Título: "Corazón Atómico"
Summary: Después de 3 años, Ichigo regresa a Japón por 2 razones: un trabajo en Niigata y Rukia, la mujer que tuvo que abandonar antes de convertirse en lo que hoy en día era: un asesino a sueldo.
Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo, es solo por entretenimiento.
Notas de autor:
- El título proviene de la canción de mismo nombre interpretada por Zoé. La letra y la forma en que lo relacioné con los personajes y la trama es lo que hizo que le diera tal título al fic. En pocas palabras nuestro protagonista al forma parte del crimen organizado pierde el control de su vida, y desde ahí está expuesto a morir con todo y sus malos sentimientos así como aquellos que tiene por la mujer que más quiere.
- Completamente AU, universo alterno.
- Este fic está influenciado por mi película favorita: Leon.
- Se originó a raíz de lo que veo día con día en el mundo aunque más en mi país, pero enfocandolo del otro lado, de aquellos que tienen el asesinar como 'oficio' y de los sacrificios que deben hacer y de la gente que tienen que abandonar para dedicarse a ello.
Hola a todos y todas!!!
Paso a contestar unos reviews antes de lo demás xD
yoxxa: Hola!! si va algo rápido porque la historia está dentro de un periodo de tiempo de entre 2 y 3 días. Y si de hecho ya viene el cap final que me quedó algo largo, espero guste. Gracias por leerme y dejarme tu opinión. Saludos!!!!!
alex darkligth: Hola!!! ohh si Rukia está con alguien más tiene una explicación ;) y sobre como mataran a la víctima tmb viene jeje aunque no tan explícito o.o. Muchas gracias por pasarte a leer y tmb por dejarme tu review, te mando saludos!!!!
yaam-chan: Hi!!! te quise reponder por mensaje privado pero no lo tenías habilitado entonces mejor por aquí :) y que guto me da que te agraden mis fics n___n espero que este cap tmb te guste y gracias por leerme y dejarme tu comentario. Te mando saludos!!!!!
Otra vez y como siempre agradeciendo a: metitus, chofisima, kaoru240, .-TeNsHi kUcHiKa-ChAn-., Ghost iv, yoxxa, ShIrAyUkI and ZaNgEtSu, Makiko-maki maki, alex darkligth, aLeKuchiki-zr, Viesna, yaam-chan y a todas las personas que se han pasado a leer esta mini historia y les ha agradado.
Hoy es el día del cap final :) y bueno tiene de todo un poco y al igual que los anteriores ojalá les guste ;). Me quedo un poco largo a diferencia de los otros dos pero bien... creo xD
En fin los dejo y gracias de antemano por su lectura y comentarios.
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"Hay que haber vivido un poco para comprender que todo lo que se persigue en esta vida sólo se consigue arriesgando a veces lo que más se ama"
(André Gide)
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Capítulo III
"La Verdad"
истинный
Acababa de colgar por quinta vez en el día, estaba segura de que era él, no podía confundir la voz del hombre con el que había estado durante 3 años, lo peor del asunto es que no encontraba la forma de bloquear su número ya que era privado… no quería saber nada de él… así como estaba, tranquila, estaba bien.
Su manera de combatir el tenerlo tan presente en su mente fue volver a enfocarse en su trabajo, así que en su cubículo continuó con sus labores, capturando algunos datos en la computadora, sin embargo, minutos después fue abruptamente interrumpida por un ramo de flores que cayó en su escritorio, asombrada miró el detalle y después levantó la mirada.
—Son de parte de un tal Kurosaki— Dijo la encargada de hacerle llegar las flores.
El entrecejo de la morena se arrugó, no daba crédito a semejante acto, él insistía bastante… y parecía que no iba a darse por vencido, no importaba cuantas veces le dejara en claro que desapareciera de su vida, Ichigo no estaba en condiciones de aceptar eso…
— ¿Hace cuanto que llegaron? — Preguntó la morena refiriéndose a su regalo.
—No tiene ni 5 minutos que él estuvo aquí— Comunicó la encargada, haciéndole saber que el emisor de las flores simplemente pasó y pidió que se hiciera entrega de tal obsequio. Rukia no dudó ni un solo minuto, así que enérgica se levantó de su asiento y salió sin importarle nada, en busca del necio pelinaranja.
