Hola nuevamente!! ^__^ Aquí estoy con el siguiente capítulo de mi fic, tiene una parte de lemon, así que están avisados, niños menores de 18 abstenerse ¬¬ -es una orden!!-
"Todos los personajes de Captain Tsubasa pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha... y bla, bla..."
CAPITULO 4. PASIÓN FELINA.
Los rayos del sol despidiéndose, traspasaban la ventana con la malla de alambre. Hyuga cerró el refrigerador tras sacar un poco jugo en un vaso. Una toalla de baño cubría su atlética espalda morena, acababa de salir de ducharse y su cabello oscuro guardaba humedad. Solo vestía un pants deportivo en color gris.
Su joven vecina Narda no había aparecido aun, su amiga no le había dicho mucho, más bien solo lo había preocupado más con su plática en la mañana.
--Maldición... -se dejó caer en el sofá molesto, estaba presto a mirar un partido de soccer para evadirse, cuando escuchó una acalorada discusión en el pasillo, al parecer justo a las afueras de su puerta. Se puso en pie para salir.
--No seas estúpida!!! –gritó el chico rubio- y ya deja esa actitud de niña buena!!! deja de hacerte la decen... -no alcanzó a terminar, la sonora y dolorosa bofetada lo dejo mudo-
--Lárgate, Ricar... do!! Ya te.. ya te lo dije!! -Le gritaba la jovencita tartamudeando- No... No regresaré nunca... nunca regresaré a México!!! y me.. menos con... contigo!! -lo empujó-
El hombre estaba furioso y alzó su mano dispuesto a regresarle la bofetada. Pero otra mano lo detuvo y lo arrojó hacia la pared del corredor.
--Déjala!!! No seas cobarde!!! -le recriminó al joven mexicano- un hombre jamás debe golpear a un mujer!!
--No te metas, imbécil!!! -se levantó tambaleante- esto es solo entre ella y yo!!
--Ve... vete de aquí Ri... Ricardo, por qu...e -La chica castaña tartamudeaba, por lo que Hyuga la observó detenidamente, sorprendido descubrió que ella estaba ebria- Por qué no buss.. cass.. a tu amada Marcela!! –expuso-
--Por favor!! -Alzó sus manos al aire- aun no olvidas eso??!! -le cuestionó burlón- soy un hombre, Narda!! -miró al chico asiático que se encontraba sin camisa- si a cualquiera de nosotros se nos ofrece una mujer hermosa, solo un estúpido o un gay no la aceptaría… o no nipón? –Cuestionó divertido-
La chica se le dejó ir encima, Hyuga alcanzó a detenerla.
--Eressss un... eresss un patán!! -comenzó a llorar- vete!! te odio!! -el chico se cruzó de brazos y movió su cabeza fastidiado-
--Está bien, me voy... pero de una vez te lo digo, Narda... -la amenazó- tengo los boletos para dentro de tres días, si no te vas conmigo... te quedarás sola! -se dio la media vuelta y bajo las escaleras, segundos después se escuchó el motor del auto alejándose-
La chica dejó de luchar en los brazos de Hyuga, sus piernas flaquearon y se dejó caer lentamente al suelo del corredor. No dejaba de temblar.
--Vamos,... -la ayudó a levantarse- es mejor que entres a tu casa, niña... -el chico tomó las llaves y abrió, para que ambos ingresaran al departamento-
La jovencita al entrar se soltó del delantero japonés y miró a su alrededor, dio dos pasos más y se tropezó con un buró; Hyuga corrió a sostenerla abrazándola otra vez.
--Ja, ja, ja, ja! seee me olvidó que siempre dejoooo este buró mal puesto... ja, ja, ja, ja!!... -la chica enmudeció de repente, se miró en los ojos oscuros del chico asiático- Sr. Hyuga... nunca le habían dicho… que tiene bonitos ojos?... -Hyuga enrojeció- si, en verdad... me... me recuerdan a los ojos de un tigre... -posó una de sus manos en el rostro moreno y le acarició la mejilla-
El chico comenzó a sentir algo, una sensación extraña. Recordó que estaba sin camisa y la chica realmente traía solo una blusa de tirantes, sus pieles estaban en contacto demasiado directo. Se vio en la necesidad de romper el abrazo.
