Aquí les dejo el otro cap. espero que les guste, el libro es de Michelle Patrice titulado el sabor de la pasión y los personajes son de Stephenie Meyer yo solamente juegos con ellos
— Capítulo 11 —
Un miedo frío recorrió la columna de Jasper mientras acunaba el cuerpo inerte de Alice. No, esto no puede estar pasando. Me dijo que me amaba. La oí.
— Tío Peter, trae a Zfrina —gritó sobre su hombro. Salió de la habitación y subió de un salto las escaleras tan rápido como sus poderes vampíricos le permitieron. Una vez en su habitación, con Alice acunada en sus brazos, se recostó contra la cabecera de su cama y miró su hermoso rostro.
Sus ojos cerrados y el ceño arrugado indicaban que estaba sufriendo. Pero no se quejaba y el silencio le asustó más que cualquier otra cosa. Apretó un dedo en su garganta. Su pulso latía a un ritmo irregular y renqueante.
Le pasó la mano sobre la cabeza y bajó por su pelo. De alguna forma sentía que la vida de Alice pendía de un hilo.
— No puedes abandonarme, Alice. No lo permitiré —dijo enfadado.
Zafrina y Peter entraron en la habitación y Jasper le suplicó mientras dejaba a Alice sobre la cama.
— Por favor ayúdala, Zafrina. No puedo perder a mi mujer ahora que acabo de encontrarla.
Jasper se quitó de en medio para que Mora pudiera supervisarla. Confiaba en ella ciegamente. Tenía años de experiencia con la ancestral medicina de los vampiros. Comprobó el pulso de Alice en su garganta, miró sus pupilas, escuchó su corazón.
— Su pulso es muy débil —dijo Zafrina tocando de nuevo la garganta de Alice con los dedos. Después se inclinó con rapidez cerca de su boca—. Ha dejado de respirar.
El corazón de Jasper latía violentamente contra su pecho mientras la sanadora le mostraba como levantar el cuello de Alice para la reanimación cardio-pulmonar.
— Ahora, le harás el boca a boca y yo presionaré sobre su pecho a la de tres, ¿lo has pillado?
Jasper asintió, sus manos temblaban mientras esperaba a que Zafrina le dijera que respirara por Alice. Se le hizo un nudo en el estómago mientras trabajaban a la vez para revivir a su compañera, pero después de unos minutos, Zafrina le puso la mano sobre el brazo.
— Lo siento, Jasper.
Jasper apretó la mandíbula, se le contrajo el corazón en el pecho por la pérdida.
— Por favor dejadnos —dijo en voz baja.
Peter y Zafrina le dejaron a regañadientes, cerrando la puerta tras de sí.
Cuando la puerta se cerró con un clic, Jasper volvió a meterse en la cama de un salto y tomó a Alice entre sus brazos, abrazándola con fuerza. Mientras la acunaba, su cabeza calló hacia atrás, su cuello flojo como una flor quebrada. Le acarició el pelo, la cara y el cuello.
— ¡No, Alice, no puedes dejarme! ¡No!.
Por fin Jasper dejó que las emociones que había estado reprimiendo durante tantos años le atravesaran y salieran a la superficie atravesándole como una perforadora… la angustia por la espera y el deseo contenido durante tanto tiempo, el dolor por el breve tiempo que habían estado juntos, y el pesar por la familia que nunca tendrían. La besó en la frente y aceptó el vacío mientras un profundo dolor llenaba el hueco que había quedado abierto cuando se rindió a sus sentimientos largo tiempo reprimidos.
— Ella volvió por ti.
Jasper sacudió la cabeza y concentró la mirada en el hombre que había de pie al final de la cama. Llevaba una túnica blanca flotante y una luz blanca le rodeaba. Jasper agarró a Alice con más fuerza, mientras hacia una mueca por el dolor que le causó la brillante luz.
— Alice murió en el accidente de coche —dijo el hombre mayor—. No puedo cambiar eso. Solo le di tiempo para que pudiera ayudarte. Pero ahora estoy aquí para hacer lo correcto —el anciano miró a Alice, acunada en sus brazos—. Hazla tuya, Jasper. El niño que lleva es especial. Posee el don de la clarividencia que le pasó su madre. Críale con tus ideales y mantén tu promesa de librar a los Kendrians del mal que les impregna.
Antes de que pudiera hablar, el hombre se desvaneció tan rápido como había venido.
Jasper bajó la mano hacia el estomago de Alice asombrado. Nuestro hijo.
Miró su hermoso rostro, su piel pálida y perfecta. Oyó que volvía a respirar, oyó el suave y bajo sonido de su sangre atravesando sus venas una vez más.
— Te amo, Alice.
