holaaaa! jajja madre mia que de tiempo...y lo siento. Pero he estado muy liada, muchas mudanzas, sin conexion y otros problemas....pero a estoy aqui, y prometo actualizar mas a menudo! si no me olvido de la contraseña xD

se agradecen coments!


Qué Corroe a Gregory House?

3. Recuerdos

Casi…casi le pega…con el bastón…y con la diferencia de tamaño entre él y ella seguramente la habría matado…casi…por un maldito instante…había perdido el control…

Wilson miraba a House, con todo su peso sobre él, impidiéndole moverse. House no sabía que hacer, que pensar. No podía fijar la vista en un punto fijo. El corazón le funcionaba a mil por hora, pero la cabeza apenas era capaz de emitir algún impulso. No podía pensar con claridad y no lograba recordar por qué lo había hecho.
Wilson se echaba sobre él. Su pierna mala soportaba mucha presión y comenzó a dolerle a horrores. No podía hablar, pero tampoco hacía falta. Wilson, con voz decidida, asumió el mando.
- Cuddy. – la llamó, sin dejar de sujetar a House, volviéndose para mirar hacia donde ella lloraba, agarrada a Foreman. - ¿Estás bien?
Pero Cuddy no podía responder. Estaba al borde de un infarto, pero fue Chase, que también la sujetaba, quien le respondió.
- Tiene un ataque de ansiedad, pero no la ha tocado.
- Bien. – contestó Wilson. – Quiero que os marchéis todos a casa, y que no volváis hasta mañana, a la hora de comer.
- Pero Wilson, el paciente… - dijo Cameron, dando un paso al frente. Wilson no era su jefe y no tenía que obedecerle.
- ¡Me importa un bledo el paciente Cameron! – le gritó. – Largo. No quiero veros aquí hasta mañana.
Foreman asintió, y con ayuda de Chase, pusieron a Cuddy en pie, tambaleándose un poco.
- Vamos, yo me llevaré a Cuddy.

Salieron de la habitación. Wilson siguió sujetando a House. Cuando lo miró, House no era capaz de mirarle a la cara. Sabía lo que le esperaba, asi que cerró los ojos, esperándolo. Sintió el golpe, y como comenzaba a sangrarle el labio partido. Cuando abrió los ojos siguió mirando a la pared.
- Mírame. – dijo Wilson, con la voz temblando de rabia.
House siguió mirando a la pared, intentando respirar.
- Mírame maldito cabrón. – lo cogió de la cara y le obligó a mirarle a los ojos.
House lo miró, sorprendido. Wilson lo miraba de una forma que nunca lo había visto mirar a nadie más. Era odio.
- Me das asco.
House de repente rio.
- ¿Por qué, eh? ¿Por ser como soy?
- Por estropearlo todo, todo lo bueno que consigues te lo cargas. No te importa nadie que no seas tu.
- Menudo descubrimiento Jimmy, ¿te van a dar el Nobel por esto?
Y volvió a reir.
- No me hace gracia House.
Lo miró, extrañado.
- ¿Qué es lo que no te hace gracia?
- Esto
- Oye Jimmy, me estás aplastando, no puedo respirar.
- Casi le pegas a Lisa.
- No, eso no…
- Primero te cargas la relación, y ahora casi le pegas, ¿qué crees que haces House? He tardado mucho tiempo para que Lisa estuviese mejor, parecía que os reconciliabais, y tu la vuelves a cagar.
House lo miró, extrañado. No comprendía de que le estaba hablando.
"Lisa…yo…¿relación?"
- Wilson de que… ¿De que me estás hablando?
Wilson lo miró, frustrado por la insistencia de House de hacerse el tonto. Cerró el puño, queriendo pegarle otra vez. Pero cerró los ojos y respiró hondo, conteniéndose. Echó un poco más de peso sobre House como venganza, y lo soltó, marchándose a casa muy cabreado.

Escuchó como Wilson se marchaba, mientras miraba el techo. Estaba incrédulo, pensando, o intentándolo, sobre lo que acababa de pasar.

"he…he estado a punto de pegar a Lisa"contestó sarcástica su conciencia.

"No, que va."

"Pero no…no estaba en mi, algo me ha debido de pasar….Esto tiene que ser de la vicodina…"

"Ya, claro, busca excusas. La dejaste, la cagaste en la relación, y punto."

