Puedes llamarlo acoso...

Segundo acoso.

La gran ciudad de Tokyo se encontraba llena de gente, gente que desde el último piso de aquel rascacielos no era más que diminutas manchitas yendo y viniendo por las concurridas calles.

Syaoran Li le dio la espalda al gran ventanal de su despacho. No podía permitirse distraerse con algo tan insignificante como aquella gente a quien no conocería nunca.

Él era importante, estaba en lo alto y no sólo porque se encontrase a varios pisos de altura, sino porque su estatus era superior. Él era el primogénito de la familia Li, presidente de la sucursal que la corporación Clow tenía en Tokyo y pronto lo sería también del resto de sucursales. Y no podía permitir que nada fallase, o sería el hazmerreír de la familia.

Se sentó en su cómodo sillón, detrás de la enorme mesa de ébano que dominaba la habitación. Era un despacho amplio, el más grande de todos, bien iluminado por aquella gran ventana que quedaba a sus espaldas, decorado con exquisito gusto y lleno de estanterías con numerosos libros y archivadores.

Encendió el ordenador de última generación y se acercó el teclado para poder escribir cómodamente recostado en el sillón. Abrió varios programas, revisó expedientes y redactó un escrito para cerrar un trato con otra empresa. Eso de no tener secretaria era agotador, tenía que encargarse él de todo, incluso de aquellas nimiedades como era redactar un informe de compra o una solicitud de presupuesto. Era absurdo que él, el heredero de la familia Li, no contase con una eficiente -y atractiva, a poder ser- secretaria a su servicio.

Suspiró y le dio a la tecla para imprimir. Tampoco podía quejarse, las dos secretarias anteriores habían sido despachadas por su madre en cuanto esta se pasó por la oficina a ver que tal iba todo. No entendía porque, pero era una orden de su madre, la líder del clan Li, por lo que él tenía que respetar su decisión.

Dos golpecitos suaves en la puerta lo despertaron de sus pensamientos y se reacomodó de nuevo en el sillón para dar una imagen seria e imponente.

- Adelante.

La puerta se abrió con cuidado mostrando una mujer alta y de aspecto severo que Syaoran reconoció de inmediato, haciendo que se pusiera de pie para recibirla.

- Hola, Xiao Lang.

- Madre… -El hombre se acercó a ella para guiarla hasta una silla frente su mesa.- ¿Qué le trae por aquí?

- Venía a comunicarte que hoy empezará a trabajar una nueva secretaria, espero que os comportéis esta vez.

- ¿Una? –Preguntó él mientras se sentaba en su cómodo sillón.- Pero madre, le recuerdo que hacen falta dos empleadas nuevas ya que despidió a ambas secretarias, no comprendo aún porque.

- Porque tonteaban contigo.- Se explicó ella, escuetamente y Syaoran parpadeó confuso.

- ¿No era Eriol quien tonteaba con ellas?

- Pero a ti te miraban… -Ieran hizo un movimiento con la cabeza para restarle importancia a lo que iba a decir.- Es igual, Xiao Lang, la secretaria de Eriol empezará esta tarde.

- ¿De Eriol? Pensé que sería la mía.

- Tú procura no tontear con esta y ya vendrá la tuya.

- Madre, creo que me confunde con Eriol...

- Xiao Lang.- La voz severa de la mujer no permitía ningún cuestionamiento.- Te recuerdo que estás prometido, así que por tu propio bien, y el de la familia Li, espero que te comportes esta vez.

Syaoran suspiró resignado, disimulando así un gruñido de desesperación. No entendía que tenía su madre en contra suyo, parecía que fuese él quien hiciese todo lo malo y Eriol en cambio fuese un angelito. El hombre quería creer que lo hacía porque él era el futuro líder de la familia y tenía que mantener una imagen, pero ¿cómo se las arreglaba para transgiversar la realidad de ese modo¿Se entrenaría? O peor aún ¿realmente vería las cosas así?

- Madre, si ni siquiera he visto a mi prometida en años….- Comentó, exasperado.

