Puedes llamarlo acoso...

Décimo tercer acoso


Habían pasado apenas dos días desde que Kaho Mitsuki había llegado a Tokyo y con ello dos días desde que los preparativos de la boda de Syaoran estaban en marcha... y dos días desde que la vida de el hombre se había vuelto un verdadero infierno.

Cuando no estaba Mei Ling diciéndole sus ideas sobre la ceremonia, estaba Kaho preguntándole si prefería carne o pescados y sino aparecía Sakura con un montón de carpetas que intercalaban catálogos de diferentes restaurantes e informes de la empresa.

En esos momentos le tocaba a Sakura. Incluso había huido de su despacho y llevaba toda la mañana en el restaurante, pero no había servido de nada, ahí estaba la chica, con una montaña de hojas casi tan grande como ella y que había dejado sobre la mesa con un ruido sordo mientras lucía cierta expresión orgullosa, como si le divirtiera la expresión abatida que seguro tenía él en la cara.

- Le traigo el resumen de ventas de esta semana y la copia del contrato que me pedía...- Apoyó una mano en la montaña de archivadores y se inclinó para sonreírle de manera pretenciosa.- Y esto de aquí son todos los restaurantes de prestigio de Tokyo y alrededores donde podríais hacer el convite... aunque Kaho dice que podríais celebrar la boda en Hokkaido por ejemplo, que si está todo nevado es muy bonito.

Syaoran sonrió de manera forzada, esa sonrisita de Sakura se le hacía especialmente desagradable y el tonillo con el que hablaba se le metía en la cabeza taladrándole el cerebro y dándole ganas de hacerla callar de algún modo. Sin embargo simplemente sonrió y asintió con la cabeza.

- Lo hablaré con Mei Ling.- Sakura negó con la cabeza y la ceja de Syaoran tembló ligeramente.- ¿Qué?

- Mei Ling me ha dicho que le pregunte a usted, así que debe encargarse usted de decidirlo.

Por un momento se miraron con cierta tensión, Syaoran aguantándose las ganas de decirle que le importaba bien poco el convite y Sakura disfrutando de la desesperación del chico, aunque en cierto modo a ella también le empezaba a desquiciar todo el tema.

- Mejor en Tokyo, menos quebraderos de cabeza.

Sakura hizo una mueca y negó con la cabeza provocando que la ceja de Syaoran volviera a temblar ligeramente.

- No le pone ilusión.- Se quejó.- Nos va a salir una boda sosa por su culpa.

Él abrió la boca para protestar pero al ver la sonrisa burlona de su secretaria simplemente bufó mientras disimulaba una sonrisa. A veces odiaba a esa chica.

- Haz lo que quieras, Sakura. Te doy carta blanca para elegir.

- Le diré a Kaho que mejor en Tokyo.- Decidió mientras empujaba la pila de archivadores hacía él.- Así que mírese todo esto y descarte los que no le guste.

Syaoran se dejó caer sobre el respaldo de la silla, abatido, mirando la enorme pila con cansancio. El sólo verla le agotaba. Él simplemente quería algo de tranquilidad, centrarse en su trabajo, en su empresa... pero parecía que no tenían suficiente con obligarle a casarse, encima tenían que torturarle con los preparativos. ¿Desde cuando una boda acarreaba tantos problemas? Todo ese tema estaba empezando a causarle dolor de cabeza...

Su vida se había vuelto demasiado complicada y no sabía porque, pero tenía la ligera impresión de que todo se había puesto patas arriba en el preciso instante en que se cruzó con Sakura Kinomoto. O mejor dicho, en el instante en que ella le cruzó la cara.

- ¿No puedes encargarte tú...? -Preguntó con voz suplicante y su mejor carita de cachorro abandonado.

Sin embargo la expresión de Sakura dejaba claro que no iba a colar.

- No.- Sentenció firmemente.- Suficiente tengo con que se me haya doblado el trabajo. Que por cierto espero se vea reflejado en mi sueldo.

El hombre alzó una ceja mientras agarraba la taza de café y le daba un largo trago. A veces le sorprendía la desfachatez de esa mujer.

- Ya veremos.

Los ojos verdes de ella centellearon ante eso haciendo que por poco no se atragantara con la bebida, al parecer no admitiría bromas sobre su paga. La vio sacar su agenda del maletín y consultarla durante unos segundos antes de mirarlo fijamente.

