Capítulo 24.- -"El gato rubrica todos sus pensamientos con la cola."

El niño castaño suspiró tristemente en la sala de emergencias. El reloj marcaba cerca de las 2 de la madrugada. A su lado se encontraba su tía Anell. No pudo evitar recargar su cabecita en su hombro, el cansancio lo vencía, la joven mujer le sonrió y le ofreció su regazo, el niño no dudo en aceptarlo. Se quedó dormido rápidamente entre los brazos de la jugadora del Seleccionado Mexicano.


El pequeño corría rápidamente por la larguísima banqueta empedrada, secó las lágrimas que aun salían traicioneras de sus orbes cafés claro, buscaría a su madre, se le arrodillaría si fuese necesario y le gritaría mil veces que lo perdonara y jamás... jamás se separaría otra vez de ella... le prometería que no volvería a preguntarle por su padre, jamás se burlaría del veterano delantero de su equipo favorito, comería todo lo que ella le pusiera en el plato, colocaría su ropa en el bote de la lavandería y jamás volvería a dejar sus tenis botados en el pasillo... haría todo eso y más... si, solo si su madre le decía que lo perdonaba, con esa maravillosa sonrisa y al mismo tiempo le acariciaba su cabeza alborotando como siempre sus cabellos castaño oscuro.

Se detuvo, un grupo de personas pasaron a su lado riendo alegremente; miró hacia su extremo derecho... el área de la alberca, no supo la razón que lo hizo ir hacia allá. Las personas que lo seguían también cortaron su dirección y entraron en ella. Caminó nervioso entre la oscuridad, hasta que escuchó su nombre.

--- Kenji!!! Cachorro!! –Era la voz de su "tía-Anell", esta al llegar junto a él lo sujetó fuerte del brazo- oye Kenji, que vas a hacer? -le cuestionó y el pequeño negó con la cabeza, ni él mismo sabía la razón por la cual había llegado hasta ahí.

El niño miró los reflejos del agua en movimiento que apenas se distinguían en la oscuridad. Escuchó un ruido a sus espaldas, apareció Kojiro Hyuga; el infante dejó ver una mueca de molestia y decidió seguir su camino, dio dos pasos más pero tropezó con algo y poco faltó para que cayera en la alberca.

--- Kenjirooo!!! -lo sujetó del brazo la amiga de su madre- ten cuidado!!

El pequeño miró al suelo para verificar con que se había tropezado, palideció, el conocería ese zapato en cualquier lugar; era parte del calzado que le había regalado a su madre en Navidad. La mujer morena, entendió la mirada asustada del niño. En ese mismo instante la luz en el área de la alberca regresó. Los tres miraron asombrados la mesa que estaba en el suelo, la sombrilla que flotaba semihundida en la alberca; el nipón abrió los ojos desorbitados desde su posición pudo ver el cuerpo en el fondo.

--- Nardaaaa!!! -el grito angustioso de su padre le dolió mucho, demasiado en su corazón infantil-

El delantero de la Juventus no lo pensó dos veces se lanzó al agua. La joven morena le ayudó a sacar el cuerpo inerte de la castaña, lo colocaron en la orilla de la alberca, el pequeño se abalanzó sobre su madre en un caos de gritos desesperados. Anell lo sostuvo mientras Hyuga intentaba en vano hacerla volver, pero parecía inútil. Un hombre del hotel llegó y rápidamente habló a los auxilios médicos. El pequeño castaño observaba expectante todo aquello como si de una pesadilla se tratara. La ayuda llegó en cuestión de segundos, ahí mismo aplicaron las técnicas de resucitación; Hyuga no se alejó ni un momento de la joven mujer. No podía creer que eso estuviera pasando. De repente ella abrió sus ojos, el asiático cayó de rodillas a su lado, ella lo miró y solo una cosa salió de sus labios: "no..." -se acercó más a ella, la voz era susurrante- "no me lo quites... por favor" -las orbes grises se cerraron y una solitaria lágrima se perdió en la ya húmeda tez canela.


