Puedes llamarlo acoso...

Séptimo acoso


Sus pasos eran apresurados, estaba jadeando por falta de aire y por poco se cae de bruces cuando trastabilló en una de las escaleras, sin embargo no se detuvo hasta llegar frente aquella gran puerta.

Acababa de llegar del trabajo cuando una de las sirvientas le había informado de la situación y no se lo había pensado dos veces antes de salir corriendo a buscarla.

Abrió la puerta empujándola con ambas manos y entró en el interior de aquella gran sala. Bajo una enorme cúpula de vidrio había colocada una piscina que a muchos se les antojaría olímpica y que tenía varios trampolines para lanzarse, en un lado había un pequeño jacuzzi rodeado de pequeñas palmeras y numerosas hamacas estaban esparcidas por doquier. Se fijó que en una de aquellas hamacas había una mochila de deporte y una toalla y se acercó a cogerla.

Con la toalla en las manos se acercó al borde de la piscina donde no muy lejos un cuerpo en bikini flotaba inmóvil, siendo mecido por pequeñas ondas que agitaban ligeramente el agua, manteniéndose con los ojos cerrados.

- ¿Cuánto tiempo llevas ahí? –Preguntó, agachándose.

- ...No lo sé.- Murmuró sin abrir los ojos.

- Sakura, tienes los dedos completamente arrugados, sal de ahí.

- Se está muy bien... Métete tú también, Tomoyo.

- Si me meto será para sacarte.- Sonrió la morena.- Y no te conviene que lo haga.

Finalmente Sakura abrió los ojos para mirarla. Soltó un suspiro antes de sumergirse y bucear hasta el bordillo, donde emergió de golpe para salir y sentarse al lado de su prima.

- Eres una aguafiestas.

- Y tú una imprudente.- Le reprochó, abrazándola con la toalla para secarla.- Me han dicho que llevas horas aquí metida¿querías ahogarte o qué?

Ella no contestó, simplemente se dejó secar mientras miraba fijamente el movimiento del agua de la piscina. Al cabo de un rato Tomoyo se levantó y fue hasta la bolsa de deporte para coger un peine y volvió para empezar a desenredar el pelo castaño de su prima, respetando su silencio, esperando a que se decidiese a contar lo que le pasaba.

Aunque teniendo en cuenta el día en que estaban, era normal que estuviese así.

- Me... –Empezó Sakura al cabo de un rato.- Me han dado el día libre...

- Eso he odio. -La morena asintió con la cabeza.- ¿Se lo has dicho a Eriol? Ha sido muy amable por su parte.

- No...

Sakura se encogió, abrazando sus piernas y enterrando la cabeza entre las rodillas provocando que Tomoyo dejase de peinarla para mirarla, confundida.

- ¿No? –Preguntó.- ¿Entonces porqué te ha dado el día libre?

- Es que... Eriol no ha sido.- Se explicó, alzando la cabeza para mirarla.- Ha sido Syaoran.

Las cejas de Tomoyo se alzaron describiendo un perfecto arco sobre su frente. ¿Syaoran? A pesar de todo lo que le había contado Sakura sobre lo que ocurrió con Eriol, se esperaba ese detalle de él, pero no de Syaoran. Y por la mirada confundida de Sakura comprendió que ella tampoco se lo esperaba, muy probablemente no se lo creía aun.

La castaña abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar. Estaba confundida, completamente incrédula aun sobre lo que había pasado horas atrás, después de la junta de empresarios. Tomoyo sonrió, pensando que parecía una niña pequeña que no entiende porque Papa Noel se toma la molestia de repartir todos esos regalos en una noche. Y era normal, que Syaoran hubiese tenido ese detalle tan amable con ella era bastante increíble.

Sin embargo pronto se dio cuenta de un dato más importante que la confusión de su prima.

- ¿Se lo has dicho a Syaoran?

