Muchas gracias a las personas que han leido mi fic, y por sus mensajes directos a mi e-mail ^^ los amo!!

Bueno empezamos la recta final de mi fic, que bueno que logré publicarlo completo, ya que antes lo estaba publicando en un grupo de msn pero cerró T_T en fin pues continuemos...


Capítulo 26.- Un gato no nos acaricia, se acaricia con nosotros.

La cena transcurría en silencio total por parte de los dos adultos, en cambio el niño castaño lanzaba en cada oportunidad comentarios que les exigía a sus padres opinar, pero la plática directa jamás se llevó a cabo entre Narda y Kojiro.

--- y me gusta mucho educación física, sobre todo cuando jugamos fut; pero me cuestan las matemáticas, pá... -hace cara de puchero- además es muy aburrida la profesora... y a ti papá, te gustaban las matemáticas? -le cuestiona-

--- a tu edad era bueno en ambas... –explicó sencillamente-

--- hmn! -se sintió mal por lo escuchado- y tú mami? -cuestionó otra vez-

--- yo también era buena estudiante, Kenji... -se sentó- así que no debería haber excusa para que tú no lo seas... -le sonrió-

--- entonces he de tener un falso contacto... -se golpea en la cabeza suavemente- porque la mera verdad las mate no me entran...

Ambos adultos lo miraron asombrados y no pudieron evitar reír a carcajadas al unísono ante lo expresado por su hijo, el pequeño sonrió alegre había logrado su cometido.

El sonar del teléfono calló de inmediato a la joven mujer, que puso una cara de temor, se levantó de golpe y tomó el auricular colocado en la pared de la cocina.

--- bueno...? -preguntó temerosa- ah!... Anell... -salió de sus labios en un suspiro- si, por favor... que pase mañana como siempre... si, gracias... nos vemos. -colgó el teléfono y regresó a la mesa más tranquila- Kenjiro, mañana pasará el tío Leo como siempre por ti para ir al colegio... -volvió a sentarse-

--- ya ni modo... -puso cara de fastidio- oye pá!! -colocó sus manos sobre la mesa y se sostuvo- dime mañana me acompañarás a la escuela?!!!

Hyuga se sorprendió solo un instante, miró a Narda y esta solo asintió sonriendo.

--- sí, me encantaría... -le contestó sonriendo a su hijo-

--- siii!! genial!!! -se alegró y levantó con júbilo una de sus pequeñas manos-

--- Kenjiro... -suplicó- por favor siéntate y termina de cenar... -se puso de pie- debes irte ya a dormir, mañana debes levantarte temprano... -indicó colocando su taza y plato en el fregadero- prepararé tu uniforme... -la mujer salió de la cocina y se dirigió al cuarto del menor-

Hyuga observó a ambos, su hijo terminó de cenar rápidamente y colocó su plato en el fregadero también, solo abrió unos segundos el grifo de agua y lo cerró, se dirigió a su cuarto. El nipón sonrió decidió imitarlo para posteriormente seguirlo.

--- ya esta lista tu ropa "pingo"... -le comentó acariciando como siempre su cabeza y alborotando sus cabellos castaños- bueno, ya es hora de irte a la cama... -preparó las sábanas para el niño-

--- oye mami… -cuestionó- puede dormir conmigo mi papá?... -le tomó la mano al hombre moreno-

--- eh! -miró a Hyuga que estaba colocado al lado contrario de la cama del menor- no... no Kenji... tu papá dormirá en el cuarto de visitas... -expresó-

--- ahí?!! -se quejó- si no va a dormir conmigo, entonces que duerma contigo mami... -opino dando una solución objetiva- que no se quede solo... -ambos adultos se quedaron sin habla y se miraron después sonrojados. Ninguno se atrevió a hablar. El niño los observó y dispuso subir a su cama apesumbrado, esas reacciones le eran familiares en los adultos- bueno, hasta mañana a los dos... -le dio un beso a la castaña en la mejilla y después a su padre-

Ambos salieron callados y cabizbajos después de apagar las luces de la recámara infantil, se dirigieron a la cocina una vez más.

