Capítulo 27.- De padres gatos, hijos michinos.

La mujer castaña buscó en su maletín las llaves para poder ingresar a su casa.

--- ahh! –suspiró- donde demonios las habré dejado…? –se cuestionaba cuando la puerta se abrió-

--- pasa, Narda… -indicó el alto hombre moreno-

--- Ko… Kojiro… -lanzó- ya estás aquí?! –se sorprendió-

--- ¿Por qué no habría de estarlo?... –le devolvió la pregunta- solo dejamos a Kenji en la escuela y Leonardo me trajo de regreso… -explicó-

--- bu… bueno yo creí… -ingresó a su hogar- yo creí que a lo mejor irías a pasear a algún sitio turístico de la ciudad… –comentó arrojando su maletín en el sofá de la sala-

--- no vengo de vacaciones, niña… -le respondió con un dejo de molestia-

--- lo siento… -expuso alejándose a la cocina- veré que prepararé de comer para Kenji…

--- ya tengo yo preparado algo… -le comentó a la mujer que se detuvo de golpe en el quicio de la puerta-

--- en… en serio!! –lanzó sorprendida e ingresó a la cocina- vaya, que sorpresa…

--- como que "que sorpresa"… -repitió molesto el moreno-

--- ajá… -sonrió- si no mal recuerdo… -levantó la tapa de la olla sobre la estufa- en Italia, tú nunca querías cocinar… -probó un poco- hum! si, está rico… solo le falta un poquito de sal –agregó el condimento y tapó nuevamente el guiso-

--- eso no es verdad… -negó semisonrojado-

--- claro que sí lo es!! –sonrió burlona- lo que pasa es que como siempre no quieres reconocerlo… -se alejó hacia la sala- tú nunca aceptabas muchas cosas…

El nipón siguió a la mujer mexicana hacia la otra habitación.

--- sabes?… -comentó- si es verdad, tienes razón… hace años no aceptaba muchas cosas, pero tú también eras muy terca… -lanzó- yo cambié, pero al parecer tú si sigues igual, Narda…

--- qué?!! –se molesta- eso no es verdad!!! –le recrimina- yo también cambié… -se sienta en el sofá y abre su maletín- y mucho…

--- en serio?! –cuestiona burlón el nipón- en qué has cambiado?

--- no voy a seguir tu juego, Hyuga… -le advierte dándose cuenta hacia qué objetivo llevaba la plática el moreno- ya sé por dónde vas, aquí terminó la charla… -abre su laptop-

El asiático frunce el entrecejo, así que decide buscar otra ruta.

--- la escuela de Kenjiro se ve que es la mejor de esta área… -expone a la mujer que ya se entretenía en la pantalla de la minicomputadora-

--- si… -no puede evitar responder- es una de la mejores de la ciudad… -comenta sin despegar la vista de la pantalla- en la educación de Kenjiro no me importa lo que se gaste…

--- además cuando llegamos a ella… -traga saliva- lo estaba esperando un amigo… -la observa directamente-

--- si?... –teclea algo- quién era, Kojiro?... –cuestiona despreocupadamente sin alzar siquiera su vista- Hugo o Raúl… -ofrece como respuesta- son sus únicos amiguitos… -comenta sonriendo levemente-

--- no… ninguno de ellos… -explica- era más bien un adulto… -lanza sin miramientos- un tal Rubén Hernández…

La mexicana deja de teclear de golpe y busca la mirada oscura del nipón.

--- Ru… Rubén… -sale de su boca en tono temeroso-

--- si, Kenjiro me lo presentó… -la observa directamente a sus orbes grises- es un amigo de ambos al parecer...

Narda se pone de pie de manera rápida y se aleja nerviosamente.

--- s.. si, es primo de Leo y es un buen amigo solamente… además es un compañero de… de la universidad donde trabajo… -explica con voz tartamudeante-

--- que te sucede, Narda? –le cuestiona poniéndose de pie, al verla alejarse-

--- na… nada, pero ya no tarda en llegar Kenjiro, vo… voy a poner la mesa… -explica y desaparece en la entrada de la cocina-

El nipón se queda de pie en el centro de la sala, frunce el entrecejo ya no tenía la menor duda. Narda tenía una especie de romance con aquel hombre.


La comida transcurría otra vez en silencio por parte de los adultos, el pequeño notaba que algo había pasado entre sus padres.

--- mami… -rompe el silencio- verdad que está muy rico lo que cocinó mi papá?! –expone-

--- si, Kenji… -responde secamente- está muy rico…

El pequeño castaño frunce el entrecejo, pero prosigue su plática.

