La ¿ayuda? de los gemelos.
Aclaracion: aparte de la obviedad de que los personajes no son mios sino de Rowling, queria aclarar una cosilla(seguro que alguna/as mente/s despierten lo noten cuando lean) . Se que George abandona el colegio antes de que nuestros tres personajes principales llegen a sexto pero, primero por despistada y segundo porque me convenia, los gemelos siguen en el colegio (aunque debian de haber terminado ya que son dos años mayores) sepan disculpar este ajuste de edades y hechos . Tambien queria decir que tampoco es tan gracioso como fueron o pretendieron serlo los capitulos anteriores (menos el 8 ) es que esta historia esta llegando a su fin y necesito un giro mas serio para darle el cierre, prometo que el siguiente tiene mas comedia aunque si los gemelos estan presentes esta de mas hacer esta aclaracion no? bueno gracias por leer y seguirme en este desvario besos. Lady Bellatrix Black
Ronald Weasley estaba furioso, en realidad hacía ya un tiempo que ese era su estado normal, y Draco Malfoy había su vía de descarga. Suspiro de cansancio, recordando el horrible castigo que tuvo que padecer por ello, bajo la supervisación del profesor de pociones que no se cansaba de humillarlo, secundado por las risitas, nada disimuladas, de su compañero de castigo; sonrió al haber pensado en ese adjetivo para Malfoy, si estaba seguro de algo era que esa hora y media de encierro en las mazmorras podía haberle representado cualquier cosa, menos un castigo. Severus Snape se había encargado de hacer notoria esa diferencia.
Pensó en cada una de las causas que lo habían llevado a sentirse así y por más que trato de no admitírselo no pudo evitarlo, sólo había una causa, una centralidad, un solo nombre, una sola mujer, la misma persona de siempre:
Hermione.
Cuando al fin se permitió pensar en su nombre, en ella como su nudo, se sintió aliviado, en paz consigo mismo. Ahora, sólo quedaba pensar en cual iba a ser su accionar.
Sabía que lo mejor era hablar con ella, decirle lo que sentía. En el hipotético y más favorable de los casos le correspondería, si sentía atraída por Malfoy todo era posible y el bien podía permitirse tener una remota esperanza, o en el peor de todos le daría calabazas pero jamás podrían estar en peores condiciones de las que ya estaban y eso era un gran consuelo.
Con respecto a Lavender, hacia bastante que sabía lo que debía y quería hacer, pero hablar con ella no iba a ser una tarea sencilla; la conocía lo suficiente como para ser capaz de adivinar lo que le esperaba si decidía romper con su noviazgo y justamente era eso lo que lo acobardaba.
Tampoco sería fácil, aunque sea intentar, hablar con Hermione. Llevaban un tiempo, considerable, enfadados y dudaba que diera el brazo a torcer, sobre todo cuando las pocas palabras que se cruzaban eran de ataque, eso sin contar que era la persona más orgullosa que conocía.
¿Por qué todo tenía que ser tan condenadamente difícil?
— ¿Y por qué tengo que repetirlo?—Ron frunció el ceño, conocía muy bien esa voz de tono irritado, lo que despertaba su curiosidad era quien sería el merecedor, usualmente reservaba aquella tonalidad para él.
— Porque me gusta oírlo—la respuesta llego rápido para el pelirrojo que tuvo que frenar en seco para asimilar la conmoción.
¿Qué hacia Hermione hablando con uno de sus hermanos en aquel pasillo alejado y aparentemente a solas?
—Acepto George, ¿contento?—chilló la castaña, que en ese momento, no solamente sonaba irritada, una nota de vergüenza se colaba en su voz.
—Sí—le respondió el gemelo, lacónico y satisfecho.
Absorto en prestar atención y escuchar lo máximo posible, Ron no se percato que estaba frente a ellos hasta que escucho la voz de George.
—Oh! Mira quien está aquí!—Al contrario de Hermione, que lucía evidentemente incomoda, George parecía estar muy a gusto con la aparición de Ron.—¡ Felicitaciones querido hermanito!—exclamó – serás el primero en saberlo.
— ¿Qué tu qué? –
Ginny miraba a Hermione anonadada. Tenía las manos clavadas a la mesa para poder sostenerse y no desmayarse de la impresión.
— ¡Lo que oíste!—le respondió Hermione, pretendiendo aparentar una firmeza que en ese momento se había ido volando.
—Pero, pero—balbuceo -¿Desde cuándo…
—Desde ayer—la cortó la castaña.
