Hey!! aqui otro capitulo de este fic. Esta dividido en dos partes, porque era bastante largo y un poco lioso 8P. Se admiten reviews!!
Reunion de Antiguos Alumnos
3. Dudas, Consejos y Decisiones I
Flash Back
El ruido estridente del despertador le había despertado de golpe cuando por fin había conseguido dormirse, apenas un par de horas, pero que deberían de ser suficientes para que, como poco, aguantara las primeras horas, hasta que tuviese un rato libre. Entonces buscaría cualquier rincón de esos que el solía usar para echar una cabezadita. Salvo que eso no sería posible. El día antes habían vuelto a castigarlo, y, tras mandarlo al despacho del director, había conseguido que no lo expulsaran, pero a cambio tendría que pasarse un mes ayudando al profesor Lang en sus horas libres. Siempre lo ayudaba, sino fuera por él, seguramente haría tiempo que habría vuelto a casa. Se quedó sentado en la cama un momento, frotándose la cara, intentando despejarse un poco más.
Se acercó a la silla del escritorio, y cogió los viejos vaqueros. Se metió en el cuarto de baño, y encendió la ducha mientras se desnudaba para que el agua se pusiera caliente. Buscó la toalla y dejó unos boxers negros y los vaqueros sobre el lavabo. Se metió en la ducha y dejó que el agua caliente le mojase. Estaba muy caliente, demasiado, tanto que le hacía daño, y en apenas un minuto se había empezado a poner colorado. Aun asi no la puso más fria. Aquello le gustaba, le relajaba y le ayudaba a despejarse. Cerró los ojos y apoyó la frente en la pared. Respiró hondo y se concentró en sentir cada gota de agua que le caia por la espalda…se distraía…su mente volaba…una figura se perfilaba frente a el…oía algo a su alrededor…no parecían voces…era silencio…era lluvia…aquella figura se hacía cada vez más y más clara… "Y ahora donde diablos tendré yo una camisa limpia" echó un vistazo general a la habitación y descubrió un jersey de punto rojo que colgaba de la puerta. "Premio".
Bostezando se acercó hasta la puerta y se puso el jersey. Encontró los tenis debajo de la mesa del sofá. Miró el reloj. Las 8:10. Tenia tiempo de llegar a la universidad. Cogió los libros que había en el suelo, los metió en la mochila, se puso la chupa, cogió el monopatín, agarró el casco y salió de casa.
El frio viento de invierno le golpeó directamente en la cara, y en un segundo estaba totalmente helado. Se acercó de prisa a la moto, se puso el casco y arrancó rumbo a la universidad.
Una cara.
Pelo rizado, moreno
Dos ojos.
Una sonrisa.
Azul grisaceo.
Ella.
Abrió poco a poco los ojos, y se descubrió a si mismo frotándose la mejilla en el lado en el que justamente ella le había besado la noche anterior. Lo hacía de forma lenta, suave, intentando sentirla de nuevo. Pensaba en ella cada día, muchas veces. Cada vez que cerraba los ojos ella estaba ahí, acudía a sus pensamientos sin siquiera pedírselo. Algo nuevo en él. No sabía que era, pero desde luego nunca había sentido algo asi.
Salió de la ducha y se puso los vaqueros. Salio del baño y se rascó la barriga
La gente hablaba animada por los pasillos, comentando lo que tenían pensado hacer el fin de semana, las notas de sus exámenes y trabajos y cual era su nuevo ligue del mes.
Pasaba entre ellos con su monopatín, algo distraído, con la mochila colgada al hombro y las manos en los bolsillos, bostezando de vez en cuando. A su paso, las chicas lanzaban suspiros y le decían tonterías, a las que él hacía caso omiso, y los chicos, algunos (sobre todo los de primero y segundo) lo saludaban tímidamente, y otros lo saludaban a voces, sobre todo los de su curso y el equipo de lacross, saludos a los que él respondía desganado, distraído.
Lisa caminaba por los pasillos hablando con su amiga Sam.
- Lisa, llevas una semana que no te reconozco, estás rara. ¿Seguro que no te pasa nada?
- ¿Qué dices? – preguntó distraida Lisa.