Hyuga dio un respingo despertando violentamente de su sueño, se levantó doliéndose del cuello. La noche la había pasado fatal en ese sillón. Miró hacia la cama, la mujer castaña se encontraba ahí. Se acercó a ella, tenia tanto tiempo de no verla, por su mente paso un pensamiento negativo, ya la había visto así en la cama de un hospital, por su culpa; tal vez él era la tragedia para ella. Acomodó los castaños cabellos de la joven mujer mexicana. Afuera se dejaron escuchar unos gritos infantiles.

--- déjenme verlaaaaa!!! -gritaba molesto el pequeño- es mi mamá!! -luchaba entre las manos de la enfermera que lo había pillado intentando ingresar al área de encamados-

--- Kenjirooo! -le indicaba la mujer morena- entiende "cachorro" es un hospital!, los niños no pueden entrar a esta área! –le explicó mientras era llevando casi a rastras a la sala de espera- solo familiares adultos!!

--- pues eso me vale ma... -se detuvo de repente-

Hyuga salía del corredor, miró a su hijo hecho una furia, las orbes cafés claro se enfrentaron a la oscura mirada del Tigre.

--- y por qué ese señor si puede y yo no??!!! -reclamó- ya suéltenme!! -se liberó-

--- Kenji!! -el pequeño no corrió hacia el pasillo, sino por propia voluntad hacia la salita del hospital- aaahh! -suspiró con tristeza-

--- es tu turno Anell... -emitió- yo lo cuidaré...

La mujer morena no le contestó, solo paso a su lado, era de notar que ella también estaba molesta.


El delantero nipón llego hasta la sala de espera, el niño estaba correctamente sentado, su mirada clavada al suelo. Respiró profundo y se acercó a él, el pequeño lo detectó y de manera rápida coloco la bolsa de su tía Anell en el asiento aledaño al suyo. Hyuga comprendió la indirecta, optó por sentarse al otro lado, el pequeño cambió la bolsa al otro lado en un acto reflejo. Hyuga frunció el entrecejo. Se colocó entonces de pie frente al infante. Solo paso un rato, el niño levantó su molesta mirada.

--- que quiere, Sr. Hyuga? -le cuestionó agriamente-

--- ya no me llames así, Kenji... -tranquilizo su voz- dime...

--- no!! -gritó y bajó de su asiento para correr en dirección a la cafetería del Hospital-

--- demonios... -masculló entre dientes, pero no tenía opción, tomó la bolsa de la mujer y lo siguió-


--- entonces... no... no va a despertar... -exclamó en un gemido doloroso la mujer de mirada oscura-

--- seria apresurado decir eso... -le explicó el médico- el golpe mantiene inflamada la parte frontal del cerebro, ya aplicamos medicamento, con esto esperamos que esta descienda y ella deberá recuperar el conocimiento, pero si hay un daño mayor... puede que... entre en coma.

--- no... -rompió en llanto-

--- lo sentimos mucho, tuvo suerte de que la rescataran a tiempo, si hubiera estado más bajo el agua sus pulmones no resistirían, eso ya no es problema... -se acercó a tomar su presión- ahora la falta de oxigenación y el golpe es lo que nos preocupa... -acomodó el brazo de la mujer inconsciente- si no vuelve en si en estas 12 horas, lo más seguro es que haya un problema más grave señorita... hable con sus familiares... -concluyo alejándose-

La joven seleccionada miró a su amiga dormir, como le iba a decir al pequeño Kenjiro todo aquello.


Hyuga en otra mesa, observaba desde lejos a su hijo, el niño consumía un jugo de naranja en silencio. Unos ruidos clásicos de que el empaque estaba ya vacío se dejaron escuchar. Kenjiro se levantó, caminó hacia el bote de basura y coloco ahí el producto. Hyuga sonrió, tal vez él en su niñez solamente hubiese intentado arrojarlo desde su cómodo asiento. El pequeño regresó a su mesa, extrajo algo de dinero de la bolsa de su tía, esa acción sobresaltó al nipón, caminó nuevamente al mostrador de la cafetería.

--- Srita. podría por favor venderme otro jugo...? -cuestionó muy cortés-

--- Si, pequeño... -le sonrió divertida por su formalidad y se alejó para sacar el producto del refrigerador- toma... -se lo entregó-

--- muchas gracias... -entrego las monedas-

--- tu cambio... -le sonrió nuevamente, pero el niño solo asintió-

Al regresar a su mesa el pequeño se sorprendió mucho, el nipón estaba sentado junto a la bolsa de su tía Anell.

