Puedes llamarlo acoso...

Décimo cuarto acoso


Movió un pie en el agua y se entretuvo salpicando un rato. Le encantaba la mansión Li porque contaba con todo lo que quisieras. Si querías una pista de tennis, la tenías, si querías un dojo, lo tenías, si querías una piscina, la tenías, si querías un yakuzzi lo tenías... y ahí era donde estaba en esos momentos. No que se divirtiera especialmente chapoteando en el agua burbujeante, su aburrimiento seguía ahí a pesar de llevar un buen rato en el agua, pero al menos se estaba bien.

Miró la gran puerta de madera que había un poco más lejos y que llevaba al dojo, estaba a punto de levantarse para ir hasta ahí cuando una melodía le hizo olvidarse de la idea. Sacó el brazo del agua y cogió el móvil, sonriendo al ver quien era.

- Me aburro... –Dijo en forma de saludo, soltando una risilla después.- Sí, me aburro, de hecho me aburro tanto que llevo como una hora en el yakuzzi matando el tiempo, estoy hecha una pasa ya... ¿Si estoy des...? ¡Tomoyo! Estoy en bañador... de verdad que... espera, que pongo el manos libres.

Apretó un botón y dejó el teléfono en el borde para salir del agua.

- ¿Y como es? –Se escuchó la voz de Tomoyo, con cierto aire divertido.- Un bikini, supongo... ¿color? Dime que son de esos que se atan con cintas, son tan útiles y fáciles de desatar...

- ¡Tomoyo! –Rió la morena, secándose con una toalla.- Por muy aburrida que esté no pienso tener sexo telefónico contigo.

- Aburrida.

Ambas rieron un rato mientras Mei Ling cogía el teléfono y se sentaba en una de las hamacas, quitando el manos libres y llevándose el aparato a la oreja para hablar de todo y de nada, simplemente pasando el rato entre anécdotas poco importantes y risas. Y la conversación hubiera sido realmente agradable si la china no hubiese cometido el error de sacar ese tema.

- ¿Perdona? –La voz de Tomoyo había sonado tan cortante que le hizo tragar saliva.

- No, nada...

¿Cómo había podido ser tan torpe? Sabía que Tomoyo se enfadaría, sabía que no tenía que decírselo y sin embargo esa maldita bocaza suya había hablado antes de pensar. A ver, estaban hablando... y salió el tema de que Sakura cada vez estaba más rara, Mei Ling le dio la razón a su amiga quien le explicó que la noche anterior la castaña parecía alterada, pero se había encerrado en su cuarto sin querer explicarle porque estaba así y entonces ella... ella le había dicho eso. Bocazas.

- Mei Ling.- La aludida volvió a tragar saliva.- ¿Qué has dicho?

- No, veras... Eriol no parecía él, ¡en serio! –Se apresuró a decir al escuchar un gruñido de Tomoyo, lleno de rabia.- Nunca lo he visto así...

- ¡¿Cómo se atreve?! –La china se tuvo que apartar el auricular ante el grito.- Mira que se lo dije ¡Se lo advertí! Ese ca...

- Pero Syaoran le detuvo.- Intentó calmarla al escucharla tan enfadada.- De verdad, llegó y por poco no le pega. A él tampoco lo había visto nunca tan enfadado, daba verdadero miedo... de hecho sigue hecho una furia... Cuando he llegado ya estaba en el dojo apalizando un saco de boxeo y aun no ha salido. Supongo que no le gustó que tocaran a Sakura, igual que no te gusta a ti...

Su voz adquirió un tono triste mientras su mirada se fijaba en la puerta de madera detrás la cual su prometido seguía descargando su ira. Seguramente Tomyo se percató de ese tono pues respiró hondo intentando tranquilizarse, algo que Mei Ling agradeció.

- Creo que es diferente... –Murmuró Tomoyo.

Ella suspiró ante esa frase y negó con la cabeza, luego se dio cuenta de que su amiga no podía verla.

- No, no lo es.- Se puso de pie y empezó a caminar hacia la sala de entrenamiento.- ¿Por qué dices que es diferente? No lo es, Tomoyo. Tú te has puesto furiosa sólo con haberlo oído, si hubieses estado hubieras dado su merecido a Eriol, justo como Syaoran estuvo a punto de hacer.

- Mei Ling no creo que...

- Yo estaba en la puerta y vi su expresión claramente, no estaba únicamente enfadado o molesto, estaba furioso.- Suspiró.- Incluso Eriol lo dijo 'nunca te pones así' y es cierto, Eriol ha hecho eso con casi todas sus secretarias y según sé Syaoran simplemente pasaba.

Llegó a la gran puerta y con esfuerzo la empujó para abrirla lo suficiente como para poder echar un vistazo a su interior. Tomoyo seguía intentando dar explicaciones no muy creíbles de porque no era lo mismo, sin embargo ella ahora miraba al hombre sin hacerle demasiado caso al teléfono.

No se sorprendió al ver a Wei luchar contra Syaoran. Cada uno tenía una Shinai en las manos y se atacaban con ferocidad, golpe tras golpe el sudor en la frente de ambos hombres se hacía mayor. El sirviente era bastante ágil y rápido pese a su avanzada edad y aunque Syaoran atacaba con todas las fuerzas Mei Ling no sabía decir quien de los dos parecía ganar.

- Mei Ling, ¿me estás oyendo?

La voz de Tomoyo la volvió a la realidad. ¡Casi se había olvidado de ella! Dejó de mirar la pelea para atender de nuevo a su amiga.

- Lo siento...

