El cuadro aun no había cerrado del todo por lo que el pudo entrar sin decir la contraseña.
Subió las escaleras y entro a la única habitación abierta…allí estaba ella. Sentada en la cama, viendo fijamente en la ventana el atardecer.
-Esta difícil la misión que nos mandaron, no?- fue lo único que se le ocurrió decir, pero en cuanto las palabras salieron de su boca se maldijo mentalmente.
-Eres un idiota- fue la sabia respuesta de Hermione- Eres un idiota… y te odio! Te odio muchísimo! Te odio tanto… te odio como no tienes un idea!
Auch, eso le dolió muchísimo a Harry… pero la castaña aun tenía algo que decir.
-Te odio y odio a Dumbledore por meterme en esto!- se levanto de la cama, encarándolo. Sus ojos estaban rojos de furia- Eres un idiota y te odio… y aun así estoy aquí… me case contigo, me case con un idiota al que odio!- Harry apretó los puños, oyendo todo lo que la chica ante el decía- Y no solo eso… ahora también tengo que acostarme contigo para darte un heredero… un maldito heredero! Por que si no lo hago todo el mundo mágico sucumbirá y es probable que el mundo muggle también! Debo entregarle mi virginidad a un idiota! Y no a cualquier idiota, si no a un idiota que odio!- Hermione dio tres zancadas hasta quedar frente a el- Te odio Harry James Potter!
Harry cerro los ojos, esperando sentir la palma de la castaña impactada contra su mejilla, peor no fue así… lo que sintió fueron los dulces y suaves labios de la castaña contra los suyos y sus delgados brazos alrededor de su cuello.
El moreno abrió los ojos sorprendido, pero inmediatamente los volvió a cerrar, respondiendo el beso, disfrutando de los labios de su amiga, saboreando su esencia a vainilla.
Las manos de Hermione abandonaron su cuello y bajaron a sus hombros, para quitarle la chaqueta al chico, quien no opuso resistencia. Harry aferro sus manos a la cintura de Hermione, tocando un poco de su suave piel, mientras ella extraía la camisa del pantalón y la desabrochaba desesperadamente.
-N-no- tartamudeo, al sentir lo que ella hacia.
-Shhh- le dijo la chica, mientras se alejaba apenas lo necesario y se quitaba la blusa con brusquedad.- Cállate.
-Pero…
-Te dije que te calles.- lo volvió a besar.
La tela del sostén de la castaña se pego a su torso y el la apretó contra ella. No pensó demasiado en lo que hacia, no pensó en detenerla cuando ella le desabrocho el pantalón; no pensó en detenerse cuando el le desabrocho el pantalón; no pensó en detenerse cuando atrapo entre sus dedos el broche del sostén y lo desabrocho; y mucho menos pensó en detenerse cuando vio el cuerpo de su amiga semi-desnuda frente a el.
Se embeleso con los preciosos pechos de la castaña, redondos y firmes, incitándolo a probarlos, a lamerlos… a morderlos mientras le hacia el amor. Bajo sus labios de la boca al cuello de la muchacha y lo beso lenta y suavemente; escucho un suave gemido salir de los labios de su esposa y no pudo evitar sonreír.
Hermione dio un paso asía atrás y el chico la siguió, sin dejar de esparcir pequeños besos sobre la suave piel de su cuello. Juntos caminaron hasta que las rodillas de Hermione chocaron contra el borde de su cama, cayendo los dos; inmediatamente Harry sostuvo su propio peso con las manos para no aplastarla, sin dejar en ningún momento de besar su cuello.
Dando suaves besos bajo del cuello hasta uno de sus pechos, topándose a su paso con una fina cadenita de la que colgaba un hermoso dije en forma de H con una esmeralda en una esquina, la misma que el le había regalado la navidad antes de la ultima batalla; se sorprendió un poco al ver que aun la usaba pues asía solo 10 minutos que ella le gritaba lo mucho que lo odiaba, y después de todo si odias a alguien no usas algo que esa persona te regalo. Continúo su camino hasta atrapar el pezón derecho, mordiéndolo un poco y succionando. Hermione arqueo la espalda al sentir los labios húmedos de su esposo sobre ella.
