Puedes llamarlo acoso...

Noveno acoso


Encontrar a Sakura y Syaoran resultó fácil. Lo único que tuvieron que hacer fue seguir los gritos de ambos, además que la gente congregada a su alrededor también ayudaba bastante a ubicarlos. Una vez llegaron a donde estaban se encontraron con que habían empezado la Tercera Guerra Mundial, pero en versión de bolas de nieve. Mei Ling miró a Eriol, Eriol miró a Tomoyo y ésta miró a Mei Ling, los tres preguntándose quien iba a ser el que iba a parar el numerito que estaban montando los otros dos.

Cuando Sakura se había subido a caballito encima de Syaoran para hacerle tragar un montón de nieve y éste empezaba a dar vueltas para tirarla al suelo, los tres consideraron que más valía pararles los pies, así que sin más se metieron entre la muchedumbre que había empezado a hacer apuestas –las cuales iba ganando Sakura- y Eriol hizo bajar a la chica mientras las otras dos sujetaban a Syaoran.

- ¡Ingrata! –Bramó él.- Encima que te enseño a esquiar.

- ¡Eres un pésimo profesor, lo único que hacías era empujarme!.- Exclamaba ella mientras daba patadas al aire, sujetada por el moreno.- ¡Por poco me parto la cabeza!

- Sakura, tranquilízate.- Pidió un sorprendido Eriol, intentando que no se le escapara.

En una de esas patadas al aire que la castaña estaba dando, sus botas se enterraron en la nieve lo suficiente para lograr chutar una pequeña cantidad que fue directa a la cara de Syaoran. Sakura se quedó quieta, de hecho toda la gente se quedó quieta y prácticamente aguantó la respiración mientras Syaoran se apartaba la nieve de la cara, con expresión realmente malhumorada.

Y de repente Sakura empezó a reírse. Una carcajada salió de su garganta con tanta espontaneidad que tras el asombro inicial todos la acompañaron. Y Syaoran se vio bufando, exasperado, mientras negaba con la cabeza.

- Tu prima me saca de quicio.- Comentó a Tomoyo con una diminuta sonrisa en sus labios.

-.-.-.-.-

El sonido de un cuchillo repiquetear contra una tabla inundaba la cocina, mezclándose con el burbujeo del contenido de la olla al hervir y el del aceite al freír las verduras. Y seguramente habría un montón de sonidos más dentro de esa cocina, pero el constante picar del cuchillo contra la madera los opacaba a todos. "Tac tac tac tac tac" constantemente, "tac tac tac tac tac" sin parar, "tac tac tac tac tac" incansable.

- ¡Basta! -Syaoran tiró la cáscara de huevo a la basura con rabia y miró a las dos morenas que estaban frente la hornilla.- ¿Por qué tengo que hacer el postre?

- Porque se te dan bien.- Dijo Mei Ling, como si fuera lo más obvio del mundo.

- ¿Y por qué sólo estamos cocinando nosotros tres?

- ¡Oye, que yo también estoy cocinando! –Protestó Sakura, a su lado.

- Estás haciendo la ensalada.- Observó Syaoran.- Eso no es cocinar.

- Te aseguro que no quieres que Sakura cocine.

- ¡Oye Tomoyo no lo hago tan mal!

El chico miró con horror el cuchillo que la castaña no paraba de blandir a pocos centímetros de él, poniendo en riesgo la integridad de su nariz en más de una ocasión. Sakura se dio cuenta de la cara de horror de Syaoran y entonces bajó el cuchillo mientras soltaba una risilla nerviosa.

- Pero eres un peligro.- Apuntó la morena.- Así que Syao, no te quejes y haz el postre.

Sin tener más remedio cogió la varilla y empezó a preparar las claras a punto de nieve para unirlas al chocolate caliente que tenía en un recipiente a parte. En realidad no le molestaba preparar el postre ya que los dulces se le daban bastante bien y había adoptado eso como un pasatiempo para cuando se aburría, pero le molestaba que Eriol se hubiese escaqueado alegando que una vez había incendiado la cocina de la mansión de los Li sólo por intentar prepararse un té. Y era verdad que era un peligro, sí, pero le fastidiaba igualmente. Además seguramente no sería tan peligroso como Sakura Kinomoto con un cuchillo.