Se escuchó un sonoro golpe y la china se volvió a asomar justo cuando una espada de madera caía con estrépito al suelo. Wei jadeaba con las manos vacía mientras Syaoran lo apuntaba con su Shinai intentando recuperar el aliento. El castaño sonrió y bajó la espada para tenderle una mano a su contrincante quien la cogió con una mal disimulada sonrisa bajo su canoso bigote.

- Estás en baja forma, Wei.- Se burló el más joven.

- Lo siento, señor, pero llevamos más de una hora peleando, estoy agotado...- Se llevó una mano al hombro e hizo un movimiento circular con el brazo.- Recuerde que uno ya tiene su edad... ah, si fuera más joven...

- Vamos, vamos.- Rió Syaoran.- No eres tan viejo, Wei.

- Para pelear de esta forma contra un joven enfadado si lo soy.

Mei Ling vio como Syaoran se dejaba caer al suelo y aceptaba la toalla que le tendía su sirviente para secarse el sudor, respirando hondo largamente. La voz de Tomoyo seguía sonando al otro lado de la línea y la morena sonrió al escuchar como la llamaba en tono cantarín.

- Meeeei Liiiiiiiing –Se escuchaba.- ¿Hola, holaaaaaa?

- Estaba viéndole entrenar, perdona.

- Si no vas a hacerme caso te cuelgo, total, sólo llamaba porque estaba aburrida y ya veo que tú ya has encontrado con que entretenerte...

La china soltó un gruñido de protesta ante el tono divertido de Tomoyo. Apoyó la espalda contra la fría madera de la puerta mientras escuchaba a su amiga preguntarle si tenía algún plan para luego.

- Oye.- La voz profunda de Syaoran resonó en el dojo y de nuevo Mei Ling dejó de prestar atención al teléfono.- ¿Crees que mi madre me hará caso si le pido que me cambie la secretaria? –La morena notó como si le hubieran golpeado con un mazo en el estómago, quedándose sin aire mientras escuchaba la risa de Syaoran de fondo.- No, no lo haría... E igualmente Mei Ling no me dejaría.

- ...¿Mei Ling? –Tomoyo frunció el ceño, le había parecido que su amiga... no, no podía ser.- ¿Oye estás bien?

Lo siguiente que escuchó fue el sonido monótono después de que Mei Ling colgará. Miró el teléfono con expresión preocupada y lo cortó, dejándolo a su lado en la cama. ¿Había ocurrido algo para que le colgase de repente? Le había parecido escuchar como si la china empezara a llorar pero no sabía porqué. Quizá debería ir a visitarla...

De repente se acordó de parte de la conversación que acababan de tener y poco a poco notó como su rabia iba creciendo, de un salto se puso de pie y fue directamente a la habitación de Sakura. No podía creerse que no le hubiese contado nada de lo sucedido. Abrió la puerta sin siquiera picar, la chica estaba durmiendo y durante unos segundos dudó, sin embargo la furia que sentía en esos momentos le impidió detenerse, encendió la luz de la habitación y se dirigió a la cama despertándola sin demasiados miramientos.

- ¿Por qué no me has dicho que Eriol te había vuelto a acosar?

Los ojos somnolientos de Sakura la miraron sin comprender nada en un principio pero pronto estuvo lo suficientemente despierta como para entender a que se refería. Cerró los ojos de nuevo y se dio media vuelta en la cama.

- Tomoyo, es mi día libre... Déjame dormir, eso no tiene importancia.

- ¿Qué no tiene...? –La morena sintió como la incredulidad se mezclaba con su ira.- ¡Me han dicho que por poco te viola, ¿cómo puedes decir que no tiene importancia!?

La mano de Tomoyo estiró de ella para obligarla a prestarle atención. Sakura soltó un bufido, estaba claro que si no le hacia caso no la dejaría en paz y ella estaba demasiado cansada como para no querer volverse a dormir. Sus ojos se cruzaron con los de su prima y soltando un suspiro se dispuso a contestarle.

- No pasó nada grave.- Hizo una mueca.- Igualmente no quiero que me despidan...

- ¡Pero eso es acoso sexual, tienes que denunciarle!

Sakura sonrió irónicamente, si lo de Eriol era acoso sexual, lo de Syaoran era explotación laboral... Sin embargo, como ya había dicho no quería perder ese trabajo, pese a todo le gustaba trabajar ahí y con el dinero que ganaba podría ser independiente dentro de poco. Por eso no había podido decirle nada a Eriol. Y por eso también, aunque en el fondo agradecía a Syaoran el haberle salvado, no pudo permitirle que pegara a su hermano. ¿Qué ocurriría si eso hubiese pasado a mayores por su culpa? En el peor de los casos Eriol dejaría la empresa y si eso ocurría ella se quedaría sin su trabajo. Se mordió el labio.

- No puedo denunciarle.- Susurró y vio como Tomoyo la miraba con lástima.

- ¿Hay algo más, verdad? –Suspiró la morena.- ¿Por qué no me lo quieres decir? Antes solías contarme todo lo que te ocurría...

La castaña sonrió y se encogió de hombros. Eso también era cierto, últimamente no le contaba nada de lo que le sucedía a nadie, ni siquiera a Tomoyo con quien siempre había tenido confianza. Pero es que desde hacía algún tiempo ni ella misma sabía lo que estaba pasando, todo era tan... extraño.

- La gente siempre tiene cosas que no quiere contar.

Se miraron un instante y finalmente Tomoyo se puso de pie, sintiéndose vencida en una guerra que ni siquiera sabía que había jugado. Pasó una mano por el pelo despeinado de Sakura y le sonrió pidiéndole que descansara antes de salir de la habitación con una mirada decidida. Le daba igual que su prima no quisiera hacer nada contra Eriol, desde luego ella no pensaba dejar pasar eso. Aunque tenía un presentimiento así que prefería hablar cara a cara con él y confirmar si su actitud se debía a ello.