--- Kojiro... -rompió el silencio la mujer mexicana, el nipón dejó de respirar, no sabía lo que ella le diría- qui... quieres café..? –cuestionó sencillamente-

--- si... por favor... -sonrió, era la reacción que esperaba de la castaña, ignorar la problemática era típico de Narda Álvarez-

--- aun... -cuestionó sin voltear a verlo- aun te gusta negro y sin azúcar? -preparó la cafetera-

--- si... y a ti también?... -le devolvió la pregunta-

--- si... -se escuchó alegría en su voz- negro pero con mucha azúcar... -colocó las dos tazas- nos gusta casi igual...

--- si, casi igual... -la miró con sus oscuras orbes felinas a sus grisáceas pupilas cuando la mujer ocupó el lugar frente a él en la mesa- no hemos hablado Narda... -no sabía cómo empezar para cuestionar aquella escena que vivenció fuera de su casa-

*******RECUERDO DE HYUGA*************

El nipón abrió los ojos de par en par. Narda, la mujer que amaba, la madre de su hijo; se besaba en el frente de su hogar con otro hombre.

Sintió la sangre hervir, lo mataría a él, después a ella y después... se detuvo solo había dado dos pasos, no podía hacer eso, quien era él para reclamarle algo?

Apretó sus puños con frustración. La pareja se separó y la mujer mantuvo su rostro hacia el suelo, el hombre alto y moreno, sostuvo su rostro y lo levantó hacia el de él. Le dijo algo, ella negó con la cabeza y lo alejó de su cuerpo con ambas manos y volvió a negar.

El hombre sonrió al parecer divertido, le acarició la mejilla y ella levantó su mirada, el hombre limpio al parecer unas lágrimas del rostro de la mujer castaña, ella... lloraba? Hyuga se cuestionó por qué lloraba?... porque no podían amarse abiertamente? o quizás sería por otra cosa? que sería entonces?

El hombre decidió retirarse, se colocó sus gafas oscuras y subió a su automóvil, se alejó por la calle, pero la castaña no se separó del lugar, lo hizo solo unos minutos después de mirar nuevamente hacia el parquecillo, entró a su casa y Hyuga emergió tras la pared donde se había ocultado.

********FIN DEL RECUERDO DE HYUGA*********

La voz de la joven mujer mexicana lo trajo de regreso de sus recuerdos.

--- quieres hablar..? -dudó temerosa- de que, Koji...? -"Koji" su nombre sonaba tan maravilloso en su boca, con su dulce voz-

--- se que... -expresó nervioso- se que tú me has dicho que ya no quieres tener nada que ver conmigo, que solo me preocupe por Kenjiro, pero Narda, yo quiero...

--- Kojiro... -le interrumpió- creí que habías comprendido... –suspiró con tristeza- lo nuestro terminó hace mucho... -le recordó-

--- eso crees tú? -cuestionó mirándola a la cara molesto, pero la mujer ya no lo miraba, solo observaba su café y lo revolvía nerviosa con la cuchara, eso lo desesperó aun más, odiaba que la mexicana evitara enfrentarlo- bien, ya comprendo, quizás... -trago saliva, se arriesgaría con lo que le expresaría- a lo mejor tú crees eso… porque ya te gusta otro hombre y deseas rehacer tu vida con él... –lanzó con dureza- vaya Narda, y eso que jurabas que me amarías solo a mi... -finalizó con un tono de reproche y burla-

La mujer castaña soltó la cuchara asustada.

--- de que... de que hablas?! -escandalizó poniéndose de pie molesta- yo no... yo no podría... -ya no pudo decir más, comenzó a llorar-

--- Narda... -se puso de pie arrepentido- discúlpame yo no quería... -intentó sostenerla pero ella lo rechazó-

--- suéltame y déjame en paz! -se alejó- quién te crees?!... con que derecho llegas a mi casa a reclamarme si quiero rehacer mi vida!! -el delantero japonés la miró sorprendido, no esperaba esa reacción tan agresiva de la mujer- con qué derecho!! si tú...!! -solo dudó un segundo- si tú fuiste el primero que falló en su promesa, Hyuga!!!!

