Puedes llamarlo acoso...
Cuarto acoso
Una mano apagó el molesto sonido del despertador y acto seguido las mantas cayeron al suelo cuando un despeinado y medio desnudo Eriol Li se puso de pie de un salto, estremeciéndose momentos después por el frío. Alargó la mano y cogió su bata para cubrirse, se acercó a la ventana y descorrió las cortinas, encontrándose con una soleada y hermosa mañana de domingo.
- Perfecto.
Era el día perfecto para tener la cita perfecta y con un poco de suerte conseguiría por fin a Sakura Kinomoto. Recordó la conversación del día anterior con su madre y la sonrisa de su rostro se ensanchó. Si además era cierto que pronto el pesado de su hermano tendría una secretaria propia entonces tendría a Sakura para él sólo también en el trabajo.
Y eso podría ser muy, pero que muy divertido.
Miró el reloj de su muñeca y se acercó a la mesita de noche para ponerse las gafas y coger el móvil, marcando un número de la memoria. Sólo tenía que montarlo todo para que su plan saliese a la perfección.
- ¿Hola? Querría hacer una reserva para esta noche... sí, para dos.
-.-.-.-.-
Una mano salió de debajo las mantas y tanteó la mesita de noche buscando que era lo que producía aquel sonido molesto. Le dio un golpe a su maltratado despertador, tirándolo de la mesita, pero el sonido no se apagó. Refunfuñando recordó que era domingo por lo que no trabajaba y pensaba dormir hasta tarde, así que no se había molestado en poner el despertador, pero entonces ¿Qué era aquel condenado sonido?
- ¿Qué mierda...? –Sacó la cabeza de debajo la almohada y miró a su alrededor, descubriendo por fin la fuente de aquel ruido.- Joder, menudas horas para llamar...- Gruñó, cogiendo su móvil.- ¿Sí? Sakura Kinomoto al habla.
- Vaya ¿te he despertado?
La chica miró el teléfono con el ceño fruncido. No reconocía el número en la pantalla y la voz de aquel hombre no le resultó familiar así que no sabía quien era... ¿Por qué no podía ser Syaoran, no?
- Disculpe pero... ¿Quién es?
- Oh ¿no me reconoces? Soy Eriol, te dije que te llamaría hoy para quedar para esta tarde ¿no lo recuerdas?
- Ah, sí... Perdona, es que aun estoy medio dormida.- se disculpó, mientras se incorporaba de la cama.
- Así que sí te he despertado, lo siento, no pensé que fueras tan dormilona.
Sakura miró el reloj y alzó una ceja. Vale, ella solía quedarse dormida muchas veces pero, aunque no fuese dormilona¿quién en su sano juicio llamaría un día de fiesta a las nueve de la mañana?
- No, tranquilo ¿Has pensado ya donde vamos a ir?
Syaoran repiqueteó sus dedos sobre la mesa. Estaba aburrido. Odiaba el domingo porque con la excusa de que era festivo no tenía nada de trabajo que hacer, no que le importase hasta ahora pues siempre aprovechaba para revisar algunos documentos o buscar nuevos compradores.
Y de hecho eso era lo que estaba haciendo ahora, pero ese domingo estaba siendo especialmente aburrido.
Paseó su vista por el despacho y decidió ir a dar una vuelta por la oficina. Caminó sin rumbo fijo, mirando sin ningún interés el lugar, que estaba completamente vacío a excepción de él, igual seguramente que el resto del edificio. Sus pasos lo llevaron hasta el despacho de su hermano, deteniéndose en la pequeña antesala que hacía de lugar de trabajo de su secretaria.
- ¿Pero qué...?
Parpadeó asombrado ante el desorden que había ahí. ¿Cómo podía trabajar en semejantes condiciones? Si no recordaba mal una de las primeras cosas que le dijo era que esperaba que las cosas siguieran en el riguroso orden en el que estaban y sin embargo ahí había decenas de archivadores fuera de su sitio.
Frunciendo el ceño se sentó en la silla y descolgó el teléfono marcando luego un número. Sonó un toque, otro toque y al tercero al fin lo cogieron.
