Solo dos capítulos mas y termina el Fic!! T_T Muchas, muchisimas gracias a todos lo que leyeron mi historia, por su mensajes aqui y en mi correo.
Capítulo 28.- Dar gato, por liebre.
El alto hombre ojigris salía de su departamento, en su hombro llevaba su mochila deportiva; bajó presuroso los escalones, pensaba que lo más seguro es que iba a tener que tomar un taxi o llegaría tarde a su encuentro de soccer; al abrir la puerta del edificio una dulce voz femenina lo detuvo.
--- ah! hola, buenos tardes, Rubén!! –le saludó alegremente la joven mujer que llegaba de la calle-
Rubén la observó curioso al no reconocerla. La joven tenía un rostro hermoso que se llenaba de luz por aquellas pupilas verdemar que la hacían lucir enigmática, su cabello oscuro estaba sujeto por una cola de caballo sencilla; vestía unos jeans de mezclilla y una camisa de botones a cuadros. Al igual que él traía una maleta en su brazo, pero además a su espalda traía un tubo de cartón para guardar documentos tipo planos.
--- hola… -respondió confundido al no conocerla- estudias ingeniería o arquitectura? –le cuestionó-
--- no, vecino… -negó levemente sonrojada- no estudio ya… yo soy ingeniero, Rub… -sonrió-
--- en serio! –se sorprendió- pero cuántos años tienes?!!
--- oye!! –se molestó- no sabes que es pecado preguntarle a una mexicana su edad, Hernández!! –le regañó-
--- disculpa… -le expuso serio- me conoces? –le cuestionó-
--- ah! –su rostro de sorpresa, pasó a uno de desilusión en segundos- bueno, es que nos presentaron la semana pasada… -le respondió- ya veo, se te olvidó… -bajó su mirada verdemar al suelo, pasó a su lado e ingresó al edificio de departamentos-
El hombre quedó confundido y hasta cierto punto se sintió mal por la triste mirada que ensombreció las pupilas verdemar, pero por más que intentó no pudo recordar ese evento; levantó sus hombros y prosiguió su camino, lo dicho tendría que tomar un taxi.
El partido en el estadio de la universidad se llevaba a cabo, el delantero rubio del equipo visitante conducía hábil el balón, centró sorpresivamente a otro de sus compañeros para atraer la defensa, se introdujo al área de su rival, el esférico regresó a sus pies y se prestó a disparar más no lo logró, el guardameta moreno ojigris había anticipado la jugada y salía de su portería arrebatándole el balón con una magistral barrida, avanzó unos metros y lanzó un pase a su compañero.
--- tómala Julio!!! –Lanza el pase fuertemente, el otro chico solo tiene que rematar de cabeza, el balón se cuela en la portería contraria-
--- siii!!! Muy bien Rubén!!! –le grita el pequeño castaño al hombre que levanta la mano desde lejos y lo saluda-
En las gradas se encuentran Narda y Kojiro, ambos hundidos en un claro silencio. La mujer no había tenido opción, su hijo deseaba llevar a su padre a ver jugar al equipo de la universidad, donde Rubén, el amigo de su madre era el portero titular.
--- viste, má!! –Comenta- Rub salió de la portería y solo de un pase anotaron, eso fue super genial!! –Salta de emoción-
--- si, fue genial, Kenji… -expresa de manera normal-
--- qué te pasa mami?? –le cuestiona- siempre que venimos a apoyar a Rubén gritas emocionada y ahora estás muy callada? –la joven mujer sintió claramente el sopor que subía en su rostro-
El alto nipón no expresó nada, dejó de mirar a la joven mujer y su rostro rojizo; dirigió su vista al campo, el guardameta mexicano los observaba también, sus miradas se encontraron, las oscuras orbes felinas y las grises del mexicano.
Hyuga lo observó vistiendo el traje de portero del equipo azteca, los colores oscuros hacían lucir al mexicano más alto y fornido, no pudo evitar recordar otros guardametas; a su amigo italiano Melchiore Carlo; al de la infancia Ken Wakashimazu o incluso al serio Genzo Wakabayashi, todos ellos similares, excelentes porteros sin lugar a dudas, pero también conocidos por ser mujeriegos empedernidos. Frunció el entrecejo, lo más seguro era que ese hombre no se había acercado a Narda buscando una "simple amistad", y lo que más odiaba era imaginarse a la mujer castaña gritando emocionada, eufórica, apoyandolo en todos sus partidos, cuando a él jamás pudo verlo jugar. La voz de la mujer lo trajo de regreso de su análisis.