El nipón la miró apesumbrado recordó que la separación de ambos, aunque no lo deseara, básicamente había sido culpa de él por no tener el valor de confesarle lo de Matsumoto; la mujer tomó su café y se dirigió hacia el fregadero, lo arrojó ahí.

--- Narda... –tembló su voz- lo que pasó hace seis años… bueno yo… yo nunca... -la mujer habló nuevamente, pero ahora más calmada-

--- por favor, Hyuga... -expuso sin mirarlo a los ojos- cuando termines apagas las luces... -se alejó hacia la puerta de la cocina- ya conoces el camino a la recámara de huéspedes... -salió dejándolo solo y abatido de no poder explicarle-

--- "demonios!!......." –el moreno golpeó la mesa frustrado-

--- "es un idiota..." -pensó triste, cerró la puerta de su cuarto y giró el seguro- "pero… por qué yo aun…?" -se arrojó llorando a la cama-


Hyuga miró hacia el techo, no podía conciliar el sueño; solo cerraba sus ojos para evocar el recuerdo de esa tarde: Narda besándose afuera de la casa con otro hombre. El nipón prefería por tanto mejor mantenerlos abiertos.

--- demonios… -masculló una vez más entre dientes- que haré ahora…? –Se acomodó en la cama-

Unos leves golpes a su puerta lo distrajeron, se puso de pie rápidamente y abrió. La pequeña humanidad de su hijo le esperaba.

--- hola, papi… -le saludó el niño castaño con esa enorme sonrisa heredada por su madre- que onda, me dejas pasar? –cuestionó-

--- er… bueno, si… -miró para el corredor temeroso-

--- no te preocupes, pá… -se introdujo rápidamente- mi mamá ya ha de estar bien dormida…

--- si, es lo más seguro… -sonrió también el moreno- ella no suele desvelarse… -comentó-

--- si así es, nada más… -saltó arriba de la cama de su progenitor- cuando tiene mucho trabajo de la universidad… -se dejó caer-

Hyuga sintió una opresión en su estómago al pensar en la difícil situación que debió haber pasado Narda para solventar los gastos del hijo de ambos.

--- dime, Kenjiro… –le cuestionó a su hijo, mientras ocupaba su lugar al lado del pequeño que ya se cobijaba- ¿desde cuándo trabaja en la universidad?

--- a ver… -El pequeño comenzó a contar con sus dedos- creo que cuatro o cinco años, pá… casi lueguito de haberme tenido… -expuso-

--- hmm.. -expresó- me lo imaginé… -se recostó y el niño lo imitó, también se dejó caer en la almohada.

--- sawesss… -expuso en un bostezo- antes vivíamos con la tía Anell y sus hermanas… -comentó sincero- pero después mi mami consiguió la cashaaaaa… -bostezó una vez más y frotó sus somnolientos ojos- le dijo a mi tía que ya le habían ayudado mucho y que ya no quería ser una carga para ellas… -cerró sus ojos- pero… -pausó- lo bueno es que… -se acomodó en la cama- ahora viviremos los tres juntos, verdad…? –Se quedó dormido finalmente-

Hyuga solo observó a su hijo dormir, no podía aun responder a ese cuestionamiento.


El timbre constante de su despertador la hizo saltar de la cama.

--- que…? waahh!!! –suspiró mirando al aparato- por qué diablos lo puse tan temprano? –Se levantó de la cama como autómata- bien voy a ducharme antes de levantar al "pingo"… -salió de su cuarto somnolienta y entró al baño-

Kojiro Hyuga regresaba de trotar, no se había alejado mucho, solo llegó hasta la cancha en la cual había jugado con su hijo. Entró a la casa silenciosamente; el sonido del teléfono le hizo dar un salto, lo levantó de manera instintiva para que el aparato dejara de sonar.

--- moshi… moshi? –expresó sin querer en japonés-

--- ah! Disculpe?… -una voz varonil- creo que me equivoqué de número, je, je, je,… -se rió alegremente y después colgó-

Hyuga también colgó, esperó unos segundos, el teléfono volvió a sonar.