- La señorita Akizuki me pidió que fuéramos a la tienda de un amigo suyo para empezar a mirar las telas de su traje.- Le informó.- He hablado con él y me ha pedido que vayamos esta tarde, el chofer pasará a buscarlo a las 16 horas en punto y no admitiré que llegue tarde.

- Estás muy agresiva, ¿eh? -Bromeó.

La mirada fulminante de Sakura se vio interrumpida por un bostezo que le fue imposible de reprimir, provocando que perdiera gran parte de su credibilidad. Syaoran la miró con sorpresa y ella se sonrojó.

- Perdón.

- ¿Quieres un café? -Se burló él, alzando su taza.- Además aquí los preparan bastante bien, no como los tuyos.

La castaña hizo una mueca. Desde luego no estaba de humor para soportar las bromitas pesadas y las constantes burlas de su jefe ya que era por todo el trabajo que tenía por su culpa que casi no había podido pegar ojo.

Syaoran se quedó con la boca abierta al ver como ella agarraba la taza que le tendía, se bebía su café de un sólo trago y la volvía a dejar encima de la pila de papeles, vacía, haciendo una mueca ante el sabor.

- Amargo.- Declaró.

- Oye, que ese era mi...

- Quiero que haya seleccionado menos de la mitad para mañana.- Dijo, dando un golpecito a las carpetas.- Y pobre de usted si lo hace sin siquiera mirarlos.

El hombre la vio alejarse completamente alucinado. ¿Es que esa mujer no dejaría nunca de sorprenderle? Parecía increíble pero cada día que pasaba se superaba a si misma. Aunque tenía la ligera impresión de que para ser su empelada se lo tomaba demasiado en broma... pero tenía que admitir que en eficacia era incuestionable, así que no podía quejarse por su trabajo.

Se llevó la mano a la mejilla donde había sido golpeado dos veces y sin darse cuenta acabó sonriendo. Nakuru ya lo había dicho y él se veía obligado a darle la razón: Sakura Kinomoto tenía carácter... y eso le gustaba.

-.-.-.-.-

Colgó el teléfono mientras miraba extrañado hacia la puerta, de donde provenía un fuerte murmuro de voces. Apuntó una nueva cita en su agenda mientras se preguntaba quien estaría armando semejante jaleo ahora y se levantó dispuesto a investigar el alboroto. ¿Dónde estaba Syaoran para poner orden cuando se le necesitaba?

Abrió la puerta y se sorprendió al escuchar una voz femenina dar grititos, no pudo evitar soltar un suspiro, desde luego aquello parecía cualquier cosa antes que una oficina. Se dirigió a donde provenían las voces y alzó unas cejas al ver a una mujer abrazar a uno de sus empleados, que parecía bastante nervioso y desconcertado.

- ¿Puedo ayudarla...?

- Nakuru, no montes tanto alboroto.

Eriol se quedó con la pregunta en la boca al ver a la persona que acababa de hablar y sus ojos se encontraron con unos rojizos que lo miraron con sorpresa antes de sonreírle. El hombre parpadeó y volvió su atención a la chica que ahora volvía a dar gritos mientras se acercaba a él. Por instinto dio un paso atrás pero era demasiado tarde, unos brazos lo rodearon y la mujer se colgó de su cuello mientras no paraba de hablar.

- Tú debes de ser Eriol. ¡Eres más guapo de lo que decía Kaho! –Exclamó.- ¡Pareces un caballero inglés! ¿Seguro que eres chino? A ver... –La chica le alzó la cabeza con una mano y volvió a gritar.- ¡Qué ojazos! ¿Los has visto, Kaho? ¡Son impresionantes!

- Sí, los he visto.- El moreno miró de reojo a la mujer que se mantenía algo apartada.- Has crecido mucho, Eriol.

- Kaho.- Se limitó a decir.

Nakuru por fin se separó de él al advertir la repentina seriedad de su rostro. Por un momento se produjo un silencio tenso donde ellos dos no dejaron de mirarse bajo la curiosa mirada de la castaña. Sabía que Kaho ya conocía a Eriol, pero le sorprendía la frialdad del chico con ella. Eriol carraspeó intentando disipar ese enrarecido ambiente.