Sakura no contestó en seguida, se quedó quieta un instante y finalmente asintió con la cabeza, volviendo a mirar al agua. Era cierto¿por qué se lo había dicho a él si era tan reticente a contar lo sucedido por no querer la compasión de la gente? No lo sabía. No sabía porque en aquel momento le pareció casi una necesidad decirle que sus padres estaban muertos, decirle que estaba de luto y hacerle ver que lo estaba pasando mal, a pesar de que no lo demostrase.

- Pero... No lo entiendo.- Se llevó una mano a la cabeza, tocando la zona donde horas antes Syaoran le había tocado.- No lo entiendo... –Repitió, mirando a Tomoyo.

Realmente no lo entendía. El hombre le había dicho que lo sentía para luego darle el día libre... ¿Eso era compasión, verdad? Por supuesto que lo era, había visto que lo estaba pasando mal y simplemente intentó confortarla de aquella manera, dándole el día libre como un pequeño gesto para contentarla... Y sin embargo lo extraño de aquella repentina amabilidad le impedía verlo como un simple acto de compasión.

- ¿El que no entiendes? –Preguntó Tomoyo, apartando un mechón mojado de su cara.

- ¿Porqué me sonrió?

Sí, eso era lo que menos entendía, esa sonrisa...

- Te sonrió... ¿Y qué pasa con eso? Tú misma dijiste que siempre te sonreía y que lo querías matar por ello.

- No era la misma sonrisa... no era... arrogante.

Frunció el ceño y cerró los ojos, viendo de nuevo aquella sonrisa que aun le sorprendía tanto. No una sonrisa burlona de las que encendían sus ansias asesinas, sino una sonrisa amable, serena, sin arrogancia ni prepotencia. Una sonrisa cien por cien sincera. Una sonrisa que apenas duró lo mismo que un guiño, pero que fue suficiente para que Sakura supiera que era la verdadera sonrisa de Syaoran Li. Y por ello no podía verlo como compasión, llevaba horas pensando en ello y no podía estar enfadada por el acto de Syaoran a pesar de que lo hiciera por piedad, no podía odiarlo porque la sonrisa había logrado desconcertarla lo suficiente como para no pensar en aquel pequeño detalle.

- ¿Me estás diciendo que te sonrió sinceramente¿Syaoran Li?.- Preguntó la morena, completamente incrédula.- ¿El mismo Syaoran Li que yo conozco, el mismo Syaoran Li que siempre tiene el ceño fruncido, el mismo Syaoran Li que no paraba de molestarte¡¿Te sonrió?!

- Sí, Tomoyo.- Bufó la castaña.- Ese Syaoran Li me sonrió, gracias por hacerme ver lo increíble que es, no me había dado cuenta.

- Joder, Sakura.- Rió.- Debes gustarle mucho...

Momentos después una empapada Tomoyo Daidouji se recordaba a si misma, mientras intentaba salir a flote, que no debía volver a molestar a Sakura Kinomoto cuando había una piscina cerca y ella pudiera empujarla a su interior.

-.-.-.-.-

Se sentó frente el lujoso tocador, quitándose la toalla de la cabeza y cogiendo un peine para empezar con la tediosa tarea de desenredar su larga melena. Miró su reflejo en el espejo, sumergiéndose en sus pensamientos mientras el peine pasaba una y otra vez sobre aquellos largos mechones. Aun le parecía increíble todo lo que acababa de escuchar. Si se paraba a pensarlo un poco no encontraba ninguna otra explicación, por mucho que Sakura se negase a verlo, Syaoran Li sentía algo por ella. Aunque muy probablemente ni él mismo lo supiera aun.

Pero ella podía darse cuenta de ello y además, estaba segura de que alguien más también lo sabía.

Soltó un quejido cuando se encontró con un nudo y tras deshacerlo pacientemente, siguió con la línea de sus pensamientos. Había alguien que, como ella, se había dado cuenta de lo que pasaba entre esos dos. Lo había podido ver durante la cena y lo había podido imaginar con todo lo que Sakura le contaba sobre el comportamiento de aquel hombre.

