CAPITULO 4

En cuanto nos montamos en el coche tuve un mal presentimiento, pero después de todo lo que había pasado esta noche estaba con los nervios de punta. Solo esperaba que a Jake no le diera por conducir rápido. Cuando salimos de la casa me pareció ver dos sombras en la calle de al lado, pero no le di mucha importancia. Me estaba ya quedando dormida cuando de repente un golpe en la parte trasera del auto me espabiló. Miré por el espejo retrovisor y vi que una moto con dos personas nos perseguía y parecía dispuesta ha hacer todo lo necesario para que nos detuviéramos.

Entonces pasamos al lado de una farola que iluminó por un momento la cara de los dos extraños. La adrenalina me subió en ese instante

-Jake acelera- le dije en un susurro.

- ¿Qué sucede Bella?- me preguntó Jake extrañado.

Yo sólo pude señalarle con un dedo tembloroso el espejo retrovisor. Jake arqueó una ceja en una silenciosa mueca de pregunta e hizo lo que le había indicado.

-Mierda- dijo con una voz que hizo aumentar mi miedo- Bella abróchate el cinturón-me ordenó con voz baja y autoritaria.

El coche cada vez llevaba más velocidad, y mi miedo aumentaba al ver que no había nadie por la calle. De pronto los golpes cesaron, y pudimos respirar tranquilos.

-Dios Jake llévame a casa, creo que me voy a desmayar en cualquier momento- le susurré.

-Tranquila Bella, ya casi llegamos- me dijo a la vez que me revolvía el pelo en un intento de aliviar mi tensión.

Entonces miré de nuevo hacia atrás y lo ví de nuevo. Era el chico que me encerró en el baño y que luego nos siguió con la moto, sólo que ahora no venía solo, le acompañaban 2 motos más.

-Jake, tenemos problemas. Nos siguen de nuevo

-Tranquila, ya sabes que soy muy bueno conduciendo, los despistaré- dijo a la vez que tiraba por las calles de la zona antigua, que eran estrechas y llenas de baches, por las que era difícil circular en moto.

A los 10 minutos habíamos perdido ya a dos de las tres motos, pero él nos seguía siguiendo, incansable. En una curva aceleró y se puso a la altura del coche. Entonces empezó a golpear el deportivo con un bate de hierro. Después de unos cuantos golpes había roto el espejo retrovisor y los cristales de las ventanillas traseras, pero súbitamente desapareció.

-creo que lo hemos perdido Bella- dijo Jake aliviado- voy a parar para ver los daños del coche.

-No creo que sea buena idea Jake, no me fío, podría aparecer de nuevo

-Tranquila Bella, seguro que ya se ha ido, no te preocupes, además, no voy a tardar nada.

Dicho esto Jake se bajó de su carísimo coche y lo rodeó analizando los dañ no quería parecer paranoica, pero no podía dejar de mirar por el retrovisor. De pronto unas luces mehicieron ponerme alerta.

-Jake corre, arranca, creo que nos ha encontrado- le dije temblando

Jake levantó la cabeza, me miró y todo sucedió en una fracción de segundo. La moto llegó, el chico se bajó, me miró de arriba abajo y se enfrentó a Jake.

-Tú, niñato hijo de papá- le gritó- ¿Quién coño te crees que eres para llamar a la poli, ehh?¿Eres muy valiente verdad?- le decía a la vez que le empujaba y le cogía de la camisa- ¿Dónde está tu valentía ahora, pijito?

Yo sólo podía mirar desde el coche cómo Jake retrocedía. Entonces el chico se volvió hacia su moto para irse. Respiré aliviada, parecía que lo único que había querido era meterle miedo en el cuerpo y enseñarle quien mandaba. Pero entonces sucedió algo que ninguno esperábamos. Jake le dio un empujón, con lo que el chico trastabilló y se cayó al suelo. En ese momento yo ya estaba lo suficientemente asustada como para salir del coche e ir a buscar ayuda. Justo cuando cerraba la puerta vi cómo se levantaba. La ira que había en sus ojos no se podía describir. Levantó el brazo y le dio un puñetazo a Jake en la cara, que no alcanzó a moverse siquiera del sitio. Entonces dio comienzo una verdadera pelea. Los puñetazos iban y venían, y aunque Jake era bastante fuerte y fornido, el otro chico le ganaba. Le estaba haciendo polvo.

-¡¡Parad!!- les grité- ¡Aprended a comportaros como personas adultas!

Como veía que no me hacían caso me acerqué para intentar detenerlos, pero el precioso chico que nos había seguido me dio un codazo en el estómago. No pude evitar soltar un quejido de dolor. Ante esto el chico se giró y me miró con los ojos desorbitados.

-Dios, preciosa, lo siento- me dijo preocupado- ¿Estás bien?

Yo intenté contestarle que era un hijo de puta por golpear a una mujer, pero el dolor me tenía doblada por la mitad. Bueno al menos había conseguido detener la pelea. Jake tenía un labio partido, el pómulo inflamado y le sangraba la nariz. En cambio el capullo que lo había golpeado sólo tenía una pequeña sombra bajo la mandíbula. Aprovechando que éste estaba distraído por como me encontraba, Jake se montó en el coche y se largó a toda velocidad.

-Cobarde- susurré por lo bajo

Entonces reparé en que estaba sola en un lugar que no tenía ni idea de donde podía estar acompañada por un tío que me había metido bajo la ducha.

-Bueno preciosa, viendo que tu novio es un gallina me marcho- dijo a la vez que ponía una pícara sonrisa y se dirigía a su moto.

-Uno, no es mi novio, y dos, ¿no pretenderás marcharte y dejarme aquí sola después de lo que has hecho?- le dije bastante irritada. Eran las dos de la mañana y debía estar en casa antes de las dos y media.

-Mmm deja que lo piense……-dijo mientras que se ponía una mano bajo el mentón, adoptando una pose muy sexy-…..no

-¡Serás cerdo!- le grité

-Uy fierecilla, controla esos modales, o no te irá nada bien.

-Púdrete- le dije, y comencé a caminar por la calle oscura. A los pocos minutos pasó un coche con la música muy alta. Me pasó de largo, y a los pocos metros dio marcha atrás

-Ey preciosa, ¿quieres venirte con nosotros?- dijo un tipo del coche mientras que otros dos se reían.

La verdad era que estaba empezando a asustarme. No sabía si echar a correr o ignorarles.

-Dejadla tranquila- dijo una dura voz a mis espaldas. Me giré y ví a mi salvador subido en una moto. Me guiñó un ojo y supe que quería que me subiera detrás.

-Gracias- le susurré, roja de vergüenza y de humillación.

Él sólo sonrió- Agarráte fuerte- me dijo a la vez que yo me aferraba a su cintura. No pude evitar hundir la cabeza en su espalda y aspirar su aroma. Después de todo parecía que la noche no iba a ser tan mala.

Siento mucho la tardanza. No me voy a poner a dar excusas, porque yo odio cuando alguien lo hace, sólo puedo decirles que he tenido graves problemas familiares. Reviews?