo este capitulo y me acuesto a dormir! jajajaja Ahhh.. lo olvidaba! Muuuuchisimas gracias por sus reviews!
Ya van quedando pocos capitulos! recuerden que luego me voy a la playa.. asi que a las dos historias que estoy subiendo le kedan poco :( Nos vemos en el proximo capitulo y NO OLVIDEN DEJAR SUS REVIEWS!
Un abrazo!
PollyCox99