--- bueno…? –contestó nuevamente, pero ahora en español-

--- bu… buenos días… -expresó temeroso- disculpe, a donde he llamado?

Hyuga frunció el entrecejo, pero resolvió contestar.

--- dígame, a dónde desea llamar?… -expresó áspero-

--- ah… bien… hablo a la casa de Narda…? –preguntó el varón- Narda Álva… -clic-

El nipón colgó, no soportó el escuchar que ese individuo mencionaba el nombre de la mexicana con mucha informalidad, buscó el cable tras el aparato y lo desconectó para arrojarlo posteriormente tras el sillón, en un acto inmaduro.

Hyuga caminó molesto hacia el corredor, sin lugar a dudas se trataba seguramente del hombre aquel que besó a Narda. Los celos lo carcomían por dentro, ubicó el toallero para tomar uno de los paños, se ducharía para bajarse el coraje. Estaba presto a tomar el picaporte cuando en ese mismo instante la puerta del baño se abrió y salió la joven mujer, envuelta en una diminuta toalla.

--- aaaah! –se sonrojó a más no poder- Ko…Kojirooo!! –gritó asustada al ver de frente al alto hombre moreno. Hyuga bajó su mirada y la recorrió completa, ella lo evidenció y se puso de mil colores, con la mirada buscó el toallero cercano. Hyuga solo sonrió divertido y se le acercó aun más- Noooo!!! No te acer..!!!

--- toma… tranquilízate… -la envolvió en una toalla más grande- nunca dejarás de ser una escandalosa, Narda? -le expuso sosteniéndola de los hombros- además porque te sonrojas, si tienes un cuerpo maravilloso… -acercó su rostro al suyo y le susurró al oído- y me gustas más así…

Ella se estremeció, y lo miró directamente a sus orbes felinas. Kojiro Hyuga intentaba… seducirla.

--- Ko... Kojiro... n… no… -el nipón se le acercó dispuesto a besarla- espera… no… yo no… no debemos… -negó torpemente colocando sus manos en el pecho del delantero que aun la sostenía de los hombros, pero después solo cerró sus ojos al verlo más cerca-

El sonido del celular en su cuarto rompió el silencio y la magia del momento; la mujer mexicana se disculpó y se alejó rápidamente hacia su habitación para contestar. Hyuga solo suspiró decepcionado, había estado a punto de lograrlo.

La puerta del cuarto de huéspedes se abrió, su hijo Kenjiro asomó su rostro somnoliento.

--- ¿por qué hacen tanto escándalo, pá? –cuestionó molesto, su cabello estaba terriblemente alborotado-

--- buenos días, campeón… -le saludó- apúrate a cambiarte o se te hará tarde… -ingresó al baño, el aroma de cereza inundaba el lugar; sonrió, con lo ocurrido antes daba por hecho de que aun había una esperanza de reconquistar a Narda, ya que la mujer estuvo a punto de dejarse besar por él.


--- nos vemos, má!!! –se despedía el niño castaño- hasta en la tarde!!!!

--- pórtate bien, Kenjiro! –le indicó seriamente- er… Kojiro… -se dirigió al hombre a su lado- ten cuidado, por favor… -se sonrojó levemente- la ciudad no es muy segura…

--- si ya me lo habías contado, no te preocupes tanto… -le tomó el mentón y le besó la frente- regresaré en un rato, Narda… -sonrió al ver su rostro rojizo-

--- vamos! que se nos hará tarde, papá!! –expresó con enorme alegria el niño al ver a sus padres asi-

El móvil partió con dirección a la escuela. La mujer miró su celular y no pudo evitar recordar.

-----Recuerdo de Narda------------

Corrió hasta su cuarto para contestar su celular. Su corazón latía a la velocidad de la luz.

--- sí, bueno!! –ni siquiera se fijó quien le llamaba-

--- hola niña!! Buenos días!! –Contestó una voz varonil del otro lado de la línea-

--- ah! Rubén!! –se sorprendió- có… cómo estás?!