--- te quedó muy sabroso papá, es más… creo que cocinas mejor que mi mamá!! –asevera-

La mujer lo mira molesta "con ojos de pistola"

--- que dijiste Kenjiro?! –le recrimina la castaña saliendo de su pasividad-

--- que está mejor el estofado que hizo mi papá, al que tú haces… -se atreve a repetir y voltea a ver al nipón esperando ser apoyado por él-

--- Kenjiro… -decide intervenir el moreno- no debes hacer comparaciones entre…

--- déjalo Hyuga… -coloca molesta la cuchara sobre la servilleta y se pone de pie- si "pingo"… tienes mucha razón… -sonríe fingidamente- tu papá y media población de Japón cocinan mucho mejor que yo… -finaliza- con su permiso, tengo que terminar unos pendientes de la universidad… -se aleja al pasillo- ah! termina de comer Kenji y después haces la tarea… -le indica-

El niño expresa una cara de tristeza al ver que su madre sale de la cocina y se escucha su ingreso a su cuarto de trabajo.

--- Kenji… -su padre lo hace regresar su vista a la mesa- no debiste decir eso… -le regaña-

--- lo sé… -se pone a gimotear- es que yo… yo pensé… que si la hacía enojar… -comienza a llorar, Hyuga se pone de pie para acercarse al niño- ella y yo siempre peleamos de juego, pero ahora…

--- tranquilo… -lo recarga en su pecho- yo también buscaba a veces hacerla rabiar para obligarla a hablar conmigo… -explica- pero no siempre lo conseguía… -el niño lo miró con sus orbes café claro húmedas de llanto-

--- oye pá, por qué está así…? –cuestiona preocupado-

La pregunta toma por sorpresa al moreno, no sabía que contestar a su hijo.

--- así como?... –le sonríe- vamos Kenji, lo que pasa es que tu mamá llegó muy cansada del trabajo, solo necesita relajarse un rato y… -alborota sus cabellos castaños-

--- pero pá… -recalca- si ya estás tú aquí con nosotros, ella ya no debería estar trabajando, ni cansarse tanto… -exige- dile que ya no vaya a la universidad, que tú ahora eres el papá…

Hyuga dio un respingo, su hijo lo hacía sonar tan fácil.

********RECUERDO DE HYUGA**********

La jovencita castaña colgaba el teléfono muy alegre a altas horas de la madrugada.

--- Koji!! Koji!!! –grita de alegría y corre a la recámara-

--- que te sucede niña…? –cuestiona somnoliento-

--- Anell me acaba de decir que mi título ya está en trámite!! –grita eufórica- en menos de un año me lo darán en México!! –salta a la cama-

--- que bien… felicidades… -se acomoda nuevamente en la cama-

--- como que solo "felicidades" –se molesta- no entiendes?... ya voy a poder ejercer!!... ya voy a poder dar clases en la universidad que yo quiera!!

--- por favor… déjame dormir, niña… -le recrimina- además no seas tonta, cuando sea titular no necesitarás trabajar… -sentencia-

--- que?! –se sorprende en demasía- de que hablas?!

--- los titulares de la Juventus ganan excelentes sueldos, Narda… -se da la vuelta en la cama- tú y mi hijo vivirán bien solo con mi ingreso…

--- estás operado del cerebro!!! –le grita- aunque ganes las perlas de la virgen de Guadalupe, yo voy a ejercer!! –le arroja muy molesta una almohada y baja de la cama- no me maté estudiando todos estos años para colgar mi título en la sala y quedarme de cocinera!!

El nipón la observó salir una vez más de la recámara enojada, solo pudo suspirar.

********FIN DEL RECUERDODE HYUGA*********

--- No creo que a ella le agrade eso Kenji… -explica- desde que la conocí, tu madre ha sido una mujer muy independiente…

--- ah!... –comprende- oye pá, mientras termino de comer… -limpia sus lágrimas con la servilleta- me cuentas cómo se conocieron tú y mi mamá?…

--- claro… -le sonríe al pequeño- pero vamos come para que después te ayude con tu tarea…

--- juegaaa!! –levanta su mano alegre-


La oscuridad reinaba en el cuarto de trabajo de la mujer castaña, solo la leve línea de luz que indicaba que la puerta de entrada estaba semiabierta, permitía vislumbrar un poco. Narda observó una fotografía que tenía guardada en un cajón secreto de su escritorio. En el retrato estaba ella unos años más joven abrazada por el alto delantero nipón. Suspiró al verla como ya lo había hecho demasiadas noches. Intentó recordar aquella tarde que había ido de compras con Hyuga, una de sus últimas tardes en Italia. Esa misma foto la había puesto en una carta con regalos y postales para Anell y sus hermanas. Observó detenidamente al joven moreno en la foto, era tan diferente al actual, su mente revivió los instantes de su vida al lado del japonés, momentos alegres, momentos difíciles y también tristes, sus discusiones, sus besos, los instantes de pasión.