—Es una locura—negó Ginny cubriéndose la cara con ambas manos.
—Pues yo creo que tiene sentido—reflexionó Luna, que se había trasladado a la mesa de Gryffindor para desayunar.
Ginny la miró boquiabierta.
—Ayudara a Hermione—se justificó y encogiéndose de hombros continuó untando mantequilla a su tostada.
— ¿Ayudarla?—se extrañó la pelirroja, que despejo sus dudas con un sacudón de cabeza—No puede existir alguien menos indicado para ti Hermione—sentenció.
La aludida, que se había quedado pensando en la justificación que dio Luna y preguntándose como la rubia podía ser tan perceptiva con la verdadera naturaleza de las situaciones, se sintió súbitamente ofendida por las palabras de su amiga.
— ¿A qué te refieres?—preguntó, aunque ya sospechaba a que haría alusión su amiga.
—Es que George es tan alocado y divertido—soltó para luego enrojecer de vergüenza al darse cuenta del mensaje de sus palabras.
—O sea que yo, según tú, soy una aburrida. —chilló Hermione.
—No es eso, sólo que…-dijo Ginny tratando de enmendarse pero sin encontrar las palabras adecuadas se sumergió en un silencio, aún mas, ofensivo.
—Creo que, lo que Ginny trata de decir es que tú y George se divierten de distinta manera—Luna una vez más echaba luz sobre tierra.
—Exactamente—la apoyó la pelirroja, agradecida por el "salvavidas" lanzado por su rubia amiga.
Hermione, la miro suspicaz pero no emitió queja ni contradicción alguna.
— ¿Harry y Ron no se están tardando demasiado en bajar a desayunar?—preguntó la pelirroja con las evidentes ganas de cambiar de tema a flor de piel, Hermione lo percibió pero otra vez decidió quedarse callada; a ella también le parecía extraño lo señalado por su amiga, iba a expresarlo cuando los nombrados ingresaron al gran salón. Como era de suponer, Ron abandono a Harry a mitad de trayecto pero inesperablemente no tomo asiento junto a Lavender Brown, que cuando lo vio lo llamó a los gritos; el pelirrojo la ignoró, para continuar con su soledad y su evidente mal humor por compañía.
Para ninguno pasó por desapercibido la actitud reticente de Ron pero fue su hermana quien lo expresó en voz alta. — ¿Qué sucede con Ron—le inquirió a Harry ,que se encogió de hombros-No se siente bien—le respondió lacónico y pretendiendo dar por zanjado el tema se concentro en su tazón de cereales con leche.
Al escucharlo, Hermione volteó a ver, nuevamente, a Ron y supo que se había equivocado al creer que estaba de mal humor. Harry tenía razón, Ron no se sentía bien y creía saber quién era culpable de que ese sentimiento habitara en él.
Un sentimiento de pesar acompaño toda su mañana como una segunda sombra, adherida a su ser. Verlo a Ron tan cabizbajo y callado tampoco era una ayuda a su autoestima, no es que creyera merecerla, si Ron estaba pasando un mal momento por su causa lo justo era que sufriese por ello.
—Granger—iba caminando a clase de pociones cuando Draco Malfoy la intercepto. Rodó sus pupilas en señal de exasperación cuando el rubio se le plantó enfrente.
—Lo tuyo y lo de Weasley esta barriendo con mi reputación—le recriminó—exijo que termines con eso.
— ¡Por supuesto Malfoy! ¿No quieres que publique una disculpa en El Profeta por haber osado manchar tu buena reputación?—contestó con la mayor ironía que su irritación le permitió reunir.
—No sería mala idea—replicó el muchacho, haciéndose el desentendido de la causticidad de la chica—pero me conformo con que digas que estas con Weasley porque te di calabazas.
Hermione temblaba de ira ¿Cómo alguien podía ser tan asquerosamente engreído?
— ¡Corazón!—el cuerpo de Hermione dejo de dar espasmos para pasar a la inmovilidad total, George Weasley se acercaba a ellos—Suerte que te encontré ¿Algún problema? –preguntó receloso.
—Ninguno—se apresuro en responder mientras quitaba la mano que el gemelo había puesto en su hombro.
—Veo que no estaba tan equivocado—acotó Malfoy al ver el gesto hostil de la muchacha—parece ser, Granger, que realmente estas con Weasley porque no estoy a tu alcance. Después de todo no es ninguna sorpresa, un Weasley segundón es algo ordinario y corriente.
