Bueno continuo aun con este fic, gracias por el apoyo… y bueno ya saben: "Todos los personajes de Captain Tsubasa pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha" ¬¬ para mi mala suerte…. Jajajajaja XD
CAPITULO 20.- El paseo del gato en una noche de sorpresas.
La tranquilidad de la sala a oscuras fue rota por un leve rechinido, el niño de mirada felina salía a hurtadillas de la alcoba.
--- tengo muchas ganas de jugar... -expuso en voz baja- es temprano aun, solo las gallinas se acuestan a estas horas... -abre cuidadosamente la ventana y sale de la habitación-
El pequeño caminó entre las sombras, pasó a un lado de la alberca y después de saltar unos arbustos llegó a la tierra prometida, las minicanchas de soccer.
--- genial!! -se puso a correr alrededor de ellas-
Hyuga miraba a todos lados, había perdido totalmente de vista al hombre y al niño.
--- maldición! -emitió en un bufido- mejor regreso a la habitación del hotel... -caminó recogiendo sus pasos- preguntaré directamente en…
Unos sonidos de balón de soccer atrajeron su atención. Dejó a un lado la empresa de dirigirse al lobby del hotel y caminó hacia la fuente de los ruidos para él muy familiares. Alguien en la semioscuridad al parecer practicaba.
--- más rápido!! -pateaba el esférico hacia la pared- más rápido!! -recibía el balón y lo volvía a patear- más rapi... -lo patea demasiado duro y no lo alcanzó en el rebote- me lleva!! -gritó-
El balón llegó hasta Hyuga, este lo atrapó a tiempo evitándole otro golpe. Levantó su mirada y observo entre las sombras al niño, lo reconoció de inmediato a pesar de la oscuridad del lugar. Este a su vez lo miró y también le reconoció, sobre todo por la blanquecina casaca de la Juventus.
--- híjole!! ^_^U –expresó asustado- fue "sin querer queriendo", Señor Hyuga... –pasó su mano atrás de su cabeza y enseñó levemente la lengua-
--- parece que soy un imán para tus balones... Kenjiro... -se quedó callado por la sorpresa, el nombre del pequeño no se le había olvidado para nada-
--- si, conste, en eso no puede culparme... eh!! -se acerca a tomar el balón de las manos- oiga, no quiere jugar un ratito? -le sonríe abiertamente, su rostro fue liberado de la oscuridad, la luz de un farol cercano le permitió a Hyuga ver al niño más claramente-
--- ah! -sintió algo extraño al ver ese rostro moreno-
--- que?! -cuestionó asombrado- aaaah! ya sé... estoy más "negro" jejejeje!! -se ríe nervioso- es que mi mamá y yo fuimos esta tarde a la playa... -explicó-
El nipón suspiró recordando que era absurda la posibilidad que alguna vez su corazón acuñó sobre ese niño. Había visto a Narda con su ahora esposo y sus dos hijos, pensar que el pequeño Kenjiro fuese su hijo era una tontería.
--- bien, quieres jugar...? -le sonrió altaneramente- hagámoslo, pero no vayas a intentar cansarme o lesionarme... ya que mañana jugaré contra tu equipo... -lanzó burlón- "bueno eso espero..." –pensó preocupado-
--- naaaa!... -chasqueo sacándolo de sus pensamientos- yo no necesito hacer eso... -lo miró desdeñoso con sus pupilas felinas- mañana nuestro portero Ochoa va a parar todas las que le disparen... -se jactó- es el mejor jugador de la Selección...
--- en serio?... -se burla- vaya... yo pensé que su mejor jugador era un tal Blanco... -comentó-
--- jajajaja!! XD -se comenzó a reír- ese vejete! jajajaja! jajaajaja!! -se reía muy gracioso por lo que el nipón también comenzó a reírse- jajajajaja!! Usted esta como mi mamá¡! jajaja!! le gusta el ancianito de Cuauhtémoc Blanco!!