--Se… será mejor que se siente... -La acomodó en el sofá-
--Ja, ja, ja, ja, ja! ahora me habla usted de usted... -rió divertida y se puso de pie nuevamente, caminó con torpeza hacia el corredor-
El joven delantero suspiró con fastidio, soportar a un ebrio, esto solo le había pasado con su entrenador alcohólico, pero de eso hacía ya un buen tiempo.
--Narda, será mejor que te vayas a dor... -la alcanzó en el corredor, la chica miraba absorta las fotos, Hyuga no pudo continuar-
--Todos se han ido... -expresó bajamente- todos se van, siempre... -El chico comprendió a lo que la jovencita mexicana se refería-
La mano de la chica recorrió el mural, hasta que llegó a la foto de la graduación y sus cejas denotaron molestia. Volteó hacia el joven nipón y lo observó detenidamente, no pudo evitar mirar ese torso marcado por el deporte. Cerró sus ojos un instante y recordó.
--Recuerdo--
Ella estaba presta para irse a la universidad, salió al pasillo y miró hacia abajo del jardín, un chico moreno llegó corriendo, la playera empapada de sudor se pegaba a su cuerpo, un abdomen plano y marcado se dejaba ver claramente. El muchacho tomó una manguera colocada en el pasto para irrigar el jardín, se quitó la playera y se refrescó. Ella miraba absorta la escena, se sonrojó pero en ningún momento separó sus grisáceas pupilas del joven nipón. El chico sacudió su cabeza para liberarse un poco del exceso de agua y se dirigió a la escalinata, ella se ocultó rápidamente en el corredor, regresó presurosa a su departamento para introducirse y cerró la puerta con cuidado, recargándose en ella. La chica mexicana volvió a respirar hasta que escuchó cerrarse la puerta contigua a la suya.
--Fin del Recuerdo--
Sus ojos se abrieron y regresó su mirada al mural de fotos.
-- le puedo pedir un favor... -cuestionó de espaldas, apretando sus puños- Sr. Hyuga...
-- si... -contestó extrañado-
-- en... en la parte alta de la alacena están unos focos de repuesto, en mi recamara está muy alto el foco y se fundió desde hace mucho... podría cambiarlo por favor... yo me voy a bañar... -finalizó alejándose torpemente-
El joven moreno se quedó confundido. Pero se dirigió a la cocina, haría esa petición y regresaría a su departamento. Hyuga estaba cansado de buscar los dichosos repuestos en la alacena, decidió buscar por última vez en uno de los cajones de abajo. Los encontró finalmente y se dirigió a la alcoba de la chica.
El agua resbalaba sobre su cuerpo desnudo, la chica limpiaba su piel con la esponja empapada con el gel de baño de aroma a cereza. El agua fría le había permitido bajar su estado inconveniente, pero aun así su mente estaba clara en un objetivo. Se dejo caer en el suelo del baño y comenzó a llorar.
El joven nipón entró al cuarto e intentó encontrar el apagador de luz, pero fue en vano. Se subió entonces a la cama y presto cambió el foco. Al tenerlo en sus manos notó curioso que éste no mostraba falla alguna, bajó de la cama dando un salto y buscó otra vez el apagador, estaba cubierto por un cuadro justo al lado de la puerta de entrada. Se alejó solo un poco de la puerta, para acercarse a ver una foto colocada en el buró, la cual podía ahora ver con la luz.
La chica castaña sonreía ampliamente. Era esa sonrisa que a él le provocaba algo en su interior, en ese mismo momento pudo sentirlo otra vez. Algo que aun no sabía que era. Junto a la chica estaba el gato, Miztli. Ambos con un gorrito de celebración al parecer del Año Nuevo. Tomó la foto en sus manos, cuando la luz se fue otra vez.
--que demo... -el joven nipón pensó en la posibilidad de que hubiese fallado el foco otra vez, lo más seguro era que la instalación eléctrica estaba mal, colocó el retrato en su lugar y se dio la vuelta, pero quedó congelado al instante-
La silueta femenina a semioscuras, se veía en la puerta del cuarto. Le obstaculizaba el paso, le negaba la salida de la alcoba. Su brazo estirado hacia el apagador, regresó lentamente a su cuerpo. La piel canela de la chica brillaba por los destellos de las gotas de agua que aun escurrían de su cabello, y caían atrevidas a sus hombros, se deslizaban hasta perderse en la toalla alrededor de su cuerpo. Los mechones de cabello castaño oscuro cubrían parte de su rostro, creando una sombra que ocultaba sus ojos.
