Puedes llamarlo acoso...

Décimo segundo acoso


Ieran Li cerró la carpeta y la guardó en uno de los cajones de su escritorio, bajo llave. Se había encontrado con algún que otro inconveniente para preparar algunas cosas pero ya estaba todo listo para empezar todos los preparativos, había logrado reunir todas las fichas y las que faltaban por fin estaban llegando al tablero, dentro de poco su juego empezaría.

Aunque en el fondo no le gustaba tener que llegar a esos extremos, pero Syaoran era tan lento...

Picaron a la puerta y no le sorprendió ver a Eriol entrar a su despacho, sabía que era cuestión de tiempo que se enterase y acabara por ir a pedir explicaciones. Las mismas que estaba exigiendo en esos momentos.

- No te alteres y siéntate.- Imperó más que pidió la mujer.- No veo porque deba afectarte a ti todo esto, Eriol.

- Me afecta porque... –Respiró hondo y midió sus palabras mientras tomaba asiento.- Me preguntaba porqué has hecho llamar a la señorita Mitsuki, sólo eso.

La mujer apoyó los codos en la mesa y cruzó las manos para sostener su barbilla sobre ellas, analizando la situación.

Kaho Mitsuki, una profesora particular perfectamente calificada y eficaz que decidió irse a otro país para empezar un nuevo camino, el cual le ha hecho ganarse una merecida fama... y Eriol Hiragisawa, quien una vez fue su problemático alumno.

El tema era bastante delicado.

- Todavía es un secreto, pero supongo que habrás advertido que estoy empezando con los preparativos de la boda.- Eriol se ajustó las gafas disimulando una sonrisa, era obvio que lo sospechaba.- Tu hermano no debe enterarse aún, así que espero que seas discreto y simplemente entiendas que Kaho ha venido a ayudarme, ya que me debía un favor.

El moreno miró fijamente a su madre. Estaba seguro de que la mujer tenía otro motivo escondido, más de un motivo de hecho, porque ella nunca hacía las cosas sin pensar. Le costaba admitirlo, pero si él era manipulador, Ieran Li aún lo era más.

- Sólo espero que sepas lo que estás haciendo.

- ¿Lo pones en duda? -Preguntó mirando con seriedad a su hijo, quien se levantó dispuesto a irse.- Más bien soy yo quien espera que sepas lo que haces. No quiero escándalos Eriol, no más.

Se miraron una última vez y él se giró para salir del despacho. Ieran suspiró cuando la puerta se cerró tras él. ¿Qué había hecho para merecer unos hijos así? No hacían más que causarle quebraderos de cabeza, el uno demasiado serio y el otro demasiado dado a los problemas. Y a veces no sabía cual era peor.

-.-.-.-.-

Las calles de Tokyo siempre estaban abarrotadas de gente, yendo a trabajar, paseando, comprando... siempre habían miles de personas en la calle y todas ellas hablando en un constante murmuro que acababa sonando como un molesto zumbido en sus oídos.

¿Es que toda la gente había decidido salir a la calle a la vez? Soltó un gruñido cuando un hombre se paró sin ningún motivo aparente, estorbándole el paso. Tenía prisa, joder, ¿por qué nadie lograba entender eso? Sólo pedía que le dejaran un camino libre donde pasar sin tener que correr en una carrera de obstáculos, ¿a caso era mucho?

Miró su reloj, comprobando que iba tarde. Llevaba dos días buscando excusas absurdas para poder salir un momento del trabajo, y la de hoy había sido ir a buscar un catálogo con los nuevos productos de una empresa cercana, cosa que ella no estaba obligada a hacer, pero que le había servido para irse un rato, rato que se había transformado en más de hora y media.

Obviamente no tenía ninguna justificación creíble para tardar tanto, a no ser que dijera que se había perdido... cosa que no quería hacer ya que seguramente su jefe se reiría de ella. ¡Pero es que la gente se empeñaba en ponérsele en medio!

