Puedes llamarlo acoso...
Octavo acoso
En cuanto el coche frenó una de las puertas se abrió de golpe y una mujer joven, ataviada con un gorro y una bufanda rosáceas, saltó al exterior para empezar a corretear por el jardín, gritando y saltando.
- ¡Nieve, nieve!
Los cuatro ocupantes restantes bajaron del coche con calma, mirando como la chica no paraba de ir de aquí para allá.
- Sakura, ten cuidado no te vayas a... caer.
A Tomoyo no le dio tiempo a advertirle, antes de que acabara la frase la castaña estaba en el suelo, con toda la nieve alrededor y los restantes riéndose a su costa.
- Aún tenemos dos días.- Comentó Syaoran mientras avanzaba hacia la casa.- Si te rompes una pierna nada más llegar me voy a estar riendo de ti un mes.
Sakura, que aun seguía en el suelo, lo siguió con la mirada mientras hacía una mueca de fastidio y cuando él le dio la espalda aprovechó y le lanzó una bola de nieve.
- ¿¡Cómo se atreve...!? –Gritó escandalizada Mei Ling mientras daba un paso.
- Déjalos.- Sonrió Tomoyo, parándola con una mano.
La china la miró con reproche. ¿Cómo pretendía que pasase esa impertinencia por alto? Tomoyo sin embargo no prestó atención a su mirada, sino que se centró en sacar su inseparable cámara de video y empezar a grabar a Sakura.
- ¡Agh! –Gritó la castaña intentando quitarse la nieve que ahora tenía sobre la cara.- ¡Está fría!
- ¡No me digas! –Rió burlonamente Syaoran, mientras preparaba otro montoncito de nieve.- Has empezado tú, ahora no te quejes.
Tomoyo se rió al ver como otra bola de nieve iba a parar sobre el gorro de Sakura, ésta no tardó en reaccionar y pronto ambos estaban lanzándose bolas de nieve a diestro y siniestro bajo la mirada de los otros tres.
- No me lo puedo creer... –Murmuró Mei Ling, con la boca abierta.
Su mirada se cruzó con la de Eriol, eso no pintaba nada bien... Syaoran se estaba divirtiendo, estaba jugando con una simple secretaria y lo peor de todo, se reía. El hombre frunció el ceño y negó con la cabeza, Sakura parecía pasárselo igual de bien. Tendrían que ponerse las pilas si no querían perder.
Una bola de nieve dio de lleno a Eriol en la cara y otra más se estampó contra el abrigo de Tomoyo. Ambos miraron a Syaoran y Sakura respectivamente mientras éstos miraban a lados diferentes, silbando mal disimuladamente.
- Esto es la guerra... –Declaró Tomoyo, apagando la cámara y dejándola junto las bolsas en el suelo.
- Te vas a enterar, hermanito... –Amenazó Eriol, haciendo lo propio.
- ¿Eh? No os pongáis a pelear ahora...-Pidió Mei Ling.- ¡Hace demasiado frío!
Sin embargo Tomoyo le lanzó un montoncito de nieve que le dio de lleno en el brazo y pronto ya eran cinco personas en plena batalla campal de bolas de nieve.
-.-.-.-.-
- ¡En este país hace demasiado frió! –Se quejó Mei Ling, pegándose aun más a la chimenea.
- Vamos, no te quedes ahí quejándote.- Sonrió Tomoyo.- Si te estás sin hacer nada tendrás más frío, ayúdame a preparar las habitaciones.
Se acercó a ella y le quitó la manta de encima para cogerle la mano y hacerla levantar de mala gana para llevarla al piso de arriba mientras la morena refunfuñaba algo sobre el frío. Después de la pelea de nieve todos estaban calados hasta los huesos, pero la verdad es que se habían divertido como nunca. Sakura bajaba en esos momentos del cuarto de baño, con la toalla sobre los hombros, secándose el pelo con una punta.
- El baño esta libre. ¿Dónde están los que quedan?
- Afuera partiendo leña.- Informó Tomoyo mientras se cruzaban en las escaleras.- Avísales también de que nos iremos de aquí un rato.