Sakura se quedó mirando la puerta cerrada unos instantes hasta que finalmente se puso de pie soltando un gruñido en el proceso. Salió al pasillo y llamó a Tomoyo mientras se apresuraba para alcanzarla. Su prima se paró y dio media vuelta para mirarla con expresión fastidiada.

- ¿Dónde vas? –Preguntó recuperando el aliento.

- Voy a salir.

- Espera, me visto y voy contigo.- Murmuró mientras se rascaba la cabeza despeinada. Tomoyo parpadeó sorprendida.

- ¿Por qué? No hace falta.

- Si vas a amenazar a mi jefe por algo que me ha hecho a mi, considero que al menos debo acompañarte.- Dijo con una sonrisa irónica.- Así de mientras intento convencerte para que lo dejes estar.

La morena la observó con seriedad, hablaba en serio, no quería darle la importancia que tenía ese asunto y, sinceramente, no lo entendía.

- ¿Por qué no quieres...?

- Necesito ese trabajo.- Sentenció firmemente.

Eso tampoco lo entendía. Para ella era pura cabezonería porque sino no tenía otra explicación posible... a no ser que fuera por...

- Si necesitas dinero...

- No, Tomoyo, quiero salir adelante por mi misma y, aunque tenga que sufrir el acoso constante de Eriol, no quiero dejar ese trabajo...

Apartó la mirada y se quedaron en silencio durante un instante hasta que finalmente la morena suspiró rendida. No entendía como su prima podía llegar a ser tan rematadamente cabezota, a veces le sacaba de quicio.

- Está bien. Simplemente quiero tener una charla con él.

- Que no lo amenaces... –Pidió Sakura, sonriendo.

- No, no, esa palabra suena fea. Sólo le advertiré.

- ¡Tomoyo! -Ambas rieron

- Vale, no seré muy dura. Confía en mi y quédate descansando.

Sakura suspiró no muy convencida pero se dejó guiar por la morena hasta su habitación. Sinceramente no quería discutir más, lo único que quería en esos momentos era volver a la cama y dormir un par de horas... o un par de días más.

-.-.-.-.-

Era una mañana aburrida de verdad. Al final había acabado cogiendo un libro para sumergirse en la lectura y así olvidarse de lo que había escuchado minutos antes. Lo odiaba, odiaba esa sensación de presión en su pecho, esa sequedad en su garganta, esa impotencia ante el hecho de saber de que, por mucho que quisiera, no podría hacer nada para cambiar las cosas... Cerró el libro con un suspiro. Ni siquiera la lectura había servido, ahí estaba ella pensando de nuevo en eso, como siempre, torturándose mentalmente. Debía de ser masoquista.

Se reacomodó en el sillón y se tapó un poco más con la manta. En la piscina climatizada hacía un calor casi tropical, pero en el resto de la casa se empezaba a notar como entraba el invierno. Se estaba quedando adormecida cuando sintió como alguien se recostaba sobre el sillón, asomando la cabeza por encima del respaldo, fue a abrir los ojos para ver quien era cuando unas manos se posaron sobre ellos, impidiéndole ver nada.

- ¿Quién eres? -Murmuró, llevando sus manos a las del desconocido.- ¿Syaoran?

No obtuvo respuesta, algo que no le extrañó. ¿Se suponía que tenía que adivinarlo ella sola? Sonrió divertida, hacía muchísimo tiempo que no jugaba a eso. Palpó las manos intentando buscar algo distintivo y se sorprendió de su suavidad. No, definitivamente no eran las manos de Syaoran, muy posiblemente no eran de hombre ya que eran demasiado pequeñas. Tan pequeñas y suaves... tenían que ser de mujer.

Subió por la muñeca, llevaba reloj y podía tocar lo que parecía la manga de un jersei. Respiró hondo y le llegó un perfume dulzón, suave y ligeramente familiar, pese a que no lograba ubicarlo...

Dio un pequeño respingo cuando algo le hizo cosquillas en la frente, sonriendo movió la mano buscando la causa de aquel cosquilleo que resultó ser parte del cabello de la desconocida que caía libremente sobre ella. Palpó el mechón y entrelazó sus dedos con el cabello, impresionándose de su suavidad. Subió guiándose por el pelo, buscando la cara, estiró ligeramente instándole a bajar y ella accedió, sin embargo no esperara que se acercara tanto.

Notó su pelo desparramándose aun más sobre ella y un pequeño cosquilleo que la hizo estremecerse cuando sintió su respiración sobre su piel. Mei Ling siguió moviendo su mano, llevándola hasta el rostro que no podía ver, comprobando que la piel de su mejilla era igual de suave, encontrándose con unos labios entreabiertos que le pareció estaban encorvados en una sonrisa.

- ¿Señorita Daidouji? -Se escuchó una voz de fondo y Mei Ling se sorprendió al ver como el cuerpo que estaba tan cerca suyo se separaba con una risilla cantarina.- El señor Li la espera en su despacho.

Por un momento la luz la cegó al verse liberada de la venda de sus manos. Parpadeó un par de veces y cuando se giró se encontró con la ondulada melena de Tomoyo desapareciendo por el marco de la puerta.

Mei Ling se levantó del sillón y salió tras la chica, la llamó un par de veces pero ella no se giró, no fue hasta que llegaron frente el despacho de Eriol que Tomoyo se detuvo para mirarle con una sonrisa divertida.

- Oye, no creo que...

