Summary: Bella Swan creía en los finales felices… y en los milagros. Debía de haber sido el destino el que la llevó, tras un accidente, a la casa de Edward en víspera de Navidad. Sólo con mirar una vez aquellos preciosos ojos tristes, decidió que haría todo lo posible para que en ellos volviera a brillar la felicidad…Todos humanos.
Capitulo 10: Despedidas
Después de Semana Santa, Bella sacó del escaparate el anuncio de la Pascua. Iba a guardarlo cuando vio que Emily la esperaba con una caja en la que ponía "Día de la Madre" Sintió que los músculos se le contraían.
- Llévate eso, Emily. No estaremos aquí el Día de la Madre.
- Pero aún estaremos una semana más, y este cartel tiene siempre mucho éxito!
- Me llevaría horas montarlo - suspiró triste - no creo que valga la pena. Además deberíamos comenzar a empaquetar lo que hay en la habitación de atrás. ¿De acuerdo?
- Sí, está bien. Voy a dejar esto y comenzaré a guardar lo de las estanterías.
- Necesitaremos más cajas - añadió Bella - Iré a buscar algunas.
Era una preciosa mañana de abril, casi primaveral, y un aire suave soplaba bajo el cielo azul pastel. Caminó hasta la esquina y esperó a que el semáforo se pusiera verde para cruzar.
- ¿Bella?
Era la voz de Edward. ¿O era sólo su imaginación? Se volvió con los nervios a flor de piel. Era él. Su corazón comenzó a galopar en el pecho como el de un boxeador contra las cuerdas del ring.
- Ah, hola! - contestó sin aliento - ¿Cómo… estas?
Era una pregunta estúpida. Estaba espléndido. Más ancho de hombros de lo que recordaba, con los ojos más verdes, si es que era posible, y… de pronto algo la sorprendió… más delgado. Su mirada era cálida... ¿preocupada? se preguntó.
- Muy… bien ¿Y tú? - frunció el ceño - Estás… diferente.
- ¿Será el pelo, quizás? - preguntó Bella retirándose unas mechas de la frente sonriendo avergonzada - Creo que necesita un buen corte, pero no he tenido tiempo.
- No - contestó él - no es el pelo. Está… exactamente tal y como lo recordaba, hermoso - añadió serio alargando una mano para tocarlo como si no pudiera evitarlo - Como un sueño.
Bella sintió en el estómago algo así como un escalofrío, algo eléctrico, cálido.
- Ah… el semáforo!!! se ha puesto verde!
- Yo no tengo prisa. ¿Y tú?
No, se dijo en silencio, ella tampoco tenía prisa. Podría pasarse la mañana entera mirándolo, la vida entera deseando estar en sus brazos, anhelando sus labios.
- Sí - contestó en voz baja - Yo… tengo bastante prisa.
- Lo lamento. Podríamos haber tomado un café o… algo.
Edward se acercó a ella empujado por la gente que cruzaba la calle. Su fragancia masculina la invadió, la intoxicó. Bella luchó por no perder el control.
- Supe… que fuiste a Aspen a pasar la Semana Santa.
- Sí, estuve con los Mallory. Acabo de terminar la primera fase de su refugio. Supieron que iba a construir uno para los Stanley y quisieron uno propio.
- ¿Todavía no lo terminas?
- No - negó sacudiendo la cabeza – Pero, pasan mucho tiempo allí… al señor Mallory le gusta controlar cómo van las obras.
- ¿Y… Lauren… estaba también? - preguntó incapaz de resistirse.
- Si, ella también estaba - contestó él serio.
- Ya veo – respondió Bella mientras por su mente aparecía la imagen de Lauren y Edward bajando por una de las cumbres más peligrosas de la montaña. Luego, celosa, imaginó una avalancha de nieve que los enterraba a ambos helando todos sus deseos - Bueno, me alegro de que lo pasaras bien.