- Por eso no te preocupes.

Claro ¿cómo se iba a preocupar por tener que querer a alguien a quien ni veía? Y mucho menos ¿cómo iba a preocuparse por tener que casarse con ella? Era una tontería, hombre.

- Está bien entonces, cuando llegue la secretaria de Eriol le pediré que busque una para mi.

- No es necesario, la tuya está en camino.

Syaoran miró a la mujer con una ceja alzada. ¿En camino? Ni que la hubiese encargado... Aunque, tratándose de Ieran Li, todo era posible.

-.-.-.-.-.-

Miró el reloj de su muñeca. Eran casi las 2 y su estómago empezaba a pedir atención. Descolgó el teléfono y marcó un número de la memoria, enseguida lo cogieron y Syaoran encargó algo de comer al restaurante con el que contaba su empresa. La mujer del otro lado de la línea le dijo que en unos minutos lo tendría en su despacho y él se lo agradeció antes de cortar la comunicación.

¿Cómo podía pensar en comer siquiera? No tenía tiempo para eso, aun se tenían que revisar varias cosas, llamar a varios compradores... Aunque en realidad de todo eso se encargaba el departamento correspondiente, pero él tenía que supervisarlo todo para no dejar nada suelto, sino, no sería él. Así que comería en su despacho, como siempre.

Siguió revisando los papeles que tenía sobre su escritorio durante algún rato más, firmó la última hoja y dejó la pluma sobre la mesa, estirando los brazos para desperezarse. Hizo girar la silla hasta quedar de cara al ventanal y poder observar la luz que entraba a través del enorme cristal, iluminándolo todo y relajándolo.

Un sonido estridente le hizo dar un bote sobre su asiento, volvió a encarar el escritorio y cogió el teléfono. Realmente odiaba no tener secretaria...

- Al habla Syaoran Li.

- ¿Syao? Soy yo.- El hombre alzó una ceja, había reconocido la voz, pero se preguntó porque su hermano a veces era tan poco aclaratorio.- Acaba de llamar mi nueva secretaria diciendo que está a punto de llegar ¿Te importaría venir aquí y así la conoces? Luego podemos ir los tres a comer...

- Ya he pedido la comida.

- ¿Vas a volver a comer ahí? Que antisocial que llegas a ser... Como quieras, pero ven.

Dejó de nuevo el auricular en su sitio y se lo quedó mirando un rato antes de ponerse en pie. Justo cuando estaba llegando a la puerta alguien tocó y al abrirla se encontró con una camarera que empujaba una pequeña mesilla donde iba su comida y Syaoran gruñó al pensar que ahora se le enfriaría.

- Gracias. Déjela por ahí, ahora vendré.

Miró de reojo a la mesilla antes de salir del despacho y tomó nota de pedir un café, ya que parecía que no le habían traído uno.

Caminó por la oficina pasando por delante de la sala de juntas, yendo hacía el otro lado, donde estaba el despacho de Eriol. Entró en la pequeña antesala que hacía de despacho de la secretaria y picó en la puerta, entrando sin esperar respuesta.

- Anda, sí que has venido rápido.

Syaoran se encogió de hombros y se recostó en el marco de la puerta, mirando como su hermano recogía algunos documentos que tenía esparcidos sobre la mesa y los metía en un archivador.

- ¿Crees que tardará mucho? Mi comida se enfriará.

Eriol alzó la mirada, sonrió y negó con la cabeza.

- Esto... Disculpe ¿Es este el despacho de Eriol Li?

- Pasa Sakura, te esperábamos.

Syaoran se tensó en su sitio. Esa voz, ese perfume casi de golosina, ese nombre, esa sonrisa gilipollas en el rostro de Eriol...

Muy lentamente se dio la vuelta, temiéndose lo peor y sus sospechas se confirmaron al ver esa media melena castaña y algo despeinada, ese rostro de piel pálida, esa figura menuda vestida con camisa y falda... y esos ojos verdes que ahora lo miraban fijamente.

La mano de Syaoran se dirigió de manera casi automática a su mejilla.