- Tranquila.- Le cortó la morena

Guiñándole un ojo entró en la sala dejándola a ella en el pasillo, mirando la puerta abierta. ¿Qué se suponía que tenía que hacer, entrar? Pero tenía la certeza de que discutirían, por eso había intentado detenerla, a saber de que sería capaz una Tomoyo Daidouji enfadada. Claro que le había dicho que estuviera tranquila, quizá no estaba tan enfadada... o sí. Mei Ling soltó un suspiro al escuchar una sonora bofetada. Vale, sí estaba enfadada.

Tomoyo miró como Eriol se tocaba la mejilla con expresión adolorida.

-Supongo que me lo merezco.- Susurró el hombre.

- Te mereces eso y más.- Eriol apartó la mirada ante la frialdad de la voz de Tomoyo. Suspiró.- Sakura no me ha querido decir que pasó exactamente, pero las marcas de su cuello hablan solas. Eres un cerdo.

Fuera Mei Ling soltó el aire que había estado aguantando sin darse cuenta. No le gustaba escuchar conversaciones ajenas y ya había oído de más así que dio media vuelta dispuesta a alejarse de ahí.

- Tú tienes la culpa de que sea así, Tomoyo.

Mei Ling se paró a medio paso. ¿Cómo que la culpable era Tomoyo? Se devatió entre la curiosidad y la razón y finalmente acabó ganando la primera por lo que se pegó a la pared, al lado de la puerta para poder escuchar mejor. Suspiró en silencio, era una cotilla.

Tomoyo por su parte miraba con reproche al hombre que tenía frente sí.

- ¿Culpa mía? –Masticó las palabras con incredulidad.

- Si no me hubieras rechazado siempre...

La frase fue cortada por una risotada sin gracia por parte de la morena quien después de reír miró con frialdad a Eriol y se sentó en uno de los sillones del despacho.

- No me hagas reír.- Se cruzó de piernas y apoyó la espalda en el respaldo.- Siempre andabas detrás de cierta pelirroja y a mi sólo me intentabas utilizar para darle celos. Y al parecer funcionó, ¿o me equivoco?

- No hables de lo que no tienes ni idea.

- Por eso he venido, para que me lo expliques.- Sentenció con firmeza.- Creo que eso aun te afecta pero yo sólo sé lo que todos, que os pillaron y se armó una buena, a ti te mandaron a un internado y ella...

Eriol dio un manotazo en la mesa y se inclinó para mirar a la chica con expresión enfurecida.

La biblioteca era suficientemente espaciosa como para que cada uno estudiase en una punta distinta, de hecho eso era lo que había pensado Syaoran y por eso estaba leyendo un libro de económicas en una esquina apartada de ellos. Pero Eriol había preferido quedarse cerca de Tomoyo.

La chica tomaba apuntes intentando no hacer caso de su amigo quien no paraba de removerse en su asiento, la miraba a ella, miraba su reloj y luego miraba hacia la puerta con tanta frecuencia que estaba acabando con su paciencia.

El moreno apoyó su brazo en la mesa y recostó la cabeza sobre la mano. Era tarde, tendría que estar al llegar, sus clases de repaso tendrían que haber empezado ya... De repente la puerta que miraba fijamente se abrió y por ella entró la mujer que estaba esperando.

- Siento el retraso, chicos.

Tomoyo suspiró cuando Eriol prácticamente saltó de su asiento y se inclinó peligrosamente hacia ella, acercándose más de lo necesario.

- Eriol, me haces sombra.- Protestó mientras movía el libro.

Cada día era lo mismo. En cuando ella entraba por la puerta el moreno se pegaba a Tomoyo.

- Ella pasaba de ti.- Rió Tomoyo.- Te veías tan patético Eriol.

El hombre soltó un gruñido y se dejó caer en su sillón, odiaba recordar el pasado pero al parecer no podría evitar hablar de ello con Tomoyo. La morena se inclinó hacia la mesa y sonrió con regocijo.

- Intentabas ponerla celosa, pero siempre te trató como el niñato malcriado que eras.- Chasqueó la lengua y volvió a recostarse en la silla.- Lo que más rabia me daba era que intentases utilizarme. De hecho admito que yo debí ser idiota también.

Eriol se miró en el espejo, tenía el pelo corto y miraba con el ceño fruncido a esas gafas que tenía frente sus ojos. A sus dieciséis años de edad le habían tenido que poner gafas y a decir verdad las odiaba, no le quedaban bien, sus ojos azules eran tremendamente atractivos –a su parecer- y con una sola mirada podía tener a todas las chicas a sus pies, ¿pero que haría ahora con esas horribles gafas interponiéndose a su mirada?

- No te quedan tan mal, Eriol.

Tomoyo estaba sentada en una silla, meciendo sus pies en el aire ya que no llegaba al suelo. Su cuerpo se había desarrollado bastante en los últimos años, pero esperaba dar el estirón pronto porque sino se quedaría con la talla de una niña. Eriol la miró de reojo a través del espejo y sonrió mientras se acercaba a ella.

- ¿Saldrías conmigo a pesar de llevar estas gafas?

- No empieces...

- Vamos, Tomoyo, te lo he pedido miles de veces.- La chica bajó la mirada y él le cogió el mentón para alzarle la cabeza y poder verla a los ojos.- Podrías ceder, ¿no?

Se fue inclinando levemente y ella no hizo nada para apartarse. Eriol sonrió segundos antes de que sus labios se tocasen, a pesar de las gafas parecía que seguía teniendo ese encanto hipnotizante.

Tomoyo cerró los ojos con fuerza. Eso estaba bien, se repetía en su cabeza, Eriol era un hombre, un hombre atractivo y por lo tanto eso estaba bien. Pero sabía que aunque estuviese bien para los demás, para ella había algo que no lo estaba.