- ¿Queríais algo? Syaoran no está.

- En realidad buscábamos a tu secretaria.- Se explicó la mujer, sonriendo.- Según parece no tiene móvil.

- Lo siento, pero tampoco está. Me ha dicho que iban a elegir las telas.

- ¿Ya? –Nakuru miró a Kaho con las cejas alzadas.- No pensé que se daría tanta prisa.

Kaho estaba igual de sorprendida. Se imaginaba que Sakura cumpliría con lo que le había pedido la chica, pero no que lo haría de un día para otro, desde luego era mucho más eficiente de lo que Ieran le había dicho.

- Si me disculpáis.- Eriol empezó a caminar de nuevo hacia su despacho.- Tengo trabajo que hacer.

Las dos mujeres lo vieron irse y Nakuru se giró hacia Kaho para protestar por su falta de amabilidad, sin embargo la pelirroja ya estaba camino al ascensor así que corrió detrás de ella. No lo entendía muy bien, pero parecía que el ambiente tenso entre esos dos era algo bastante serio.

- Ya lo conocías de antes, ¿no?- Preguntó una vez en el ascensor.- ¿Cómo es?

Bajaron algunos pisos en silencio, mientras Kaho meditaba que decir sobre el chico ¿Conocía a Eriol Li? Al menos pensaba que lo hacía, pero eso fue años atrás.

- Es bastante serio.- Empezó a decir.- A veces es frío y otras veces hace bromas, siempre manteniendo la calma... es difícil de tratar.- Hizo una pausa.- Y es un ligón.- Añadió.- Ya lo era de joven y por lo que ha contado Ieran ahora es peor, mira, en eso me recuerda a ti.

- Oye, yo no hago esas cosas, yo no acoso a los hombres.- Protestó Nakuru mientras las puertas del ascensor se abrían.- Los hombres me acosan a mi, caen rendidos ante mis indiscutibles encantos y claro... una no va a desaprovechar la oportunidad, ¿no?

- Y luego los dejas plantados.- Observó la mayor.

- Por supuesto.- Dijo como si fuera la cosa más obvia.- No hay ninguno que valga la pena.

- Exactamente como Eriol.

-.-.-.-.-

Syaoran estaba histérico y gruñía de vez en cuando sin poder estarse quieto. Estaba molesto, indignado, pero sobre todo estaba furioso por no poder hacer nada ante aquella situación. Se sentía impotente y eso era una de las cosas que más odiaba en el mundo, el no poder hacer nada ante su destino.

¿Quién le mandaría a él haber nacido como heredero del Clan Li? A veces pensaba que era una ventaja tener tantísimo poder, sentirse por encima de las personas y saber que todo el mundo lo respetaba. Pero en ocasiones como esa maldecía aquella vida que le había tocado vivir, la vida de otro, porque él no la sentía como si fuera suya.

- Señor Li...

- ¿¡Pero cuando lo decidieron!? –Gruñó.- ¡Dos meses! "Te casas en dos meses, Syaoran." ¡Pues mira que bien! ¿Quién lo ha decido? ¡Porque a mi no me han consultado, es más, hasta hace unos minutos ni lo sabía!

La mujer que antes estaba agachada a su lado se puso de pie y lo miró con reproche, sin embargo el hombre no paraba de quejarse. Pocas veces se sulfuraba de aquel modo pero la situación lo merecía y no le importaba comportarse así en frente de otra gente.

- ¿Es siempre así? –Preguntó la mujer y Sakura sonrió mientras asentía con la cabeza.- Le compadezco.

Sakura soltó una pequeña risilla. Esa vez la rabieta del hombre en parte era su culpa, pues al parecer nadie había informado de la fecha de la boda y ella lo había dicho sin querer al empleado de la tienda, claro que ella pensaba que el hombre lo sabría, ¿por qué pensaba que se estaban dando tanta prisa con los preparativos si no?

Se separó de la pared donde había estado apoyada todo el rato, mirando la peculiar y a su parecer divertida actuación del hombre. Caminó con paso lento pero decidido hasta él y carraspeó lo más fuerte que pudo, llamando al fin la atención de Syaoran que se giró bramando un muy poco agradable "¡¿Qué?!" que sin embargo no logró asustar a Sakura.