- ¿...Sí?
- Qué voz de dormida.- Comentó el hombre.
- ¿Eriol? Perdona, me he vuelto a quedar dormida. ¿Qué hora es¿Habíamos quedado a las ocho... no? Ah, son sólo las diez, aun queda mucho... me habías asustado.
Syaoran frunció el ceño sin saber que decir. ¿Es que había quedado con su hermano, en domingo? Recordaba que Eriol le había dicho algo acerca de que era suya, pero sólo había pasado una semana. ¿No iban un poco rápido? Por no hablar de que ahora eran jefe y empleada.
- No soy Eriol, Kinomoto.- Su voz sonó extremadamente cortante, tanto que incluso él mismo se sorprendió.- Soy Syaoran.
Al otro lado de la línea se escuchó un ruido extraño y por un momento pareció como si a la chica se le hubiese caído el teléfono.
- Perdone, señor Li. ¿Quería algo en especial?
- Ahora que lo dice, sí. Estoy en tu despacho y no puedo consentir que lo tengas así de desordenado así que te agradecería que vinieras a limpiarlo.
- ¿Ahora? Señor, es domingo...
- Sí, ahora.
- Me temo que es imposible, señor. Es mi día libre y he quedado, así que tendrá que esperar a mañana para que vaya a ordenarlo. Igualmente ese despacho es mi lugar de trabajo, así que, con el debido respeto, no debería importarle como esté mientras haga mi trabajo.
- De hecho sí me importa pues lo tienes lleno de documentos importantes.
- Mañana me encargaré de colocarlos todos en su lugar, ahora si me disculpa...
- Sakura, no me entiendes. Es una orden, soy tu jefe y...
- Y durante mis días festivos yo soy libre de usted. Así que espero que pase un buen domingo, señor Li.
Syaoran se quedó mirando el teléfono con la boca abierta unos segundos antes de colgarlo bruscamente, enfurecido. ¿De qué iba aquella mujer?
-.-.-.-.-
Unos golpes tocaron a la puerta y Sakura dio permiso para entrar mientras tiraba el teléfono móvil a la otra punta de la habitación, desmontándolo con el golpe y provocando que Tomoyo alzara las cejas, sorprendida.
- ¿Te ha dado por destrozar móviles?
- Es igual, le pediré a mi jefe otro para que pueda tenerme controlada de nuevo.
Sakura soltó un bufido y se volvió a meter debajo de las mantas, tapándose hasta las orejas. Tomoyo negó con la cabeza y entró del todo, cerró la puerta tras de si y yendo luego a sentarse al borde de la cama.
- ¿Tan de mañana y ya estás de mal humor?
- ¡Quiero dormir! –Gritó desde debajo la almohada.- ¿Qué os pasa a los ricos que madrugáis tanto?
- Yo sólo venía a molestarte un poco, pero veo que se me han adelantado. ¿Contra quien he perdido?
El bulto bajo las mantas se movió hasta que la cabeza de Sakura asomó de nuevo para mirar enfuruñada a la morena.
- Ahora era el arrogante de mi jefe diciéndome algo sobre una mesa desordenada. No le he hecho mucho caso, hoy es mi día libre así que se puede olvidar de verme el pelo... Pero primero me ha despertado Eriol para ver como quedábamos.
- ¿Has quedado con Eriol? -Tomoyo frunció el entrecejo y Sakura asintió con la cabeza.- ¿Cuándo? Sakura, ya te advertí cómo es ese hombre...
- Lo sé... durante esta semana no ha parado de lanzarme indirectas. Va demasiado rápido... además ¡es mi jefe!
- ¿Entonces no habéis quedado? –Sakura negó con la cabeza.- Pero acabas de decir...
- Antes de empezar a trabajar para él ya había quedado, no puedo desentenderme tan fácilmente. Además, al contrario que su hermano, no es un ser odioso, no puede ser tan malo ¿no?
La morena negó con la cabeza al ver la cara asustada de su prima, que en esa semana había logrado conocer a Eriol Li lo suficiente y era obvio lo que le estaba pidiendo con aquellos ojos temerosos. Aunque quizá sólo eran imaginaciones suyas y no se lo estaba pidiendo, pero era lo que pensaba hacer de todos modos.
