Puedes llamarlo acoso...
Tercer acoso
- ¿Sakura, puedes venir un momento?
La chica miró con incredulidad el telefonillo que acababa de hablarle con aquella voz grave y autoritaria.
No podía ser cierto. Llevaba cuatro días trabajando ahí y se los pasaba yendo y viniendo del despacho del propietario de aquella voz, así que ya se había acostumbrado a escuchar aquella pregunta que en realidad era una orden. ¡Pero es que ahora apenas había tenido tiempo siquiera de volver de allí y sentarse en su silla! Soltó un gritito de frustración y apretó el botoncito para establecer la comunicación.
- En seguida voy. –Dijo con voz falsamente agradable y luego soltó el botoncito para que no la escuchase.- Si le hago un surco en el parqué de tanto pasar, luego que no se queje... pero como se le ocurra descontármelo del sueldo...
Una risilla a su espalda la hizo parar de refunfuñar y darse la vuelta para encontrarse a Eriol apoyado en el marco de la puerta que daba a su despacho, mirándola. Sakura sintió como se sonrojaba levemente al ser descubierta de nuevo... porque no era la primera vez que se quejaba de Syaoran y entonces aparecía Eriol de la nada para reírse un rato de ella.
- ¿Es mal momento para pedirte algo? –Preguntó, enseñándole una carpeta.
- Si me libras de él, hago lo que quieras.- Contestó esperanzada.
- Oh, tentadora idea...- La mujer se sonrojó al advertir cómo había interpretado él sus palabras.- Pero sólo quiero que les pases esto a los de contabilidad.
- Sakura.- Ella se giro de nuevo para mirar mal al telefonillo que tenía sobre la mesa.- No te veo aún por aquí.
Eriol se rió al ver como su secretaria hacía un amago de querer coger el teléfono y estamparlo contra la pared más próxima. Aun medio riendo se acercó y tocó un botoncito del aparato.
- Syao, le he pedido que me haga un recado.- Hizo una pausa para sonreír a Sakura.- Así que te agradecería que dejases en paz ami secretaria.
Por un momento no se escuchó nada pero luego la comunicación volvió.
- Vale, pero cuando acabe, que venga.
El moreno volvió a reírse cuando Sakura dejó caer la cabeza sobre la mesa para darse un par de golpes en la frente.
-.-.-.-.-
Sakura salió del ascensor y siguió el pasillo que tenía delante. Los empleados la miraban mal disimuladamente al pasar, sus ojos verdes se encontraba con más de un par de ojos indiscretos que entonces rápidamente giraban a mirar hacia cualquier otra parte. Pero eso no era lo peor, el murmuro de voces que empezaban a cuchichear en cuando ella pasaba de largo la ponía de los nervios.
En un principio se había preguntado porque la mirarían así. ¿Quizá se preguntaba por qué alguien como ella era la secretaría del importantísimo Eriol Li o tal vez se preguntarían por qué no paraba de ir y venir de un despacho a otro? Realmente no le importaba demasiado, ella estaba ahí para hacer su trabajo así que desde el primer día procuró no hacer caso de aquellas miradas. El caso es que ahora, después de cuatro días trabajando ahí y de aguantar al pesadísimo de su jefe, Sakura Kinomoto estaba más que harta.
- A ver.- Se paró en seco y fue directa hacia el pobre empleado que acababa de pillar cuchicheando con su compañera, cuando llegó pegó un golpe sobre la mesa con la palma de su mano que logró acallar cualquier murmuro.- ¿Se puede saber cuál es el cotilleo que os tiene tan interesados?
- Yo...esto... –El hombre la miraba compungido.- Es que...
- Hablamos sobre cuanto durarás tú.
Sakura alzó una ceja y se separó de la mesa para mirar a la mujer con interés y curiosidad, dándole pie a que se explicase.
- Algunos fuimos a la fiesta de Li y... te vimos. Nos sorprendió mucho que entrases a trabajar aquí al día siguiente, en realidad no entendemos como la señora Li no se ha enterado aun...