--- que hace usted aquí...? -le cuestionó con furia en su mirada-

--- si necesitabas dinero pudiste habérmelo pedido, no tienes porque tomarlo sin permiso... -le reprendió-

--- ese dinero es mío... -respondió sin dudar- mi tía Anell me lo guarda... –se acercó al asiático para arrebatarle la bolsa, extrajo de ella una cartera oscura con el logo del América y se la mostró a Hyuga- usted no tiene por que reclamarme nada... -se puso el bolso en el hombro- no es nada mío, por que mejor no se va ya a Italia... -lanzó sin miramientos-

Hyuga se molestó en extremo, ya estaba harto, detuvo al niño del hombro.

--- ya estuvo bien... -le gritó- me vas a escuchar... -lo miró duramente- soy tu padre, te guste o no!!! -el niño castaño se asustó e intentó liberarse.

--- déjeme!!! déjemeeeee!!! –el japonés tuvo que soportar otra mordida por parte del menor, pero no lo soltó, lo sujetó de ambos hombros. La mirada del menor denotaba pavor por la actitud del hombre nipón que lo sostenía ahora duramente; por aquello Hyuga no pudo evitar observarlo y recordar la mirada de miedo de Narda, quedó inmóvil- por… por favor… suélteme ya… -al darse por vencido, la voz infantil se volvió de súplica-

En ese instante ingresó la mujer nipona a la cafetería, evidenció la actitud violenta del moreno hacia el menor.

--- Hyuga!!! -le gritó- tranquilízate o puedes lastimar al niño... –explicó haciéndolo regresar a la realidad-

El delantero nipón soltó en el acto al infante, la puerta volvió a abrirse para que entrara la joven mexicana.

--- Kenjiro... –emitió viéndolo a lo lejos-

--- tía Anell!!! -el niño castaño corrió hacia ella asustado- llévame con mi mamá!!! –emitió en un grito doloroso- quiero saber cómo esta mi mami??!!!

--- Kenjiro... necesito que... -lo miró directamente a sus orbes cafés claro- que me esperes un ratito, quiero hablar con tu papá... -le explicó-

--- él no es mi papa!!! -le gritó molesto y Hyuga dio un respingo-

--- ya basta Kenjiro!!! -lo reprimió- me esperarás, necesito hablar con él primero, después hablaremos tú y yo... -el niño asintió a regañadientes-

--- si usted lo permite... -interviene- yo puedo cuidarlo mientras ustedes... -es interrumpida-

--- no gracias, preferiría mil veces dárselo a un pedófilo... -la miró con odio- Kenjiro, vete a sentar a aquella mesa... -señaló una mesa que estaba cerca de la puerta de la cocina de la cafetería- y escúchame bien: no quiero que te muevas de ahí... entendiste? -le ordena-

--- si, tía Anell... -se aleja cabizbajo-

Hyuga observa la escena, ya no le cabía la menor duda, él no conocía al niño para nada, en vano podría exigirle que le llamara "padre", sintió una opresión en el pecho. Suspiró y siguió los pasos de la mujer morena que le indicó salir al jardín del hospital.


Kenjiro se sentó y empezó a consumir su jugo. La mirada de la mujer nipona ubicada en otra mesa, no se separaba de él, frunce el entrecejo, daba miraditas furtivas hacia la sala de espera, estaba deseoso de poder pasar al amplio corredor en donde él sabía estaba su madre en la habitación 311, eso lo había mencionado Anell. Pero ya lo había intentado cuatro veces y las cuatro veces lo habían atrapado. Suspiró y decidió terminar su bebida, por lo que al callar su mente no pudo evitar escuchar el comentario de las mujeres dentro de la cocina.

--- que flojera tengo... -bostezo- y aun me falta cambiar las sábanas de las camas vacías... –expresó una mujer-

--- jajajajaja!! –rió otra voz femenina- pero en una hora ya cambias tu turno, no? -explica- quien como tú, yo apenas voy entrando... ahhhh!! -suspira-

--- bueno mejor me apuro -la puerta se abre y deja a medio salir un carrito de sábanas y fundas de almohadas limpias- empezaré por la sala de encamados recién llegados... -comenta- de la habitación 300 a la 350, que flojera....

