CAPITULO 10: Un maullido es un masaje al corazón.

Habían pasado ya dos días desde lo ocurrido, Hyuga estaba al tanto de la mejoría de Narda gracias a las llamadas y mensajes de la joven amiga de la chica.

--- Narda ya despertó, gato... –escuchó la voz alegre de la chica mexicana- y lo primero que preguntó fue por tu pellejo, jejejejeje!! aunque a la Lauren se le retorció el hígado... jejejeje!! está mejorando rápido...

--- muchas gracias, niña… -expresó sereno-

--- de nada,… lo malo es que Lauren no me deja sola con ella ni un segundo… -explicó y su voz sonó molesta- así que no puedo pasártela… sorry, bueno te dejo o me cachan… bye… -colgó-

También le envió diversos mensajes:

--- N.T.P. Narda está mejor...saludos felinos...

--- Narda T. Ex. 1CH. X O X

Entre muchos otros, que a veces el chico asiático no entendía del todo y prefería marcarle. Pasó una semana, y esa tarde la jovencita de largos cabellos oscuros llegó a visitar a la castaña.

--- ¿Cómo sigues, Narda? –Le cuestionó colocando una bolsa a su lado-

--- Bien, gracias por preguntar, Anell… -le respondió mirando a su otra amiga dormir en el sofá-

--- vaya, hasta que podemos hablar… -expresó cruzando sus brazos y suspirando, la castaña solo sonrió-

--- no seas mala, Lauren se quedó a cuidarme anoche… -le explicó- en una hora viene por ella su esposo… y estaremos solas…

La chica morena asintió y se acercó a la convaleciente despacio.

--- oye, te traje algo… -le exclamó en un susurro y le ofreció la bolsa- es un "regalito"… ji, ji, ji, ji, ji –rió traviesa-

--- es… es comida! –Exclamó sorprendida y la morena le cubrió la boca-

--- shhh!! –miró hacia su compatriota que pernoctaba, la chica de cabello corto solo se movió- no grites, Narda… solo cómetelo!

La castaña rió, la verdad ya estaba harta de la comida insípida del hospital, abrió el paquete y comenzó a consumir.

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La veterinaria de cabello oscuro estalló en un grito.

--- ¿Cómo se te ocurrió esa estúpida idea, Anell?!!!! –Le reclamaba a la jovencita morena- Narda no puede comer otra cosa!!!

--- Lau… no la… -no pudo continuar, volvió a vomitar en el receptáculo sostenida por la enfermera-

--- Narda!!! –Expresó asustada- lo siento…

--- un "lo siento" no arregla nada boba!! –arremetió- el doctor ya la iba a dar de alta mañana!!! Y ahora con esto… quien sabe cómo le afectó!!

--- yo… yo no sabía… -exclamó triste-

--- Anell… por qué mejor no te vas!! –sentenció-

--- n… no… le digas eso… -volvió el estómago una vez más-

--- sí, yo… ya me voy… -salió triste del cuarto- chin… ya la "cajetie" gacho… -expresó en su natal idioma- aaaahh!! –suspiró decaída- "bien esto mejor no se lo digo al gato… capaz que me descuartiza" T_T -pensó-

Dos días después el Tigre Hyuga salía de su entrenamiento cuando miró a una chica conocida esperándola afuera de las instalaciones.

--- hellooouuuuu Gato!!… -expresó sonriendo de oreja a oreja-

--- A… Anell! –Se sorprendió en demasía- algo le pasó a Narda?!!! –Cuestionó asustado y la tomó de los hombros-

--- no… no… -se puso nerviosa- es solo que… hoy llegué al hospital y pues me enteré que ya la dieron de alta, Hyuga.

--- ya veo… -suspiró tranquilo y la soltó-

--- sí, pero lo único malo es que se la llevó su amiga… -explicó- y pues se me hace que va a ser mas difícil verla…

--- sí, me lo imagino… -espetó- pero, aun así tú tienes más oportunidad de poder verla…

--- eso sí,… -cruzó sus brazos- además tengo la excusa de la Maestría, bueno te seguiré teniendo al tanto, gato… nos vemos!! –se despidió-

Hyuga sólo sonrió levemente al verla alejarse.

