Los personajes son de Stephenie Meyer (que más quisiera que fueran míos!), a excepción de uno que otro que yo meta. Espero que les guste, NO pueden copiarla sin mi permiso. Si alguien encuentra mi fic publicado en una página que no sea esta o mi metroflog, favor de avisarme! Los pondré en papel especial en el fic… Este u otro. Gracias! ^^.

____________________________________________________________________________________

¿Algo más?

P.V. Bella

Era sábado en la mañana y maldije internamente por no haber cerrado las cortinas la noche anterior, pues los rayos de luz del sol se filtraban por la cortina dándome de lleno en la cara. Cuando elegí la habitación con balcón, supe que algo había de desventaja. Alice y Rose también tenían balcones, pero eran más como una gran ventana o un pequeño balcón, según como se viera. El de mi cuarto, si era balcón, pero no enorme. Justo como para que tres personas pudieran charlar sin apretujarse. Me levanté, corrí la cortina y me volví a acostar. Para cuando me levanté, eran las 7.02 a.m., pero el sueño no me duró mucho, pues pareciera que 5 minutos después, por la puerta pasó un borrón que descorrió la cortina del balcón y las sábanas de mi cama.

-Alli, - dije irritada pues tenía sueño – solo 10 minutos más…

-Ni hablar señorita! – dijo con su estúpido 'ánimo matutino' – Sabes que día es hoy?

-El día de Alice para joder a Bella? – dije moviendo la cabeza con pesadez – No lo sé, Alli, ilumíname por favor…

-Bueno, - comenzó ella mientras se iba hasta mi armario. Hoy tocaba tortura. – Es sábado y hace frío, pero eso no detiene los planes. Hoy vas a cenar con tus padres!

-Vamos – corregí con una mueca.

-Vamos. – aceptó riendo.

Suspiré, era imposible apostar contra Alice. Al saber que ahora milagrosamente su rara hija tenía amigas, mis padres nos habían invitado a cenar a las tres. Muy 'considerado' de su parte… Algo se traían entre manos. Mi padre había dicho que era una sorpresa para mí, pero yo aún tenía mis dudas.

-Rose ya se ha despertado? – pregunté.

-La he despertado hace cinco minutos – dijo mientras continuaba revoloteando por la habitación, como un pequeño huracán en pijama rosa – ahora mismo está en la ducha, o debería.

-Seguro que ya está adentro – dije convencida, a nadie le gustaba despertar la ira de Alice. Puede que ella fuera pequeña, pero su ira era mil veces más grande que ella.

-Si, es posible… pero bueno, tú – dijo señalándome con una cabezada – entra a la ducha. Tienes diez minutos. Iremos de compras.

-Pero Alli… - dije intentando convencerla de que ya teníamos suficiente ropa. Era cierto, casi nunca usábamos la misma ropa dos veces gracias a Alice, que la trataba como si fuera desechable y para quién nunca era suficiente el tiempo de compras. Se obsesionaba, hasta con las compras de la comida!

-Pero nada, Bella. – dijo repentinamente seria – Ahora entra a la ducha antes de que se me ocurra hacerte un peinado extravagante…

-No! – prácticamente salté de la cama y corrí hacia el baño. La escuché reírse y pensé que aunque yo había exagerado, cuando Alice decía que tenías 10 minutos, eran 10. Ni más ni menos.

Abrí el grifo de la ducha y me desvestí. Entré a la bañera, que aún no estaba llena, y me dí cuenta de que el agua estaba helando. Tirité bajo el chorro de agua y me apresuré a lavarme, como siempre me tardé de más con el cabello. Cuando terminé, salí de la tina y me envolví con una toalla larga y negra, y usé otra igual para mi pelo. Al entrar en mi habitación, descubrí que sobre la cama estaba mi pantalón favorito, de mezclilla negra; y una blusa blanca de manga larga, muy ligera. Demasiado ligera. No había dicho Alice que hacía frío afuera? Junto a todo estaban mis Converse de bota negros, y una nota escrita con un bolígrafo violeta que decía:

Bella:

No tardes en vestirte. Sé que la blusa es muy fina, pero usarás la chaqueta negra de broches, así que estarás cómoda. Si te pusiera una más gruesa te acalorías. Baja a desayunar en cuanto acabes, hoy puedes peinarte y maquillarte como quieras. No tardes!

