Capitulo 10. Un pequeñísimo detalle


Hermione iba a mitad de trayecto cuando vio como Ron se zafaba de Harry para salir caminando apresurado y cabizbajo rumbo al castillo; por un momento se quedo estática, debatiendo interiormente si ir tras él o seguir con su camino pero por más que no era lo que deseaba hacer, eligió la segunda opción ¿de qué valía seguir a alguien que rehuía a tu compañía?

— ¿Qué sucedió?—preguntó agitada por la pequeña carrera que emprendió para llegar junto al tumulto de jóvenes.

—Ron renuncio a su puesto—soltó Fred sin poder creérselo aún.

— ¡No!—lo contradijo su hermana girándose hacia Hermione— ¿Quieres saber lo que realmente sucedió? –la aludida asintió, pese a que el hosco tono de voz de Ginny le vaticinaba que no iba a gustarle lo que escucharía.

— ¡Tú!¡ Tu sucedes!—y al igual que su hermano se marchó con paso ligero del campo de quidditch, seguida por Harry que sólo se limito a mirar a su amiga sin ningún sentimiento definido.

Hermione quedó inmóvil, como si tuviese los pies clavados en el césped, observando a sus amigos marcharse. Sentía el ardor del llanto ahogado en su garganta, las miradas traspasarla como si fuera invisible, tan tiesa que era incapaz de escapar del foco de atención. Cuando notó una mano tomarla del brazo, sacándola de allí, sólo pudo sentirse agradecida.

—No le hagas caso, ya se le pasara el enojo—

—No, no se le pasara—contradijo, aun absorta, pudiendo concentrarse solamente en la punta de sus zapatos. —Todo esto es mi culpa—.

—Tú no tienes por qué ser culpable de que dos hermanos estén enamorados de ti—bromeó George Weasley, dispuesto a arrancarle una sonrisa que ilumine su triste rostro, propósito que, a duras penas, logro.

—Ginny sabe la verdad—confesó—fue por eso que se enojo tanto y tiene razón, si de verdad estuviéramos enamorados lo hubiera entendido, pero esto…. —la avaló.

— ¿Le contaste? Creí que iba a ser nuestro pequeño secreto—recriminó quejoso, aunque sin perder su tono divertido.

—Lo hubiera descubierto de todas formas—se defendió Hermione—Ginny además de ser muy perspicaz, es una de las personas que mejor nos conoce y engañarla hubiera sido….¡George!—se interrumpió, al girarse para mirarlo por primera vez, vio que la cara del gemelo estaba manchada de sangre que emanaba de su nariz.—Debes ir a la enfermería—le urgió tomándolo de la muñeca, dispuesta a emprender la carrera pero él la detuvo. –No es necesario, ya he dejado de sangrar, lo que si necesito es lavarme— dijo tratando de acicalarse con las mangas de su uniforme.

—Espera— le pidió Hermione mientras buscaba en su túnica—¡Aquí esta!—un pañuelo blanco y una varita aparecieron en el campo de visión del chico.—¡Aguamenti!—.

—Así está mucho mejor—George le sonrió, verla esmerarse en llegar a su rostro era demasiado gracioso.

— ¿Qué?—preguntó con la desconfianza a flor de piel.

—Nada, sólo que te ves graciosa en punta de pies para llegar cómodamente a mi rostro—Hermione también se rió y dándole un golpe amistoso continuaron paseando en el campo de quidditch, hasta que se les hizo inevitable su regreso al castillo, su regreso a la realidad.

Las dos semanas que siguieron al enfrentamiento de los hermanos Weasley, sólo conformaron lo que Hermione supo desde un primer momento ni a Ron ni a Ginny iba a pasárseles el enojo, no por lo menos fácilmente, eso era lo que Harry le había dicho con respecto a su novia "tiempo necesita tiempo" y para rematarla había agregado que ella, Hermione, debía pensar muy bien lo que estaba haciendo, su corazón dio un vuelco, temió que Ginny le hubiese dicho la verdad a Harry pero cuando este le expresó que no lo tomara a mal, que él no estaba en contra de su relación con George, suspiró aliviada y reconfortada por la firme lealtad de la pelirroja.