Al escuchar aquello el niño suelta su jugo y este cae al suelo derramándose. La mujer nipona se da cuenta de ello y se le acerca rápidamente.

--- ah! -levanta el empaque del jugo del suelo- se te cayo pequeño?... –le cuestiona y el niño asiente, Kaori lo mira embelesada, se parecía tanto a Hyuga- no te preocupes... -le sonríe- te compraré otro, espera... -se aleja dándole la espalda-

Kenjiro sonríe y voltea hacia el carrito, no lo piensa dos veces, se oculta en el.


La joven mujer castaña caminaba entre bruma, recordaba haberse vestido con un pantalón y una playera deportiva antes de salir a buscar a… a quién?, no lo recordaba. Ahora vestía una bata suave en color blanco y no tenía ni la menor idea de donde se encontraba, no escuchaba nada a su alrededor. Una luz tenue se podía ver a lo lejos, apresuró su paso... sentía cada vez que se acercaba a esa luz una tranquilidad maravillosa.


Las dos figuras se dejaron ver en el jardín, el hombre asiático se mantuvo de pie todo el tiempo, mientras la joven morena se sentó en una de las tantas bancas.

El nipón escuchó atentamente la explicación de la seleccionada mexicana, su rostro fue cambiando poco a poco al enterarse de la gravedad de Narda. No podía dejar de culparse por todo lo ocurrido.

--- y bueno "gato", eso dijo el Doctor… ella esta muy mal, si no despierta en las siguientes horas quizás... -dejó escurrir una lágrima más por su mejilla, pero la secó rápidamente con su mano- quizás no lo haga nunca...

Hyuga miró al suelo, estaba muy abatido por todo lo que la seleccionada mexicana le había expresado, apretó sus puños con fuerza.

--- oye... -el nipón volteó a verla- lo último que te pido... -pausó su voz- es que si ocurre lo peor,... -el nipón separó su mirada de la joven morena- no seas "gacho", no pretendas llevarte a Kenji... -levantó su mirada suplicante- imagínate como estaría él solo en Italia... -explicó- necesitará de los suyos para soportar el dolor, además... -exclamó con cierta dureza- él no querrá irse contigo te lo aseguro...

--- sí, lo sé... -contestó en un suspiro el abatido tigre- no te preocupes... no lo haré... ella me lo pidió... -cerro sus ojos y recordó-

**************RECUERDO DE HYUGA*************

La mujer se encontraba en el suelo de la alberca recibiendo atención, en un momento recuperó el aire dando un violento gesto desesperado. Hyuga cayó a su lado, el nipón no podía creer que eso estuviera pasando. De repente ella lo miró y solo una cosa salió de sus labios:

--- "no..." -se acercó más a ella, la voz era susurrante- "no me lo quites... por favor" -las orbes grises se cerraron y una solitaria lágrima se perdió en la ya húmeda tez canela.


--- muchas gracias... -la voz de la mexicana lo devolvió finalmente a la realidad- gracias por comprenderlo, Hyuga... -respondió con una leve sonrisa-

--- sí, pero con una condición, Anell... -la chica se puso seria al escuchar aquello- por favor, cuídalo muy bien y... -expresó sonriendo triste el japonés- de vez en cuando déjame visitarlo...

--- pero clarines!! -le dio un golpe en el hombro la morena- todos necesitamos un padre... -sonrió-

--- si... -por unos instantes recordó que a él le hizo mucha falta-


El niño se asomó levemente entre las sábanas, la mujer entró a una de las habitaciones, miró de reojo el número de esta, era la número 3-0-0.

--- chin! creo que aún faltan... 3-1-1 -se escondió al escuchar unas voces por el pasillo-

--- si, enfermera avíseles a los familiares de la mujer que trajeron en la noche que su estado se ha complicado... -ordenó-

--- si, si doctor en este mismo instante... -se alejó-

El galeno reviso las notas del caso nuevamente.