-Alice

Suspiré y me vestí rápidamente. Por lo menos hoy podía hacer todo más o menos a mi gusto. Me cepillé el cabello y me lo amarré en una cola de caballo. Solo me delineé los ojos y me puse un poco de brillo en los labios, no quería exagerar. Bajé 15 minutos más tarde, Alice y Rose ya estaban allí. Alice llevaba un pantalón de mezclilla muy parecido al mío pero en azul, una blusa verde lima y unos Converse verdes también. Rose se puso un pantalón blanco, una blusa roja y unos tenis iguales a los de Alli y los míos, en rojo. Todas, pero más yo, teníamos cientos de pares de Converse, de todos colores y estilos. Me encantaban, eran de mis marcas preferidas. Alice tenía el cabello como siempre alborotado y Rosalie se lo había recogido como yo.

-Al fin bajas! – dijo Alice sentada en la cocina. Estaba tomando un cuenco de cereales y Rosalie unos huevos revueltos.

-Buenos días Bells, - saludó Rose.

-Buenos días, Rose. Alli – dije mirándola – no he tardado tanto!

-Eso piensas tú… – dijo riendo – En fin, desayunas?

-Claro! – me dí la vuelta y me dirigí al tostador. – Pero hoy solo quiero unas tostadas…

-Bien - dijo Rose.

-Si, maravilloso – interrumpió Alice – pero me temo que deben apurarse o llegaremos tarde!

Después de algunas quejas de nuestra parte, y muchas carreras pues Alice seguía sobre nosotras, salimos del apartamento hacia el centro comercial. Rose y Alice en el BMW y yo en mi moto.

-Llegué antes – les dije cuando las encontré por fin, pues llegamos con cinco minutos de diferencia. Yo primero.

-Ah si ok, - dijo Alice tomándonos por el brazo a las dos antes de que Rosalie pudiera rebatir – pero vamos!

Nos arrastró dentro de la tienda, y nos obligó a pasar por cada una de las tiendas de ahí. Por fin, después de lo que me parecieron mil tiendas, llegamos a una en la que ella se fijó en especial.

-Vestidos de noche?! – le pregunté, o más bien grité.

-Si Bells, - dijo como si fuera lo más obvio del mundo – para la cena de hoy!

-Alli, mis padres nunca dijeron que…

-Ah, pero si que es cena de gala. Así que vamos! – Con eso, ella dio el tema por cerrado.

Estuvimos en la tienda más de una hora, pero al final valió la pena pues cada quién encontró un vestido perfecto. Alice me eligió un vestido azul, pues yo no quería elegir, un poco por arriba de las rodillas, sin tirantes y con brillos por doquier. Era precioso, tenía que admitirlo. Rosalie se compró un vestido rojo, rojo pasión que según Alice era el tono que mejor le quedaba. Era como el mío pero más largo, y los brillos solo estaban en la parte del pecho. Alice se compró un vestido negro, más largo que el mío pero menos que el de Rose, con franjas de pedrería blanca abajo. Los zapatos los eligió Alice del mismo color del vestido de cada quién.

-Alice! – le dije al ver los zapatos con tacón enorme que me había elegido – pretendes que me mate o qué?

-No seas dramática Bells, solo será una noche…

-Nada! Usaré mis Converse ya que tu me has elegido el vestido.

-Pero Bells, éstos te quedan bien y…

-Pero nada Alice – dije negando con la cabeza – me quedo mis Converse.

Ella suspiró y asintió. Sabía que no la dejaría ganar.

Nos quedamos otra hora más tomando un café en un Starbucks, y regresamos a la casa.

Cuando llegamos eran apenas las 5.00 p.m., pero Alice insistió en prepararnos a esa hora.

-Alice, nos citaron a las 7.00! – dijo Rosalie, a ella tampoco le gustaba la idea de comenzar a arreglarnos 2 hrs. antes.

-Si, lo sé. Pero las dejaré impresionantes, ya lo verán.