- Sí, sí.- Sakura movió la mano, restándole importancia.
Se dirigió a la cocina y apartó las cortinas de la ventana que daba a la parte de atrás de la casa. Eriol estaba amontonando los tronquitos partidos que había por el suelo, metiéndolos en una pequeña cabañita de madera que había un poco más lejos y que hacía a la vez de trastero, leñero y despensa.
Fue a abrir la ventana para avisarle cuando se dio cuenta de que Syaoran estaba dejando un tronco sobre uno más grande que hacía de apoyo. Estaba sin chaqueta, con el jersey arremangado y Sakura se sorprendió de que no pareciese tener nada de frío, al contrario, más bien parecía acalorado.
Lo vio secarse el sudor con la manga y agarrar el hacha que tenía a su lado. La alzó por encima de su cabeza y la dejó caer fuertemente sobre el pobre tronco, que quedó partido perfectamente por la mitad.
La puerta de la cocina se abrió y Sakura dio un pequeño bote mientras dejaba ir la cortina y miraba a Eriol con sorpresa.
- ¿Qué haces aquí? –Preguntó él, reacomodando los troncos que llevaba en los brazos.
- Venía... a avisaros de que el baño está libre.- Se explicó.- Daos prisa y ducharos, Tomoyo dice que saldremos a comer fuera y luego iremos a esquiar.
Eriol asintió con la cabeza y Sakura salió prácticamente corriendo, rumbo al piso de arriba. El hombre se acercó a la ventana y apartó las cortinas para mirar afuera, donde Syaoran estaba recogiendo los troncos restantes.
-.-.-.-.-
Las pistas de esquí se extendían completamente blancas frente a ellos. Los cinco miraban como la gente bajaba a toda velocidad demostrando la practica que tenían sobre los esquís o la tabla de snow, dejando claro porqué en esa estación de esquí privada no había monitores.
- ¿Y qué haréis? –Preguntó Tomoyo mientras acababa de ajustarse los esquís.- Lo siento, no pensé que no sabríais esquiar.
- No pasa nada.- Sonrió Sakura.- Me quedaré en la cabaña reposando la comida.
- Ah no, mi querida Sakura.- Eriol se acercó a ella y le puso un par de esquís en la mano.- No por nada tienes a tres expertos esquiadores aquí. Yo te enseñaré, Syaoran tú enseña a... ¿Syaoran?
El hombre ya estaba encima del telesilla, rumbo a la cima de la montaña mientras pasaba absolutamente de todo.
- Mierda.- Gruñó Mei Ling.- ¿Y ahora yo que hago?
- Coger esto.- Tomoyo le sonrió mientras le dejaba otro par de esquís a ella.- Yo te enseñaré a ti.
La mirada fastidiada de la china no pasó desapercibida por nadie, era obvio que lo que ella quería era que el propio Syaoran le enseñase a esquiar pero no contaba con que él se escaqueara de aquella forma.
- Bueno pues, vayamos a un lugar más apartado para enseñaros.
Eriol se puso la tabla de snow sobre el hombro y empezó a caminar por encima de la nieve. Mei Ling se le acercó apresuradamente mientras dejaba a Sakura con Tomoyo caminando algo más atrás.
- Esos dos se traen algo entre manos.- Comentó la morena.
- ¿Eh? –Sakura miró hacia delante y ladeó con la cabeza.- ¿Quieres decir?
- Tú nunca te das cuenta de estas cosas, Sakura, pero yo sí.
Mei Ling soltó un bufido y miró hacia el telesilla mientras Eriol se reía. A Sakura le parecía más bien que la chica se estaba quejando por ser abandonada por Syaoran, algo que ella veía comprensible ya que, a fin de cuentas, estaban prometidos. Tomoyo veía demasiadas películas de conspiraciones.
- Es culpa de ese cabezota de Syaoran, por irse sin decir nada.
- Hablando de él.- Tomoyo se acercó a Sakura con una sonrisa que no le hizo ninguna gracia a ésta.- ¿Me lo parece a mí u os lleváis mejor?