- La señora Li fue quien me contrató.- Un murmuro de asombro se escuchó por toda la sala.- ¿Por qué lo deciis?
- Ella fue quien despidió a las dos secretarias anteriores.- Explicó el hombre.
- Así que sí que está aquí por enchufe.- Se escuchó una voz a lo lejos.
- No podía ser de otro modo.- Comentó alguien del fondo.
- ¡Eh! –Gritó Sakura.- Esté aquí por enchufe o no, no importa. Por si no os habéis dado cuenta el señor Li me tiene un poco de manía y quienes fuisteis a la fiesta sabréis porque.- Miró a todos los trabajadores con los brazos en jarra.- Me paso todo el jodido día paseándome por el pasillo del fondo ¿o es que eso no lo veis¡Pues que sepáis que es un coñazo! Llevo aquí cuatro días, cuatro putos días, y tengo ya los pies que... ¡Eh, hacedme caso!
Todos los empleados se habían puesto a hacer su trabajo, no había ni uno que la mirase y no se escuchaba ni un comentario en la oficina. La mujer parpadeó. ¿Su discurso había tenido tanto efecto? Aunque no llegaba ni a discurso ese montón de quejas. ¿Pero entonces porque todos pasaban de ella? Además, no había acabado de decir...
Una mano se posó en su cabeza y Sakura sintió un escalofrío recorrerle la espalda por completo, dejándola de piedra. No podía tener a Syaoran detrás¿verdad que no?
Se giró lentamente, temiéndose lo peor y casi suelta un suspiro de alivio al ver la ya familiar sonrisa de Eriol a sus espaldas, y no el ceño fruncido de Syaoran Li. Aunque eso no era para celebrar nada, igualmente Eriol era su jefe y ella había puesto poco menos que verde a su hermano, una cosa era quejarse en privado y otra era decirlo delante de toda la oficina.
- Sakura, esta manía tuya de montar el numerito te puede salir cara si es Syaoran quien te ve.
- Lo... Lo siento.- Se disculpó ella, haciendo una pronunciada reverencia tras otra.- Lo siento, es que me dejé llevar...
- Sé que llevas unos días horribles por culpa de mi hermano, pero te pido paciencia.- EL hombre le pasó una mano por la espalda y la guió por el pasillo, rumbo a su despacho.- Sólo está picado contigo por lo de la fiesta pero pronto se le pasará, él es así.
- Siento haber montado semejante espectáculo...- Murmuró ella, avergonzada.
El hombre se detuvo y, empujándola suavemente, la acorraló contra la pared, apoyando una mano al lado de su cabeza para que no escapara. Sonrió y se inclinó hacía ella provocando que Sakura se sonrojara al ver su rostro tan cerca del suyo, su sonrisa tan cerca de sus labios, sus profundos ojos azules tan cercanos a los de ella, mirándolos con intensidad. Algo le decía que Eriol no quería simplemente ser su amigo. Muy probablemente se lo decía la manera en que la tenía acorralada o su mirada casi lasciva, aunque probablemente se lo dijera el hecho de que se fuera acercándose a ella tan lentamente, cada vez más cerca, tanto que ya podía notar claramente su calido aliento contra sus labios.
- Tranquila, conmigo no tienes que disculparte.
- Bu-Bueno... –Ella giró la cabeza y dio un paso al lado para escapar de su encierre.- Creo que debería ir a tranquilizarme, si me disculpa. -Se inclinó levemente y desapareció rumbo al baño.
Entró en el enorme y lujoso baño de la planta y lo miró con cierta sorpresa. A decir verdad siempre se sorprendía cada vez que entraba ahí. La primera vez que entró se quedó boquiabierta al verlo, eso fue antes de salir corriendo porque un hombre salía de uno de los cubículos justo en aquel momento y ella se avergonzó de haberse equivocado de baño. El caso fue que al salir se dio cuenta de que no es que se hubiera confundido, sino que el baño era unisex.
