CAPITULO 2: GATICIDIO?
Ya era suficiente, si, lo era. Ese gato maniático nuevamente se había atrevido a deshacer su cocina. Pero lo pagaría muy caro. Lo preparó todo, se quedaría vigilando para atraparlo.
El cansancio lo vencía poco a poco, cabeceaba pero intentaba mantenerse despierto. El gato jamás apareció.
-*-*-*-*-*--*-
Al día siguiente que era domingo, el chico asiático se encontraba de muy mal humor por no poder dormir, al salir a trotar como todas las mañanas lo vio. Si ahí estaba el gato, durmiendo plácidamente en la barda del patio. No lo dudó ni un segundo, tomó una de sus sábanas colgadas en el tendedero y lo capturó.
El gato no cesaba de intentar escapar, se debatía dentro de la sábana. Hyuga lo llevó dentro de su departamento y lo encerró en el último cuarto, el cuarto de la lavandería; ahí lo dejaría hasta decidir qué haría con él.
El gato no cesó de maullar en la noche hasta el amanecer del lunes, Hyuga estaba más que fastidiado, entró al cuarto y le arrojó la escoba con la finalidad de callarlo y logró golpearlo. Salió de su departamento y se fue al entrenamiento de su equipo de soccer. Pasaron dos días más, en un descuido, el chico abrió la puerta de la lavandería y el gato escapó entre sus pies. el animalito se golpeaba con todo lo que encontraba en su camino, al parecer desconocía totalmente el lugar, o quizás solo estaba confundido, entró a la cocina y se golpeó varias veces más, pero jamás trato de huir usando la ventana entreabierta. El chico por más que intentaba detenerlo no lograba capturarlo. Unos toques a su puerta lo hicieron desistir en su empresa de capturar al felino, fue a abrir a su compañero que le visitaría, en ese mismo instante el gato logró salir despavorido por la puerta principal.
En la noche, la voz femenina inundaba el edificio.
chica: Miztli? Miztli.. dónde estás??! -la jovencita buscaba ardua a su mascota- buenas noches Sr. Hony... no ha visto a Miztli?? -pero siempre lo mismo, una respuesta negativa-
El semblante de la chica era sumamente triste. Suspiró y regresó a su departamento.
A la mañana siguiente Hyuga, salió a trotar, al abrir la puerta sus ojos se desorbitaron; ahí en el suelo del pasillo yacía el felino. El chico se acerco a él, pero este no se movió. Intentó hacerlo reaccionar pero fue en vano, respiraba aun, pero no se movía. No sabía qué hacer por lo que lo levantó. Para su mala suerte la puerta de su vecina se abrió, la jovencita salía con su traje sastre y su portafolio.
Chica: ah! -miro al minino en manos del joven nipón- lo... lo encontró... -se asustó al ver que el gato no reaccionaba- que... qué tiene..?!! -se lo arrebató de las manos- Miztli? estas bien?? creo que esta herido!!! -Se quitó su saco y coloco al animal en el suelo, extrajo rápidamente un celular de su portafolios y marcó- Lauren!! ayúdame!! Miz... Miztli ya apareció pero está muy mal... -la voz se le rompió- ayúdame... -comenzó a llorar- ayúdame por favor...
Hyuga se sintió muy mal, quizás... el..... el había...
Kojiro Hyuga no sabía cómo había llegado ahí. Estaba sentado en la salita de la veterinaria. Quizás la culpabilidad lo venció. La chica castaña estaba a su lado, ya había dejado de llorar, ahora sus ojos grises estaban rojos como los de un conejo.
Chica: gra... gracias... -fue emitido de su boca- ya tenía cuatro días buscándolo... se me hacía muy extraño que no apareciera... pero usted lo encontró... -lo miro directo a los ojos y le sonrió débilmente- muchas gracias, sr...? -no supo que decir-
Hyuga: Hyuga... soy Kojiro Hyuga... -salió de su boca sin pensar, los ojos enigmáticos de la chica parecían controlarlo-
La jovencita le sonrió otra vez, pero ahora cerró sus ojos para ampliar más su sonrisa. Sus manos juguetearon nerviosamente con el collarcito del gato entre ellas.
Yo... yo me llamo Narda... -expresó- Narda Álvarez... ya lo había visto a usted, pero no quería importunarle... en el edificio todos somos muy respetuosos de la vida ajena, como habrá notado... -sonrió mirando el collarcito- así que casi no socializamos.
Hyuga: si, por eso un compañero me recomendó el lugar... -comentó el joven moreno-
La puerta del consultorio se abrió y salió una chica de cabello corto color oscuro.
Narda: Lauren! -se puso de pie en el acto- como esta Miztli?? -cuestionó-
Lauren: no te voy a mentir Narda, está muy mal... -la miró directamente a los ojos- alguien lo golpeó muy fuerte, además está en un estado crítico de deshidratación... no creo que sobreviva, y si de ser así, no podrá caminar, tiene la columna rota por el golpe.
La chica miraba seriamente a la joven veterinaria. Hyuga al escuchar la explicación no pudo sino sentirse peor. Quería decir algo, pero la chica castaña habló antes.
Narda: Ya veo... -exclamó en un suspiro y se volvió hacia el delantero- discúlpeme, muchas gracias por haberlo encontrado, Sr. Hyuga... -hizo una leve inclinación- no quiero quitarle más su tiempo... Lauren... puedo pasar a verlo?
Lauren: si, claro... pasa... -le abrió la puerta del consultorio, la chica castaña desapareció de la vista del joven- aaah!! -suspiró- pobre Narda,... -exclamó al chico moreno y se sentó a su lado- será muy duro para ella que muera Miztli,...
Hyuga: pe... pero es solo un gato... -expresó para tratar quizás de justificarse-
Lauren: si,... pero para ella es todo lo que queda de su familia... -se puso de pie e ingresó nuevamente al consultorio-
Hyuga: de que habla?... –cuestionó para detenerla-
Lauren: Narda y yo somos mexicanas, ella perdió a toda su familia hace 7 años en un temblor en la Ciudad de México... -le explicó brevemente- gracias a Miztli ella se salvó, el gato siempre la levantaba a las 6 de la mañana, el temblor fue solo 15 minutos después, gracias a que salió del edificio siguiendo al gato histérico no quedó sepultada como sus padres y sus hermanos. Ese gato le salvó la vida y se volvió su única familia... yo la convencí de que dejara México y se viniera a Italia a estudiar Latín después de que termino una relación,... y ahora esto... -finalizó para alejarse- la vida no la ha tratado muy bien.
El chico nipón se sintió más culpable.