- ¿Y porqué mousse de chocolate? –Preguntó en un gruñido.

- Porqué es mi postre favorito.

Syaoran miró como Sakura sonreía mientras picaba la lechuga con ese condenado y monótono sonido. ¿Y por que era su postre preferido tenía que ponerse él a cocinarlo? "Tac tac tac tac tac" fue la respuesta.

- La mesa está lista.- Informó Eriol mientras entraba en la cocina.- ¿Cómo va todo por aquí?

Mei Ling apagó el fuego como respuesta mientras Tomoyo cogía un par de fuentes llenas de comida y se las pasaba a Eriol para que las llevase a la mesa. Syaoran guardó las mousse en la nevera y se limpió las manos mirando como el cuchillo seguía con su trabajo.

- ¿Es que no vas a acabar nunca de matar la lechuga?

- No la mato.- Protestó Sakura.- La pico.

- Prácticamente la estás triturando, eso es matarla.- Le quitó el cuchillo de las manos y cogió la lechuga para acabar de cortar sus hojas en un momento.- ¿Ves que fácil?

- Bah, no te ha quedado tan finito y perfecto como a mí.

- Es que se supone que tenemos que comer lechuga, no puré.

- Vale ya.- Tomoyo se puso en medio de los dos y desarmó a Syaoran de su cuchillo.- Vayamos a comer.

Ambos se miraron con el ceño fruncido. No podían hacer nada si lo pedía Tomoyo ya que, después de la discusión en la pista de esquí, la morena les había advertido que no quería ninguna pelea más por parte de los dos y como era su cumpleaños a ellos no les quedaba más remedio que aguantarse las ganas de matarse mutuamente. Al menos hasta que volvieran a Tokyo. Así que resignados se dirigieron hacia el comedor.

La mesa ya estaba preparada y todos se sentaron dispuestos a disfrutar de la cena. Parecía que después de toda una tarde de esquí el apetito era más que evidente y pronto no se escuchó más que el sonido de los cubiertos sobre los platos mientras las copas se llenaban una y otra vez de vino. Los comentarios, las anécdotas y las risas no se hicieron de esperar y todos se dieron cuenta, sorprendidos, de que hacía muchísimo tiempo que no disfrutaban tanto de una comida como aquella.

- No para de nevar.- Observó Eriol al mirar por la ventana.- A este paso no sé si podremos volver a Tokyo mañana.

- Me da igual la nieve.- Gruñó Syaoran mientras se levantaba rumbo a la cocina.- Tenemos que volver, hay mucho trabajo por hacer.

Sakura se levantó y se asomó por la ventana, pegando la frente en el cristal y mirando hacia la oscuridad de afuera donde parecía que la blanca nieve quería romper la noche, no parando de caer. Suspiró y el vaho empañó el cristal por completo. Ciertamente a ese paso dudaba que pudieran salir mañana siquiera a comprar el pan, pero el cabezota de su jefe muy probablemente no encontraría ningún impedimento en dos metros de nieve.

- ¿No lo dirá en serio, verdad?.- Preguntó la castaña, girándose para ver a los demás.- Salir con el tiempo así es un suicidio, por mucho que parase ahora de nevar, ya hay una buena capa de nieve.

- Mi hermano es un gruñón, pero tiene algo de sentido común.- Eriol soltó una risilla mientras recogía los platos vacíos.- O eso creo...

- No creo que pase nada porque nos quedemos hasta que el tiempo mejore.- Apuntó Tomoyo.- El trabajo se puede recuperar después.

En esos momentos Syaoran volvía de la cocina y lanzó una mirada enfurecida a la morena antes de dejar sobre la mesa una pequeña bandeja con cinco cuencos con mousse de chocolate. Cogió uno y se sentó en su sitio pensativo. No comprendía porqué aquella gente no se daba cuenta de la importancia del trabajo, más aún de su trabajo ya que por nada era el presidente de la sucursal. Miró fastidiado hacia la ventana, en realidad muy probablemente mañana no podrían volver a Tokyo a la hora que estaba prevista, pero esperaba poder estar allí el lunes a primera hora...

- Vaya, realmente se te dan bien los postres.

