Capítulo 13: Hay un enorme abismo en la pupila de los gatos. (2da parte)
Hyuga bajó del automóvil de Melchiore. La gente corría histérica de un lugar a otro, las ambulancias comenzaron a llegar, aquello era un caos total. Los uniformados gritaban que se alejaran los civiles.
--- Hyuga… -una mano le sujetó el brazo y lo hizo volver de su shock- vámonos… no debemos estar aquí…
--- si… -exclamó aturdido- vamos a mi… -pausó- a mi departamento -no supo por que la palabra "casa" no deseo salir de su boca-
El silencio del automóvil no le ayudaba mucho al nipón, un mar de pensamientos transformados en preguntas llenaban su cabeza. ¿Y si ella estaba ahí? ¿Cómo se debió haber sentido? ¿Gritaría su nombre otra vez pidiéndole ayuda? ¿Le habrían hecho daño esos hombres? ¿Ella lloraría y suplicaría por su vida y la de su hijo?
Recordó con dolor que él ayer le había gritado, ella molesta se había dormido esa noche en el sofá… sola.
De seguro lloró. Y ahora lo más probable era que ella había muerto… sola. Sin haberle explicado, sin haberse disculpado con ella. "Todos se van… todos me dejan siempre sola" Recordó sus labios al decir esa triste frase en la primer noche que estuvieron juntos. No pudo más se llevó las manos a la cabeza, se sentía terriblemente culpable.
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--- por la virgen del Guadalupe!!! –Gritó una mujer en el restaurant-
--- aaah!! –Gritaron más personas-
--- ¿Qué fue eso?!! –Cuestionó la chica castaña asustada-
--- creo que una explosión!!! –Afirmó la joven mexicana de cabello corto, y se pusieron de pie siguiendo a la gente que salió corriendo a la calle-
A lo lejos se dejaba ver la intensa humareda, innumerables ambulancias y patrullas pasaron frente al establecimiento.
--- fue… en el centro comercial… -escapó de los labios de una joven rubia- se derrumbó al parecer…
Ambas chicas se miraron, la mayor abrazó a la chica ojigris al verla temblar, sin duda aquello le recordó al evento del temblor en donde perdió a su familia.
--- Narda… -le comentó- si quieres te llevo a tu casa….
--- s… si… -se abrazó más fuerte a su compatriota-
La lluvia comenzó a caer constante como intentando apaciguar las llamas que aun salían del inmueble colapsado.
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Hyuga colgó de golpe el teléfono, ya había perdido la cuenta de cuantas veces había intentado comunicarse con la chica castaña.
--- Maldita sea!! –se dejó caer de golpe en el sillón y cubrió su rostro con sus manos- ella… estaba ahí, es lo más seguro… -afirmó-
--- puede ser Hyuga, pero a lo mejor ellas ya habían salido… -intentaba no hacerlo perder la esperanza- y se fueron a casa de esa chica… Lauren… -recordó- llámale a su casa…
--- si, lo haré… -levanto nuevamente el teléfono para marcar-
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--- que raro… -mencionó la chica castaña- no entra la llamada al departamento, sigue sonando ocupado…
--- las líneas han de estar saturadas… -lanzó-
--- quizás… -buscó otra explicación- o a lo mejor yo lo dejé mal puesto…
--- bueno ya no te preocupes en máximo 20 minutos llegaremos… -argumentó-
--- si, gracias Lauren… -se recargó en el asiento y miró la fuerte lluvia que golpeaba el vidrio del auto-
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--- no… no me sé el número –lanzó el nipón, reteniendo el teléfono en sus manos-
--- como que no te lo sabes??!! –lo miró molesto-
--- discúlpame Melchiore!! –le contestó también en un grito- no suelo guardar los teléfonos de las amigas de mi novia que me desean ver muerto!!!… -bufó-
--- no me grites idiota!!! –Comenzó a perder el control- y ve a buscar alguna agenda de Narda o algo que se le parezca, ahí debe estar el número!!
--- tú tampoco me grites a mí, imbécil!!! –le contestó en un grito- y deja de ordenarme que hacer!!! –se quejó pero caminó hacia la alcoba-
--- te digo que hacer… -expresó molesto- porque pareces un niño perdido en la Plaza de San Pedro!!!
--- ya cierra la bo…!! –La chapa de la puerta emitió un sonido y se movió; ambos hombres callaron y voltearon hacia la entrada del departamento.
Bajo el quicio de la puerta entró silenciosa la jovencita castaña. Hyuga la miró fijamente, Narda estaba ahí, ilesa; sus cabellos caían húmedos sobre su frente, su ropa en la parte superior estaba mojada. La chica los observó a ambos sorprendida de que la miraban fijamente y pensó que era por verla empapada.