- Te acompañaré.
-.-.-.-.-
Eriol miró de nuevo el reloj. ¿Hasta cuando tenía pensado Sakura hacerle esperar? Miró el móvil por enésima vez, la había intentado llamar para ver donde estaba pero por alguna extraña razón cada vez que llamaba le informaban de que el número no estaba disponible, resignado se guardó el teléfono en el bolsillo y fue entonces cuando escuchó que lo llamaban. Se giró y sonrió al ver a Sakura caminando hacía él, con un elegante vestido rosa pálido y... ¿Cogida de la mano de Tomoyo Daidouji?
Su sonrisa se borró durante un instante. ¿Qué se suponía que pintaba Tomoyo en lo que estaba planeado como una cena romántica?
- Siento haberte hecho esperar.- Se disculpó la castaña al llegar a su lado.- He invitado a Tomoyo ¿No te importa, verdad?
- No, por supuesto, no creo que haya ningún problema para encontrar mesa de tres.
- Perfecto pues.
La morena sonrió sabiendo perfectamente que eso fastidiaba por completo a Eriol Li, por mucho que éste lo disimulase.
Entraron en el restaurante. Cómo era de esperarse era uno de los más lujosos de la zona, con una iluminación tenue proveniente de las velas que decoraban las mesas pequeñas y alejadas las unas de las otras. Un ambiente perfecto para tener una cena más que romántica.
El hombre se acercó a un camarero a decirle algo, éste las miró, asintió con la cabeza y empezó a caminar entre las mesas, guiándolos hasta una que estaba algo apartada y dispuesta para tres. Les entregó una carta a cada uno e informó que volvería en un rato a tomar nota de lo que iban a tomar, antes de irse con una reverencia.
Los tres abrieron las cartas para elegir, en completo silencio, mientras las miradas iban de un lado al otro. Eriol miró a Sakura, quien estaba con la vista fija en el menú, y luego movió su vista hasta Tomoyo, que lo miraba en una muda advertencia.
Después de releerse la carta dos veces sin que nadie dijera nada, Sakura alzó la vista para ver como sus acompañantes se miraban desafiantes. Una gota de sudor apareció en su cabeza. Esa cena iba a ser más tensa de lo que pensaba en un principio.
- Disculpen ¿saben ya que tomarán?
Los tres dieron un respingo y miraron la carta a la vez para pedir cualquier cosa que les sonara bien. Eriol pidió una botella del mejor vino para beber y el camarero se marchó un instante para volver con una botella.
- ¿Quiere probarlo? –Preguntó el empleado mientras lo descorchaba.
- Sí, por favor.
Sakura y Tomoyo se miraron mientras el camarero servía un poco de vino al moreno y éste lo cataba, haciéndose el entendido.
- Yo lo serviré, gracias.
Ambas mujeres volvieron su atención al chico que acababa de coger la botella y se ponía de pie para llenar la copa de Tomoyo y luego la de Sakura, acercándose más de lo necesario a ella mientras le sonreía con aquella sonrisa tan encantadora y que siempre escondía más de lo que mostraba.
- Gracias.- Dijo Sakura algo cohibida mientras cogía su copa.- ¿Brindamos?
- Por supuesto.- Eriol cogió también la suya y Tomoyo los imitó.- Brindemos por la primera semana de Sakura como mi secretaria.
- Mejor por esta agradable velada.- Comentó la morena, mirando mal al hombre.- Sakura no está del todo contenta con su trabajo. ¿Verdad?
- Esto... Tomoyo, que es mi jefe.- Murmuró ella, sin saber que decir y por un momento los tres se quedaron en silencio, con las copas en alto. La castaña suspiró, sin aguantar más esa situación.- Creo... creo que voy al baño.
Se levantó y le lanzó una significativa mirada a su prima pero ella se hizo la desentendida. Sakura frunció el ceño, resignada, y se fue ella sola a buscar el cuarto de baño.