-.-.-.-.-.-

Se encontraba recostado en la pared cuando notó que algo no iba bien. La gente se apartaba y cuchicheaba entre si, mirando a algo o alguien que se dirigía a toda prisa hacía donde estaba él.

Syaoran se incorporó y se puso en medio de la puerta, frunciendo aun más el ceño al ver como la gente empezaba a mirarlo a él también, sin duda alguna se preguntaban cómo era que no había llamado ya a seguridad para detener a quien fuera que había roto la paz de su fiesta. Pero él prefería esperarlo en persona para hacer ver a sus invitados que lo tenía todo bajo control absoluto.

La gente que tenía delante se apartó finalmente, dando paso al alborotador y por un momento se quedó ligeramente sorprendido al ver que se trataba de una mujer. De una pequeña mujer que vestía un elegante vestido color marfil y que parecía compungida por algo.

De repente ella chocó contra él, al parecer no lo había visto y Syaoran se vio obligado a cogerla para que no perdiera el equilibrio, dándose cuenta así de lo delgados y suaves que eran los hombros que tenía al descubierto gracias al vestido. Lo primero que vio fue el pelo castaño claro recogido en un descuidado moño y al instante siguiente estaba viendo un par de enormes y vidrioso ojos de color esmeralda.

Tras la sorpresa inicial, endureció aun más su expresión al darse cuenta de que la mujer parecía no querer hablar ni darle ninguna explicación de porque semejante jaleo.

- ¿Se puede saber dónde va, señorita?

Su voz sonó grave y autoritaria, resonando en la sala de fiesta donde se había hecho un silencio casi sepulcral. La joven se separó ligeramente de él, confundida y echó un vistazo a la puerta.

- Me... –Dudó.- Pensaba irme, si es que usted me lo permite.

- ¿Y no podía marcharse sin tener que corretear por medio salón?

Syaoran tensó su mandíbula ante la mirada enfurecida que esos ojos verdes acababan de dedicarle ¿de qué iba esa mujer? Desde luego no pensaba dejarla marchar sin que le diera una explicación, no, es más, no la dejaría marchar sin que se disculpase con él. Ante todo tenía que dar una imagen autoritaria a todos sus invitados.

- ¿Y usted no podía dejarme marchar sin tener que montar semejante numerito?

- Me temo que el numerito lo ha montado usted sola, sin mi ayuda.

La joven intentó zafarse de su agarre y él apretó más sus manos alrededor de los finos hombros, intentando mantenerla quieta.

- Suélteme ¿Quién es, uno de esos gorilas que toda esta panda de finolis contrata para que protejan sus ricos culos? Que sepa que no tiene derecho a tratarme así.

Parpadeó sorprendido de la falta de modales que acababa de demostrar esa chica ¿de dónde había salido? Sin embargo logró serenarse lo suficiente.

- ¿Y usted quien se cree que es para faltarme el respeto de ese modo? –Gruñó, volviendo a mirarla con fiereza.- Soy Syaoran Li, presidente de la corporación Clow y anfitrión de esta fiesta que usted acaba de fastidiar. Quien no tiene derecho a nada aquí, es usted.

- Yo... –Sus ojos titubearon al saber quien era, sin embargo al momento siguiente lo miraba de nuevo con determinación.- No me importa quien sea ¡Sólo quiero irme de aquí!

- ¿¡Pero quien se ha creído que es!? -El hombre apretó su agarre.

- ¡Me hace daño!

- ¡Le exijo que se disculpe inmediata...!

Un murmullo general se escuchó por toda la sala. Syaoran finalmente soltó a la chica y se llevó una mano a la mejilla, completamente sorprendido sobre lo que acababa de pasar. Porque no, no podía ser que hubiese hecho eso ¿no? Es decir, él era una persona importante, él era Syaoran Li, y nadie -mucho menos una mujer a quien no conocía- se atrevería a darle una bofetada ¿verdad?

Y sin embargo el dolor en la mejilla contestaba a su pregunta de manera indiscutible.

- ¡Sakura!