Syaoran volvió la vista hacia la mesa. ¿Alguien había dicho algo sobre el postre? Paseó sus ojos castaños por los presentes, intentando averiguar quien había hablado mientras él estaba perdido en sus pensamientos. Eriol estaba hablando con Tomoyo, quien en realidad pasaba completamente de él y se dedicaba a hablar de no-sé-qué con Mei Ling... Sólo quedaba Sakura, y la sonrisa que tenía mientras cogía otra cucharada y se la llevaba a la boca no le dejó ninguna duda de que era ella quien había hecho el comentario.

- ¿Te gusta? –Preguntó, algo incómodo.

- Sí.- Sonrió ella.- Hacía tiempo que no probaba una mousse casera, antes...

Sus ojos quedaron fijos en el pequeño cuenco que tenía en sus manos y Syaoran la miró esperando que acabara de explicarse, por eso se sorprendió cuando pudo ver como la sonrisa titubeaba un momento en sus labios antes de esconderla tras una nueva cucharada de dulce. Él miró su propio postre, aun sin empezar y soltó un gruñido mientras se lo tendía a la chica, completamente incómodo y abochornado pero logrando que eso no se le notara.

- Toma, no tengo hambre.- Ella lo miró un momento con las cejas alzadas y Syaoran suspiró.- Cógelo antes de que me arrepienta.

Sakura dudó un momento pero finalmente lo aceptó, dándole las gracias algo confundida aun por el gesto. ¿Desde cuando Syaoran se había vuelto amable con ella?

-.-.-.-.-

El pie de Sakura no paraba de repiquetear en el suelo de madera. Tomoyo estaba jugando al tres en ralla con Mei Ling mientras Eriol leía un periódico que había encontrado por la casa, a pesar de ser de prácticamente hacía dos meses y Syaoran... Syaoran únicamente se dedicaba a mirar la chimenea, absorto por como el fuego consumía poco a poco la madera de igual manera que el repiqueteo del pie de Sakura acababa con su paciencia.

- ¡Basta! –Gritó Syaoran, mirando a Sakura completamente hastiado.- ¡Para ya de dar golpecitos!

La castaña miró el reloj y alzó las cejas. "Vaya, ha tardado casi veinte minutos en saltar." Pensó con una sonrisa, al menos se había divertido un poco mirando cuando tardaría Syaoran en reaccionar, pero ahora se volvía a aburrir y además le dolía el pie de tanto moverlo.

- ¿Por qué no hacemos algo? –Preguntó Mei Ling a nadie en particular, aunque todos parecían atentos a cualquier propuesta que pudiera dar.- Por ejemplo podríamos jugar a algo...

- ¿Al escondite? –Todos miraron a Sakura con una ceja alzada, provocando que se sonrojara ligeramente.- Era una idea...

- Pues mejor que hacer nada es.- Sonrió Eriol.- Yo me apunto.

Tomoyo y Mei Ling se encogieron de hombros y todos se giraron a mirar a Syaoran, sabiendo que seguramente él sería el que se opondría a jugar y justo como pensaban, el hombre los miró con su eterno ceño fruncido y se levantó del sofá, probablemente para irse a cualquier otro lado. Lo que no esperaban era que se quedase ahí parado y escondiera la mano detrás de la espalda.

- Sois como críos.- Sonrió, con arrogancia y sin embargo se veía claramente divertido.

- Pues parece que te haga ilusión jugar.- Observó Sakura, poniéndose de pie e imitándolo, escondiendo la mano tras la espalda, al igual que los otros tres.- ¡Jan, ken, pyon!

-.-.-.-.-

Tomoyo empezó a contar. Era la cuarta partida que jugaban al escondite y ya se sabían todos los escondites de la casa, así que el juego había perdido del todo la gracia, sin embargo Sakura y Syaoran estaban empatados y, tras una de sus ya comunes discusiones, habían decidido desempatar en este juego.

Sakura miró a su alrededor. Eriol y Mei Ling habían ido ya a esconderse y los únicos que seguían ahí eran ella y su principal rival, quien parecía tan indeciso sobre donde esconderse como ella y es que tenía que ser un lugar difícil de encontrar ya que ambos se jugaban su orgullo en esa partida. Y Tomoyo seguía contando.