Jasper rozó su débil pulso con los labios y se alimentó. Su sangre fue el más dulce de los vinos cuando el líquido caliente fluyó dentro de él, resonando por su cuerpo, alimentando el fuego que sabía que jamás se extinguiría entre ellos.
Cuando cerró con cautela sus heridas, Alice se despertó y gimió, abriendo los ojos poco a poco. Le puso una mano laxa sobre el brazo y cruzó la mirada con la suya.
— ¿Jasper? ¿Donde estoy?
La atrajo más cerca y dijo con voz ronca contra su sien:
— Estás en casa, dulce Alice, estás en casa.
— Pero ... pero ...
— Shh —dijo y le pasó una mano por el cabello, calmándola a ella tanto como a sí mismo—. Ahora quiero que duermas. Podemos hablar más tarde.
— Jasper ... —empezó.
— Duerme, mi amor —la obligó.
Jasper observó como sus ojos se iban cerrando, gracias a su habilidad para inducirla a dormir. No quería que ella sufriera toda la metamorfosis que su cuerpo humano tendría que experimentar cuando se convirtiera en vampiro.
* * * * *
Jasper entró en la biblioteca y vio a Emmett, de pie junto a la ventana, y a su hermana y su tío recostados en un sillón esperándole. Al parecer los demás líderes vampiros habían vuelto a sus casas. Emmett se volvió hacia él con los ojos llenos de preocupación. Antes de que pudiera preguntar, Jasper le respondió con una sonrisa.
— Alice está bien.
— ¿Qué? —dijo su tío Peter, que parecía gratamente sorprendido.
— Pero ya no es humana, ¿verdad? —le acusó Nessie desde la puerta, expresándolo con un tono indiferente y prosaico—. Oí como se le paraba el corazón.
Jasper se frotó la nuca, esperando relajar la tensión que se había apoderado de su cuerpo. La milagrosa recuperación de Alice estaba más allá de toda comprensión. Puede que ahora su compañera estuviera bien, pero su cuerpo se había contraído tanto por la terrible experiencia, que el conjunto de los músculos de su cuello y espalda requerirían más tiempo para sanar.
Suspiró.
— Es una larga historia, pero basta decir que Alice ahora es mi verdadera compañera. La induje a dormir durante el cambio.
— Así que la salvaste —dijo Nessie, sus palabras eran más una afirmación que una pregunta.
Jasper encontró su mirada.
— No, ella me salvó a mí.
Nessie sonrió. Al parecer le gustó su respuesta, ya que era la primera sonrisa que le había visto en la cara desde que había llegado. Se dio la vuelta y se alejó sin una sola palabra. El soltó una risita cuando la oyó mascullar.
— Aún sois una panda de monstruos.
Su tío sacudió la cabeza y miró la entrada vacía diciendo:
— Esa nos va a hacer sudar. Puedo sentirlo en los huesos —se volvió hacia Jasper—. Le contaré a Zafrina las buenas noticias sobre Alice.
Charlotte se levantó de un salto y abrazó a su hermano fuertemente por el cuello.
— Sabía que encontrarías la paz y la felicidad algún día, Jasper. Estoy contentísima por ti.
Jasper le devolvió el abrazo y la apartó de sí para mirarla a sus ojos de color violeta.
— Ahora es tu turno, Charlotte. Te mereces tu propia felicidad.
Charlotte le golpeó en el brazo.
— ¿Ya estás tratando de ponerme de patitas en la calle?
— No, yo… —se detuvo a mitad de la frase cuando vio el diabólico brillo en sus ojos. Ella había cambiado hábilmente de tema, poniéndole a la defensiva a propósito.
La mujer se volvió hacia su tío antes de que él pudiera ceder a su juego.
— Vamos, tío Peter. Dejemos que Jasper y Emmett maquinen la mejor forma de dar caza a James.
Jasper esperó hasta que Charlotte y su tío se marcharan antes de dirigirse a Emmett.
— Quiero que lo elimines cuanto antes, Emmett.
Emmett rió entre dientes, siempre a gusto consigo mismo.
— No te preocupes, Jaz. Atraparé a James.
Jasper encontró su mirada dorada.
— Tardes lo que tardes, amigo mío. Atrapar a James te ayudará a consolidar tu puesto como líder de los Bruen —entonces se le ocurrió una idea que también podría serle útil a Emmett. ¿Cuántas veces le había hablado Emmett de la reclusión auto impuesta de su hermano?—. ¿Por qué no le pides ayuda a Edward? ¿Qué mejor modo de lograr tu objetivo que llevar a tu hermano tanto al mundo de los vampiros como al de los humanos para que se convierta en un cazador de vampiros?