- Señor Li, como no se esté quieto la señora no puede hacer su trabajo.- Se explicó, como quien le cuenta a un niño porque no tiene que hablar a desconocidos.- Y le recuerdo que ha sido idea suya hacerse un par de trajes más aprovechando que estábamos aquí, aunque se suponía que sólo venía a escoger las telas.

El hombre la miró con el ceño fruncido y luego miró a la pobre mujer que seguía esperando con una cinta métrica en las manos. Suspiró y se dispuso a estarse quieto.

- Lo siento.

Claro que para él no era nada agradable tener que estarse quieto mientras una completa desconocida le cogía las medidas. No por la desconocida en sí, sino porque estaba únicamente en ropa interior, lo que conllevaba que sólo unos boxers de color verde oscuro le tapaban lo más imprescindible posible, y si el hecho de que la mujer aquella le estuviera mirando de aquella forma mientras le cogía las medidas no era suficiente, encima estaba el hecho de que Sakura Kinomoto tenía que estar también ahí, supervisando el trabajo de la empleada y de paso repasándole con la mirada. O eso le parecía a él.

- Como el color ya lo ha decidido, cuando acabe pasará a probarse las camisas.- Informó Sakura, quien más que mirar al hombre simplemente miraba su agenda.- Luego sería conveniente elegir alguna corbata, ¿le parece? Además tendrá que venir otro día para el traje de la boda.

Syaoran suspiró. La perspectiva no le gustaba para nada.

- ¿Crees que podrías buscar alguna forma para librarme de tener que casarme?

Sakura lo miró con las cejas alzadas y la mujer que en esos momentos enrollaba la cinta métrica hizo lo propio. Era claro que Syaoran no estaba muy contento con la boda, pero por todas las quejas que habían oído ambas entendían que lo que no le gustaba era la fecha y los preparativos, sin embargo ahora parecía que simplemente no le gustaba ni el hecho de casarse.

- ¿No quiere casarse? –Preguntó la empleada y ante la muda advertencia de Sakura, se disculpó yéndose momentos después y dejándolos solos.

- ¿Puedo ser indiscreta y preguntar porqué no quiere casarse?

- Sakura, siempre eres indiscreta.- Sonrió el hombre, ganándose una mirada llena de reproche.- No sé, me gustaría decidir si quiero casarme o no, no que me lo impongan.

- Pero... ¿Y Mei Ling?

- ¿Qué pasa con ella?

- ¿No la...? –Sakura sopesó si hacer o no la pregunta y mientras le pasaba la primera camisa reunió el valor para decirla.- ¿No la quiere?

El castaño se la quedó mirando mientras cogía la camisa que ella le tendía y por un momento se quedó en silencio, antes de dirigirse frente uno de los enormes espejos y probarse la prenda.

- Me gustaría también poder elegir con quien casarme.- Murmuró, abrochándose el último botón.- Esta no me gusta.

La chica agarró la camisa que él le daba de vuelta y le pasó otra, sin embargo no supo que contestar a lo que él acababa de decir. Tenía sentido, a ella tampoco le gustaría que le obligasen a casarse y aunque nunca se había planteado siquiera el pasar por el altar-ya que le sonaba romanticón e incluso un poco ñoño- estaba segura de que si lo acababa haciendo sería con alguien a quien ella escogiera.

- ¿Irás a la boda?

La voz grave de él la sobresaltó ligeramente y cuando lo miró vio que la estaba observando a través del espejo. Sakura asintió con la cabeza mientras Syaoran descartaba otra de las camisas.

- Me encargo de tener listos su traje y el de su hermano y, además de ayudar con el catering, he de procurar que las invitaciones lleguen a sus propietarios, así que Mei Ling me ha invitado por toda la ayuda.

- Me gusta esta.- Asintió él, conforme con la camisa que había escogido y yendo a la pared donde habían decenas de corbatas expuestas.

- Por otro lado.- Siguió explicándose ella.- Su madre ha invitado a Sonomi y con ello a Tomoyo y a mi.- Él le quitó la corbata blanca que estaba mirando en esos momentos y con un gesto le dio a entender que ni loco pensaba ponerse eso.- Y su hermano... me ha propuesto el ir como su pareja.