La puerta se abrió y la chica quiso apartarse, pero él no permitió que sus labios se separasen. Eriol abrió los ojos y miró de reojo hacia la puerta, sabía que era ella, la notaría allá donde fuera y por eso su boca se cerró con más fuerza sobre la de Tomoyo provocando que ésta se estremeciera.

La mujer en la puerta se quedó unos momentos desconcertada pero finalmente fue capaz de salir de su asombro. Carraspeó y con ello logró que Tomoyo se separase del chico.

- ¿Empezamos las clases? -Pese la sorpresa, la voz de Kaho Mitsuki sonó completamente normal.

Eriol jugueteó con una pluma en sus manos mientras recordaba eso. Nunca olvidaría la cara de sorpresa de Kaho cuando lo vio besarse con Tomoyo, desde luego después de eso siguió creando más situaciones comprometedoras con la morena para poner celosa a su profesora. A veces le sabía mal por Tomoyo pero estaba segura de que ella lo sabía. Dejó de mover la pluma y miró a la chica frente si.

- Oye, ¿tú lo sabías todo?

La morena bajó la mirada y cambió de posición sus piernas. Eriol no necesitó más para saberlo pero aun así ella se lo confirmó con palabras.

- Sí, lo sabía.- Suspiró.- Pero yo también quería utilizarte a ti para olvidarme de Sakura. Con dieciséis años te das cuenta de muchas cosas. Sabía que estaba enamorada de mi prima y que eso... estaba mal.- Soltó una risilla y miró al hombre con diversión.- Bueno, al menos salir contigo sirvió para darme cuenta de que era lesbiana y que eso no lo podía cambiar.

- Así que cuando lo hacíamos te imaginabas...

- Sakura era una fiera en la cama.- Rió y Eriol puso cara de asco.- Pero tú te imaginabas que era Kaho, así que estamos en paz.

Ambos se pusieron a reír y afuera Mei Ling estaba con la boca abierta. Definitivamente no tendría que haberse quedado escuchando porque desde luego no quería saber eso... ¿o si? No, no quería saber que Eriol y Tomoyo habían mantenido una relación de ese tipo. Volvió a escuchar voces dentro del despacho y muy a su pesar se vio prestando atención de nuevo a la conversación.

- ¿Y qué es lo que pasó? –Tomoyo se cruzó de brazos y miró interrogante al chico.- Nunca te lo he querido preguntar, pero sé que fue por lo que ocurrió que te volviste así y eso tiene algo que ver con lo que le has intentado hacer a Sakura...

Eriol la miró un instante antes de soltar un largo suspiro. Al parecer el pasarse de la ralla con la castaña iba a tener más consecuencias de las que había pensado en un principio. Desde luego se podría haber estado quieto, pero es que la llegada a la ciudad de Kaho le había puesto nervioso.

Estaban discutiendo. Bueno, Eriol estaba discutiendo porque ella se mantenía serena, mirándole con expresión enfadada pero sin llegar a perder los nervios tal y como había ocurrido con él. Ni siquiera sabía como habían acabado así pero estaba claro que al final tanta tensión en el ambiente había acabado por explotar. Había ocurrido antes de clase. Kaho había llegado antes de tiempo porque quería hablar con Eriol, decirle que sus notas estaban bajando y que era por culpa de Tomoyo sin embargo él le había dicho que la chica no tenía nada que ver en sus calificaciones y entonces Kaho le había llevado la contraria y... ¿Cómo se habían salido tanto las cosas de quicio?

- ¡No tienes ni idea! –Gritaba Eriol.- ¡Es mi vida, puedo hacer lo que me dé la gana!

- Pero tus notas dependen de mi.- Razonó Kaho.- Si bajan me despedirán.

- ¡Pues mejor, así no tendré que ver de nuevo tu cara!

Se quedaron mirando con enfado. Eriol jadeaba a causa de la repentina rabieta y Kaho lo miraba con el ceño fruncido, algo muy extraño en ella quien siempre estaba calmada. La mujer suspiró para tranquilizarse y se sentó sobre la mesa. Eriol se pasó una mano por el pelo, estaba demasiado cansado de la situación que él mismo había creado. Ese juego de celos, de miradas, un juego de roces casuales y frases con doble sentido que había llegado demasiado lejos. Y tenía que hacer algo o sino se quedaría sin ella.

- ¿Dices que es poco culpa de Tomoyo?

Kaho no alzó la vista, simplemente se quedó en silencio. Eriol sabía que aunque quisiera no podría decir nada ya que estaba trabajando como profesora particular de ellos tres como un favor que le pidió su madre -quien era su antigua tutora y amiga de Ieran Li- y, aunque en un principio era algo temporal, Kaho sabía que no podía cometer ningún error o su madre también saldría perjudicada.

- Sí.- Se limitó a contestar.

- Está bien, la dejaré si es lo que quieres.- Murmuró Eriol.- Pero tendrás que salir conmigo.

La mujer alzó la cabeza con rapidez y se miraron un instante antes de que ella pudiera articular palabra.

- ¿Qué dices? Eres mi alumno, eres un crío...

- No soy ningún niño, Kaho y tú lo sabes. Estoy harto de todo esto.

Se acercó a ella quien, a pesar de no mostrar ninguna reacción por la repentina cercanía del chico, no pudo evitar estremecerse ligeramente al sentir la mano de Eriol en su mejilla. Los ojos azules de él resplandecieron al sentir su suavidad y sus labios se curvaron al advertir un leve sonrojo en la pálida piel que tenía bajo sus dedos. Kaho lo miraba con aparente calma y él intento estar tranquilo pese a que en realidad no lo estaba.