Eriol estaba celoso. Y Eriol Li celoso podía ser muy peligroso.

Durante la cena se había enfadado con su hermano por tontear con su nueva presa, porque estaba segura de que Eriol sólo veía a Sakura como una presa más, como su nueva conquista, como un capricho del que se desharía después de conseguirlo. Lo conocía, se lo había hecho a muchas mujeres y había estado a punto de hacérselo a ella en más de una ocasión, pero desistió en cuanto le explicó que no tenía ninguna posibilidad con ella...

Unos golpes en la puerta le indicaron que alguien quería verla, así que dio paso.

- La llaman por teléfono, señorita Tomoyo.

Ella asintió y la sirvienta se acercó para tenderle el aparato. La morena le hizo un gesto y tras una reverencia la empleada cogió el peine para seguir con la labor de peinarla, al final siempre tenía que pedir ayuda para desenredar su cabello.

- ¿Sí? –Preguntó al teléfono.- Al habla Tomoyo Daidouji.

- Mi querida Tomoyo, cuanto tiempo. ¿Cómo estás?

Vaya, vaya, se sorprendió la chica, hablando del rey de Roma...

- Bien, Eriol¿y tú?

- Oh, perfectamente, deberíamos vernos más, hace...

- ¿Llamabas por algo en concreto o lo tengo que adivinar?

- Tan directa como siempre.- Rió él.- En realidad llamaba para ver como está la encantadora de tu prima. No me coge el móvil y tengo entendido que Syaoran le dio el día libre, pero no me han dicho porque.

Tomoyo alzó las cejas. ¿Así que no se lo habían contado? Esto cada vez estaba más interesante.

- Pues se encuentra en su habitación, ahora no se puede poner.- Mintió.- Pero está bien.

- Vaya... ¿Y sabes porqué...?

- No me corresponde a mi informarte de ello, Eriol.- Sonrió, pese a que no lo veía se lo podía imaginar completamente fastidiado.- Sin embargo hay otra cosa de lo que quiero hablar contigo.

- ¿Oh, al fin has decidido volverte hetero y...?

- ¿Y tú, has encargado ya tu cerebro nuevo?- Le cortó, provocando una risita de su interlocutor.- Si no te importa, prefiero hablarlo en persona. ¿Comemos juntos mañana?

- ¿Me dejas otra opción?

­- Por supuesto, no.

-.-.-.-.-

Podía escuchar la música al otro lado de la puerta, picó y esperó hasta que una voz le dio permiso para entrar. Mei Ling estaba sentada en el suelo, recostada contra la pared mientras leía lo que parecía una novela ligera, ni siquiera se molestó en ponerse en pie y eso fue lo que más le extrañó.

- ¿Un día duro? –Preguntó, cerrando la puerta tras de si.

- Ni te lo imaginas.- Cerró el libro y lo dejó a un lado, mirando al chico que tenía frente si.- No sé porque le has dado el día libre a Kinomoto, pero todo el papeleo de la reunión lo he tenido que acabar haciendo yo.

- Te equivocas.- Murmuró él.- No fui yo, fue Syaoran ¿no lo sabías?

La sorpresa en el rostro de la joven era una respuesta evidente. Eriol se ajustó las gafas con una mueca de seriedad caminando hasta sentarse en el borde de la cama para mirar un momento a su prima, quien lo miraba con expresión cansada.

- Syaoran no me dijo nada.- Comentó sorprendida.- ¿Y por qué le ha dado el día libre precisamente hoy? Después de la reunión había mucho papeleo por hacer.

El moreno se encogió de hombros y negó con la cabeza. Él tampoco lo sabía y desde luego parecía un secreto de estado el motivo de la repentina marcha de Sakura, sin embargo lo que más le preocupaba era el hecho de que hubiese sido Syaoran quien le diera fiesta. Había sido un gesto muy poco común en él, para quien lo primero era el trabajo.