El hombre se había reído de ella cuando salió y le había comentado que todos los nuevos solían hacer lo mismo pero que era cuestión de acostumbrarse, pues al parecer ese enorme cuarto de baño se había convertido en el sitio de reunión de los empleados. Y Sakura lo había comprobado después varias veces, cuando en más de una ocasión al entrar se encontraba con casi media oficina cotilleando.
Por suerte para ella en aquellos momentos parecía no haber nadie.
¿Cómo se suponía que tenía que reaccionar a las constantes insinuaciones de Eriol? Era algo que la superaba. Para su gusto el hombre iba demasiado deprisa, por muy buen partido que fuera ella no dejaba de ser una mujer demasiado inocentona y tímida para su edad. Y encima estaba el otro tema... su estresante trabajo con Syaoran Li y la especie de pelea que mantenía con él.
- Dios, esto es estresante... -Se apoyó en el mármol, frente el espejo, mirando su reflejo con aire cansado y deprimente.- ...Estás horrible, Sakura.
Abrió uno de los grifos y cogió un poco de agua con sus manos para lavarse la cara, intentando serenarse un poco. Aquello podría ser peor de lo que había imaginado en un principio. Ella no tenía mucha paciencia –por no decir nada- y aquel condenado de Syaoran estaba jugando con ella demasiado. Pero tenía que aguantar, se dijo y miró el espejo con determinación y energías renovadas. No se dejaría ganar tan fácilmente, nunca se rendía a la primera de cambio y menos lo haría por aquel hombre arrogante y pretencioso. No, lucharía hasta el final, hasta que él se cansara y entonces ¡ella ganaría!
Aunque no sabía muy bien que se suponía que ganaría.
- Todo saldrá bien...
- ¿Ahora también le hablas a tu reflejo, eres esquizofrénica?
Sakura dio un pequeño brinco al escuchar aquella voz. Giró su rostro hacia la puerta y tuvo que contener un bufido exasperado ¿Es que estaba en todas partes? Cogió una toalla y se secó el rostro.
- Espiar a las empleadas en el baño es de muy mala educación, señor Li.
Él sonrió, con aquella sonrisa arrogante que provocaba que las ansias asesinas de Sakura aumentasen de forma alarmante, hasta el punto de que no se sorprendería si se volvía una homicida sólo para lograr borrarle aquella sonrisa.
- ¿Sacando conjeturas precipitadas de nuevo? –Preguntó con voz burlona.- ¿O es que debo pedirle permiso para ir al baño, señorita Kinomoto?
- Por supuesto que no, señor Li.
- He escuchado a mis empleados comentar algo acerca de una histérica gritona ¿no serías tú, por casualidad?
Sakura sonrió irónicamente. Tendría que haber caído antes en que la noticia de su ataque volaría por toda la empresa.
- No tengo la menor idea de a que se refiere.
Syaoran se acercó al lavamanos con paso calmado y se colocó en la pica de al lado, abrió el grifo y se quedó mirando el reflejo de Sakura en el cristal mientras se lavaba las manos con toda la calma del mundo.
- Vaya, pensé que encajabas perfectamente en la descripción.
De nuevo aquella sonrisa prepotente. Sakura supo que tenía que irse de ahí en seguida si no quería salir en las noticias así que hizo una reverencia y se dirigió a la puerta. Justo cuando estaba a punto de salir se escuchó la voz grave y burlona de su jefe reverberando por todo el baño.
- No olvide que sigo esperando a que acuda a mi despacho.
La puerta se cerró con violencia.
-.-.-.-.-
Se dejó caer en su cama cuan larga era, deseando cerrar los ojos y dormir.
Acababa de llegar a casa y no había querido ni cenar, se había ido directamente a su habitación para poder dormir y así olvidar su patética y agotadora vida. Ni tan sólo se había quitado la chaqueta y estaba segura de que acababa de arrugar por completo la falda que llevaba puesta, pero no había podido evitar lanzarse sobre la cama en cuanto la vio.