- ¿Vas a joderme mucho más la noche? –Preguntó Eriol en cuanto Sakura se hubo marchado.
- ¿Joderte? – Ella repiqueteó con las uñas sobre el mantel.- No sé porqué lo dices.
- Vamos, Tomoyo, que no soy tonto. ¿Por qué has venido?
La chica lo miró fijamente con sus ojos violetas. En el rostro de Eriol no quedaba ni rastro de la sonrisa amable que siempre lucía.
- Porque te conozco. Porque sé que la engatusarás para llevártela a la cama. Porque no te lo pienso permitir.
Un incómodo silencio los envolvió mientras se miraban fijamente, desafiantes, con toda la agresividad que podía contener una mirada.
- ¿Y quien crees tú que tiene la culpa de que sea así?
- No me salgas con esas, Eriol.- Tomoyo tensó la mandíbula, arrugando la servilleta bajo su puño.- Hace años hablamos de ello y no pienso consentir que metas a Sakura en esto.
-Oh, debí imaginar que saldrías a proteger a Sakura como uncaballero de brillante armadura.- Comentó con una sonrisa, balanceando la copa en su mano.
- No te metas donde no te llaman, simplemente déjala en paz.
- Eres tú quien se mete donde no la llaman, Daidouji.- De nuevo la sonrisa desapareció del rostro del moreno para luego volver a surgir.- ¿O quizá quieres que vuelva a prestarte atención? Yo estaría encantado, ya sabes...
El hombre se inclinó sobre la mesa y apartó un mechón de la larga melena de Tomoyo quien se mantuvo impasible, como si aquel gesto más que abochornarla la dejara indiferente. Seguramente miles de chicas se habían sonrojado ante la cercanía del moreno, aquella mirada penetrante y aquella voz susurrante derretiría a más de una y aquel gesto tan delicado robaría el corazón de muchas. Sin embargo a ella le parecía una actuación estudiada meticulosamente, una falsa, pues seguramente repetía una y otra vez los mismos gestos, las mismas palabras, pero con una chica diferente cada vez.
- Es increíble como te puedes aprovechar de la situación.- Comentó, apartando la mano de Eriol.
- Si tú no sabes aprovechar las oportunidades es tu problema, pero deja que yo aproveche las mías.
- No tienes ninguna oportunidad, Li.
- ¿Igual que tú? -Eriol sonrió al ver como la mujer arrugaba aún más la servilleta bajo sus manos.- Dime al menos algo. ¿Ella lo sabe?
- No.
- ¿No se lo has dicho? Pensé que eras más valiente.
- No sabe nada de esto por el mismo motivo por el que no sabe que soy lesbiana.
Tomoyo desvió la mirada, paseándola por la sala sin ningún interés. Odiaba ese tema, era algo que prefería no tocar pues para ella las cosas estaban bien como hasta ahora. Simplemente se conformaba con ver que Sakura era feliz y si había algo que amenazara a esa felicidad, ella misma se encargaría de destruirlo. Aunque ella no supiese nunca el verdadero motivo porque lo hacía, aunque Sakura Kinomoto nunca supiese que llevaba años enamorada de ella.
- En mi opinión te rindes con demasiada facilidad, Tomoyo.- La mujer miró de reojo al hombre, quien la observaba completamente serio.- Es mejor arrepentirse de hacer algo que arrepentirse de no hacerlo.
- Si la pierdo entonces sí que me arrepentiré.- Susurró.- Prefiero no arriesgarme.
- Bueno.- Sonrió él.- Tú sabrás, pero yo pienso luchar por ella. Sea contra ti o...
- ¿O...?
Eriol dejó la copa sobre la mesa con un golpe seco y ella lo miró con interés, esperando a que se explicara. Pero en lugar de eso la expresión de Eriol cambió y su sonrisa apareció de nuevo.
- El lunes llega la nueva secretaria de Syaoran así que tu primita estará más tranquila.
- ¿¡Una nueva secretaria!?
Los dos pegaron un bote en su silla y se giraron a mirar a Sakura, quien los miraba con una cara llena de ilusión, esperando a que alguien le confirmara lo que acababa de escuchar. Tomoyo suspiró aliviada al ver que al parecer acababa de llegar del baño y no había escuchado nada comprometedor.