Hermione no podía evitar extrañar horrores a su amiga, se había acostumbrado tanto a su presencia que los días que no pasaba con ella se le tornaban amargos y tristes. Su rutina transcurría en encerrarse en su dormitorio, cuando no había nadie, a leer o en la biblioteca a adelantar tarea. Tratando de no pensar en su soledad, de que el tiempo fluyera rápidamente intentando lo mismo con sus penas pero parecía que su pesar no tenia fin o al menos eso creyó, que sus días serian grises y solitarios hasta que un Weasley vino a iluminarlos nuevamente, George se mostraba atento y preocupado por su estado de ánimo y comenzó a hacerle compañía por largos ratos.

Sin darse cuenta, Hermione se acostumbró a la compañía del gemelo, llegando incluso a disfrutarla y necesitarla. George la hacía reír con sus bromas y chistes espontáneos y eran esos los únicos momentos en que olvidaba lo triste y sola que se sentía. Ella, por su parte, comenzó a equilibrar la despreocupada personalidad del joven, recordándole los exámenes y deberes que debía rendir o presentar, incluso llegando a convencerlo para que la dejara ayudarlo, a pesar de ir en inferior curso, a estudiar. Así, lo que en un principio fue compartir unas escasas horas se convirtió en estar, prácticamente, todo el día juntos. Tal vez fue por eso que sin percibirlo se transformaron en la "pareja" mejor vista en Hogwarts, a tal punto que nadie dudaba que este singular dueto no fuera el uno para el otro.

Pero una nueva noticia eclipso esta repentina popularidad, una noticia que alboroto a los alumnos, que enardeció, sobre todo, a la población femenina.

Un baile.

El baile de Hallowen .

Planeado y organizado por Dumbledore, este acontecimiento traía una innovación que entusiasmo a todos.

—Lo he observado en películas muggles—dijo Dumbledore—y me ha parecido muy didáctico implementarlo en nuestras costumbres. Este baile será diferente, no sólo tendrá barritas de regaliz, calabazas con facciones talladas o una banda de música, también tendrá su reina, su reina y su rey ¡los reyes del baile de brujas!

Todos ahogaron una exclamación de estupefacción pero los murmullos no tardaron en alzarse, para los populares salir electo era una confirmación a su status, para los que no lo eran, una oportunidad de serlo. Por un motivo u otro, todos querían ser, debían ser, los reyes del baile, los reyes de Hogwarts. Por lo que conseguir el mejor disfraz y una pareja haciendo juego se convirtió, instantáneamente, en el principal objetivo de los jóvenes habitantes del castillo.

Posiblemente, Luna, Ginny, Harry, Ron y Hermione eran las únicas personas a los que la idea de convertirse en los "reyes" los traía sin cuidado.

La primera, por algún motivo, había ingresado en el comité de alumnos que, voluntariamente, ayudaban a los profesores con la organización del baile, según sus propias palabras esta era la parte más emocionante y divertida que tenía el acontecimiento.

A Harry y Ginny definitivamente no les interesaba la popularidad, uno creía del otro que ya la tenían en la suficiente medida sin ser siquiera electos y una velada tranquila era lo que deseaban.

La situación de Ron y Hermione era distinta pues, tanto George como Lavender veían con buenos ojos al baile y su nueva "implementación", obviamente por motivos totalmente opuestos.

George lo veía divertido, Lavender totalmente necesario.

— ¡Vamos Hermione será divertido!—insistía el gemelo.

—George—contestó con firmeza la castaña—me lo has dicho 562 veces y no me has convencido ¿Qué te hace creer que decírmelo varias veces más lo hará?

—Mi tenacidad o el agote de tu paciencia—sugirió sonriente mirando su reacción.

—Sabes que esa clase de "actos" no son de mi agrado, es más—agregó pensativa—no sé si iré al baile.

George boqueó estupefacto y horrorizado a partes iguales. — ¿No hablaras enserio?—soltó con esperanza, aun sabiendo que hablaba muy en serio.

La castaña afirmó convencida—No estoy de ánimo para bailes George, Ginny no me habla y Ron…

— ¡Justamente por eso debes ir, necesitas diversión! además— dijo mientras sonreía travieso—no podemos decepcionar a nuestros admiradores. Hermione lo miró, alzando una ceja en señal de incertidumbre y desconfianza.