--- ahora bien, te he estado llamando desde hace una rato, pero al parecer marque mal… -expuso- porque, me contestó un hombre…

La mujer sintió que la sangre se le iba hasta los pies.

--- en… en serio… -tartamudeó- que raro… -salió de su cuarto para dirigirse a la sala-

--- si, después volví a marcar y dice que al parecer esta desconectado… -mencionó, la mujer castaña encontró la causa, el cable estaba desconectado-

--- bueno, la línea está fallando desde antes de irnos de vacaciones… -explicó mientras lo volvía a conectar- ya llamé para que la repararan, pero ya ves como es tardado… -comentó nerviosamente-

--- si, es un gorro… -respondió- oye, vendrás a vernos jugar el fin de semana? -le cuestionó- Kenjiro se alegrará mucho.

--- no… no sé, Rubén… -contestó de mala gana- mira, después te marco si?… bueno, adiós… -colgó- "cielos… soy de lo peor…" –arrojó su celular al sillón molesta consigo misma-

----Fin del Recuerdo de Narda----

La mujer suspiró tristemente, no le agradaba en lo mínimo haberle mentido a su compatriota, pero no había tenido opción, optó por entrar a su casa, debería apurarse o llegaría tarde a su trabajo.


Hyuga descendió del auto llevando a su hijo de la mano.

--- mira papá… -suelta su mano y se aleja a la entrada del colegio- esta es mi escuela!! -le muestra orgulloso el pequeño-

--- vaya, es más pequeña que las escuelas de Japón… -expone sincero-

--- en serio?!! -se entristece- y yo que pensé que te ibas a sorprender, es la más grande de aquí... –refunfuña finalmente-

--- Kenjiro!! –un alto hombre moreno ojigris le gritó a lo lejos y se acercó al chico- hola! ¿Cómo estás, pequeño "cachorro"? –le alborotó los castaños cabellos-

Hyuga lo observó sorprendido con sus enormes orbes felinas, ese hombre era…

--- qué onda!!, cómo estas Rubén?!! –Chocó palmas con el adulto y continúo con un extraño sistema de saludo- je, je, je, je!!

--- mira nada más que cara traes, Kenjiro… -lo toma del mentón y ladea a un lado y otro su rostro infantil- de lo negro ya pareces "pelé"!! Ja, ja, ja, ja, ja!!! –se burló-

--- naaa!! –se libera del agarre y le golpea la mano molesto- no te burles, Rubén… me puse más negro porque me tosté en la playa!! –excusó-

El hombre mexicano levantó la mirada y observó al otro varón que no les quitaba un ojo de encima, el pequeño vio eso y decidió intervenir.

--- ah!! Rubén ven, déjame presentarte a mi papá!! –Expresó sin tapujos y lo tomó de la mano para acercarlo al asiático-

--- tu… tu padre?!! –lo miró enormemente sorprendido-

--- Rubén, te presento a mi papá: Kojiro Hyuga, delantero de la Juventus… -sonrió orgulloso- pá, el es Rubén Hernández, una amigo mío y de mi mamá… -concluyó-

Ambos hombres se miraron serios, finalmente fue el joven mexicano el que expresó algo.

--- mucho gusto, Sr. Hyuga… y bienvenido a México… -lanzó como quien no quiere la cosa y le ofreció su mano-

Hyuga miró la mano del mexicano, frunció el entrecejo, pero respiró profundo antes de aceptarla.

--- muchas gracias… -emitió- también es un gusto… -articuló como exigía el protocolo-

--- cómo la ves Rubén?... mi papá es muy famoso… -sonrió de oreja a oreja- y está de visita en la casa por todo este mes, pero espero que luego se venga a vivir con nosotros.

El chico mexicano no pudo disimilar su asombro ante el nipón, Hyuga sonrió por dentro, eso había sido un gancho directo al hígado para él seguramente, miró a su hijo y le acarició el cabello.