Miró el reloj de nuevo. Al menos había logrado hacer todo lo que quería. Había recogido el catálogo y seguidamente se había dirigido a su cita con el agente inmobiliario para ver uno de los posibles pisos. Y a pesar de molestarse en buscar la excusa, en ir y en llegar tarde al trabajo por ello, la visita había sido un completo desastre, pues el piso tenía una habitación que había logrado ponerle los pelos de punta y hacerla salir prácticamente corriendo de allí.

Y ese era el cuarto piso.

Suspiró mientras entraba en las oficinas de la corporación Clow. Parecía que no encontraría nunca el piso perfecto... sólo pedía que fuera bonito, no muy grande, pero sin ser enano, no quería un piso de película y mucho menos de película de miedo, simplemente quería un piso. Uno que pudiera mantener ella sola.

Al menos al ir a ver los pisos aprovechaba y escapaba del ambiente tan tenso que se vivía en la oficina. Según había escuchado de Mei Ling y otros empleados, Syaoran llevaba unos días más agresivo de lo normal y Sakura se preguntaba si aquello era humanamente posible... Pero a pesar de todo no había vuelto a pisar el despacho del castaño y lo evitaba tanto como le era posible. Y la misma táctica servía para Eriol.

Pero aun así, por aquello de las leyes de Murphy, hay momentos en los que no se puede evitar encontrarse con quien menos quieres ver y, eso, fue lo que Sakura pensó al ver a Eriol tomar el mismo ascensor que ella.

- Oh, pero si es mi Sakura Hime.- Ella rodó los ojos ante el calificativo saludándolo con un escueto movimiento de cabeza.- Últimamente parece que me evitas, ¿o es que no sabes como pedirme una cita y tienes vergüenza de verme? –Preguntó, y la sonrisa encantadora no tardó en aparecer en sus labios. Ella en cambio tuvo que hacer esfuerzos para no reírse ante aquello.- Vamos, Sakura, pon un poco de tu parte...

Una mano se apoyó al lado de su cabeza, acorralándola contra la pared. Incómoda, miró a los lados buscando una salida mientras Eriol se iba acercando cada vez más y más. Las puertas del ascensor se abrieron y Sakura aprovechó para escabullirse fuera, dejando al hombre enfuruñado, mirándola fijamente con sus ojos azul oscuro hasta que las puertas volvieron a cerrarse.

- Eso estuvo cerca.- Suspiró y, como si de una niña pequeña se tratara, sacó la lengua a las puertas ya cerradas.

Miró a su alrededor para ver en que planta se había bajado y se encogió de hombros al ver el restaurante de la empresa al final del pasillo, empezando a caminar hacia él en busca de un café que no supiera a plástico.

-.-.-.-.-

El aeropuerto internacional de Narita era un completo caos de gente yendo y viniendo de un lado a otro mientras arrastraban sus maletas. Habían sido unos minutos de completo agobio pero al fin habían logrado abandonar la terminal y ahora estaban sentadas en el Narita Express, el tren bala que las llevaría hasta su verdadero destino.

- Llegaremos a Tokyo en unos cincuenta minutos.- Informó el empleado que había ido a recogerlas.- Podéis descansar si lo deseáis, ha debido de ser un viaje largo.

- ¡Wah! Ni te lo imaginas.- La mujer más joven se hundió en el asiento mientras estiraba sus brazos.- Odio ir tantas horas en un avión, acabas acartonada.

- Nakuru... –La chica no se dio por advertida y siguió desperezándose con bastante escándalo.

- Pero es que no entiendo porque aceptaste este trabajo, Kaho.- Cruzó los pies sobre el asiento y miró con seriedad a la mujer.- Ni a ti ni a mi nos hace gracia la manera en que lo está llevando todo, y sin embargo no has dudado en pegarte toda la paliza de viaje hasta aquí.

Kaho apartó su cabello rojizo y se puso las gafas de sol para que no le deslumbrara la luz que entraba por la ventana. Miró el paisaje en silencio durante un momento y, cuando Nakuru pensaba que ya no contestaría, abrió sus labios para hablar.

- Tengo mis motivos.- Sonrió, no queriendo dar más detalles.- Cuando lleguemos verás a lo que me refiero.