Así continuaron los días, la chica morena seguía manteniéndolo al tanto de la mejoría de Narda. Esa tarde el chico de mirada felina recibió una llamada más, revisó la pantalla, era la joven hiperactiva hablándole otra vez.

--- ahhh! es esa niña Anell... -suspiró y contestó sentándose en la banca del campo de soccer- si?... -el silencio al otro lado de la línea lo dejó confundido- Anell?... -cuestionó-

--- no... -la voz de la chica castaña lo hizo pararse de su asiento-

--- Narda... -su corazón dio un vuelco- eres tú?? -cerró uno de sus ojos molesto consigo mismo, como pudo hacer una pregunta tan tonta-

--- si... hola... -contestó sencillamente-

--- hola... co... cómo estás?? -volvió a autoregañarse, otra pregunta tonta salió de su boca-

--- bien... gracias por preguntar... -expuso- yo... quisiera que... -silencio-

--- Narda... discúlpame por no poder verte, yo... -no sabía cómo explicar-

--- no, te preocupes... -le interrumpió- Anell me lo contó todo...

--- si... –Hyuga no sabía que más decirle, o quizás eran demasiadas cosas que quería hablar con la jovencita castaña- Narda... yo... -lo interrumpe-

--- Kojiro... -temblaba su voz- quiero pedirte algo... -el chico sonrió de alegría- que… que ya no vuelvas a buscarme, por favor... -la sonrisa desapareció de su rostro-

--- de que... de que hablas??!! -se sorprendió poniéndose de pie de golpe- Narda, por qué dices...

--- ya la escuchaste!! -contestó otra voz- déjala de buscar... ella se irá a México mañana mismo!! Así que todo esto se acabó!! pi - pi - pi - pi

El sonido constante que indicaba el corte de la línea, fue lo que ahora escuchaba el joven nipón.

*************

Hyuga llegó apesumbrado a su departamento, había llamado mil veces al teléfono y este marcaba que estaba apagado; lo más seguro era que Lauren había descubierto su manera de comunicación con Anell para mantenerse enterado de la situación de Narda. Incluso había ido a buscarlas al edificio, pero jamás nadie le contestó. Lo que más le dolía era saber que la chica partiría dentro de poco y que él no podría evitarlo, se dejó caer pesadamente en el sofá de su sala.

En ese instante su celular sonó otra vez, lo contestó con desesperación.

--- Narda!! -expresó-

--- no, soy yo gato... -era la chica hiperactiva- sorry compa... la Lauren me cachó y me quitó el celular... te estoy hablando de una cabina de teléfono...

--- ya veo... -suspiró- es verdad que Narda se irá a México...? -temía preguntar-

--- no lo sé... -le contestó- yo... yo me voy mañana en la noche... -exclamó- en serio lo siento mucho...

--- no... No te preocupes... -le contestó- muchas gracias por todo Anell -colgó-

*************

--- Que gacha eres Narda... -le mencionó la joven al colgar el teléfono público- cómo pudiste decirle esas cosas al Kojiro... -la miró frunciendo el entrecejo- y ahora me pides que le dijera esto, el wey se va a cortar las venas con una galleta María!

--- lo sé, Anell... pero era la única manera de que Lauren me dejara regresar al departamento por mis cosas, además... aun tengo algo que hacer... -expresó caminando la chica castaña con una mirada sumamente triste- anda vamos por mis maletas...

--- aun no sé para qué quieres empacar… -la alcanzó- si te vas a ir a vivir con el gato… pues puedes dejar tus cosas en el depa, aun esta pagado por lo que resta del mes…

--- aun no sé lo que voy a hacer… -le contestó- no sé qué será lo mejor… irme o quedarme.

--- no me vengas con cuentos chinos, que el Hyuga es japonés… -la miró desdeñosamente- estás que te pelas por quedarte en Italia con el gato…

La chica castaña no dijo nada mas, solo miró hacia el atardecer y colocó su mano sobre su adolorido estómago.

*************

La noche cubrió el cielo de Italia, Hyuga salió a recoger su ropa del tendedero, decidió solo entrecerrar la puerta de su departamento, por que regresaría rápido, no valía la pena ponerle llave.