--- en… en serio… -dejó salir tartamudeando, Hyuga sonrió sin querer al escucharlo y el joven latino se molestó por aquella sonrisa de burla- vaya… te debe quererte mucho "cachorro"… digo… para renunciar a la Juventus y venirse a vivir a México…

Hyuga abrió los ojos enormemente, si deseaba partirle la cara momentos antes, ahora mejor lo mataría. A lo lejos Leonardo el esposo de Lucy regresaba de dejar a su hija pequeña en el Kínder, se sorprendió de ver ese cuadro, corrió hasta el lugar.

--- ah!! Rubén!! no esperaba verte por aquí!! –le gritó el hombre rubio y lo tomó del brazo- ven necesito que me ayudes con algo del auto… je, je, je, je, je!!! –lo alejó suficiente del asiático-

--- suéltame!! –se liberó al llegar al automóvil- de donde salió este estúpido?!! –Cuestionó fúrico-

--- contrólate primo… -le exigió- él es…

--- ya lo sé… -interrumpe- es el padre de Kenjiro, él mismo me lo dijo… -miró al suelo- pero qué demonios hace él aquí?!! –Cuestiona otra vez- Narda me había dicho que la había abandonado sin miramientos!!

--- si, así lo hizo, pero… -explica- aun con eso es el padre de su hijo y…

--- y eso qué?!!! –grita- la abandonó y ahora puede venir como si eso fuera un chiste!! –se dirige a donde esta Hyuga-

--- Rubén!! –lo sujeta- tranquilízate… ella no está con él... –expone-

--- de que hablas? -Cuestiona confundido- por lo que entendí, él se está quedando en su casa!!

--- sí, pero según me dijo Anell, ella aceptó que conociera a Kenjiro, más ya le advirtió que no intente nada con ella…

El chico mexicano sintió que el alma le volvía al cuerpo.

--- en… en serio… -sonrió- no me mientas, Leo... –amenazó-

--- no tendría porque hacerlo primo, así que te aconsejo que lleves la fiesta en paz… -le palmeó la espalda- habla con ella en la universidad…

--- claro que lo haré… -comenta- ahora entiendo porque estaba tan evasiva desde que regresó de sus vacaciones.


La joven mujer castaña se estiró para aliviar la tensión en su espalda.

--- aaah!! –Suspiró- ya terminé el proyecto, Dinora… -ofrece la impresión a la mujer pelirroja más adulta que ella-

--- que bien… -lo toma- con esto ya adelantamos tres semanas de trabajo de escritorio, Narda…

--- si, así no estaremos tan carrereadas como las otras Facultades… -sonríe alegre la ojigris-

--- oye, hablando de "otras facultades"… -la mira desdeñosa su compañera de trabajo- cuando le darás el sí al guapo entrenador de Educación Física? –cuestiona divertida-

--- de… de qué hablas??! –se sonroja hasta las orejas-

--- vamos!! no somos ciegos, Narda… -expone- te trae flores una vez por semana, te invita a sus partidos dominicales interfacultades, el día del amor y la amistad, casi mató a media universidad por ser tu "amigo secreto", el día de las madres te trajo un regalito junto a tu hijo, el día del maestro también y… -la interrumpe-

--- ya!! Ya entendí…!! -se molesta- si, es más que obvio…

--- además se nota que él también te agrada, y pues a tu hijo Kenjiro igual… -se sienta frente a ella- además ya sabes que él se divorció muy joven…

--- si… -expone triste- se toda la historia… -le comenta- él es primo de Leonardo, el esposo de Lucy, la hermana de mi amiga Anell; su divorcio fue difícil, ya que su ex lo engañaba… -tomo una pausa al recordar lo doloroso que es enterarse de la infidelidad de la persona que amas- la descubrió hasta dos años después de casado y le exigió separarse.

--- había escuchado comentarios, ya ves que ella trabajaba en otra Facultad de la Universidad… -explica- pero no sabía la razón, ahora comprendo por qué ella se casó inmediatamente después de su divorcio –se recarga en su portafolio-

--- Leonardo y Rubén son grandes hombres… son honrados y trabajadores, quieren mucho a Kenji, porque lo han visto crecer, pero yo… -piensa- "además... él ya se me declaro... pero yo…"

--- pero qué??!! –se molesta- dime solo una cosa por la cual no puedas…!! –la mujer enmudece al ver una persona conocida en la puerta de su oficina- aah!! Ho… hola… buenos días!! -se levanta en el acto-

La joven mujer castaña, se voltea para observar quien había hecho callar a su compañera de trabajo.