- Sí... –Asintió el hombre.- Pero no se lo digas a él, se supone que es una sorpresa.
La castaña dio un grito de alegría y por poco se pone a bailar ahí mismo, sin embargo alguien carraspeó y advirtió que prácticamente todo el restaurante la estaba mirando. Se sonrojó y se sentó completamente abrumada mientras sus dos amigos se reían de la situación.
El camarero no tardó en aparecer con la cena y los tres se dispusieron a comer ya con el ambiente más relajado y sin tantas tensiones.
No habían acabado el primer plato cuando Sakura sintió como un escalofrío le recorría la espalda y dejó el tenedor a medio camino de su boca, quedándose un momento completamente estática, tragó saliva y miró a ambos lados provocando que Eriol y Tomoyo la mirasen curiosos.
- ¿Qué te pasa?
- Tengo un mal presentimiento...
En esos momentos el tenedor de Eriol cayó sobre el plato provocando que las dos mujeres se sobresaltasen y luego girasen para ver que era lo que miraba el hombre con tanto asombro. La castaña no hubo acabado de girarse cuando una voz a su espalda le indicó a que se debía su presentimiento.
- Anda, pero si es mi querido hermanito.
Los ojos de Sakura se toparon al fin con los profundos ojos ámbares de Syaoran Li y de nuevo un escalofrío recorrió su espalda.
- ¿Qué... Qué haces aquí? –Logró susurrar, pero él pasó por completo.
- Y te veo muy bien acompañado. Señorita Daidouji...- Hizo una breve inclinación y entonces miró a Sakura, alzando las cejas con asombro.- Anda, pero si también está la señorita Kinomoto, no la había visto.
La aludida sonrió irónicamente, estaba segura de que la había visto.
- ¿Es que me persigue? –Preguntó ella.
- Sólo pasaba por aquí, no te creas tan importante, no lo eres.
Durante un instante ambos se fulminaron con la mirada ante un hastiado Eriol y una sorprendida Tomoyo que no llegaba a comprender porque se llevaban tan mal ese par. El camarero se acercó temeroso y carraspeó, ganándose una mirada fulminante por parte de Syaoran y Sakura.
- Su... Su mesa, señor Li, es aquella de...
- Déjelo, me quedaré en esta.- Sentenció, con aquella sonrisa prepotente que Sakura siempre quería borrar.- A ellos no les importa ¿verdad?
- De hecho... –Empezó Eriol, pero ante la mirada iracunda de Syaoran se tuvo que callar.- ...No, no nos importa.
Suspiró y le pidió disculpas a Sakura con la mirada. Ahora sí que la cena sería muy, pero que muy larga.
-.-.-.-.-
- Tomoyo, prométeme que para la próxima fiesta de la corporación Clow cantarás una canción, Eriol te puede acompañar con el piano ¿verdad, Eriol?
Sakura jugueteó con la cucharilla de postre que tenia en las manos, completamente hastiada de aquella cena que se había vuelto completamente insoportable desde que había aparecido su jefe. ¿Por qué tenía que verlo incluso en domingo? Era absolutamente odioso. Lo miró de reojo, hablando con Tomoyo con total confianza mientras ella le reía las gracias.Traidora, pensó.
- ¿Tú tocas algo, Sakura?
- ¿Eh? -La voz de Eriol la volvió a la conversación y tuvo que esforzarse por acordarse de que hablaban.- Ah, no, no se me da demasiado bien la música...
- Me lo imaginaba.- Comentó Syaoran, ganándose una mirada enfurecida.- Yo en cambio toco perfectamente el violoncello, aunque también sé algo de violín, piano y guitarra.
Sonrió con orgullo y arrogancia mientras miraba a Sakura con desdén, saboreando con regocijo el saber que él era mejor que ella en aquello también. De mientras la chica lo miraba de tal forma que parecía que estuviera a punto de decir "también tocas las narices de la gente" sin embargo Tomoyo se adelantó y detuvo una posible nueva guerra mundial.
