CAPITULO 9: La escalera se derrumba sobre los amores de los gatos.

Ambos jóvenes se abrazaban, la chica lloraba, de sus ojos grises surgían lágrimas cálidas. El temor de ver en peligro a la persona amada los había hecho valorarse uno al otro.

-- Ko... Koji... -se apretó más a su cuerpo- lo... siento mucho... -gimió temerosa-

-- no Narda... es a mí al que debes perdonar... -se separó un poco de ella- lo siento mucho... yo no quería mentirte pero... -la miró directamente a sus orbes grises, ninguno evidenció que tras el nipón uno de sus atacantes se ponía en pie- yo... yo tenía mucho miedo que si te enterabas de lo de Miztli... me odiaras... -La chica lo miró absorta- porque yo... yo te a...

-- miserableeee!!! -el hombre surgió repentinamente tras el joven delantero llevando el arma en alto, con la firme intención de herir-

La joven mexicana abrió enorme sus ojos, al estar en esa posición lo más seguro era que el malviviente asestaría su arma en la espalda morena.

-- Noooo!! -gritó- Kojiro!!! cuidadoooo!!! -empujó sorpresivamente al chico a un lado para evitar que lo hiriera, dejando al descubierto su humanidad- aaaaaghh!!

El hombre asestó el golpe con la navaja y retiró casi al mismo tiempo, esto provocó que la sangre de la chica saltara hasta el rostro del nipón.

-- Nardaaaaaa!!! -gritó desesperado al mirar a la jovencita caer al suelo- eres un maldito!!! te mataré!!! -se levantó en el acto y sujeto al atacante. Ambos forcejeaban por la posesión de la navaja.

-- no me ganarás niño... -espetó y miró a su lado, su acompañante se levantaba- jejeje! oye!! ayúdame!!! -le exigió al otro hombre-

Hyuga tembló, nada podría hacer si el otro atacante se acercaba, miró de reojo a la chica, esta no se movía, el charco de sangre se hacía presente en el sucio suelo del callejón. En ese instante se dejó escuchar cerca una sirena de policía.

-- la... la policía!! -gritó el maleante que se había logrado poner en pie-

-- olvídate de eso... ayúdame!!! -le ordenó-

-- bromeas?!!! -respondió- yo... yo no dañé a esa niña... -señaló a la jovencita que estaba en el suelo- me largo!! -comenzó a alejarse corriendo-

-- queee??!!! maldito traidoooor!! -le gritó y después se volvió a ver a la cara al chico moreno- ni modo niño... tendré que matarlos a ambos... -sus ojos se tornaron fríos- no puedo permitir que me denuncies... -imprimió más fuerza- así que... adiós!!! -le dio un sorpresivo rodillazo en el estómago-

-- uuughh! -sus piernas amenazaban con doblarse, la fuerza también se le iba- infe... infeliz! -cerró los ojos con miedo-

-- je, je, je, je!! -rió al sentir como el chico ofrecía cada vez menos fuerza- bien, ahora si niño, te mata...

Craaaaaaaaskkkk!!! Hyuga abrió los ojos al escuchar aquello, los pedazos de vidrio saltaron por doquier, el hombre soltó la navaja para caer inconsciente sobre él, pero el nipón lo hizo a un lado rápidamente, y miró al frente.

-- Na… Narda… -ahí estaba la jovencita castaña de pie, con su mano derecha cubría su herida, y en su otra mano aun tenía el cuello de la botella- tú...

-- Ko... Ko... ji... –exclamó casi en un susurro inaudible, sus piernas se doblaron, Hyuga apenas pudo atraparla para que no cayera al suelo y se golpeara-

-- Nardaaa!! -la abrazó- soporta por favor!! -le exigió en un grito- ya viene la ayuda...

-- es... tas... bien... -sonrió- que.... bue... no... -comenzó a temblar- ahh! ten... tengo... frío... -expresó-

-- no hables, pequeña... -le acarició el rostro, miró de reojo la herida, la sangre no dejaba de fluir- tranquila Narda... -se quitó su chamarra deportiva y la cubrió- así estarás mejor...

-- Koji... -le acarició el rostro- lo siento... mucho...

-- ya te dije que no hables… -le indicó molesto- además yo no tengo nada que perdonarte!