--- ah! –abre sus enormes orbes grises del asombro- Ru… Rubén!!

--- hola, buenos días… -saluda cortés el alto hombre ojigris- ya almorzaron? –cuestiona- me encantaría invitarlas a ambas a comer algo… -ofrece-

--- ay!! qué tristeza… -explica- yo.. yo… -inventa- yo tengo que ir a recoger una ropa de mi marido a la tintorería!.. Sí, eso es lo que tengo que hacer… -mira su reloj- uuuy!! Pero que tarde es ya!! –recoge todas sus cosas del escritorio- pero, bueno… creo que Narda aun no ha almorzado… así que ella si puede acompañarte, bien… nos vemos!! –sale rápidamente-

---… -la mujer castaña se queda sin palabras-

--- es muy gentil, la Lic. Rosales… -se sienta en el lugar que había dejado la mujer- pero es necesario advertirle pronto que es muy mala para mentir… -sonríe el hombre moreno-

La ojigris no levanta la mirada, ni se ríe por el comentario del hombre.

--- no te sientas mal, me imagino por lo que estás pasando… -explica poniéndose de pie- ven, vamos a comer, dicen que "las penas con pan son menos" –sonríe guiñándole el ojo- después podremos hablar del japonés jugador de la Juventus… -lanza alejándose a la puerta-

Narda abre a más no poder sus ojos grises, acaso él ya sabía que…


Ambos varones iban muy callados en el automóvil. El hombre de ojos color avellana decidió iniciar la plática.

--- y bien Sr. Hyuga, hasta ahora… ¿qué le ha parecido la ciudad de México? –cuestionó amigable-

--- muy ajetreada… -contestó sencillamente y volvió a callar-

--- si… así es nuestra ciudad… je, je, je, je… -rió nervioso, que difícil era para él hablar con una persona así- es ajetreada si… pero me imagino que Tokio, Japón también tiene lo suyo, es una ciudad enorme que...

--- hace mucho que no estoy ahí... –finalizó el comentario del mexicano-

--- ya veo… -suspiró- "ah! ya sé" –pensó en un tema para poder entablar una nueva conversación- bueno nuestra ciudad es muy pintoresca y ruidosa, pero debería ver los fines de semana cuando hay partidos de futbol… -comentó- antes y después de los enfrentamientos es un caos, por ejemplo cuando es el súper clásico la ciudad se vuelve loca desde semanas antes, porque…

--- si, Narda alguna vez me lo contó… -cortó el comentario del rubio- las águilas del América contra las chivas del Guadalajara… -finalizó-

--- er… si…. esos son los dos principales equipos de México… -suspiró, se daba por vencido, su mano se dirigió mejor a la radio-

El nipón lo miró de reojo, el mexicano buscaba una estación aprovechando la señal de alto, era obvio que se había dado por vencido de incitarlo a platicar por sus respuestas cortantes, sintió un dejo de culpabilidad.

--- lleva a Kenjiro a su escuela todas las mañanas? –le cuestionó directamente y pudo notar la sorpresa del rubio.

--- yo… si… si, desde que ingresó al jardín de infantes yo lo he llevado… -expone- a veces Narda lo hace pero de hecho… siempre soy yo el que lo recoge al salir… -sonríe había encontrado un tema de plática, su hijo- Kenji es un buen niño, créame Sr. Hyuga… tremendo como la mayoría, pero bueno… le gusta el helado napolitano, el color azul y el amarillo; ya que apoya al América… -sonríe divertido- colecciona estampas de futbolistas famosos, además quiere aprender a nadar y a tocar guitarra, esto último la verdad no sé de donde le salió… no le gustan las matemáticas, no lo culpo… pero le encanta educación física, por el soccer claro… se ha peleado ya tres veces… -voltea a ver al nipón- tiene un carácter fuerte el pequeño, pero es un niño muy noble… Narda lo ha educado muy bien a pesar de haberlo hecho ella sola… -se detuvo de golpe- no… yo… lo siento, no quise… -se disculpó-