- Lauren… lo pasó muy bien - contestó él con ojos divertidos - Conoció a un playboy italiano, y no se separaron ni un instante.
Aquella declaración desaceleró en parte su corazón. Según parecía, Edward no estaba involucrado con la rubia.
- Al parecer…. no te afectó mucho.
- ¿Afectarme? – preguntó curioso sin despegar sus ojos de los de ella.
- Bueno, estabas… con ella ¿no? ¿No has sido su FIEL acompañante últimamente?
- Si con eso quieres decir que éramos… amantes…
- ¿Es que no lo eran? – lo interrumpió sonrojándose
- Bella, el padre de Lauren fue quien me ayudó en mis comienzos en esta ciudad, cuando salí de la universidad lleno de deudas. Me pidió que le diseñara el despacho de Boston, y luego fue contándole a todo el mundo que yo era un arquitecto con futuro. Le debo mucho, y por eso no me importa acompañar a su hija de vez en cuando a alguna fiesta. Lauren sabe cómo son las cosas.
- ¿Qué quieres decir?
Edward desvió los ojos hacia sus labios, reteniendo la mirada sobre ellos largamente.
- Quiero decir que el matrimonio no entra en mis planes, y aunque entrara…
La voz de Edward se apagó, pero Bella supo qué palabras omitía. Si el matrimonio entrara en sus planes, Lauren Mallory no sería la candidata. Pero, Edward era demasiado caballero como para pronunciarlas. Y esa era una de las razones por las que lo admiraba. No se trataba sólo de su magnetismo sexual, sino también de su carácter. Al contrario de Lauren, ella deseaba a Edward entero, y no estaba dispuesta a conformarse con menos. Y precisamente por eso no debía seguir ahí de pie, exponiéndose a sí misma a aquella tortura. Miró el reloj y fingió que se asombraba.
- Oh! Maldición! Se me olvidó algo! Tengo que volver a la tienda - comentó esforzándose por sonreír - Me alegro mucho de verte, pero de verdad… - murmuró cuando sus fuerzas se agotaban. Quería llorar - tengo que irme
- Todo terminó ¿verdad? - preguntó Edward en voz baja.
- Sí... todo terminó - repitió ella pensando que él no comprendía del todo el alcance de sus propias palabras. Si Edward supiera hasta qué punto todo había terminado, y de qué forma, se quedaría de piedra - Nos vemos.
- Sí… nos vemos.
Bella se acercó a el, acarició su rostro suavemente y le dio un beso en la mejilla. "Adios, Edward" pensó y se alejó a grandes pasos hacia la tienda. No quería que él pensara que huía, pero era eso lo que estaba haciendo. No miró atrás, pero sintió sus ojos fijos sobre ella.
Al oírla llamar al timbre, Emily salió a abrir.
- Ah!, pensé que era un cliente - levantó las cejas - ¿No traes ninguna caja?
- He… pensado que era mejor telefonear para pedirlas.
***
- Señora Coop!
Susan Coop cerró la tapa del yogur y se levantó de la silla para dirigirse a la oficina del jefe.
- ¿Sí, señor Cullen?
Edward estaba de pie delante de la ventana, mirando afuera.
- Venga. Mire a la calle y… dígame… ¿qué es lo que falta?
La señora Coop miró, pero todo le pareció igual que siempre. El tráfico lento, la gente caminando por las aceras, los semáforos funcionando puntualmente…
- ¿Qué falta, señor Cullen? No sé a qué se refiere.
- Allá abajo! - exclamó dando golpes con el lápiz en el cristal - en la tienda de juguetes!
- ¿En la tienda de juguetes? ¿Donde trabaja mi amiga Carmen?
- Sí. El escaparate... - entrecerró los ojos curioso - está vacío.