--- voy… voy a traer un refresco en un momento regreso… -excusó la castaña levantándose para huir de la situación-
--- oye mami, a mi también tráeme uno!! –le gritó a la mujer que se alejaba-
--- creo que no te escuchó, Ken-chan… -expuso- la alcanzaré y te traeremos el refresco, no te muevas de aquí… -le indicó a su hijo y caminó siguiendo a la mujer-
--- si, pá…!! –le contestó y se sentó a ver lo que restaba del partido-
Narda caminó rápidamente por el pasillo exterior de las canchas de futbol.
--- aahh!! –suspiró abatida la mexicana- que voy a hacer? –escapó débilmente de sus labios, llegó a la tiendita y solicitó el producto para beber- gracias, permítame un momento… -buscó en su bolsa el dinero-
--- cóbrese de aquí y deme también dos más… -solicitó colocando un billete en el mostrador-
--- Kojiro! –se asustó al verlo a su lado-
--- ya no necesitas fingir, Narda… -le comentó molesto y después enfrentó sus miradas- sé que hay una relación entre ese hombre y tú… -expuso- los vi besándose el primer día que llegué… -se alejó llevándose los refrescos-
La mujer sintió que se le iba la sangre a los pies, volteó a todos lados pero por suerte estaban solos en la inmensidad del pasillo.
--- espera, Kojiro!! –Intentó excusarse- Eso no es…
--- ya lo sé!! –la interrumpió en un grito de furia- no necesitas decírmelo, eso no es de mi incumbencia!! –el nipón observó la mirada de temor de la mexicana, por lo que se controló- yo… discúlpame no quise gritarte, Narda… -respiró profundo- mira, sé que me dijiste que entre nosotros ya nada puede ser, me imagino que es por él… pero no puedo evitar sentir celos, compréndeme, eres la mujer que amo y la madre de mi hijo… -le dio la espalda- y no me será fácil aceptarlo… -lanzó y después se alejó-
La mujer lo miró alejarse hacia el área de las tribunas, sintió una opresión en el pecho.
--- celoso… –salió de sus labios levemente- espera Hyuga!!! –le gritó imperativa y el nipón se detuvo- y cómo crees que me sentí yo al verte con Matsumoto?!!! –el tigre la miró sorprendido- tú me viste besándome y te aseguro que fue un beso que yo no deseaba!!! –se sinceró- pero en cambio yo te vi a ti!! al hombre que amaba con otra mujer en… -las palabras se ahogaron en su boca, no pudo continuar, una multitud de gente llegaba al pasillo- olvídalo… -expresó- buscaré a Kenji, ya terminó el partido… -lo dejó atrás-
El partido terminó con un glorioso 4 – 0, jamás balón alguno logró ingresar al marco del portería de la Universidad local.
--- y bien..? –lanzó el hombre moreno ojigris llegando hasta las gradas– que te pareció el juego pequeño "cachorro"… –Cuestionó al niño ofreciéndole parte de su refresco deportivo-
--- padrísimo, Rub… -sonrió ampliamente después de beber- no manches!!! la salida que hiciste de la portería estuvo espectacular!! luego me enseñas como hacerla, si?… –Suplicó-
--- claro que si, Kenji… –alborotó sus castaños cabellos, aplastando su cabeza levemente- te entrenaré y ya verás "pingo", llegarás a ser mejor que Memo Ochoa!! –bajó junto con el niño de las gradas a encontrarse con sus padres-
--- tú ya conoces a un excelente portero extranjero, Kenjiro… -lanza agriamente el nipón al escuchar su plática- y él puede venir a entrenarte cuando lo desees… -la mirada fulminante del guardameta mexicano no se hizo esperar-
--- ahhh?!! El Sr. Melchiore??!!! –expuso sorprendido- en serio pá?!! él podría venir??
