Pasó el rato y al final Gilbert despertó con algo de dolor de cabeza, pero le costó creer que tenía los ojos abiertos. Se encontraba en una habitación muy oscura, tanto que ni aunque sus ojos se acostumbrasen a la penumbra podía ver que había, parecía que la luz nunca había pasado por allí.
Empezó a oír un ruido y una tenue luz entró por una puerta que se abrió lentamente dejando ver la silueta de Roderich en mitad de ésta. Gilbert trató de moverse para ir hacia él, pero los grilletes que tenía en manos y pies, al igual que la argolla del cuello le impedían moverse. La situación le era muy familiar, pero no le gustaba estar en éste lugar.
Roderich cerró la puerta y tocó un interruptor que hizo que una pequeña bombilla que colgaba del techo se encendiese sin dar mucha luz, pero era suficiente para que ambos hombres se pudiesen ver. La habitación en la que se encontraban también resultó familiar a Gilbert; un cuarto con las paredes sin ventanas, al que difícilmente llegaba la luz y muy frío.
-Venganza… O vendetta, como se dice en italiano.-Empezó a decir Roderich en un calmado tono de voz.-Un plato que dicen que ha de servirse frío…
-Supongo que por eso la cena estaba fría kesesese.- Dijo Gilbert intentando picar al Austriaco.
-Creo que no estás en posición de hacerme enfadar, podría decidir castigarte.
-Eh… Era broma, era broma…-Su voz tembló.- Oye… Roderich, perdona por lo que te hice hace años, de verdad, lo siento…
-¿Te crees que un "lo siento" es suficiente para que te perdone?-Empezó a acercarse a Gilbert, que estaba sentado en el suelo, y se puso a su altura clavándole sus ojos color lirio.-Lo justo sería… Que sufrieses lo mismo que sufrí yo.-Una sonrisa se dibujó en los labios de Roderich.
-Qué… ¿¡Qué!? ¡Roderich, joder, entra en razón!-Unas lágrimas brotaron de los ojos de Gilbert.
-Tú no entraste en razón ninguna de las cientas de veces que te lo pedí.
Roderich se levantó y se apartó de Gilbert, que intentó levantarse del suelo, pero el austriaco se lo impidió propinándole un puñetazo en la mejilla, no muy fuerte, pero logró que un grito de dolor saliese de los labios del prusiano y que éste cayese al suelo, cosa que Roderich aprovechó para ponerse sobre Gilbert, colocarle una mano en la entrepierna y apretarle, a lo que el prusiano respondió con un ensordecedor grito de dolor y con unas lágrimas.
Unos golpes nunca le habían dolido tanto, el que la persona a la que amaba le estuviese maltratando era horrible, sólo podía llorar mientras Roderich le inmovilizaba en el suelo boca arriba y se comenzaba a bajar los pantalones. Gilbert se dio cuenta de que él estaba desnudo y dedujo que el austriaco debía de haberle despojado de sus ropas antes de encadenarle y tras esa breve deducción, notó cómo Roderich entraba violentamente en él.
Mientras el austriaco le violaba, Gilbert se limitó a gemir de dolor y a dejar que las lágrimas brotasen, no estaba disfrutando, se sentía como el perro al que su queridísimo amo golpeaba y reprendía para intentar que aprendiese. Abrió los ojos, que estaban cerrados hasta ahora porque el dolor no le había permitido que los abriese y vio a Roderich, que parecía que sí disfrutaba de la situación, o al menos eso parecía a través de su borrosa mirada. Siguieron un rato, hasta que el austriaco terminó dentro de Gilbert, que se había desmayado hacía unos minutos por haber experimentado lo que era no ser una persona.
Y... Ya sólo queda un capítulo para terminar la historia o.o