Syaoran la miró de reojo un momento y luego volvió a prestar atención a las corbatas. Sakura se sintió defraudada por la reacción del hombre, no esperaba que fuese muy emotivo pero sí que se había imaginado al menos una pequeña reacción por su parte, ya que daba la impresión que a él le hacía tan poca gracia como a Tomoyo el hecho de que Eriol se le insinuase constantemente. Sin embargo parecía que no era así.

- Parece que mi familia te tiene mucha estima.- Murmuró él entonces, cuando ya se pensaba que no iba a hacer ningún comentario al respecto.

Sakura lo miró unos instantes y no pudo evitar hacer la pregunta que no paraba de rondar por su cabeza.

- ¿Y tú?

Él se giró a mirarla con el semblante completamente serio y alzó ambas manos mostrando una corbata en cada una de ellas.

- ¿Negra o verde?

Ella sonrió, se tendría que haber imaginado que no contestaría.

- Sin ninguna duda: verde.

-.-.-.-.-

- Se nos ha hecho bastante tarde.- Comentó Syaoran mientras miraba por la ventana del coche.- Ya es de noche.

No recibió respuesta así que miró a su lado donde Sakura estaba intentando que no se le cerraran los ojos. Se la quedó mirando unos segundos recostado contra la ventana y finalmente se movió, estirando el brazo hacia ella hasta rozarle la frente con sus dedos, apartándole el flequillo y jugueteando con el pelo entre sus dedos, provocando que la chica cerrara finalmente sus ojos.

- ¿Hm...? –Murmuró Sakura, más dormida que despierta.

- Pareces cansada.- Susurró él.- ¿Quieres quedarte en mi casa? Pilla más cerca que la de Daidouji.

- No, gracias.- Negó con la cabeza provocando con ello que Syaoran le rozara la frente con los dedos de nuevo.- No quisiera molestar.

Él soltó una ligera sonrisa y Sakura abrió los ojos para mirarlo de reojo.

- Si algo tiene la mansión Li, son habitaciones de invitados.

La castaña sonrió y volvió a cerrar los ojos. Quería mantenerse despierta pero el día había sido largo y estaba demasiado cansada, además que los dedos de Syaoran jugueteando con su pelo no ayudaban en absoluto.

- Gracias, pero he de rechazar la oferta.

Su voz fue apenas un susurro que casi no se llegó a escuchar. El hombre la miró con el ceño fruncido mientras ella se mantenía con los ojos cerrados, a punto de dormirse. Parecía agotada, algo que Sakura Kinomoto siempre intentaba evitar mostrar, siempre estaba tan llena de energía que Syaoran se encontró ligeramente preocupado por ella.

- ¿Ya duermes bien? –Preguntó sin poder contenerse.

- ...Mucho trabajo...

- Siento que te hayan liado con la boda a ti también.- Murmuró él, poniéndole un mechón detrás de la oreja.- Es culpa mía por no poder hacer nada solo.

- Tranquilo... es...

Syaoran alzo una ceja cuando la respiración de Sakura se acompasó, dando a entender que se había quedado dormida a mitad de la frase. Se quedó acariciando su pelo unos segundos más, lo suficiente para advertir que llevaba un buen rato haciéndolo, desenredó sus dedos de los mechones de ella y apartó la mano como si quemara.

-.-.-.-.-

Ni siquiera sabía como había conseguido llegar a su habitación, pero acababa de desplomarse sobre la cama, enterrando la cara en la almohada y suspirando largamente. Estaba cansada y al parecer había dormido durante todo el camino de vuelta, debería parecer una cría, no pudiendo aguantar despierta en el coche.

Rodó por la cama hasta quedar boca arriba. A pesar de que sólo le apeteciese meterse en la cama y dormir para olvidarse de todo, era la secretaría de Eriol y con el tema de la boda de su hermano últimamente había descuidado el trabajo del menor de los Li, así que aun le quedaba bastante cosas por hacer. A regañadientes se puso de pie y sacó un montón de papeles de su maletín, esparciéndolos por toda la cama.

No había pasado mucho rato cuando tocaron a la puerta y ella permitió el paso sin siquiera levantar la cabeza de los informes. Tomoyo entró y suspiró al ver que no se había quitado ni la ropa del trabajo y estaba sentada con los pies cruzados sobre la cama, rodeada de papeles y mordiendo de manera compulsiva -casi con saña- a un pobre bolígrafo.