-.-.-.-.-

- Un café con leche para llevar, por favor.

El camarero se giró para preparar el pedido y ella paseó la vista por el comedor, aburrida. Tenía trabajo por hacer y se suponía que ya iba más que tarde, pero después de su encuentro en el ascensor prefería esperar un poco antes de enfrentarse de nuevo a Eriol, a veces no entendía como el hombre no se daba nunca por vencido...

Justo cuando el empleado le servía su café, vio a dos mujeres conocidas en una mesa cercana, así que cogió su vaso y se dirigió hasta ahí.

- Sakura.- Saludó Tomoyo al verla llegar.- ¿Dónde...?

- ¿¡Dónde estabas!? –Esperó de repente Mei Ling, sorprendiendo a Sakura y haciendo reír a la morena.- Syaoran está insoportable y hay un montón de trabajo. ¡Y tú vas y desapareces! No sabes lo agobiada que estoy, suerte que Tomoyo ha venido a buscarte y me ha salvado.

La castaña abrió la boca pero al ver a su prima negar con la cabeza prefirió callarse. ¿Qué no sabía lo agobiada que estaba? Pues no sabía porqué, pero tenía una ligera idea, ¿quizá porque lo había tenido que sufrir desde su primer día en esa empresa?

- ¿Qué querías? –Preguntó a Tomoyo, pasando de las protestas de la china.

- Simplemente pasaba por aquí cerca y quería verte.- sonrió, encogiéndose de hombros.- Aunque parece que mi capricho ha servido para evitar que Mei Ling cometiera un asesinato.

- Sí, no me hubiera gustado nada haber acabado matado a mi prometido. ¿Te imaginas?

Las dos chicas se pusieron a reír y Sakura las miró con una sonrisa torcida, a ella no le importaría matar a... su prometido. De hecho a veces pensaba que esa sería la solución a sus problemas, al menos sin Syaoran Li su vida sería más calmada y no tendría tantos dolores de cabeza.

Tomoyo paró de reír al ver la extraña expresión que tenía su prima. La analizó con la mirada, llevaba días más rara de lo habitual, más callada, más pensativa e incluso diría que más ausente y cada vez que le preguntaba sonreía y negaba con la cabeza alegando que no era nada.

- ¿Sucede algo? –Preguntó, aunque sabía lo que ocurriría a continuación.

Mei Ling dejó de reír también y miró a Sakura, quien negó con la cabeza y sonrió, comportándose tal y como Tomoyo le había dicho que llevaba haciendo desde aquel día en que se encontraron en la tienda de la morena. Ambas chicas cruzaron una mirada.

- ¿Por qué no te sientas? –Preguntó la china, moviendo la silla a un lado.- Si tienes algo que te preocupe nos lo puedes decir...

- No me ocurre nada, de verdad.- Bebió un sorbo de su café y miró el reloj.- Debería ir arriba a terminar mi trabajo, has dicho que había mucho por hacer, ¿no?

La vieron alejarse y la amatista soltó un suspiro, Mei Ling le dio un par de palmaditas en el hombro y por un momento estuvieron en silencio.

- No sé que hacer.- Admitió Tomoyo.- Antes me lo solía contar todo.

Sus ojos volvieron a cruzarse, ambas tenían una ligera idea del causante de ese extraño comportamiento, pero ninguna de las dos quería sacar el tema.

-.-.-.-.-

Las puertas del ascensor se abrieron y Sakura entró con paso distraído, tiró el vaso vacío a la papelera y saludó a un par de empleados que pasaban por ahí siguiendo su camino hacia el despacho, sólo esperaba que Eriol no le molestara con sus jueguecitos otra vez.

Estaba a punto de girar la esquina cuando escuchó una voz a sus espaldas que la hizo parar en seco mientras notaba la piel de su nuca erizándose.

- Anda, mira quien está aquí, la desaparecida.- Escuchó los pasos de Syaoran acercándose a ella pero no se movió.- ¿Tanto se tarda en ir a buscar un catálogo?