--- claro… -expresó altanero el japonés- si se lo pido, lo hará sin dudar…
--- genial, pá!!! –saltó de alegría, mientras el rostro del mexicano se ensombreció-
La mujer castaña se molestó, no se pudo quedar callada ante la grosería que Hyuga había hecho a su compatriota.
--- Kenjiro, por qué no vas con el tío Leo… mira, está comprando un helado con Paty… -le señaló al joven rubio que a lo lejos compraba un barquillo para su pequeña hija- dile que te compre uno…
--- si!! helado!! –Salió corriendo en esa dirección. La mujer mexicana se volvió hacia el nipón, enfrentando su mirada felina-
--- traer a Melchiore no será necesario, Hyuga… -Kojiro la observó sorprendido, sabía que al decirle "Hyuga" ella estaba molesta- Rubén fue seleccionado nacional hace tiempo, incluso lo quería contratar un club español, solo que él no se quiso ir a Europa, porque prefirió quedarse y apoyar al equipo de la universidad… -le comentó-
--- en serio…? –cuestionó con tono de sorpresa y burla- no será que se dio cuenta de que no lograría nada en España y prefirió quedarse… -no pudo terminar el mexicano lo tomó de la casaca-
--- que te pasa, imbécil?!! –gritó exasperado- cuál es tu maldito problema??!! –Hyuga lo ignoró, no valía la pena pelear con él, por lo que cruzó sus brazos; el hombre mexicano detectó su desatención a defenderse, así que decidió forzarlo a responder- uhmm… sabes cuál fue la verdadera razón para no irme a Europa, japonés??... –le cuestionó pausadamente- fueron Narda y Kenjiro!!! -gritó- yo jamás podría vivir sin estar cerca de ellos, como lo hiciste tú!!!… -dio en el blanco, Hyuga perdió el control y también lo tomó de la casaca con una mano, con la otra de una de sus muñecas,
--- suéltame idiota...!! –le gritó el japonés para exigirle soltarlo- o te partiré la cara!!!
Ambos hombres se miraron con furia mientras forcejeaban, Narda se encontraba más que avergonzada, ya que toda la gente comenzó a darse cuenta de lo que ocurría.
--- Rubén… Hyuga… por favor… -suplicó- este no es el momento, ni el lugar para que peleen…
A lo lejos la pequeña niña en brazos de su padre, volvió la vista atrás y observó con sus orbes oscuras lo que acontecía.
--- mida pá… se tan pelando…!! –gritó y jaló suavemente con sus manitas la cabeza de su padre para hacerlo voltear- el pá de Kenshi y mi títo…
Kenjiro regresó también su mirada al escuchar a la pequeña y observó como su padre le propinó un golpe en el rostro al ojigris, aquello lo asustó y lo hizo correr de regreso, por lo que el helado cayó de sus manos.
--- papá!!! noooo!!! –se abrazó a su pierna- deja a Rubén!! –le suplicó lloroso- no le pegues!!
Solo así Hyuga soltó al hombre de mirada gris, y éste a su vez soltó al nipón.
--- tranquilo, Kenjiro… -explicó Hyuga- solo discutíamos por… -no supo que decir, miró con furia al mexicano que sangraba-
--- no te asustes "cachorro" -limpió rápidamente la sangre que salió de la comisura de sus labios debido al golpe- lo que pasó fue… -mintió poniéndose a la altura del infante- es que tu papá dice que es mejor ser delantero que portero… y pues yo le dije que no es así, y comenzamos a discutir… pero ya pasó… -le sonrió alborotándole el cabello- deja de llorar que si te ve Paty, te hará burla… -expuso apartándose del niño- nos veremos después, Kenji…
--- no… espera no te vayas, Rub!! –intentó alcanzarlo, pero el hombre se alejó rápidamente-
El portero mexicano pasó a un lado de su primo que cargaba a su hija, su mirada era de infinita tristeza, lo observó solo un segundo y negó con su cabeza.
Hyuga lo miró furioso hasta que salió por el portón principal del miniestadio, después volteó cuando escuchó la voz infantil.