"¡No, espera! ¿Relación? ¿de que relación hablas? No estoy con ella desde Michigan…

Sentía la sangre en la boca, mientras mantenía la mano sobre su maltrecha pierna, que comenzaba a dolerle.

"Si, desde Michigan, claro…"

"Mierda, no me hables asi, ese es mi tono…"

"Soy tu conciencia, recuerdas?"

"¿Pero de que relación hablas?"

"Tu debes saberlo….solo tienes que despertar, House"

Extrañado, miró hacia los lados. Estaba solo, a oscuras, y tirado en el suelo en la habitación del paciente. Se puso de pie, y ya estaba frente a la puerta cuando escuchó una voz a su espalda.
- House… - la voz era grave, ronca y susurrante. – Gregory…House…
House se dio la vuelta, aún en shock. Era imposible. Se acercó poco a poco al enfermo, que no se movía. Había sido su imaginación.
Y abrió los ojos de repente, mientras la fría mano lo sujetaba con demasiada fuerza, haciéndole incluso daño.
El corazón de House se aceleró. Lo miraba a los ojos, grises…fríos…
- Eres tu… House.
- ¿Quién eres? – le preguntó.
- ¿No me recuerdas? Yo a ti si muchacho…
- No me llame asi.
- Tengo un mensaje para ti.
- ¿Qué? Déjese de coñas.
Pero el enfermo ya había vuelto a su antiguo estado. House, sorprendido, salió de allí y fue a su despacho.

Cada paso era un gran esfuerzo. La pierna le dolía demasiado, haciéndole temblar. Entró en el despacho, desierto. Chupó la sangre de su labio, cerró las cortinas y se quedó a oscuras. Se acercó a su cajón y cogió dos cosas: una caja y una botella de whisky. Los pocos pasos que apenas lo separaban de su cómodo sillón le parecieron kilómetros, sintiendo una dolorosa punzada cada vez que ponía el pie en el suelo.

Se tumbó con dificultad en su gran sillón, soltando un gruñido. Se tomó un par de vicodinas y abrió la botella de whisky. A mordiscos, consiguió arrancar el tapón y bebió un largo trago directamente de la botella. No quería volver a casa, se sentía demasiado solo allí sin ella.

Llevaba más de una hora dando tragos a la botella y maldiciéndose. Que imbécil era, casi le había pegado, y ella tenía razón. Se frotaba nervioso la pierna, cansado y odiándose por lo que había hecho, lo último que él haría sería pegarle a una mujer, eso era seguro.

Le dio un último trago a la botella de whisky y cogió la pequeña caja, abriéndola con dedos temblorosos. La pierna no dejaba de dolerle, y se había cansado de esperar a que la vicodina hiciese efecto. Con las manos aún temblando mientras se preparaba el chute de morfina, se puso la inyección directamente en la pierna. Un segundo después, sintió como una agradable sensación invadía todo su cuerpo…lo adormecía…el dolor de su pierna pasó a ser solo un pequeño ruido sordo que casi no le parecía de su propio cuerpo…sonrió, tranquilo…su mano dejó de moverse…su cerebro dejó de pensar… cerró los ojos…su respiración se volvió tranquila…y se quedó dormido, dejando caer la jeringuilla al suelo.

[Flash Back]

El despertador comenzó a sonar con fuerza. Lo paró y se dio la vuelta, intentando volver a dormirse. Pero 5 minutos después, el segundo despertador que su madre siempre colocaba debajo de su cama comenzó a sonar, quitándole el sueño. Se sentó en el borde de la cama y se frotó los ojos, cansado. Aún quedaban un par de horas para su gran momento. Se puso de pie y se acercó hasta la silla, donde su madre le había puesto la ropa limpia. Aquel tenía que ser su gran día, iba a triunfar.
Se puso el pantalón corto de color blanco y se miró en el espejo del armario.

Greg House era un chico de catorce años, más alto de lo normal para un chico de su edad, con el pelo moreno y siempre revuelto, y con unos grandes ojos azules. Se puso la camiseta y luego fue al baño para lavarse al cara, y después fue a desayunar. Luego arregló su bolsa de deporte. Antes de marcharse, miró un segundo su habitación, llena de cajas. Al día siguiente volvían a mudarse.

Fue al campo de fútbol montado en su monopatín. Le había dejado una nota a su madre diciéndole que volvería después de comer.