La jovencita dio unos pasos silenciosos sobre la alfombra, ella estaba descalza, se fue acercando poco a poco al chico que estaba congelado de la sorpresa, cuando estuvo justo frente a él, temblando levantó su mirada hacia los felinos ojos del tigre.
-- lo... lo siento... -expresó en un tono muy bajo, casi inaudible, pero que Hyuga escuchó con claridad por la cercanía-
Con sus manos temblorosas buscó el rostro del joven delantero y lo atrajo a su boca, se besaron, un beso lento y hasta cierto punto colmado de timidez. Pero la toalla de baño cayó de su cuerpo, el chico nipón abrió desorbitado sus ojos, acaso esa chica trataba de...
El nipón la tomó de los hombros y separó en el acto sus bocas.
-- no... no debemos... -le indicó mirándola molesto-
Ella lo observó asustada y después su rostro formó una mueca de infinita tristeza.
-- s... sí... -expuso- lo... lo sabía... -gimió, sus piernas temblaron y no pudo evitar caer al suelo alfombrado-
El hombre moreno la miró apesumbrado, pero se inclinó hasta ella, y la cubrió con la toalla con delicadeza.
-- tran... tranquila, Narda... -le dijo temblando, la verdad es que trataba de calmarse a él mismo. Ese sentimiento otra vez se hacía presente en su cuerpo.
-- Noooo… –expresó dolorosamente-… Ri... Ricardo tiene razón... -las lágrimas corrieron en sus mejillas imparables- es... es verdad lo que dijo... -gimió-
El joven delantero la miró confundido, en ese preciso momento atinó a recordar lo que expuso el chico mexicano momentos antes: "por favor!! soy hombre, Narda!!... si a cualquiera de nosotros se nos ofrece una mujer hermosa, solo un estúpido o un gay no la aceptaría!! o no nipón?."
-- queee??!! -abrió desorbitados los ojos- pi... piensas acaso que soy gay??!! -escandalizó-
-- ah?! -secó sus lágrimas rápidamente- cla... claro que no!! -le gritó y el chico respiró tranquilo- es... es todo lo contrario... –miró fugazmente hacia el abdomen marcado del joven futbolista y se sonrojó- más bien... creo... que... parece que no soy tan bonita o hermosa... para poder atraer a otro hombre que no sea Ricardo... -mencionó triste apretando la toalla sobre su pecho-
El muchacho comprendió, su rechazo la había hecho creer que no era tan mujer como para provocarlo.
--estas equivocadaaa!! -la tomó de los hombros nuevamente- eres muy hermosa Narda!! -la miró directamente al rostro- además me gustas mucho y me excitas!!! -se sorprendió el mismo al decir eso-
La joven mexicana abrió enorme sus ojos grises y se sonrojo a más no poder, después esbozo una dulce sonrisa, esa sonrisa que a Hyuga lo estremecía. Cerró sus ojos un momento para sentir la respiración exaltada del joven, los abrió otra vez y se enfrentó a la mirada felina.
--usted... tú... tú también me gustas desde hace mucho, Kojiro... -se sinceró- desde que llegaste al edificio... -expuso- pero... siempre tenía miedo de hablarte... –miró al suelo-
El muchacho japonés sonrió, subió su mano para tomar el rostro de la jovencita con suavidad y atraerlo al suyo.
-- niña tonta... -fue lo único que expresó antes de que sus bocas se unieran otra vez-
+ + + + + + LEMON + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + +
La chica soltó la toalla para poder abrazarlo por el cuello, sus senos libres se unieron al pecho del jugador. Hyuga dio un respingo al sentir aquello, no es que no tuviese experiencia, pero hacía mucho que no estaba con una chica y menos con una que le hiciera sentirse así. Él también la abrazó apretándola a su cuerpo con fuerza. Su mente lanzó una advertencia: si no se detenía en ese momento, nada podría hacerlo después. Separó sus bocas y buscó la mirada de la chica cuestionante.