- ¿Aun estás trabajando? –Cuestionó la morena.- Ni si quiera te has duchado.

- Tengo que acabar esto.

La mujer suspiró antes de caminar hasta ella y quitarle el bolígrafo de la boca, cosa que Sakura protestó.

- Deberías ducharte al menos y relajarte un poco.

- No tengo tiempo...

- Me da igual.- La cogió del brazo y empezó a tironear de ella.- Vete a la ducha pero ya si no quieres que te arrastre yo misma. Y créeme que será peor.

Entre protestas, bromas y tirones Tomoyo consiguió su propósito logrando que la chica se levantara y entrara al baño a regañadientes. La morena suspiró cuando escuchó el agua correr. Se sentó en el borde de la cama y ojeó todos los papeles que había por ahí encima y que prácticamente cubrían toda la cama como si fueran una colcha.

Cogió un informe al azar y se sorprendió al ver una revista que había debajo, la alzó y empezó a pasar páginas. Sabía que Sakura se encargaba de algunas cosas de la boda de Mei Ling y Syaoran, pero según lo que le había dicho no explicaba que tuviera esa clase de catálogo.

La puerta se abrió y Sakura salió del baño envuelta en una toalla y secándose el pelo con otra.

- ¿Qué haces con un catálogo de vestidos de novia? –Cuestionó.

La castaña dejó de secarse el pelo y, sonrojándose ligeramente, se dirigió al armario para buscar su pijama.

- Nakuru Akizuki me lo dio el otro día, me dijo que escogiera el modelo que más me gustara para Mei Ling.

- Pero me dijiste que sólo te encargabas de los trajes de Eriol y Syaoran, ¿no?

- Sí, también. Hoy hemos ido a escoger las telas del de Syaoran... Nakuru sólo quería saber mi opinión.

Tomoyo frunció el ceño y dejó la revista sobre la cama de nuevo. Escuchó como la toalla caía al suelo y no pudo evitar mirar hacia su prima, pese a recriminarse mentalmente por ello sus ojos se pasearon por la figura de la castaña mientras ésta se ponía el pijama.

- ¿No te has adelgazado? –Preguntó al cabo de unos segundos.- ¿Has cenado?

- Últimamente no tengo mucha hambre.- Dijo Sakura, negando con la cabeza y se giró a ver a la morena, quien frunció el ceño y se puso de pie.

- Te traeré algo para que comas.

Salió de la habitación haciendo caso omiso de las protestas de la chica. Por alguna razón Sakura se había volcado de lleno en sus tareas. Tanto que incluso se había descuidado de si misma. Quizá eran imaginaciones suyas, pero le parecía que la chica intentaba huir, escondiéndose en el trabajo.

-.-.-.-.-

Maldijo el haberse quedado dormida ayer antes de poder acabar todo el trabajo que tenía porque, por ello, ahora estaba contra reloj para preparar la reunión que sus jefes tenían dentro de una hora. Se frotó los ojos cansada de mirar la pantalla del ordenador y volvió a mirar los datos antes de seguir tecleando a una velocidad pasmosa. Fue entonces cuando sintió unas manos posarse sobre sus hombros, sobresaltándola en un principio pero no haciéndole caso al cabo de unos segundos. Poco a poco se había ido acostumbrando a esas situaciones.

Las manos se deslizaron de sus hombros a los brazos, acariciándola con suavidad justo antes de volver a subir. Su cabello fue apartado a un lado y notó una respiración caliente sobre su cuello. Sakura se sacudió incómoda, tenía que admitir que trabajar así le resultaba bastante difícil. Trató de apartarse pero los brazos la rodearon en un abrazo posesivo, impidiéndole cualquier movimiento, incluido el de seguir redactando.

- Eriol, por favor, intento trabajar.

Su queja como siempre resultó en vano. Unos labios se posaron en su nuca para luego acercarse a su oído.

- Últimamente sólo le haces caso a Syaoran con eso de la boda, ¿qué pasa conmigo? –Protestó el hombre.

Sakura se removió cuando sintió la lengua de su jefe deslizándose por su mandíbula y se tensó completamente cuando una mano se coló bajo su camisa, acariciándole el vientre. Tragó saliva. Algo le decía que esa no era como las otras veces, Eriol estaba yendo más allá con sus jueguecitos y eso le estaba poniendo nerviosa.