Nosotras suspiramos. Se llevó 30 minutos con cada una, pero sí que valió la pena. Después de enfundarnos a cada quién nuestros respectivos vestido y zapatos, nos llevó a su habitación para trabajar en su entorno 'natural'. Comenzó con Rose. Le onduló el pelo suavemente y puso un pasador de diamantes en él. La maquilló los ojos con tonos que iban con el color del vestido, y los labios con lápiz labial rojo y brillo transparente. A mí, me alisó el cabello hasta que quedó como si estuviera mojado y lo dejó suelto, me coloreó los ojos de un tono azul igual al vestido y la boca en un rosa pálido, muy natural. Ella se maquilló con ojos Smooke y labios rosados. Las tres quedamos geniales, eso había que admitirlo.

Estuvimos listas a las 6.30. Justo a tiempo. Hoy me iría con Alli y Rose en el Porshe, pues Alice no quería que me arruinara el peinado y todo.

-Vamos Alli, - le dije cuando llevaba 15 minutos conduciendo – puedes ir más rápido!

-No seas impaciente Bells… - dijo Rosalie.

-No es impaciencia, es que por dios, conduces como una abuelita, Alice!

-No te metas con mi conducción! – rebatió – si vamos más rápido nos partiremos el cuello.

Me callé por la paz y mejor me dediqué a mirar por la ventana los 10 minutos restantes del trayecto, mientras ellas hablaban de moda y todo eso.

Al llegar, le indiqué a Alice que siguiera el camino de entrada, y le dejamos el auto a un empleado que fue a estacionarlo. Subimos los escalones que estaban frente a la casa y toqué la puerta.

-Señorita Swan. – saludó con una cabezada el mayordomo, Alfred, con una sonrisa. El era de mis personas favoritas en la casa, estaba allí desde antes de que yo hubiera nacido – Como estás Isabella?

-Hey Alfie! – dije y lo abracé. – Estoy bien, gracias. Como estás tú?

-Bien también. – dijo cerrando los ojos y suspirando. Cuando los volvió a abrir, habló. – Bueno, pasa niña! Y sería un honor si nos presentaras a tus amigas…

-Oh claro! – me dí la vuelta y les indiqué a Rose y Alli que pasaran – Alfie, ellas son Rosalie Hale y Alice Green. Alli, Rose, el es Alf… red. Alfred. – dije al ver la mirada que me dirigía él cuando lo llamaba por el 'sobrenombre' que le había puesto. – Trabaja aquí desde antes de que yo naciera, y es un gran amigo de la familia.

-Encantado – dijo Alfie, siempre educado.

-Igualmente – dijeron tímidamente Alli y Rose. Me reí mentalmente. Alfie era genial!

-Bueno, Isabella, supongo que sabes que tus padres tie… - comenzó a decir Alf, pero alguien lo interrumpió.

-Bella! – dijo un borrón que salió del vestíbulo y se abalanzó sobre mí para abrazarme – Isabella! Oh como te he extrañado pequeña!

-Sue! – dije reconociéndola. Ella había sido mi niñera siempre. – Chicas, ella es Sue Clearweater. Es mi niñera – dije sonrojándome.

Alice y Rose rieron bajito y la saludaron.

-Bien Sue, - dijo Alfie algo mosqueado por la interrupción – le decía a Isabella que sus padres tienen una sorpresa para ella.

-Oh sí!. – dijo Sue golpeándose la cabeza con la palma de la mano, como si se reclamara el haber olvidado algo – Aunque de hecho Alfred, son dos.

-Genial – bufé – con lo que me gustan las sorpresas…

-No seas arisca Isabella Swan. - dijo Sue.

-Bueno, era solo un comentario…

-Basta de comentarios, - intervino Alfie – vamos al comedor, que tus padres llegarán pronto. Isabella, señoritas. – dijo mientras nos indicaba que lo siguiéramos con un gesto del brazo.

-Nos vemos luego, Isabella, señoritas – se despidió Sue, pero mis amigas la cortaron diciendo:

-Oh por favor, dígame Rose...

-Y a mí Alli...

-Muy bien, nos vemos, Bella, Rose, Alli – dijo saliendo de la habitación.