Su jefe que iba de entrada al edificio le reprochó de su deliberada salida en plenas horas de trabajo, pero Rukia no se tomó la molestia de responderle, lo ignoró olímpicamente.
Al salir al exterior se topó con lo nublado del día y la lluvia, pero tampoco le importaron las inclemencias del clima y trató de buscar con la mirada al ojimiel, pensó que iba a ser fácil reconocerle por su distintiva cabellera pero no hallaba esas hebreas naranjas. No pudo haberse ido muy lejos así que caminó con prisa entre la larga avenida llena de gente y sus paraguas, se valió de otros medios para identificarlo y después de un corto lapso sospechó de un sujeto alto, delgado, de chaqueta y gorro negro con manos en los bolsillos, así que se apresuró a darle alcance y sin más al estar detrás del sujeto en cuestión, le detuvo tomando su brazo con delicadeza a la par que pronunciaba su nombre.
—Ichigo—
Él reconoció su voz y la encaró, sentir su suave piel en su brazo le traía muchos recuerdos y estos se reforzaron al ver su rostro, ese par de ojos azul-violeta, titilantes, sus labios rosados… aunque fuera un sicario y se creyera que carecía de sentimientos y corazón, no era así, era precisamente ella la que le devolvía la cordura, algo de bondad, era una luz en su camino, era lo que más quería en el mundo… él se había convertido en un demonio y ella seguían siendo el ángel que suavizaba su ser…
— ¿Te gustaron las flores que te mandé? — No pudo evitar cuestionarle, a penas se surcó en sus labios una sonrisa, una que pocos habían tenido la oportunidad de ver en su rostro y que sólo ella le arrancaba inconscientemente.
—No quiero que me mandes flores, tampoco quiero que me llames por teléfono… no quiero nada de ti— Le dijo con severidad, cambiando su expresión facial a un recelo evidente. ¿Qué parte 'no quiero saber más de ti' Ichigo aún no entendía? ¿Por qué la buscaba? ¿Con qué propósito?
La sonrisa de Kurosaki se borró, sus palabras le calaban hondo, pero al recordar la escena de anoche cuando la vio con 'alguien' más hizo que brotara su enojo y reclamó.
— ¡Y al tipo ese con el que estabas platicando anoche afuera de donde vives, qué! ¡Ese qué! — Alzó la voz, quería una explicación respecto a eso.
Rukia le miró incrédula, era notorio que Ichigo sentía celos de Ulquiorra sin saber siquiera que la relación que tenía con él era de simple amistad, pero más allá de eso, le indignaba el hecho de que al parecer la estaba vigilando.
— ¡Contéstame! ¡A mi me prohíbes buscarte y al bastardo ese si le permites acompañarte a casa, incluso más! — Le gritó lleno de cólera, los transeúntes les miraban extrañados, pero había perdido el sentido del espacio, estaban enfocados en su propia discusión. Ichigo le reclamaba que diera preferencia a un sujeto "x" cuando su persona había estado con ella durante 3 años…
— ¡Me haz estado siguiendo y encima me reclamas! ¡¿Acaso cuando volviste hace días yo te reclamé por haberme abandonado?! ¡No! — Le respondió en mismo tono, sentía que Ichigo era la persona menos indicada para reclamarle, se hacía el molesto por verle con Ulquiorra, se hacía el indignado por pedirle que la dejara en paz, cuando la persona que debería estarlo era ella… por su insistencia, por su acoso, por el dolor que le causó…
Cayeron en un incómodo silencio, Rukia tenía desviada la mirada mientras Ichigo la contemplaba lindando entre el odio y el afecto hacia ella, pero iba más por la segunda opción…
La pelinegra tenía que hacer algo más para que él le dejara tranquila de una buena vez, sabía que iba a ser difícil el hacerle entender que ya no quería saber nada de él pero estaba dispuesta a cooperar, a dialogar… mientras más pronto mejor.
— ¿Qué es lo que quieres de mi…? —
—Acéptame un café… hoy… a las 9:00 de la noche… en tu departamento— Ichigo tenía bien en claro lo que quería, eso le serviría para decirle todo aquello que ella necesitaba saber.