- Espero que algún día nos toques alguna pieza de música, Syaoran.- Sonrió la morena, ganándose otra mirada fastidiada de su prima.
- Bueno, pero con el piano yo soy mejor que él.- Comentó Eriol, sin una pizca de modestia.
- Disculpen.- El camarero apareció entre Syaoran y Sakura y ambos lo miraron como si hubiese surgido de la nada.- Es que vamos a cerrar...
Los cuatro parpadearon sorprendidos y al mirar a su alrededor se fijaron de que prácticamente estaba todo vacío. Tomoyo miró el reloj y soltó una exclamación.
- ¡Pero si es tardísimo!
-.-.-.-.-
- Tomoyo, mátame...
La morena miró a su prima con una ceja alzada, acababan de despedirse de los hermanos Li y estaban entrando en su mansión donde un par de criados las recibieron.
- ¿Por qué te tengo que matar? –Preguntó mientras le daba el abrigo a un sirviente.
- ¡Mañana tengo que volver a verle! Tú has visto lo odioso que es, no me soporta... ¡Y yo no lo soporto a él! Seguro que ha ido a ese restaurante porque sabía que había quedado con Eriol.- Protestó.- Aunque es culpa mía, recuérdame que pregunte siempre quien es cuando coja el teléfono...
Empezaron a subir las enormes escaleras que conducían al piso de arriba y Tomoyo miró a la castaña quien subía los escalones con pesadumbre, como si cada escalón la acercase más a su ejecución.
Aquello no era normal. Después de pasar toda la noche con ellos, Tomoyo se había dado cuenta de que no era que Sakura exagerase, como en un principio pensó que hacía, sino que realmente Syaoran Li la trataba con desprecio y no paraba de picarla. Al principio le pareció absolutamente imposible creerse esa conducta por parte del heredero de los Li, pero a medida que la cena avanzaba Tomoyo se percató de un dato interesante... de hecho, de dos datos interesantes.
El primero que Syaoran se comportaba como un niño, fastidiando a Sakura como si se tratase de una rabieta infantil.
Y el segundo que Eriol no podía parar de mirar a su hermano con el ceño fruncido, algo muy poco característico en él, como si le molestase más a él que a Sakura el comportamiento de Syaoran.
Tomoyo unió cabos y se detuvo en su camino, provocando que Sakura también se detuviese.
- Creo que le gustas.
La frase descolocó a la castaña en un principio, luego provocó que sus ojos se abriesen llenos de sorpresa y finalmente una carcajada salió de lo más profundo de su ser.
- ¿Gustarle? –Rió.- Tomoyo, a ese hombre sólo le gusta el dinero.
To be continued...
Notitas de una autora frustrada: Bueno, capítulo 4 y a mi parecer una de las escenas más divertidas que he escrito, me encanta cuando aparece Syaoran en medio de la cena y... esto tendrá sus consecuencias en los próximos capítulos... insertar risa malvada xD
Pero bueno, parece ser que con el número de capítulos va disminuyendo los comentarios de la gente... para el capítulo anterior no recibí tantos reviews como con los dos primeros y... y he de decir una cosa, a ver si ahora queda clara.
Muchos de los que me habéis dejado review ha sido para pedirme que Tomoyo dejase de ser lesbiana y que metiera, sea como sea, un Tomoyo-Eriol. Bien, que quede claro desde ya de que no pienso cambiar la condición sexual de Tomoyo así que no esperéis que acaben juntos. Eso no quita que, como se ha podido entrever en este cap, Eriol no tenga cierto interés en Tomoyo y eso puede tener sus más y sus menos en el futuro, así mismo como ya dije en el primer cap esto es un Sakura-Syaoran por lo que Tomoyo no tiene muchas posibilidades con ella pero no, y repito NO dejará de ser lesbiana. De hecho es necesario para la trama que tengo planeada así que no me pidáis más un Tomoyo-Eriol porque, por parte de ella, no lo habrá.
Aclarado este punto, decir que los reviews son bien recibidos igual, para saber que os va pareciendo la historia y tal... así que ya sabéis, dadle al botoncito de go :3