Los rayos de sol le daban de lleno en la cara, y el tubo que despertar y ponerse los anteojos para poder ver algo más aya de su nariz. Una vez que los tuvo puestos se dejo caer nuevamente en la cama, suspirando. De golpe recordó todo lo sucedido la noche anterior, las carisias, los besos, los gemidos, y el llegar al clímax los dos al mismo tiempo. Sonriendo un poco estiro el brazo para rodear la cintura de su ahora esposa, pero lo único que encontró fue el vacío. Extrañado, se levanto y salio de la cama, buscando con la mirada alrededor de la habitación, no había rastro de la chica por ningún lado. Tomo sus pantalones de la pijama del suelo y se los puso rápidamente; bajo las escaleras sin importarle que estaba en la torre que la castaña compartía con Draco…En la sala común estaba ella, arreglando unos libros del estante, ya vestida con su uniforme del colegio, su cabello caía en cascada sobre su espalda y se agitaba con la pequeña brisa que entraba por la ventana.
-Hermione…-susurro con la voz entrecortada.
La chica la volteo a ver, sin rastro de odio…pero tampoco de alegría, más bien estaba fría.
-Ya despertaste, será mejor que te des un baño y te cambies, para bajar a desayunar- tomo los libros y camino a la salida del retrato- Es tarde.
Y salio…pero volvió a entrar rápidamente.
-Que pasa?-pregunto extrañado.
-He olvidado algo- dejo los libros en la mesa, se desabrocho un botón de la blusa, recogió su cabello hacia un lado y desabrocho la fina cadena, la sostuvo con una mano mientras se quitaba el anillo de bodas con la otra y lo introducía en la cadenita, para después volvérsela a poner en el cuello y agregar su cabello- Deberías hacer lo mismo con la tuya o los demás comenzaran a sospechar.
Dirigió su mirada a su mano izquierda, contemplando el anillo contra el reflejo de la luz, mientras la oía salir de la torre.
-Gracias a Merlín no dormí aquí anoche- exclamo la voz de Draco Malfoy desde la escalera- Solo he venido a darme un baño y cambiarme de ropa. Como pasaron su primera noche de casados?- pregunto riendo.
-Cierra la boca Malfoy- le pidió, enfurruñado.
-Tan mal estuvo?- pregunto, arreglando su mochila en la mesa.
-No… ese es el problema- suspiro- Me encanto… el…el sexo fue increíble, y ahora no se que pasa con ella.… No me habla.
Draco trago saliva pesadamente y fingió que se le hacia tarde.
-Ya la conoces… tiene mucho que estudiar.- y salio de la torre.
Suspiro, sabiendo a casi al cien por ciento que su amigo algo le estaba ocultando.
Al entrar al Gran comedor, casi una semana después de su boda con Hermione, lo primero que vio fue a Ginny, Luna y Hermione sentadas en una esquina de la mesa, con las cabezas muy juntas, hablando en susurros. Sintiéndose extrañamente observado se sentó a lado de Ron, quien ya devoraba su cena. En ese momento vio a Hermione levantarse, paso justo detrás de el y susurro un "sígueme" que el con dificultad pudo oír, para después verla caminar hasta la salida.
Recargada contra la pared estaba ella esperándolo, mientras jugaba un poco con el anillo en su cadena que colgaba del cuello. Camino hasta ella y se coloco de frente para encararla.
-Que pasa?
-McGonagall me mando a hacer unos estudios ayer para saber si ya estaba embarazada… los resultados llegaron hoy- dijo la chica sin verlo de frente.
-Y?- le pregunto el, nervioso de pronto, esperando la respuesta.
-Pues, nada… No lo estoy- le dijo, viéndolo a la cara y encogiéndose de hombros.
-Oh… -fue todo lo que dijo, pues no sabia como reaccionar.