Alfie nos condujo por el pasillo principal hasta el comedor, que se veía el doble de grande de lo que yo recordaba. Estaba pintado del mismo color marfil que todo el interior de la casa exceptuando las habitaciones, tenía una chimenea en la pared del fondo, enormes ventanales, una mesa enorme tallada de colección al centro de la estancia y sobre ella un candelabro gigante también. Exactamente como lo recordaba, pero más grande.

Junto a la chimenea se veían dos puertas, una a cada lado. Si no me equivocaba, la de la izquierda era una entrada hacia la cocina, y la de la derecha era hacia la sala de estar. A mi madre le gustaba todo este estilo medieval.

-Hey, que grande está esto! – me dijo Alice cuando Alfie nos hubo dejado en el comedor diciendo que mis padres llegarían pronto. – Mis padres prefieren un estilo 'futurista' y todo es tipo robot en casa…

-Mis padres se quedaron en el siglo XXI, - dijo Rosalie riendo – la mía es una casa grande, pero normal.

-Bueno, creo que ahora tienen idea de cómo son mis padres.

Reímos las tres, pero después nos quedamos calladas, pues se escuchó el sonido de un auto afuera.

-Debe ser papá – les dije – enseguida se nos unirán, supongo.

Milagrosamente acerté, pues dos minutos después Carlisle entró por la puerta que conducía al salón, con Esme agarrada de su brazo. Carlisle iba vestido con un traje negro, que seguramente le había elegido Esme, y Esme llevaba un vestido verde musgo largo hasta los pies, muy estilo 'Esme', es decir colonial.

-Oh querida! – saludó Esme soltándose del brazo de Carlisle y prácticamente corriendo a abrazarme – te echamos de menos! No es así, Carlisle?

-Claro que si cariño, - aceptó papá – pero bueno, no vas a presentarnos a tus amigas, querida?

Por el tono en el que dijo 'tus amigas', supuse que esperaba que le contara su historial.

-Claro padre, - dije – ellas son Rosalie Hale y Alice Green – dije señalando a cada una al decir su nombre.

-Es un gusto, Sr. Swan – dijeron ellas al mismo tiempo, con una elegancia sacada de no se dónde.

-Igualmente lindas. – dijo Carlisle inclinando la cabeza – soy Carlisle Swan, por favor llámenme Carlisle. Y ella es mi esposa, Esme, la madre de Bella.

-Esme Swan, - dijo mamá abrazándolas – díganme Esme, por favor.

Se presentaron y por fin nos sentamos a cenar. Alli y Rose les contaron como nos conocimos y otros detalles. Dejamos de hablar para comenzar a cenar. Los empleados habían preparado una cena 'especial'. Hicieron una sopa que nunca había comido, ni recordé su nombre, solo supe que estaba deliciosa, y de segundo plato unos filetes marinados. Todo muy bueno, y con ensalada de lechuga, tomates y algunas frutas y vino tinto. Ellos lo tomaban siempre, así que nosotras pedimos agua después de la primera copa. No queríamos salir en mal estado de allí.

-Bien cariño, - comenzó Carlisle de repente, lo que me tomó por sorpresa – recuerdas que te teníamos una sorpresa?

-Dos – corrigió Esme.

-Como olvidarlo – suspiré – de qué se trata?

-Bueno, creo que será mejor que lo veas por ti misma. Ness, podrías venir por favor?

Ness? De que hablaban?

-Ya voy tío Carlisle! – contestó una voz femenina proveniente del primer piso. Se escucharon pasos desde las escaleras y enseguida apareció una chica. Ness… Renesmee! Renesmee Carlie Swan!. Ella era un poco más alta que yo, pálida como toda la familia. Era hija de uno de los hermanos de mi padre, pues mi madre era hija única. Tenía el pelo entre pelirrojo y cobrizo, como mi tía, y unos ojazos café chocolate preciosos, muy parecidos a los míos. Era delgada. Y era mi prima favorita. Iba vestida con un vestido morado, parecido al de mi madre, pero más corto y se le veía bien. Sus padres también eran algo… conservadores.

-Nessie! – grité cuando la reconocí, corriendo a abrazarla.