Mientras recogía su ropa, el joven delantero miró algunas sábanas mecerse al compás del viento nocturno, no pudo evitar recordar la vez que vio a la chica quitarse su playera admirando su espalda desnuda, o cuando la escuchó jugar con su gato, o aquella vez que cantaba recogiendo su ropa. Cuando ella se atrevió a besarlo, cuando juntos se acariciaron y se amaron; cuando ella gritó su nombre pidiéndole ayuda, cuando ella había llorado por su causa, sus apasionadas discusiones, aquel evento que los acercó a la muerte, como ambos se protegieron mutuamente. Muchos recuerdos, tal vez demasiados para haber decidido olvidar.

Molesto decidió regresar a su departamento, se sorprendió al ver la puerta abierta. Frunció el entrecejo, pero aun así ingresó. Revisó la sala, la cocina y el cuarto de lavado pero nada, solo faltaba su recámara y el baño. Finalmente salió del pequeño cuarto desconcertado; entró decidido a su habitación, en ese instante se apagó la luz, al voltear no pudo evitar sorprenderse; ahí bajo el quicio de la puerta de su recamara se encontraba la jovencita castaña.

--- Nar... -sonrío nervioso, acaso era un sueño o su mente le jugaba una mala pasada- Narda?!

--- si... -asintió- soy yo... hola Sr. Hyuga... -le sonrió con sus ojos llorosos-

El joven nipón regresó sus pasos de manera rápida y abrazó a la chica; la besó levantándola en sus brazos.

--- Narda! –Separó sus bocas- mi Narda... -unió una vez más sus labios-

Bajó a la joven, sus pies por fin tocaron el suelo alfombrado.

--- vaya,… -se sonrojó levemente- de haber sabido que tendría este recibimiento, hubiera venido mucho antes... -sonrió divertida-

--- que sucedió? -cuestionó-

--- siento mucho haberte dicho eso por teléfono, Koji... -explicó- pero solo así me dejó salir Lauren... -el chico puso cara de molestia- no, no te enojes con ella... por favor... -su cara se entristeció- ella quiere protegerme... –gimió llorosa-

--- si, lo sé... -la abrazó- discúlpame... pero es que... -la joven lo besó callándolo-

--- no importa lo que pasó... -le mencionó al separar sus bocas- estamos juntos ahora... –sonrió y acarició su mejilla-

--- si... –expresó también y sonrió levemente-

--- Koji... -se sonrojó- lo que te dije aquella noche…

--- no… -puso su dedo en su boca callándola- debo decirlo yo… -la miró con ojos molestos-

--- está bien… -La jovencita castaña sonrió divertida, y esperó a escuchar lo que el nipón le diría-

--- bueno… -expresó nervioso- yo… -tomó valor- Narda! me gustas… me gustas mucho y yo quiero…

La jovencita nuevamente no lo dejó terminar, sus brazos rodearon el cuello del nipón y lo besó apasionadamente.

--- tu también me gustas mucho, Kojiro –lanzó al separarse, sus ojos grises se veían magníficos al ser humedecidos por las lágrimas- podrías... amarme una vez más...? -sus mejillas se tornaron sonrosadas por la petición-

El chico moreno no contestó, su mirada se puso seria y unió sus labios otra vez. Hyuga besaba con desesperación a la joven castaña, apretándola suavemente a su cuerpo, trasladó su boca al cuello haciendo que la chica dejara escapar un leve gemido. Hyuga sonrió divertido, le encantaba sentir como la jovencita se estremecía por sus caricias. Miró de reojo la cama, separó sus labios del aperlado cuello y miró directamente a las orbes grises.

--- te amo… -le dijo al acercarse a su oído con suavidad- te amo Narda Álvarez...

--- Kojiro... -le contestó- yo también te amo, pero ahora... -es interrumpida, el chico moreno cubrió su boca con la suya-

El beso era frenético, la jovencita alzó sus brazos para rodearle el cuello. Hyuga introdujo sus manos bajo la blusa en color celeste acariciándole la espalda, ella lo soltó solo para llevar sus manos a la sudadera, deseaba quitársela. El nipón sonrió y la auxilió en su empresa, la ropa cayó al suelo alfombrado. Hyuga decidió hacer lo mismo con ella.

--- Kojiro, espera... -separó unos segundos sus labios- yo... quiero decirte algo... -lo miró directamente al rostro moreno- es que yo,… creo que yo…

--- hablemos después, pequeña… -tomó su rostro y la besó con pasión desesperada- te deseo...