- Hacía tiempo que no te veía con el pelo recogido.- Comentó.

- Dejé de recogérmelo porque parecía una niña, pero es más cómodo para estar por casa ¿tienes alguna queja?

- Para nada.- Negó con la cabeza y echó un vistazo a la habitación que, aunque espaciosa, estaba bastante vacía.- No te has traído muchas cosas...

- Eriol, me gustaría seguir leyendo así que dime que quieres.

El hombre soltó una risita ante la impaciencia de la mujer que inevitablemente le recordó a su anterior conversación con Tomoyo, las dos igual de directas, y pese a lo divertido de la situación prefirió dejar de dar rodeos. Más aún advirtiendo la molestia en los ojos rojizos de su prima.

- Me gustaría que vinieras a comer conmigo mañana.- Se explicó.- Tomoyo me ha pedido que comamos juntos pero la verdad es que no me apetece mucho verla.

- ¿Y me quieres de apoyo? –Él asintió y Mei Ling no pudo evitar alzar una ceja.- ¿Qué te ocurre con Tomoyo como para no querer comer con ella? Pensé que siempre le habías ido detrás.

Con una sonrisa serena el hombre se puso de pie y se encaminó hacia la puerta. Mei Ling lo siguió con la mirada dando por sentado que no pensaba contestar su pregunta, y mucho menos explicar que había pasado con la joven Daidouji.

- ¿Vendrás? –Preguntó Eriol mientras abría la puerta.

- ...Sí.- Cogió la novela y volvió a abrirla por donde la había dejado.- Igualmente quería quedar con ella.

La puerta se cerró y la china devolvió su atención a las páginas del libro, sin embargo pronto se dio cuenta de que estaba demasiado confundida como para seguir leyendo.

-.-.-.-.-

Tomoyo fue recibida por el metre nada más poner un pie dentro de aquel restaurante. Echó un vistazo a su alrededor, era lujoso y tranquilo, no muy grande y con mesas lo suficientemente alejadas. Sin duda muy en la línea de Eriol Li.

- Por lo que me han informado, el señor Li no ha podido venir aun, pero la están esperando en la mesa del fondo.- Le indicó el camarero.- Si me permite el abrigo, le iré a tomar nota en un instante.

La mujer asintió cordialmente y se dirigió donde le habían indicado, preguntándose si Eriol pretendía huir o algo por el estilo ya que, siendo él mismo quien decidió la hora, le parecía extraño que llegara tarde. Pero aun así se preguntaba quien la esperaría. A lo mejor había buscado a alguien para entretenerla y entonces no se presentaría. Desde luego, él era capaz... ¿Quién sería, alguno de sus amigos solteros?... o eso pensaba, pero se sorprendió al ver a una mujer que en esos momentos se llenaba una copa con agua.

La vio dejar la botella y coger la copa cuidadosamente entre sus dedos, como si temiera que se fuera a romper la movió lentamente, alzándola hacia su boca, posando el borde sobre sus labios con delicadeza.

- ¿Algún problema?

El camarero apareció detrás suyo sobresaltándola y provocando que apartase la vista de aquella mujer.

- No... no es nada.

La morena miró de reojo a la mesa y se acercó. La mujer pareció verla pues abrió mucho los ojos y dejando de nuevo la copa en la mesa, le sonrió mientras se ponía de pie.

A Tomoyo no le hizo falta más que ver esos ojos rojizos y aquella sonrisa para darse cuenta de quien era.

- Mei Ling.- Saludó correspondiendo a la sonrisa de la mujer.- No te había reconocido, con el pelo suelto pareces otra persona.

- ¿Debo tomármelo como un halago? –Bromeó ella, acercándose para darle un abrazo.- Me alegro de verte. Tú si que no has cambiado nada, sigues tan espectacular como siempre.

- Oh, con tu permiso yo sí me tomaré eso como un halago.- Rió.- Sakura ya me había dicho que estabas en Japón¿te quedarás mucho tiempo?