Sakura apretó con fuerza el maletín que llevaba en la mano, he ahí el motivo principal de que huyese de ese lugar siempre que podía. La presencia de Syaoran le ponía nerviosa y eso la confundía y esa confusión la ponía aun más nerviosa... era un círculo vicioso en el que parecía haber caído por culpa de aquel hombre. Sobre todo después del incidente en su despacho.

Decidió seguir su camino ignorando el claro tono burlón de su jefe. Según sabía él estaba de mal humor y ella no tenía ni ánimos ni ganas de empezar una pelea con Syaoran.

Lo que no contara era con el orgullo del heredero de los Li, que nunca permitiría que alguien le ignorase. Y menos si ese alguien era Sakura Kinomoto. Sus pasos fueron rápidos y pronto adelantó a la chica, poniéndose frente a ella y barrándole el paso apoyando un brazo en la pared. La miró con seriedad, con su ceño fruncido, pero al mirarla no pudo evitar estremecerse.

Sus ojos ámbares chocaron contra de Sakura en una mirada intensa y de un profundo verde que logró incomodarlo y hacerlo dudar un momento.

- Has... ¿Has ido a mirar otro piso, no? –Preguntó. Ella se mantuvo callada y él supo que había acertado.- Si no encuentras ninguno ya te dije que yo...

- Y yo ya le dije que no quiero ayuda de nadie, quiero conseguirlo por mi misma, y pienso hacerlo.

Sakura dejó de mirarlo mal para alzar la ceja al advertir como él sonreía ligeramente antes de pasarse una mano por su cabello y despeinárselo más de lo que ya lo tenía. Esa chica era incorregiblemente cabezota, pero tenía que admitir que admiraba su determinación.

- Bueno, pero recuerda lo que acordamos...

- Que sí... –Dijo entre dientes, apartando el brazo de Syaoran para poder continuar su camino.- A veces eres muy pesado ¿lo sabías?

Syaoran soltó una pequeña risilla mientras la veía alejarse enfuruñada, risilla que cortó de repente al advertir que se le había pasado por completo el mal humor sólo por haber conseguido molestarla un poco.

- ¡Syaoran! –La voz de Mei Ling le hizo voltear y se encontró con la chica quien caminaba hacia él.- ¿Has visto a...? ¡Ah, Sakura! –Dijo, acercándose a ellos.- Se me ha olvidado pedirte el catálogo de... ¿Ha pasado algo?

Mei Ling miró la expresión mal humorada que lucía la chica y luego miró a Syaoran, quien simplemente se encogió de hombros con una expresión divertida que logró desconcertarla. ¿Qué había ocurrido para que Syaoran dejara de estar de mal humor? No lo sabía, pero estaba segura de que el repentino enfado de Sakura tenía algo que ver.

La ojiverde se acercó a ella sacando el catálogo del maletín para tendérselo y cuando ella estaba a punto de cogerlo, una melodía llegó a sus oídos. Pidiendo disculpas Mei Ling empezó a buscar su móvil en el bolso mientras la música seguía sonando.

- Eso me recuerda... –Dijo Syaoran, y se giró hacia la castaña.- ¿Por qué tu móvil siempre está apagado? Así no hay manera de contactar contigo cuando desapareces.

Sakura apartó la mirada con una sonrisa nerviosa y una gota de sudor bajando por su frente. Si Syaoran descubriese el "pequeño accidente" que destruyó por completo su móvil...

- Según Tomoyo lo estampaste contra la pared, ¿no? –Sonrió Mei Ling, encontrando por fin su teléfono y ganándose una mirada fastidiada por parte de la castaña.

- ¿Es eso cierto? –El hombre alzó una ceja.- Que bestia.

Ella soltó un gruñido mientras la morena se apartaba el móvil de la oreja. Quien quiera que fuera tenía una voz estridente que incluso llegaron a oír los otros dos.

- ¿¡Moshi moshi!?

Era una voz de mujer que se llegaba a entender perfectamente de lo alto que gritaba. Los tres se miraron con igual sorpresa hasta que Mei Ling se acercó el aparato para hablar.

- ...¿Sí? Soy Mei Ling Li... ¿Qué...?