- Es cierto, está vacío - contestó con cierta ansiedad - Y ahora, ¿puedo irme? Iba a tomar un…
- Ha pasado la Semana Santa. Mayo está por llegar. El Día de la Madre está a la vuelta de la esquina… y sin embargo el escaparate está vacío… - explicó como si estuviera hablando consigo mismo soltando un suspiro – Es… muy extraño.
- Ah, ya entiendo! Usted se pregunta por qué la señorita Swan no ha puesto aún el cartel publicitario del Día de la Madre como hace siempre después de Semana Santa.
- Así es, señora Coop! - afirmó Edward impaciente - En el instante en que termina San Valentín comienza la Semana Santa. Cuando acaba la Semana Santa se pone el cartel del Día de la Madre… y así sucesivamente… desde Halloween y Acción de Gracias hasta Navidad. Entonces ella cuelga ese letrero luminoso que me vuelve loco, ese que dice: Feliz Navidad Para Todos. Y ahora… ¿por qué no está el cartel de…?
- Porque se va, señor Cullen.
Un silencio siguió a aquella revelación. Edward se quedó mirándola durante cinco segundos sin moverse ni un milímetro, con los ojos muy abiertos, incrédulo. Después arrugó enormemente la frente y preguntó.
- ¿Se… va?
- La señorita Swan vuelve a Forks. Y le advierto - añadió bajando la voz - que el cartel no está puesto porque no tiene ganas de celebrarlo. Emily está muy preocupada por ella.
La señora Coop sacudió la cabeza murmurando algo incomprensible y se marchó. Le gustaba la señorita Swan y pensaba que era lamentable que sufriera de esa manera. Pero ni Emily, ni Carmen y ni ella podían remediarlo. Lo habían intentado en la boda de Kate con aquella cita a ciegas, pero había sido inútil. Edward era demasiado estúpido como para darse cuenta de la oportunidad que se le brindaba, y aunque por fin comenzaba a dar muestras de verdadero interés, era demasiado tarde. "Hombres!" se dijo para sus adentros.
***
Dos días antes de fin de mes, Bella estaba sentada tras el mostrador cuando la puerta de la tienda se abrió. Miró para arriba y sintió que le estallaba el corazón. Era Edward. ¿Edward en una tienda de juguetes? Estaba segura que era la primera vez que entraba en una, y debía de resultarle penoso. Seguramente le recordaría a su bebé perdido pero, ¿qué podía haberlo impulsado a entrar? Se deslizó de la silla y caminó hasta el final del mostrador con los nervios de punta.
- Buenos días.
- Buenos días, Bella. Pues… esto es para ti - dijo tendiéndole un regalo.
- ¿Qué?
- Es un regalo de despedida.
De modo que había oído que se marchaba. Pero por supuesto no había entrado para pedirle que se quedara, pensó con tristeza. Desenvolvió el paquete, consciente de que él no apartaba la vista de ella, y cuando vio que se trataba de un ejemplar de Orgullo y Prejuicio levantó la vista despacio.
- Gracias - dijo sonrojándose aguantando las ganas de llorar.
- Espero que no hayas terminado de leerlo.
- No - sacudió la cabeza - El tiempo ha ido pasando sin que me diera cuenta, y todavía no he podido ir a la biblioteca. Es maravilloso poder tenerlo en mi colección… nuevamente.
- Me alegra que te haya gustado. De modo que… - dijo suspirando - te vas. Me ha sorprendido mucho saberlo.
- Créeme, no he tenido elección... Mi contrato de alquiler termina a finales de este mes, y Jake no quiere renovármelo - sonrió triste - En una ocasión me dijiste que sabías muy bien cómo manejaba él los asuntos. Supongo que te referías a cosas como ésta.
- Maldición! No podría creerlo ni siquiera de alguien como Black! Ha sido una verdadera venganza!
- Más que venganza. Intentó chantajearme. Me dijo que me renovaría el contrato si… si volvía con él.
Edward maldijo y murmuró, pero después preguntó.
- ¿Y… te tentó?