- ¿Harto de qué? –Preguntó Kaho al ver que no se decidía a hablar.

- Harto de que me mires como lo haces y no hagas nada.- Ella fue a protestar pero un dedo en sus labios se lo impidió.- Sé que no puedes soportar que salga con Tomoyo, me lo dicen tus ojos, me lo dice tu piel cada vez que nos rozamos.

- No saques cosas donde no las hay, Eriol.- Dijo con voz calmada.- Os miro así cuando estáis juntos porque me parece mal que utilices a Tomoyo de esta forma.

- ¿Utilizarla como? –Sonrió él.- No me lo creo. No te gusta vernos juntos, no te gusta que la bese y la toque... No te gusta que me acueste con ella porque en el fondo querrías estar tú en su lugar.

Una mueca se formó en el rostro tranquilo de Kaho y empujó al chico con firmeza pues mientras hablaba se había ido acercando a ella. Eriol supo que había metido la pata y que si esto seguía perdería una oportunidad única, tenía que ser ahora o nunca. Le puso ambas manos en las mejillas, cerró los ojos y cogió aire soltándolo luego en un suspiro para tranquilizarse.

- Sé que nos llevamos algunos años... –Hizo una pausa sin saber muy bien como seguir, apoyó su frente en la de ella y abrió los ojos para encontrarse con los suyos.- Puede que para ti sea un crío, pero te quiero.

Tomoyo miró al hombre con sorpresa, no sabía que decir y no sólo por lo que acababa de oír, sino por la expresión en el rostro del hombre, una expresión de dolor que hacía tiempo que no veía.

- No tardaron mucho en pillarnos, fue culpa mía... No podía estarme quieto cuando la tenía cerca y un día antes de clase... Syaoran entró y nos vio.-Suspiró.- Supongo que te enteraste del revuelo que se montó, ocurrió sólo una semana después, pero fue la mejor semana de mi vida.- El hombre se puso de pie y caminó unos pasos hasta la ventana donde se apoyó para mirar hacia fuera.-

- ¿Y por qué se fue? –Ese punto era algo que no podía entender Tomoyo.

- Cuando nos descubrieron... mi madre me riñó y yo fui un cobarde, no defendí a Kaho y ella fue la que salió más mal parada.- Hizo una pausa y volvió a sentarse en su sillón.- Su trabajo como profesora se vio frustrado, decidió irse a Gran Bretaña y yo no hice nada para detenerla. Saber que ha vuelto me ha trastornado bastante, cuando la vi me sentí culpable por no actuar en su momento... Sé que no es excusa, pero créeme que soy el primero que se arrepiente de lo que intenté hacerle a Sakura... Después de Kaho nunca me había interesado tanto en una mujer.

Se quedaron un momento en silencio y la morena finalmente se puso de pie, se alisó la falda que llevaba y sopesó que decir, aunque no creía que hubiera ningunas palabras adecuadas para ese momento. Ya se había imaginado que el regreso de su antigua profesora había tenido algo que ver en todo lo sucedido pues conocía a Eriol y sabía que podía ser pesado, pero nunca forzaría a una mujer... Y así era, ahora que conocía toda la historia la verdad es que el enfado que tenía contra el hombre se había esfumado y podía decir que entendía a Mei Ling cuando le había dicho que Eriol no parecía él.

- Bueno, si no te importa se lo comentaré a Sakura.- Eriol se giró a verla con confusión y ella simplemente le sonrió.- Si se lo comento seguramente te perdone y la próxima vez que la veas te salude con una sonrisa. Es demasiado buena.

El hombre se recolocó las gafas con un dedo y tragó saliva mientras asentía. No creía que Sakura le perdonase pero si lo hacía entonces procuraría ir con más cuidado, desde luego tanto Tomoyo como Mei Ling tenían razón: estaba perdiendo el control con el tema de Sakura Kinomoto.

- Gracias.

Fue apenas un susurro pero esa palabra consiguió hacer reír a Tomoyo mientras salía del despacho. La morena cerró la puerta tras de si y miró a la chica que se había dejado deslizar por la pared hasta quedar sentada en el suelo, con las rodillas abrazadas y la cabeza escondida entre ellas. Se sentía ruin por haber escuchado una conversación que no le atañía pero a pesar de todo no había podido moverse de ahí pues la curiosidad por saber lo ocurrido había sido mayor. Pero ahora que lo sabía todo se sentía mal.

- Espiar es de mala educación.- Bromeó Tomyo, agachándose frente ella.

- ...Lo sé, lo siento.

- Conmigo no te has de disculpar.- Le pasó una mano por la cabeza acariciándole el pelo y le cogió de la muñeca para ponerla de pie.- A ver, cuéntame que te ha ocurrido antes, que me has colgado sin decirme nada.

Mei Ling la miró con una expresión desanimada. Después de escuchar esa conversación con Eriol sabía que las cosas no podían seguir así o acabaría como él, o aun peor. Tenía que actuar, hacer algo... pero no sabía el qué y desgraciadamente no podía contárselo a nadie... Al menos no aún... Aunque ¿quizá podría decírselo a Tomoyo? Así se desahogaría un poco y podría soportar mejor esa incómoda situación. Tomoyo vio la duda en los ojos de la china y le pasó una mano por los hombros intentando darle un apoyo silencioso que Mei Ling agradeció con una pequeña sonrisa.

