Bella pov.

-Bella, respira- dijo Alice a mis espaldas, mientras sentia sus pequeñas manos darle forma a mi velo, el dia habia llegado y yo no podia estar mas aterrada, y nervios + nauseas producto del embarazo= mala combinación.

-cariño, estas palida como un fantasma, ¿no te estaras arrepintiendo o si?- dijo Esme quien arreglaba la cola de mi vestido, medio en broma, medio en serio

-mas me preocupa que sea el novio quien se de a la fuga- dije algo mareada, escuche las risas de Alice, Esme y Rosalie, que estaba sentada observándome, con el ramo que yo llevaria después, entre sus manos. Sus calidas risas aliviaron un poco mi nerviosismo.

-oye, tira el ramo hacia mi- dijo de repente Rosalie- me pondre cerca- sonrio con diversión- Emmet es lento pero no tanto, entendera la indirecta, no crees?- rio guiñándome un ojo, escuchamos a Alice resoplar.

-no tanto? Es la persona mas lenta del mundo, si no se hubiese enterado del embarazo de Bella solo lo hubiera notado cuando todos estemos en la sala de partos- bromeo.

Me rei de eso, estaban, obviamente, intentando distraerme, las deje puesto que distracción era lo que necesitaba para evitar un ataque de histeria.

-ademas el ramo debes lanzarlo hacia mi, ya he visto que me casare con mi Jazz, aunque tardara un poco... tal vez puedas darle una ayudadita al destino, no Bella?- dijo poniendo ojitos, me rei de eso, ella habia estado espiando su futuro para ver si atraparia a Jasper tarde o temprano.

-tengo una punteria horrible, y ustedes ya deberían saberlo, asi que den su mejor esfuerzo por atraparlo, yo no puedo hacer nada- sentencie, era verdad, no tenia una minima de punteria, y encima tenia que lanzarlo de espaldas ¿cómo demonios esperaban que lo lanzara directo a las manos de una de ellas?

-oh, bella estas preciosa- dijo Esme, una vez termino de acomodar y alisar la falda de mi vestido, parecia estar a punto de llorar

-gracias, Esme- dije, feliz, ella me abrazo con cuidado, para no arrugar la falda de nuevo, me mire en el espejo, y no pude evitar soltar un jadeo de sorpresa, ellas si que sabian lo que hacian.

Mi cabello estaba medio recogido, en un moño, y definidos y complejos bucles bajaban por mi espalda y descansaban en mis hombros desnudos, mi maquillaje era suave y muy natural, resaltando mis ojos y mi boca.

El vestido se abrazaba a mi figura con gracia, el corse, estilo corazon resaltaba mis curvas, era de saten blanco, decorado con pedreria e hilo plateado, era un vestido algo inflado, Alice habia decidido que eso seria perfecto para mi, yo lo dudaba pero ahora estaba agradecida por su consejo, al verme al espejo recorde todos mis sueños infantiles, de princesas, principes, cuentos de hadas, y sonrei, aquí estaba yo, con mi vestido de princesa, esperando el momento para unirme para siempre a mi principe

-muchas gracias- dije, emocionada- a las tres-.

Alice ya estaba llorando- no te atrevas a llorar Isabella Marie Swan o arruinaras tu nueva cara- me rei ante esto, ella habia sido quien me habia maquillado, me acerque a ella y la abrace con suavidad, ella me respondio y fue calmandose. Alguien toco la puerta con suavidad, Rosalie se levanto y la abrio, era Carlisle

-estas preciosa, hija mia- dijo emocionado, se veia muy bien con su traje, mi mente empezo a imaginar a Edward con el suyo.

-gracias, tu tambien te ves muy bien- sonrei

-ya es hora de ir hacia la iglesia- dijo acercándose- pero antes quiero darte esto para que lo uses hoy- me tendio un estuche mediano, de terciopelo negro, lo abri y alli habia una hermosa tiara, se veia muy delicada

-era de la abuela Cullen- dijo mirándome a los ojos, parecia que tambien queria llorar- ella hubiese deseado que la utilizaras- sonrio.

Iba a replicar, pero Esme tomo la tiara y la acomodo en mi cabello, todos ellos me miraban con emocion, senti mis ojos picar, y las lagrimas acumularse en ellos, mas no las deje escapar, sonrei y me lance a abrazar a Carlisle

-gracias- susurre, mientras el me envolvia en un abrazo, luego abrace a Esme, a Alice y a Rosalie, quien me entrego mi ramo, despues fui escoltada por el padre de mi en-un-futuro-no-muy-distante-esposo hasta un hermoso carruaje de epoca, Alice se habia vuelto loca y se habia encaprichado en que lograria conseguir uno que me recogiera aquí, en Forks, todos estuvimos muy sorprendidos cuando lo consiguió.