- ¡¡Kyaaaaaaaaaa!! ¡Que voz más kawaii! –La morena volvió a apartarse el auricular con una mueca.- Tenía muchas ganas de escuchar a la... Sí, sí, Kaho, ya va... –Pareció como si alguien más hablara, pero esa segunda persona no llegó a escucharse.- Soy Akizuki, Nakuru Akizuki. Llamaba para pedirte que vengas a la mansión Li...

Mei Ling palideció al escuchar el nombre y tapó el auricular con una mano mientras se apartaba para que los demás no escuchasen el resto de la conversación. Pero sin embargo era demasiado tarde.

- ¿Nakuru Akizuki? –Preguntó Sakura, y miró a Syaoran con sorpresa.

- ¿Se supone que debo conocerla?

- Bueno pensé que... –Titubeó ella.- No sabía que estabais planeando ya la boda.

El ceño del hombre se frunció más de lo normal y su mandíbula se tensó mientras masticaba la pregunta que no tardó en formular.

- ...¿Qué?

- Bu-Bueno, quizá me equivoque... –Intentó disimular, pero ya era demasiado tarde. Syaoran le cogió de los hombros instándole a que se explicase.- Na-Nakuru Akizuki es una diseñadora de vestidos de novia y... y trabaja con Kaho Mitsuki, por eso pensé...

Syaoran apretó más su agarre y Sakura soltó un quejido. ¿Kaho Mitsuki? ¿La misma Kaho Mitsuki que él conocía y que se había ido a Gran Bretaña para convertirse en una famosa organizadora de bodas?

Mei Ling colgó el móvil y se giró hacia ellos, tragando saliva cuando los ojos ámbares se clavaron en ella con una expresión iracunda. Miró a Sakura quien estaba desconcertada y entendió que le había informado de quien era esa tal Akizuki. Volvió a tragar saliva.

- Te lo puedo explicar... –Susurró.

- ¿¡Habéis empezado a organizarlo todo!! –El grito de Syaoran resonó en el pasillo provocando que las dos mujeres cerrasen los ojos un momento.

Algunos empleados empezaron a asomar la cabeza, entre ellos Eriol, quien salió de su despacho y como los demás se quedó sorprendido al ver a Syaoran en pleno ataque de ira. El castaño daba verdadero miedo, no paraba de soltar maldiciones y exclamaciones mientras Mei Ling lo miraba asustada y Sakura intentaba detenerle.

- ¡Syaoran, cálmate, ella no tiene la culpa!

- ¿Qué me calme? –Gruñó.- ¿Y como puedes decir que no tiene la culpa? ¡Me lo ha ocultado!

- ¡Porque sabíamos que te opondrías! –Intento excusarse Mei Ling.- ¡Mírate, realmente parece que odies la idea!

- ¡Porque la odio!

Se hizo un silencio tenso. Syaoran se pasó una mano por la cara, intentando tranquilizarse, pero le era imposible, notaba como la sangre hervía en sus venas corriendo a mil por hora. Miró a Mei Ling quien había bajado la mirada y se mordía el labio intentando no derrumbarse, las palabras de Syaoran le habían herido pero en el fondo sabía que aquella era la realidad.

Sakura se acercó a Syaoran y le agarró del brazo tirando levemente para que se apartara de la morena, a quien había acorralado contra la pared.

- Mei Ling... –Empezó Sakura.

- ¿Están en la mansión, verdad?

Las dos mujeres vieron con sorpresa como Syaoran se alejaba de ellas y pasaba por en medio de los trabajadores más curiosos que aun estaban ahí. La morena soltó una exclamación y salió corriendo detrás de él, Sakura no tardó en seguirla.

- ¡Sakura! –La voz de Eriol la hizo detenerse.- ¿Qué ocurre?

- Lo siento Eriol, tengo que ir tras ellos, ha sido mi culpa que Syaoran... lo siento.

El hombre se rascó la nuca mientras veía como la chica salía corriendo tras su hermano y su prima. Se podía hacer una ligera idea de lo que había ocurrido pero, por algún motivo, ver como Sakura se alejaba para ir tras Syaoran no le gustó en absoluto.