-Hola Bells! – me saludó con entusiasmo cuando nos hubimos vuelto a sentar, después de que ella me abrazara también.

-Dónde están mis tíos? – pregunté antes de tomar un sorbo de mi agua. Estaba tan emocionada, que casi me ahogo al beber.

-Peter y Charlotte han ido a una reunión, volverán en unas horas – intervino Esme.

-Ok… Eh Ness! Te presento a mis amigas, ellas son Rosalie Hale y Alice Cullen.

-Mucho gusto – saludó Ness con un movimiento de cabeza – yo soy Renesmee Carlie Swan, pero pueden decirme Ness…

-Igualmente, puedes decirme Rose – saludó mi amiga rubia.

-A mi dime Alli – le dijo la duende y acto seguido la abrazó.

-Madre! Padre! Ésta es la sorpresa o me piensan sacar algo más? – dije riendo. Ellos rieron también y me contestaron.

-Mmm… en parte. Ésta es una de las dos sorpresas.

-Ah, ok. – No me preocupó el hecho de que hubiera otra sorpresa, estaba demasiado feliz – Y Ness, porqué han venido? No me lo tomes a mal, me encanta, pero… Yo los hacía en Londres aún!

-Sí, sí así es – se explicó – solo que papá ha tomado unas pequeñas vacaciones… un mes más o menos – dijo encogiendo los hombros – y pensó que sería bueno venir a quedarnos con ustedes… aunque no sabía que ya no vivías aquí, Bells…

-Si me hubieran avisado, hubiera venido enseguida – dije mirando acusadoramente a Carlisle y Esme, que sonrieron como intentando excusarse.

-Cariño, era una sorpresa…

-Claro.

Seguimos cenando sin incidentes. Mis padres quedaron maravillados con mis amigas, y ellas con mis padres. Ness y yo aún no entendíamos su fascinación por ellos y cada cosa que decían, cuando terminamos de cenar y las empleadas recogieron la mesa. Nos fuimos a la sala de estar, según ellos para que estuviéramos más 'cómodos'. Pero algo se traían entre manos, y yo lo sabía. Supuse que sería la sorpresa número dos. Estuvimos charlando un poco más, y después de 20 min. dijeron lo que suponía.

-Bueno cariño, - comenzó Carlisle – no crees que ya es el momento de nuestra segunda sorpresa?

-No lo se amor, - dijo Esme, parecía preocupada.

-Estoy seguro que le encantará, podría apostar mi Aston Martin plata a que lo adora. – Su Aston Martin? Vaya, seguro que me encantaría. A Carlisle se le veía muy seguro de sí mismo.

-Está bien, no hacen falta las apuestas – los animé – solo suéltenlo.

Ellos se miraron con complicidad y Esme fue la que habló.

-Bueno, como casi no estás en casa y nadie más aquí lo usaría, pensamos que sería mejor ponerlo en tu habitación…

-Hemos tenido que mover un poco para que cupiera, - dijo Carlisle arqueando una ceja. – Es un verdadero desastre allí…

-Bueno Ness, podrías llevar a Bella y sus amigas a ver su regalo? Nosotros esperaremos aquí – pidió mamá.

-Claro tía Esme – dijo Ness – Vamos! – al decir esto nos jaló a las tres escaleras arriba.

Tardamos unos cinco minutos en llegar, pues mi habitación estaba en el cuarto piso y las escaleras eran bastante largas. Al llegar, Nessie se paró frente a la puerta, impidiéndonos la entrada.

-Antes, - dijo poniendo su dedo índice sobre mis labios, indicando que no la interrumpiera justo cuando iba a replicar – debes prometer que si no te gusta, fingirás que lo amas y les agradecerás a tus padres. Les dije que lo amarías y no quiero quedarles mal. – sonrió.

-Claro, claro – dije aún con la boca tapada por su dedo el cual aparté dos segundos después – solo déjame ver!