Rodó hasta quedar boca arriba y se quedó mirando el techo. Era increíble que pudiera estar tan cansada si no llevaba ni una semana trabajando en aquella oficina. Y todo era culpa de aquel hombre a quien se le había antojado joderle la vida.
Se levantó y se fue al baño. Abrió grifo para llenar la bañera y se quitó la ropa dejándola tirada sin demasiado cuidado, le encantaba eso de contar con un baño de estilo occidental en su propia habitación, uno de esos lujos que ella nunca hubiese podido permitirse. Se esperó unos minutos y se metió bajo el agua sin poder evitar soltar un suspiro. Sí, nada mejor que un buen baño con agua caliente para relajarse. Cerró el grifo, echó unas sales que encontró por ahí y se sumergió en la enrome la bañera.
- Aaaaaaaah, esto es la gloria...
Se pasó vario minutos simplemente relajándose en el agua caliente hasta que a lo lejos pudo escuchar como alguien picaba en la puerta de su habitación. En un principio lo ignoró, sin embargo al seguir insistiendo no puedo hacer más que gritar que pasara.
- ¿Sakura? –Escuchó que decía la voz de Tomoyo a través de la puerta.
- ¡Entra, estoy en el baño! –Al instante la puerta se abrió y la cabeza de la morena se asomó a través de la obertura.
- ¡Bua! –Gritó la morena, cerrando la puerta de nuevo.- ¡Cuanto vaho!
Tomoyo cerró los ojos y se apoyó en la puerta, completamente sonrojada. ¿Por qué su prima se empeñaba en hacerle semejantes jugadas? Si es que era tan condenadamente inocente la pobre...
- ¿Tomoyo? –La voz de Sakura se escuchó a través de la madera.- ¿Querías algo?
- Sí. ¿Qué tal el día? -Por el grito lleno de frustración, odio y rencor que escuchó, dedujo que no había ido del todo bien.- A ver, cuéntame que ha pasado hoy.
- Pues resulta que... Oye ¿le tengo que hablar a la puerta? Me siento estúpida... y suficiente tengo con que me llamen esquizofrénica por hablarle a mi reflejo...-Añadió para ella misma.
Al cabo de unos segundos la puerta se volvió a abrir y esta vez la chica entró esquivando la ropa del suelo. Se quedó un momento de pie en medio del baño, mirando a la castaña hasta que finalmente se fue a sentar en una pequeña silla, lo más alejada que pudo de la bañera.
- ¿Así está mejor? –Preguntó, mirando la ropa del suelo hasta que sus ojos toparon con la ropa interior.
- ¿Qué te pasa? –Sakura se incorporó un poco para apoyarse en el borde de la bañera y poder encarar a su prima.- Estás roja. ¿Es qué tienes fiebre?
- Es por el vaho... –Se explicó, abanicándose con la mano.- Qué calor que hace¿no? Pero cuéntame que te ha pasado.
La castaña se encogió de hombros, cogió aire y sin darle más importancia, empezó a relatar lo sucedido en el día de hoy mientras Tomoyo hacía todo lo posible para no mirarla demasiado.
- ¿¡Te lo puedes creer!? –Exclamó Sakura al cabo de un rato, cogiendo la esponja y ahogándola en el agua.- ¡En serio que no sé que le haría!
- Me imagino que algo similar a lo que le estás haciendo a la pobre esponja.
Ante el comentario sacó la esponja y la miró, parecía que acababan de darle una paliza. Ambas se rieron y Sakura cogió el gel para empezar a lavarse el cuerpo.
- Pero lo digo en serio Tomoyo, como esto siga así me lo acabaré cargando... ¡Mira! –Sacó una pierna fuera del agua y la estiró hacia la morena, quien tragó saliva pesadamente.- ¡Tengo los pies hechos caldo!
Tomoyo titubeó un momento antes de ponerse de pie para acercarse a la bañera con paso decidido. Cuando llegó, se arrodilló al lado y cogió el pie que acababa de enseñarle, a lo que Sakura alzó las cejas.
- ¿Te hago un masaje? –Le sonrió.