—El otro día me cruce con Luna y me dijo que somos los primeros en la encuesta, ¡incluso le ganamos a Harry y a Ginny!—le explicó al parecer muy orgulloso de las palabras de la rubia.

— ¿Y qué clase de encuesta realiza Luna?—se extrañó Hermione.

—Bueno, Luna es parte del comité de alumnos que colaboran con la organización del baile—comenzó a hablar con misterio.

— ¿Y?—preguntó inquieta la castaña.

—Y es la encargada de la encuesta….—prosiguió el gemelo muy divertido con su papel .

— ¿Qué clase de encuesta?—reformuló con impaciencia, aunque dudaba que quisiera escuchar de los labios del gemelo lo que suponía que iba a decir.

—De las parejas con más posibilidades de ser los reyes del baile—George finalmente había dicho lo que tanto temía oír.

— ¡Ro, Ro!—Lavender Brown ingresó a la sala común llamando a su novio a todo pulmón, se había pasado más de media hora buscándolo y no estaba de humor para tener que seguir recorriendo los pisos del castillo. — ¡Ahí estas!—exclamó, al verlo, relajada ante la perspectiva del término de su caminata; tal vez por eso se limito a ignorar la falta de respuesta del chico.

— ¡Tenemos que hablar!—le urgió abriéndose paso, arrancándolo de entre Dean y Neville que sólo se limitaron a mirar a Ron compasivamente.

— ¡Estamos en peligro!—expresó espeluznada, sin lograr despertar la mas mínima emocionalidad en el chico, situación que no pasó desapercibida para su percepción. — ¡Reacciona Ro, Ro!—le ordenó dándole una palmada—me he cruzado con Lunática Lovegood….

—Luna—habló por primera vez Ron, ganándose una rápida e inquieta mirada de Lavender.

—Como sea.—descartó, restándole trascendencia a la aclaración hecha por Ron.—Lo importante es que me dijo que Hermione Granger y tu hermano George son los primeros en la lista de candidatos para ser electos reyes—chilló con pavor.

— ¿Y a mi qué?—contestó parco, el oír esos nombres sólo lograron ensombrecer el semblante e inestable humor del que era preso.

— ¿Y a ti qué?—se sorprendió la chica. — ¡Ellos amenazan con quitarnos el lugar que nos corresponde!—protestó ante la apatía que profesaba su novio.—Debemos ver que disfraz te pondrás, tiene que combinar con el mío.—Quiero que sea azul como tus ojos—agregó endulzando su tono abruptamente.

—Lavender—balbuceo Ron, cada vez más cansado de la perorata de la chica—la verdad es que no sé si iré al baile.

— ¿Disculpa?—inquirió, segura de haber escuchado mal, colocando ambas manos en su cintura para mantener una estabilidad que estaba perdiendo peligrosamente.

Ron tomó aire para finalmente soltar con más claridad y valentía un claro y sonoro "No sé si iré al baile"

El rostro de la Gryffindor se desencajo y sus ojos se cristalizaron en un segundo—tú, tú no hablas enserio. No, no puede ser—

Ron miraba, visiblemente, incomodo como se mecía y retorcía sus manos. Retratando con su actitud abstraída su crisis, la furia que estaba intentando controlar, una furia que él sabía inevitablemente estallaría.

—Mira Ron—dijo de repente, increíblemente seria y tranquila. Al no oírla llamarlo por el sobrenombre que le inventó el aludido no pudo evitar dar un respingo –yo no-continuó, haciendo acople de la poca serenidad que era capaz de aparentar la cual, inevitablemente, perdió en sus siguientes palabras—no voy a permitir que esa rastrera odiosa de Hermione Granger ocupe…

— ¿Cómo has dicho?—la interrumpió, mostrando por primera vez un síntoma de emoción.

—Qué no lo voy a permitir—repitió la chica insegura.

—No me refería a esa parte—la corrigió en un carraspeo.

—Te refieres a esa Granger—afirmó más que preguntó de un evidente mal humor.