- ¿Lo ves? ¡Ya ni siquiera me escuchas! A ti te pasa algo. Te quedas pensando en las musarañas, y te brillan los ojos de una forma especial.
- Eso es de la alergia.
- Claro…seria perfecto, a no ser porque estamos en invierno y tu no tienes alergia.
Lisa miró un momento a su amiga Sam. Se conocían desde 6 de primaria y sabia que podía confiar en ella.
- Vale…te lo cuento, pero si no se lo dices a nadie.
- Te lo juro por ¡Snoopy!
- Bueno, ya, déjate de tonterías. Veras, es que hace una semana yo…
No pudo acabar la frase.
De repente se vio en el suelo. El monopatín rodó hasta chocar con la pared. No podía respirar, y la cabeza le dolía a horrores. Intentó levantarse, pero ni tan siquiera podía moverse. Levantó la cabeza. Al parecer algún imbécil había tirado algún peso muerto por las escaleras y le había caído a él.
Intentó quitárselo de encima, pero, de repente, sintió unas manos que le palpaban la espalda, el costado, los brazos, los hombros, la cara, intentando encontrar algun punto de apoyo.
Se fijó mejor en lo que tenía encima. Pelo largo, moreno, rizado. Las manos que lo palpaban parecían algo temblorosas, nerviosas. Una chica.
Comenzó a ponerse nervioso. Aquella chica le estaba sobeteando todo lo que le daba la gana y él se estaba dejando hacer.
Decidió poner fin a aquello.
- Eh, eh, oye, tranquila eh. No hace falta que te emociones tanto. – le dijo a la aturdida chica, separándola un poco de él.
Sus miradas se cruzaron.
Azul grisaceo…azul profundo
Sorpresa en ambos.
Ella le miró con la boca abierta, mientras levantaba un dedo acusador hacia el. Intentaba hablar pero no conseguía articular palabra alguna.
Él, al reconocerla, abrió un poco la boca para decirle cualquier barbaridad, pero no podía hablar. Buscó rápidamente una salida, pero ella aún estaba sobre sus piernas y no podía escapar.
- ¡Tú! – gritó ella, haciendo que todos los que estaban por los pasillos los mirasen.
- Si, soy yo. O…o al menos lo era esta mañana cuando me levanté de la cama. – la apartó rápidamente y se puso de pie, cogiendo su monopatín. Se volvió hacia ella. – la próxima vez ten más cuidado. A lo mejor no estoy para hacer de colchoneta.
Dicho esto puso el monopatín en el suelo y se fue por el pasillo hasta desaparecer de su vista.
Lisa permaneció un rato más en el suelo, observando como se alejaba Greg en su monopatín, dejándola con la palabra en la boca.
Habían pasado tres horas. Lisa dejaba los libros en la taquilla y cogía los libros de su siguiente clase. Aún tenía quince minutos para que terminara el descanso, asi que decidió irse a clase para poder coger un buen sitio. Además podría preguntarle las dudas sobre lo que estaban dando aquel trimestre
- Lisa, pasa. No esperaba que vinieses tan pronto.
- Hola profesor Lang. – entró en la clase, dejó sus libros en una de las mesas y se acercó hasta el profesor. – Verá, es que quería preguntarle una cosa sobre…
- ¡Profesor Lang, ya he terminado de ordenar todo esto! – gritó una voz desde el pequeño despacho que había en la habitación de al lado, que comunicaba con la clase. – Pero estos papeles no se donde dejarlos.
De la puerta salió un joven con un montón enorme de papeles.
- ¡Otra vez tu!
Del susto dejó caer todos los papeles al suelo.
- ¡oh Dios! ¡Joder! ¡¿no podrías dejar de chillar al verme?!
- ¡Basta! – gritó el profesor - Dejad de chillar. Los dos. Gregory, tu recoge los papeles. Y tu Lisa lo vas a ayudar.
Lisa refunfuño pero acabó arrodillándose junto a Greg para recoger los papeles.
- Cuando acabéis quiero que los dejéis en ese fichero de la esquina. Voy a irme un momento, asi que cuando vuelva no quiero ver aquí una carnicería. Y va sobre todo por ti Gregory ¿Entendido?
Un momento después llevaban los papeles al fichero. Greg dejó el montón en el suelo.