- Claro que no! Supongo que a la larga me ha hecho un favor. Me forzó a tomar una decisión, y he decidido volver a Forks. Me he dado cuenta de que es allí a donde pertenezco. Soy una mujer de pueblo – sonrió - no encajo en una gran ciudad.
- Eso no es cierto! Son tonterías! Has demostrado sin duda alguna que puedes salir adelante en una gran ciudad. Escucha, tengo contactos… dame un día o dos y te garantizo que encontraré un local que te encantará. No en esta zona, claro, pero sí en una parecida… yo…
- Gracias, en serio – dijo sinceramente - aprecio mucho tu oferta, pero estoy decidida a marcharme. Y ahora - añadió intentando cambiar de tema, abrumada por su amabilidad y por la confianza que mostraba en ella - déjame que te agradezca una vez más tu…
- No puedes dejar que Black se salga con la suya – Edward volvió a decir con ira.
- Mi decisión final no ha tenido nada que ver con él…
- Bueno, eso es discutible, pero supongamos que es cierto. A pesar de todo, después de haber vivido en una ciudad como Seattle, en Forks te vas a sentir como prisionera. Escucha, Bella - dijo retirándose el pelo de la frente con impaciencia y acunando su rostro con ambas manos - ven conmigo y hablaremos sobre este asunto. Iremos a cenar esta noche…
- Lo siento - lo interrumpió ella.
Estaba pálida, y sus ojos chocolate brillaban enormes y luminosos. Nunca la había encontrado tan bella, ni tan frágil y vulnerable. El remordimiento le rompía el corazón.
- No - negó con gravedad con una mirada llena de tristeza - soy yo quien lo siente.
- ¿Por qué?
- Por haberte presionado… por intentar obligarte a hacer algo que no querías.
- No es que no quiera cenar contigo…
- No me refería a eso - sus ojos se oscurecieron - Me refería a intentar persuadirte para que te quedaras. He sido muy egoísta. Te… voy a echar de menos. Te extrañaré… mucho.
- No deberías decirme esas cosas - contestó ella palideciendo aún más - No puedo salir contigo a cenar… ni quedarme… Lo mejor es que me vaya – dijo apartándose de él sin poder evitar que algunas lagrimas escaparan de sus ojos - No tiene sentido que siga relacionándome contigo teniendo en cuenta las circunstancias.
- ¿Qué circunstancias?
- Sabes a qué me refiero. No tiene sentido prolongar… esto - su voz se debilitó.
- ¿Prolongar qué? - insistió él maldiciéndose por presionarla todavía más.
- Nuestra… lo que sea que haya entre nosotros.
- ¿Nuestra relación?
- No - rió con cinismo - entre nosotros no hay ninguna relación. Para que haya una relación entre dos personas es necesario que haya confianza, que se abran el uno al otro, que se cuenten sus secretos…
- Pues… yo sé muchas cosas de ti, Bella - respondió él con cierta ligereza.
Edward comprendió por la expresión de sus ojos que Bella no tenía ganas de bromear. Era inútil que lo intentara, no iba a dejarlo refugiarse tras las bromas.
- Sí, tú sabes muchas cosas de mí, pero yo apenas sé nada de ti. Ya sé que una vez estuviste casado, pero lo averigüé por coincidencia. También sé que tu mujer estaba embarazada cuando murió – Edward retrocedió - pero eso es algo que tú no te molestaste tampoco en mencionar. He hablado contigo sobre mi familia, sobre mi casa, pero todavía no sé nada de la tuya. Tú sabes que a mí me encanta la Navidad… y yo acepto que tú la odies, pero nunca me has explicado por qué. Me has dicho que nunca más volverías a casarte, pero no me cuentas las razones. ¿A eso llamas tú una… relación? Yo no creo que lo sea. Entre nosotros sólo hay un camino de ida… pero sin vuelta.