-- no... no te preocupes... –ella pareció leer su pensamiento- yo quiero hacerlo contigo... –se sonrojó-
Fue lo único que esperaba escuchar, además Hyuga tenía el conocimiento de que no habría problema, puesto que ella ya tenía experiencia con su antiguo novio: Acaso no los había "interrumpido" la noche pasada?. Cero complicaciones.
La levantó delicadamente del suelo alfombrado para llevarla a la cama, se colocó sobre ella sin dejar de besarla. Si ella tenía experiencia lo más seguro era que lo compararía, así que no podía permitir ser menos que el otro hombre. La haría vibrar, la haría gritar de placer.
Hyuga no paró de brindarle caricias en todo su cuerpo a la jovencita. En su cuello que besó repetidamente dejando marcas en la acanelada piel. En sus senos, con sus manos morenas los frotó, para después recorrer los pezones con su lengua y succionarlos frenéticamente. La chica se retorcía de placer y no podía evitar dar pequeños sollozos, sus manos se internaron en la cabellera oscura del nipón, motivándolo a continuar y evidenciándole que aquello le agradaba.
Él bajó su boca hasta su vientre plano, introduciendo su lengua en su ombligo, una risita tímida se dejó escuchar y una de sus manos comenzó a explorar la intimidad ahora húmeda de la chica, ella arqueó la espalda ante la caricia atrevida, pero a su vez abrió sus piernas para facilitar el acomodo del chico entre ellas. Hyuga frotó con suavidad, pensó en introducir sus dedos, pero ya estaba demasiado excitado, su miembro le exigía la penetración con mensajes de dolor. Se colocó presto a consumar la unión, buscó la boca de la chica castaña y la besó mientras se introducía en ella, lenta muy lentamente, degustando la humedad, la calidez y la estrechez???
-- ugghhh! -el gemido de dolor de la chica lo hizo separarse en el acto-
-- e... eres virgen??!! -le cuestionó sorprendido-
La jovencita lo abrazó evitándole alejarse más y levantó su cadera uniendo otra vez sus cuerpos.
-- si... pero... ya te lo dije... -lo miró llorosa- quiero hacerlo contigo... -lo besó con suavidad- no me rechaces... por favor... -lo dijo en un gemido tan excitante para el oído del tigre, que este se dejó llevar por su instinto. Al diablo con todo!!.
-- bien… -La tomó de la cadera y volvió a penetrar. De nuevo el gemido de dolor de la chica, ahora sus uñas se clavaban en su espalda morena marcada por el ejercicio.
-- ugh! du… duele.. –Expresó casi para sí misma, ella soportaba con aplomo la introducción del enemigo hostil en su humedad. Hyuga no podía evitar sentirse maravillado, era la primera chica virgen que tomaba, quizás era orgullo masculino, quizás un sincero agradecimiento de haber sido el elegido.
--tran… tranquila, relájate… -Le expresó preocupado y comenzó a besarla nuevamente con la finalidad de distraerla del dolor, sus manos se retiraron de su cadera y buscaron otra vez su senos, ella gimió de placer, lo estaba consiguiendo; el chico separó sus bocas, bajó hacia su martirizado cuello lo besó un poco, continuó llegando a sus senos, repitió las caricias anteriores.
--Ko.. ji.. ro… -escuchó su nombre en un gemido ahogado por el placer, sintió la relajación y la nueva humedad en su intimidad. Sin dudarlo dio una estocada con fuerza y su miembro rompió la barrera de la pureza, la jovencita arqueó su espalda otra vez- aaaahhh!! -Su boca no pudo evitar dejar escapar el gemido de éxtasis al sentir como su inocencia era robada por el imponente tigre japonés-
--estas bien...? -le preguntó en un susurro a su oído, la chica solo pudo asentir- bien... El joven nipón comenzó a retirar y entrar con suavidad, a paso lento, hasta que la chica castaña se acostumbrara.
Los vaivenes del joven se hicieron constantes, poco a poco la boca de la jovencita dejó escapar más gemidos de placer, que al aumento de las embestidas también aumentaron su fuerza sonora.