--- no hay problema,… -lanzó el nipón, pero aprovechó la apertura del hombre- al parecer le ayudaron mucho Anell y sus hermanas…

--- si, las González… -sonríe el hombre de oreja a oreja- son unas mujeres maravillosas, si señor, por eso no puede evitar casarme con una de ellas… -ríe-

--- También esta… -duda solo un segundo- ese tal Rubén… -voltea a mirarlo a los ojos- quién es ese hombre? –cuestionó directamente-

--- ah! bueno… -apretó el volante nervioso- Ru… Rubén Hernández es un profesor de educación física de la Universidad, entrena y forma parte de la selección de soccer de la facultad de Humanidades donde trabaja Narda; es su amigo desde antes que naciera Kenjiro y además… -tragó saliva- es mi primo hermano. –finalizó-

El nipón solo hizo un leve movimiento de sorpresa, a partir de ahí nuevamente en el automóvil reinó el silencio.


La joven mujer castaña no probaba bocado alguno, solo sostenía su taza de café con cierto nerviosismo. El hombre moreno de mirada ojigris suspiró.

--- Narda… -le llamó- ¿por qué no me lo dijiste?… -le cuestionó-

La castaña bajó su mirar apesumbrada.

--- lo siento, yo… -tembló- yo no me lo esperaba… nos encontramos en Mérida y después todo se complicó…

--- dime, vas a perdonarlo?… -expuso directamente y la mujer abrió sus ojos sorprendida-

--- no… yo no… -respiró hondo- yo no le puedo negar a Kenjiro que conozca a su padre… -lanzó- pero entre Hyuga y yo… ya no puede haber nada, Rubén… -sentenció-

El hombre moreno sonrió, aun tenía una esperanza, aunque el rostro de la castaña seguía mostrando preocupación.

--- bien, pero come algo ya! –le reprochó- que bonito me voy a ver desayunando yo solo… -expresó en son de burla- recuerda que el desayuno es el alimento más importante del día… o quieres… -amenazó- que le diga a Kenjiro?

--- ah! piensas acusarme con mi hijo de que no quiero desayunar?? –le miró con molestia pero divertida también-

--- si… y ya sabes, las amenazas, las cumplo… -le sonrió alegre-

--- esta bien,… está bien… -tomó el tenedor para comenzar a desayunar-

--- bien, así me gusta, eres una mujer con múltiples ocupaciones… -el hombre también continúo degustando su almuerzo- así que debes alimentarte mejor Narda…

La mujer detuvo su actividad, esa frase "debes alimentarte mejor Narda", la llevó años atrás; su mente volvió a ser ocupada por el recuerdo nostálgico del nipón, pero disimuló ante su compatriota, esbozó una alegre sonrisa cuando nuevamente sus miradas grises coincidieron. Ambos terminaron de almaorzar.

--- Narda… expresó el moreno después de darle un sorbo a su café- sé que rechazaste mi propuesta de matrimonio hace un año… -expuso- pero debes saber que yo aun te amo y…

--- Rubén, por favor… -le interrumpe- agradezco todo lo que hiciste por mí y lo que haces ahora por mi hijo Kenjiro… -mira con tristeza el movimiento de las nubes en el cielo- por eso no puedo mentirte, me agradas y mucho… pero no te amo, yo solo te quiero como un gran amigo… -sus orbes se humedecen-

--- si, lo sé… ya me cansé de escuchar eso… -lanza con un tono de molestia tan bajo, que apenas logra detectar la mujer castaña- bueno, nos vemos niña… tengo entrenamiento en veinte minutos... -se pone de pie para retirarse- ah! y disculpa mi terquedad… -se aleja de la mesa- "maldito japonés" –aprieta sus puños con furia-

--- Rubén… -lo mira alejarse- no, Rub… discúlpame tú a mi… -expresa bajamente y deja caer sus lágrimas-