--- estaba estable, pero ahora sus signos bajan, tal parece que no ganara la batalla... -expresó a otra enfermera a su lado-

--- que tristeza... -exclamó- si hijo es muy pequeño aun...

--- si pero al parecer tiene a su padre... -se alejaron por el pasillo-

La mujer encargada de cambiar las sabanas al fin salió de la habitación.

--- uf! terminé este pasillo… bien vamos a la siguiente sala... -checó sus papeletas- bueno, vamos a la 309-10 y 11.

El corazón del infante salto de alegría, su empresa estaba cerca.


Hyuga ingresó abatido a la sala de espera, una temerosa Matsumoto Kaori lo recibió.

--- Ko... Kojiro... -expreso tartamudeando-

--- que te sucede, Kaori? -le sorprendió su mirada de temor-

--- bueno, yo... -miró nerviosa al suelo-

--- Hyugaaaa!!! -llegó corriendo la mujer morena- no está!!

--- no está?? -cuestionó confundido- de que hablas?

--- Kenjiro no está!!! -gritó asustada- ni en la sala de espera, ni en la cafetería, ni tampoco en el baño... -expresó-

El nipón volteó a ver a la mujer asiática, ahora entendía su nerviosismo de hace unos momentos.

--- yo... yo lo perdí de vista solo un segundo, cuando volteé ya no estaba... -argumento asustada-

--- queee?!! a noooo!! -se le acercó furtiva- no se haga "guaje" usted de seguro se lo robó!! Se lo quiere llevar para que el "gato" también se vaya con usted!! -se le fue encima a la mujer nipona- donde está??!! dígame o le echo a perder la cirugía!!!

--- aaah!!! Suéltame mexicana salvaje!!! –gritó la asiática-

--- me voy a cobrar las que le debe a Narda, mugre vieja "asaltacunas" –le dio una bofetada-

Hyuga las intentaba separar pero era en vano. En ese preciso instante llegó una enfermera.

--- eh?! -se asustó al ver aquel cuadro- disculpen...! –no le hicieron caso- oigan!!! Deténganse o llamo a seguridad!!!! –les gritó desesperada-

Los tres adultos se acomodaron sus ropas desordenadas, Matsumoto Kaori buscó una banca para sentarse.

--- que pasa? –cuestionó molesta la morena sacudiéndose su pantalón de mezclilla-

--- bu.. bueno... -respiró profundo controlándose también- el doctor me ha pedido que vayan porque se ha complicado el estado de la paciente y...

Tanto Anell como Hyuga no terminaron de escuchar ambos corrieron al interior del pasillo.


El pequeño abrió lentamente la puerta, la luz estaba encendida, y el sonido del pillar de las máquinas era lento. Entro sigiloso a la habitación, pero precavido puso el seguro a la puerta; el infante se acerco despacio hacia la cama, colocó una de las sillas cerca y subió en ella. No pudo evitar comenzar a llorar, su madre tenía una tez en color papel, además de que no parecía que respirase.

--- mami... -le tomó de la mano- mamita! -gritó fuertemente y la abrazo para comenzar a llorar-

La mujer castaña detuvo su caminar hacia aquella resplandeciente luz, una voz, quizás un grito le detuvo. Volteó levemente a sus espaldas, la oscuridad fue lo único que encontró, negó con su cabeza y continuo su caminar.

El niño limpió su ojitos inundados de lágrimas, besó la mano de su madre y comenzó a hablarle.

--- mami... yo...sob! -gemía- te prometo que me voy a portar bien... snif! -seguía llorando- no volveré a salirme de la casa sin permiso, ni dejaré mis tenis, ni mi ropa en el pasillo, má... pero... snif! por fa... ya ponte bien… -rodeó el brazo de su madre asustado- no me dejes solito... no te mueras... -ese mismo instante se dejó escuchar el intento de abrir la puerta del cuarto-

--- que raro... -se escuchó la voz ronca del doctor- esta cerrado...

El pequeño bajó de la silla y se ocultó bajo la cama, la sábana suficientemente larga lo ocultaba a la perfección

La puerta se abrió e ingresaron varias personas, el niño solo podía escuchar.