--- Kojiro… -salió en un suspiro el nombre del japonés de sus labios-

--- dime… -le respondió la gruesa voz del jugador-

--- ah! –se asustó al descubrir al nipón dentro del cuarto- que haces aquí?!! -le cuestionó en un grito escondiendo en el cajón la fotografía-

--- solo vine a avisarte que Kenji terminó sus deberes y se está bañando… -comentó- no deberías estar a oscuras, Narda… -le regañó- arruinaras más tu vista… –encendió la luz dándole la espalda-

--- gracias… -emitió en un suspiro de tranquilidad, por la oscuridad Hyuga no había visto lo que hacía-

--- si ya terminaste, creo que sería bueno que nos fuéramos a acostar… -aconsejó seriamente-

--- juntos?!! –exclamó espantada-

El nipón la observó con sorpresa, pero después sonrió divertido.

--- en que estabas pensando cuando entre que… -le cuestiona- ahora crees que podríamos pasar la noche juntos… -lanzó burlón-

--- no estaba pensando en nada!! –se molestó, pero sus mejillas se sonrojaron más por vergüenza que por furia-

El japonés soltó una alegre carcajada, la mujer castaña lo miró absorta, la risa de Hyuga para nada había cambiado, eran mínimas las veces que ella había tenido la suerte de verlo reírse de esa manera. También rió divertida imitándolo. Después de unos minutos ambos callaron y se miraron por unos instantes, sin necesidad de expresar palabra alguna las pupilas felinas acariciaron con dulzura a las ojigris.

Hyuga se acercó al escritorio y colocó sus manos sobre el mueble, su rostro se acercó a pocos centímetros del de la mujer mexicana, esta lo miraba con ternura, estaba muy cansada y debilitada, sucumbió a la mirada felina una vez más como hacía muchos años, nuevamente se volvió una presa del imponente tigre japonés. El nipón no dudo, acercó sus labios a los de la mujer castaña rozándolos levemente, ella comenzó a cerrar sus ojos.

El sonido del celular en el bolsillo del pantalón de Hyuga rompió el silencio y los hizo separarse de golpe. La castaña se sonrojó al darse cuenta hasta que límite había llegado. El japonés contestó presuroso el móvil verificando de quien se trataba.

--- Matsumo… -salió de su boca sin pensar y levantó la vista, calló al instante al mirar en las pupilas grises molestia-

La castaña se levantó de su asiento rápidamente pasando a su lado empujándolo con brusquedad buscando la salida, el nipón la intentó detener sujetándola del brazo.

--- espera Narda… -no terminó de hablar, la mujer se liberó y le propinó una dolorosa bofetada-

--- suéltame! –le gritó- atiende tu llamada… -le recriminó- no vaya a ser que la pierdas… -salió de la habitación.

Hyuga solo se pudo llevar su mano a la mejilla, debía aceptarlo la mexicana seguía teniendo la mano muy pesada.

--- maldita sea!! –dio un grito seco y un golpe al escritorio, esto provocó que se cayera un retrato del mismo y se quebrara el vidrio, Hyuga lo levantó, en la foto se encontraban Narda y su hijo sonrientes, era la familia que perdía cada día que pasaba- demonios!!! –volvió a gritar-

Narda salió al pasillo y entró rápidamente a su cuarto, comenzó a llorar en silencio. La puerta se abrió sigilosamente e ingresó el pequeño castaño aun envuelto en su toalla de baño.

--- mami… -expresó tímidamente, la mujer limpió sus lágrimas-

--- que sucede Kenji… -le sonrió-

--- dime… ¿Por qué lloras?... –cuestionó con un nudo en la voz- sigues enojada conmigo por lo que dije hace rato… -sus ojos comenzaron a humedecerse-

--- claro que no! –lo tomó en sus brazos y se sentó en la cama- jamás podría estar enojada contigo mi querido niño… -le besó la frente-

--- perdóname, mami… -la abrazó- perdón por lo que te dije… de veritas

--- no te preocupes, Kenji… -lo abrazó también- te perdono…

--- gracias mami… -suspiró alegre el pequeño castaño, pero enseguida comenzó a hacer muecas extrañas- a-a-a-a-aachuuú!! –estornudó-

--- salud!!... Kenjiro, te resfriarás si sigues sin arroparte… -le regañó-

--- iré a ponerme mi pijama… -bajó de los brazos de su progenitora- oye mami, puedo… puedo dormir contigo hoy…? -cuestionó temeroso-

--- claro que sí, pingo… -le alborotó sus cabellos castaños- anda ve por tu pijama… -indicó dándole una nalgada-


Hyuga utilizaba la escoba y el recogedor para limpiar el desastre que había hecho en el cuarto de trabajo de Narda. Los vidrios del retrato se habían esparcido ampliamente en el suelo, haciéndole difícil el recuperarlos.