- Oh, lo siento! - exclamó Emily entrando en la tienda desde la habitación de atrás – No… no me había dado cuenta de que estabas con alguien…
- Está bien, Emily. ¿Has terminado?
- Sí, acabo de terminar. Hola, señor Cullen. Es un precioso día ¿verdad? Bella, saldré a comer. Volveré dentro de media hora - añadió escabullándose hacia la salida.
- Escucha - suspiró Bella cansada limpiándose las lagrimas que aun quedaban en sus mejillas - tengo que marcharme de aquí pasado mañana, y aún tengo mucho que hacer…
- ¿Quieres un camino de ida y vuelta? Lo tendrás - afirmó con voz ronca - ¿Quieres saber cosas sobre Tanya? Me casé con ella porque…
- Por favor, no, es…
- … estaba embarazada. Habíamos estado viéndonos durante un año, pero sin compromiso por ninguna de las dos partes. Ella era una diseñadora de moda con una brillante carrera por delante, y estaba muy centrada en su profesión. A mí eso me parecía bien, no estaba buscando una esposa. Tanya estaba tomando la píldora, pero algo salió mal. Cuando supimos que estaba embarazada nos quedamos sorprendidos, pero aunque el matrimonio nunca había entrado en nuestros planes, decidimos hacer las cosas bien, más que nada por Charlotte…
Bella se apoyó sobre el mostrador mientras asimilaba aquella información. Después de unos instantes rompió el silencio.
- ¿Charlotte?
- Era la madre de Tanya. Tenía setenta años, y estaba muy débil después de sufrir dos ataques al corazón. Era un persona… a la antigua … y ninguno de los dos quería herirla.
- Así que Tanya y tú… ¿no estaban enamorados?
- Nos… respetábamos - contestó él después de quedarse un rato pensativo buscando las palabras adecuadas que explicaran la situación - Nos concedíamos libertad, y nos gustábamos. Mucho. ¿Pero enamorados? - sacudió la cabeza - Yo desde luego no lo estaba, y no estoy seguro de que Tanya fuera capaz de entregarse por entero a ningún hombre. Su pasión estaba dirigida a su trabajo… Ella era una mujer brillante. Odiaba las sombras.
- ¿Eran muy unidos?
- Tan unidos como pueden sentirse dos personas cuando una de ellas odia las sombras y la otra vive en la oscuridad.
Edward no comprendía cómo había podido decir eso. ¿Qué efecto le producía Bella, que lo hacía confesar algo tan íntimo y personal? Los recuerdos se agolpaban en su cerebro, le desgarraban el corazón. Recuerdos de Tanya, recuerdos de la primera infancia… e incluso anteriores aún, de cuando la oscuridad cayó sobre su alma… una horrible oscuridad que nunca se había desvanecido.
Bella intentó acercarse a él. Sus ojos irradiaban ternura y compasión… y desbordaban preguntas. Él se apartó encaminándose hacia el escaparate, dándole la espalda deliberadamente. Se metió las manos en los bolsillos y permaneció rígido. Ella se acercó.
- Y el cuadro - dijo en voz baja, como vacilando - el del águila volando sobre los valles negros… ¿cuándo lo pintaste?
- Hace cinco años - contestó él con voz débil.
Cinco años, repitió Bella en silencio. Justo después de la muerte de su esposa y de su hijo. No necesitaba que se lo dijera, su tono de voz era lo suficientemente explícito.
- Cuando estuve en tu casa… me contaste que construiste la casa allí por el paisaje, para pintar pero,… no vi ningún estudio de pintura…
- Ya no pinto - contestó él con sencillez volviéndose hacia ella con una sonrisa extremadamente desoladora.
Hubo un silencio tenso, después del cual, él miró a su alrededor como angustiado.
- ¿Podrías… cerrar la tienda durante un rato? Podríamos ir al parque, dar un paseo…
- Está bien - contestó Bella después de unos segundos de vacilación - pero tendrá que ser un paseo rápido. De verdad… tengo mucho que hacer.
