Wiiii!! Gracias a los que leen mi fic ^^ espero que les este agradando esta historia, ahora si la voy a publicar hasta el final, y bueno continuemos. Recuerden que "Todos los personajes de Captain Tsubasa pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha... y bla, bla..."
CAPITULO 5: AMORES PERROS, AMORES GATOS?
El grito se dejó escuchar en la sala de aquella casa departamental.
-- Acaso estás loca???!!! –La jovencita castaña solo bajó triste su mirada hacia el suelo, su mejor amiga le brindaba una reprimenda después de haberla escuchado relatar su "desventura amorosa" de la noche anterior.
-- no… no estoy loca,… -excusó- solo… solo pasó y ya… -apretó sus jeans sobre sus piernas-
-- Uy si, "solo pasó"… -la imitó- lo dices como si solo hubieras pecado comprando un helado cuando estas a dieta!!!... –le reclamó- Narda!! Le entregaste tu virginidad a quien sabe quien!!!
-- no es "quien sabe quien" se llama Kojiro Hyuga… -expresó molesta- es futbolista… y…
-- "se llama Kojiro Hyuga"… -la imitó otra vez- pues por mí puede ser Francisco Porras, Ángelo Rodríguez o Paulino Torres!!! y puede ser pandillero, contador o cocinero!!! Eso da igual!! Apenas y si lo conoces!! y le permitiste que te…!!! –la exclamación quedó inconclusa-
-- No crees que ya fue suficiente regaño, hasta pareces su mamá…! -intervino un alto hombre rubio saliendo de la cocina- de verdad te pasas, amor… -le entregó a la chica castaña un refresco y colocó otros más en la mesita de la sala.
-- gra… gracias,… -exclamo sonrojada-
-- Oye tú!, no deberías estar escuchando estas cosas! Son cosas de mujeres!! ¬¬ -le reclamó a su esposo-
-- ajá,… ¬¬ pues no escucharía tan fuerte y claro, si tus gritos no retumbaran como las campanas de la Basílica de San Pedro...
-- Hmp!... –chasqueó la boca-
-- No… no deseo que se disgusten por mi culpa, yo… lo siento… -se puso de pie- creo que es mejor que me vaya… -consideró-
-- Vamos Narda… -exclamó el joven ojiazul- no compliques las cosas más de lo que son, ni te sientas mal,… -se sentó al lado de su esposa-
-- Claro… -lo miró molesta- lo dices porque eres hombre…
-- No lo digo porque sea hombre, cariño… sino porque quizás ninguna de las dos ha pensado en la posibilidad... –hizo una breve pausa y se dirigió a la jovencita castaña- de que ese chico también este confundido y que en realidad te ame, Narda.
-- pe… pero… le mentí, le dije que no recordaba nada… -se dejó caer de golpe en el sillón- y él se molestó mucho…
-- y no olvides que te gritó que te le habías ofrecido!! –cruzó sus brazos- que más se puede esperar…
--bueno, bueno… -alzó sus manos- déjame opinar!!... –exigió- y esta vez,... alégrense de que un hombre esté presente en sus pláticas de mujeres… -sonrió divertido y ambas chicas callaron a la espera de lo que el hombre les diría- Narda, después de lo que le dijiste era obvio que te contestara enojado, algo que nos repatea es que nos comparen con otros hombres… por lo que te aseguro en un 90% que él dijo eso inundado por la furia.
-- de verdad??... –su corazón aloja una esperanza- entonces, quizás él...
-- si,... -sonrió- y en vez de estar soportando esta regañiza gratis… -miró de reojo a su consorte- por qué mejor no lo buscas y hablas con él directamente… -le puso la mano en el hombro- vamos… cualquiera que sea tu decisión ya sabes que serás apoyada por nosotros… -abrazó a su cónyuge que aun no dejaba de mostrar un mueca de molestia- verdad, corazón??...
-- aaaahh! –Suspiró- si,... sabes que te apoyamos Narda… -expresó- pero ten cuidado, por favor…
-- Muchas gracias… -limpió sus lágrimas- son los mejores amigos…
La chica castaña salió del departamento con un nuevo semblante.
-- Tengo miedo por ella Mauro… y que tal si él la rechaza... -mencionó a su marido mientras se sentaba apesumbrada en el sillón de la sala- no me gustaría verla sufrir otra vez…
-- Lo sé amor, pero date cuenta que no siempre vamos a estar con ella… -levantó los vasos de la mesita de la sala- Narda tiene que continuar con su vida y aprender a decidir su rumbo… -le explicó desde la cocina-
-- pe…pero… -quiso expresar algo más- yo podría...