Pam! Pam! Pam! Unos fuertes golpes a la puerta los sorprendió.

--- Kojiro Hyugaaaaaaa!!! -la voz de una mujer se dejó escuchar fuera del departamento del nipón- ábremele!! sé que estas aquíííí!!! -los gritos eran casi histéricos-

La jovencita miró cuestionante a las orbes oscuras, solo para encontrar confusión en las mismas. Ambos salieron del cuarto y caminaron hacia la sala sin decir nada más. Hyuga abrió la puerta deprisa, para después traspatear cuando ingresó de forma violenta aquella mujer madura.

--- Se puede saber qué demonios estás haciendo, Hyuga??!! -Le gritó Matsumoto Kaori- he recibido casi una docena de quejas del deportivo!!! -Le reclamaba- llegas tarde, te vas antes de la hora, y hasta has faltado a los entrenamientos!!! Kojiro se puede saber qué estás...? -se detuvo al ver aquella figura tras el "Tigre"- ah?!... y quien diablos eres tú?!! -la miró desdeñosamente-

--- ah!... bueno yo... –se asustó y no sabía cómo responder- yo... yo soy... -miró temerosa al joven de mirada felina-

La mujer miró a la chica barriéndola con la mirada, después a su joven discípulo que se encontraba ahora solo con un pants, estaba semidesnudo y sudoroso-

--- uhm! ya veo... -tomó su bolsa para extraer su chequera, rápidamente llenó uno de los papeles y se lo arrojó a la mesa central de la sala- toma... con eso será suficiente... -se acercó a la puerta para abrirla- por hoy terminaste, anda vete...

--- Queee?! -se quedó de una pieza- oiga!! Como se atreve!! yo no...!!- esbozó una mirada de molestia-

La mujer lanzó un suspiro, se acercó a la mesa tomando el papel y después a la chica para sujetarla fuertemente del brazo.

--- Toma!! –se lo entregó en la palma de la mano- vamos ya lárgate!! -Le grito fastidiada jalándola con violencia- vamos fuera de aquí!!

--- Kaori!!! Suéltala!!! -se enfureció y separó a la chica mexicana de su manager-

--- aaah! -se estremeció al ser empujada por el chico nipón- Hyuga! como te atreves??!! -lo miró enojada-

--- lo siento, Kaori... pero ella no es... -no pudo decirlo- ella no es lo que piensas, ella está conmigo!! –explicó-

--- qué? -cuestionó confundida- de que hablas, Hyuga?...

--- Kaori, ella es... –pausó solo un instante- ella es mi novia! -le contestó-

La mujer se quedó muda de la impresión.

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El café terminaba de calentarse, Hyuga trajo la cafetera y sirvió las tazas.

--- en un momento regreso... -se excusó dirigiéndose nervioso a la cocina-

La mujer nipona no dejaba de observar a la chica castaña, esa actividad estaba por colmar el carácter explosivo de la joven de mirada gris. Pero antes de que pudiese expresar algo la manager deportiva habló.

--- dime niña, desde hace cuanto conoces a Hyuga? -cuestionó mientras encendía un cigarro-

La joven no supo el porqué, pero contestaba casi al instante cada pregunta, con cierto temor y a la vez valentía.

--- hace más de un año... -no deseaba mirarle a la cara, así que la evitaba-

--- hmmm… -analizó- eres mexicana, verdad?... -la chica asintió- si,... lo sabía, nunca me equivoco... -dio una bocanada de humo- tienes...? 19... 20…

--- 24... -contestó-

--- vaya!... luces más joven... –expresó con sincera sorpresa y dio una bocanada más- eres estudiante?...

--- si,... -afirmó- vine desde México a hacer una maes..

--- que bien... -interrumpió a la chica dándole a entender que esa información no le importaba- me parece bien... -sonrió mientras apagaba su cigarro- y dime, desde cuando... -tomó un breve pausa- te acuestas con él?... -la miró burlona-

La chica castaña dio un respingo.

--- oiga!... eso no le importa!! -se molestó-

--- ja, ja, ja, ja!! -rió- vamos, tranquila... solo deseo saber si estoy en lo correcto...

--- en lo correcto?... -cuestionó- a que se refiere usted?...