El delantero dio un respingo y dejó de reírse, otra vez había una coincidencia. Pero negó con su cabeza casi al instante, era una tontería. El pequeño cesó su risa.
--- yo sé que mi equipo se va a defender con todo... -le amenazó- aunque sean la Juve no nos dejaremos vencer,... –sentenció el pequeño-
Hyuga sonrió divertido, pero a la vez orgulloso, ese pequeño niño hubiera sido un digno hijo de Narda por cómo se expresaba de su país y un digno hijo suyo por su arroje.
--- vaya, por lo visto es verdad... -le mencionó- los mexicanos son muy orgullosos de su nación y de todo lo que ella implica... -repitió una a una las palabras que alguna vez escuchó de labios de la jovencita castaña-
--- clarines!! ^_^ ya verá en el partido de mañana... –afirmó una vez más- yo lo veré desde la tribuna principal, mi mamá ya compró los boletos...
--- Kenjiro…tú y tu madre viven solos? -cuestionó directamente-
--- si... -bajó triste su mirada- como le dije la otra noche, no tengo papá... él se fue...
--- me dijiste que era japonés... -indicó curioso- no sabes su nombre?
--- no... –negó con su cabeza- mi mamá no me lo ha querido decir... aun... -le explicó inocentemente- ellos se conocieron en la universidad y se hicieron novios, pero después él la dejó… -Hyuga sintió una opresión en el pecho- yo creo que mi mami aun lo quiere, pero le dolió mucho que la dejara... -se sentó en el césped a amarrarse las agujetas de sus tenis- y yo la verdad no sé si él se fue por qué no quería a mi mamá… o no me quería a mi...
El nipón observó al niño con tristeza, pero ese sentimiento se transformó en odio, que compatriota suyo se había atrevido a cometer ese acto tan cruel, lo que él hubiera dado por ver nacer a su hijo; pero luego analizó y se imaginó por un momento la situación en la que hubiese vivido su hijo de haber nacido. Sería similar a la de ese niño, pero la duda sería que le hubiera podido explicar Narda al pequeño, eso jamás lo sabría.
--- usted no esta casado, verdad? señor Hyuga...!! -cuestionó de golpe- chequé su biografía en la página de la Juve... -explicó- el señor Melchiore si lo está...
--- si, así es... -respondió sonriendo- no estoy casado...
--- mi mamá tampoco esta casada... -le comentó levantándose del césped- no le gustaría conocerla?
El nipón sonrió y no pudo evitar reírse gratamente por la proposición. En verdad ese niño le agradaba mucho, lo tenía cautivado, y para qué negarlo en esos momentos la ira que sentía se había desvanecido como por arte de magia.
Narda escuchó un ruido que la despertó, se levantó de la cama y se amarró su bata; la pequeña bebita dormía plácidamente. Salió a la oscura sala, pasó de largo directamente al cuarto donde dormía su hijo, ingresó para encontrarlo profundamente dormido.
--- parece un angelito... –emitió bajamente- lo arropó solo un poco y besó su frente-
La mujer castaña se detuvo en la oscura sala al escuchar otro ruido. Al parecer un golpe de agua. Se acercó al ventanal de la salida al jardín, observó a lo lejos que alguien nadaba en la alberca a esas altas horas de la noche. La mujer salió curiosa, pero sus ojos se dilataron al ver más de cerca a la persona que se refrescaba en la piscina.
El alto nipón salía de agua, solo para volver a ingresar a ella de un clavado. Narda no podía creer lo que sus ojos veían, era Kojiro Hyuga. Lo observó, él había cambiado demasiado, poseía una figura magnífica, un cuerpo maravillosamente marcado por el ejercicio y la madurez de esos seis años que habían pasado. Era todo un adonis. Todo su ser se estremeció nada más de recordar que alguna vez ella estuvo en sus brazos.