- Te lo parece a ti.- Sentenció la castaña, mirando hacia otro lado.- Es sólo que sabe lo de mis padres y por ello se porta mejor conmigo, es sólo compasión.
- ¿Y tú también sientes compasión por él? –La chica la miró interrogante.- La semana pasada, cuando os fui a avisar de que vendríamos a esquiar...
- Tomoyo, ya hemos hablado de eso.- Dijo exasperada.- Syaoran parecía tan entusiasmado que no pude negarme a dejarle probar el ramen instantáneo.
- Pero cuando yo llegué os estabais riendo de lo lindo y creo recordar que te estaba dando él mismo los fideos.
Sakura mantuvo su vista al frente intentando no mirar la sonrisa y la miradita burlona de su prima que lograban sacarla de quicio. Ya habían hablado de aquello ese mismo día, en cuanto llegó a casa de los Daidouji se vio acorralada para un interrogatorio de quinto grado.
Pero es que tampoco había para tanto. Cuando Syaoran probó el ramen ultrapicante dijo que era un monstruo por poderse comer aquella cosa. Sakura en contra de enfadarse se rió, pues ese ramen se lo habían regalado con el que verdaderamente había comprado, y a ella tampoco le gustaba el picante, así que dárselo a Syaoran había sido la jugarreta perfecta.
Sin embargo parecía que al hombre tampoco le acababa de agradar el picante. Así que el resto de la comida se la pasaron peleándose por el bote de ramen que no picaba y atacándose mutuamente con fideos que, si lograbas meter en la boca del otro, lo dejabas fuera de servicio durante el tiempo suficiente como para devorar tantos fideos sin picante como pudieras
- Le das demasiada importancia a todo.- Comentó finalmente Sakura.
- ¿Importancia? –Rió Tomoyo.- Ya te digo que yo sí tengo ojos en la cara, a diferencia de ti, y si no quieres darle importancia a lo de los fideos, dime ¿cómo es que de repente ya no es el Señor Li? O sino explícame qué pasa con el trozo de tarta que acaba de darte.
Sakura la miró con el ceño fruncido. Al final de la comida habían traído un enorme pastel de chocolate para celebrar el cumpleaños de la morena, cuando a Syaoran le había tocado el trozo más grande Sakura se había quejado alegando favoritismo porque era el presidente de una importante empresa. Todos se habían reído -a excepción de Mei Ling, claro- pero lo que Sakura no se esperaba era que él le cambiase el trozo de pastel.
- Lo dije en broma, es problema suyo si se lo ha tomado en serio.- Bufó molesta.
Eriol se paró y Sakura aprovechó para dar la conversación por finalizada y acercarse hasta ahí. Habían llegado a un lugar más o menos plano donde parecía que no pasaba mucha gente, y había una leve inclinación perfecta para dar las nociones básicas. El ojiazul se puso la tabla de show y llevó a Sakura a un pequeño montoncito de nieve para que practicase la frenada mientras Tomoyo enseñaba a Mei Ling a aguantar el equilibrio.
Sin embargo Tomoyo pronto se dio cuenta de que la morena sabía esquiar un poco y, si bien no lo hacía perfectamente al menos sí se aguantaba sobre los esquís y sabía frenar. Por otro lado, parecía que Sakura en cambio no sabía ni la base, pues cada vez que bajaba aquella pequeña montañita, acababa de culo en el suelo por no saber frenar.
- Bueno, al menos tienes buen equilibrio.- Sonrió Eriol dándole la mano.
- Eso díselo a mi culo.- Protestó la castaña lo suficientemente bajo para que no se enterase.- El problema está al frenar ¿no?
- Es que no terminas de consolidar lo de hacer cuña.
Sakura bufó. Claro que sabía hacer cuña, si prácticamente era lo único que le había enseñado el moreno, pero lo que le ocurría era que o hacía demasiada y se le montaban los esquís o lo hacía demasiado poco y entonces no servía de nada y se embalaba igual. Pero de cualquier forma, acababa en el suelo.
- Casi prefiero quedarme en la cabaña, como dije en un principio.
- No, no, no tengas tan poca fe en ti misma.- Se acercó hasta ella y le cogió las manos.- Ven, te llevaré yo.