La castaña se decidió al fin y cruzó el salón, encontrándose con que Syaoran hacía lo mismo, en apariencia convencido de su nuevo escondite. Los dos cruzaron la salita y empezaron a mirarse mal cuando llegaron al vestíbulo, ambos caminando con determinación hacia una misma dirección. Aceleraron el paso hasta llegar prácticamente corriendo al pequeño armario que había bajo las escaleras, los dos alargaron el brazo y cogieron el pomo.

Sakura resopló, Syaoran soltó un gruñido y ambos se miraron con fastidio.

- Eres un copión.- Acusó ella.

- He llegado yo primero.

- Es mi mano la que sujeta la manivela.

- Pero he llegado yo primero.- Insistió él.

- Tú mano está sobre la mía, es obvio que has llegado después.- Explicó Sakura, como si el hombre ante ella fuera un niño pequeño.

- Suelta la dichosa manivela, Kinomoto.

- No lo haré. Es mi escondite, señor Li, yo vine primera hacia...

- Shhh... –Susurró Syaoran, mirando a su alrededor.

- ...aquí, así que búsquese otro escondite.

- ¡Shhhh!

Syaoran la miró con fastidio y le puso una mano en la boca para silenciarla, quedándose muy quieto, como atento a otra cosa. Sakura forcejeó un poco hasta que él apartó la mano y entonces se quedó igual de quieta, mirándolo sin entender que era lo que estaba... escuchando.

- ¡A parado de contar! –Exclamó ella al darse cuenta.

- Sí, y creo que viene hacia aquí.

Sakura giró el pomo y abrió la puerta de golpe, Syaoran la empujó adentro y entró detrás de ella, cerrando la puerta segundos después. Ahí a dentro, a oscuras, ninguno de los dos veía al otro pero, debido al reducido espacio, estaban tan cerca que aun entre los abrigos podían notar la presencia del otro con total claridad.

- ¿¡Por qué has entrado tú también!?- Protestó ella.

- No quiero que me pille, así que cállate.

- ¿Qué me calle?

Obviamente ella no estaba dispuesta a hacerle caso así que siguió protestando mientras intentaba empujar a Syaoran fuera del armario, sin demasiado éxito ya que él pesaba bastante más que ella y tenía más fuerza de la que Sakura se imaginó en un principio, es más, ahora que había podido tocar sus brazos se daba cuenta de que realmente bajo el traje de empresario había un hombre bastante musculoso... Y con poca paciencia. Syaoran soltó un gruñido y empujó a Sakura, tirando un par de abrigos en el proceso y acorralándola entre su cuerpo y la pared del armario, dejándola completamente sorprendida.

- ¿Te vas a callar o te tengo que callar yo? –Murmuró, masticando cada una de las palabras y provocando que ella se estremeciera al notar su cálido aliento tan cerca de su cara.

- ¿¡Qué se supone que haces!? –Exclamó Sakura segundos después y empujó con todas sus fuerzas al hombre.

- ¡Que me tiras!

- ¡Cuidado!

Seguramente el estruendo se habría escuchado en toda la casa. Syaoran empezó a mascullar algunas maldiciones mientras se sobaba la cabeza, que había dado contra una de las paredes del armario. Intentó apartar los abrigos que tenía encima, dándose cuenta de que además de los abrigos estaba Sakura usándolo de nuevo de cojín.

- ¿Por qué tienes la manía de caer encima de mi?

- ¿Y tú es que no te puedes caer solo? –Ironizó ella mientras intentaba ponerse de pie.

La puerta se abrió justo en ese momento, dejándolos momentáneamente ciegos y desconcertados hasta que sus ojos se acostumbraron a la repentina luz para ver a una sorprendida Tomoyo de pie frente la puerta abierta, mirándolos como si los acabase de encontrar el uno encima del otro en una comprometedora y vergonzosa posición. Y de hecho eso había sucedido.

- Ups.- Murmuró la morena antes de volver a cerrar la puerta.

De nuevo a oscuras Syaoran y Sakura se quedaron un momento quietos y finalmente reaccionaron, llamando a la vez a Tomoyo mientras forcejeaban con los dichosos abrigos que se habían empeñado en no dejarles ir. La puerta se volvió a abrir y se encontraron con la chica haciendo esfuerzos por no reírse.