A Rukia le sorprendió que fuese tan exacto, pero no dijo nada, debía haber una buena explicación y esperaría hasta la noche para que él se lo dijera.
—Está bien— Finalmente acordó.
Esa noche antes de partir a su cita con la morena, se atavió de su chamarra oscura y mientras miraba su reflejo en el espejo, pensó en las cosas que iba a decirle una vez que estuviera sentado con ella al frente. Había mucho que declarar pero sin dar detalles bastante explícitos de la realidad, pero hasta ese momento no había considerado una posibilidad, la opción de llevársela a San Petersburgo y así juntos tener una vida pero... esa decisión implicaba una serie de consecuencias... quizá necesitaba una segunda opinión, una más objetiva, una que no fuera como la suya, llena de deseos y sentimientos.
— ¿Crees que debería llevármela? — Inquirió Ichigo a su compañero de misión, el ojiazul que yacía tirado en el sofá, quien al escucharlo, alzó una ceja, sabiendo sobre a quien hacía referencia tal cuestión.
—Si quieres ponerla en peligro y además tienes una buena justificación para con el jefe sobre ella, entonces llévatela— Le contestó Grimmjow sin recato, le parecía estúpida la idea, era ponerse la soga al cuello, iba en contra de los estatutos de la mafia y la pagaría caro por incumplir.
De oír su opinión y las terribles consecuencias para con ello, dejó de lado esa idea, había prometido a los altos capos cumplir a pié de la letra los reglamentos impuestos para entrar a sus filas, no podía darse el lujo de quebrantar porque no sólo su persona la pagaría, también ella si es que se la llevaba a Rusia. Y Rukia no tenía porqué cargar con la culpa de las cosas en las que estaba metido.
Se encontraban frente a frente, sentados en la redonda mesa de la pequeña cocina de la morena, con dos tazas vaporosas, en completo silencio, a penas mirándose, era complicado sentirse cómodos uno con el otro después de tanto tiempo… Rukia podía notar grandes cambios en el mayor, se veía algo escuálido, más serio que de costumbre, incluso notó que los dedos de sus manos estaban tatuados con calaveras (1), los cuales no estaban hace 3 años, desconocía el significado de que Ichigo decidiera hacérselos.
— ¿Qué te trajo regresar a Niigata? — Inquirió la morena, rompiendo el silencio, era una de tantas dudas que radicaban en su cabeza desde que él había regresado.
Ichigo la miró detenidamente, pensando qué responderle, aunque habían pasado 3 años y aún confiaba en ella, no podía decirle con exactitud la razón que lo había traído de vuelta, era un asunto delicado y terrible para una persona tranquila y bondadosa como ella.
—Un trabajo— Respondió rápido, sin profundizar en el tema, para después darle un sorbo a su café.
Con su respuesta la morena no encontró nada extraño, se imaginaba un trabajo como cualquier otro dentro del marco legal, pero no tenía ni idea de la clase de persona que Ichigo se había convertido.
—Y…— Vaciló un poco — ¿ese trabajo es temporal o permanente? — Acotó, quería saber por cuanto tiempo él estaría en Niigata, por cuanto tiempo lo tendría en su vida.
—Temporal— Fue tajante en su respuesta, desgraciadamente su estadía era por un corto tiempo, sólo dos días, qué más hubiera querido poder estar ahí, cerca de ella, para siempre… sin embargo esa opción ya estaba deshabilitada de por vida para el pelinaranja, a menos que quisiera morir.
