Disclaimer: Los personajes que salen en este escrito, son propiedad de la Sra. Rowling. (ni por asomo me estoy comparando con ella, que quede claro)

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Epilogo alternativo:

-Harry, lo siento tanto-susurro la mujer- Ya no hay nada que hacer. Se ha ido.

Se ha ido…

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4 años más tarde.

-Papi! Papi!-llamaba una pequeña niña de cabello castaño y unos hermosos ojos verdes, sentada sobre uno de los columpios tratando de mecerse…sin éxito alguno, pues sus cortas piernecitas no llegaban al suelo.

-Que pasa, Liah?-pregunto su padre, acercándose a ella.

-No lego-se quejo, haciendo un pucherito y cruzándose de brazos.

Harry rio suavemente al verla así…era igual a ella. Se acerco a ella y la comenzó a mecerse lentamente.

-Sujétate, nena-la pequeña obedeció y comenzó a reír. De pronto se solto y salto del juego. Harry la vio caer perfectamente, y parase sin ningún problema.

-Eres muy traviesa, sabias?-se inclino hacia ella y le dio un beso en la frente.

-Te quelo, papi-susurro la pequeña castaña, refugiándose en los brazos de su amoroso padre para después salir corriendo de regreso a la casa.

Harry rio, negando con la cabeza, mientras la seguía.

-Papi, idemos a ved a mami?-le pregunto con inocencia la niña, mientras tomaba a su muñeca del sofá.

-Asi es, mi amor. Y será mejor que nos vayamos ya por que puede llover-le indico, mientras ayudaba a la pequeña a ponerse su abrigo.

Ambos salieron de la casa y subieron al auto de Harry. De inmediato la tonada de una canción infantil inundo el ambiente y la pequeña rio.

Con la capacidad que sus cuatro años le permitían se puso a cantar lo que duro el viaje, mientras su padre sonreía.

A Harry le encantaba su hija…era pequeña, pero muy lista. Era su mini-Hermione, como le decían algunos. Tenía unos hermosos ojos idénticos a los de su padre y que en vida hubiera poseído su abuela paterna.

Liah era una niña feliz, lo veía en su mirada. El y sus amigos se habían encargado de eso.

Harry era el jefe de Aurores del ministerio, el mas joven que hubiera habido según palabras del propio Ministro, y aunque era muy dedicado en su trabajo, todos sabían que en punto de las dos de la tarde el salía de su oficina para ya no volver y que nadie podía contactarlo en su casa, a menos que fuera de vida o muerte… "Única y exclusivamente si la vida de alguien requiere de mi presencia" les había advertido el.

Estaciono el auto y desato el cinturón de seguridad de su pequeña hija, quien al instante abrió la puerta y salió disparada hacia la entrada. Harry rio y la siguió.

-Buenos días, señor Potter-le sonrió la encargada del lugar-Su hija ya esta adentro.

-Gracias, Samantha-le dijo y siguió hasta entrar a un gran jardín, donde su hija lo esperaba.

-Hola, mami. –La oyó decir- Papi me tajo antes de comed-rio, como si contara un secreto.

-No me pongas en mal frente a tu madre-le dijo, riendo-Hola, cariño. Te echamos de menos-susurro mientras depositaba una rosa blanca frente a la lapida de mármol.-Bebe, por que no vas a jugar con Samantha un rato, necesito conversar con mama.

-Ok, papi.

La vio alejarse dando pequeños saltitos hasta llegar a la mujer quien sonrió en su dirección. Harry volvió su atención a la lapida y se sentó frente a ella. Trazo con sus dedos la fría inscripción, murmurándola en voz baja.

-"Hermione Potter. Amada hija, amiga, esposa…y madre por muy poco tiempo. Un ángel en nuestras vidas"- sonrió al ver mas abajo la inscripción que el mismo había hecho con su varita el día del funeral…recordaba ese día a la perfección.

El cielo había estado muy nublado y amenazaba con llover.

Durante toda la ceremonia había mantenido en brazos a la pequeña Liah Potter, de tan solo tres días de nacida. La familia Weasley, Draco Malfoy y Remus estaban a su lado, asi como también algunos compañeros de Hogwarts, quienes no podían creer la muerte de la joven castaña, y menos aun el que ella y Harry se hubieran casado y tenido una hija.