— Efectivamente, tienes razón —Emmett sonrió y se sentó—. Es una perspectiva que no había considerado con mi hermano. Pero James es mío, Jaz. Me las arreglaré por mí mismo. Y en cuanto a Edward, tendrá que tratarse de un caso importante o se olerá mis esfuerzos y tomará el rumbo contrario.
Jasper asintió.
— Dejaré que elijas tú entonces, pero puede que necesites ayuda extra ya que tendrás otras responsabilidades que desempeñar como líder de los Bruen.
Emmett puso los ojos en blanco y dijo:
— ¿En qué me he metido?
Jasper rió, disfrutando del intenso y caluroso sentimiento en su pecho. Era tan bueno poder reír de verdad de nuevo.
— Bienvenido a mi mundo.
* * * * *
Alice se despertó por el ruido que hizo Jasper al cerrar la puerta. Se fijó en su estado de desnudez bajo las mantas cuando levantó la cabeza y miró el reloj.
— ¿De verdad son las ocho en punto de la tarde?
Jasper asintió y se quitó el jersey azul marino. El corazón de Alice golpeaba con un ruido sordo contra las costillas ante la vista de su ancho y musculoso pecho. Ella cerró los ojos brevemente e inhaló su aroma. Incluso desde el otra lado de la habitación, podía oler el exótico aroma que pertenecía sólo a Jasper.
Se deslizó fuera de sus pantalones, quitándose los boxers de seda junto con ellos y se volvió hacia la cama, su erección dura y orgullosa rebotó contra la parte baja de su estómago. Alice contuvo la respiración ante su magnifico cuerpo. Nunca se cansaría de mirarle.
Espera un minuto. ¿No se supone que debía estar muerta? Mientras Jasper se acercaba, oyó palpitar su corazón, la actividad frenética de su sangre mientras corría por sus venas. El sonido le hizo darse cuenta de lo increíblemente sedienta que estaba. Vale, esto es un poco monstruoso. La idea de su sangre circulando debería de darme náuseas, a menos que yo sea...
— ¿Jasper?
Jasper se tumbó a su lado y se apoyó sobre un codo mientras la empujaba suavemente para ponerla de espaldas.
— ¿Sí, amor? —se inclinó sobre ella y le pasó la mano bajando por el cuello y la clavícula y después le rozó el pecho con los dedos.
Ella le agarró la muñeca antes de que pudiera continuar su camino descendente y oyó el ligero latido de su corazón en el pecho.
— ¿Soy un vampiro?
Jasper sonrió y la besó en la frente.
— Sí, amor, lo eres. Parece que se te ha concedido una segunda oportunidad en la vida, una vida conmigo.
— Pero se supone que tenía que morir —la felicidad y la confusión luchaban en su interior.
Jasper se deshizo de la sujeción de su muñeca y le agarró la mano con las suyas. Deslizando sus manos más abajo, extendió sus dedos sobre su bajo vientre, cubriendo su mano con la suya grande.
— Tienes otra razón para vivir aparte de nosotros, dulce Alice.
Alice miró bruscamente a sus ojos dorados.
Él sonrió.
— Llevas a nuestro hijo. El próximo Vité —rió entre dientes—. Y, al parecer, va a ser bastante especial según ese ángel amigo tuyo.
Ella sonrió.
— ¿Un hijo?
Nuestro hijo, le respondió mentalmente y se llevó su mano a los labios.
Alice le lanzó una sonrisa seductora y se llevó la viril mano a su boca. Le devolvió el favor, besando sus dedos, pero en lugar de soltárselos empezó a lamérselos uno por uno.
La respiración de Jasper cambió, un descarado deseo se reflejó en sus ojos mientras la observaba. Cuando ella se incorporó y se puso a horcajadas sobre sus caderas, pasándole la mano por el pecho, él se apoyó contra el cabecero y gruñó dando su aprobación.
— Eres todo mío —dijo y le lanzó su propio gruñido de agradecimiento mientras deslizaba su entrada caliente y húmeda a lo largo de su rígida longitud.
Jasper le agarró la cintura con las manos, levantándola y situando su erección contra su caliente feminidad antes de empujar fuerte y profundamente dentro de ella, rozando su matriz.
Ella jadeó encantada por el doloroso placer que experimentó cuando su miembro obligó a su cuerpo a adaptarse de inmediato a su tamaño y longitud.
La expresión de Jasper se volvió preocupada.
— ¿El bebé?
— Está bien —terminó con una sonrisa y empezó a mecerse contra su duro cuerpo.
El respiró hondo debido a su ritmo seductor.
— ¡Dios!, me encanta sentirte. Podría estar dentro de ti durante una semana.