El parque estaba a escasos metros de la tienda. Era un precioso día de abril, y la hierba estaba húmeda bajo sus pies, de modo que caminaron por una senda de arena que rodeaba el lago. Bella sabía que él necesitaba hablar, así que permaneció en silencio, esperando. Pero él no dijo nada hasta que no rodearon la mitad del lago. Cuando habló, su voz sonó serena.
- Aquel año - comenzó a decir sin aclarar a qué año se refería - me marché a mi refugio hacia mediados de diciembre. Acababa de terminar un proyecto importante y necesitaba un descanso. Tanya estaba demasiado ocupada como para acompañarme, pero me dijo que vendría a pasar la Nochebuena y Navidad.
- ¿Ibas a celebrar Navidad? - preguntó Bella deteniéndose por un momento y volviéndose para mirarlo sorprendida.
- Iba a intentarlo - contestó él tomando su mano y tirando de ella para que siguiera andando. Pero no se la soltó - Es extraño… mi shock inicial al saber que iba a ser padre se había ido convirtiendo poco a poco en … excitación ante lo que iba a ocurrir. Una nueva vida estaba a punto de llegar, iba a tener un hijo! Comencé a pensar continuamente en cómo iba a ser…
- Edward, si no quieres seguir hablando… - lo interrumpió Bella al notar tristeza en su voz.
- Tanya me llamó la noche del día veintitrés. Se notaba muy nerviosa… y feliz. Me dijo que el bebé había comenzado a moverse y que estaba impaciente por verme, que quería que yo pusiera la mano sobre su vientre y notara los movimientos también. Entonces supe que sus sentimientos con respecto al embarazo habían cambiado por completo, igual que los míos.
Edward se aclaró la garganta antes de continuar. La emoción era evidente en su forma de hablar.
- Estuvimos conversando un buen rato. Fue una de las mejores conversaciones que tuvimos, y antes de colgar le dije cuánto había llegado a significar para mí. Tenía que venir sola en el coche, pero las perspectivas meteorológicas eran buenas y las carreteras estaban despejadas, así que no me preocupé. Además era una excelente conductora. Sin embargo se vio envuelta en un accidente. Un par de adolescentes habían robado un coche y tomaron la ruta que ella ocupaba. Perdieron el control y chocaron contra un camión. Se vieron involucrados ocho vehículos. El de Tanya…estaba detrás del camión.
- Dios! - exclamó Bella - Creo que leí algo sobre ese accidente. ¿No murieron diez personas?
- Sí, diez adultos… y un niño que aún no había nacido. Cuando la madre de Tanya supo que su hija había muerto sufrió un colapso. Murió en el hospital al día siguiente, en la mañana de Navidad.
Una barrera tan impenetrable como una muralla rodeaba a Edward. Bella apretó los puños y se detuvo.
- ¿Y tu familia? ¿No te ayudó en esos momentos?
- No tengo familia - respondió él. Estaba de espaldas al sol y su rostro estaba en sombras, pero podía verle los ojos claramente, y su expresión la dejó helada - Mi madre murió de cáncer cuando yo tenía tres años, y mi padre era un alcohólico, un apostador fracasado cuyo único objetivo en la vida era emborracharse. Además, para entonces, ya estaba muerto - sonrió triste - Querías que te mostrara cómo soy ¿no? – Bella iba a decir algo pero él no la dejó - No, no me interrumpas ahora. Aún hay más. ¿Querías saber cosas sobre mi casa? Era una pequeña casita en Chicago. Mi primer recuerdo de la niñez es de mi madre gritando mientras mi padre la pegaba. Cuando ella murió comenzó a pegarme a mí. Mi infancia…
De pronto se interrumpió. Bella suspiró. Edward estaba muy serio.