-.-.-.-.-

Nakuru se levantó de la silla y caminó por el despacho, analizando todo lo que había escuchado hasta el momento, toda la historia, todo el plan de Ieran... Sinceramente lo encontraba demasiado drástico pero si ese tal Syaoran era tan lento y dudoso como le había asegurado Kaho, entonces veía incluso lógico que su madre se tomara tantas molestias en el asunto.

Ieran miró su reloj. Mei Ling no tardaría en llegar y entonces sólo quedaría esperar a que eligiera, y seguramente de su respuesta dependía la de las dos mujeres.

- ¿Cómo lo ves, Kaho? –Preguntó.

La aludida cerró los ojos y se recargó sobre el respaldo de la silla. Sinceramente lo entendía, pues conocía a Syaoran de tiempo atrás, pero dudaba si la chica estaría dispuesta a correr el riesgo. Casarse por obligación... amar a alguien que sabes no te corresponde... No sabía como era Mei Ling, pero esperaba que fuera tan fuerte como le aseguraban.

- Sólo si ella acepta, Ieran, ya te lo dije.

- ¿Y tú, Nakuru?

La castaña se apoyó contra una de las paredes y miró a ambas mujeres. Kaho ya había dado su parecer y Ieran parecía no querer rendirse así que no le quedaban muchas opciones.

- Cuando llegue la chica lo decidiré.

Fue como si esas palabras fueran el detonante de una explosión. La puerta se había abierto de golpe, dando un fuerte portazo que provocó que las tres mujeres dieran un pequeño salto, sobresaltadas, girándose para ver a quien acababa de irrumpir en el despacho.

Syaoran se quedó en el umbral de la puerta, mirándolas con su ceño fruncido y una expresión que daba verdadero miedo, tanto que al verlo incluso Ieran tragó saliva asustada. Era obvio que había descubierto el plan.

- ¿¡Qué se supone que vas organizando a mis espaldas, madre!?

La potente voz del hombre resonó por todo el despacho, cargada de ira y reproche. Syaoran no entendía como habían podido llegar a ese extremo de preparar la boda a sus espaldas, pero desde luego no pensaba quedarse de brazos cruzados.

- Veo que te has enterado.- Observó Ieran, después de recobrar la compostura.- Entonces nos ahorrarás bastantes problemas.

- ¿Y aún osas decir eso? –Entró al despacho dando grandes zancadas, con los puños tan fuertemente apretados que sus nudillos se estaban quedando blancos.- Sabes de sobra que no soporto el tema de la boda, ¡y a ti lo único que se te ocurre es organizarla sin decirme nada!

- ¡Syaoran! –Las tres mujeres vieron como Mei Ling entraba corriendo por la puerta, yendo directamente a ponerse frente a Syaoran para intentar tranquilizarlo.- Cálmate, aun no se ha preparado nada...

- ¿Entonces que hacen estas aquí? –Bramó.

- Muestra más respeto, jovencito.- Le reprochó Nakuru, ganándose una mirada furiosa por parte del hombre, pero que no le inmutó.

Kaho miró como Mei Ling intentaba detener a Syaoran y luego miró al hombre, quien parecía fuera de si, gritando sin control. Iba a decir algo cuando sus ojos se fijaron en la tercera persona que acababa de aparecer por la puerta y que titubeaba en el umbral, sin saber si entrar o no.

- ¡Cálmate, Syaoran! –Rogó la morena, sujetándole del brazo.

- ¿¡Como quieres que me calme!?

Sin saber muy bien qué hacía, en un arrebato de rabia Syaoran empujó a la muchacha que intentaba detenerlo, frente la atónita mirada del resto de presentes Mei Ling fue apartada de un fuerte empujón, provocando que casi cayese al suelo.

Antes de que ninguna llegara a decir nada, se escuchó una fuerte bofetada que resonó en el silencio que acababa de provocarse. Mei Ling, Kaho, Nakuru, Ieran e incluso el propio Syaoran se quedaron sin palabras mientras miraban completamente atónitos a Sakura, quien aun tenía la mano alzada y el ceño fruncido en una mueca de desagrado.