-- Entiende esto… -La tomó por los hombros al regresar- ya decidiste por ella al traerla acá, hasta Italia, según tú para que olvidara su dolor… -la miró directamente a sus orbes cafés- no crees que lo único que lograste fue retrasarlo?.
La chica no expuso más, se quedó callada y abrazó a su esposo.
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La joven mexicana llegó a su departamento, ella sabía que el chico nipón no tardaría en llegar, por lo que se jugaría el todo por el todo. Decidió meterse a bañar.
Afuera un automóvil hizo su llegada. Descendió el chico mexicano con un gran ramo de rosas.
-- bien, este es el último día que tiene para reflexionar. -respiró profundo- o se va conmigo por las buenas, o la desvirgo aquí mismo para que se tenga que ir conmigo a la mala... -caminó decidido al departamento de la jovencita-
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La risa inundaba los vestidores del equipo de la Juventus.
-- jajajajajajaja!!! -el chico pelirrojo no podía parar de reírse- eres un bobo Hyuga... jajajajajajaja!
-- cállate!! o te tumbo tu sonrisa de 1,000 dólares!!! -amenazó-
-- vamos... vamos... -interpuso sus manos temeroso del ataque del tigre japonés- está bien, dejaré de reírme...
El delantero nipón estaba más que frustrado, no sabía qué hacer, por lo que buscando ayuda de una persona con más experiencia, había decidido abrirse a un compañero de su campamento.
-- esto es estúpido... -se dirigió a su locker-
-- no lo es, créeme... -le contestó mientras lo seguía- es de lo más normal, Hyuga... sencillamente estás enamorado. -finalizó-
-- qué has dichooo??!!! -se dio la vuelta encolerizado-
-- lo que escuchaste, Hyuga... -cruzó sus brazos- cuando un hombre toma tan fácil a una mujer no tenemos cargo de conciencia, ni aunque sea su primera vez... -lo miró directamente a sus felinas orbes- pero tú no estás así, te preocupa de más lo que ella sienta.
El joven moreno se quedó de una pieza.
-- pero... yo no... -cerró sus ojos unos instantes, y no pudo dejar de recordar la mirada de infinita tristeza de la chica-
-- lo ves... te preocupa, si no fuese así esa niña sólo sería una más en la lista de tu "amiguito", pero no... ella ya es especial... -la pasó el brazo por el hombro- lo siento mucho "tigre" creo que ya llegó tu domadora... -le pico una de sus costillas-
-- no me hace gracia... ¬¬ -se soltó en el acto-
-- bueno, a ti no,... pero a mí sí... jajajajaja!!! –ríe a carcajadas-
La puerta de los vestidores se abrió para dar paso a una chica rubia.
-- Melchiore!!! -se dirigió al joven pelirrojo- como te atreviste a dejarme plantada ayer!!!
-- Me... Mercedes!! -hace una mueca de susto- lo siento es que yo...
-- es que nada!!!... -lo toma de la oreja- ahora mismo me llevarás por un helado!! -salen ambos de los vestidores.
El joven nipón no puede si no reír gratamente ante lo que presenció.
--un helado... también deseo algo frío... -cerró su locker después de extraer sus tacos de juego y colocarlos en su mochila deportiva- bien... la invitaré a tomar un refresco, necesitamos hablar.
El joven mexicano se había cansado de tocar la puerta. El enojo se mostraba latente en su rostro.
-- maldita sea!!... porque no me abre... uhm... -miró y se acercó a la maceta a un lado de la puerta- ya sé, tendré que hacerlo otra vez... -extrajo una llave oculta- abriré con esto... y bingo! - abrió la puerta y colocó la llave nuevamente en su lugar-
Hyuga corría para llegar al edificio donde vivía, estaba alegre. Si, no había lugar a dudas, era así como se sentía. Había aceptado finalmente que estaba enamorado.
Paso velozmente a un lado del escaparate de una tienda de mascotas. Regresó sus pasos ágiles y se detuvo para mirar. Un par de gatitos estaban dentro de una canasta, los observó con cuidado. Justo frente a él apareció un hombre tras el vidrio, tomó uno de los gatitos y se lo entregó dentro de una cajita a una niña a la cual se le iluminaron los ojos de alegría. En la canasta quedó solitario uno de los mininos. Hyuga sonrió y entró a la tienda.
La jovencita morena, salía de bañarse, tarareaba una canción en su natal idioma. Entró a su cuarto envuelta sólo en su toalla, al encender la luz de su cuarto no pudo evitar sonrojarse, recordó los instantes maravillosos que había pasado con el chico de mirada felina en ese mismo lugar, y sonrió.