--- bueno, la señora está complicando cada vez más su situación... -exclamó a la chica mexicana y al nipón- no despierta, por lo que no quiero mentirles, además sus signos siguen bajando, todo parece indicar que muy probablemente no pasará la noche... -sentenció-

--- pe... pero... doctor.... -comenzó a llorar la morena, el niño reconoció esa voz- ella no puede...

--- "es.... es mi tía Anell..." -sonrió-

--- lo siento señorita.... -negó con la cabeza el médico- nada podemos hacer…

--- como que no puede hacer nada?!! –la voz del nipón se quebraba- por favor doctor, tiene que haber algo!! -se desesperó y lo sujetó violentamente del cuello de su bata- no me diga así como así que ella va a morir hoy!!!

--- déjelo!!! -intentaron auxiliar dos enfermeras al galeno- suéltelo señor!!!

--- "mi... mi mami se va...." -tembló- "se va morir hoy!!!" -no pudo soportarlo salió de su escondite- no! mi mamá no!!! -todos se sorprendieron-

--- Kenji!!! -lo miró absorta la amiga de su madre- que... que haces aquí??!!!

--- Kenjiro!!! –Hyuga soltó en el acto al doctor- "demonios... escuchó todo" –frunció el entrecejo-

El niño los ignoró totalmente, se acercó a la silla para subir en ella y se lanzó sobre la mujer castaña.

--- no!!! nooooo!!! -lloraba desesperado- mi mamá no se va a morir!!! -la abrazó con más fuerza- ella va a despertarse… mami despierta!!! no... no me dejes mamiiii!!!!

La mujer ahora si lo escuchó claramente. Se detuvo y volteó sorprendida, era un grito muy doloroso, muy doloroso, era el grito de...

Recuerdo.......

--- una bici nueva!!! qué alegría!! –brinca contento-

--- si, "pingo"... -sonrió alborotando sus cabellos castaños- te dije que solo tenías que esperar a que me alcanzara para comprarla… tómala es toda tuya...

--- sí!!!


La mujer terminaba de poner la mesa, cuando un niño entró de repente.

--- señora Narda!!... señora Narda!!

--- que.. que sucede, Hugo? -se asustó-

--- es Kenjiro!!!... -respiró- lo... lo acaban de atropellar!!

--- queee?!! –la mujer castaña soltó el plato y se hizo pedazos-

Narda corrió a encontrar al infante tirado en la banqueta, bajo su pequeña humanidad, un enorme charco de sangre.

--- aaaaahhhh!! mamá!!! -gritaba asustado-

--- tranquilo... –expresó intentando guardar la calma ella también- todo estará bien Kenji, tranquilo... -lo abrazo-

--- me dueleeee!!! me duele muchooo!!! mamiiiiii!!!!


Era el mismo grito doloroso. El grito doloroso de...

--- Kenjiro... mi... hijo... –cerró sus ojos-


--- enfermeras... –ordenó el médico- saquen al niño inmediatamente!!

--- nooooo!! -se abrazó fuerte a su madre- quiero estar con mi mamá!! -una de las enfermeras lo sujetó e intento llevárselo-

--- déjenlo!! -les gritó el nipón a las mujeres e intentó detenerlas-

--- no te metas Hyuga!! -le ordenó interponiéndose la joven mexicana de mirada oscura- Kenji debe irse... es... es lo mejor... –expresó en un gemido, el nipón se detuvo al dar solo un paso, sabía que Anell tenía razón, pero miró a su hijo, el corazón se le partía al ver su dolor-

--- nooooo!! déjame vieja mugrosa!! -lanzaba patadas- no me ireeee!! mami!!!

Kojiro Hyuga estaba a punto de explotar cuando las fuerzas del niño no dieron para más, fue separado de su madre.

--- no!!! mamitaaaa!! -estiró su manita hacia la mujer, pero era imposible que la alcanzara ya- noooo!!! mami!!!

--- llévenlo a la sala de… -expresaba el doctor-

De pronto la mano infantil fue sujeta por una más grande, que evitó que la enfermera se lo llevara. Todos los presentes se sorprendieron.

--- su... suéltelo... o voy... a... voy a partirle la cara... -exclamó molesta la mujer castaña que hasta hace unos segundos estaba inconsciente.