- ¿Te basta ya, Bella? ¿Has tenido suficiente? No es exactamente el tipo de historia que se cuenta cuando se quiere entablar relación con una chica ¿verdad? Sobre todo con una chica que tiene una familia tan feliz! – le dijo el duramente.
- Yo… no es justo que seas tan duro conmigo – dijo ella acariciando suavemente las manos de Edward – No sabes lo que daría por quitar todo el dolor que pasaste…
Bella cerró los ojos incapaz de soportar el dolor que veía en los de él. Por fin comprendía por qué evitaba la Navidad pero, precisamente por eso, ¿cómo podía pedirle que compartiera la felicidad que le brindaba a ella la navidad, cuando todo lo que le había proporcionado a él era desgracia y muerte?
Podría tenerlo a él, si fuera capaz de conformarse con poco, con menos de lo que siempre había soñado. Pero sus sueños formaban parte de su forma de ser, y la Navidad formaba parte de sus sueños. No podía renunciar. De todos modos, él sólo le había sugerido que tuvieran una aventura, y las aventuras eran como un billete de avión sin fecha de vuelta. Nadie sabía cómo acababan.
Nunca podría vivir de ese modo, recapacitó. Necesitaba una familia, seguridad, permanencia… y sintió la agonía más grande que jamás hubiera sentido.
- Hay algo que quiero que sepas - añadió él. Bella abrió los ojos y sintió cómo las lágrimas caían por sus mejillas - Nunca había hablado con nadie sobre este tema.
- Pero Tanya debía saber que odiabas la Navidad ¿no?
- Si, lo sabía… pero no sabía por qué.
- ¿No se lo contaste?
- Ya te lo he dicho. Nunca se lo había contado a nadie. Hasta ahora.
- Desearía… - suspiró ella.
- ¿Qué es lo que desearías? – dijo el suavemente apoyando su frente en la de ella.
- Desearía que las cosas hubieran sido diferentes - contestó enjugándose una lágrima que no intentó ocultar - Desearía que… nosotros… que hubiera sido diferente.
Edward tomó su rostro entre las manos y observó cada uno de los rasgos despacio, con ternura y con dolor… como si quisiera memorizarlos para el resto de sus días… Después los ojos de ambos se encontraron.
- Si sólo con desearlo se pudieran cambiar las cosas… - dijo él con voz ronca y débil - Pero me temo que no funciona así. Tener una relación con una persona es algo más que abrirle el corazón, creo que ahora lo comprendes. No es tan sencillo. Son los secretos que no queremos compartir los que nos hacen ser como somos. Y compartirlos no cambia en nada las cosas… por desgracia… - Edward la atrajo hacia sí y la retuvo en sus brazos unos instantes, muy cerca, oliendo su esencia. Rozó sus labios con los de ella para después soltarla - Adiós, Bella Swan, te deseo mucha suerte en tu nueva vida.
Luego se marchó sin mirar atrás.
Aquella despedida era definitiva, reflexionó Bella. Edward había tratado de mostrarse sincero, pero esa sinceridad era un arma de doble filo. Cortaba los lazos entre ellos dos, pero también le rasgaba el corazón.
Hola!
Ahi lo tienen. La historia de nuestro querido y amado Edward :( Lo sé! es muy triste! :( pero... ¿que pasará ahora? ¿tendran un final feliz? ¿o cada uno seguirá su camino? ¿Edward superará todo su sufrimiento? Todo esto y mucho mas en el ultimo capitulo de Angel de Navidad! Espero que les haya gustado este capitulo!
Mis queridas lectoras!! Se han pasado!! Muchas gracias por todos los hermosos comentarios que han dejado en el capitulo pasado! Son las mejores xD Y espero que no se olviden de dejar sus reviews en este para saber que les pareció la historia de Edward :(
No olviden que el domingo es el ultimo capitulo... asi que atentas!!!!
Nos vemos y NO OLVIDEN DEJAR SUS REVIEWS!!!
Un abrazo!
PollyCox99