La castaña no se hizo mucho de rogar y se dejó hacer. Por un momento ninguna de las dos habló mientras las manos de la morena se deslizaban por los maltratados pies de Sakura, dándole un suave masaje que poco a poco la hacía sentir mejor.
- No sabía que se te daban tan bien los masajes...- Murmuró, sumergiéndose un poco más en el agua.
- Si tú supieras... –Comentó ella con una risita.- Pero volviendo al tema del trabajo, Sakura, deberías hacer algo, sabes que sólo te trata así por lo que ocurrió en la fiesta.
- Sí, todo el mundo me deciis lo mismo pero yo creo que realmente esa es su personalidad.
Tomoyo rió por lo bajo al ver la expresión enfuruñada de su prima y dejó de masajear los pies para levantarse y coger una toalla, volviendo a sentarse en la silla mientras se secaba las manos.
- Su personalidad es así porque heriste su orgullo.- Se cruzó de piernas y miró a Sakura atentamente para ver su reacción ante lo que iba a decirle.- Para que deje de ser así, sólo tienes que pedirle disculpas.
- ¡Jamás! –Exclamó, poniéndose de pie de la emoción.
- Sakura, tápate. -La mujer se sonrojó y volvió a sumergirse bajo el agua.- Sabes que tengo razón.
- ¡No pienso disculparme! –Sentenció completamente enfuruñada, cruzándose de brazos.- Será él quien tenga que pedirme perdón.
- Dios, los dos sois igual de tercos...
- ¡No me compares con ese!
La morena se puso de pie entre gritos mientras era salpicada por una enfurecida Sakura, le tiró la toalla a la cara para defenderse y salió del cuarto de baño, aunque ya era demasiado tarde. Estaba medio empapada.
-.-.-.-.-
Syaoran vio como su reflejo en el gran ventanal que tenía delante, sonreía de la manera más orgullosa y prepotente posible. Le encantaba esa sensación, sentir que podía tratar como quisiera a la gente pues él era muy superior, sentir que nadie podía quejarse de su comportamiento pues él tenía todo el poder... sentir que podía mandar todo lo que quisiera a Sakura Kinomoto y fastidiarla hasta que ella se rindiera.
Sí, era una sensación grandiosa, a pesar de que muchos calificarían su comportamiento de inadecuado, tiránico e incluso dictador. Pero a él eso le daba igual, mientras se pudiera vengar de la castaña y quitarle ese brillo retador de su mirada esmeralda.
Picaron a la puerta por enésima vez en lo que llevaban de día. Permitió el paso y ni siquiera se giró cuando la puerta se abrió, pues ya sabía quien era la persona que había entrado, sólo había alguien que picara de aquella forma tan peculiar. Movió la vista para ver el reflejo de la mujer en el cristal pero al encontrarlo giró para verla en persona.
- ¿Y todos esos documentos? –Cuestionó el hombre.
Sakura caminó intentando que no se le cayese ninguno de los papeles que llevaba en un gran montón sobre sus brazos. Intentó esconder su sonrisa burlona pero sin embargo al ver el ceño fruncido y la expresión desconcertada de Syaoran, sus labios se curvaron inevitablemente.
- Son diversos informes de ventas que necesitan ser firmados.- Se explicó ella, dejándolos sobre la mesa con un ruido sordo.- Así que aquí se los dejo.
- Eriol se encarga de firmar todo eso, Kinomoto. No yo.
- Ya, pero he considerado que, dada la importancia de estos documentos, es conveniente que se encargue usted mismo en persona, y no el vicepresidente. ¿No cree? No en vano usted es el presidente, es su responsabilidad que todas las ventas estén en orden.
La mandíbula del hombre se tensó mientras su vista viajaba de la enorme pila de papeles a la sonriente mujer que tenía frente suyo. Era increíble. ¿Pretendía decirle lo que tenía que hacer? Llevaban años haciendo eso de aquella manera y nunca habían tenido ningún problema con que los informes los firmara Eriol ¿Por qué ahora tenía que ser diferente sólo porque Sakura lo "considerase conveniente"?