La nombrada paró de mirar al hombre a quien acababa de abofetear y en cambio se giró para ver quien la llamaba. Entre la multitud una sorprendida Tomoyo la miraba con una mano en la boca, a su lado Eriol la observaba con las cejas alzadas.

Syaoran miraba a unos y a otros con la mano todavía en la mejilla, la mujer frente suyo lo miró una última vez y entonces se fue de allí con paso decidido y él no acertó siquiera a decirle algo para detenerla, simplemente se giró para verla marchar. No se movió de su sitio cuando Tomoyo Daidouji pasó por su lado haciendo una pequeña reverencia, y tampoco cuando Eriol se paró a su lado, poniéndole una mano sobre el hombro y sonriendo mientras miraba por donde acababan de irse las dos mujeres.

- ¿Es increíble, verdad? –Le dijo su hermano y Syaoran lo miró sin saber a que se refería.- Me refiero a Sakura, es increíble, te ha dado un buen bofetón y te ha puesto en tu sitio... pero olvídate, no te intereses por ella, Syaoran, es mía.

Volvió a mirar hacia la puerta ¿Qué se olvidase? Imposible, sin duda aquella tal Sakura se las pagaría porque Syaoran Li necesitaba vengarse de ella. Y desde luego... ¿Quién se interesaría por una mujer así?

-.-.-.-.-.-

- Buenas tardes, señor Li.

Aquella voz lo sacó de sus recuerdos y Syaoran volvió a enfocar a la mujer que tenía delante suyo, pero ¿qué hacía ella aquí? Porque no podía ser que... Palideció cuando esa idea pasó por su cabeza y lenta, muy lentamente se giró para ver a su hermano menor, quien le sonreía con total calma.

- Te presento a mi nueva secretaria.

- ¡¿Qué!?

- Sakura.- La voz amable de Eriol puso los pelos de punta al hombre.- Te presento a mi hermano, Syaoran Li.

- Encantada de conocerle, señor Li.- Ella hizo una reverencia y Syaoran la miró con sorpresa. ¿Ahora pretendía hacer ver que era la primera vez que se veían?- Me llamo Sakura Kinomoto.

Los ojos ámbares del hombre pasaron de su hermano a ella y de nuevo a su hermano. Eso tenía que ser una broma, aquella chica no podía ser la nueva secretaria. Sinceramente, dudaba que estuviera calificada para ese puesto, así que seguramente aquello tenía que ser una de las bromas de Eriol.

- No, Syaoran, no es ninguna broma.- Sonrió el moreno, contestando a la pregunta que estaba a punto de hacerle.- Madre la ha contratado, es ella.

- ¡Pero no...! –Se calló de golpe y miró a la chica.- Ve a buscarme un café, necesito hablar a solas con Eriol. Lo quiero sin demasiada leche, dos terrones de azúcar y procura que tenga espuma.

La castaña alzó una ceja pero finalmente hizo una breve reverencia y se fue a buscar su encargo.

- Syao, que es mi secretaria, no la tuya.- Rió el moreno.- Espero que no me la quites, ya te advertí que era mía.

- Eriol, ella no puede ser la nueva secretaria. ¡Es absurdo! – Se apoyó en la mesa para encarar a su hermano y lo miró fijamente.- Dime que es una broma.

- Ya te he dicho que no. Es una decisión de nuestra madre así que no te puedes negar... por otro lado, Sakura está perfectamente calificada para el puesto, si es lo que te preguntas.

Lanzó una carpeta sobre la mesa y él la cogió para echarle un vistazo. Era el expediente de aquella tal Sakura Kinomoto, su currículum, sus estudios, algunos datos personales... estaba todo y nada le decía que estuviera incapacitada para ser una eficiente secretaria, más bien al contrario.

- ¿Por qué la echaron de su anterior trabajo? –Curioseó y miró al moreno por encima de los papeles.- Seguro que abofeteó a su jefe.