Decidió que se arreglaría para él. Lo esperaría en las escaleras y lo invitaría a tomar un café o un refresco, quizás una coca-cola -marca registrada :P- ya que ella sabía que le gustaba mucho, así que no la podía rechazar. Recordó brevemente la caricia que el joven nipón le hiso para despertarla, buscó en su ropero aquella blusa azul escotada de la espalda, la extrajo y cuando cerró la puerta del mueble, vio un reflejo en el espejo que la asustó, un alto hombre la observaba desde la puerta de su cuarto con ojos lujuriosos.
Kojiro Hyuga había llegado al edificio. Se dirigió rápidamente a su departamento, subió las escaleras de dos en dos. Miró la puerta adyacente a la suya y sonrió. Pero introdujo primero su llave en la cerradura, tenía que dejar "algo" en su departamento.
La chica asustada al extremo, se alejó y chocó con la pared de su cuarto.
-- Ri... Ricardo... -lo reconoció en el acto- que... que haces aquí??!! -le cuestionó asustada-
-- cómo que,… ¿qué hago aquí, lindura?? -expresó melosamente acercándosele- viene a traerte esto... -le ofreció el ramo de rosas- anda tómalo...
-- Gra... gracias... -expresó tartamudeando de temor, pero no se movió ni un centímetro- por... porque no las llevas a la cocina, po... ponlas en agua... en un momento estoy contigo... -trataba de hacer que el joven saliera del cuarto-
-- vamos... me vas a decir que me tienes miedo? -dio un paso acercándose más a la jovencita, ella contuvo la respiración- yo sería incapaz de hacerte daño, y lo sabes...
-- si, lo sé... -se alejó hasta el otro lado de la alcoba- no te tengo miedo, te lo pido por favor, sal del cuarto... voy a cambiarme... -lo miró molesta, tratando de aparentar la fuerza de carácter que antes había tenido-
--vaya, vaya,... -sonrió burlón- sonaste a la Narda de hace algunos años... -se acercó a ella- pero yo sé que ya se murió!! -le gritó para amedrentarla- desapareció con sus seres queridos bajo un edificio en escombros!!! -puso el dedo en la llaga- así que deja de aparentar lo que no eres!!! -dio dos grandes zancadas y la tomó del brazo- regresaremos a México mañana mismo!!!
-- no!! -se soltó del agarre- y no puedes obligarme!!! -lo empujó para alejarlo- no somos nada!!!
-- somos novios y estamos comprometidos!!! -le gritó-
-- no, Ricardo!! -lo enfrentó- tú y yo terminamos cuando me fuiste infiel!!! Lo nuestro acabó hace mucho!!!
-- pues yo no te hubiera sido infiel, si tú no dejaras de hacerte la puritana!!! -le recriminó- yo tenía ganas de hacerlo contigo desde hace mucho y tú jamás aceptaste!!
-- eres un machista!!! Lárgate ahora mismo!! -lo corrió-
-- me iré... -se acercó peligrosamente- pero te llevaré conmigo... -se lanzó sobre la chica- serás míaaaa!!!
-- nooo!!!! -la intentaba besar a la fuerza- déjameeee!!!
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Hyuga en el departamento contiguo dejó caer una charolita de leche. Le parecía que había oído la voz de la chica, se levantó de golpe del suelo y salió presuroso al corredor.
La noche ya había caído, el corredor estaba semioscuro. Se acercó a la puerta de su vecina y tocó suavemente, su corazón latía a gran velocidad. ¿Qué haría cuando ella abriera la puerta?¿Qué le diría?. El nerviosismo lo dominaba. Respiró profundo y se prestó a tocar otra vez.
-- nooo!!! -un grito- déjameeee!!! -no había duda era la voz de la jovencita-
-- Nardaaaa!!! -golpeó más fuerte- abreee!! -nada pasó, se desesperó, tiraría la puerta para entrar si era necesario, miró la maceta a un lado y recordó el comentario de la amiga de la chica mexicana.
"No me agrada hablar con usted, pero no tengo otra alternativa, ya que no están las llaves que ella oculta bajo el macetero, por lo que no puedo entrar al departamento".
No lo dudó, volteó el macetero y buscó, la llave estaba ahí.
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-- bastaaa!! déjame Ricardoooo!!! -trataba de golpearlo- no quiero!!!
-- no me importa si quieres!!! -le dio una violenta bofetada-
-- aaaaah! –Se quedó pasmada del dolor-
-- Entiende, vas a ser míaaaa!!! -le arrancó de un jalón la toalla y se puso encima de ella- me gustas, Narda... -comenzó a morder su cuello, mientras se desabrochaba el pantalón- me gustas mucho… -tocó uno de sus senos-
-- noooooo!! –el sentir la mano ajena en su pecho la hizo reaccionar, pero el peso del chico era demasiado y sentía como poco a poco se le iban sus fuerzas- "no pu... no puedo quitármelo... el va a... me va a..." -de su boca salió el nombre de la única persona que estaba en su mente- Ko... Kojiroooooo!!