- ¿Y por qué cree usted que es conveniente?
- ¿Ah, no lo es? –Preguntó con falso tono de sorpresa.- En mi anterior empleo el presidente siempre se encargaba de los informes de venta... Así que pensé que...
Syaoran la miró durante unos instantes, no iba a dejarse vencer por nada y mucho menos por las jugarretas de aquella secretaria, así que finalmente se sentó en su sillón, cogió la pluma sobre su escritorio y empezó a mirar los dichosos informes mientras no podía evitar soltar un pequeño gruñido que a Sakura le supo a victoria.
- Bien, dado que ahora tengo más trabajo usted me ayudará.- La chica alzó las cejas y tragó saliva, no había pensado en que él se volviera.- Vaya a los archivos y tráigame todos los resúmenes de ventas que haya de un año para atrás y los informes del mes pasado. Me ayudará a revisarlos. ¿Queda claro?
Esta vez fue Sakura quien soltó un gruñido mientras hacía una pequeña reverencia y salía de la sala. Syaoran suspiró cuando la puerta se hubo cerrado y se apoyó en la silla mirando la montaña de papeles. Alargó el brazo y los hojeó para luego poner la mano estirada a su lado, comprobando que la pila era casi tan alta como la largada de su mano.
Parecía que esa pequeña guerra contra Sakura Kinomoto le iba a dar más trabajo de lo que pensaba.
-.-.-.-.-
Ieran Li era una persona conocida por muchos y envidiada por otros tantos. Era una mujer hermosa, muchos hombres suspiraban por ella a pesar de tener una edad avanzada pues aparentaba muchos años menos, era rica, poderosa, líder de uno de los clanes más antiguos de toda china y presidenta de la mayoría de sucursales que la corporación Clow tenía por todo el mundo.
Miró al hombre que tenía a su lado. Era menudo y casi temblaba ante su presencia, seguramente saldría corriendo en cuanto el ascensor parase y se abriese la puerta. Ieran hizo un mohín con los labios, ese hombre estaba acabado en su empresa, no quería a empleados poco competentes y mucho menos a gente sin carácter que se cohíba sólo por compartir ascensor con ella.
Las puertas del ascensor se abrieron y efectivamente el hombre salió prácticamente corriendo de ahí. En su lugar entró una chica castaña que iba cargada con una pila de archivadores tan alta como ella y que se balanceaban manteniéndose casi de casualidad en equilibrio entre sus brazos
- Anda.- Se sorprendió al ver a la mujer ahí.- Bu-Buenos días señora Li ¿Puede picar al botón de la última planta, por favor? Como verá me es un poco difícil...
- Voy a la misma.- La mujer sonrió. Sí, justamente quería a gente así trabajando para ella.- ¿Qué tal todo, señorita Kinomoto?
- Perfectamente, ya me he acostumbrado bastante al trabajo.
La mujer asintió con la cabeza, satisfecha. El resto del camino se lo pasaron en silencio, Sakura intentando que no se le cayera nada mientras que Ieran la observaba con interés y cierto aire divertido. Las puertas del ascensor se abrieron y ambas mujeres salieron de ahí y caminaron por el largo pasillo. Ieran alzó una ceja al ver como la chica se desviaba hacia la derecha y en cambio ella fue a la izquierda hasta llegar a un despacho donde se encontró a Eriol en el sitio de la secretaria, buscando algo por encima la mesa.
- ¿Se puede saber qué haces ahí?
El hombre alzó la cabeza y la miró con sorpresa antes de levantarse e ir a saludarla.
- No la esperaba por aquí, madre.
- Eriol ¿Cómo es que estabas en la mesa de la secretaria y...? y más importante¿qué es ese caos?
El hombre se giró a ver a que se refería la mujer y se rió al comprender que era al caos que Sakura tenía sobre su mesa donde hojas, carpetas y archivadores se mezclaban con el ordenador, miles de bolígrafos y un par de tazas de café a medio tomar que a saber desde cuando estaban ahí.