- No... –Rió él.- En la fiesta me lo comentó, se ve que es muy eficiente, pero a veces algo torpe.- Syaoran lo miró esperando que se explicase, pero Eriol consideró que aquello era suficiente.- Espero que te lleves bien con ella, Madre ya te lo habrá comentado, pero está aquí como un favor a la señora Daidouji.

- ¿La señora Daidouji¿Qué tiene que ver con ella?

Eriol se puso de pie y bordeó la mesa hasta llegar al lado de Syaoran, le puso una mano en el hombro y lo guió hasta la puerta.

- Es su sobrina, y sí, Sakura es la prima de Tomoyo. Está viviendo con ellas, la señora Daidouji se lo comentó a nuestra madre y a ella le pareció una persona interesante... ¿no lo crees tú también?

Miraron hacia fuera. Sakura se acercaba a ellos con un vaso de humeante café en las manos, su mirada curioseaba a su alrededor, su paso era decidido y el tacón de sus zapatos repiqueteaba en el parqué creando una hipnotizante melodía que seguía el compás de sus caderas.

- Yo creo que acabarás tonteando con ella, Eriol.

- Oh, eso ya lo hago.- Rió de nuevo, pensando que de hecho ya tenía una cita con ella para ese mismo domingo.- Sé que tú también la encuentras interesante Syaoran, pero te lo vuelvo a advertir...

- Tranquilo, no me acercaré a ella. Pero...- la chica llegó hasta donde estaban ellos y Syaoran sonrió de forma arrogante.- Pero yo no tengo secretaria, así que de momento tendrás que trabajar para los dos ¿está bien?

Eriol lo miró con sorpresa y luego frunció el ceño, cruzando una mirada con Sakura. No le gustaba como le había sonado aquello pero decidió no importunar a su hermano y simplemente observar los acontecimientos así que asintió con la cabeza.

- Está bien.- Dijo Sakura.- ¿El café...?

- Por favor, acompáñeme a mi despacho.

Syaoran empezó a caminar y ella lo miró un momento con una ceja alzada, preguntándose si siempre era así de... pretencioso. Se giró a ver al moreno quien simplemente se encogió de hombros con una sonrisa y Sakura supo que su trabajo ahí sería muy duro.

- Te espero para comer, cuando acabes ven a buscarme.

Le sonrió en agradecimiento y dio media vuelta para seguir a quien, a partir de hoy, sería uno de sus jefes. Lo vio caminar a lo lejos y no pudo evitar repasarlo de arriba a bajo. En la fiesta ya había podido advertirlo, pero ese hombre era todo un portento de la naturaleza hecho persona. Lástima que el carácter era pésimo, y Sakura valoraba más el carácter que el físico, por muy ancha espalda o buen culo que tuviera.

Y si se ponía a escoger entre él y su hermano, sin duda elegiría a Eriol. Él sí que era todo un caballero, y no se quedaba atrás en cuanto atractivo...

- Este es mi despacho.- La voz grave y masculina la trajo de nuevo al lugar de trabajo.- Cuando te llame te quiero aquí en seguida, supongo que no lo sabrás, pero se pica antes de entrar...- La sonrisa burlona de Syaoran se ganó una mirada de reproche por parte de ella.- Los documentos están rigurosamente ordenados así que hasta para ti debe de ser fácil encontrar algo, y quiero que estén igual de ordenados ¿entendido?

- Entendido.

Había intentado que su voz saliese lo más calmada posible pero sin embargo no había podido esconder cierto tono de fastidio. Syaoran la miró completamente serio y luego poco a poco una sonrisa arrogante se extendió por toda su cara dándole unas ganas tremendas a Sakura de borrársela de otro bofetón.

Por supuesto él sabía que estaba en ventaja. Como era el jefe estaba por encima de ella, así que podría tomar su venganza desde el trabajo, y de paso se ahorraría tener que hacer ciertas tareas. Era perfecto.

- Si no sabes como se hace algo, te buscas la vida, se lo preguntas a quien sea, pero yo no pienso hacerte de niñera. Se te paga por trabajar, así que no quiero que te pases el día holgazaneando.- Aunque de eso ya se encargaría él, pensó mientras se acercaba al escritorio.- Espero que te des cuenta de para quienes trabajas y que aprendas un poco de modales... Y a ser posible, que dejes de pegar bofetadas. ¿Podrás hacerlo?