El ojimiel sin poder siquiera evitarlo, estiró su brazo, poniendo su tatuada mano sobre la de ella, presionándola ligeramente, la miró con cariño… sintiendo su piel, una que extrañaba tocar… Rukia se quedó inmutable ante tal acto, pero no se alejó del contacto, no quería hacerlo, extrañaba eso y muchas cosas más que él solía hacer cuando estuvieron juntos… en ese momento la embargó un sentimiento de quietud y afecto hacia él, rememorando con ello cuando pasaban su tiempo juntos, haciendo cualquier cosa, y aunque esta fuera tan insignificante para terceros, era una ocasión perfecta para demostrarle cuan importante era en su vida y lo feliz que era a su lado… pero de momento a otro, la morena se afligió cuando rememoró el día en que el ojimiel no llegó al sitio donde habían quedado en verse y los días posteriores a ello… que fueron un calvario…
— ¿Porqué te fuiste sin siquiera decirme nada? — Soltó la pregunta, con sus ojos nublados por lágrimas que no se dignaba a dejar escapar. Durante esos 3 años, era eso lo que no lograba entender, era la pregunta que le taladraba la cabeza cada noche antes de ir a dormir, la pregunta que nadie le sabía responder con certeza, todo estaba rodeado de suposiciones… pero la verdad nacida de sus propios labios era lo que quería.
Sabía que esa pregunta se vendría en cualquier momento, y era conciente de que Rukia tenía todo el derecho de saberlo, pero a la par era conciente de que no podía soltarle toda la verdad, porque quizá ella no comprendería.
—Tenía que hacerlo…— Le musitó, haciéndole notar que el hecho de haberla abandonado era porque así lo requería y el no mencionar una sola palabra de su paradero también, era parte del pacto del silencio.
—Sabías perfectamente cuanto te quería y no te importó… me abandonaste a sabiendas del daño que me ibas a causar… y aún así te busqué por todas partes durante meses… y tú nunca tuviste la decencia de decirme qué demonios estaba pasando— Profirió lastimosa, conteniendo su odio, su dolor, sus lágrimas, alejando su mano del contacto del muchacho. Él no tenía ni la más mínima idea de la cantidad de sentimientos que tuvo que soportar en ese tiempo, de la desesperación que por momentos la absorbía y de la depresión a causa de su desaparición…
A cada vocablo y a cada mirada Ichigo no podía evitar sentirse más culpable de la que ya cargaba a cuestas, le hería escucharla y saber por sus labios lo que aconteció en su vida después de haber desaparecido. Pero sus razones tenía, sin embargo sentía que no podía decirle todas… ¿Cómo reaccionaría ella si le dijera que tuvo que desaparecer de Japón por haber asesinado a un hombre a cambio de dinero para darle a ella una buena vida? Lo más seguro es que le odiaría…
—Quería darte una buena vida…— Fue su comentario honesto, esa era una de las razones por las cuales tuvo que recurrir al crimen organizado, vivía bien pero quería más, el empleo digno escaseaba y estaba convencido de que si quería pasar el resto de su vida con ella debía brindarle un futuro mejor. Aunado a ello se vino la posibilidad de vengarse de aquellos que asesinaron a su familia y terminó por convencerse de querer dedicarse a ello, pensando que lograría dos cosas haciendo una sola, sin arriesgar tanto, pero estaba muy equivocado.
— Y como no pudiste dármela, según tú, ¿tuviste que huir? — Añadió suponiendo que esa pudo haber sido la razón de haberla abandonado, esa era una idea algo errada.
—Conseguí lo suficiente para brindarte un futuro mejor pero cuando quise contactarte y volver hace 2 años no pude…— Ichigo le hizo saber su intención de volver a su lado, pero cuando quiso deslindarse para siempre de los rusos y dejar atrás su vida de sicario no pudo hacerlo, no imaginó lo grandes que eran los alcances de la mafia, subestimó su poder y control sobre su propia vida… y la única manera de salir de ese infierno era muerto.
Rukia le miró perpleja, sus palabras la confundían bastante… ¿Cómo que no pudo volver?... no tenía sentido, no lo entendía… de entrada le quedaba más claro que si le dejó fue por algo sumamente importante y poderoso que después no le permitió volver…
— ¿Qué sucedió? — Inquirió la morena con un dejo de preocupación, si él no le decía la verdad no podía llegar a entender, hasta ese entonces su enojo, su malestar con él se había desvanecido, siendo suplantado nuevamente por el cariño que aún le guardaba por el simple hecho de ser lo mejor que tenía en la vida.