- ¡Ayúdanos, joder! –Gruñó Syaoran, soltando un quejido segundos después porque Sakura se había apoyado en su estómago.- ¡Y tú, ves con más cuidado!

- ¡¿Qué vaya con más cuidado?! –Sakura lo miró con incredulidad y le tiró un abrigo a la cara mientras lograba ponerse de pie.- ¡Si has sido tú quien te has caído, y por tu culpa hemos perdido!

- De hecho... –Empezó Tomoyo, no pudiendo aguantar más una carcajada.- De hecho se os oía a los dos desde la otra punta de la casa.

Sakura salió del armario y se quedó al lado de Tomoyo, viendo como ahora Syaoran era el único que se peleaba con la ropa que tenía encima, soltando gruñidos y alguna que otra maldición. Tres segundos después tanto Tomoyo como Sakura se estaban riendo de lo lindo a costa del heredero de los Li.

- ¡Que no os riáis! –Bramó él, lanzándoles lo primero que pilló y que resultó ser una pequeña caja de madera.- ¿¡Queréis ayudarme, hostias!?

- ¿Cómo se pideeeee? –Bromeó Sakura, ganándose el lanzamiento de un zapato esta vez.- No, no, así no me convencerás.

Algunos forcejeos después Syaoran consiguió salir del lío de abrigos y, cogiendo uno como si se tratara de un arma, se acercó de forma amenazante a Sakura quien lo miró primero con una ceja alzada y luego, a medida que él se iba acercando, empezó a retroceder algo asustada. Quizá la cara de psicópata en serie del hombre tenía algo que ver con que ella saliera corriendo, con él detrás. Tomoyo los vio alejarse y negó con la cabeza antes de ponerse a recoger el estropicio de chaquetas, fue entonces cuando sus ojos vieron la pequeña caja de madera que, con el golpe, se había abierto desparramando su contenido por el suelo y provocando que una sonrisa divertida apareciera en sus labios.

-.-.-.-.-

Las miradas se cruzaban, silenciosas, retadoras e incluso burlonas. Tomoyo y Eriol sonreían calmados, como siempre, Syaoran tenía el ceño tan fruncido como de costumbre y Mei Ling intentaba parecer natural, sin lograrlo del todo. Sakura miró sus cartas. Era claro que lo de Mei Ling era un farol, como en las partidas anteriores, era muy fácil adivinar cuando tenía malas cartas. Tomoyo acababa de retirarse y por el ceño fruncido de Syaoran estaba segura que no tenía las cartas que esperaba.

Miró la pila de cartas sobre la mesa. Estaban completamente gastadas de tanto ser usadas y según había dicho Tomoyo eran de su bisabuelo, unas cartas con años de partidas sobre ellas y que habían sido guardadas en aquella pequeña caja de madera que Syaoran encontró –lanzó- por casualidad, encontrando así un remedio para su aburrimiento.

- ¿Y bien? –Preguntó Eriol.- ¿Las mostramos?

Los cuatro asintieron con la cabeza y mostraron sus cartas a la vez. Mei Ling soltó un quejido al ver que Sakura también tenía una Escalera sin embargo tras contar fue la castaña quien soltó un quejido lastimero, ya que había perdido. Syaoran miró con orgullo su Color de diamantes y Eriol sonrió satisfecho al ganar con su Full.

- Hoe.- Se quejó Sakura.

- Ya sabes lo que te toca, Kinomoto.- Se burló Syaoran.

- ¿Crees que eres el más indicado para burlarte? –Apuntó Eriol.

Llevaban ya unas cuantas partidas y todos estaban prácticamente en ropa interior ya que, a parte de eso, poca ropa más les quedaba. A Mei Ling sólo le quedaban las medias y la camiseta, Tomoyo aun tenía una pequeña camiseta de tirantes y Eriol era el que más ropa tenía, llevaba los pantalones y los zapatos ya que con su sonrisa calmada era muy difícil saber cuando hacía un farol. Sin embargo Syaoran y ella... el primero estaba ya únicamente en boxers y, con esta última jugada, ella había acabado finalmente en ropa interior, así que ahora intentaba taparse como podía con un cojín.

- Veamos...-Eriol cogió las cartas y las barajó como si fuera un crupier profesional, repartiendo en un momento cinco cartas a cada uno.