- No.- Sakura se soltó de su agarre y puso las manos en la cintura.- Eso ya lo hemos hecho antes y no ha funcionado, déjame hacerlo yo sola.
Eriol suspiró frustrado y se hizo a un lado. Eso ocurría porque llevaba tabla de snow y si intentaba cogerla los esquís topaban contra ella. Pero es que cuando cogió la tabla no pensaba que Sakura no supiera esquiar y con ello que la tendría que enseñar. Menuda oportunidad más mal aprovechada.
Dejó de prestar atención a la castaña y buscó con la mirada a las otras dos mujeres. Ambas estaban algo más alejadas, esquiando perfectamente pero sin querer ir muy lejos. Sonrió, esa Mei Ling era una de las personas más manipuladoras que conocía, era obvio que sabía esquiar y sin embargo quería aprovecharse de la situación. Aunque a ella tampoco le había salido bien la jugada.
- ¡Aaaaaaaaah! –El grito a sus espaldas le hizo girar, pero era demasiado tarde.- ¡Eriol, párame!
Sakura se deslizaba sobre la nieve a demasiada velocidad. Había llegado a un lugar donde la pendiente era más pronunciada y la chica aún no dominaba del todo los esquís. ¿Porque se había ido tan lejos? El hombre se impulsó sobre la nieve pero donde él estaba la inclinación era demasiado pequeña y a ese paso no la alcanzaría antes de que se pegara un bonito golpe.
- ¡Sakura, haz cuña!
- ¿¡Y que te piensas que intento!?
La mujer miró con horror como delante suyo, en línea recta, había un árbol estratégicamente colocado para que ella fuese a estamparse contra su tronco. ¿Quién había sido el imbécil que había puesto un abeto ahí? Y más importante aún ¿Por qué no funcionaba eso de hacer cuña?
- ¿Es que eres inútil?
La voz varonil tan cerca suyo la desconcertó por un momento. Miró a ambos lados hasta que finalmente vio el ceño fruncido de Syaoran asomando por encima de su cabeza. No le dio tiempo a preguntar cómo o cuándo había llegado ahí y mucho menos qué hacía cogiéndole de las manos y pegándose tanto a ella.
- ¿Eh...?
- Doblas demasiado las rodillas, no lo hagas tanto.- Dijo él y Sakura sintió un escalofrío mientras intentaba corregir ese error.- Ahora haz cuña... no tanta.
Syaoran colocó uno de sus esquís entre los de ella, impidiendo que se cerrasen demasiado y se montasen el uno sobre el otro. Poco a poco fueron perdiendo velocidad hasta que finalmente se pararon, a pocos metros del árbol.
- Eh... Gracias.- Murmuró ella sorprendida, al ver que había logrado detenerse.
- Definitivamente eres inútil.- Aseguró el castaño, ganándose una mirada enfurecida.- ¿No te estaba enseñando Eriol?
- Sí, la estaba enseñando yo.
El hombre acababa de llegar, giró sobre su cuerpo haciendo que la tabla también girase y con ello se detuviera alzando una pequeña nube de nieve. Se quedó mirando a Syaoran, ambos con el ceño fruncido, casi retándose con la mirada.
- ¿Qué ha pasado?
Tomoyo acababa de llegar, junto a Mei Ling que se sorprendió al ver ahí a Syaoran. Los hermanos se miraron un momento más antes de que el moreno girase para verlas.
- Sakura ha perdido el control de los esquís.
- Se suponía que tú la estabas enseñando.- Le reprochó Syaoran.- Si aún no domina lo básico¿por qué la dejaste sola?
- ¿Y tú por qué te metes donde no te llaman?
- ¡Si no la hubiese frenado se hubiese comido el...!
- ¡Basta! –Cortó la castaña, poniéndose en medio de ambos.- Gracias a los dos, pero está visto que aunque se me dé bien el deporte, esquiar no es lo mío. Así que os espero en la cabaña.
- Lo que pasa es que con el snow no te puedo enseñar bien.- Se justificó Eriol.- Espera un momento y voy a por unos esquís.