--- se… se me olvidó la sombrilla… -comentó justificándose con una sonrisa- no pensé que fuera a llover hoy…
--- Narda!! –Exclamó el pelirrojo en un grito- estas bien?! –sonrió-
--- eh… si, por que… -miró al nipón que no dejaba de permanecer estático observándola con sus orbes felinas abiertas de par en par- su… sucede algo? –cuestionó nerviosa-
--- bueno… es que… -intentaba explicar- nosotros…
--- se puede saber dónde demonios estabas?!!! –le gritó enormemente molesto reaccionando al fin- y por qué diablos no contestabas tu celular??!!! -se acercó fúrico a ella-
--- aah!! -la chica se asustó y caminó hacia atrás; Hyuga la tomó de la muñeca-
--- Hyuga, no la… -no lo alcanzó, además el sillón le estorbaba-
Pero el tigre japonés solo alcanzó a la chica para jalarla y abrazarla, la apretó a su cuerpo desesperado.
--- ufff… -el chico italiano suspiró tranquilo y después sonrió; decidido se puso de pie y salió del departamento sin decir más-
La chica castaña permaneció así por un buen rato, hasta que el nipón ablandó su abrazo.
--- que… que sucede, Kojiro? –le cuestionó aun temblando-
--- lo siento… -expresó mientras sus orbes felinas se perdían en la sombra que formaba su cabello revuelto- nunca debí de gritarte así anoche…-la chica parpadeó confundida, sólo podía escuchar la voz del moreno sobre su cabeza, ya que este había apoyado su mentón en su frente húmeda por la lluvia.
--- no… -le interrumpió- no debes disculparte, es normal que reacciones así… -le justificó recargándose en el pecho masculino- debes estar acostumbrado a vivir solo… y ahora… -cerró sus ojos- yo estoy aquí, debes sentirte algo incómodo… prometo no volver a invadir tu territorio tigre… -finalizó sonriendo para sí misma-
El delantero moreno la tomó de los hombros alejándose un poco de ella. Aquello había sonado a que ella estaba invadiendo con su presencia.
--- no! –le regañó sujetándola- no es así, Narda!! –decidió sincerarse, quizás era el momento- no invades nada, yo soy el que necesita cambiar… -la miró directamente a sus ojos grises- hoy temí perderte… hubo una explosión en el centro comercial –la chica lo observó absorta- y yo creí… -la volvió a abrazar- eres muy importante para mi… tú y nuestro hijo… -llevó su mano morena al vientre de la chica, esta dio un sobresalto-
--- Ko… Kojiro –cerró sus ojos una vez más, el nipón acercó su rostro al de ella, sus labios exigieron la unión con los suyos, reconciliándolos-
Al terminar de besarse la chica lo miró y acarició su rostro moreno.
--- Koji… ayer… estabas muy raro… dime que te sucede? -cuestionó-
--- ah! –lo tomó por sorpresa- bueno, es que yo… -pausó recordando el consejo de Melchiore- "dile la verdad, antes de que se entere por otras fuentes" -la jovencita lo miró atentamente, se notaba que esperaba la explicación, la deseaba, pero debía decirle él la verdad?- yo... yo estoy muy nervioso! -exclamó de repente mintiendo- ya fueron las observaciones para elegir a los nuevos titulares del equipo y... y no sé... –la soltó en un desanimo- yo no sé... si me elegirán... -se alejó un poco dándole la espalda, le había mentido otra vez-
La joven sonrió, dio unos pasos y alcanzó al chico abrazándolo por la espalda.
--- es solo eso?? –Exclamó- no te preocupes, lo harán... su voz se perdía en la espalda morena- ten fe... sé que lo harán... -apretó su abrazo- eres el mejor Kojiro Hyuga...
--- soy el mejor? -cuestiona divertido- como puede opinar... –se suelta del abrazo y se voltea para atraparla en sus propios brazos- si jamás me ha visto jugar, jovencita?
--- ah! bueno… por tu mirada!... -exclamó dejando confundido al nipón- tu mirada me dice que eres una persona fuerte y firme en tus metas... -le sonrió mientras acariciaba su mejilla-
El nipón tomó la mano de la joven alejándola de su rostro, ella se sorprendió un poco, pero el chico se acercó más a ella y la besó nuevamente. Se fundieron en un abrazo. Hyuga comenzó a bajar sus manos hasta la cintura de la chica, la tela húmeda los hizo separarse.