De nuevo todos analizaban en silencio la situación y sus propias cartas, dejando las peores y cogiendo nuevas de la pila. Los movimientos eran rápidos y las miradas furtivas. Ninguno pensaba perder.

- No voy.

- Yo tampoco.

Mei Ling y Eriol dejaron las cartas sobre la mesa, la primera con expresión fastidiada y el segundo con su característica sonrisa.

- ¿Alguien más no va? –Preguntó Tomoyo con una enorme sonrisa que hizo titubear a Sakura.

- ¿Y tú, Tomoyo? –Preguntó Syaoran con voz calmada.

Sakura los miró a ambos y luego miró sus cartas. Tenía buenas cartas así que no tenía que preocuparse demasiado, lo malo era que si perdía una vez más... ¿Qué sería mejor, jugársela con las cartas que tenía o no arriesgarse y pasar? No soportaba aquella incertidumbre, la tensión... desde luego ese juego la estresaba.

- ¿Por qué hemos acabado jugando al streap poker? –Suspiró la castaña, mirando a los demás mientras intentaba taparse con el cojín.

- Es un juego muy interesante ¿no crees? –Opinó Eriol, mirándola con tal intensidad que hizo que se sonrojara.

- Sinceramente, me parece una tontería de juego.- Eso fue lo que dijo Mei Ling, pero sin embargo no podía parar de enviar miraditas furtivas a su prometido.

- Pues a mi me divierte, y más cuando gane esta ronda.- Apuntó Syaoran, con altivez.

- Hombre, es que si pierdes creo que nosotros nos divertiremos mucho con ello.

Ante el comentario de Tomoyo todos empezaron a reír mientras Syaoran notaba como se sonrojaba de puro bochorno. Lo cierto era que no podía permitirse perder pues no pensaba mostrarse tal y como vino al mundo delante de toda esa gente, suficiente con estar prácticamente desnudo. Claro que no era el único, pensó con una sonrisa, mirando a la mujer que tenía a su derecha y que intentaba cubrirse con un cojín, en vano.

Tomoyo rió ligeramente y echando el cuerpo hacia delante dejó las cartas sobre la mesa. Todos la miraron con una ceja alzada.

- ¿No vas? –Preguntó Mei Ling.

- Tengo buenas cartas.- Contestó con una sonrisa, acomodándose en el sofá.- Pero me parece más divertido dejárselo a ellos dos.

Sakura la miró con fastidio, era increíble lo mala que llegaba a ser su prima a veces, ahora no le dejaba más remedio que jugar ya que si se retiraba Syaoran ganaría automáticamente y ella perdería por retirarse la última y tendría que quitarse el sujetador. Cosa que desde luego no pensaba hacer. Observó con cierto alivio sus cartas, al menos tenía una buena jugada, ahora todo dependía de que tuviera él. Miró a Syaoran con una sonrisa retadora, ganaría, y vería a su jefe completamente desnudo para poder reírse de él siempre que le mandase algo desagradable.

Syaoran le miró con el reto brillando en su mirada. No podía perder, no pensaba perder y desde luego, no lo haría. Se moría de ganas de ver a la cabezota de Sakura Kinomoto muerta de vergüenza por haber perdido, porque él sería quien ganase.

Se miraron a la vez, movieron a la vez los brazos y mostraron a la vez las cartas. La tensión se podría cortar con un cuchillo para untar mantequilla, el silencio se hizo presente durante unos instantes mientras comprobaban los juegos de cada uno y, finalmente, los dos soltaron a la vez las cartas sobre la mesa.

- ¡SÍ! –Gritó Sakura mientras se ponía de pie, lanzando el cojín al aire y empezando a dar saltitos de alegría.- ¡¡Sí, sí, sí, sí¡Toma Poker de Cincos!

Syaoran miró incrédulo las cartas sobre la mesa. ¡El tenía un Full de Ases y dos! Maldijo por lo bajo, estaba seguro de que con esos tres ases ganaría¡pero no! La suertuda de Sakura tenía que tener ese estúpido Poker con sus cuatro cincos el uno al lado del otro.

- Mierda.

- ¡Perdedoooooor! –Gritó Sakura, quien en su euforia había acabado encima de la mesita, señalando a Syaoran acusadoramente.- ¡A quitárselo todo!