--- oye papá,… no seas malo con mi amigo Rubén… -expresó con voz llorosa el infante- porque… lo siento mucho pero yo… -secó sus lágrimas y lo miró a sus orbes oscuras; el nipón enfrentó la mirada infantil- yo lo apoyo… –expresó con firmeza y Hyuga sintió que la tierra se abría a sus pies-
--- qué… qué dices?… -sintió deseos de morir por lo expresado por su hijo-
--- sí, yo lo apoyo… -repitió- apoyo a Rub, a mí también me gusta más la posición de portero que la de delantero… -expuso inocentemente, a Hyuga le volvió el alma al cuerpo- lo siento, papá… -corrió y le abrazó la pierna para seguir llorando-
Narda suspiró, quisiera o no, se sentía muy culpable de todo aquello; era ya necesario que decidiera o eso se pondría cada vez peor.
El alto mexicano llegó a su departamento y arrojó molesto su mochila deportiva, se dejó caer en el sillón abatido. Cerró sus ojos pretendiendo mejor dormirse, se sentía enormemente desilusionado.
Recordó el día de la boda de su primo con Lucía González, cuando conoció a Narda. Él tenía poco de haberse separado de la que habia creído su gran amor. El rostro siempre triste y decaído de la castaña le llamó mucho la atención, sus ojos grises observaban el plato en la mesa de familiares de los novios, pero jamás probó bocado alguno; Anell la hermana de la ahora esposa de su primo tuvo la necesidad de alejarse un momento y le pidió que la cuidara unos instantes guiñndole el ojo, ella solo se sonrojó y miró con molestia a su amiga. A él le dio risa y ella tambien le dedicó una mirada de enojo, el hombre estiró su mano hacia la castaña y se presentó, ella cumplió con el protocolo y lo imitó a regañadientes. El tiempo pasó con rapidez, cuando la fiesta exigió el baile, el moreno dudó solo un segundo en invitarla a bailar, ella se negó, pero el mexicano se puso de pie y la tomó del brazo. Descubrió con ojos sorprendidos el "estado" de su nueva conocida, ella bajó su mirada gris tristemente y se volvió a sentar.
Riiiiiingggg!!! Riiiiiinggg!!!
El timbre que indicaba que alguien estaba afuera en su puerta cortó sus recuerdos y lo hizo levantarse de mala gana, abrió sin verificar de quien se trataba.
--- hola, Rub… -saludó la joven de mirada verdemar- te traje un poco de… -no pudo continuar, abrió sorprendida sus ojos al notar el hematoma que estaba por formarse en la mejilla del portero- Dios mío!!! que te pasó?!! –cuestionó preocupada- te asaltaron??!!!
--- ah! –reaccionó- esto… -se tocó y cerró su ojo al sentir dolor- no, fue un "premio" que obtuve en el partido de hoy… -sonrió triste, expresó una verdad a medias-
--- ay, Rubén, eso se te puede inflamar más… -entró al departamento del hombre y dejó sobre la mesa un plato cubierto- pérame tantito, ahorita me regreso… solo voy por mi kit de curación a la casa de mi tía Hortencia… -le expuso al volver a pasar a su lado- no me tardo!
El mexicano la vio salir y sonrió divertido, aunque le dolió un poco hacerlo por la herida; sin duda su "desconocida" vecina se preocupaba demasiado por él.
--- ah!! –la memoria le vino de golpe- su tía Hortencia… -exclamó en un susurro- ella es la sobrina de la dueña del edificio!! –recordó que hacía una semana en la junta de inquilinos del inmueble, la dueña del mismo le había presentado eufóricamente a su sobrina- Brenda… se llama Brenda Treviño… -recordó finalmente el ojigris-
La joven mujer castaña cobijó al pequeño y depositó un beso en su frente, el niño dormía plácidamente, su respirar pausado lo demostraba.
--- parece un angelito… -expuso sonriendo el alto japonés, al observarlo desde el quicio de la puerta-
Narda no dijo nada, solo apagó la lamparita del buró y salió del cuarto pasando con el ceño fruncido al lado de Hyuga.
--- sigues enojada? –le cuestionó mientras cerraba la puerta del cuarto de su hijo- vamos Narda, él fue el que me provocó! –gritó-
--- baja la voz Hyuga… -le impuso con la mirada molesta- Kenjiro está dormido… -se alejó y se adentró a la cocina, el japonés la siguió- y Rubén no te provocó, solo respondió a tu actitud grosera y petulante, nunca pensé que pudieras ser así… -se escuchó desilusionada- sabía que tenías tu carácter, pero jamás que fueras cruel.