- Eriol, pare por favor... – Su petición era casi una súplica.- He de terminar el informe para la reunión... pare...

Pero él no paraba. Hizo girar la silla hasta tenerla de frente y se inclinó sobre ella, colocó una rodilla entre las de Sakura y apoyó sus manos una a cada lado del respaldo, la tenía acorralada y Sakura vio con impotencia como Eriol sonreía justo antes de besarla. Forcejeó, empujándolo en un intento inútil por separarle pero él no pensaba darse por vencido con tanta rapidez.

La rodilla entre sus piernas subió un poco más haciendo que la falda se viera movida hacia arriba. Sakura llevó una mano sobre la tela intentando impedir que siguiera subiendo pero eso no logró evitar que una mano se posara sobre su muslo, tanteando la zona mientras los labios de Eriol seguían sobre los suyos y su lengua seguía intentando abrirse camino. Notó un mordiscó y soltó un quejido que él aprovechó para irrumpir en su boca.

Sakura giró la cara pero él le sujetó la barbilla para impedir su huida, poco a poco la mano descendió por su cuello hasta el primer botón de la camisa, a Sakura le resultó sorprendente la destreza que Eriol demostraba a la hora de desabrochar botones. Le agarró de la muñeca para apartarla de su escote donde ya notaba juguetear los dedos del hombre. Estaba asustada, el hombre iba en serio y ella no podía hacer nada para detenerlo. Odió sentirse así de impotente y odió a Eriol Li, quien ahora bajaba por su cuello lamiendo, besando, mordiendo...

- Eriol, detente...- Él no hacía caso a sus palabras, estaba muy concentrado besando el escote que se entreveía a través de la camisa abierta.- ¡Eriol!

Agarró el pelo del hombre sin miramientos, tirando de él para separarlo de su piel, donde notaba una fuerte succión. Sus ojos estaban llorosos y su mano golpeaba el hombro del chico con fuerza pero sólo lograba que él se acercara aun más.

Eriol rió entre dientes cuando se separó de la piel de Sakura, tenía un perfume algo dulzón y tenía que admitir que el sabor de la chica no estaba nada mal. Notó un nuevo golpe en su hombro y un tirón en su pelo. Rió aun más.

- Vamos, princesa... –Le dijo mirándola con una sonrisa.- Tranquilízate, sólo déjate ha...

Algo tiró del cuello de su camisa con brusquedad y Eriol se vio arrastrado hasta prácticamente volar contra una de las estanterías, que se meció peligrosamente por la fuerza del golpe. Algunos archivadores cayeron al suelo y antes de poder reaccionar era levantado de nuevo por el cuello, donde una mano grande y fuerte le agarraba furiosamente de la tela, dándole un nuevo golpe contra el mueble.

- ¡Syaoran, para!

El gritó de Sakura informó al hombre de quien le atacaba y cuando abrió los ojos se encontró con el puño de Syaoran a punto de ser blandido contra su cara, pero por suerte el hombre había hecho caso a la petición de la chica y ahora simplemente lo miraba con odio. Eriol parpadeó al ver tal expresión de furia en su cara, nunca lo había visto así de iracundo y tampoco nunca le había golpeado, mucho menos le había levantado la mano tan amenazadoramente como estaba haciendo ahora.

- ¿¡Se puede saber qué mierda estabas haciendo a mi secretaria!? –Bramó Syaoran, los nudillos blancos de hacer fuerza.

- Es mi secretaria.- Le corrigió el moreno.

El puño se estampó contra la estantería, justo al lado de su cabeza y a Eriol le quedó claro que debía medir sus palabras. Pero de repente él también su puso furioso y su expresión siempre relajada se convirtió en una mueca de enfado. ¿Por qué siempre tenía que meterse donde no le llamaban?

- ¿¡Quieres que te denuncien por acoso sexual!? –Gruñó Syaoran.- Siempre haces lo mismo, joder.

- Y nunca te pones así de furioso.- Observó él haciendo que los dientes de su hermano rechinaran.

