Muchas gracias a Tatea por su reviews ^^, espero que te guste la historia, y pues bueno aquí vamos otra vez. Sé que se olvidó mencionarlo desde el inicio, pero lo haré ahora…jejejejeje.
"Todos los personajes de Captain Tsubasa pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha" (No vaya a ser que se ofendan las del club MCA XD jajajaja!!) y ahora sí!! Continuemos!!
CAPITULO 3: CULPABILIDAD.
Hyuga estaba demasiado distraído. Los pases, las recepciones, sus tiros, todo lo fallaba. Sus compañeros se extrañaron; pero él no comentó ni una sola palabra. El entrenamiento finalizó y se fue derecho a su departamento.
Cuando llegó, el automóvil de hace unos días estaba alejándose. Era ese chico. Subió las escaleras rápidamente y encontró a la chica llorando.
--ah! –la jovencita secó sus lágrimas- bu... buenas noches... Sr. Hyuga… -le saludó intentando disimular-
El chico nipón se acercó a ella molesto.
--No me llames tan formal, somos casi de la misma edad.... mi nombre es Kojiro... y dime ¿Que te sucede? -le cuestionó-
--na... nada,... -intentó alejarse del nipón- es solo que extraño mucho a Miztli, eso es tod... -le sobrevino un mareo, el chico apenas y logró sostenerla- aaah!
--estás bien, Narda? -se asustó-
--si, no... No se preocupe... -la chica levantó su mirada, no pudieron evitarlo se miraron a los ojos y sus rostros estaban demasiado cerca-
El joven la sostuvo con más fuerza, sus manos tocaron un poco más de la espalda femenina, no pudo evitar recordar el evento vespertino de la semana anteriory sonrojarse.
--cre... creo que será mejor que entres a tu casa... -explicó-
--si... -intento separarse del chico, pero sus piernas flaquearon otra vez, Hyuga la sostuvo- lo siento, pero... no he comido nada... -sonrió triste- no puedo pasar nada...
--vamos... -el chico la ayudó a ingresar a su casa-
El departamento de la chica era similar al de él en la estructura. El muchacho se dirigió a lo que sabía era la recamara. La jovencita se recostó en la cama y Hyuga decidió salir de ahí. Caminaba con dirección a la puerta cuando se topó con el mar de fotografías en el corredor. Un improvisado mural sobre la pared. Fotos de su familia, en la playa, en sus cumpleaños, una navidad, después solo fotografías de ella y su gato. Encontró una muy peculiar, al parecer una graduación... ella con toga, al igual que su amiga veterinaria y alguien más... solo que estaba recortada. No pudo controlar la curiosidad, la tomó y miró tras de ella: "Tri-Graduación Laura-Narda-Ri.../cortada/ No necesitaba saber lo obvio, era el chico del automóvil.
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Hyuga intentó dormir en vano, ya casi pasadas las 4 de la mañana lo consiguió finalmente.
Lo despertó un alegre canto. Se puso de pie de manera rápida, él conocía esa voz.
Su vecina mexicana entonaba alegre una canción al parecer en su natal idioma. Colgaba en el tendedero unas sábanas y la cobijita de su gato. Regresó su mirada, al sentirse observada y ubicó al chico moreno.
-- ah! buenas tardes Sr. Hyuga. -le sonrió alegremente- se le pegaron las cobijas?...
Hyuga bajó las escaleras para acercársele.
--no, lo que pasa es que no... No pude dormir bien... -se excusó levemente sonrojado-
-- ya veo, es extraño en usted... -colgó una sábana- siempre sale muy temprano a trotar... casi no necesito despertador, o es usted, o es Miztli... –sonrió con leve tristeza- pero siempre alguno de los dos me despierta a buen tiempo... -sonrió-
-- y... como sigue? -le cuestionó temeroso-
-- llamé muy temprano apenas me levanté, Lauren me dijo que tiene una leve mejoría... -esbozo otra vez esa sonrisa que cautiva al joven nipón- ojalá que se ponga bien... lo extraño mucho.