- Indefinidamente.- Mei Ling rió mientras se sentaba de nuevo.- Vengo a casarme con Xiao Lang.

- ¿Cómo? -Tomoyo parpadeó sorprendida y se sentó en la silla de al lado.- Ese dato no lo sabía.

- La señora Li me pidió personalmente que viniera. Me ha nombrado secretaria de Xiao Lang y espero que pronto anuncie nuestra boda, no por nada llevo prometida con él desde que éramos pequeños...

La morena apoyó el mentón en su mano, escuchando todo lo que Mei Ling le contaba. Sabía que Syaoran estaba prometido con ella porque lo había escuchado en varias de las fiestas en que se habían encontrado, sin embargo por mucho interés y esfuerzo que Mei Ling pusiera en ese compromiso, a Syaoran Li no parecía emocionarle lo más mínimo.

Recordó la primera fiesta en que había conocido a la china. Ella se mantenía siempre muy cerca de Syaoran, saludando a los invitados y demostrando unos excelentes modales a pesar de que no era más que una niña por aquel entonces.

- Debe ser muy duro ser la prometida del heredero de los Li... –Comentó Tomoyo.- ¿verdad?

Mei Ling la miró con sorpresa y luego bajó la mirada dejando a Tomoyo un poco desconcertada. ¿Había dicho algo malo? Finalmente ella volvió a alzar la cabeza para mirarla con una sonrisa.

- Vaya, eres la primera que me dice eso.- Murmuró.- Pero en realidad me han educado para serlo, así que no resulta ningún problema. Además, yo estoy enamorada de Xiao Lang y...

- ¿Y él?

Tomoyo notó como la chica se tensaba mientras su sonrisa desaparecía y se mordió la lengua por realizar esa pregunta, pero no había podido evitarlo. Sin embargo la expresión de Mei Ling rápidamente volvió a ser la misma, sonriendo como si nada ocurriese. ¿Qué había pasado en todos esos años? La morena se preguntó donde había ido la despreocupada Mei Ling que un día se quedó a dormir en su casa, la Mei Ling que sólo era seria y formal cuando su prometido o alguien de la familia Li se encontraba delante. Ahora en cambio parecía que siempre hubiese algún Li delante, siempre guardando las apariencias.

La china fue a decir algo pero se calló al ver al hombre que acababa de acerarse hasta la mesa.

- Buenas tardes, señoritas.- Saludó un recién llegado Eriol.- Siento haberlas hecho esperar.

-.-.-.-.-

Sakura se encontraba leyendo el periódico y no alzó ni siquiera la cabeza cuando una figura se detuvo frente la puerta de su despacho.

- Te he dicho que no.- Dijo distraídamente.

El hombre frente suyo se rió, una risilla gutural que hizo que ella alzara la cabeza, sorprendiéndose al ver quien era.

- ¿Con quien me has confundido?

Syaoran Li sonrió, apoyándose en la puerta y provocando que el ceño de Sakura se frunciera ante aquella sonrisa burlona. Al menos eso significaba que él seguía siendo el mismo capullo de siempre y que no sentía compasión por ella, a pesar de lo que le había contado el día anterior.

Sin molestarse en contestar, volvió la vista de nuevo al periódico, buscando el anuncio que estaba leyendo segundos antes. Eriol acababa de irse después de insistirle durante un buen rato con que le acompañase a comer con Tomoyo y Mei Ling, por ello Sakura se pensaba que Syaoran no era otro que Eriol, quien venía de nuevo para intentar convencerla. Por suerte –o por desgracia- no era él. Sakura no se veía con ánimos de salir, ni con ánimo ni con ganas ya que el menor de los Li seguía lanzándole claras indirectas que ya no sabía como esquivar.

Destapó el subrayador que tenía en las manos e hizo un círculo alrededor del anuncio que acababa de leer.

- ¿Qué buscas?