- Sakura tiene un sentido del orden un poco peculiar, pero a su favor debo admitir que no ha perdido nada.
Ieran alzó una ceja y se dirigió al despacho del moreno haciendo que él la siguiera.
- Sigo sin entender qué hacías tú ahí, y no la señorita Kinomoto.
- Si Syaoran no fuese tan inmaduro a veces...- Eriol suspiró y se sentó en la silla frente a su madre, dispuesto a contárselo todo.- Tiene alguna especie de manía con la chica, supongo que por el incidente en la fiesta, no lo sé, el caso es que no la deja en paz y a mi me está volviendo loco, madre.
- Se suponía que era tu secretaria, no la suya.
- Ya, yo también lo suponía.- Bufó.- Pero ya sabe como es Syaoran de cabezota, cuando se le mete algo entre ese ceño fruncido que tiene siempre... La está llamando a todas horas para mandarle todo tipo de recados... El caso es que Sakura es muy eficiente y, por lo que se ve, igual de cabezota que él, así que simplemente hace todo lo que le pide. Sin ir más lejos creo que hace un momento la ha mandado a por todo el historial de ventas del último año para revisarlo.
La mujer se recostó en su silla y miró al techo, pensativa. Si a Syaoran le había afectado tanto lo que ocurrió en la fiesta quizá no tendría que haber contratado a Sakura Kinomoto, pero por el contrario parecía que con eso sólo había conseguido que su hijo trabajara más duro, aunque de rebote provocaba que la pobre chica no parase quieta. Pero al menos era eficiente en su trabajo y, por lo que le decían, Syaoran únicamente estaba interesado en fastidiarla un poco.
- Bueno, esto no durará mucho...
Eriol la miró, con las cejas alzadas mientras la mujer no podía disimular una pequeña sonrisa en sus labios.
- ¿Vas a despedir a Sakura?
- No. Voy a contratar otra secretaria.
La sonrisa calmada volvió a aparecer en el rostro del chico. ¿Una nueva secretaria? Perfecto, de hecho esperaba que viniese pronto porque así Syaoran no tendría más excusas para pedirle tantos recados a Sakura y con ello la tendría toda para él.
- ¿Y para cuando? –Curioseó.
- No se lo digas a Syaoran, quiero que sea una sorpresa.- Comentó Ieran y se inclinó hacia delante para poder hablar con confidencialidad.- Llegará este lunes.
To be continued...
Notitas varias: ¡Y aquí está el capitulo de esta semana! Me encantan lo piques de Sakura y Syaoran, soy fan acérrima de las relaciones amor-odio y no os podéis ni imaginar lo bien que me lo paso escribiendo como se pelean jejeje también se puede ver como Eriol empieza a intentar "algo" con Sakura y... para quienes aún no lo hayan pillado, Tomoyo es el personaje yuri de la historia kukukukuku si hay alguien que piense que es ooc el hecho de que sea lesbiana, recomendarles que se lean o vean de nuevo CCSakura, porque en serio que lo suyo canta, Tomoyo sin su amor por Sakura si que es ooc X3
Y a otra cosa mariposa... Ieran ha contratado a otra secretaria y llegará pronto, con más de una sorpresa... pero todo eso y más en los próximos episodios, por el momento aquí queda la cosa ¿os ha gustado¿no¿me queréis matar¿Aun tenéis esperanzas de que aquí haya Tomoyo-Eriol¡Dejadme un review contándome vuestra opinión! Y muchas gracias a todos aquellos que se molestan en darle al botoncito de Go para dejarme un comentario ¡ya van 38 en sólo dos capítulos, increíble!
A todo esto, me he dado cuenta de que no he puesto disclaimer en ningún capítulo... bien por mí, bueno, supongo que lo sabréis pero nada es mío, nada me pertenece y todo eso del blahblahblah sobre el copyright de las diosas Clamp... Así que aquí queda dicho XD
Hasta la semana que viene, Bye bee!!