El mundo mágico no había tardado mucho en enterarse por medio de El Profeta de lo acontecido en el colegio de magia días antes. Muchas personas se habían acercado a darles sus condolencias y a ofrecer su apoyo, algunos de buen corazón, otros solo intentando obtener información de todo lo ocurrido.

Cuando el sacerdote termino de decir sus oraciones por el alma de la joven que ese día enterraban Harry deposito a su hija en brazos de Molly e hizo que de la punta se su varita emanara una luz dorada, que al posarse sobre la pulida lapida iba dejando una inscripción a su paso.

"Un millón de palabras no podrán traerte de nuevo a mi lado; lo se, por que las he dicho. Tampoco podrán hacerlo un millón de lagrimas; lo se, por que las he llorado."

La mayoría de los presentes lanzo un sollozo ante las palabras grabadas, pero el solo se limito a volver a tomar en brazos a su bebe y ver como el cuerpo de la única mujer que amaría era sepultado.

-Cuanta falta nos haces, cariño-susurro Harry, saliendo de sus recuerdos.-Liah cada vez esta mas grande y te necesita mas. Yo trato de que sea feliz, pero se que le haces falta…a todos nos faltas.-se paso una mano por el cabello- Draco y Ginny siguen preparando todo para su boda, el próximo mes…eso, si el avanzado embarazo de Luna se los permite. El medimago cree que los gemelos no tardan mucho en nacer, Ron esta vuelto loco.

Oyó la risa de su hija y volteo para verla corriendo, mientras jugaba con Samantha.

-Sabes? Hace poco Liah me pregunto como nos habíamos conocido…Se estuvo riendo toda la tarde cuando le confesé que fue gracias a un sapo. Ella piensa que fue la cosa "menos cursi" de la historia, puedes creerlo? No cabe duda de que nuestra hija se parece cada vez más a ti.-solto una carcajada y luego suspiro-Sigue siendo difícil hacer esto sin ti, pero trato…y se que solo sigo vivo por nuestra bebe, por que si no estuviera ella aquí hace mucho que te hubiera ido a alcanzar; pero se que ella me necesita y que tu no me perdonarías que la dejara sola…y yo tampoco quiero hacerlo, por que ella es la razón de mi vivir.- se volvió a pasar la mano por el cabello-Hace poco fui a Hogwarts para ver a Remus después de una noche de Luna llena, no lo vi tan mal como otras veces. Pero mientras estaba allí no pude evitar recordar el tiempo que estuvimos juntos. McGonagall mando a cerrar la torre que habíamos ocupado nosotros durante nuestro matrimonio, ahora es zona prohibida para los estudiantes… Hermione, por que te tuviste que ir?-sin poder evitarlo una lagrima escapo de sus orbes verdes.

-Papi, pol que llodas?-escucho la voz de su pequeña y le sonrió al verla a su lado-No me guta vete tiste.

-No estoy triste, mi amor-le aseguro, sin borrar la sonrisa de sus labios- Es solo que me entro una basurita en el ojo.

-Ay, papi, dindete-le pidió ella, cruzándose de brazos.-sabes que edes un mal mentidoso.

-Asi? Pues tu eres una señorita muy traviesa-le dijo y empezó a hacerle cosquillas, mientras la pequeña se retorcía debajo de sus manos. Un trueno se escucho y el dejo su juego- Amor, despídete de mamá. Hay que ir a casa.

-Ok-se acerco a la lapida y deposito un pequeño beso-Adiós mami, te quiedo.

-Adiós, Hermione…hasta la próxima semana mi amor.

De la mano, padre e hija se alejaron hasta subir a su auto y manejar a casa…mientras, en el cielo, una bella castaña observaba a sus dos amores y sonreí.

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OK, este es el final alternativo que había prometido.

Se que me tarde, pero es que tuve ciertos problemas familiares.

Que les pareció? Cual les gusto mas? A mi, en lo personal, me gusto mas este; creo que es mas tierno.

Por favor, me regalan un último Review? *carita de perrito, tipo gato con botas*

Adiós y gracias.