Una vez más el pelinaranja se lo pensó, ella empezaba por entender parte de lo sucedido… pero como explicarle a ella que cuando vaciló un poco en querer abandonar la mafia le amenazaron de muerte, echándole en cara que había jurado, porque lo había hecho, estar siempre hasta el final de sus días disponible y a servicio para la mafia para lo que fuera… Resolvió en que quizá era mejor dejarlo así… que desconociera en lo que estaba metido…
El ojimiel se levantó de su asiento, siendo seguido por la mirada afligida de la ojiazul-violáceo, caminó hasta el perchero, donde había dejado su chamarra y sacó de una de sus bolsas un envoltorio transparente que contenía unos grandes fajos de billetes. Regresó hasta donde ella se encontraba y los dejó en la superficie de la mesa.
Rukia estaba perpleja, miró el envoltorio y después lo miró a él, con el ceño fruncido…
—Ten… con esto podrás tener la buena vida que mereces— Le comentó, a penas sonriendo. Por todo lo que le habían 'pagado' por 'limpiar' zonas en Rusia había conseguido mucho dinero y el 70% estaba destinado a entregárselo a ella… para que no le hiciera falta nada…
—Pero yo…— Se levantó, quiso protestar, no podía negar que el dinero era importante en la vida, pero en esos instantes más allá de eso lo quería a él, aunque antes hubiese manifestado no querer saber nada, estar molesta y odiarle, en el fondo sabía muy bien que 3 años no eran suficientes para borrar por completo los sentimientos que le tenía, no tenía tanta fuerza de voluntad, esos sentimientos aún estaban con vida e intactos, quería que se quedara a su lado y nunca más le dejara sola.
El muchacho la tomó por los hombros, instándola a que le mirara y ella lo hizo… se miraron por unos instantes antes de que él optara por acunarla en sus brazos quizá por última vez en su vida, ella le correspondió aún con muchas dudas sobre la vida que él llevaba y que al parecer no quería hacerle saber… Ichigo aspiró el aroma de su cabello y se deleitó del calor que ese abrazo le traía, le hacía sentirse querido y protegido… y en esa misma posición se acercó a su oído y le murmuró:
—Si te abandoné no fue porque te dejara de querer… si no por otras razones que aún controlan mi vida y de las cuales no me puedo deshacer— Eso era todo lo que necesitaba que ella supiera, ahora se sentía un tanto más tranquilo.
Rukia se quedó estática, pensando en que podía ser aquello que ataba a Ichigo… el ojimiel dejó de abrazarla y se alejó, tomando de nueva cuenta su chamarra del perchero y con total intención de marcharse.
La morena lo miró afligida tomar la perilla y abrirla puerta; el pelinaranja echó una última mirada y se despidió con un sencillo gesto. La morena ni siquiera se atrevió a detenerlo, no sabía porqué sus labios no podía pronunciar un simple 'no te vayas' perdiendo quizá la última oportunidad de retenerle o aunque sea en decirle que aún le guardaba en su corazón.
En ese nuevo día había repasado junto con su compañero de misión, todos y cada uno de los movimientos a realizar antes, durante y después de cumplir con el asesinato de Sergei Lébedev. Prácticamente todo estaba bien planteado y definido, sólo hacía falta que se marcara la hora indicada para iniciar el proceso y mientras esperaban a que llegara, cada cual se dedicaba a guardar en sus valijas las pocas pertenencias que habían traído.
Ichigo se encontraba sentado en aquel viejo colchón que le sirvió de lecho durante esos días, había terminado de empacar sin embargo seguía ahí, observando un trío de fotos de la morena, unas que guardaba en su billetera como su más preciado tesoro. Tenía sentimientos encontrados, se sentía exactamente igual como la vez en que la tuvo que abandonar, sabía que podía desobedecer a todo aquello a lo que había jurado lealtad pero por su bien y por el de ella no debía siquiera intentarlo, sabía que volvería a ser duro el partir pero no tenía otra opción.
—Ya llegó el chofer que mandó Petrov, dame tu maleta para llevarla al coche— Dijo Grimmjow al asomarse por el marco de la puerta.
Ichigo se sobresaltó un poco sin embargo después de percatarse por lo que venía su compañero simplemente tomó la oscura maleta y la entregó a manos del ojiazul.