—Esa Granger, como tú dices, es mi amiga—enfatizó en un gruñido.

Lavender lanzó una carcajada irónica y desganada—¿tu amiga?—se burló—ella hace más de un mes que no te habla, en realidad—enfatizó—hace exactamente dos meses y medio que no lo hace, casualmente el mismo tiempo que tú y yo comenzamos a salir—ironizó con intención.

En ese momento una luz se hizo para Ron, un sonido similar al encendido de una lámpara hizo eclosión en su mente.

Hermione había dejado de hablarle desde el momento exacto que había comenzado a salir con Lavender.

¿Era eso prueba de que existía, aunque sea una mínima, posibilidad de que estuviera celosa?

Hasta la misma Lavender parecía creer que profesaba un sentimiento más allá de la amistad por él. ¿Sería él el ciego? Todo parecía tener sentido sólo había un, mínimo, detalle que no encajaba…

George

Si la castaña sintiera algo por él no estaría con su hermano ¿o sí? Él había empezado a salir con Lavender porque ella lo había hecho con Krum,. Hermione se había besado con el búlgaro entonces él se había besado con Lavender pero ella no era así, Hermione no salía con George por celos o despecho, no besaba a George por eso.

En ese instante frunció el ceño, sentía que un detalle se le perdía. Rebobinó en sus pensamientos, atento a cada detalle, una sonrisa no tardó en plasmarse en su rostro.

Hermione no se besaba con George por despecho o celos

Hermione no besaba a George

¿Cómo no se había dado cuenta antes?

Que no los viera no era sinónimo de que no lo hicieran pero también sabía que esa sola deducción era sospechosa. Se preguntó cuantas veces se habían besado o simplemente tomado de las manos en su presencia, la respuesta siempre era la misma: ninguna. No es que él se quedara demasiado tiempo en su presencia pero de allí a no verlos… oportunidades no habían faltado de eso estaba seguro.

— ¿Ron que te sucede?—la voz preocupada pero aun irritada de Lavender lo abstrajo de sus cavilaciones. En señal de respuesta movió su cabeza en un gesto ininterpretable que, a pesar de esta cualidad, dejó conforme a la chica que no tardó en retomar su monserga; sin embargo su voz no tardó en convertirse en un murmullo.

—Así es—escuchó que decía muy convencida de que el suspiro dubitativo lanzado por él era una confirmación a su conversación, convicción que no disipo. Tenía demasiadas cosas en la que pensar, demasiadas teorías que confirmar, que refutar. Sabía que no podía confiarse, que no podía ilusionarse con esa tonta idea pero por algún motivo no podía evitar no hacerlo y pensaba seguir sus impulsos.

— ¡Ro, Ro!—volvió a chillar la chica demandando atención. —¿Qué haces?—le preguntó extrañada cuando lo vio retroceder—¡Ron si te vas, olvídate de mí!—sentenció histérica, adivinando sus intenciones pero el pelirrojo no se molestó siquiera en contestar, tenia importantes cosas que hacer, cosas definitivamente más importantes que escuchar las vanalidades de Lavender, debía buscar ayuda, a su única esperanza.

Hermione no podía creer que en un solo día George la hubiese persuadido de ir contra sus convicciones no una sino dos veces.

Primero, usando todo tipo de argumentos manipuladores para que acepte ir al baile, hasta el punto de acusarla de egoísta.

—Tú y yo somos novios—.

—Ficticios—clarificó Hermione.

—El caso es que, si tu no vas yo no podre hacerlo—continuó hablando el pelirrojo, haciendo caso omiso de la aclaración.

— ¿Por qué no?—preguntó extrañada ante esa observación.

—Porque es de parejas—puntualizó el pelirrojo— ¿Cómo crees que iría con otra mujer?—agregó con dramatismo provocando un franco ataque de risa en la castaña.

—Ve con quien quieras—concedió aun hipando por los espasmos provocados por la risa—puedes decir que fue con mi con sentimiento—se adelantó al verlo con ánimos de replicar.

—Perfecto—respondió sonriente y con satisfacción —entonces iremos juntos—

Hermione abrió su boca, dispuesta a replicar pero el ingenio y el buen humor del gemelo ahogaron su respuesta en una sonrisa de asentimiento; después de todo George tenía razón, debía divertirse.