-- ah! ah! aaah! -ella no pudo evitar levantar su cadera, deseaban sentirlo más adentro- aah! Ko... Koji... aaah!! -rodeo el cuerpo del chico con sus piernas, atrapando sus caderas. Hyuga sonrió por aquel movimiento innato de la chica- hazlo más... más fuerte...! -le gritó imperativa-
Él obedeció, aumentó la fuerza de las embestidas. Salía y entraba con más vigor de la humedad cálida.
--eres... ma... maravillosa, pequeña... -exclamó en un gemido grueso al sentir como se contraía internamente la chica, el final estaba cerca-
-- aah!! aaaah!! -Enterró sus uñas con más fuerza, estaba alcanzando el orgasmo gracias a la vigorosidad del tigre, una lágrima escapó de sus ojos- aaaaaaah!! Ko... Kojiroooo!
El chico sintió como era apresado totalmente. Extasiado al límite tomó una de las piernas de la jovencita y la subió a su hombro. Ella no interpuso queja, lo sintió salir y de nuevo entrar creándole una satisfacción más amplia y un nuevo orgasmo. Hyuga embistió unas veces más hasta alcanzar su propia culminación. Se corrió dentro de la chica, fue un éxtasis delicioso. Las fuerzas lo abandonaron y cayó sobre ella. Ambos sudaban copiosamente y sus respiraciones estaban descontroladas. Hyuga la miró, sus mejillas continuaban sonrojadas del esfuerzo, bajó de ella y la atrajo a su cuerpo abrazándola, había sido el primero para ella, y aunque el tigre tenía vasta experiencia, debía admitir que aquello había sido muy diferente, sublime, casi como una primera vez. El cansancio se hizo presente en los cuerpos jóvenes con rapidez, para hacerlos cerrar sus ojos después de besarse tiernamente. Hyuga suspiró tuvo que reconocerlo, esa noche había hecho el amor como jamás imaginó.
La luz del amanecer despertó al joven moreno, un agradable aroma a cereza inundaba el ambiente, era un aroma muy cercano a su rostro. La chica dormía boca abajo a su lado, su cabello castaño revuelto era el que desprendía ese aroma delicioso. Hyuga con una caricia alejó los cabellos castaños que cubrían la espalda de la chica y la observó mientras sonreía. Acercó su rostro a la acanelada piel y la besó con suavidad.
El chico sonrió al sentir como la joven respondió a su caricia moviéndose, por lo que la abrazó atrayéndola a su cuerpo. Esta comenzó a abrir sus ojos grises poco a poco, su mirada borrosa fue haciéndose más nítida.
-- parece que esta vez... -le sonrió- fue a ti a la que se te pegaron las cobijas... -le comentó en son de burla-
La chica lo miró con ojos desorbitados.
-- ah! qué... qué hace usted aquí??!! -lo empujó rompiendo el abrazo, lo miró asustada, Hyuga estaba desnudo, luego se vio a ella, también lo estaba- aaaaaaaahh!! -dio un grito fuerte y jaló rápidamente una de las sábanas para pretender cubrirse- co... como se atrevió??!! -le arrojó una de las almohadas con agresividad y saltó de la cama-
El chico se puso de pie rápidamente también, y la observó confundido en extremo.
-- pe... pero Narda que... -se tuvo que agachar, la chica le arrojó un retrato que se quebró al instante cuando se impactó en la pared-
-- váyaseee!! -le gritó con lágrimas en los ojos- como se pudo atrever??!!! yo... yo pensé que usted era... que usted era bueno!!! -corrió a ocultarse en el baño-
El delantero la siguió después de vestirse, golpeó la puerta del baño.
-- Narda! ábreme!! -le exigió- tenemos que hablar!!
-- no!!! lárgueseeee!!! Váyase de aquí!!! -le gritó- usted es igual que Ricardo!! lo odiooooo!! lo odioooooooooo!!!
El chico nipón se enfureció al escuchar aquello.
-- pues está bien!! -golpeó la puerta- me iré!! pero no olvides que tú te me ofreciste!!! -el chico sintió una punzada en su corazón, aquello lo dijo sin pensar, se había dejado llevar por la rabia-
Quiso expresar algo, pero el nudo en la garganta se lo impidió. El silencio de hiso presente. Solo los leves quejidos de la chica se escuchaban desde el baño. La puerta del departamento se cerró con un golpe seco.
CONTINUARÁ...