--- estas empapada… -le regañó- te puedes enfermar… -la levantó cargándola en sus atléticos brazos morenos.
--- que haces?? –le cuestionó sonrojada-
--- te llevaré a que te duches, anda… -abrió la puerta del baño y la bajó al piso alfombrado-
--- enseguida te traeré algo de ropa… -se alejó, mientras la chica solo sonrió divertida-
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El delantero asiático se desesperó, hacia ya unos minutos que le había llevado la ropa a la chica castaña y esta aun no salía del baño, decidió ir a buscarla.
--- Narda... –le llamó suavemente al entrar en el baño, la chica estaba de espaldas, desnuda de la cintura hacia arriba, se colocó su pijama y la abrochó; Hyuga no pudo dejar de mirarla-
--- aaah! –se sorprendió al dar la vuelta y ver al nipón tras de ella- me asustaste, Kojiro… -frunció el entrecejo-
El nipón solo sonrió débilmente y se acercó a un más a la joven recién duchada para besarla; la rodeó con sus brazos. La tela del pijama era delgada, casi podría jurar que sentía la piel tibia de Narda después del baño. La cargó en sus brazos para dirigirse a su alcoba.
Colocó a la joven en la cama con suavidad, sin dejar de besarse comenzó a acariciar sus senos sobre el pijama.
--- aaahh! -emitió un débil quejido, Hyuga prosiguió intentando desabrochar los botones del pijama- te quiero mucho, Koji... –le exclamó-
--- yo también pequeña... -unieron sus labios-
Hyuga no podía creer tanta felicidad, ella confiaba firmemente en él. Le había entregado todo, mientras que él. Se detuvo, la chica lo notó.
--- que sucede?? -le cuestionó-
--- no... no pasa nada... -expuso no muy convincente y la chica sonrió-
--- ya sé… tienes miedo de lastimarme, verdad?... -explicó- no te preocupes, si algo malo pasa te lo diré... -lo besó tiernamente- continua, por favor... -se sonrojó-
El chico sonrió también, esa había sido una forma muy infantil de provocación. Unió su boca a la de la jovencita y se prestó a desabrochar los botones que quedaban del pijama. Ella dirigió sus manos a su pantalón de dormir, le soltó el nudo para dejarlo solo en su bóxer. Hyuga consiguió desnudarla en su extremo superior, hundió su rostro en su pecho, ella arqueó su espalda, el joven nipón comenzó a acariciar sus senos, uno con su mano, el otro lo degustaba con su boca, la chica daba pequeños gemidos de placer.
--- ah! aah! Ko... ji... -hundió sus manos en su cabello oscuro- a… así!
El delantero alejó su rostro del pecho femenino y busco nuevamente la boca de la jovencita.
--- me encantas pequeña... -le dijo en su boca, y su mano se introdujo en el pantalón del pijama, la chica dio un sobresalto.
--- aaah! -gimió-
Hyuga sintió la delicada tela de la braga, y sin pensarlo dos veces deslizó su mano dentro de ella, sus dedos se hundieron en la humedad cálida. Un gemido más sonoro inundó la habitación.
--- aaaaaahhhh! -gritó- Kojiro! -arqueó su cuerpo-
--- tranquila... -suplicó retirando sus dedos- solo relájate… -comenzó a quitarle el resto de su ropa y el mismo se deshizo de su bóxer- ven... -la acomodó bajo su cuerpo atlético-
La chica suspiró al sentir el peso del joven sobre ella, el nipón separó sus piernas acariciándoselas, se sostuvo con sus brazos para no dejarse caer totalmente en su fragilidad. La besó una vez más. Ella le sonrió rodeándole el cuello con sus brazos y su cadera con sus piernas.
--- hazlo… despacio... -le susurro en su oído extasiada-
--- si... -respondió besándola y comenzó a introducir su miembro en la jovencita-
El cuerpo del nipón comenzó a dar pequeñas estocadas, no le costó ingresar en la humedad cálida, la jovencita gemía en su oído y levantaba levemente su cadera al sentirlo entrar en ella.
--- aahhh!! asi... ah! Koji... aaah! -se abrazó más fuerte al chico y subió su cadera más alto, quería sentirlo más adentro- aaah! empuja... -el grosor del miembro del tigre la llenaba totalmente- mas!! aaaaah! -le suplicó en un gemido-
Hyuga sentía que perdería la cordura, pero intentaba controlarse, si por él fuera ya hubiese dado estocadas más fuertes a la chica, pero temía lastimarla.
Una idea llegó a su mente. Se detuvo, la jovencita abrió sus ojos confundida al dejar de sentir las embestidas en su interior. El chico sonrió y la sujetó con fuerza, giró su cuerpo para dejarla a ella encima.