De lo segundo que la convenció fue aun más increíble, sólo Viktor lo había hecho y hasta él había tenido que insistirle más. Pero George con su sonrisa traviesa y su diversión contagiosa la había hecho sentirse segura, mucho más, incluso, que la contextura física de Viktor.

—No tienes que temer, yo cuidaré de ti—le dijo en un tono serio, nada habitual en él, mientras abría un hueco entre sus brazos invitándola a sentarse en el mango de la escoba. Hermione sólo lo dudo unos pocos segundos pero antes de contemplar la idea una segunda vez, se sentó en el delgado mango de la barredora de George. Él sonrió satisfecho y dio una patada al pasto para emprender vuelo. —Daremos una vuelta corta—le dijo a modo de tranquilizarla pero Hermione no lo necesitaba, al sentir el aire fresco en su cara olvido todos sus temores y poco a poco relajo sus músculos, había olvidado lo placentero que podía ser volar. Al verla tan animada George se animó a aumentar la altura, Hermione lo observó sonriente, contemplar el verde paisaje en todo su esplendor no tenía precio y se lamentó interiormente cuando, luego de una media hora, George impulsaba el mango hacia abajo para aterrizar y dar por terminado el viaje.

— ¡Realmente lo he disfrutado!—exclamó, todavía excitada por el paseo. George sonrió complacido y sin pensarlo posó una mano sobre su cabello. Hermione lo miró anonadada agradeciendo que sus mejillas ya estuviesen sonrosadas por el frío viento.

—Tú cabello se ha erizado un poco—balbuceó azorado. Tomando conciencia de sus actos, retiró rápidamente la mano de la cabellera de la castaña.

— ¡Oh!—emitió lacónica. Tan o más apenada que el gemelo comenzó a aplacar sus rizos. —Debo ir a estudiar—se excusó al cabo de unos pocos segundos y sin esperar una respuesta se marchó al trote rumbo al castillo.

George se quedó observándola hasta que se perdió de vista, maldiciéndose interiormente.

¿Qué había hecho? Un escozor recorría su mano, haciéndole cosquillas, la misma que minutos antes había rozado el cabello de Hermione, estiró sus dedos con la intención de borrar aquella cálida sensación, era imposible, él no podía sentirla, no debía sentirla.

—George—la voz de su hermana lo extrajo de sus perturbaciones. —Ron ha venido a hablarme—le soltó sin darle tiempo a responder a su llamado.

—Ginny olvídalo, no iré a disculparme con él—se atajó, su hermana solía insistir para que hablara con Ron pero él no pensaba hacerlo, no sería él el que diera el brazo a torcer, no cuando había sido Ron el que le saltó encima como un cavernícola, cuando era demasiado hombre para golpearlo pero no para decirle a la mujer que amaba lo que sentía.

—No me habló de ti—le aclaró Ginny. George la miró dubitativo pero pronto se disiparon las fugaces dudas que se le formaron por lo que la respuesta de su hermana no lo sorprendió, aunque no por eso pudo evitar sentir un extraño vacío en su estomago.

—Ha decidió hablarle, vino a preguntarme por ustedes, no te preocupes—se adelantó en esclarecer al verlo dar un respingo—no le conté la verdad, sólo vengo a informarte que ya pueden dejar la pantomima – y sin esperar contestación ni percibir la seriedad inhabitual en su hermano comenzó a alejarse.—George—como quien recapacita sobre un tema, Ginny, se detuvo a mitad de camino para mirar a su hermano—al final no fue tan mala idea, ayudo a Ron—y sonriéndole continuó su camino al interior de Hogwarts.

El gemelo sonrió desganado, quizás su hermana tenía razón, había sido una buena idea, es más se atrevía a pensar que hubiera sido la idea perfecta sólo había fallado en un pequeñísimo detalle, en uno que nunca se hubiera detenido siquiera a considerar, a él comenzaba a gustarle Hermione.


Aunque no lo parezca esta historia esta llegando a su final, solo me falta 1 o, como mucho, 2 capitulos. Espero que les guste, no es tan dramatica no? besos! Caro.