-.-.-.-.-

Sakura miraba la caja que tenía entre sus manos con expresión desconcertada, luego alzó la vista y miró a Tomoyo de igual forma. Estaban en la habitación de la castaña pues ésta prácticamente se acababa de despertar, por increíble que parezca ya que pronto anochecería. Tomoyo había llegado hacía un rato y habían estado hablando de todo lo ocurrido con Eriol, Sakura parecía un poco aliviada al saber que el comportamiento de Eriol tenía una explicación razonable en el fondo, así no le daría tanto miedo trabajar a su lado, pues según su prima el hombre parecía arrepentido... Sin embargo después Tomoyo se había acordado de algo y había sacado ese paquete.

- Me lo ha dado cuando estaba a punto de volver, se ve que se ha enterado de que estaba en su casa y me ha dicho...- Tomoyo sacó pecho y puso un tono de voz grave para imitar al hombre.- "Me vas perfecta, dale esto a Sakura y dile que me llame." -Ambas rieron un instante.- Pero pensaba que no querías ninguno, por eso no te lo compré.

- Y no quiero ninguno.- Afirmó Sakura.- Pero al parecer ese hombre siempre me quiere tener controlada.

Miró el teléfono móvil nuevo que acababa de sacar de la caja y suspirando lo encendió. La verdad es que era uno de los últimos modelos y Sakura estaba segura de que tenía más funciones de las que nunca lograría usar, sin embargo ella había intentado evitar el tener otro móvil pues sabía que pasaría lo mismo que con el primero, sus jefes no pararían de llamarla y ella acabaría perdiendo los nervios y pagándolo con el pobre aparato, estampándolo de nuevo contra la pared.

- ¿Vas a llamarle? –Preguntó la morena.

La castaña soltó una risotada y negó con la cabeza. Ni loca pensaba hacerle caso a su jefe y llamarlo a esas horas, seguro que le encargaba cualquier capricho o algún informe de última hora, ni hablar, que esperase. Aunque a decir verdad no le importaba nada de eso, si le encargaba algo simplemente le diría que estaba fuera de horario laboral... No, lo que ocurría era que no quería hablar con él. Últimamente siempre que se encontraban miraban para otro lado, si podían evitarlo no se dirigían la palabra y después del incidente con Eriol... Sakura nunca había visto una expresión tan enfurecida como la de Syaoran aquella vez, cuando le vio una de las marcas en su cuello.

Se llevó la mano allí donde sabía que tenía la marca. Eriol se había propasado bastante, aunque ahora sabía porque, pero lo que más le molestaba era aquel círculo rojizo que Syaoran le había visto. Suspiró y escuchó la voz de Tomoyo, giró a verla, ¿qué le había dicho? No estaba segura, ni siquiera estaba prestándole atención. Iba a pedirle que repitiera la frase cuando el teléfono en sus manos sonó, sobresaltándola y haciendo que lo lanzara al aire, hizo unos cuantos malabares con él para que no cayera al suelo y finalmente lo cogió soltando un suspiro cuando lo tuvo bien agarrado. Lo miró, miró a su prima y luego volvió a mirar el teléfono antes de acercárselo a su oído para preguntar quien era. La risa gutural y la voz ronca que escuchó le hicieron tragar saliva.

- Sabía que no me llamarías. -Sakura miró a su alrededor y luego a Tomoyo quien la cuestionaba con la mirada.

- ...¿Cómo lo has...?

- Oh, era obvio. –Rió él de nuevo.- Necesito hablar contigo, ¿tienes tiempo?

Sakura miró a Tomoyo, que intentaba escuchar pegando su oreja al móvil. Tapó el auricular y le murmuró que no fuera tan cotilla a lo que ella hizo un sonido de queja haciendo que los ojos verdes rodaran exasperados "Es Syaoran", vocalizó sin decir palabra y Tomoyo abrió la boca como diciendo "¡Oh!" y provocando que tuviera que aguantarse una risita.

- ¿Sakura? –La nombrada volvió a hacer caso al teléfono.- ¿Está Tomoyo por ahí, verdad? – Ella miró a su prima y luego volvió a mirar a su alrededor esperando no encontrarse ninguna cámara oculta.- Necesito hablar a solas contigo, de hecho prefiero hablarlo en persona, ¿te importa si nos vemos?

La chica parpadeó sorprendida y se puso de pie para apartarse de su prima, que volvía a intentar escuchar.

- ¿Es importante? –Sinceramente no tenía ganas de verle ahora.- Podemos hablar mañana...

- Por favor.

Reprimió un escalofrío mientras se sorprendía de que le pidiera algo por favor, además, ¿qué era ese extraño tono en su voz? Tragó saliva y asintió con la cabeza.

- Está bien.

Escuchó atentamente a Syaoran mientras le decía donde quedar, colgó el teléfono y se lo quedó mirando un instante antes de dejarse caer en la cama y taparse la cara con una mano.

- ¿Qué quería? –La voz de Tomoyo sonó suave a su lado, donde se había recostado.

- ...Ahora vengo.- Dijo poniéndose de pie bruscamente.- Espero que no me despida.

-.-.-.-.-

Aunque Sakura ya había visto a Syaoran sin traje en la excursión a la cabaña de Tomoyo, siempre se le hacía raro verle con ropa informal. El hombre se supo de pie en cuanto la vio y la chica se obligó a dejar de mirar los tejanos y la camiseta negra que se entreveía debajo del abrigo abierto. Hacía frío y ella prácticamente estaba cubierta con prendas de abrigo pero aun así no pudo evitar un ligero temblor cuando sopló una ráfaga de frío viento.

- Siento haberte hecho salir a estas horas.- Dijo él a modo de saludo.