Alice y Rosalie estaban igual de emocionadas que yo, así que al vernos a las tres ella suspiró, dijo algo como "Espero que te guste Bells", y abrió la puerta. Cuando vi de que se trataba, estuve a punto de infartarme. La habitación estaba llena de ropa nueva y accesorios de esos que les gusta a las chicas 'normales' pero eso no fue lo que llamó mi atención. Ahí donde solía estar mi 'mini biblioteca' (que había sido movida junto a mi cama, pues había suficiente espacio ahí) había un gran piano de cola, negro, marca Steinway, con una pequeña inscripción en letras doradas manuscritas en la tapa de las teclas, que rezaba 'You are my life now'.

-"You are my life now? – pregunté incrédula a Ness cuando salí de mi asombro, unos segundos después que Rose y Alli. Cuando ellas salieron de shock, corrieron hacia la ropa.

-Bueno – dijo Ness encogiéndose de hombros – ya sabes como son tus padres, igual que los míos, no tenían ni idea de que nos gusta… Así que me encargué de escogerla yo…

-Y de dónde sacaste esa?

-Es que era eso o 'La haine de tous nos coeurs s'en vole la haine qui brûle toute seule sans aucune chance de trouver un logement dans nos âmes' me pareció muy larga y no muy apropiada…

-Que significa?

-'El odio de todos nuestros corazones es robado de ellos, el odio que se quema solo sin una oportunidad de encontrar un lugar en nuestras almas'. Creo. Algo así me dijo el vendedor, y pensé que no le encontraba sentido para ti. Por eso escogí 'You are my life now'. No te gusta? – Ness pareció preocupada.

-Me encanta Ness, - dije sinceramente – solo quería saber el porqué.

-Oh que bien – suspiró aliviada. – Bueno, la segunda parte de tu sorpresa… Ellos dijeron que te gustaría… - dijo mientras señalaba con una cabezada el enorme armario lleno de ropa nueva. - Quiero que sepas, que yo no tuve nada que ver en esto - dijo alzando las manos al ver la cara que puse cuando lo vi.

-Les agradezco eso aunque prueba que no me conocen nada – dije riendo tristemente – pero en verdad el piano me encantó.

-Claro, fue idea mía – dijo ella y reímos. Alli y Rose seguían viendo la ropa y con un suspiro me uní a ellas. Fue mala idea, pero lo hice.

Me probaron casi todo (mis padres por lo menos habían acertado en mi talla), y ellas fueron felices tratándome como a una muñeca. Incluso Nessie se les unió, olvidaba que lamentablemente también era una maniática de las compras, y juntarla con Alice no fue una buena idea. Una vez que me probaron todo, me volví a poner el vestido y bajamos. Mis padres charlaban tranquilamente, y cuando me vieron aparecer, sonrieron.

-Y? – preguntó Esme – te gustaron los regalos?

-Me encantaron – respondí, por lo menos era mitad sincera – Gracias! – los abracé con fuerza y nos sentamos todas de nuevo.

-Quiero decirles, que le encantó el piano con todo y la inscripción, - bromeó Ness – y también quiero recordarles que fue mi idea…

-Si claro, Ness, no lo olvidaremos – dijo Carlisle sarcásticamente y todos reímos.

Estábamos hablando acerca de cómo nos iba en la escuela, cuando el timbre sonó. Las empleadas estaban en la cocina y yo quería tomar un poco de aire, así que me ofrecí a abrir.

-Enserio, papá, yo iré.

-Bien – replicó él, aún no muy convencido.

Reí ante la ocurrencia de que él pensara que yo no supiera ni siquiera como abrir una puerta mientras llegaba hasta el vestíbulo, pero cuando abrí la puerta, pensé que hubiera sido mejor que mandaran a alguien más a abrir.

-Y tu que coño haces aquí? – exploté.

____________________________________________________________________________________

Well… Se que solo fue un P.V, pero OMG! Me acabo de dar cuenta que ya me queda muy poco de lo que he escrito… Y si se me acaba que hago? Cuando rescate los archivos d mi PC les subiré caps más largo ;D I Promise ^^… Well; para saraglamourosa , le informo que Alli & Jazz comenzarán a salir al mismo tiempo que Rose y Emmett, y se gustan desde el principio ;) Solo q no les adelantaré muzho muahajajjaa… En finn; mañana subo mas q debo dormir zZz… xD; Well; espero Reviewss! Y q les haya gustado el cap d hoyy ;D… Descansen! See u later! ")