- Será mejor que te calmes y procures ser razonable, Syaoran.- Dijo con voz extremadamente autoritaria.

El hombre miró fijamente sus ojos verdes primero con sorpresa, luego con incredulidad. Quizá fuera un error, porque no podía ser que Sakura Kinomoto le hubiese abofeteado por segunda vez, ¿verdad?

Sakura parpadeó al cabo de unos segundos, tras advertir lo que acababa de hacer.

No se lo había pensado siquiera, en cuanto vio que Syaoran estaba tan fuera de si como para empujar a su futura esposa, se plantó delante de él y actuó por inercia. Miró a su alrededor, donde las demás mujeres la miraban con igual incredulidad que Syaoran. Estaba perdida, seguro que la despedían por ello, no podía ser tan impulsiva...

Se agarró la mano donde aun sentía el golpe contra la mejilla del hombre y miró a Mei Ling con aprensión. Syaoran frunció de nuevo su ceño y miró con enfado a la chica, estaba a punto de soltar una sarta de gritos y gruñidos cuando advirtió que Sakura miraba a Mei Ling y entonces lo comprendió.

Había sido culpa de él y la verdad es que se merecía esa bofetada por empujar de tal modo a la morena, quien sólo intentaba hacerle entrar en razón.

Dejó de apretar sus puños, cerró los ojos, respiró hondo intentando tranquilizarse y abrió sus labios para decir una sola palabra.

- Perdón.

No hace falta decir que las demás lo miraron como si se hubiera vuelto loco, porque no podía ser, era algo completamente imposible. ¿Syaoran Li disculpándose? Alguna especie de milagro acababa de llevarse a cabo y ninguna de las presentes podía entenderlo.

- ¿Eh? –Preguntó Sakura, pues en todo caso sería ella quien debía disculparse. Sinceramente no entendía nada.

Kaho se giró para mirar a Ieran, quien estaba tan sorprendida como ella y sin embargo no pudieron evitar sonreír.

- Syaoran... -Mei Ling se acercó a él para intentar explicarse pero una carcajada le impidió decir nada más.

Todos se giraron para ver a Nakuru, quien aun seguía con la espalda recostada en la pared pero sin embargo, ahora se sujetaba el estómago con una mano mientras no paraba de reírse a carcajada limpia.

- ¡Tiene carácter! –Dijo entre risotadas, provocando que Sakura se sonrojara.- ¡Me gusta!

La castaña se sonrojó completamente abochornada queriendo desaparecer de ahí, por favor, sólo pedía que la tierra se le tragase en ese mismo instante, no era tanto, ¿no? Sin embargo no desapareció y Nakuru tampoco dejó de reírse, al contrario, Kaho se unió con una risilla e incluso Ieran sonrió mal disimuladamente.

- Tú debes ser la famosa Sakura Kinomoto.- Comentó Kaho.- He oído hablar mucho de ti.

Sakura la miró con vergüenza mientras Nakuru dejaba de reírse para acercarse a ella con un gritito que parecía de alguna fan cuando ve a su estrella preferida.

- ¿Eres Sakura? ¡Eres completa y absolutamente kawaii! –Exclamó, abrazándola con efusividad.- Eres más guapa de cómo te imaginaba y desde luego tienes un carácter muy divertido.

Syaoran miraba con las cejas alzadas la escena, parecía que se habían olvidado de que él venía a exigir alguna explicación así que bufó con frustración, pero pronto suavizó su rostro al ver como Nakuru provocaba una divertida expresión entre el desconcierto, el bochorno y el fastidio en la cara de Sakura.

Mei Ling sonrió al ver el entusiasmo de Nakuru y no pudo evitar pensar que Tomoyo probablemente la mataría si la viera tan pegada a Sakura. Miró a Syaoran y luego a Ieran, quien le dirigió una mirada seria.