-- si... -asintió- si debes... per... do... narme... -el chico la miró incrédulo- yo... yo te... te mentí... -el joven la miró serio- te hice creer que... -tragó saliva- que no deseaba estar contigo… -sus ojos se humedecieron otra vez- y no... no era verdad... -se sonrojó un poco y se abrazó al pecho del muchacho- tú… me gustas mucho…

-- no te preocupes... -sonrió- entonces estamos a mano... -alejó unos cabellos castaños de su frente-

-- si... -sonrió ampliamente- te... te amo Kojiro Hyuga... -sus ojos se cerraron y las lágrimas escaparon de ellos-

-- no me abochornes, niña... -le comentó levemente sonrojado- no sé como lo hacen en México, pero en Japón es el hombre el que debe decir eso primero... -explicó sonriendo- Narda?... -le llamó pero no obtuvo respuesta- Narda!! -sacudió levemente a la joven- no, no... no puede ser... Nardaaaa!! -La chica ya no respondió-

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Hyuga caminaba desesperado de un lado a otro en la sala del hospital, no dejaba de mirar hacia la puerta que se encontraba cerca, ahí habían ingresado hacía más de dos horas a la jovencita castaña. Sentada en una de las bancas estaba también la chica de largos cabellos oscuros, Anell la actual compañera de Narda.

-- oye gato... ¬¬U -expresó la chica mexicana- ya siéntate que me vas a marear... -chasqueó la boca- ya pareces pirinola...

El joven nipón la miró molesto.

-- no me llames así niña! -le gritó y le presentó una de sus peores miradas-

--- uy! uy!... -expresó burlona- ni creas que me intimidas con esa miradita de "corre o muere"... -se cruzó de brazos- ya estoy acostumbrada a esos ojos de pistola, viví más de 15 años con dos ogros malvados allá en México... -acto seguido le enseñó la lengua-

En ese instante salió un Doctor del cuarto, ambos olvidaron la discusión y se acercaron rápidamente al galeno.

-- como se encuentra??!! -cuestionaron al mismo tiempo y después se miraron molestos-

-- necesito verla, déjeme hablar con Narda, doctor...! -solicitó presuroso el nipón-

-- eso no podrá ser, muchacho... lo siento mucho... -a Hyuga se le heló la sangre con esas palabras- ya no podrás hablar con ella... -exclamó-

-- no manche!!... -cubrió su boca- no me diga que ella... ya... ya colgó los tenis... -sus ojos se humedecieron-

-- no... no... tranquilos... -explicó- no podrán hablar con ella porque la chica está dormida... perdió mucha sangre, pero por suerte la navaja no la hirió muy profundo... aun así le lastimó una arteria y tuvimos que operar... -acomodó sus anteojos- ya salió de peligro, ahora solo necesita descansar.

Ambos chicos suspiraron aliviados. Hyuga volvió a preguntar.

-- puedo... es decir, podemos... -miró de reojo a la joven morena- ver a Narda?

-- si, está bien... -indicó- pero solo uno a la vez.

-- ve tú primero... –expuso a la jovencita de largo cabello azabache-

-- gracias... -respondió- disculpa lo de hace rato... -puso su mano tras su cabeza- cuando me pongo de nervios, soy un poco mula... -rió nerviosamente-

El joven nipón solo asintió con una leve sonrisa, moría de ganas de ver a la chica castaña.

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La joven castaña estaba en la cama, las luces de la ciudad se reflejaban en su rostro pálido. En verdad que casi no había color en sus mejillas. Hyuga sintió un dolor en su pecho al verla así, tan débil, tan frágil. Miró su brazo delgado el cual tenía conectado el suero intravenoso. Suspiró y se acercó silencioso a ella, jaló la silla junto a la cama y se sentó. El silencio del cuarto sólo se rompía por el constante pillido de la máquina que indicaba los latidos del corazón.

Los cabellos castaños de la chica se encontraban alborotados cubriendo parte de su frente y su mejilla tenía un claro color morado debido a algún golpe. El nipón se molestó, no le importaba el hematoma que tenía él mismo en la cara, ni el dolor en su abdomen, lo que más le dolía en el alma era ver el rostro de Narda lastimado.

Pero a pesar de todo eso la respiración de la joven se escuchaba tranquila, casi como si sólo durmiese. El joven nipón sonrió, se asemejaba a la respiración que tenía aquella vez que despertaron juntos. Después desapareció la sonrisa, recordó que no había sido un bonito despertar, aunque también recordó algo que la chica mexicana le dijo en esos momento difíciles que pasaron juntos...

++++++Recuerdo de Hyuga++++++++++++

-- Koji... -le acarició el rostro- lo siento... mucho...

-- ya te dije que no hables… -le indicó molesto- además yo no tengo nada que perdonarte Narda!

-- si... -asintió- si debes... per... do... narme... -el chico la miró incrédulo- yo... yo te... te mentí... -el joven la miró serio- te hice creer que... -tragó saliva- que no deseaba estar contigo… -sus ojos se humedecieron otra vez- y no... no era verdad... -se sonrojó un poco y se abrazó al pecho del muchacho- tú… me gustas mucho…

-- Te... te amo, Kojiro Hyuga....

++++++Fin del recuerdo de Hyuga++++++++++++

Kojiro sonrió débilmente al recordar las palabras de la jovencita. Ella lo quería, su amor era correspondido. Narda se había entregado a él porque lo amaba. Ambos se amaban.