--- espero que sean todos… -lanza en un gruñido, pero observa que bajo el librero brilla un fragmento, por lo que decide levantarlo con su mano.

En ese momento la puerta se abrió e ingresó la mujer castaña, distrayéndolo levemente.

--- por qué aun no…? -cuestionaba cuando el quejido del nipón la interrumpió-

--- ugh! –Hyuga al distraerse se hirió la mano con el pedazo de vidrio- demonios! –maldijo dolorosamente-

--- que hiciste, Hyuga!! –se le acercó molesta-

--- nada, solo me corté… -lleva su mano a la boca-

--- te cortaste…? –cuestiona confundida y asustada- con qué…? –se le acerca y toma su mano- ah!... es una herida poco profunda pero… -busca con su mirada algo que le auxilie- esta sangrando mucho… -toma un pañuelo de la caja que tiene sobre el escritorio-

--- discúlpame… -expresó- rompí una fotografía que estaba sobre tu escritorio, pero fue un accidente, te lo aseguro… -excusó-

--- olvídalo ya… es solo una fotografía… –apretó la mano del japonés con el pañuelo desechable- será mejor que vayamos a la sala… -le aconsejó- ahí tengo el botiquín de primeros auxilios… vamos… -lo llevó de la mano fuera de la habitación-

Ambos adultos salieron del cuarto, Hyuga observaba con ternura a la mujer que lo llevaba de la mano, aunque lo negara ella se veía preocupada. Llegaron a la sala y él no dejaba de observarla, la ojigris lo descubrió al sentarse juntos en el sillón.

--- deja de mirarme así, por favor, Hyuga… -suplicó mientras lo curaba-

--- mirarte cómo? –le cuestionó divertido-

--- como si fuera la última coca-cola del desierto… -bromeó y le colocó un poco de alcohol en venganza-

--- ouch! esta bien… ya no lo haré, pero no vuelvas a hacer eso, Narda… -frunció el entrecejo-

--- sigues siendo un llorón… -lanzó- la última vez que te curé una herida, llorabas igual que ahora, como un bebé…

--- no es verdad… -negó sonrojado-

--- si lo es… -le aplicó más alcohol-

--- ugh! oye!! –se molestó mientras la mujer sonrió triunfal-

El silencio reinó por unos instantes entre ambos adultos, la mujer colocó finalmente el vendaje.

--- listo… -golpeó levemente la mano morena- servido Sr. Nipón…

--- gracias, Sra. Hyuga… -expuso sin querer y observó su mano- quedó muy bien… -comentó sin darse cuenta que la mujer mexicana lo miraba molesta, hasta que sus orbes coincidieron nuevamente- qué sucede…?

--- no vuelvas a llamarme así… -le regañó cerrando el botiquín de urgencias-

--- disculpa, no era mi intención… -explicó sincero- en Japón las mujeres usan el apellido de su pareja y más cuando han tenido un hijo, porque... –es interrumpido-

--- no necesito que me expliques… -coloca el botiquín en su lugar- en México también, solo que… -duda unos segundos- necesitan estar casados, y tú y yo no lo estamos… -finaliza-

Hyuga iba a expresar algo más cuando el pequeño castaño apareció desde el corredor.

--- mami, ya nos vamos a dormir? –cuestionó tallándose sus ojos-

--- si, Kenji…. vamos… -la castaña tomó de la mano a su hijo-

--- espérate mami… -se soltó de la mujer- hasta mañana, pá! –regresó y le dio un beso en la mejilla a Hyuga- que sueñes con mi mamá!! –bromeó inocentemente-

--- gracias, campeón… -sonrió- entonces será un dulce sueño… -expuso mirando a la mujer-

La ojigris solo lo miró unos segundos, volvió a tomar la mano de su hijo y ambos desaparecieron en el pasillo, Hyuga los observó hasta perderlos de vista.

--- no sé que deba hacer, Narda… -expresa- pero no consentiré perderte otra vez… -miró el vendaje en su mano nuevamente- tú lograste curar las heridas de mi corazón en Italia… solo necesito saber cómo puedo curar yo las tuyas… esas heridas que yo mismo provoqué… -se llevó ambas manos a su frente desesperado-