Los que pasaban por allí rodearon al trío esperando escuchar o ver lo que, a todas luces, iba a ser un enfrentamiento.
George enrojeció hasta las orejas, gesto que a Hermione sólo pudo hacerle recordar a Ron, tal vez fue por eso o por su habitualidad a replicar las palabras humillantes que Malfoy decía a los Weasley que intercedió.
—Pues te equivocas Malfoy, yo jamás podría fijarme realmente en ti; sólo fue un estúpido y equivoco rumor, siempre fue George la persona que me gustaba.
Un silencio sepulcral se dio en el lugar aunque los murmullos de burla hacia el Slytherin no se hicieron esperar.
— ¿Realmente crees que me importa Granger?—dijo de repente mirando nervioso y avergonzado hacia los costados—Revuélcate con Weasley en su mugre—el desdén hacia la posición social era su as y nunca dejaba de usarlo, sobre todo cuando no tenia mas argumento pero esta vez a nadie ofendió, Hermione y George se tomaron de las manos y rieron, habían puesto a Draco Malfoy en su lugar y nada podía opacar esa satisfacción, especialmente si se había librado públicamente del fatídico rumor que la involucraba con el rubio.
No podía dejar de sonreír feliz, había matado dos pájaros de un tiro, comenzaba a pensar que fingir un noviazgo con George, después de todo, no había sido tan mala idea hasta que un pecoso rostro se cruzó en su campo de visión; Ron tenia la mirada más triste que le hubiera visto jamás
La clase de pociones de ese día no fue mucho mejor que la última que padeció, Snape seguía ensañado con ella y no perdía cualquier oportunidad para hacer comentarios despectivos. Malfoy tampoco se quedaba atrás y aprovechando la indulgencia y la vista gorda que el profesor hacia de su comportamiento se burlaba sin restricciones. No sólo cargaba con su conciencia también con la acidez de Snape y por si fuera poco con el ego humillado de Malfoy.
—Queremos ayudarte—habían dicho los gemelos. Pero hasta ese momento, prácticamente, no había visto nada parecido al buen resultado que, tontamente, le hicieron creer que obtendría.
¿Qué había sucedido con Hermione Granger?
La chica racional y responsable. La que ahora aceptaba y creía beneficiosa la ayuda de los gemelos Weasley, salía con Cormac McLaggen por celos y para provocarlos no era ella, definitivamente alguien estaba ocupando su mente, como un parasito irracional que la hacía actuar como una adolescente impulsiva e inconsciente, como una enamorada, una enamorada totalmente desesperada por el sujeto de su afecto, por Ron.
Al pensar en su nombre su mirada se dirigió, instintivamente, hacia él. Sentado a dos bancos de distancia, sólo podía contemplar su cabellera rojiza revuelta por su mano, de seguro estaría aburrido y no vería la hora de que la clase llegara a su fin; sonrío al imaginarse cuales serian las palabras que diría si todo fuera como antes, cuando se sentaba a su lado, cuando se miraban, reían y hasta discutían cuando Lavender no formaba parte de la vida de Ron.
Al recordar su existencia una tristeza invadió su ser, sabía que tenía que ser feliz si él lo era (por más que fuese con Lavender Brown) pero no podía evitar que el agujero de su corazón creciera día a día.
A veces, en sus largas horas de pensamientos nocturnos y a causa de algunas actitudes de Ron, creía que podía llegar a ser correspondida pero antes de que esa sospecha floreciera con más fuerza se marchitaba. Ron quería a Lavender, por algo continuaba a su lado ¿no? A ella sólo la quería como amiga y tendría que aprender a vivir con ello. Si alguna vez sintió algo parecido a celos era por eso, por nada más, porque la veía como amiga, como una hermana a quien cuidar; después de todo ¿no actuaba, también, como la reencarnación de Otelo con Ginny?
—Ron es un niño bobo—había dicho George –cuando sepa "lo nuestro" vendrá corriendo a tus pies.
Pero Ron no había ido ni siquiera gateando y aunque ella, en su interior, siempre lo supo acepto la ayuda de los gemelos. Obviamente, siempre les dijo que sólo era porque quería erradicar "el chisme Malfoy" ese mismo que creyó Ron había divulgado.
La seca voz de Snape la extrajo de sus cavilaciones. La clase había llegado a su fin con la, ya acostumbrada, excepción de la dupla "Malfoy-Weasley" que continuaban con su castigo.
Cuando salió del aula vio a Ginny, a la cual saludo con una sonrisa.