-- hmm... -la joven expreso un quejido suave que lo hizo volver a la realidad-

El chico nipón, no pudo evitar mirar a sus labios entreabiertos, se acercó a ella y posó sus labios sobre los de la chica dándole un beso suave.

-- ya no permitiré que nada, ni que nadie te lastime… -le expresó en su oído en un susurro- te lo juro mi niña...... -acomodó algunos cabellos que cubrían la frente de la chica-

-- Koji... -los labios de la chica otra vez se movieron para expresar su nombre entre sueños, el chico sonrió-

La puerta se abrió e ingresaron dos enfermeras.

-- Disculpe joven, pero su tiempo terminó -le indicó- es necesario que la paciente descanse...

-- si, comprendo... -se levantó del asiento- nos veremos pronto, Narda... -besó su frente y salió del cuarto-

-- que chico más guapo! –Rió una de las enfermeras- que suerte tiene esta chica...

-- si... -revisaba el suero- creo que además es un futbolista de un club famoso...

-- en serio...! -miró a la jovencita dormida- pues como lo dije antes... qué suerte tiene! -rió otra vez-

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Al otro día el joven nipón se apresuraba a guardar sus cosas en su locker, deseaba cuanto antes salir del área de entrenamiento para dirigirse al Hospital.

-- Hyuga!! -Le gritó molesto- por qué demonios no me dijiste nada?!!! -le reclamó-

-- ahhh!! no hay problema, Melchiore... -expuso en un suspiro-

-- como que no!! -le contestó abatido- me siento culpable amigo, pudieron matarte!!

-- ya está bien... -cerró su locker- te perdonaré si me llevas al hospital a visitar a Narda...

-- ok... vamos... -sonrió- seré más veloz que uno de tus tiros… -expuso vanidoso, el asiático solo pudo sonreir-

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El joven nipón no pudo si no gritar.

-- ¿Cómo que no puedo verla??!! -se molestó enormemente-

-- Oigan, que les pasa??!! -expuso- el es su... –duda solo un segundo- el es su novio!! -Hyuga lo mira y se sonroja levemente- tiene todo el derecho de pasar a verla, no se lo pueden evitar!!

-- Lo siento señores, pero un familiar de ella nos solicitó que no lo dejáramos pasar... -le expresó-

-- un familiar?... -cuestionó- quien?... -el chico sabia que la jovencita no tenía a nadie-

-- Su hermana... -respondió-

El joven pelirrojo a lo lejos vio que una enfermera le hacía unas señas extrañas.

-- Su hermana? –Hyuga dudó un instante en quien podría ser- Anell? –preguntó al enfermero- pero ella no es su hermana, es solo su compañera de departamento!! –explicó-

-- no... -corrigió- su hermana no se llama así... y además no tengo por qué estar dándole explicaciones señores... -contestó finalmente molesto- retírense... -ordenó- o de lo contrario llamaré a seguridad...

El muchacho moreno estuvo a punto de irse encima del hombre de blanco, pero su compañero Melchiore lo detuvo.

-- tranquilo Hyuga... -le indicó deteniéndolo del hombro- si, está bien, ya nos retiramos... -le hizo una seña discreta con la mirada- vamos amigo, que no necesitamos armar alboroto o de lo contrario tendremos un altercado con la prensa... ven sígueme... -Hyuga no comprendió bien, pero hizo lo que su compañero le indicó-

Salieron del pasillo del hospital hacia los jardines del mismo.

-- que sucede Melchiore? -le cuestionó molesto-

-- eso quiero saber yo... -miró acercarse a la joven de blanco-

-- disculpen por hacerlos esperar... -mencionó mientras los chicos la miraron confundidos- me envía una chica llamada Anell...

-- ella...!!! -se exaltó asustando a la joven-

-- tranquilo Hyuga... -lo controló- continúe por favor... -le sonrió nervioso a la jovencita-

-- bu... bueno ella me dijo que... –expuso nerviosa- que lo sentía mucho, pero no puede hacer nada por ustedes... al parecer la amiga de la joven que está hospitalizada se enteró de lo que le sucedió y pues negó rotundamente la entrada de usted Sr. Hyuga o a cualquiera que viniera en su nombre...

-- Lauren... -surgió ese nombre de los labios del nipón-

-- La veterinaria amargada?!!! -Expresó el pelirrojo agitando sus manos- como se puso atrever!!!

-- sí, creo que así se llama... –afirmó riendo por la reacción del pelirrojo- bueno la chica sonriente me mencionó que no se preocupe, ella le mantendrá al tanto de la mejoría de su novia... y me dio este teléfono... -le entregó a Hyuga un papel-

-- gracias... -expresó avergonzado-

-- no, no se preocupe... –sonrió tímidamente- espero que se mejore su novia... -se retiró-

-- bien, pues ni modo Hyuga... -palmeó su espalda- tendrás que esperar...

El joven nipón solamente miró triste hacia la ventana de la habitación del hospital.