- No será necesario.- Sentenció su hermano, con el ceño fruncido y expresión malhumorada.- Yo ya llevo esquís, la enseñaré yo.
- ¡Pero...!
Eriol tensó la mandíbula y miró con odio contenido al hombre. Odiaba que se metiera en su camino y lo peor de todo era que no podía reprocharle nada porque él era el heredero de la familia y con ello tenía todo el poder. Una simple palabra suya y Eriol se quedaría sin nada.
Cruzó una mirada con Sakura y se impulsó para empezar a deslizarse por la nieve, haciendo alarde de su buen domino sobre la tabla.
- Sya... Señor Li.- Se corrigió Sakura.- No hace falta que haga eso.
Él la miró con su eterno ceño fruncido que se suavizó ligeramente mientras soltaba un bufido de exasperación. A veces esa mujer le sacaba de quicio.
- Es cierto, Xiao Lang, podrías enseñarme a mi.
- Tú ya sabes esquiar, Mei Ling.- Explicó como si fuera la cosa más obvia.- Acabas de venir tú solita hasta aquí y Tomoyo es una buena maestra, no como el inepto de mi hermano.
- Pero yo prefiero quedarme en la cabaña...- Murmuró Sakura.
La castaña tragó saliva. De hecho lo único que quería era irse lejos del alcance del aura asesina que podía notar emanar de Mei Ling, por muchas ganas que tuviera de aprender a esquiar, prefería salvar la vida.
- Sakura, tú nuca paras quieta¿pretendes que me crea que prefieres quedarte sin hacer nada?
Tomoyo soltó una pequeña risita ante el comentario del hombre, daba la sensación de que conocía más a su prima de lo que parecía a simple vista.
- Vamos, Mei Ling, probemos aquella pista verde.
La morena enterró los bastones en la nieve y se fue de allí, Mei Ling los miró un momento y lanzando una mirada fulminante a Sakura, se fue detrás de la chica.
- Pero no quiero molestarle...
- ¿Se puede saber por qué ahora me tratas de usted y me llamas Señor Li?- Preguntó fastidiado.- Quedamos en que fuera de tiempo laboral dejaríamos los formalismos. ¿O tu memoria no llega a ello?
La ceja de Sakura se movió en un repentino tic cuando él le dio un golpe en la frente. Interiormente contó hasta diez, luego hasta veinte y casi llegó a treinta pero logró serenarse lo suficiente para no saltar y decirle un par de cosas.
Repentinamente el hombre parecía más simpático a veces, e incluso había llegado a pensar que podría llegar a llevarse bien con él. Pero desgraciadamente sólo había sido una pequeña ilusión que era pisoteada por los comentarios impertinentes que Syaoran seguía soltando cada dos por tres y normalmente ella no dejaría pasar la oportunidad de replicarle, aún más teniendo en cuenta que ahora no estaban en el trabajo, pero pensaba comportarse. Se había prometido que no saltaría por ninguna grosería ya que se lo debía a Tomoyo, sí, lo haría por ella, porque era su cumpleaños...
- Pero...
- ¡Deja ya los peros¿Por qué eres tan cabezota? Me exasperas...
- ¡El cabezota eres tú! –Exclamó la castaña, quedándose sin paciencia finalmente. Parecía que la promesa a si misma de comportarse no había durado demasiado.- Ya te he dicho que no quiero esquiar, mi trasero está harto de caídas.
- Hombre, al fin vuelves a ser la Sakura gruñona que me gusta. Vamos.
Él se alejó deslizándose sobre los esquís, sin embargo ella se quedó un momento sin moverse mientras lo veía irse. Había oído mal¿verdad? Aunque más que oír mal lo que había era malinterpretado sus palabras, era obvio que lo que acababa de escuchar no tenía ninguna importancia, por muy raro que hubiese sonado en su cabeza. Porque había sonado muy, pero que muy raro.
Pero si paraba a pensarlo, no llegaba a ser tan raro como la sonrisa disimulada que le parecía ver de vez en cuando en los labios de Syaoran. Eso sí era raro...