Greg House, 7, era lo que podía leerse en el dorsal de su camiseta. Era el capitán del equipo de fútbol de su instituto. Aquella mañana era la gran final, y su equipo había conseguido volver a una tras 10 años sin ganar nada, gracias, sobretodo, al esfuerzo de su nuevo central, él. Era descarado, demasiado listo y despierto para su edad, y, en combinación con su altura, provocaba la confusión de muchos, que creían que era más mayor. Le gustaba decir la verdad, aunque doliese, siendo considerado así el chulito de la clase, además de tener loquitas a algunas chicas del instituto. Excepto a una. Ana Johnson, la chica más lista de la clase, una buena amiga, y la hija de su entrenador.
Ella atenía los ojos verdes y el pelo castaño y rizado. Ella solo sentía por el una amistad, pero para él eso era algo más…
Llegó al campo de fútbol y fue a los vestuarios para terminar de vestirse.

Fue un partido difícil, pero consiguieron ganar 4-5, con 3 goles suyos. En los vestuarios todos saltaban, cantaban y reían. Le daban palmadas y lo felicitaban, pero él consiguió escaparse, ducharse y cambiarse.
Se puso unos vaqueros claros y una camiseta blanca, se calzó sus converses rojas y Salió corriendo a buscarla.

Allí estaba ella, junto a las gradas. Llevaba un pantalón blanco y una camiseta verde. Corrió con ella, sonriendo. A ella su sonrisa y su pelo revuelto le gustaban, aunque nunca se lo hubiese dicho. Aquel día Greg se había propuesto decirle lo que sentía.
- Hola Greg. – dijo, sonriéndole. – He visto el partido. El último gol fue genial.
- Gracias. Ya sabes, soy un as. – contestó, orgulloso.
- ¿Cuánto falta para que salgan los demás?
- No lo se, pero les queda para rato.
Se miraron en silencio. Los chicos del equipo querían comer con él, para despedirse.
- ¿Damos una vuelta para esperarlos?

Pasearon y hablaron. A ella le gustaba que House le contase cosas de los otros lugares en los que había vivido. Las demás solían llamarle raro, pero a ella no se lo parecía. Le parecía interesante.
Él la escuchaba reír con sus chistes y se sentía bien. Muchos chicos le daban de lado o le miraban raro porque no era de allí, y tampoco le interesaban las mismas cosas que al resto.

Legaron a un árbol con una gran sombra. Iba a aprovechar para decirle lo que sentía.
- ¿Quieres un helado? – preguntó ella.

Cerró la boca y asintió. No era capaz de decírselo. Ella se acercó a un quiosco. Un helado venía bien en una calorosa mañana de junio.

Dos coches conducían por carriles contrarios de la misma carretera, se acercaban hacia allí. Uno era azul y el otro verde.

El conductor del coche azul había estado toda la noche trabajando y estaba muerto de sueño. Las fuerzas le flaqueaban y se le cerraban los ojos…

En el coche verde, un hombre de ojos grises y fríos conducía borracho. No veía bien, todo era doble, así que decidió que lo mejor era dormir un poquito…

Greg presenció el accidente impotente. Los dos coches chocaron. El verde terminó estrellándose con el quiosco…

El azul chocó contra un camión lleno de bombonas de butano y explotó.

Y después solo recordaba oscuridad.

Comenzó a abrir los ojos. Todo estaba borroso. Oía voces apresuradas, pronunciando nombres incomprensibles a su alrededor, mientras se movían rápidamente, y hacían con su cuerpo lo que querían. Intentó levantarse, pero una mano fuerte lo volvió a tumbar. Sentía la cabeza mojada, y volvió a quedarse inconsciente…

Abrió los ojos. Junto a él vio a su madre.
- Mamá… - susurró.
- Greg, hijo… - le abrazó. – Voy a buscar al doctor y a tu padre, vuelvo ahora.
¿Médico? Entonces se dio cuenta de que llevaba una escayola en el brazo derecho, y que llevaba una venda en la cabeza…"

[Fin Flash Back]

House se despertó respirando entrecortadamente. El dolor de su pierna había vuelto. No sabía cuanto tiempo llevaba dormido, pero se dio cuenta de lo que había pasado. Volvió a recordar aquel día. Intentó olvidarlo todos esos años, y de repente, volvía como si fuera ayer…

Todo estaba a oscuras, y no veía nada. Se frotó nervioso la pierna y se tomó una vicodina, deseando que pasase.

- ¿Por qué lo hiciste? – preguntó una voz desde su mesa, en la oscuridad.

(Tu Bi Continui, que en Vikingo Significa…Continuara)