El ruido de un vehículo los distrajo a ambos, el chico moreno ojiverde bajó de el auto.
-- cómo estás preciosa? -le saludó ignorando rotundamente al chico asiático- pensaste en lo que te propuse ayer??
-- si... ¬¬ -lo miró molesta- y mi respuesta es la misma...
-- estas bromeando??!!! -le gritó- debemos regresar a México!! dime que esperas aquí??? Estas sola como un perro... por favor, además quien se va a fijar en tí!! Deberías dar gracias que aun te quiero.
La chica no pudo evitar que el sopor subiera a su rostro. Se había atrevido a decirle eso enfrente de su vecino.
-- creo que es mejor que me vaya... -explicaba-
--vaya ya era hora... -expuso-
-- Ricardo!! por favor!!! -le gritó- este no es momento para que... -El sonido de su celular interrumpió la discusión- Sí... ah! Lauren... que suce...?? -la chica se quedó callada por unos segundos-
Hyuga que se retiraba se detuvo, asustado vio cambiar el semblante de la chica, su faz canela, se blanqueó como la nieve, todo su cuerpo se llenó de un temblor constante, sus ojos se humedecieron y comenzó a soltar el llanto. Lo grave es que no dejaba de ver a un punto fijo.
-- Narda?... -se le acercó su ex-novio- qué... qué te pasa, cariño?
-- Miz... Miztli... -miro a Hyuga como si el joven fuese el que le preguntó- mu... murió.
El chico asiático se quedó de una pieza y no atinaba a reaccionar. El chico mexicano sabía que no podía desaprovechar esa oportunidad y exclamó.
-- Narda... amor, cuanto lo siento... pero vamos!! vamos pronto a la clínica!!... yo te llevo, no puedes dejarlo solo... -tomó a la chica de la mano, ella no opuso resistencia-
Hyuga vio alejarse el auto a gran velocidad por la calle, solo pudo suspirar. Se dirigió a su departamento e ingresó la llave. Se sentía extraño, muchos sentimientos se agolpaban en su corazón, se sentó en silencio en el sofá y recargó la cabeza; se quedó dormido en breves instantes.
Un ruido en la cocina rompió la paz y lo despertó, casi como autómata se levantó y fue hacia allá. Al encender la luz lo vio claramente un gato grisáceo llevaba a cuestas la bolsa de la basura, al verlo la soltó y salió ágilmente por la ventana de la cocina.
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El fin de semana llegó otra vez. Hyuga se levantó y se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y extrajo la botella de jugo, se sirvió un poco en un vaso y volteó hacia la ventana, el nuevo marco con malla de alambre casi ni se notaba. Cerró el refrigerador y arrojó el envase a la basura.
Salió a cumplir con su rutina de trotar por las mañanas. Al ingresar hacia el corredor no pudo evitar mirar de reojo hacia la puerta a un lado de la suya. En un reflejo casi inconsciente, se encontró tocando la puerta. No hubo respuesta. Volvió a tocar. Nada. La chica al parecer no estaba, además la planta del macetero que estaba a un lado de la puerta, se secaba.
Caminó para salir hacia las escaleras, y miró hacia los tendederos del edificio. La cobijita del gato aun estaba ahí, junto a la sábana que la chica había colgado la semana pasada. Suspiró y se fue a la calle.
El fin de semana terminó y al parecer la rutina regresaba. Levantarse, trotar, regresar a casa, ducharse y desayunar, irse a los entrenamientos, regresar por las tardes, hacer algo de pesas, lavar su ropa, tenderla, cenar ligero, ducharse y dormir.
Al tender su ropa no podía evitar ver la cobijita del gato de la chica castaña y la sábana en el extremo de los tendederos, ambas se movían suavemente al viento vespertino, todo indicaba que ella aun no regresaba.