El hombre le hizo señas un poco más abajo, pidiéndole que bajara y por la actitud parecía que no ocurriera nada fuera de lo normal. Sakura agitó la cabeza para despejarse y se impulsó con los bastones. Nah, no ocurría nada raro, sólo eran imaginaciones suyas que le confirmaban que, definitivamente, tenía que dejar de hacer caso a Tomoyo.
Cuando se quiso dar cuenta de nuevo estaba cogiendo velocidad, demasiada velocidad. Intentó hacer cuña pero parecía que seguía sin funcionar y Syaoran estaba cada vez más cerca, mirándola con cara de fastidio.
- ¡Cuidado! –Gritó horrorizada
El hombre dio un paso al lado para esquivarla y alargó el brazo haciendo que la castaña se detuviese en seco y perdiera el equilibrio. Sakura agitó los brazos en el aire intentando no caerse y finalmente se agarró al brazo de Syaoran que aun tenía alrededor de la cintura.
- ¡Pero no...! –Ambos cayeron al suelo entre nieve y esquís.- ...te agarres a mi. ¿No puedes ser menos torpe?
- ¿Y tú para qué me pones el brazo en medio? –Protestó Sakura mientras se quitaba el gorro de la cara.
- Intentaba evitar que te llevases a alguien por delante... –Gruñó él.- Pero no sé para que te freno, al final me has hecho caer a mi y todo.
Sakura abrió la boca para protestar pero la queja fue acallada por una sonora carcajada que salió de su garganta al verlo prácticamente enterrado en la nieve. Tenía el ceño fruncido y una mueca poco agradable, como siempre, pero todo eso perdía agresividad al estar decorado con copos de nieve por doquier. Aun riendo, se puso de pie mientras él refunfuñaba algo sobre chicas torpes que además de tirarte se ríen de ti.
- Lo siento.- Sonrió, intentando aguantarse la risa y tendiéndole la mano para ayudarle.- Esto va a ser más complicado de lo que pensaba.
- Si no fueras tan inútil...
Bufó exasperada al ver la sonrisa burlona de Syaoran, sin embargo por alguna razón, quizá por la nieve que tenía por encima después de la caída, a Sakura no le pareció una sonrisa tan odiosa como otras veces.
Ambos miraron los esquís enterrados en la nieve y se empezaron a reír. Esa clase de esquí iba a ser muy, pero que muy larga.
-.-.-.-.-
Mei Ling dio un pequeño salto cuando notó algo caliente tocándole la mejilla, cuando se giró se encontró con una mano que aguantaba una lata de café caliente mientras le daba pequeños toquecitos en la mejilla.
- ¿Está caliente, verdad? –Sonrió Tomoyo, dejando la lata en sus manos.- Con este frío ya verás que bien sienta.
La china se quedó mirando la bebida en sus manos mientras Tomoyo se sentaba a su lado y abría su propia lata. El calor que traspasaba el metal le llegaba a la piel, calentándola y reconfortándola. Tiró de la anilla y se fijó en como el humo salía por la pequeña abertura antes de dar un largo trago a aquella amarga bebida. A su lado la morena arrugó la lata ya vacía entres sus manos y la lanzó encestando en un cubo de basura cercano.
- Gracias.- Murmuró Mei Ling mientras se encogía ante una ráfaga de viento helado.
- En Hong kong suele hacer calor¿verdad? Parece que no te gusta este frío.
- Es horrible.- Contestó y pegó otro trago mientras notaba como Tomoyo la miraba de reojo.- No te ofendas, pero hubiese preferido quedarme en la mansión de los Li, acurrucadita al lado del fuego. Pero pensé que sería una buena oportunidad para pasar más rato con Syaoran. Me equivocaba.
Rodó la lata entre sus manos. Cuando la morena le invitó a esquiar no se imaginaba que todo acabaría así, pensaba que Syaoran se comportaría un poco menos indulgente por estar fuera de la oficina, un poco más humano, y en cierto modo así era ya que no estaba tan serio como solía, pero el problema radicaba en que aquel comportamiento no iba dirigido a ella.