- Bueno, ahora que estamos todos me gustaría aclarar varios puntos.- La voz de Ieran captó su atención.- Kaho, Nakuru, me pedíais la opinión de Mei Ling. Pues bien, ella ya conoce los detalles de todo y le di de tiempo hasta hoy para pensárselo así que... ¿Mei Ling?

La morena bajó la mirada y apretó los puños. Seguía sin gustarle la idea pero... Cogió aire, alzó la vista y asintió con la cabeza.

Syaoran y Sakura la miraron sin entender de qué iba todo eso y Nakuru soltó otro gritito de fangirl antes de dirigirse directa a Mei Ling para hacerla sufrir lo mismo que Sakura.

- ¡Tú también eres muy mona! –Gritó colgándose de su cuello.

Kaho se puso de pie y encaró al hombre. Por un momento ninguno de los dos dijo nada hasta que finalmente Kaho sonrió.

- Hacía mucho tiempo que no nos veíamos ¿eh? –Él asintió con la cabeza.- Tengo algo que preguntarte y quiero que seas sincero.- Hizo una pausa y luego lo miró completamente seria.- ¿Te opones al a boda, Syaoran?

Se hizo un silencio tenso donde incluso Nakuru dejó de prestar atención a su nueva presa para observar con fijeza al chico. Syaoran miró a su alrededor y notó las miradas de cada una de las mujeres fijas en él, notó la presión y tragó saliva sin saber muy bien que decir.

¿Qué si se oponía a la boda? La idea no le gustaba, desde luego. Miró a Nakuru y Kaho, quien lo miraban fijamente sin decir nada, miró a Mei Ling y notó su mirada expectante, Sakura se mantenía al margen pero también notó su curiosidad y finalmente la mirada seria de su madre. Tragó saliva de nuevo.

- Yo... –Dudó.- Yo sólo digo que es muy pronto.

Se escuchó un fuerte suspiro por parte de Ieran, quien también se puso de pie.

- Precisamente por eso, Syaoran...- Se acercó a él y le puso una mano sobre el hombro.- No podemos esperar, eres el heredero de los Li y necesitas una esposa. Pensando en eso te comprometimos con Mei Ling, pero...

- Lo sé, lo sé... –Protestó él, apartando la mano de su madre.- ¿Quieres que me case? ¡Pues está bien, me casaré, hacer lo que os dé la gana!

Lo vieron irse con paso ligero y Ieran suspiró de nuevo mientras Kaho negaba con la cabeza y Mei Ling bajaba la vista al suelo. Ese chico no tenía remedio, seguía siendo un inmaduro para estos temas.

- Cobarde.- Murmuró Nakuru.

- Kinomoto... –Kaho provocó que la chica diera un respingo y dejase de mirar la puerta por donde acababa de salir Syaoran.- ¿Puedo llamarte Sakura?

- Sí, claro... –Contestó desconcertada.

- Vale, Sakura, quiero pedirte un favor.- Sonrió.- ¿Nos ayudas a preparar la boda?

La castaña se quedó mirando a la mujer como si no la entendiese hasta que finalmente se dio cuenta de lo que le había pedido y su boca se abrió de par en par.

- ¿¡Qué!?

To be continued...


Notitas varias: Esta vez no voy a disculparme por el retraso... es que no puedo porque vengo de pasarme 8 horas en la biblioteca intentando entender algo de esas incomprensibles fórmulas... pero no hay manera, así que no tengo ánimos como para disculparme XDD Pero sí para agradecer muchísimo a los que me dejáis siempre un review, sois los que me animáis a seguir con este fic a pesar de que ahora mismo me quiera cortar las venas con el láser del ratón xDDDDDD

Tampoco lo voy a comentar mucho... simplemente que por fin empiezan los preparativos de la boda y a partir del capitulo siguiente veréis el caos en que se convierte la vida de Sakura... y la de Syao también... pero lo de él es culpa suya por ser tan cobarde.

Por cierto, creo que no quedó muy claro y quizá sea culpa mía porque a veces no me sé explicar, pero en el cap anterior Sakura estaba nerviosa al entrar en la tienda de Tomoyo por lo que acababa de pasarle con Syaoran, no por nada más...

Bye bee n.n