— ¡Espera!—le grito al ver que continuaba con su camino.
Hermione se detuvo—creí que esperabas a Harry—le dijo cuando la pelirroja la alcanzo.
—No te buscaba a ti—respondió
La castaña frunció el ceño extrañada aunque no tardo en relajarlo, no le fue muy difícil adivinar el motivo por el cual Ginny, su ahora cuñada, Weasley podía estar esperándola.
—Tengo aritmancia—se excusó.
—Te acompaño, tengo una hora libre—insistió la pelirroja.
Hermione asintió mientras comenzaba andar, cuando Ginny quería lograr algo era sumamente tenaz, y en ese instante deseaba decirle quien sabe qué cosa y nada la haría desviarse de conseguir su objetivo, ni siquiera su pobre intento de desentenderse.
—No crees que es demasiado—Hermione la miró sorprendida, definitivamente Ginny no quería perder el tiempo con sutilezas. —Una cosa es coquetear, aunque haya sido con Malfoy, pero otra muy distinta es entablar una relación con alguien para vengarte o causarle celos a otro.
— ¡No es por venganza!—chilló Hermione—ni por celos—agregó en un balbuceo inseguro-
—Sé que Ron se equivoco en divulgar ese chisme—continuó hablando la pelirroja, haciendo caso omiso de las palabras de su amiga—pero hubiera sido preferible que lo golpearas antes de hacer lo que hiciste.
— ¡Ginebvra!—exclamó una alterada Hermione, llamando así la atención de su amiga—no estoy con George por venganza.
— ¡¿No me digas que te gusta?—soltó en una ahogado chillido.
Pero Hermione negó—primero y principal, no creo que haya sido Ron el que divulgo el chisme—y comenzó a contarle cómo fue que tuvo la repentina idea de que Lavender Brown era la culpable.
—Pero no se puede culparla sólo por ser chismosa—reflexionó Ginny. —Pero por otro lado—meditó—tiene sentido. Ron será tonto, obstinado, celoso y miles de cosas más pero no un chismoso barato capaz de divulgar infamias sobre ti, ese perfil encaja con el de Lavender, aunque no tengamos pruebas.
—Eso mismo pensé yo—la apoyó Hermione, feliz por la coincidencia de ideas.
—Pero de todas maneras no sé qué tiene que ver con George— resaltó obstinada por no desviarse del tema, para ella, principal.
— ¿Te acuerdas de mi caída estelar en el gran salón?—le preguntó la castaña a lo que Ginny asintió
—Pues iba pensando en la idea de la culpabilidad de Lavender cuando tropecé y caí. Luego me desvanecí y fueron los gemelos los que me llevaron a la enfermería—
— ¿Ahí te enamoraste de George?—preguntó una desconcertada Ginny.
—No—la corrigió—ahí tus hermanos me ofrecieron su ayuda—y recordando le contó a su amiga como los gemelos lograron convencerla.
*/*/*/*/
—Sólo hay que simular que eres la novia de George—había dicho Fred.
— ¿¡Qué!—prácticamente gritó Hermione.
—Sé que, a pesar de que dicen que somos iguales, yo soy el más lindo pero debes saber que técnicamente estoy saliendo con Angelina por lo que lamentablemente debes conformarte con George. —bromeó el gemelo.
— ¡No es por eso!—vociferó Hermione
— ¿Entonces te parezco más lindo?—había cuestionado George guiñándole un ojo galantemente logrando que Hermione se tapara el rostro, con las manos, exasperada del genio de esos dos.
—Sólo bromeamos—le dijo Fred.
—Sabemos que gustas de Ron—acotó George.
Al oír aquellas palabras Hermione los había espiado a través de una rendija que formo entre sus dedos. —Yo no… .—balbuceo nerviosa y extremadamente colorada de vergüenza.
—No gastes tu tiempo—la cortó George.
—Tú quieres a Ron y el te quiere a ti pero son demasiados tontos y orgullosos para admitirlo—agregó Fred—lo que nos posiciona en una responsabilidad moral de interceder.
— ¿Y ustedes en que se benefician?—les había preguntado escéptica.
—Nosotros en ayudarte a ti y al pequeño Ronnie—respondió George con voz de inocente, lo cual sólo logro acrecentar la desconfianza de Hermione.
—Y también divertirnos—agregó Fred dándoles, así, mas creencia a sus palabras.