Ni siquiera su jugada para que él le enseñase a esquiar había funcionado, y sin embargo había decidido enseñar a Sakura por voluntad propia. Ella no lo había logrado hacer sonreír ni una vez, y sin embargo con aquella guerra de nieve contra la castaña, Syaoran estaba sonriendo como si nada. Parecía que se llevaran mal, de hecho parecía que a veces no se podían ver el uno al otro, y sin embargo había pequeños detalles que la ponían celosa.
- ¿Por qué estás comprometida con él?
La voz de Tomoyo la sacó de sus pensamientos y por un momento tuvo que analizar que había dicho, pues no estaba prestando atención. Sin embargo pronto la pregunta resonó en su cabeza, era cierto¿por qué estaba comprometida? Era obvio que Syaoran no sentía nada por ella. Y eso lo sabía desde hacía años.
- Bueno, nos prometieron cuando sólo éramos unos niños.- Empezó a contar.- Cuando lo hicieron la familia se ocupó de enseñarme siempre todo lo que la futura mujer del líder del clan tenía que hacer... Así que he crecido teniendo como único objetivo el ser la mujer de Syaoran. Siempre lo he visto con admiración y respeto y siempre he procurado actuar teniendo en cuenta mi posición. Con los años esa admiración se convirtió en amor y ese respeto en devoción... –De repente empezó a reír.- Aunque me parece que ese sentimiento nunca ha sido mutuo.
Tomoyo se puso de pie de golpe y agarró la muñeca de Mei Ling, tirando de ella hasta ponerla de pie y provocando que por poco se derramara medio café por encima. Cuando logró volver a mantener el equilibrio la china la miró con reproche y fue a quejarse por aquel tirón cuando se encontró con que Tomoyo le estaba sonriendo mientras le pasaba los esquís.
- Hagamos una carrera.- Sentenció cambiándole la lata de café por los esquís.- Ya verás como eso te anima.
Mei Ling parpadeó sorprendida mientras veía como la morena se acababa su café y luego tiraba la lata vacía. Por lo que parecía, la chica pretendía animarla pero al menos no le había demostrado compasión, algo que agradecía ya que para empezar ella misma se tendría que haber callado y no haber hablado de todo aquello tan a la ligera. De hecho aun no entendía como era que se lo había acabado contando todo a Tomoyo sin más, pero ahora ya no podía hacer nada al respecto así que se encogió de hombros, se puso los esquís y se impulsó con los bastones para alejarse de ahí mientras la morena gritaba a sus espaldas protestando por haberla dejado atrás.
- ¡Ey, Mei Ling! –La aludida frenó para buscar quien la había llamado y se encontró con Eriol haciéndole señas un poco más lejos.- ¡Tomoyo!
Ella llegó al lado de Mei Ling y ambas se miraron un momento antes de ir hasta donde se encontraba el chico, quien parecía estar leyendo algo en el panel de anuncios. Cuando llegaron a su lado lo imitaron, leyendo el cartel.
- ¡No fastidies! –Exclamó Tomoyo.
- ¿Una tormenta de nieve? –Preguntó Mei Ling.- ¿Para cuando?
- Para esta noche.- Se explicó el moreno.- No creo que nos de tiempo a volver a Tokyo, así que sólo nos queda ir a la cabaña a refugiarnos. Será mejor avisar a Sakura y Syaoran.
To be continued...
Notitas varias: Y... me he de disculpar porque pensaba que en este capítulo pasaría una cosa queeeee al final pasa en el siguiente, así que aquello de 'en el próximo habrá duelos' o algo así que dije, pues lo aplicáis ahora XD en el próximo la cosa se pone muy... divertida XD pero de momento aquí tenéis este cap, con un poco de todo y de nada en realidad...U Al menos se cuenta lo que pasó con el famoso ramen, que parece que os quedásteis con las ganas sobre esa escena jeje y bueno, hay un poco más de confianza (y coff roce coff) entre Saku y Syao peeeero se siguen llevando a matar y la cosa irá a más XD me encanta pelearlos jejeje
En fin, nos vemos la semana que viene, gracias por los reviews y espero que me sigais dando vuestra opinión X3 Byebee