Ambos se miraron el uno al otro, retadores. Syaoran frunció el ceño al ver como ella sonreía, y es que Sakura pensaba aguantar todo eso y más. Estaba ahí gracias a Sonomi y no quería ponerla más en evidencia después de lo ocurrido en la fiesta. Además, por muy desagradable que fuera ese hombre, ella contaba con el recuerdo de una sonora y de seguro dolorosa bofetada que ya había tenido opción de darle. Y con eso podría aguantar lo que fuera.

- Por supuesto, señor Li.

La mano de él se crispó sobre la mesa al ver que ella no pensaba saltar tan fácilmente. Se dio cuenta de que había arrugado algo y al mirar que era lo que tenía entre sus dedos sonrió maliciosamente a la vez que arrugaba por completo el papel en su mano.

- Bien, para empezar redáctame un escrito para cerrar el trato con la empresa Hiragisawa. Encontrarás toda la documentación en su carpeta y lo quiero para esta tarde.

- Como usted quiera.

Sakura se inclinó ligeramente y salió del despacho cerrando la puerta tras de si. Él agarró la bola de papel y la lanzó a la papelera, fallando en el intento y haciendo que lo que antes había sido el cierre del contrato rodase hasta quedar frente la puerta. Se acercó a cogerlo y justo al agacharse picaron a la puerta. Syaoran se incorporó y fue a abrir el mismo, encontrándose de nuevo con aquellos retadores ojos verdes y aquella sonrisa que lograba sacarlo de quicio.

- ¿Le va bien que pique así? –Preguntó ella, provocando que su ceño se frunciera.- Venía a traerle su café.

- ...Gracias.- Masculló él.

Alargó el brazo para coger el vaso con la humeante bebida que ella le tendía y al hacerlo sus dedos rozaron con los de Sakura. Ambos se miraron con desafío y el vaso se quedó entre las manos de ambos un momento, siendo testigo de ese peculiar apretón de manos que daba inicio a una apuesta para ver quien duraba más.

Si el acosador, o la acosada.

To be continued...

-.-.-.-.-.-

Notitas varias: Muahahahahahaha está mal que yo lo diga, pero es que me encanta este capítulo ¿a vosotros no? X3

Bueno, como habéis podido ver, Sakura va a tener un trabajo algo difícil, pero aguantará, si Syaoran es cabezota ella lo es más nee? En todo caso la verdadera historia empieza ahora ¿Qué pasará en esas oficinas? Pues de todo y más, si mis planes funcionan XD

Más o menos he tardado una semanita en subirlo, ya avisé en el primero y ahora lo reitero, intentaré subir un capitulo cada semana seguramente los miércoles o jueves... esta vez lo he subido algo antes como agradecimiento a los reviews que me habéis dejado ¡así da gusto! He de decir que me ha impresionado e incluso emocionado recibir tantos, nunca me ha pasado con otras historias y la verdad es que se agradecen, así que muchas gracias por cada pequeño comentario que me dejáis –aunque también se aceptan críticas constructivas- así queya sabeis,seguir dejando reviews para saber que os parece la historia por el momento.

A todo esto aclarar una cosa, bueno dos, la primera que el trozo en cursiva supongo que habreis notado que ha sido un flash back.. y l asegunda, me han preguntado que era yuri y yaoi, son relaciones chica-chica y chico-chico respectivamente, sí, homosexuales y ya advierto que yuri hay seguro. Con esto no pretendo asustar a nadie, será algo ligerito pero la relación estará ahí.

Creo que no tengo nada más que decir de momento. Bueno sí, algo que se me olvidó hacer en el primer cap: agradecer a Hikari Katsuragi por hacerme de beta y aguantarme las ralladas que le meto con el fic, así que ya sabes axkerosa, fic dedicado enterito a ti, no te me quejarás XD