Esa tarde que Hyuga volvía sumamente cansado de su entrenamiento, se sorprendió: la cobijita y la sábana ya no estaban, quizás...
Olvidó el cansancio, subió rápidamente las escaleras y tocó a la puerta vecina, primero con suavidad, al no obtener respuesta tocó más fuerte, furioso dio dos golpes más. La puerta se abrió. Pero la sonrisa desapareció del rostro moreno.
--se puede saber qué demonios quieres? -fue la respuesta del hombre a su misma estatura, que solo vestía un bóxer azul oscuro-
El chico se tragó su coraje.
--so... solo quería saber... -se sentía realmente estúpido- cómo esta Narda...
El hombre ojiverde rió.
--ella está bien, créeme... -expresó con una sonrisa burlona y regresando su mirada divertido al interior de la casa- esta muuuy bien, así que si nos disculpas... -le cerró la puerta en las narices-
El chico moreno apretó sus puños tan fuerte hasta el punto que le dolieron. Abrió la puerta de su casa e ingresó, dando un violento portazo.
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A la mañana siguiente Hyuga calzaba sus tenis para salir a trotar, había decidido olvidar todo lo acontecido, cuando un toquido a la puerta lo distrajo. La abrió para encontrar a la joven veterinaria.
--Ho... Hola, Sr. Hyuga... -se sonrojó un poco- siento en molestarlo, pero quisiera saber si ha visto a mi amiga Leci... -cuestionó temerosa-
--discúlpeme pero estoy ocupado... -contesto hosco- voy a salir... -la jovencita se hizo hacia atrás con una mueca, mientras Hyuga cerraba la puerta-
--ah!... si... pero... -el chico se alejó hacia las escaleras- es que ella no me ha llamado! -le gritó- desde lo de Miztli, no la he visto,... -lo alcanzó y lo tomó del brazo- y aunque no me agrada hablar con usted, pero no tengo otra alternativa, ya que no están las llaves que ella oculta bajo el macetero, por lo que no puedo entrar al departamento.
Hyuga se detuvo, confundido trataba de entrelazar la información. Su mejor amiga no sabía de ella? Él no le agradaba?. La llave bajo el macetero?. Cuando una voz los hizo voltear.
--Ella no ha regresado Lauren... -exclamó el anciano a sus espaldas- Narda no ha venido al departamento desde antier.
--pero la cobijita y la sábana no están... –mencionó el chico moreno, claro estaba que no deseaba expresar lo que había ocurrido el día anterior cuando tocó la puerta- a lo mejor ya vino pero se fue otra vez... o que sé yo! -se molestó-
--no... -Negó con su cabeza- las cosas de Leci las recogió mi esposa, estorbaban para colgar la ropa de la señora Morris... cof! cof! -tosió- dime Lauren... quieres que busque a alguien más?... el departamento aun está alquilado por ti y tu esposo para tres meses...
--no gracias, Sr. Honey... –mencionó firmemente la chica y miró preocupada hacia la calle- ella aparecerá, estoy segura. -finalizó la conversación y se alejó-
Ahora era el chico moreno el que seguía a la jovencita de cabello corto.
-- Usted sabe, dónde pueda estar? -le cuestionó y la chica se detuvo en el acto-
-- Le agradezco su naciente preocupación,... -contestó en un tono que denotó molestia- pero usted no me agrada... -El chico se sorprendió- cuando ella iba a la veterinaria hablaba mucho de su vecino y de lo agradecida que estaba por haberle encontrado a Miztli... pero ella lo buscó por tres días y usted sorprendentemente lo encuentra de un día para otro... -movió su cabeza- aah!! -suspiró- olvide lo que le dije... ya no sé ni lo que digo, estoy preocupada por ella, no quiero que vaya a cometer una tontería. -La joven se alejo por la calle-
El joven nipón ahora si estaba más que preocupado.