--- ja! genial! –se burló- ahora resulta que yo soy el malo… -se cruzó de brazos y miró para otro lado molesto, la mujer castaña suspiró con tristeza-
-- y lo peor es que… todo esto es solo mi culpa… -expuso en un doloroso gemido, Hyuga regresó su mirada rápidamente, ella estaba… llorando?-
--- no, Narda… discúlpame… yo… -no sabía ya que decir, se acercó a ella y la abrazó, ella no opuso resistencia, solo temblaba-
--- por qué…?!!! –le gritó en su pecho y apretó la casaca del nipón con sus manos- por qué te burlaste de mí?!! –comenzó a llorar más fuerte- yo te lo dije…!!! -le recordó- que podía arreglármelas sola… -gimió- pero tú fuiste el que me pidió que me quedara a su lado, incluso me prometiste que jamás me harías daño… y me engañaste!!! –finalizó-
El delantero japonés la separó de su pecho.
--- yo jamás te engañé con Kaori, Narda!! –exclamó desesperado- es lo que he tratado de hacerte entender desde que llegué, yo nunca…
--- ajá… -le interrumpió secando sus lágrimas- yo te vi Kojiro… y también a ella… -se alejó con brusquedad- y la verdad, olvídalo… ya no quiero hablar de eso…
--- escúchame, por favor!! –la detuvo del brazo- a Kaori no le agradabas y lo sabes… -justificó- ella… ella quería separarnos porque yo había logrado ingresar como titular a la Juventus y pensó que lo nuestro era un mero capricho de jóvenes, que me estorbarías y que… -le interrumpió-
--- por favor!! –se liberó- déjame adivinar… tu "mamá gallina" te cargó como un bebé y te llevó con ella a dormir en el hotel…? –exclamó con burla-
El nipón se quedó callado por unos instantes, pero después decidió continuar.
--- no, Narda… -exclamó al fin- me encontré con ella cuando salía del deportivo aquella noche que regresaba de entrenar… -le recordó- ella me ofreció llevarme a casa y también una botella de agua… -explicó- jamás imaginé que había puesto un somnífero en ella, me dormí… -la mujer lo miraba sorprendida- cuando desperté había pasado todo y cuando traté de buscarte habías salido del país… -le contó al final la verdad-
--- solo escucha lo que dices, Hyuga… -lo miró seria- por favor, suena muy irreal… -le dio la espalda y se alejó un poco- además… -tragó saliva- Melchiore me lo dijo… -regresó su mirada molesta- que tú y Kaori habían sido… -ya no quiso expresarlo, le retiró su gris mirada-
--- si… -afirmó- tienes razón, Kaori y yo fuimos amantes por casi un año… -ella regresó su mirada de golpe y lo miró absorta- pero nuestra relación terminó mucho antes de conocerte a ti… -la enfrentó acercándosele- Narda… yo estaba solo, muy solo… -la tomó de los hombros- no conocí la verdadera felicidad hasta que entraste en mi vida… -acercó su rostro al de la mujer- hasta que te amé… y aun te amo Narda… y tú a mi también, no lo niegues… lo puedo sentir…-no esperó más, unió sus bocas en un beso esperanzado.
La mujer se quedó estática, Hyuga la estaba besando, justo como lo había hecho seis años atrás; podía sentir los movimientos dulces de los labios del nipón, pero los suyos no se movían; evitaría a como diera lugar dejarse llevar, apretó sus ojos con fuerza. No alcanzaba a comprender lo que sentía, pero si sabía que estaba pasando lo que soñó hacía muchos años, cuando estaba sola y triste en la casa de las González; que Kojiro llegara a México un día, que le dijera que la ama, que olvidara todo, que no podía vivir sin ella y sin su hijo, que todo había sido un malentendido y que formaran una familia. Pero no fue así, los días pasaron y se convirtieron en semanas, estas a su vez en meses; su embarazo se complicó, su vida y la de su hijo corrieron peligro, pero Hyuga jamás apareció para apoyarla como se lo prometió, con su ausencia le demostraba que no le importaba; nació Kenjiro y pasaron los años, mientras su hijo crecía, la esperanza del amor del nipón hacia ella se esfumaba poco a poco.