Sakura se acercó a los hombres y puso una mano sobre el brazo que el castaño aun mantenía en alto, haciendo que él se girara a verla. Sus ojos se cruzaron un momento y luego Syaoran se fijó en la camisa desabrochada y las marcas en el cuello de la chica, su puño se cerró con más fuerza si cabía y su rabia aumentó de nuevo.

- Tranquilízate, Syaoran.- Su petición provocó que él aflojara su agarre para mirarla con sorpresa.- Seguro que Eriol no...

- ¿Cómo puedes defenderle? – Preguntó incrédulo, desconcertado. O esa mujer era demasiado ingenua o no se daba cuenta de la situación.- No lo conoces, Sakura. ¡Si no lo hubiera parado te habría violado encima de la mesa!

Eriol soltó una risilla provocando que la atención volviera a él.

- Claro, me olvidaba que eso sólo lo puedes hacer tú, ¿no?

El puño volvió a alzarse y Syaoran gruñó con ferocidad. Estaba tan enfadado que incluso él mismo se sorprendía, pero esta vez procuraría no fallar el golpe.

El moreno cerró los ojos para esperar el golpe que estaba seguro que esta vez vendría, pero sin embargo no llegó. Finalmente abrió los ojos y se encontró el brazo de Syaoran siendo fuertemente sujeto por Mei Ling, quien al parecer había estado presenciando toda la escena desde la puerta, demasiado sorprendida como para reaccionar.

- Deberías calmarte, Syaoran.

La voz de la chica era autoritaria y no dejaba lugar a ninguna protesta. Él la miró con el ceño fruncido y finalmente bajó el brazo soltando a Eriol con desagrado y brusquedad, provocando que se golpeara de nuevo contra la estantería. Ambos hermanos se miraron un momento con una expresión enfadada.

- No te dejaré pasar ninguna más, Eriol.- Masticó las palabras, advirtiéndole también con la mirada.

Syaoran se dio media vuelta y miró a Sakura. La chica se agarró la camisa para cerrarla y lo miraba sin saber qué hacer, ¿quizá debería agradecerle por haberla salvado? Realmente no lo sabía, el ambiente estaba tan tenso y la expresión del hombre daba tanto miedo que simplemente no le salieron las palabras.

Mei Ling suspiró cuando su prometido salió del despacho y se acercó a Sakura para abrocharle la camisa.

- Venga, venga, arréglate esto... – Sakura bajó la mirada.- Veníamos a buscarte por unas dudas en las estadísticas que nos has pasado, ¿podrías ayudarnos?

Sakura asintió con la cabeza y la morena le puso una mano en el hombro cuando su ropa ya estuvo reacomodada, guiándola hacia la salida. Eriol vio como su prima lo miraba con dureza justo antes de desaparecer por la puerta. Suspiró y se dejó deslizar por la estantería hasta quedar sentado en el suelo, se llevó las manos a la cabeza y escondió el rostro entre las rodillas. A veces era un completo gilipollas.

To be continued...


Notitas varias: ...Ejem. Para empezar he de aclarar que en un principio tenía pensado acabar este capítulo... una, dos... cuatro escenas más avanzado pero considero que me habría quedado excesivamente largo, por no decir que tampoco tengo mucho tiempo para escribir ya que estoy en pleno mes de exámenes y, sinceramente, cuando me siento delante del pc no tengo ni ganas de ponerme a escribir (las ganas de escribir suelen venir cuando tengo los apuntes delante... mi musa es así de graciosa XD) así que... he decidido dejarlo aquí.

De hecho pensaba dejarlo justo antes de que Syaoran apareciera en esta última escena, pero he considerado que entonces quizá habría gente que querría mi cabeza en bandeja jeje...

En cuanto al capítulo... bueno, prefiero dejar que lo comentéis vosotros, ya sabéis que los reviews jugosos con críticas constructivas siempre animan (sobre todo si estás hasta las narices de estudiar formulas ininteligibles) así que ¡muchas gracias a los que siempre me dejáis! y bueno, advertir que no sé cuando podré tener listo el siguiente cap... Pero os avanzo que Tomoyo tendrá un gran protagonismo (chupando cámara xD) y que quizá habrá bonus xD

Y de momento eso es todo ¿os va gustando la historia? A mi sinceramente se me está empezando a hacer pesada... Espero que no quede en la lista de fics inacabados...U (vale, esto seguramente es por el estrés de exámenes.. espero) XD