Se sonrojó totalmente y se escondió tras los arbustos. Luego de unos instantes se asomó nuevamente temerosa, el hombre moreno se colocaba su casaca y sacudió su cabello mojado. Ella sonrió al recordar que así lo había conocido. Dio un paso dispuesta a alejarse del lugar y sin querer golpeó una de las sillas de la piscina y esta cayó haciendo un ruido demasiado llamativo.
--- ¿quien esta ahí?! -Cuestionó molesto acercándose a la fuente del sonido-
Narda contuvo la respiración asustada, Hyuga la había descubierto, su corazón comenzó a latir a la velocidad de la luz, sus piernas ya no le respondieron, por lo que no pudo moverse del lugar. El alto hombre moreno caminaba hacia ella son ningún obstáculo.
--- ¿quién está ahí ? –cuestionó el nipón nuevamente- responda...!! - expresó molesto-
--- ... … -ella abrió enorme sus ojos, Kojiro Hyuga ya estaba a escasos 3 metros- no... -salió de sus labios temblorosos- no...
El nipón avanzó hasta la oscuridad del prado, se detuvo de golpe al mirar a la mujer que se encontraba frente a él. Solo tomó unos segundos para reconocerla.
--- Na... Narda... -exclamó en un susurro-
Para ambos el tiempo se detuvo, lo que fueron unos segundos se volvieron una eternidad. No pudieron dejar de mirarse, la mujer temblaba, el nipón estaba estático, ninguno volvió a expresar sonido alguno. Sus ojos coincidieron, las orbes grises y la oscura mirada felina.
Hyuga la observó con mayor detalle que la vez pasada, ella portaba una bata de dormir similar a la que traía la última mañana que pasaron juntos en Italia, se veía un poco más alta, su cuerpo también lucía diferente, quizás más maduro, eso lo demostraba la figura curvilínea de la mujer; su rostro había cambiado solo un poco, seguía siendo hermoso, precioso a su opinión, pero ya no era el de una traviesa jovencita, era el rostro de una mujer, también ese semblante ahora le demostraba miedo, quizás incluso pavor...
Narda miró a Hyuga frente a ella, estaba más alto y su cuerpo más fornido, eso era normal, pertenecía uno de los mejores equipos de Europa, además había pasado ya mucho, quizás ya demasiado tiempo, pero su mirada felina seguía siendo la misma, seria, poderosa e hipnotizante. Él estaba ahí frente a ella , y ella no podía escapar ya. Si corría pretendiendo huir lo más seguro era que la detendría... su corazón sintió una opresión, su rostro mostró temor... y si se enteraba de Kenjiro?... su rostro mostró miedo... y si le quitaba a su hijo?... su rostro cambió a uno de pavor...
--- Hyugaaaa!! -el grito los llevó a volver a la realidad-
El nipón no pudo evitar voltear hacia atrás al escuchar su nombre en la voz de su compañero de equipo y ubicarlo a lo lejos junto a la alberca.
--- ah!... es solo Melchiore... -regresó su mirada casi al instante- queee?!! -lanzó, la mujer castaña había desaparecido- Narda?... Nardaaa!! -gritó desesperado mirando hacia todos lados- Nardaaaa!!
--- Hyuga, que haces afuera? –le cuestionó- te buscaba, me asusté por no verte en tu habitación… oye, que… que te sucede? -le preguntó al ver su desesperación-
--- era Narda!! -le gritó- ella estaba aquí, Melchiore!! –avanzó hacia el área de la alberca- pero se fue... ella... me tuvo miedo... -expresó molesto-
La puerta de la habitación se cerró de golpe, la mujer ojigris puso el seguro y se recargó en ella, después al sentir sus piernas flaquear se deslizó hasta sentarse en el suelo alfombrado, su respiración agitada daba claras muestras de estar descontrolada, había corrido como nunca en su vida.
--- Ko... Kojiro... está... está aquí!! ... -las lágrimas salieron de sus ojos- que... que voy a hacer ahora...? -miró con miedo hacia la habitación donde la razón de su vida dormía plácidamente-