Recordó aquellos dolorosos momentos de soledad a los cuales Hyuga la condenó y la mexicana lo empujó intentando separarse, pero solo consiguió que el japonés la abrazara más fuerte al sentir su intento de liberación; nuevamente como hacía años Hyuga le mostraba su posesividad, la llevó hasta recargarse en la pared de la cocina y pegó su cuerpo al de la mujer, ella se impresionó, literalmente lo tenía encima, dejó caer sus brazos a sus costados; ella sintió su masculinidad unirse a su vientre, por lo que se estremeció todo su ser.
El beso dulce del delantero nipón paso a uno más pasional, sobre todo al sentir tal cercanía de sus cuerpos; Narda sintió también el cambio y el sopor subió a su rostro, aunado a un creciente deseo en su ser; Hyuga lo estaba consiguiendo la seducía, le demostraba que ella aun lo deseaba, que aun lo amaba; Narda comenzó a cerrar sus ojos y sus manos no la obedecieron más se dirigían ansiosas a la espalda de Hyuga.
Riiiiiingggg!!! Riiiiiinggg!!! El timbre de la puerta la hizo asustarse, empujó al hombre con toda la violencia que pudo para alejarlo de ella. Se llevó la mano a la boca, y sus ojos otra vez se inundaron de lágrimas.
--- co… como te atreves… -lo miró molesta a sus orbes oscuras, ambos tenían la respiración descontrolada, y sus mejillas sonrojadas; el timbre volvió a escucharse- yo… voy a ver quién es… -se alejó desapareciendo por el pasillo-
El delantero de la Juventus maldijo por lo bajo, mataría al que los había interrumpido. La mujer limpió sus lágrimas y se prestó a usar el intercomunicador.
--- si… -cuestionó al altavoz- qui… quién es?? –ya que era realmente tarde para visitas-
--- soy yo, niña… -expresó la voz conocida del hombre mexicano- soy al que siempre esperabas, al gemelo de Cuauhtémoc Blanco… -bromeó-
Tras de la mujer mexicana Hyuga hervía de rabia, él ya conocía esa voz.
--- no le abras… -lanzó imperativo sin pensar-
--- disculpa? –lo miró molesta la ojigris- tú no puedes ordenarme a quien reciba o a quien no en mi casa, Hyuga… -respondió seria- volveré en un momento… -tomó la chamarra que estaba colgada junto a la puerta- no tardaré… cuida a Kenjiro, por favor… -salió dejándolo altamente sorprendido-
Afuera de la casa un alto moreno ojigris esperaba, su sonrisa se hizo enorme cuando vio salir a la mujer castaña.
--- hola!! –le saludó el hombre-
--- y dime… donde está?? –Cuestionó sonriente, cerrando sus ojos-
--- eh?! –no comprendió el portero- quién?
--- el gemelo de "Temo"… -explicó sin mirarlo a la cara, avanzando unos pasos por la banqueta-
--- aah!! –sonrió una vez más divertido- pues… se fue… -excusó alcanzándola- el pobre no tuvo valor de ver a la mujer más hermosa de la tie… -la tomó del rostro y la obligó a mirarlo- ah?!…
El moreno se asombró al ver sus ojos grises, ahora rojos como los de un conejo. La mujer se liberó del agarre del varón.
--- yo… yo lloré porque… -buscó una respuesta a la obvia pregunta que podría lanzarle el portero- bueno es que de cenar le di a Kenjiro hot-dog, piqué la cebolla y… bueno, tú sabes… -no pudo mentir-
--- sabes Narda… -exclamó- a la Lic. Rosales no he podido decírselo, pero a ti si te lo diré… -le sonrió tiernamente- eres muy mala para mentir, mi niña… -la abrazó- sobre todo porque sé que es muy tarde para que Kenjiro cene, además tú jamás le darías comida "gringa" como pizza o hot-dog al "cachorro"… -se aleja de ella- que sucede, pequeña? –le acarició el rostro- dímelo, confía en mi…
A lo lejos Hyuga contempla la escena, aprieta sus puños y está dispuesto en separarlos dándole un golpe al mexicano nuevamente, por lo visto el portero no habia tenido suficiente con lo de la tarde; pero escuchó a la mujer y se quedó estupefacto.