--- Me refiero a que eres como todas las chicas que han llegado con Hyuga... -la miró directamente a sus sorprendidas orbes grises- solo tratan de envolverlo en sábanas para embarazarse y comprometerlo.

--- y... yo… -la chica abrió enorme sus ojos grises y después se quedó sin habla, no pudo evitar recordar-

+ + + + + RECUERDO DE NARDA + + + + + + +

Ambas chicas recogían sus pertenencias del humilde departamento. La joven morena no dejaba de observar a la castaña, no aguantó más y expresó.

--- Narda, en verdad te irás conmigo a México mañana? -le cuestionó-

--- si... -contestó sin voltear a verla-

--- no manches!! el gato te quiere... -le regañó- a leguas se nota que está hasta las manitas por ti y tú también lo estás por él... y aun así piensas irte a...

---Anell… -la interrumpió- piénsalo un poco, lo nuestro es... es muy extraño...

--- extraño… -frunció el entrecejo- extraño el novio de mi hermana que le llevó serenata con siete perros amaestrados!! Narda tú lo amas, no debes irte!!! Quizás si….

--- Mira… -detuvo su consejo- iré a hablar con él... además... -tembló- aun no sé qué hacer... no sé cómo vaya a reaccionar... –comenzó a llorar-

--- eh!... -se sorprendió- de que hablas??... -la sujetó del brazo suavemente para hacerla voltear-

--- Anell... -sus ojos estaban llorosos- ayer descubrí que estoy… -pausó-

+ + + + + FIN RECUERDO DE NARDA + + + + + + +

La chica castaña se estremeció. La mujer nipona no dejaba de sonreír al ver el rostro anonadado de la chica, seguramente había dado en el blanco.

--- lo sabía, como dije... "jamás me equivoco"... -se jactó vanidosamente ante la chica dándole un tono fuerte a sus palabras- dime, deseas embarazarte para atraparlo y que te mantenga?

--- no… yo… -las palabras quedaron atrapadas en su garganta-

--- mírate como tiemblas… -se ironizó de ella- y me quieres hacer creer que eres estudiante de postgrado...

La jovencita deseó írsele encima para romperle la cara que de seguro ya tenía algunas cirugías, así que una más no le iría mal; pero tuvo que controlarse, Hyuga regresaba.

--- Bien... Kaori... -la chica sintió un golpe en su corazón, Hyuga había preferido hablar con la mujer- siento en verdad lo de las quejas del deportivo, pero te prometo que no volverá a suceder...

--- eso espero, Hyuga... –amenazó- recuerda que hay "cosas" de más vital importancia que otras… que son solo pasajeras... -miró desdeñosa a la chica- bueno, me disculparás... -se puso en pié- pero tengo cosas que hacer... -se dirigió a la puerta- ah! querido Kojiro, no tendrás una botella de agua, que me obsequies?

--- eh! si... si… espera, iré a la cocina... -el chico reaccionó sin pensar y se dirigió a ese lugar-

--- Niña... -le exclamó a la chica que se mantenía de espaldas sentada en la sala- no eres la primera con la que encuentro a Kojiro como pudiste darte cuenta, hasta pensé que eras una... -pausó su comentario- bueno tú sabes que... -sonrió- no te hagas ilusiones, créeme es por tu bien... además, que no tienes un poco de "orgullo mexicano" del que hace tanto alarde tu país… -se burló discretamente ya que en ese momento Kojiro llegó con la botella-

--- toma Kaori... -le sonrió-

--- Muchas gracias, querido... –tomó la botella- recuerda, estaré al pendiente de ti como siempre... -le indicó y le dio un beso en la mejilla- nos vemos! -salió del lugar-

El chico nipón regresó su mirar al interior de su departamento, su agudeza le hizo saber que las cosas no marchaban bien, se sentía una atmósfera de pesadez. La jovencita mexicana estaba de espaldas, decidido se acercó a ella.

--- es verdad… el orgullo mexicano… -expresó en su susurro inaudible- cuando… cuando lo perdí? –apretó sus manos y sus uñas se enterraron levemente en el sillón-

Hyuga llegó hasta la chica castaña, ella no lo miraba, observaba a un punto perdido en la pantalla de la televisión apagada. Algo no andaba bien, ya que su mirada era de infinita tristeza.