Antes de partir a dejar los equipajes al automóvil, Grimmjow se detuvo unos instantes, quizá era la persona menos indicada para decírselo pero quiso hacerlo, que lo viera como un consejo y quedaba en Ichigo el resto.
—Debes dejarla hacer su vida, aunque en esa vida no estés tú—
Le caló hondo escuchar eso y más aún a sabiendas de que era cierto, si quería protegerla debía estar alejado de ella, pero ese lazo que lo mantenía unido a la morena no le dejaba siquiera pensar en que Rukia construyera su vida con alguien más.
De repente el radio comenzó a emitir sonidos y entre ellos distinguió la voz del ojiazul.
—Ya es hora. Ve a tu puesto. Si por alguna razón fallas, yo me encargaré—
—Por supuesto— Comunicó Ichigo apretando el botón.
Resopló, guardó la billetera, tomó la valija que contenía el arsenal y se levantó de su lugar con la intención de salir del apartamento. Caminó por los vacíos pasillos del edificio hasta llegar a las escaleras que lo guiarían a su destino: la azotea.
Una vez estando en su puesto, abrió el maletín y se encargó de armar con rapidez y maestría el rifle francotirador (2), para después con total discreción y cuidado ir a tenderse en el suelo y acomodar tanto el soporte del rifle como la misma arma.
Tomó sus binoculares y observó tras ellos, encontrándose con la presencia de Grimmjow que discreto rondaba por el lugar simplemente a espera de que la víctima recibiera el impacto y en caso contrario, ser él quien le diera el tiro de gracia.
Mientras tanto la morena de ojos azul-violeta acababa de llegar a un maltrecho edificio, esa era la dirección que había encontrado plasmado en un papel dentro de la bolsa con dinero que Ichigo le había entregado anoche, y había acudida a verle ya que quería expresarle lo que sentía.
— Disculpe Señorita… ¿A que asunto viene? — Inquirió el portero del edificio al verla entrar y es que tenía indicaciones de no dejar pasar a nadie, un tal Petrov a cambio de un cuantiosa cantidad de dinero le había pedido que no dejara entrar a nadie ese día a menos que fuera alguien que tuviese algo que ver con Kurosaki o Jeagerjaques.
—Vengo a ver a Kurosaki Ichigo— La morena se detuvo para decírselo con candidez.
—Está en la azotea— Respondió el portero con cierta malicia, con que el simple hecho de haberle mencionado el nombre le dio el permiso de seguir con su camino, sin saber siquiera que esa muchacha no tenía nada que ver con lo que ese par de aparentes pupilos de Pretov iban a hacer.
Por su parte, el pelinararanja aguardó a que por el radio Grimmjow le diera la orden, no tardó mucho tiempo y casi dando las 6:00 de la tarde, el tal Sergei Lébedev se apareció en las afueras del edificio de en frente.
—Cuando estés listo— Escuchó que le Grimmjow le dijo.
A través de la mira telescópica (3) el ojimiel buscó a la víctima y una vez encontrándola apuntó hacia ella, despejó su mente de toda aquella marea de sentimientos pulcros para la morena y que a la par eran impropios para esos momentos.
Miró por última vez con vida al hombre que iba a liquidar, respiró profundo y sin más apretó el gatillo.
Varios gritos ensordecedores inundaron el ambiente, el de la esposa y sus dos hijos que aguardaban en el auto, los desesperados de sus colegas que buscaban socorrerlo así como de algunos que trataban de llamar a emergencias. Volviéndose la escena un completo caos mientras Sergei Lébedev se ahogaba en sangre y con ello la vida se le escapaba de las manos.
Kurosaki se apresuró a tomar su arsenal y justo cuando iba camino a dirigirse de regreso al interior de edificio, Rukia abrió la puerta.
Las miradas se cruzaron y el tiempo se detuvo… Rukia pudo leer en sus ojos miel un dejo de incertidumbre y de sospecha, cuando bajó la mirada hacia las manos del muchacho se encontró con ese rifle y en ese momento las dudas la asaltaron.
Ichigo no supo que decir, estaba sorprendido, no esperaba que ella se apareciera y así mismo se preguntaba como es que le había encontrado, lo peor de todo era la manera en que le había encontrado: portando un arma.