La castaña negó con la cabeza quitándole importancia. Syaoran había preferido no molestar en casa de los Daidouji así que habían quedado en un parque cercano, ella incluso había tenido que quitarse el pijama para bajar, pero realmente no le importaba, después de pasarse todo el día holgazaneando en la cama su cuerpo le agradecía que estirase las piernas.

Se sentó en el banco y él se sentó a su lado. Ambos se quedaron un momento sin decir nada hasta que finalmente Syaoran se decidió a hablar.

- Venía por lo de ayer... No he hablado con Eriol pero parece muy arrepentido, creo que te quiere de verdad...

- Yo no lo veo así.- Le contradijo ella.- He hablado con Tomoyo, ella sí ha hablado con tu hermano y... me ha contado lo de Kaho.- Syaoran abrió la boca con sorpresa.- Eriol nunca se había propasado tanto pero en cuanto me ha dicho eso... además, Nakuru me ha llamado hoy y me ha comentado que fueron a la oficina a buscarme. Sólo he tenido que sumar dos y dos.

Syaoran bajó la cabeza y se quedaron en silencio un instante.

- Debí haber caído en eso.- Susurró el hombre.- Increíble, pensé que eras más despistada pero no se te pasa nada.

Sakura protesto ante la risita burlona de su jefe pero acabó riendo ella también.

- La verdad es que si Tomoyo no me lo hubiera dicho ni me habría dado cuenta.- Rió de nuevo.- Pero Eriol es un buen chico, la primera vez que lo vi pensé que era un caballero inglés y, aun con todo, lo mantengo... más o menos.

Ambos volvieron a reír y Sakura se sorprendió de comprobar que el ambiente no estaba tenso o enrarecido, tal y como había ocurrido en las últimas veces que se habían encontrado a solas. Esa era una atmósfera relajada, tranquila y agradable.

- Me alegro que pienses así, tenía miedo de que quisieras dejar el trabajo.- Comentó y Sakura lo miró sorprendida.

- ¿Por eso has venido? –Él asintió.- ¿No me vas a despedir? –Esta vez fue él quien la miró con sorpresa.

- Claro que no.- Carraspeó.- ¿Cómo quieres que te despida? En todo caso debería echar a Eriol, que siempre está creando problemas, ¿pero tú? Aunque me duela admitirlo eres demasiado eficaz en tu trabajo.- Sakura tuvo que disimular la sonrisa orgullosa.- Además, sé que tanto mi madre como mi hermano se opondrían.- Hizo una pausa en la que sopló otra brisa fría que arremolinó algunas hojas caídas en el suelo.- Aunque si sigue acosándote si tendré que hacerlo.- Syaoran mantenía la vista fija en las hojas.- Tenerte cerca es un peligro. Vas dando bofetadas, me sacas de mis casillas y encima logras que me enfurezca lo suficiente como para querer partirle la cara a mi hermano.- Alzó la vista y sus ojos se encontraron.- ¿Cómo lo haces?

Ella sonrió de medio lado y se encogió de hombros, la verdad es que no sabía qué contestar pues, aunque parecía que lo decía medio en broma, estaba tan serio que la desconcertaba y además la miraba tan fijamente que empezaba a ponerla algo incómoda. Tragó saliva y, como parecía que Syaoran aun esperaba una respuesta, buscó las palabras en su garganta.

- Supongo que lo hago de forma natural.

- Natural... –Repitió él.- En mi mundo es tan difícil encontrar a alguien natural, siempre son más importantes las apariencias... Supongo que sí es por eso que cada vez me sorprendes cada día más.

- Será... –Susurró ella, no muy convencida. Quizá se lo parecía pero tenía la sensación de que cada vez estaban más cerca.

- Pero no me gustan las sorpresas.

- ¿Por qué? –Ni ella sabía si su pregunta iba por lo que acababa de decir él o más bien le preguntaba por qué hablaba en ese tono tan suave.

- Porque me gusta tener la situación bajo control.- Murmuró Syaoran.

- Pero a veces es divertido dejarse llevar por...

No llegó a acabar la frase ya que se estremeció por completo y tuvo que cerrar los ojos ante la vertiginosa sensación que la recorrió en cuanto notó el aliento calido del hombre sobre sus labios. Syaoran entrecerró los ojos y llevó una mano a la mejilla de ella para apartarle con cuidado un mechón de pelo castaño.

- ¿Por el instinto? –Cuestionó, prácticamente rozando sus labios con los de ella.

Sakura simplemente asintió ligeramente con la cabeza.

To be continued...


Notitas varias: ¿Y bien, cuanta gente quiere mi cabeza esta vez? XDD Ei, no os quejaréis con semejante bonus final.. o sí, porque se queda a medias... ups? XD Bueno, no podía hacer más, quería llegar hasta aquí pero no quería alargarlo demasiado.. son 16 páginas a word, ¡el capítulo más largo y más aburrido de la historia! XD además sé que he tardado un montón, ¡pero ánimo! He terminado exámenes y estoy de vacaciones... lo cual significa... que paro poco en casa.. ups? XD y lo peor de todo es que tengo a mis sobrinos pululando por aquí.. ¡pero no pasa nada, el próximo lo tendré pronto! ...relativamente pronto... er... XD

En cuanto al cap, espero que se haya notado bien los cambios de tiempo en la conversación Tomoyo-Eriol... para los fans de la pareja he intentado meter un poco de lío entre ellos, pero me ha sido imposible llegar a más XD

Gracias a todos por los reviews, cada vez me sorprendo más, ¡225 increible! Gracias por los ánimos y por los comentarios y críticas constructivas y no matéis a Eriol... no tiene perdón pero tenía excusa para ser gilipollas... y ya de paso no me matéis a mi xD

Bye bee!