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—Tampoco se olvidaron de agregar mi inconveniente con Malfoy y francamente, después del espectáculo que dio junto a tu hermano en la enfermería creí que cualquier cosa seria poco para librarme, incluso aparentar un romance con George—
—No podemos negar que trajo sus beneficios— concedió Ginny—ahora nadie cree que te gustaba Malfoy pero por otro lado….
— ¿Por otro lado qué?—la cortó la castaña.
—Es increíble que lo diga pero tu actitud es sumamente inmadura –soltó sin poder crédito a sus propias palabras—Y además—agregó—realmente veo mal a Ron.
Hermione agacho su mirada sin saber muy bien que contestar a las palabras de su amiga.
Ron salió de su castigo de un mal humor atroz, esa hora y media había sido, definitivamente, la más lastimosa de su vida. Malfoy, que sacaba chispas por la humillación pública que había sufrido, se ensaño con él convirtiéndolo en su saco de boxeo.
Al principio trató de mantener la calma, "ignóralo" solía decir Hermione y todo parecía ir sobre ruedas porque cada vez que pensaba en el consejo de la castaña recordaba su voz y eso hacía sentirlo más tranquilo; pero cuando Malfoy dijo que lo único que le faltaba a la familia Weasley para caer más bajo era que una sangre sucia formara parte de ella todo su autocontrol brilló por su ausencia. Tirándose sobre él, le estampillo dos grandes golpes de mano en el rostro pero el placer de darle a Malfoy su merecido no era gratuito, una extensión de su castigo (sólo para él, por supuesto) y cincuenta puntos menos para Gryffindor fueron su tarifa.
Pensó que un poco de entrenamiento lo relajaría por lo que, más tranquilo se dirigió a la práctica de quidditch. Esa sensación de hallar calma lo abandonó cuando vio a su hermano en el vestuario.
—Así que, ¿tú y Hermione?—escuchó que decía Angelina, con evidentes ganas de escuchar algo interesante a pesar de su tono casual.
—Así es—confirmó George, hablando más fuerte de lo necesario. —Hermione y yo.
—Quién lo hubiera pensado ¿no?—acotó Fred
—Pues nadie, ahora a entrenar, vamos Ron—intervino Harry que al ver el rostro de su amigo lo tomó del hombro para salir de los vestuarios.
—Pues yo creo que hacen una linda pareja—determinó Angelina—aunque nunca imagine que George se interesara en alguien como Hermione.
—Hermione es simplemente maravillosa y creo que, quien no puede verlo no se merece tenerla ¿tú qué opinas?—expresó George mirando fijamente a Ron.
—Yo opino que debemos salir a entrenar, ¡ahora!—vocifero Harry con firmeza mientras tomaba el brazo de Ron para arrastrarlo al campo de quidditch.—Ron—lo llamó al zafársele de su agarre pero ya era demasiado tarde para seguir intentando mediar, Ron iba transformado en una fiera dispuesto a caerle encima a su hermano.
En el receso de las clases, Ginny y Hermione habían decidido ir juntas a ver el entrenamiento de quidditch del equipo de Gryffindor.
— ¡Qué raro!—se extrañó Ginny cuando llegaron a las gradas—deberían haber salido hace diez minutos a entrenar.
— ¿Y cuál es el problema?—inquirió Hermione mientras observa el campo vacío.
—Que Harry es puntual y estricto en el quidditch—le contestó.
— ¡Ahí salen!—señalo Hermione con una sonrisa pero instantáneamente borró el gesto de su rostro, algo no iba bien y el grito ahogado de su amiga se lo confirmó.
— ¡Ginny!—bramó al ver que la pelirroja bajaba las gradas a toda velocidad, al ver quiénes eran los involucrados no dudo en seguir sus pasos.
— ¡Ya basta!—rugía un eufórico Harry que trataba de contener a Ron con la mayor fuerza que era capaz.
— ¿¡Qué sucede! –Ginny con el rostro desfigurado en una mueca de horror trató de colarse entre sus hermanos.
— ¡Sal de que aquí Ginny!—le ordenó George mientras trataba de liberarse de los brazos de su gemelo.
— ¡Dejen este lío!—les pidió Harry—no me obliguen a tomar medidas, no quiero dejarlos fuera del equipo—los amenazó, sin saber ya a que medio recurrir para frenar esa locura.
—No será necesario—profirió Ron soltándose de Harry –yo me marcho por mi cuenta.—y sin dar tiempo a que procesaran sus palabras se fue de allí a grandes zancadas.
Necesitaba estar lejos de todo, del mundo, de él mismo.