— ¿Cómo me encontraste? — Fue lo que atinó a preguntarle.
—En el paquete que ayer me diste encontré la dirección…— Fueron sus primeras palabras, lo cual hizo que Ichigo se diera cuenta del error que había cometido al no cerciorarse primero de que dicho paquete no contuviera datos sobre su paradero.
Sin embargo en esos momentos que estaba con ella estaba perdiendo la noción del tiempo y el espacio, Grimmjow ya aguardaba desde hace minutos en el automóvil junto con el chofer a que su compañero se apareciera para así escapar pero ya se había demorado bastante así que le fue a buscar.
—Maldita sea Ichigo, el tipo ya está muerto, ¿porqué te tardas tanto? — Fue lo que dijo Grimmjow al llegar a la azotea y abrir la puerta, sin medir sus palabras.
Y lo dicho captó la atención de aquel par… Rukia pasó su mirada nuevamente al rifle que el pelinaranja cargaba, sus pupilas y sus labios temblaron al percatarse, relacionó lo recién escuchado y todo aquello que Ichigo le había dicho… Era ahora que entendía de qué se trataba todo eso y no lo podía creer, el hombre que amaba mataba por encargo, estaba relacionado estrechamente con un mundo criminal, tenía las manos manchadas de sangre… esa vida llena de amenazas y crueldad… esas eran las razones de las Ichigo hablaba y que él decía de las cuales no poder deshacerse…
—Rukia… yo— Ichigo quiso intervenir pero alguien más se le adelantó.
Grimmjow sacó de su escondite su pistola y sin ningún miramiento apuntó a la sien de morena, y tal acción no sólo causó terror en ella también despertó el sobresalto del ojimiel.
— ¡Qué demonios crees que estás haciendo! ¡Baja la maldita arma! — Vociferó Ichigo a su compañero, exasperado, sin entender porqué carajos le apuntaba a la morena y instándolo a que no cometiera una estupidez que terminaría por destruirlo a él también.
— ¡No dejes que los sentimiento te cieguen! ¡Simplemente sigo las órdenes de Petrov: que si alguien nos descubría le matáramos y ella lo ha hecho! — Le gritó en respuesta, aunque fue una mujer y se tratara de la que su compañero amaba simplemente no le importaba, sólo estaba cumpliendo con su deber y pensaba que Ichigo debía hacer lo mismo en vez de dejarse guiar por sentimiento tan ridículos que podían costarle no sólo la libertad, también la vida.
Rukia tiritaba, en esos momentos sentía un gran miedo recorriendo su cuerpo, ni siquiera quería hacer algún movimiento ya que eso le podía costar la vida…
—Por favor, no lo hagas, ella no dirá nada… No me quites lo más quiero en ésta vida— Le pidió bajando la voz y era irónica su petitoria porque su persona había hecho prácticamente lo mismo: arrebatarle a la familia de Sergei Lébedev lo que ellos más querían.
Grimmjow lo pensó pero sin bajar el arma, si la mataba también estaría cavando su propia tumba, no le tenía miedo a la muerte pero el dinero era precisamente lo que lo hacía meditarlo, tenía demasiada plata esperándole por el asesinato de Sergei Lébedev como para dejarla escapar por una mujer. Sonrió burlón y guardó su arma a la par que acotaba:
—Haz lo que tengas que hacer pero apresúrate que no tenemos mucho tiempo—
Antes partir el ojiazul miró a la morena, con qué esa era la dichosa mujercita que tenía a su compañero al borde de la vida y la muerte, pero no dijo nada al respecto, se limitó a seguir su camino.
El pelinaranja dejó el arma y el maletín en el suelo, guiado por un sentimiento de afección acortó la distancia que le separaba de ella y le instó a mirarle, ella levantó su mirada y se fijó en su rostro.
—Quisiera que todo esto fuera diferente pero aunque quiero no puedo, ya no tengo opción… pero lo hago por ti— Ichigo le hizo saber, se lo repitió de nueva cuenta, esperando que ella entendiera de mejor forma a lo que estaba sujeto.