Después de unos minutos de silencio, la chica dio media vuelta y camino hasta la Torre de premios anuales, que ya no compartía con Draco, sino que Harry ocupaba la habitación del rubio, mientras el se había instalado en la torre de Gryffindor. Para todo el colegio ellos seguían sin hablarse y realmente así era, nadie sabio del matrimonio más que los que lo presenciaron.
Después de media hora de caminar por los pasillos, sin querer volver al comedor para cenar, subió cansadamente hasta la torre, dijo la contraseña y se encamino a su ahora cuarto, pero al pasar al lado de la habitación de la castaña oyó pasos acelerados y algunas maldiciones.
-Todo bien?- pregunto, sin atreverse a abrir la puerta.
-Déjame en paz!!-le grito ella.
-Demonios! Yo solo trate de ser amable contigo!- se enfurruño el moreno.
Oyó un fuerte suspiro y después pasos acercarse a la puerta, la que se abrió de un tiron para dejar ver a una Hermione ya con el camisón de la pijama puesta y quien sostenía un pergamino en la mano derecha.
-McGonagall y Lupin nos piden…no, mas bien nos exigen que apresuremos las cosas para poder concebir un hijo… Creo que hay una igual en tu cuarto.
-Hablare con Remus- dijo el, mientras daba media vuelta para entrar en su habitación, pero Hermione lo jalo del brazo y cuando se quiso dar cuenta ya se estaban besando con pasión pegados a la pared de la habitación.
El camisón de ella quedo en el suelo en cuestión de minutos, al igual que la ropa de el. Ahora los dos se encontraban completamente desnudos en la cama, el dentro de ella, mientras sus caderas se movían a un mismo compás y sus gemidos resonaban en toda la habitación. Al final los dos llegaron al orgasmo al mismo tiempo y se dejaron caer uno alado de otro en brazos de Morfeo…
Y como la vez anterior, cuando Harry despertó Hermione ya no estaba… Y por segunda vez se sintió herido.
Lejos estaba de imaginar que apartar de ese día sus noches cambiarían para siempre.
No hablaron en el día, como siempre, pero cuando el entro de nuevo a la torre en la noche ella ya estaba esperándolo con un camisón celeste puesto, leyendo sentada en el sofá frente a la chimenea.
-Buenas noches- dijo el, tratando de ser cortes.
Y la respuesta de ella fue jalarlo del brazo para terminar haciendo el amor en el sofá.
Aparir de ese día sus vidas transcurrían así, sin hablarse de día, pero haciendo el amor por la noche, todos y cada uno de los días… y al despertar ella nunca estaba, sin importar si lo habían hecho en la sala, en el cuarto de ella o en el de el.
Bueno, una noche no fue así…
Era el primer aniversario luctuoso de sus padres y ella estaba destrozada después de ir al cementerio, un mes después de su boda con Harry. Insistió en ir sola al cementerio pero tanto Draco como Ginny la acompañaron. Al verla volver Harry pensó que querría estar sola esa noche, pero en cuanto lo tuvo enfrente la chica comenzó a besarlo y a quitarle la ropa.
-No-dijo el, con voz firma, deteniendo las manos de la castaña- Así no.
-Por que no?- pregunto ella, mirándolo incrédula.
-Esta noche vallamos con calma- le pidió y la beso tiernamente en los labios- Sin prisas… sin obligaciones… solo tu y yo.
Le acaricio la mejilla lentamente y la beso con cuidado, lentamente se despojaron de sus ropas mientras subían a la habitación de ella.
Esa vez no fue solo sexo como habían querido creer y como les habían dicho a sus amigos antes; esa noche hicieron el amor en todo el sentido de la palabra. Y después de llegar juntos al clímax y recostarse uno alado del otro, Harry la abrazo y no la soltó en toda la noche. Despertaron entrelazados aun.
Un mes después…justamente un mes después, Hermione tenía entre sus manos una prueba de embarazo mágica marcando positivo. Era oficial, estaba embarazada.