--- yo estoy… estoy muy confundida… -se sinceró- estoy muy confundida, Rubén…!! -se arrojó a sus brazos y comenzó a llorar-
--- llora, mi niña… -le acarició su cabello castaño- llora, creo que te hace mucha falta… -besó su frente- aquí estoy como siempre para apoyarte, Narda…
Hyuga bajo sus puños, no necesitó ni oír, ni ver más; le dolía aceptarlo pero ambos hacían una bonita pareja. Regresó abatido sus pasos al interior de la casa, caminó directamente a la alcoba de su hijo e ingresó a ella. El pequeño Kenjiro dormía profundamente, lo observó con detenimiento.
El nipón pensó si el intruso no era él y no aquel hombre que se notaba amaba en demasía a Narda y a su hijo, ya que mientras que él sólo la hacía llorar, el mexicano tenía el poder de reconfortarla, quizás era momento de hacerse un lado y dejar que el destino siguiera su curso; además no podía demostrarle con nada a Narda que él jamás la había engañado, ni cómo justificarle el por qué en esos 6 años ya no la buscó, ni a ella ni a su hijo; si tanto la amaba debió haberla buscado hasta encontrarla, pero no lo hizo, incluso recordó que al siguiente año de su separación, él mismo furioso habia decidido ya no hacerlo.
----- Recuerdo de Hyuga------
Sus hermanos dormían a pierna suelta en el suelo de la casa nueva, el cansancio de la mudanza los había vencido.
--- ya está… -dejó la caja en el piso de la cocina- es la última, madre… -se sentó en una de las tantas sillas del comedor nuevo que aun mantenían los protectores del traslado-
La mujer nipona le sonrió maternal, abrió el enorme refrigerador nuevo para extraer el recipiente de jugo, le ofreció un vaso, Hyuga lo aceptó sin chistar.
--- hijo… -inició la plática- ya cumpliste tu promesa… -explicó ubicándose en el área central de la cocina- nos has dado una enorme casa a tus hermanos y a mí, además de una tumba digna para tu padre… -lo miró con inmensa ternura- quizás es tiempo de que intentaras nuevamente buscar a…
El joven se puso de pie como expresando que la plática no le agradaba.
--- si ella me necesitara ya me hubiera buscado, madre… -lanzó con molestia en su voz, hacía tres años que había dejado de indagar el paradero de Narda en México, ahora le causaba enorme malestar tratar siquiera el tema- y lo más seguro es que no lo tuvo, así que no te preocupes… -explicó- además, vamos!! -rió con sorna- es imposible que ella pudiera solventar los gastos de un hijo; sola en México, sin familia, sin dinero, ni trabajo… -se alejó al quicio de la puerta de la cocina para dar fin a la plática- créelo esa niña tonta jamás podría hacerlo…
--- yo lo hice, Kojiro… -la voz de su madre lo detuvo en seco haciéndolo voltear sorprendido- y no solo con un hijo… sino con cuatro… –Hyuga la observó cerrar el refrigerador después de introducir nuevamente el jugo- cuando una mujer ama tanto, nada le es imposible… -volteó y por primera vez Hyuga observó en su madre una mirada de reprimenda para él- la única diferencia es que el hombre que yo amaba murió… y tú estás vivo, pero te niegas a buscarla, solo espero que no te arrepientas algún día, hijo…
-----Fin del Recuerdo de Hyuga----
Y ahora lo estaba, arrepentido, frustrado y decaído. Hyuga lo analizó y decidió aceptar la derrota ante el mexicano; actuaría con madurez, seguiría en contacto con su hijo Kenjiro, pero permitiría que Narda rehiciera su vida; además aquel hombre había estado siempre a su lado, en los momentos más difíciles, supliéndolo en las responsabilidades que él mismo debió haber cumplido y no lo hizo por su estúpido orgullo. El nipón observó el calendario del equipo favorito de su hijo; solo faltaban dos semanas para que regresara a Italia.