El hombre se puso de pie y la miró durante unos instantes. Ella estaba encima de la mesilla pero prácticamente quedaban a la misma altura, y Syaoran se encontró con los brillantes ojos de Sakura mirándolo con diversión y burla. Tensó la mandíbula, sólo un As más y hubiese sido él quien estuviera burlándose. Aunque la visión de la secretaria con aquella ropa interior verde era un buen regalo de consolación...

Un momento. ¿¡Qué se suponía que estaba pensando!? Era cierto que le gustaba el color verde, pero sobre Sakura no quedaba bien, para nada.

Se llevó las manos al elástico de su boxer negro y coló los pulgares por debajo, bajándolo un poquito mientras miraba fijamente a la castaña, sintiéndose poderoso al ver como sus ojos verdes se desviaban inevitablemente hacia abajo.

Sakura por su parte se encontró con los ojos ámbares de él, estaban tan cerca que prácticamente podía sentir su respiración pero lo que más le mareaba era que podía sentir perfectamente el calor de Syaoran sobre su piel, estaban juntos, demasiado juntos y aunque ella no quiso en cuando notó un leve movimiento por parte de él sus ojos se desviaron para distraerse y no pensar en si sus ojos eran ámbares o de color miel.

Grave error, pues se encontró mirando directamente la entrepierna de Syaoran.

- Más quisieras, Kinomoto.- Sonrió él, dejando sus boxers y dándole una palmadita en la mejilla.- Más quisieras.

Sakura salió de su ensimismamiento y miró como el hombre se alejaba de ella y salía del salón, seguramente rumbo a su habitación. Abrió la boca para decir algo y luego la cerró, miró a la gente a su alrededor con incredulidad y luego volvió a mirar hacia la puerta, con el ceño fruncido.

- ¡¡Cobarde!! –Gritó a pleno pulmón.

Syaoran volvió a asomarse por la puerta, mirándola con su eterno ceño fruncido más fruncido que nunca. Seguramente su orgullo había sido rematado con aquella palabra.

- ¿Cobarde? –Preguntó, masticando la palabra.- ¿Cobarde?

- Sí.- Sakura se cruzó de brazos y lo miró altiva.- Cobarde.

El hombre volvió a desaparecer de la vista y no pasó ni cinco segundos antes de que asomara de nuevo por el marco de la puerta, aunque esta vez sólo mostró su torso. Miró a la chica con fiereza y luego sonrió ligeramente mientras alzaba la mano y tiraba algo al salón, instantes antes de irse.

Los presentes miraron incrédulos como el boxer negro de Syaoran caía en mitad del suelo.

To be continued


Notitas varias: Eeeeh, chicas, esas babas! XDD Acordaos de pasar un mocho o algo antes de cerrar la ventana, por favooooor XD

Nah, coñas a parte, he de decir que este cap me gusta especialmente... vale, me gusta mucho xD Quizá es lo más típico que os puedo echar en la cara (y eso que evito caer en tipicismos...) pero me ha encantado ponerlos a jugar al escondite y luego al... streap poker, oh yeah! Teniendo en cuenta que Syao es muy competitivo y que Sakura no se queda muy atrás... sumando el hecho de que me encanta picarlos, este capitulo me ha divertido muchísimo a la hora de escribirlo y espero que os haya gustado al menos un poquito, así que ya sabéis, reviews y tal :3

Que si no os ha gustado también acepto críticas constructivas... los tomatazos y las quejas, por favor, os dirigís al segundo mostrador y rellenáis el formulario XDDD

En cuanto al capitulo... no lo voy a analizar mucho porque sé que ahora muchas estáis imaginándoos los boxers negros de Syaoran caer al suelo... y a Syaoran sin ellos, ya de paso XD pero como habéis podido ver no ha habido nada de cuevas en medio de la tormenta de nieve ni Sakuras al borde de la hipotermía siendo calentadas por el cuerpo de Syaoran... bueno, eso es algo relativo xD pero en fin

Sin más me despido hasta el próximo capitulo... y aviso que puedo empezar a tardar un poquito más en actualizar porque de nuevo tengo clases y con ello mi tiempo para escribir se ha visto bastante reducido... pero no desesperéis X3