- Vale, ahora te vas a poner ahí de rodillas y me vas a dar los papeles para que yo los guarde. Y nada de emocionarse como esta mañana ¿vale?
- Ja-ja. No te lo tengas tan creído chaval.
Lisa le pasaba los papeles y Greg los guardaba, en silencio. Hasta que a ella se le ocurrió hablar.
- Y ahora que nos hemos vuelto a ver, ¿no te parece justo que me digas algo mas sobre ti?
Greg suspiró resignado. La miró a los ojos.
- Me llamo Gregory House, Greg para todos. Naci en Nueva Yersey, estoy en el ultimo curso, nunca he suspendido un examen, me castigan cada dos por tres, soy el capitan del equipo de lacross y, por cierto, el jugador mas joven de la historia de esta universidad, me gusta la musica y los rolling stones y hoy llevo unos boxers negros. ¿Algo mas?
Lisa lo miró boquiabierta por su respuesta.
- No.
- Vale. ¿Y si ahora eres tu la que me dice algo?
- Pues…me llamo Lisa Cuddy, estoy en el primer curso y tampoco he suspendido nunca un examen.
- Chachi. Entonces, como ya nos conocemos, ¿quieres dejar de hacerme preguntas?
- ¿Y por qué no me dijiste en el bar que estudiabas también aquí?
Greg se quedó parado, pensando la respuesta. No la miraba. Guardó el expediente que tenía en las manos y cerró el cajón lentamente. Respiró hondo y volvió a mirarla.
- Porque no me gusta que la gente se meta en mi vida.
- Pero…
- ¡Pero nada! Y por cierto, ¿qué parte de no hacer mas preguntas no entiendes? – Señaló los tres expedientes que quedaban. – Anda, guarda tu esos que quedan.
Se apartó del fichero y dejó que ella los guardara. Greg bostezó de nuevo. Se volvió hacia ella y la observó. La melena le caía sobre los hombros, mientras buscaba el lugar donde dejar los expedientes. Siguió mirándola, analizando cada centímetro de su espalda, su forma, su figura, su cintura, su…
Su culo.
"Perfecto" fue lo primero que acudió a su mente. Adoraba sus, aunque pocas, curvas. Al contrario de lo que creían todos, él prefería una chica, no como el muñeco del michelín, pero tampoco como un palillo de dientes. Le gustaban con "algo a lo que agarrarse". No podía dejar de mirarla y sentirse cada vez más atraído hacia ella."Mierda, ¿Cómo lo sabe?" - ¿Y a ti te gusta que te llamen Gregory?
- Lo odio.
- Vale, entonces te llamare Gregory…ficacion.
- Jajajajajaj….¿que?
- Gregorificacion House…mira, si hasta queda bien.
- Como se te ocurra llamarme asi te…
- ¿me qué? Hagamos un trato. Tu no me llamas Bragas de Hierro y yo no te llamo Gregorificacion. – le tendió la mano. - ¿trato hecho?
- Eres mala. Pero trato hecho Cuddles. – le estrechó la mano.
El timbre resonó en el pasillo de forma estridente, rompiendo la magia del momento. Se lo estaban pasando bien.
- Bueno, ahora me tengo que ir. No tengo ganas de que el profesor Bacterio me de la bronca por llegar tarde.
Recogió su mochila de la mesa y se dirigió hasta la puerta cuando, de repente, se quedó parado y se volvió corriendo hacia ella.
Lisa guardaba el último expediente y, mientras cerraba el cajón, sintió algo en su espalda. Una respiración en su cuello, dos ojos sin dejar de observarla.
Se dio la vuelta y se encontró de frente a Greg, apenas separados por unos centímetros. Sentía la respiración tranquila de él en su cara. La miraba fijamente a los ojos. Sentía como si pudiera verla por dentro, atravesarla con su mirada. Quiso dejar de mirarle, de romper el contacto y escapar de la cercanía de sus cuerpos, pero no podía moverse. Se estaba poniendo muy nerviosa.
- ¿Qué…que estás haciendo?
- Nada. Solo mirarte. ¿Te molesta?
- No pero….¿no crees que estamos un poco apretados aquí? – le puso las manos en el pecho, intentando apartarlo un poco.
- Estás nerviosa.
- No
- Si
- No
- No
- Si
- ¡jajajajaa!