-- Suéltala Maldito!!! -El chico mexicano solo sintió como era sujetado del cuello para ser arrojado contra un librero-
-- uuuuughh! -se golpeó y comenzaron a caerle libros en la cabeza, después un retrato se impactó también, pero no se quebró- aaauchh!
-- Infeliz!!! no te atrevas a tocarla!! -le gritó fúrico, sus ojos destellaban fuego, eran los ojos de un tigre molesto en un grado asesino-
-- Ko... Kojiro... -comenzó a llorar de alegría, el chico que tanto amaba estaba ahí, defendiéndola. Hyuga se ubicó entre la chica desnuda y el joven mexicano-
-- Vaya... vaya... miren quien está aquí... -exclamó mientras se ponía en pie tambaleándose- el vecinito de los ojos de rendija... -sonrió burlón- que nunca habías visto un pleito de novios, japonés?? -Le comentó- vete, que nadie te dijo que intervinieras!!! -le gritó imperativo-
-- Ella no es tu novia... ¬¬ -lo contradijo- así que es mejor que tú te vayas!!
-- Si, tienes razón... -aceptó- ella no es mi novia... es mi amante, es la que me calienta la cama por las noches... -sonrió retorciendo la boca- o que... no recuerdas la otra vez?? La pasábamos muy bien aquí, en el departamento pero nos interrumpiste, aunque después... -inventaba- créeme ella gritaba que no me detuviera.
La chica abrió enorme sus ojos, iba a expresar algo pero el joven asiático gritó antes.
-- Cállate!!! -lo enfrentó- deja de mentir!!
-- No miento, nipón!!! -lo retó- me la he tirado infinidad de veces!!!–y la observó con lascivia ya que la chica mexicana continuaba desnuda en el suelo- Ella es mía!!
Hyuga detectó aquella mirada y se molestó en extremo, nadie tenía el derecho de mirarla así, estalló en furia sin medir lo que expresaba.
-- No es tuya, imbécil!!! –Perdió el control de lo que decía- es mía, ella ya ha estado conmigo...!! –exclamó en un grito- y era virgen... yo fui el primero... -se quedó sin habla después de eso y se sonrojó levemente.
La jovencita que finalmente había alcanzado sus ropas e intentaba vestirse se puso de mil colores, como se había atrevido a decir eso.
-- Quéeeee??!! -la miró con una mueca de disgusto- eso es verdad, Narda??!!! –cuestionó a la chica que no supo que decir, pero su cara la delataba- co... como te atreviste??!!! -Le reclamó- yo te lo pedí un millón de veces!!! y estábamos comprometidos!! - el joven volteó a ver al nipón- eres un... eres un maldito desgraciado!!! -se le fue encima a Hyuga. Ambos hombres rodaron por el suelo para su fortuna alfombrado.
-- nooo!! -intentó separarlos- basta!!! deténganse!! Por fa... -solo consiguió que la empujaran, la chica cayó golpeándose contra la pared- aaahh!!!
-- Nardaaaa! -se levantó en el acto a auxiliarla- estas bi... -el joven mexicano aprovechó su distracción y lo golpeó con el retrato que estaba en el suelo, el vidrio se quebró- ughh!! -el chico nipón cayó semiconsciente-
-- Noo!! Kojiro!!! -no pudo levantarse a auxiliarlo, entre ambos se ubicó el joven mexicano-
-- vaya, al fin que para algo sirvió tu estúpido gato... -expuso y arrojó a los pies de la chica el retrato de Miztli- no sabes lo que me costó matarlo... -La jovencita detuvo su aliento, Hyuga abrió los ojos de sorpresa- sí, yo me encargué de esa plaga pulguienta.
Narda: no... no es verdad!!! -le gritó- Ricardo, dime que mientes...
-- no, así es... -contó- yo venía llegando a tu departamento para hablar contigo y casi me tira Miztli por las escaleras, iba como loco, me enfurecí. Por lo que lo seguí con el coche, no fue muy lejos, llegó al parque que está a dos cuadras tras el edificio, estaba ocupado tratando de beber agua de la fuente cuando le aseste un golpe con el bastón del volante... -la chica comenzó a temblar- lo hubiera desecho ahí mismo... -expresó con rabia- pero, mucha gente me miraba, cuando traté de recogerlo... quien sabe cómo pero había desaparecido.
Hyuga comprendió todo... él no era el culpable de la muerte de Miztli, la mascota de su amada. Aunque él había tenido al gato atrapado, aquella tarde que se le escapó por la puerta principal cuando lo visitaba Melchiore, Ricardo lo había seguido y lo había golpeado de muerte.