--- será... mejor... así... -exclamó con su respiración agitada- continua... -indicó-
La chica dudo solo unos instantes, el joven moreno sujetó sus caderas y la levantó unos centímetros, después la hizo bajar, ella pudo sentir el mismo placer de la penetración.
--- a-aaah!! -gimió y comprendió como debía hacerlo-
La jovencita castaña colocó sus manos sobre el pecho del nipón, ese maravilloso pecho marcado por el ejercicio y comenzó a moverse, primero con lentitud y hasta con cierta temerosidad, subió y bajó, el miembro del chico salió y entró en ella otra vez; Hyuga gimió y ella pudo ver su rostro extasiado. Sonrió lo tenía a su merced.
--- aah! s.. si, pequeña... -expresó- así... aah! vamos hazlo otra vez... -la tomó por la cadera motivándola a continuar-
La chica empezó a moverse sobre el nipón, subía y bajaba sobre el miembro erguido de Hyuga, brindándole y brindándose placer, no hubo en ningún momento dolor alguno, sin duda había sido buena idea, ya que ella controlaba la profundidad de las embestidas.
--- aah! aah! Koji… -lo hacía con lentitud, quizás aun con temerosidad- aaah!! aaah!! –después comenzó a perder el control ya que variaba los movimientos a veces fuertes, otros despacio, llevando a Hyuga a la locura- Kojiro!! aaaahh!
El nipón sintió ese cosquilleo en su interior, sin duda el final estaba cerca. La miró directamente al rostro, ella continuaba cabalgando sobre él, sus ojos se encontraban entrecerrados y sus mejillas sonrojadas por el esfuerzo, se veía maravillosa. Hyuga le acarició sus senos y se incorporó para abrazarla, hundió uno de sus pezones en su boca, rodeo la rosada punta con su lengua, la chica no dejaba de moverse y gemir.
--- aah! Nar... da... –expresó abrazándola, ahora ella estaba sobre él sentado, la chica rodeó su cintura con sus piernas y seguía moviéndose desesperadamente- espera, ya voy a... aah! -la besó y la obligó a acostarse bajo de su cuerpo, pero no salió de ella, solo la sometió.
--- aaah! pe... ro... aah! -lo miró molesta- Koji...
--- lo... ah!.. lo siento... -la miro malicioso- yo... asi.... aah! lo quiero...
Mordió su cuello con avidez, ella no pudo evitarlo, después el chico comenzó a embestir con fuerza, ella le rodeó la cadera con sus piernas, era maravilloso sentirse aplastada por el peso del nipón, el miembro entraba y salía casi al instante de su humedad. Así le encantaba Hyuga, era fuerte, altivo y orgulloso. La chica llegó al éxtasis y se contrajo.
--- a-aaaaaaah!! -el largo gemido y el aumento de la humedad en su cálido interior le indicaron al nipón que ella había logrado el orgasmo-
--- aaaah!! -le costó extraer su miembro, pero después estocó con fuerza- aaah!! Qué bien... -una vez más se introdujo pero con dificultad- aaaaah!... si! -salió y entró nuevamente- uuugh!! -Solo eso bastó para que el chico también terminara dentro de la jovencita castaña- Nardaa! -la besó con fuerza-
Ambos jóvenes se abrazaron aun unidos, sus orbes coincidieron, los felinos ojos oscuros y las grisáceas pupilas.
--- te amo Koji... -le expresó una vez más-
--- yo también te amo, mi niña... -la besó atrayéndola a su pecho, para que durmiese sobre él-
--- por qué siempre me dices niña o pequeña?? –le cuestionó mordiéndole el labio-
--- oye… -bromeó molesto- pues porque… -agitó su cabello castaño para despeinarla - eres muy infantil y caprichosa…
--- eso no es verdad!! –Hizo un puchero-
--- si… se nota… -expuso divertido-
--- ah! no me crees?? –Lo miró desdeñosamente- y dime desde cuando las "niñas infantiles" hacen lo que yo hace rato… -le besó el pecho con suavidad-
Hyuga sintió que se sonrojaba, era verdad, y había sido él mismo el que la motivó a hacerlo; la joven castaña rió divertida, lo había logrado, había abochornado al tigre.
--- yo no… -no pudo decir más Narda lo besó para callarlo-
Hyuga volvió a sentirlo, jamás había imaginado tanta felicidad. Narda suspiró al separar sus bocas y se abrazó a su "Tigre" satisfecha. Ninguno se imaginó que esa sería la última noche que pasarían juntos.