Se sobresaltó ligeramente al volver a escuchar al hombre ya que pensaba que se habría marchado. Lo miró un instante y de nuevo dirigió la vista al diario.

- Nada.- Contestó de mala gana.

- Estás mirando los anuncios clasificados, algo estarás buscando.

Sakura bufó y dejó el periódico sobre la mesa, mirando a Syaoran con exasperación.

- ¿Quería algo en especial?

- Molestarte.- El ceño de ella se frunció, fastidiada.- Nah, en realidad pasaba por aquí.- Ahora una ceja se alzó, excéntrica.- Sólo quería saber como estabas.- Finalmente las dos cejas se arquearon, sorprendida.- ¿Cómo puedes hacer todo eso con las cejas?.- Rió él.

- ¿Y usted como puede tener siempre el entrecejo fruncido? –Preguntó ella de vuelta.

- Touché.- Rió Syaoran.- ¿No vas a comer?

- No me apetece salir, comeré aquí.

- ¿En el restaurante? Yo me dirigía allí.

- A diferencia de usted yo no soy "muchi-multi-millonaria" así que no puedo permitirme salir cada día a comer a un restaurante.

- ¿Muchi-multi-qué? –Rió él.

- Déjelo... ya tengo mi comida aquí.

Sakura señaló un bote humeante que estaba sobre la mesa, con dos palillos sobre la tapa donde podía leerse "Ramen ultra-picante". El hombre lo miró y se acercó para destaparlo, curioso. Una ráfaga de vapor se elevó hasta llevarle un aroma picantón.

- ¿Qué es? –Preguntó y ella no supo si le estaba tomando el pelo o no.- ¿Está bueno?

- ¿No sabe que es el Ramen instantáneo? –Cuestionó incrédula.- Bueno, supongo que a usted no le hace falta comer de esto.

- ¿Puedo... Puedo probar?

La mujer lo miró con verdadera sorpresa pero él estaba demasiado interesado en los humeantes fideos instantáneos que tenía delante. ¡Pero si prácticamente estaba babeando! No pudo más que echarse a reír.

- Adelante, tengo otro bote más.

Él no se lo pensó dos veces antes de coger los palillos y murmurar un breve "Ittadakimasu", dispuesto a atacar a los pobres fideos.

-.-.-.-.-

Mei Ling dejó la servilleta sobre la mesa, en el lado derecho, tal como indicaba el protocolo.

Miró a su alrededor y luego a las dos personas que compartían mesa con ella. Eriol estaba hablando de algo pero a ella no le importaba demasiado, Tomoyo en esos momentos se estaba llevando un pedacito de pastel de limón a la boca, degustándolo antes de tragar y volver a coger otro trozo. Al igual que ella, no parecía prestar demasiada atención a Eriol y, de hecho, parecía más interesada en su postre.

La miró un rato más, preguntándose como había sido capaz de calarla desde un principio. La pequeña Daidouji era más observadora de lo que parecía en un principio y había advertido el hecho de que Xiao Lang no sentía absolutamente nada más que amistad y respeto hacia ella. Algo que la atormentaba desde que la prometieron con él, teniendo tan sólo ocho años.

Los ojos liláceos de Tomoyo se alzaron para mirarla con fijeza y Mei Ling apartó la mirada mientras sentía como se avergonzaba al ser pillada mirándola tan descaradamente. ¿Cómo había podido cometer ese error? Ella no podía permitirse esas faltas de educación.

- Por cierto.- Comentó Tomoyo.- La semana que viene será mi cumpleaños y estaba pensado en celebrarlo en la casa de campo de mi bisabuelo, por aquella zona ya ha empezado a nevar así que podríamos ir a esquiar. ¿Os apuntáis?

Mei Ling se dio cuenta de que la pregunta iba más bien hacia ella, pues no había parado de mirarla mientras daba esa pequeña explicación, sin embargo Eriol fue el primero en hablar.

- Por supuesto, será un placer celebrar tu cumpleaños.

- ¿Y tú, Mei Ling?