— ¿Te parece mejor durante unos cuantos siglos? —Alice le sonrió cuando se alzó de rodillas y después volvió a sentarse, acogiéndole completamente en su interior una vez más, haciéndole gemir de satisfacción. Su rígido miembro deslizándose profundamente en su interior la hizo gemir excitada por la anticipación. Su corazón de vampiro no pudo seguir el ritmo de sus arremolinadas emociones. Éste latía con fuerza bajo su caja torácica, aumentando su excitación, haciendo que desease saber cuánto tardaría en hacer que su corazón latiera con más fuerza. Las fuertes manos de Jasper rodearon su cintura y guiaron sus movimientos, alimentando el remolino de tensión que ardía dentro de ella.
Le besó en el cuello, gozando de su respiración irregular, y de la embestida ascendente de sus caderas contra las suyas. El olía a picante, a limpio y a total excitación. Los olores y el sonido de su corazón al bombear y su sangre acelerada aumentaron su deseo. Las ventanas de su nariz se ensancharon y la extraña sensación de sus caninos alargándose la hicieron sentirse tan completamente fuera de control que detuvo sus movimientos.
Antes de que pudiera retirarse, Jasper la agarró con firmeza de la nuca con una de sus fuertes manos mientras se clavaba dentro de ella.
— Aliméntate, Alice —ordenó con voz áspera.
Alice gimió por el placer que le provocó su poderosa embestida y deslizó sus dientes en su garganta. Jasper soltó un grave gemido y alcanzó el orgasmo mientras ella se alimentaba, sus repetidas embestidas la llevaron al límite junto con él. Su sangre tenía un sabor tan embriagador y poderoso, ella deseaba más… mucho más. Le fue difícil decidir que le satisfacía más, su sangre bajando por su garganta o el delicioso orgasmo que acababa de experimentar con él.
Cuando su sed se aplacó, se apartó de mala gana, lamiendo las heridas de su cuello para que se cerraran. Mirándole a sus ojos grises le preguntó:
— ¿Es siempre así cuando te alimentas? ¿Tan increíble y emocionalmente erótico?
Jasper pasó un dedo por su mejilla y la línea de su mandíbula.
— No. Solo es así cuando se trata de la persona que es tu ánima. Alice, mi amor.
Alice le lanzó una mirada seria.
— Bien, porque estaba empezando a preguntarme que si era así con todos el hecho de que te alimentases de hombres iba a suponer un problema para mí también.
Jasper rió entre dientes y alargó la mano para sacar algo del cajón de la mesilla. Volvió a apoyarse contra el cabecero, dándola la vuelta y abrazándola. Colocando su espalda contra su pecho, levantó su mano y tocó el anillo de su dedo. Alice miró asombrada mientras él deslizaba sin ningún esfuerzo la pieza de joyería de su mano.
— ¿Cómo hiciste que ...? —comenzó a preguntar.
— Magia —él soltó una risita en su oído mientras añadía una fina banda al anillo y se lo volvía a poner.
Donde antes había una lágrima abierta en la parte superior del anillo, un sólo diamante con forma de pera anidaba ahora en el espacio justo en medio de los dos rubíes.
Sostuvo la mano en alto y las piedras brillaron a la luz.
— Por fin parece completo —susurró.
— Y yo también —dijo Jasper al tiempo que la envolvía con sus brazos y la besaba en el cuello. Pasándole el pulgar sobre el anillo le dijo—. Ahora tiene una parte mía y una parte tuya.
A Alice se le contrajo el corazón en el pecho mientras crecía su excitación. Le miró.
— ¿El diamante? ¿Realmente viene de mi lágrima?
Él asintió.
Su corazón latía con rapidez. Volvió a mirar el anillo.
— ¿Y los rubíes?
— Son mi sangre.
Jasper entrelazó sus dedos con los suyos. Lágrimas y sangre, Alice amor. Creo que hemos derramado suficientes, ¿no crees?
Su corazón se elevó debido a sus palabras. Alice se acurrucó en su calor, agradeciendo la sensación de seguridad de sus fuertes brazos al rodearla. Le besó en la mano y sonrió. Una vida con Jasper y su hijo. Te amo con todo mi corazón, le susurró mentalmente. Y sí, creo que ya va siendo hora que empecemos a disfrutar del sabor de la pasión.
— Fin —
Ok este es el ultimo cap de este libro espero y me puedan seguir acompañando en la secuela que será Emmett/Rosalie.
Unos agradecimientos especiales para:
Maki
Romy92
Zamaraz
Maca
Elvilde
Btvs22
Gracias por todo su apoyo y espero que me sigan en esta próxima aventura que se llama el Sabor de la Venganza
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