Rukia todavía no lo podía creer, nunca pensó que el ojimiel tuviera ese oficio como medio para subsistir y más aún que todos aquellos sacrificios que él hacía fuesen porque le amara, porque quisiera brindarle algo mejor pero a la par le hacía pensar que no valía la pena que hiciera todas esas cosas por ella si él no iba a estar a su lado para que las compartieran.
—Llévame contigo…— Musitó la ojiazul-violáceo con cierta dificultad, antes de venir ya lo había pensando, y creía que valía la pena dejar todo lo que tenía en Niigata por estar con él, por ir allá, a donde sea que él estuviera.
Y sus palabras complicaban más partida, y en verdad quería hacer eso, llevársela a San Petersburgo y estaba a punto de aceptar su petición cuando a su mente llegaron las palabras de Grimmjow dichas ayer.
«Si quieres ponerla en peligro y además tienes una buena justificación para con el jefe sobre ella, entonces llévatela»
Eran dos grandes problemas, el decirle a su jefe que la amaba no era justificación, ese tipo de tópicos sentimentalistas no le llegaban al corazón y ni le importaban; desde ahí estaba impugnada la intención. Respecto a lo otro, los sicarios rivales siempre buscaban el punto débil, el cual el 99% de las veces era la familia y sabía bien que si se la llevaba lo más seguro es que la matarían y no, no podía poner en peligro lo más valioso que le quedaba en la vida.
—No puedo hacerlo, no puedo ponerte en peligro— Fue su respuesta, notando como los ojuelos de la morena titilaban con la notable intención de soltar una que otra lágrima —Pero aunque esté lejos eso no va a cambiar lo que siento por ti—
Acortó más la distancia que les separaba hasta que logró tocar sus labios, ¿Cuándo había sido la última vez que la había besado? Ya había pasado mucho tiempo y el volver a sentir la calidez y sabor de sus besos era en pocas palabras tocar el cielo con las manos. Ese roce de labios tan suave contenía el tiempo que les había separaba y el que posteriormente volvería a hacerlo, por eso quería dejar en sus labios aquel sentimiento, esperando que perdurara por siempre.
Se separaron unos instantes y en un abrazo se enfundaron, permaneciendo así unos cuantos segundos. Ichigo la miró antes de tomar el maletín y el arma, antes de partir al vehículo que le aguardaba en las afueras, antes de dejarla sola una vez más.
Solitaria y a mitad de la azotea, Rukia suspiró y miró al cielo… Esperando que el tiempo pasara rápido para volverle a ver. Ichigo se fue en aquel automóvil mientras miraba tras la ventana como se alejaba del edificio donde la había dejado, a sabiendas de que había hecho lo mejor.
Si el destino lo quería se volverían a encontrar, no sabían en cuanto tiempo sería eso pero esperaban que cuando sucediera todo fuera diferente, en una circunstancia en que la que ella no corriera ninguna clase de peligro y él no tuviera que huir como lo hacía ahora.
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Glosario:
- (1) En la mafia rusa, los tatuajes de calaveras en los dedos de las manos muestran la cantidad de asesinatos cometidos por la persona.
- (2) Es un tipo de arma de fuego de precisión que permite el disparo a objetivos a muy larga distancia. Su utilización es habitual tanto en ejércitos como en cuerpos policiales de todo el mundo.
- (3) Es un instrumento óptico para rifles, que permite ver y apuntar a distancia. Este accesorio, que usualmente se monta sobre el rifle, permite mayor precisión para disparos de gran alcance.
Lo dejé en un final abierto, así cada quien podrá darle el final que más le agrade. Se puede decir que es la primera vez que dejo un final así, entre triste y con ellos separados... pero creo que la historia lo ameritaba.
Y bueno la inspiración del capítulo viene de una canción que se llama "Shape of my heart" ( y no es la de BSB) que canta Sting http*://**.com*/watch?v*=qjqiHGQ4J2*o
Algo más? solo agradecerles a todas las personas que siguieron esta historia, la leyeron y/o dejaron sus respectivos comentario y gracias también por el apoyo brindado :). Espero que les haya agradado.
Tengo que ir a la uni y tengo un examen así que ya me voy, nos veremos después en alguna otra historia.
Saludos a todos y que tengan un hermoso día.