- ¿Te importa si invito a mi hermano? – Las dos miraron a Eriol con sorpresa pero él simplemente sonrió.- Últimamente pasa demasiado tiempo en la empresa.

Tomoyo miró al hombre con algo de desconfianza pero finalmente negó con la cabeza, dando su visto bueno.

- Cuenta conmigo.- Sonrió Mei Ling.- Y supongo que tu prima también irá¿me equivoco?

- No, claro.- Los ojos azules de Tomoyo pasaron de uno a otro, mirándolos con recelo.- Otro de los motivos del viaje es distraerla un poco, estos últimos días está demasiado estresada.- Miró a Eriol fijamente y se cruzó de brazos sobre la mesa.- Y esto me lleva al verdadero asunto que tenía que hablar contigo.

- ¿Sí? –Él sonrió, sabiendo perfectamente que vendría a continuación.

- Te lo advierto, Eriol.- Empezó.- Si sigues molestando a Sakura tomaré medidas y créeme, no te gustarán.

- Últimamente siempre que nos vemos es para amenazarme.- Bromeó el moreno.- ¿Por qué no le dices lo que sientes y luchas conmigo por ella?

Mei Ling miró con las cejas alzadas a Tomoyo y ésta sintió como se sonrojaba hasta las orejas. Carraspeó y luego volvió a encarar al chico.

- Porque a diferencia de ti, yo sé que no debo presionar a Sakura, a diferencia de ti, yo la conozco y, a diferencia de ti, yo verdaderamente la quiero.

- Yo también la quiero.- Aseguró Eriol con una sonrisa.

La china miró con sorpresa como los dos se miraban con recelo hasta que finalmente la morena se puso de pie, chasqueando la lengua completamente hastiada. Se inclinó levemente para despedirse de ella y Mei Ling hizo lo propio, aun demasiado descolocada ante lo que acababa de escuchar, la vio dirigirle una última mirada de advertencia al hombre para después perderse con paso decidido entre las mesas.

- He aquí mi otro pequeño inconveniente.- La voz de Eriol la hizo bajar de nuevo a la realidad y se giró a mirarle, aunque aun estaba bastante perdida.- No sólo está el tema de Syaoran, sino que mis acciones están limitadas porque tengo a Tomoyo como una cámara espía encima mío siempre, controlando mis acciones en cuanto a Sakura se refiere.

- Cualquiera diría que le tienes miedo.- Se burló Mei Ling.

- Tuve una mala experiencia con ella en el pasado. Créeme, no te gustaría ver a Tomoyo Daidouji enfadada... Y a mi tampoco...

Mei Ling se cruzó de piernas y recostó la espalda en la silla, mirando a su primo con ojo crítico, entendiendo ahora todo lo que ocurría

- Así que por eso me necesitabas.

- Exacto, aquí es donde entras tú. Contigo vigilando a Syaoran sólo me tengo que concentrar en el frente de Tomoyo, y si yo consigo a Sakura...

- Yo me quedo con Syaoran, muy listo.

Eriol cogió su copa con una sonrisa y la alzó instándole a que le imitara, la morena negó con la cabeza correspondiendo el gesto y cuando sus copas chocaron brevemente ambos supieron que el trato estaba firmado.

To be continued...


Notitas varias: Y una semana más, un capitulo nuevo jeje aunque la verdad es que de este tengo pocas cosas a comentar... bueno, sí, un par... la primera que ya más o menos se sabe de que va el trato de Mei Ling y Eriol, ambos han acordado ayudarse mutuamente y en el cumpleaños de Tomoyo quizá tengan oportunidad... quien sabe xD y la segunda es... que Syaoran y Sakura no se llevan mejor, en serio, es vuestra imaginación xDDD

Y a partir de aquí la cosa se va a poner un pooooooco más emocionante... o eso creo. Bueno, lo que sí os puedo asegurar es que en el próximo capítulo va a ver ¿duelos? Podría llamarse así, sí xD