- ¡Mierda! ¡Me estas liando Greg!
- Es mi especialidad pequeña Cuddles.
- ¿Cómo me has llamado?
- Cuddles. Aunque si lo prefieres puedo llamarte…Bragas de Hierro ¿te gusta mas?
- ¿bragas de hierro? ¿y eso a que viene?
- Te apuesto lo que quieras a que no te has liado todavía con nadie.
- Esteeeeeeeeem –
- Por cierto, de nada por lo del otro día.
Y le dio un beso en la mejilla.
Le guiñó un ojo.
- Ya nos veremos Cuddles.
Habían pasado 20 minutos y estaban en plena explicación sobre los efectos de una infección mal diagnosticada en el corazón. Pero Lisa no escuchaba. Se dedicaba a mirar por los cristales que daban al pasillo, frotándose la mejilla.
Algo se movía en la ventana. Hacía gestos raros, saltaba...parecía que quisiera llamarle la atención.
Era Greg.
Abrió la boca para gritarle y al momento comenzó a hacer gestos para que se callara.
Vio como comenzaba a empañar de vaho el cristal y escribía algo en él. Cuando acabó podia leerse en el cristal:
?ogal etramot a rinev sereiuq, asiL
Lisa no entendía nada. Se hablaban por señas:
"¿Qué es eso?
¿No lo entiendes?
No
Oh, joder. Lo escribí del revés. Anda, sal de ahí un momento."
Lisa levantó la mano.
- Profesor, ¿puedo ir al cuarto de baño?
- Claro Lisa.
Salió de la clase y se reunió con Greg en la esquina del pasillo.
- Ya te dije que nos veríamos pronto Cuddles.
- ¿Qué es lo que quieres? Estábamos en medio de la clase.
- Un clase que parecía muy aburrida. ¿Quieres venir a tomar algo?
- Vale.
- Venga vamos.
- Espera, ¿ahora? No, ahora tengo clase.
- Si, ahora. Vamos.
- No Greg, tengo clase. ¿Esta noche?
- No puedo, trabajo en el pub. Pero…¿y si te vienes?
- No, tu trabajas y…
- Na, no importa. A los viejos les caes bien, y puedes volver a probar el tequila. Y cuando salga te puedo llevar a dar una vuelta.
- Bueno, si no te importa.
- Claro que no. Te lo estoy diciendo por algo. – le tendió la mano. - ¿Trato hecho?
- Trato hecho – le contestó, estrechándole la mano.
Dicho esto volvieron a sus respectivas clases…"
Fin Flash Back
Greg se despertó sobresaltado. La luz del día le golpeaba la cara. Se dio la vuelta en la cama para que le diera en la espalda, pero en ese momento comenzó a sonar el despertador. Lo paró con un golpe seco.
- Maldita sea, en esta casa se han propuesto no dejarme dormir hoy.
Se tomó una pastilla y encendió el grifo de la ducha. Mientras se calentaba el agua buscó sus vaqueros y unos boxers.
Se metió en la ducha, debajo del chorro de agua ardiendo. Le quemaba, le hacía daño, pero ni si quiera la puso más fría. Le gustaba asi de caliente porque le daba la sensación de que cogía todas las tensiones del pasado día, y le dejaba nuevo, vacío, preparado para el nuevo día. Adoraba aquella sensación.
Mientras pensaba. Hacia tiempo que soñaba con cosas del pasado, recuerdos de Michigan, dias buenos, días en lo que estaba con ella sin preocuparse de las consecuencias… y todo desde que había recibido la maldita carta y ella había ido a visitarlo. No quería ir, no iría, no quería y no iría, nadie iba a obligarlo…"porque no quiero ir, ¿verdad?"
Salió de la ducha, se vistió corriendo y salió de casa con una tostada en la boca. Ya se tomaría el café en el hospital.
Estaba confuso, indeciso. Ya no sabía que hacer. Necesitaba consejo.
Llegó al hospital a las 9:30. se coló en el ascensor sin que lo vieran.
Caminó rápidamente por el pasillo hasta llegar a la puerta.
- ¡Wilson, necesito consejo! – exclamó House, irrumpiendo en el despacho.
(Tu bi Continui, que en Vikingo Significa...Continuara)