No se cuando mis manos habian empezado a temblar, solo lo note cuando Carlisle tomo una de mis manos entre las suyas y me observo con dulzura.

-todo estara bien- susurro, yo solo asenti

-gracias por hacer esto, por ser quien me entregue a Edward en la iglesia, significa mucho para mi- le dije sinceramente.

-no tienes nada que agradecerme, pequeña, poder ser yo quien te lleve hasta el altar significa mucho para mi, tambien- sonrio. Justo entonces llegamos a la capilla de Forks.

-bajemos, ya todos estan adentro y mi hijo debe estar por tener un ataque cardiaco o algo, estaba muy nervioso- dijo con diversión mientras me ayudaba a bajar, sonrei, al menos yo no era la unica que estaba asi de nerviosa.

Cuando estuvimos de pie frente a las puertas de la iglesia, la musica empezo, me sentia como clavada al piso, Carlisle me insto a seguir, y juntos caminamos a paso lento, detrás de Alice y Rosalie quienes eran mis damas de honor y habian llegado antes, obviamente, al venir en coche. Cuando levante la vista pude ver a Edward parado junto al altar, sus ojos se veian llenos de emocion, y alli, todo el miedo parecio evaporarse de mi cuerpo, una enorme sonrisa se instalo en mi rostro, rapidamente respondida con una suya, a duras penas podia mantener el ritmo tortuosamente lento con el que debia andar, deseaba mas que nada, llegar junto a el.

Luego de lo que parecio una eternidad, me encontre a su lado, su padre unio nuestras manos y le sonrio a su hijo

-se que deberia decirte que la cuides, pero se que lo haras sin necesidad de aviso, sereis muy felices- dijo, dedicándonos una ultima sonrisa antes de dejarnos con las manos entrelazadas frente al sacerdote, que comenzo el sermón, escuche atentamente, o al menos intente hacerlo, era totalmente conciente de la calidez de la mano de mi prometido e incluso de su pulso acelerado, tanto como el mio. Llego el momento de decir nuestros votos, habiamos decidido que cada uno escribiria los suyos. Edward tomo el anillo y mientras me lo colocaba comenzo a hablar

-Ambos escogimos juntar nuestras vidas. Yo Edward Cullen, me entrego a ti, sabiendo que la magia de nuestro amor es caminar juntos, en las buenas y en las malas, en la prosperidad y en la adversidad. Yo quiero ser tu compañero y que tu seas mi compañera todos los días de mi vida-senti como las lagrimas luchaban por salir de mis ojos, mientras una sonrisa de felicidad aparecia en mi rostro. Tome el otro anillo y repeti su accion mientras decia mis propios votos

-No es casualidad que nos hayamos conocido, no es casualidad que nos hayamos amado, creo que este gran amor que siento tampoco es casual, es más bien, fruto de nuestra amistad, de las ganas de vivir, de querer compartirlo todo juntos. Edward Cullen, ahora que estamos aquí, yo, Isabella Swan, quiero ante Dios comprometerme a ser tu compañera fiel, tu amiga incondicional, y tu amante eterna, atrevámonos a construir nuestro destino, porque se que tanto tú como yo, estamos convencidos que juntos somos mejor que separados.

Los ojos de Edward parecian tener luz propia cuando termine de hablar, supe que los mios debian de estar igual, llenos de las mismas emociones.

La ceremonia termino rapidamente, o eso me parecio, desde que dijimos nuestros votos no volvimos a apartar la mirada del otro, solo volvimos a la realidad cuando el sacerdote dijo "ya puede besar a la novia". Me acerque mas a mi esposo y el tomo mi rostro entre sus manos, con tanta suavidad como si fuese de cristal, para luego unir nuestros labios en un tierno beso. Sentimos a los invitados estallar en aplausos, sin duda liderados por Emmet que lloraba como una niñita, sonreímos a nuestra familia, con los Cullen tambien se hallaban Renee y Joe, ella estaba llorosa y tenia una camara en su mano y mi hermanito sonreia como nunca lo habia visto, todos vinieron a abrazarnos y felicitarnos, antes de que Edward tomara mi mano y corriera conmigo fuera de la iglesia, bajo una lluvia de arroz y petalos, subimos al coche que esperaba por nosotros para dirigirnos a la mansión Cullen. La mano de Edward nunca dejo de aferrar la mia.

-la amo, señora Cullen- susurro a mi oido para luego besarme, no pude mas que sonreir estupidamente

-tambien lo amo, señor Cullen- respondi una vez nos separamos, solo para atacar sus labios una vez mas, lo senti sonreir contra mi boca

-lo se, por eso estamos aquí-.

Continuara..........

Hola!!! Espero que les guste!!!

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besotes!!!

******Ovejitah06******

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